Quinn abrió los ojos. Miró a su lado al sentir el vacío del espacio de Rachel. Se talló los ojos y caminó hacia la sala. Rachel no estaba.

Fue a la cocina y encontró un plato cubierto por otro con una nota color rosado.

"Quinn, tuve que irme más temprano, lamento no haberme despedido. Te hice el desayuno ¡COMELO! últimamente no comes bien y me preocupa. Une vez más discúlpame bebé. Te amo muchisisisimo.

Rachel"

Quinn sonrió. Con esa sonrisa que sólo Rachel podía provocar en ella. Si, sólo Rachel, ella solía tener ese tipo de efectos en la rubia.

Destapó el plato, sin duda Rachel se había tomado su tiempo haciendo el desayuno. Tomó el pan tostado con mermelada que había dejado la morena y le dio una mordida.

Estaba a punto de desayunar cuando el teléfono la interrumpió. Tomó el auricular y se lo pegó a la oreja

Bueno

¿Quinn?, soy yo, Puck

¿Hola? – "¿No deberían estar ensayando?"

Hola – rió - ¿Y Rachel?

Salió… dijo que tenían ensayo temprano – se llevó la mano a la cabeza… ¿Le había mentido Rachel?

Oh ¡Qué bien! ¿Cuándo consiguió el trabajo? – dijo felizmente

Espera, ¿Qué rayos estás diciendo? ¿no está en tu obra? – comenzó a entrar en estado de histeria

Mira Quinn, espera a que ella te lo diga, no soy el más indicado. Sólo dile que le llamé, que me devuelva la llamada, por favor – suplicó que la rubia no preguntara más

¿Me está engañando? ¿Desde hace cuánto tiempo? – se mordió los labios para no comenzar a llorar en ese instante

¿Engañarte? No sabía eso – dijo sorprendido - ¿Estás segura?

No…- titubeó – olvídalo, yo le doy tu mensaje

Muchas gracias, Quinn, confía en ella, te ama – le aconsejó, probablemente esa era la plática más civilizada que habían tenido ambos.

Después de todo no eres tan molesto Puckerman – rió

No me subestimes – bromeó – bueno, tengo que colgar, me llaman para el ensayo general

Ok, suerte – cortó la llamada y lentamente dejó el auricular en la base.

"¿En qué estás metida Rachel?" – comenzó a hablar consigo misma. Cuando no aguantó más tomó su celular y marcó el número de Rachel. Un timbre… dos timbres… tres timbres… cuatro timbres… cuando se disponía a darse por vencida una risa la hizo no colgar

¿Bueno? – dijo riendo aún

¿Rach?

Oh, Quinn

Acaso no ves el identificador – la regañó

Disculpa, sólo tomé el celular, ¿desayunaste?

Aún no…

Quinn – la regañó – lo hice aún sin importar que se me haría tarde y ¿no quieres comerlo? – se quejó

¿Llegar tarde? ¿A dónde?

Al ensayo, te lo dije ayer – su voz sonaba extrañada

Si… pero, para ensayar tienes que estar en una obra, ¿no?

Oh… Quinnie

Por favor Rachel, necesito verte, hablar, esto me está matando – comenzó a entrelazar sus dedos, era un tic que tenía cuando estaba nerviosa.

¿Dónde quieres que nos veamos? – trató de tranquilizarla

En 15 minutos, en breadstix –

¿15 minutos? Tengo cosas que hacer antes, ¿Qué tal si…?

No, no – la interrumpió – no sabes la desesperación que estoy sintiendo Rachel, ¡Maldita sea! – golpeó la mesa

No te pongas histérica Quinn, en serio, tengo cosas que hacer… deja de patear cosas ¡Por Dios! – dijo al escuchar cómo se caía algo… además conocía perfectamente a Quinn molesta.

¿Más importante que yo? ¿En serio? – dijo irónicamente

Está bien, está bien, ahí estaré – le dijo algo molesta

No llegues tarde porque "tus asuntos" pueden retrasarse – Rachel detectó el tono "Sarcástico" de Quinn y tomó aire

Está bien. Te amo, no lo olvides – colgó y miró culpablemente al chico de rizos que la estaba esperando

El chico de los ojos azules levantó una ceja

No le has dicho… ¿Cierto?

No, pero Noah se encargó de hacer un problema masivo – se llevó las manos a la cara

No se lo digas, no dejará que volvamos a vernos – le tomó el rostro entre sus manos, justo cómo en los viejos tiempos

No es mi dueña, no hago lo que ella me dice que haga – quitó las manos del chico de su rostro

Pues te alejaste de mí, recuérdalo – le tomó la mano

Lo hice porque quise, no porque ella me lo pidiera – desvió la mirada

Y ahora dímelo, ¿Quieres alejarte de mí? – con sus enormes ojos azules atravesó los ojos marrones de la morena

La morena lo miró por un rato, negó con la cabeza y desvió la mirada

¡Dios! Miró su reloj, Quinn me matará estoy retrasadísima – se levantó rápido

¿Y los ensayos?- la detuvo

Tendrán que esperarme – siguió caminando

¿Así quieres conservar el principal? ¡Date cuenta que esa chica te aleja de tus sueños Rachel!

No me aleja de nada, déjame en paz – rápidamente salió del lugar

Quinn jugaba con los cubiertos. Rachel llevaba 15 minutos de retraso. Miró el reloj de nuevo y después levantó la mirada para después mirarla hablando con la mesera, que señalaba la mesa donde se encontraba ella y al instante la miró acercarse a ella con una sonrisa gigante

Perdona, me entretuve un poco – le dio un beso en la mejilla a Quinn

Lo sé, tus "asuntos" – recalcó la palabra "asuntos" con ironía

No pelees conmigo – se quejó- al menos no aquí – tomó la mano de Quinn que estaba sobre la mesa

Quinn sintió el contacto de la mano de Rachel y la miró. Desvió la mirada y quitó la mano de la mesa

¿Quieres hablar en otro lugar? – miró a Quinn con su típica mirada de "perrito triste"

¿Por qué no aquí? – no la miró, sabía que si la miraba caería de nuevo

Bebé, sabes que no me gusta que nos escuchen discutir

Pero sólo vamos a hablar, ¿no? – la retó

Está bien. ¿Qué quieres saber?

¿Qué has estado haciendo cuando me dices que vas a "presentar obras"?

Presento una obra – dijo fríamente, no podía creer que estuvieran pasando por eso

Ah, mira que gracioso, porque la obra donde sale Puck no sale aún

Es otra, ¿sí?

Y ahí es donde te creo, ¿cierto? – dijo con ironía

Si, y donde me besas y… y nos reconciliamos – puso su mano en la pierna de Quinn que alcanzaba por debajo de la mesa

Estás tan acostumbrada a que ceda Rachel, pero esto es diferente y lo sabes – quitó la mano de la morena de su pierna

¿Diferente? Siempre te perdono todo y ¿no puedes perdonarme esto?

Si, jamás me habías mentido Rach, y no tengo idea de que tanto. De hecho no sé si creerte cada una de las palabras que me has dicho

Ok, vamos a casa, y allá te explico todo, que me estás volviendo loca – se levantó de la mesa y salió rápido.

Quinn se levantó y la siguió. Subieron al coche de la rubia. El camino se fue en silencio.

Llegaron a la casa y cómo siempre, Quinn abrió la puerta de Rachel y la dejó entrar primero a la casa.

Gracias – dijo tratando de sonreír, cosa que le pareció imposible, todo se le había juntado

Ok, y te escucho – se sentó en el sofá mirando a Rachel de frente

Yo… dejé la obra porque me dieron otra aún mejor… – desvió la mirada

¿Y no podías decirme eso? - Dijo molesta

El teléfono de Rachel comenzó a timbrar. Quinn molesta lo tomó y vio la pantalla. Sus rasgos se desfiguraron. Su mirada se tornó fría.

¿Jesse?... ¿estás bromeando? – miró hacia el techo para que las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos no cayeran

Espera, espera – comenzó a calmar a su chica – calma, déjame explicártelo

¡No vas a explicarme nada! ¿Hace cuánto que te ves con él?

Es mi pareja en la obra – desvió la mirada

Lee el puto mensaje de una puta vez – le gritó molesta a Rachel

No comiences con tus malas palabra Quinn – la regañó

¿Cómo quieres que no comience con mis "malas palabras" – hizo un gesto con las manos – cuando sabrá Dios desde cuando me estás poniendo el cuerno con Jesse?

No te estoy poniendo el cuerno Quinn – se llevó la mano a la boca - ¿Me crees capaz de eso?

El celular de Rachel volvió a sonar. Esta vez era una llamada

Oh perfecto, les recomiendo el hotel que está cerca de aquí, digo, para que llegues temprano – le sonrió hipócritamente

Rachel la miró con incredulidad y contestó el teléfono

No podré ir Jesse, diles a todos que me disculpen, mañana ensayo el doble, claro, si estás de acuerdo – hizo un silencio – ok, gracias, nos vemos mañana- otro silencio – yo también, Bye

Colgó el teléfono y buscó a Quinn con la mirada. Estaba en la cocina recargada en la mesa

¿En serio quieres que me vaya a un hotel? – la retó

Puedes hacer lo que se te dé la gana – dijo sin mirarla

¿Y si quiero quedarme para siempre contigo?

Quinn la miró

Vete Rachel, por favor, necesito estar sola – se llevó las manos al rostro

Me prometiste que jamás me dejarías – dijo entre lágrimas

No hablemos de promesas rotas, sólo vete, Rach

Bésame, si me besas me voy, bésame y dime que no quieres verme- le tomó el rostro entre las manos

Sus rostros estaban tan cercanos. Quinn tomó el rostro de Rachel con sus manos también y la besó tiernamente, un beso tierno pero largo. Cuando se separó pegó su frente con la de Rachel

Te amo – sonrió Rachel

Dijiste que te irías – desvió la mirada

Tú… ¿es en serio? – se tocó los labios que sabían a Quinn

Las cosas no están bien Rachel, hablamos mañana – desvió la mirada

¿Acaso no eres feliz conmigo? ¡Dímelo! – levantó la mirada de la rubia

No es eso – alejó su rostro de las manos de Rachel

Entonces, ¿qué necesitas para ser feliz?

¿Qué?

Si, dímelo, haré lo que quieras, porque lo que yo necesito para ser feliz ya lo tengo conmigo – tomó las manos de Quinn y las acarició

Rachel, nos vemos mañana – se secó una lágrima que caía por su rostro

Yo… entiendo – le quitó una lágrima a Quinn del rostro – hasta mañana – le besó lentamente la frente a la rubia

Rachel salió de la casa para después quedarse en cuenta de un pequeño detalle… ¿Ahora a dónde iría?

Tomó su celular y marcó el número que tan bien conocía.