Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li esta así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos los años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

8.

- ¿Te ocurre algo?

Me sonrojé mientras negaba con la cabeza, no quitaba los ojos del diccionario, por temor a que mi sonrojo se intensificara al enfrentarme a él, porque si de algo estaba segura era de la increíble y potente mirada de Syaoran Li; llámenme exagerada, pero ahora que había descubierto que sus ojos fijos sobre mi sin su ceño fruncido de por medio eran más letales para mi sistema nervioso que cualquier otra cosa, me encontraba frecuentemente evitando aquel encuentro.

- Andas extraña…- continuó diciendo él.

Oh, sí, quizás porque he descubierto que no puedo mirarte directamente.

- Uhm…

En serio, deberían premiarme por mi elocuencia.

- Kinomoto…

Sentí cómo Li dejó su lápiz sobre la superficie de la mesa de mi comedor, no había que ser adivina para saber que había dejado de trabajar y me miraba directamente esperando una respuesta que fuese más completa que mis onomatopeyas habituales.

- ¿Sí?- alcé la vista un poquito, traté de mirar sus cejas, más no sus ojos, ¿qué tan ridícula podía llegar a ser?

- ¿Me dirás que te ocurre? ¿Es por Meiling? ¿Te ha amenazado o algo?

Abrí los ojos y negué con la cabeza rápidamente, nada de eso había pasado, aunque… ¿Era capaz de llegar a eso la… prima de Syaoran Li?

- ¿Entonces?

¿Cómo se suponía que iba a decirle que ahora me sentía… nerviosa al estar con él? Ni siquiera yo podía explicarlo muy bien, de todas formas él seguía siendo un pesado, quizás ya no habían miradas ceñudas de por medio pero continuaba siendo Li, después de todo no pasaban más de quince minutos sin que discutiésemos por algo.

- No me pasa nada…

Arrugó el ceño y me asusté un poco, ese gesto nunca era buena señal viniendo de él. Claramente no me creía, pero tampoco iba a decirle qué era lo que me pasaba si ni siquiera yo estaba segura de aquello. Y apenas nos quedaban 9 días (sí, los había contado) para seguir siendo compañeros en el trabajo de Literatura, desde que había llegado la chica Li a Tomoeda, siempre nos reuníamos o en mi casa o en la escuela, pero yo ya no volví a pisar la casa de Li, supuse que era otra de sus tácticas para mantenerse lejos de su prima.

Y ese era otro punto de incógnita… todos sabíamos que Meiling y Syaoran eran parientes, Meiling decía que eran primos, pero yo misma había escuchado a Li negar escandalosamente esa afirmación, ¿entonces qué eran? No me atrevía a preguntarle directamente a Li porque… bueno, porque básicamente tenía miedo de retroceder todo lo que había avanzado con él, es decir, su ceño fruncido (al menos hacia mi) ya casi no existía, y lo había visto sonreír ya dos veces, y no cualquier sonrisa, una donde sus perfectos dientes relucieron y un tierno hoyuelo en su mejilla hizo aparición…

- Kinomoto…

Me sobresalté y él volvió a mirarme burlón.

- ¿Es tan común en ti eso de perderte en tus pensamientos e ignorar al resto?

Me sonrojé.

- Supongo…

- Te decía que ya hemos terminado por hoy…

- ¿Ah si?

- Sí…

Me miró, lo miré.

- ¿Entonces qué? – pregunté.

Se encogió de hombros luciendo desinteresado.

- Podríamos ir a beber un café o…

Estoy segura que mi mandíbula se fue a piso. ¿Syaoran Li me estaba invitando a hacer algo extra a los deberes? Le vi observarme y una mueca incómoda se posó en su rostro.

- ¿Hablas en serio?- no pude evitar abrir la boca para interrumpirlo.

- ¿Acaso alguna vez no lo he hecho?- replicó.

- ¿Me estás invitando a…

- No te emociones, Kinomoto… esta no es una cita…- por la forma en que lo dijo me quedó claro lo que pensaba, y reconozco que algo muuuuy dentro de mi pareció desinflarse un poco, aunque no es como si la idea de una cita con Li me hiciese ilusión, era simplemente que… bueno… no era de las chicas que recibían invitaciones a salir… ya saben, citas; Tomoyo recibía al menos una cada dos semanas de algún chico que la invitaba al cine, a beber jugos, al parque… ¿y yo? nada… y bueno…

- Ya se que no es una cita.- dije saliendo de mis pensamientos con rapidez y tratando de sonar convincente, no supe si lo convencí.- es sólo que me extraña que precisamente tú sugieras que…

- Me has ayudado con lo de Meiling…- dijo él.

- Si, pero…

- Podrías no haberlo hecho…- continuó.

Me encogí de hombros, quizás tenía razón, aunque de eso último no estaba tan segura, no se me olvidaba que Li me había chantajeado de por medio, ese había sido un golpe bajo.

- No lo hice para obtener algo a cambio.- contesté con seguridad.

- Lo sé…

"Lo sé". Siempre los "lo sé" de Li lograban perturbarme, como si supiera tantas cosas de mi ¿por qué?, ¿tan obvia era? Parecía que él sabía todo sobre mi ¿y qué hay de él? Sin dudas Syaoran Li era el sujeto más difícil de entender del planeta, tenía cambios de humor y carácter con los que jamás podía lidiar, nunca podía saber nada respecto a él porque lo cierto es que era un gran misterio…

- ¿Vamos?

No supe cómo, pero veinte minutos más tardes me encontraba sentada en una mesa junto a la ventana, bebiendo mi capuccino frente a un relajado Li… ¿Alguien más entendía eso? Porque definitivamente yo no, me parecía que en cualquier momento el despertador sonaría y aparecería Touya llamándome "monstruo" para enterarme que todo fue parte de un sueño. Pero el café se acabó, Li pagó por los dos y ahí me encontraba, en la mitad de la vereda luego de haber tenido una… salida con él.

- Gracias…- dije mirando hacia cualquier lado menos a él.

No escuché réplica de su parte, aunque tampoco la esperaba, me daba cuenta que Li nunca parecía muy a gusto cuando la gente le agradecía cosas.

- Eres distinta a cómo pensaba, Kinomoto…- dijo de pronto él sorprendiéndome a tal punto que volteé a mirarlo, sus ojos ámbar volvieron a encontrarse con los míos.

- ¿Dinstinta cómo?- me atreví a preguntar. Por alguna razón algo en la mitad de mi abdomen parecía retorcerse a la espera de sus palabras.

- No lo se… sólo distinta… no eres tan… odiosa como yo pensaba.

¿Eso era un halago?

- Oh… vaya…- no supe que decir, después de todo Li me estaba llamando "odiosa" en mi propia cara.- tú tampoco lo eres…- me atreví a replicar, pareció divertido por mi contestación y me crucé de brazos ante su mirada burlona.

- Claro que no…

Nos quedamos parados en silencio, observándonos, no sabía que hacer o decir y francamente deseaba que dejase de mirarme tan fijamente.

- ¿Crees que podamos… ya sabes…- me aclaré la garganta y por segundos él pareció turbado por lo que yo iba a decir.- ser… amigos?

Le vi entrecerrar los ojos apenas un microsegundo antes de volver a tomar una pose relajada, aunque fui yo en ese instante la que se tensó, ¿en qué estaba pensando al preguntarle eso a Li? Lo más probable es que me mandase al mismísimo infierno con aquella pregunta, es decir… ¿yo, amiga de él?

Pero todo pensamiento coherente se borró cuando le vi sonreír por tercera vez en todo el tiempo que llevábamos de compañeros de banco.

- Reconozco que eres divertida cuando quieres, Kinomoto…

¿Y eso qué se supone que significaba? Pero entonces su sonrisa auténtica cambió por una burlona a una pose algo temible que me dejó más petrificada aún ¿Y ahora qué significaba eso?

- ¿No te estas enamorando de mi o sí, Kinomoto?

La pregunta lo hizo con tal mueca de… horror y enfado que incluso me sentí más pequeña que lo que comúnmente me sentía estando junto a él.

- ¿Qué? ¡No!- chillé mientras sentía mi rostro sonrojar- ¡Jamás! – apreté los puños de puro coraje, sumando que no me había esperado para nada ese tipo de pregunta directa de parte de él.- Yo, no… ¿cómo crees?- pregunté aún roja.- a mi no me gustas…- añadí, él aún parecía algo escéptico y la mueca de horror aún no se borraba por completo.- hablo en serio... me gusta otro chico…

Silencio.

Deseaba huir de ahí y esconder mi cabeza en un agujero. ¿Por qué se le tenía que ocurrir preguntarme semejante estupidez? ¿Yo, enamorada de él? Eso jamás pasaría, y eso era fácil de saber, éramos demasiado opuestos, además a mi me gustaba Yukito, mi amor platónico desde sexto grado, y eso no cambiaría.

- ¿Quién?

Enrojecí.

- ¡No te lo diré! Debería bastarte con saber que no eres tú…

- Bien…

Pareció realmente relajado con eso, ¿en serio tanto le molestaba que una chica anduviese tras él? volví a repasar mentalmente todas las historias que rondaban en torno a Syaoran Li, ¿sería cierto que estaba comprometido a una chica desde su nacimiento?

- ¿En qué piensas?

- En que eres extraño…

Si hay algo que he olvidado mencionar es que por alguna razón Li parecía haber encontrado mi talón de Aquiles con absoluta facilidad: eso de responder con total sinceridad cuando me preguntan cosas en momentos que me encuentro perdida en mis pensamientos, exactamente como el momento que acababa de pasar.

Aquel descubrimiento por parte de él me había puesto en más aprietos que nunca, tomando en cuenta que casi siempre terminaba diciendo cosas que realmente no quería decir, dejando a un Li generalmente con la ceja alzada y mirada incrédula.

- ¿En serio te gusta otro chico?

Ahora parecía impresionado. ¿Y eso por qué? En serio a veces deseaba ser mejor en eso de leer mentes, Tomoyo era muy buena en eso, lamentablemente yo no.

- Si…- respondí algo dubitativa. Vi la sonrisa algo socarrona en él.

- ¿Has tenido novio alguna vez, Kinomoto?

Abrí y cerré la boca como un pez fuera del agua, ¿en qué minuto la conversación había desviado hacia mi vida sentimental? Mas bien a mi no vida sentimental…

- ¡Eso no te incumbe!- chillé.

- Eso lo tomo como un no…

Su sonrisa de suficiencia acompañada de una fija mirada hicieron estragos en mi interior, no sabía si era paranoia mía pero vi un brillo malicioso en los ojos de Li al observarme.

- ¿Has dado un beso alguna vez, Kinomoto?

A ese punto no pude aguantarlo más, Li se estaba pasando, sentí mis mejillas enrojecer de pura rabia, apreté los puños tratando de controlarme y así no tener el impulso de golpearlo.

- ¡No tienes derecho a burlarte de mi!

- Es una simple pregunta…

¿Desde cuando se tomaba tantas confianzas conmigo? Por segundos casi preferí volver a ver al Li ceñudo y parco. Sus constantes cambios de humor me desconcertaban demasiado, y sin dudas este nuevo cambio no me agradaba para nada.

El duelo de miradas no se acababa, lo peor de todo es que yo estaba apunto de perder los estribos y él se mantenía tan… tan… ¡tan exasperante como siempre!

- Eso también lo tomaré como un no.- se respondió solo.

Abrí la boca y arrugué el ceño totalmente enfadada.

- Eso no te importa, y para que sepas sí se besar.

- Que sepas no quiere decir que hayas dado uno.

- No necesito estar teniendo esta plática contigo…

Me volteé rápidamente, aunque no alcancé a dar ni dos pasos cuando unas fuertes manos me sujetaron levemente de la cintura reteniéndome.

- Lo siento… no quería que te enfadaras tanto, Kinomoto.

Hice un mohín y me negué a mirarlo directamente, estaba por completo segura que mi pose no intimidaba a nadie, aún así la mantuve: brazos cruzados, ceño fruncido y observando cualquier punto menos a él.

- Sólo tenía curiosidad…- explicó.

No dije nada.

- Entonces… ¿es cierto que no has besado nunca a nadie?

Alcé la cabeza en señal altiva aún sin mirarlo, no sacaba nada con mentir porque era una pésima mentirosa, además no había que ser demasiado listo para sacar conclusiones respecto a mi no experiencia, en todos los años que llevaba en la escuela ni siquiera un chico se me había acercado con intenciones de "algo", supuse que eso muchos lo sabían.

Volteé levemente la cabeza y por poco me caigo de espaldas de la impresión, el rostro de Li se encontraba a escasa distancia del mío, sus ojos más cerca que nunca, brillantes, potentes y que por un microsegundo me dejaron sin aliento, en movimiento reflejo retrocedí y de paso le di un empujón a él golpeando levemente su nariz, le escuché maldecir mientras se alejaba sobándose la zona que yo sin querer le había golpeado.

- ¡Así nunca lograrás que te bese nadie!

Enrojecí. ¿Qué acaso Li pretendía besarme? Sentí la sangre acudir a mis mejillas de manera rápida antes de quedarme de piedra por sus palabras.

- No pretendía besarte, Kinomoto, sólo estaba probando algo.- se explicó mientras movía su nariz al hablar como para comprobar que continuaba en su sitio.

- ¡No vuelvas a hacerlo! – dije finalmente cuando parecía que recuperaba la capacidad de hablar.- No vuelvas a acercarte así…

Rodó los ojos.

- Tampoco pensaba hacerlo de nuevo… me quedó claro que golpeas como un chico.

- ¡Yo no golpeo como chico!

- Tienes razón, golpeas como chica que le gustaría ser chico.

- ¡Eres un… un … un odioso! ¡No te soporto!- grité en la mitad de la calle.

Esta vez me eché a correr por si a Li se le ocurría retenerme de nuevo. Corrí a todo lo que daban mis piernas y no me detuve hasta entrar a casa. Sólo entonces me detuve, mis mejillas ardiendo por el esfuerzo y mi corazón desbocado, no podía entender qué es lo que acababa de pasar hacía pocos minutos, ¿Por qué había parecido como si Li hubiese querido besarme? Casi instintivamente llevé mis manos a mis labios… gemí sintiéndome totalmente idiota, en ese instante Li tenía la constatación que nunca había besado a ningún chico, con 16 años no había dado aún mi primer beso… ¿Algo más vergonzoso que aquello? ¿Había algo peor que saber que Li tenía un buen chisme para chantajearme? ¿Y qué demonios quería probar acercándose de esa manera?

Sonreí levemente al recordar como lo había golpeado, merecido se lo tenía por ser un patán. Me debatí todo el resto de la tarde en si llamar a Tomoyo para contarle o no, finalmente decidí que esperaría a reunirme con ella para relatarle todo. Esa noche me costó un mundo conciliar el sueño, después de todo el encuentro con Li me había quedado dando vueltas durante todo el resto del día; vino a mi mente el recuerdo de su rostro cerca del mío, me sonrojé de solo rememorar aquello, a pesar que todo había sido muy rápido, había podido apreciar con detalle sus ojos y facciones… y no podía negarlo: era atractivo… un patán, mentecato, odioso, huraño, parco, idiota, estúpido, malo, pero… atractivo.

Me tapé el rostro con la almohada mientras bufaba cansinamente.

- ¿Por qué demonios tuve que ser la compañera de asiento de Syaoran Li?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ok, primero que todo debo aclarar que lo del "comentario 120" nunca lo dije en serio jajaja es decir, nunca lo pensé a manera de extorsión ni mucho menos, porque de hecho jamás pensé en llegar al comentario 120 en el capítulo pasado LOL xD pero como veo ya llevo 122! y veo que todas pensaron que realmente mi maquiavélica mente lo decía muy en serio, y bueno, pensé en cumplir mi palabra, pero dio la casualidad que la persona que comentó numero 120 no tiene perfil en fanfiction y supuestamente anotó su mail pero debo recordarte querida Marcela, que la página tiene un sistema de bloqueo y cuando uno anota un mail directamente no sale en el review, por eso debes anotarlo separadamente por ejemplo: mademoiselle . k (arroba) Hotmail . com …. Ese no es mi mail a todo esto, así que no me agreguen xD así que … como no pude enviarle el capítulo, decidí premiarlas a todas y subir hoy mismo el capítulo … ¿se dan cuenta que publico un cap por día? ¿no deberían amarme por eso? xD

En fin… apuesto a que no se esperaban nada de lo que pasó en este capítulo… jajaajaja bueno, ¿me pedían más acción? aquí tienen más acción ¿no? como ven, ahora comenzamos a vislumbrar más del carácter de nuestro (sí, digo "nuestro" luego de la polémica de "mi" Syoran xD LOL) Syaoran… no es la santa paloma, NO SEÑORAS! ahahaha y lo comprobarán en el próximo capítulo en el que por fin se viene el POV de Syaoran Li.

¿Les gustó este cap? Se que me piden más acción y ya quieren besos y cosas del tipo y lamento decepcionarlas que aún no sea así… pero como digo yo todos estos capítulos los escribí sin ánimos de publicar, todo lo que han leído lo escribí muchos meses atrás y nunca pensé en apurar la trama ni mucho menos porque lo escribí a placer y como me diese la gana, y es así como yo los veo…

Espero que hayan disfrutado la lectura.
Las veo en el próximo capítulo.

Las quiero.

Mademoiselle K.