Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li esta así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos los años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

11.

Syaoran POV

Me miré una segunda vez en el espejo del baño, en vano trataría de ordenar mi cabello, era ridículo tratar de domar algo que por 16 años se había mantenido a su manera, además no es como si me fuese a esmerar por un estúpido baile escolar, es más, ni siquiera sabía cómo había terminado con la decisión de ir… o la verdad sí, todo fue por Meiling y su jodida y asfixiante actitud que tiene conmigo, si ella no me hubiese salido con que tenía que ir con ella yo no hubiese tenido que inventarme que Kinomoto era ya mi pareja, ¿por qué ella y no otra?, ni si quiera yo me sabía explicar por qué el primer nombre que se me vino a la cabeza en ese momento fue el de mi compañera de banco, quizás todo se debía a esa extraña cancioncita que tarareaba esa mañana que Meiling fue a obligarme a ir con ella al jodido baile, y que sin querer no abandonaba mi cerebro… hice una mueca recordando cómo entre Eriol, Kei y Takashi se habían dedicado a burlarse de mi desde que se habían enterado que por primera vez asistiría a un baile escolar con una chica de la escuela, y no cualquier chica, si no Kinomoto, mi "amigo" Kinomoto.

Me ajusté levemente la corbata y una vez más observé mi reflejo, a lo lejos escuchaba la estridente música pop de Meiling, desde el incidente del pasillo se negaba a dirigirme la palabra lo cual por cierto era un alivio, estaba harto de su palabrería y que fuese otra más en las maquinaciones de mi madre; un fastidio… No sabía si iría o no al baile, pero tampoco me importaba.

Acaba de apagar la luz del baño cuando el sonido de mi celular me alertó de una llamada, tomé el móvil y lo abrí con una sonrisa torcida ya bailando en los labios.

- ¿Qué quieres, cabrón?

- ¿Esa es la manera de saludar a tu mentor, Syaoran?- preguntó Eriol haciéndose el ofendido, me reí.

- ¿Me llamas para saber si averigüé lo tuyo? La respuesta es no, no lo hice.

Escuché las maldiciones al otro lado de la línea y sonreí, Eriol era un jodido odioso si creía que yo iba a hacer de celestino entre él y Daidouji, sí, porque el cabrón después de todo no se pudo contener a echarle el lazo a la mejor amiga de Kinomoto, supuse que todo ese royo de querer ser un caballero con ella se fue al traste, luego de años diciendo que ella era distinta, valieron para nada, el muy jodido ya tenía su nuevo objetivo, y nadie lo iba a sacar de eso.

- ¿Sabes si va a ir con alguien?

Rodé los ojos.

- No, te he dicho que no he hablado con Kinomoto.

- ¿Estás seguro que irá contigo?- fue el turno de Eriol de reírse de mi.- Yo que tú iría preparado para que te den un plantón, Syaoran, Kinomoto es brava…

- Me gustan difíciles…- repliqué siguiéndole el juego. Las carcajadas fueron de ambos.

- Oh, sí, cabrón, te gustan los retos, lo se…- sonreí.- ¿Pretendes tener una noche movidita?

- Te lo he dicho, voy con Kinomoto sólo para librarme de Meiling.

- Ya… pero eso no quita que puedas disfrutar de su compañía…

Para Eriol todo era sexo, básicamente no podía concebir la idea de salir con una chica y al menos no robarle un beso, pero no para mi, de hecho planeaba llegar con Kinomoto a al fiesta, quizás bailar algo –si es que me apetecía, aunque ella no parecía ser de las chicas que bailasen… es más, se me hacía que era tan descoordinada como Takashi en una pista de baile, y ese si que era un troll- pero básicamente no pretendía pasar toda la noche con ella; no, me lo repetía mentalmente, el plan era aparecerme con Kinomoto para librarme de Meiling y luego… luego quizás irme con los chicos a otro lado a continuar la noche, las fiestas de instituto nunca habían sido la gran cosa.

- ¿Y qué pasó con eso de que "ella es distinta"?- pregunté desviando el tema astutamente.- ¿Pretendes ser el puto cabrón que eres con ella?

- La chica es interesante…lo descubrí esta semana conversando con ella- como siempre Eriol yéndose por las ramas cuando el asunto trataba de él.

- Como si te interesara conversar con ella.- repliqué burlón.

- Haré feliz a la chica… nada más.

Me reí.

- Ahora eres la puta hada cumplidora de deseos, ¿no?

- Vete a follar focas, Li.- dijo entre risas mi amigo.

- No gracias, la zoofilia sólo va contigo, Eriol…- miré la hora.- bien, te dejo, tengo veinte minutos para pasar por Kinomoto, te veo allá.

- Pregúntale por Tomoyo…

- No.

- Cabrón.

- Gracias.

- La llamaré ahora mismo para invitarla.- me reí, Eriol era un maldito descarado.

- Vale, si tú lo dices.

Corté la llamada y revisé mis bolsillos esperando no olvidar nada. Me puse la chaqueta del terno y salí de casa rápidamente, Wei se había ofrecido a llevarme en el auto pero me negué, si bien no me apetecía pasearme por Tomoeda vistiendo un traje, tampoco quería llegar a la fiesta como el jodido niñato rico, prefería caminar o el transporte público.

A los quince minutos me encontraba frente a la casa de Kinomoto, me ajusté el traje antes de tocar el timbre, agradecí internamente que fuese su padre y no el idiota de su hermano quien apareciera en la puerta.

- Buenas tardes, señor.- saludé haciendo una leve reverencia.

- Buenas tardes, Syaoran.- saludó abriéndome paso a su casa, parecía sorprendido de verme ahí, ¿debo mencionar que era el único de los Kinomoto que me llamaba por mi nombre? - ¿Vas a ir con Sakura al baile?

- Así es señor…- respondí mientras pasaba a la acogedora sala de la casa.

- Esta arriba arreglándose.- me observó.- No me comentó que iría contigo…

No parecía un comentario mal intencionado, de hecho noté un leve tono de agrado en su voz que no pudo dejar de hacerme sentir bien al respecto, Eriol siempre decía que yo era un cabrón con suerte, los padres de mis amigos siempre parecían mirarme con alabanza, ¿la razón? ni yo la sabía.

- Voy a llamarla, toma asiento.- dijo cortésmente, le hice caso, sólo porque de pronto me asaltó la duda del hecho que Kinomoto hiciera una escena delante de su padre. ¿Y si me rechazaba delante de él?

En ese instante mi celular dio el aviso de un mensaje, distrayéndome de mis pensamientos, sólo dos palabras escritas en la pantalla del mensaje enviado por Eriol: "pan comido", me reí levemente antes de cerrar el móvil y mirar hacia la bajada de las escaleras. Me removí algo incómodo en mi asiento, no había pensado en la posibilidad de que se valiera de la presencia de su familia para rechazarme, miré mi reloj de muñeca, eran exactamente las siete y diez de la tarde, comencé a pensar con rapidez cómo actuaría si ella decidía querer plantarme con su padre al frente, querer… esa era la palabra clave, porque Kinomoto decididamente no me diría que no. Sentí unos pasos y me levanté del sillón en un segundo, y miré en dirección a la entrada del living, donde en apenas dos segundos apareció el padre y…

Kinomoto.

Vale, lo reconozco, cualquier cosa que haya estado pensando para convencerla de no hablar nada delante de su padre se fue al carajo, porque el impacto de verla luciendo así, frente a mi me dejó por segundos con la mente en blanco.

Punto uno: Esa no podía ser Sakura Kinomoto.

Punto dos: ¿Desde cuando ella… lucía…

Punto tres: …

Para cuando recuperé la cordura me percaté que ninguno de los dos había dicho nada no se por cuantos segundos. Tragué saliva en grueso, pero me alivié al darme cuenta que estábamos solos en la sala, sin espectadores de por medio sería mucho más fácil salir de ahí con ella.

- Kinomoto.

- Li…

Parecía algo perdida en un principio, pero luego su ceño fruncido fue clara señal que no se rendiría sin una previa lucha antes, sin embargo mis ideas estaban dispersas como para una discusión efectiva, sobre todo considerando que mis ojos no se resistían a mirar su escote, que si bien no era para nada revelador –en comparación a otros escotes que había tenido la suerte de ver (y tocar)- denotaban algo que Eriol no paraba de repetir: Kinomoto tenía unos pechos dignos de…

- ¿Qué haces aquí?

- Vine por ti para ir al baile, ¿no es obvio?- pregunté acercándome levemente, un aroma a flores llegó a mis fosas nasales y me sorprendí ante aquello.

- Creo haberte dicho que no iría contigo…

- No creo haberte preguntado si querías o no.- no pude evitar el comentario, además su reticencia comenzaba a cabrearme, ¿qué tan cabezotas podía llegar a ser?

Cruzó sus brazos sobre el pecho en gesto de enfado, craso error, ahora mis ojos no podían evitar mirar su delantera. ¿En qué minuto Kinomoto se había transformado en una mujer atractiva? ¿En qué minuto había pasado a no poder dejar de mirarla, olerla y… desearla al punto de querer verla sin ese vestido?

Syaoran estas volviéndote loco.

Supuse que la falta de sexo en las últimas semanas estaba llevando mi cerebro a un colapso, era la única explicación que encontraba.

El cazador caza en el bosque, no en casa. Me recordé.

Me pasé la mano por el cabello y suspiré.

- Kinomoto no tienes con nadie más con que ir.

- Eso no lo sabes…- replicó, odiosa.

- Si lo se, porque todos piensan ya que iremos juntos y nadie se atrevería a invitarte si saben que yo ya lo hice…

Quizás si había algo que le agradecía al gusto de mi prima por hacer un show tremendo para todo, con sus gritos toda la escuela prácticamente sabía que yo, Syaoran Li, por primera vez invitaba a una chica de la misma preparatoria a un baile del instituto.

La vi hacer un mohín y supe que la victoria era mía, sin embargo pasaron los segundos y seguía en su actitud aniñada por lo que me harté, en dos pasos ya me encontraba frente a ella, la tomé de la mano y me acerqué a su rostro, sabía la intimidaría, el sonrojo inmediato me lo demostró.

- Estas vestida y lista para ir, irás de todos modos, es mejor llegar con alguien que aparecerte sola, ¿no, Kinomoto? Por lo que se, todas tus amigas irán con pareja… ¿No te parece un poco… triste que seas la única sin compañero de todas ellas?

Touché.

Vi ese brillo de inseguridad y orgullo herido ante mis palabras, me recriminé un poco internamente al estar jugando tan sucio, generalmente nunca usaría mis trucos mentales con chicas ingenuas como Kinomoto, esas las reservaba para tipas como Meiling o mis hermanas, pero… a situaciones desesperadas, medidas desesperadas…

Eso sin contar el hecho que no me desagradaba para nada la idea de aparecerme en ese salón acompañado de ella.

No si estaba usando ese vestido negro y ese extraño perfume que amenazaba con volverme un poco loco…

- Tomoyo, ella irá so…

- Ella va con Eriol, me lo dijo él antes de venir acá.

Pareció tan sorprendida como afligida por la noticia; diez segundos y su última barrera de renuencia fue destruida… Veinte minutos después estábamos entrando al gimnasio de nuestra escuela, aún habían unas cuantas parejas esperando entrar cuando la voz de Takashi me hizo voltear.

- Y sabías que el origen de las fiestas de etiqueta tiene su punto de partida con las celebraciones que hacían los griegos en los templos de Dionisios para la celebridad de...

- ¡Sakura!- miré a la acompañante de Takashi, Chiharu Mihara, quien abrazó a Kinomoto dejando a mi amigo en la mitad de uno de sus típicos relatos.

Pronto las dos amigas se enfrascaron en una conversación donde por cierto escuché mi nombre varias veces, miré a Takashi que parecía estar perdido en sus pensamientos –o pensando que nueva cosa inventar-, le di un golpe rápido en la nuca para atraer su atención, me miró con la sonrisita burlona que no había quitado en toda la puta semana, mientras se aliaba con Eriol y Kei para fastidiarme.

- Si no lo veo, no lo creo…-comentó.

- Curioso que seas tú quien hable de cosas de credibilidad…

Takashi rió y negó con la cabeza.

- Hemos apostado con Eriol, él dice que no pasas de una semana sin que te lances sobre ella…

Hice una mueca, Eriol tenía la jodida afición por hacer apuestas por todos, normalmente yo era de los que seguía las apuestas, pero jodía cuando el maldito apostaba con cosas en relación a nosotros.

- ¿Y qué has dicho tú? – pregunté mientras observaba a mi acompañante aún concentrada en su conversación, admiré su espalda, el vestido la dejaba al descubierto hasta la mitad, develando un fino cuello, su cabello usualmente desordenado ese día se encontraba tomado con distintas trabas, dejando algunos mechones libres, me encontré pensando qué tan suaves serían… Agradecí que el frío invernal de esa noche no fuese especialmente duro, y que Sakura se hubiese despojado de su abrigo apenas llegamos a la escuela… esperen un minuto… ¿Sakura?

- Te he dado menos crédito…

Aparté mi vista y pensamientos para enfocarla en él, sin entender sus palabras, encontrándome con su usual sonrisa que hacía a sus ojos prácticamente ver como una línea.

- Que te lanzarías sobre ella hoy día.- añadió mientras volteaba a ver a las chicas.- Y por cómo luce hoy Sakura Kinomoto no me arrepiento de lo apostado, con lo guapa que luce, ni siquiera tú podrías reprimir tu instinto animal…

Me hubiese reído, de verdad, hubiese lanzado una carcajada si en ese momento mi cerebro no hubiese corroborado una a una las palabras de Takashi, lo cual me creó un humor de perros. No podía estar encontrando atractiva a Kinomoto… a la aniñada, torpe, masculina y odiosa de Sakura Kinomoto.

A la atlética, testaruda, competitiva, esforzada y tiernamente ingenua de Sakura Kinomoto.

Aún cuando en ese instante luciera de todo menos masculina… ni aniñada… y la constatación de saber que no era el único que lo notaba hizo que mi estómago se removiera incómodamente, naciendo ese sentimiento que ya había experimentado antes: posesión. Sakura Kinomoto era mi pareja de baile, y no iba a permitir que cualquier baboso anduviese merodeando tras ella; no era que me interesase ella en particular, simplemente siempre había sido así, y mientras caminaba hacia mi acompañante –sin pensar el por qué lo hacía con tanta premura- tenía claro que si en un principio había pensado abandonarla en la mitad del baile ya no lo haría, pasaría toda la jodida noche con ella a mi lado.

- Kinomoto.- la llamé situándome a su costado.- tenemos que entrar ya.

Sus ojos verdes me miraron con cierto reproche pero asintió comenzando a caminar junto a mi, la observé de reojo y percibí que jugaba con sus manos de manera nerviosa, sonreí de costado, después de todo seguía siendo la misma chica que comúnmente me sacaba de quicio en clases. Llegamos a la entrada y sólo por disfrutar un poco incomodándola, la tomé del brazo, alzó el rostro y me miró confundida, ignoré su mirada y luego de pagar –la obligue a aceptar que pagaría yo- entramos.

- Esta muy bonito, ¿no crees, Li?

- Ahá…

Vale, el gimnasio estaba decorado como nunca, una iluminación fantástica, arreglos en las paredes con inmensas telas blancas, y unos extraños –pero interesantes- adornos que parecían surrealistas esculturas de nieve. Alcé la cabeza buscando a Eriol, pero supuse que aún no llegaba, me preguntaba si quizás el muy cabrón había iniciado su acción con Daidouji antes de venir al baile.

Nos situamos a un costado de la pista de baile, donde ya había varias parejas bailando. Un extraño silencio se posó entre ambos, me percaté que esa noche Kinomoto andaba demasiado callada, comenzaba a extrañar nuestras típicas discusiones.

- ¿Te comieron la lengua los ratones o qué? –pregunté para picarla un poco, sabía que no soportaría devolverme el comentario.

- Que haya venido contigo no quiere decir que vaya a hablarte, Li.- me miró arrugando el ceño, lo que ella no sabía es que ese gesto era lo menos intimidante que podía hacer.

- Tienes razón, en un baile no se habla, se baila.

Y sin añadir más la tomé de la mano y nos conduje a la pista de baile colándonos entre las parejas, sentía su pequeña mano tratando de forcejear pero no la dejé ir, en cierta forma me entretenían sus actitudes tan de niña. No me detuve hasta que estuvimos en la mitad de la pista de baile, justo debajo de una de las tres bolas de espejos que colgaban del techo del gimnasio.

- ¿Bailas?- le pregunté burlón aún sosteniendo su mano.

- No.

- ¿Qué no sabes bailar? Me lo temía, una chica como tú jamás podría tener coordinación…

Audacia. Eso fue lo que vi en los ojos de Kinomoto, me percaté que ese era uno de sus puntos débiles más exquisitos de retar; no toleraba que la subestimaran, me lo había demostrado en la carrera que corrió contra Meiling, en el encuentro en el pasillo, y en el hecho que jamás me dejase quedar con la última palabra en nuestras discusiones.

Dos segundos y tenía a Kinomoto bailando frente a mi, aún sin soltar mi mano, mirándome fijamente con una determinación que me sorprendió; sin embargo lo que más sorprendió aún fue constatar que en ese inocente baile por parte de ella (porque estaba siendo de todo, menos sensual), mis hormonas comenzaban a ponerse inquietas, sobre todo cuando las luces del lugar bañaban sus finos hombros haciendo dibujos que instaban a mis manos a pasar mis dedos por ellos.

Tragué saliva en grueso.

Mientras comenzaba a moverme al ritmo de la música junto a ella, y mientras mi mirada y la suya continuaban conectadas comencé a pensar que había sido una idea realmente estúpida haber venido con Kinomoto al baile.

Sobre todo si lo único que pasaba por mi cabeza en esos momentos era en estamparla contra una pared y probar sus inmaculados y perfectos labios…

¿Dije perfectos?

Joder. Estaba bien jodido.

Maldito Takashi, lo que fuese que haya apostado con Eriol iba a tener que convencerlo de darme una parte… porque estaba a un puto paso de hacerlo ganar.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ok… no puedo evitarlo, mi Syaoran Li es así de cabrón y hormonal xD lo siento… si esperas ver a un Li lleno de miel y hojuelas, y recitándole poemas de amor a Sakura lamento decepcionarte… por el momento al único Li que veremos será a este, que no comprende a cabalidad lo que esta ocurriendo con él en torno a Sakura, que es bruto, mandón y todo un caso… supongo que tienen claro que existe atracción por parte de él hacia nuestra querida Sakura… sin embargo Li lo enfoca en este momento sólo en el recién descubierto atractivo físico… lo que por cierto le trae el mundo de cabeza porque Li es orgulloso y bastante soberbio… siente que esta siendo inconsecuente con lo que es él… no se si me explico, y todas esas actitudes como defenderla de Meiling, o pensar en ella como la primera persona para ir al baile o no contarle a Eriol que Sakura no ha dado un beso en su vida… son cosas que lo confunden al analizarlas.

¿Les gustó el capi? Aún queda mucho bailee! muahahahahahaha (risa malévola) y MUCHAS cosas pueden pasar… el próximo cap será un POV de Sakura creo yo… así que veremos qué es lo que pasa por la mente de nuestra querida nena…

En fin… GRACIAS por los mensajes del capítulo anterior… realmente son personas MUY MUY MUY dulces y buenas conmigo… sus palabras de aliento, sus comentarios, sus buenos deseos los recibo con mucha gratitud hacia ustedes, de verdad, son preciosas personas.

AGREGUENME A FACEBOOK!

El link a mi perfil esta en mi perfil de fanfiction…. ve a agregarme! y de paso avísame que me agregas porque lees esta historia porque así me sirve para que cuando suba adelantos de los capis en Facebook las pueda etiquetar.

Un beso gigante….

Espero hayan disfrutado este capítulo y amen a este Syaoran tanto como yo lo amo.

Las veo en los reviews? Espero que sí.

Mademoiselle K.