Tres mil millones de latidos.
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li esta así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos los años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?
12.
Sakura POV
No sabía bien qué estaba haciendo, la verdad es que no sabía cómo es que me encontraba en la mitad de la pista de baile, tomando la mano del chico más odioso que tuviese la desgracia de conocer y además bailando con él y esforzándome en ello, como si me agradara la idea que él supiera que yo no era una chica patosa como él quería creer, ¿y por qué demonios me tenía que importar lo que Li pensara de mi?, en ese momento no había respuesta a aquella pregunta, y ya no quería encontrarla, no cuando él me miraba de una manera especialmente intensa.
Trataba de parecer una persona normal, pero lo cierto es que todo mi interior se estremecía ante la fija mirada de Li, no quitaba sus ojos de los míos y yo tampoco hacía ni un poquito por moverlos… pero no crean que había algo "más" de por medio, de hecho su mirada era extraña, para variar no tenía ni la más mínima idea qué es lo que cruzaba por la mente de Li mientras estábamos ahí, bailando, sin desconectar el enlace de nuestras manos, que por cierto comenzaba a ponerme extremadamente nerviosa, sobre todo porque… no podía negar lo evidente, por muy odioso y patán que fuera –y por mucho que me encontrara en ese baile obligada por él- no quitaba el hecho que se viera totalmente… bueno, ya saben…. guapo, sí, guapo… y me odiaba por llegar a esa conclusión. ¿Por qué tenía que pensar en ello cuando sabía que por dentro era un ser bastante desagradable y mentecato?
De partida yo no quería ir al baile con él, yo no…
Detuve cualquier pensamiento cuando sentí de pronto un firme brazo rodear poco a poco mi cintura, y para cuando me di cuenta era el brazo de Li el que me ceñía de una manera en que nuestros cuerpos inevitablemente se acercaron, alcé la vista y lo miré algo desconcertada, lo cierto es que yo no solía bailar así con los chicos, es más, yo no solía bailar con chicos, generalmente cuando Tomoyo me obligaba a asistir a fiestas o bailes terminaba bailando con ella o con amigas pero…
Algo se removió en mi interior al sentir la mano de Li en mi espalda, alcé el rostro más él miraba hacia otra dirección, por sobre mi cabeza, observé sus rasgos masculinos, aún no completamente los de un hombre… pero en vías de, su mentón recto, pestañas grandes –incluso para ser un chico- sus labios formando ese rictus tan característico en él.
- ¿Has admirado ya suficiente?- comentó aún mirando hacia ese mismo punto a mis espaldas, inmediatamente sentí el calor subir a mis mejillas y bajé el rostro avergonzada, ¿podía haber algo peor que se diese cuenta que lo estaba mirando?
- No estaba admirando nada.- repliqué sintiendo mis mejillas abrasadoramente calientes.
- ¿A no?- su tono era burlón y me exasperó más; lo curioso de todo es que seguíamos moviéndonos al ritmo de la música, como si todo fuese perfectamente normal.
- En realidad me preguntaba cómo es que cargas esa enorme burbuja de ego sin que nos asfixiemos todos los que estamos aquí.- repliqué alzando el rostro tratando de ser y sonar altiva.
El problema es que no preví con que Li bajase su rostro justo en ese instante y me mirase con esa fijeza que hacía que mi estómago tuviese la sensación de dar una voltereta completa dentro de mí. Su mirada… y en pocos segundos su gesto pasando de burlón a serio, y de serio a …. ¿enfadado?
Por todos los dioses, ¿por qué Li volvía a mirarme como si quisiese ver mi cabeza rodando por la pista de baile? Me removí un poco incómoda sin embargo sentí como su agarre en torno a su cintura se intensificaba levemente, como no queriendo dejarme ir. ¿Y ahora qué demonios le pasaba? ¿Qué pensaba ahorcarme en medio de la pista de baile con la mitad del estudiantado presente? Bueno, con lo que llevábamos de compañeros de asiento, había aprendido que nunca podía subestimar a Li, y lo concreto es que me era imposible saber a ciencia cierta qué es lo que cruzaba por su cabeza a cada momento, era completa y totalmente impredecible para mi.
Que mal rollo, ¿no?
Sobre todo considerando lo bien que él parecía leer mi mente…
Y como si fuese algún mal designio del destino la música tenía que pasar del pegajoso pop que bailábamos a una canción romántica, ¿en serio en los bailes de instituto seguían poniendo temas románticos? ¿Qué eso no pasaba solamente en las películas de adolescentes americanos?
Detuve mi baile y casi al instante Li se detuvo, aún cuando no se separó ni un poquito de mi, debo decir que su invasión a mi espacio proxémico era total y no estaba segura de qué tan malo era eso, considerando que el sutil aroma a perfume varonil había logrado encandilarme un poco… ya… después de todo soy una chica ¿saben? No es como si no pudiese dejar de notar que por muy pesote que fuera habían pequeñitas cosas –muy pequeñitas- que eran… algo… ya saben… bueno… eso.
Piensa en Yukito, piensa en Yukito.
Lo miré y decidí que era hora de buscar a Tomoyo, cuando comenzaba a alejarme un paso le vi arrugar el ceño –sí, más aún de lo que lo tenía- logrando por supuesto que me congelara en mi sitio.
Dios, aquí viene la parte en que saca su katana y corta mi cabeza.
- ¿A dónde vas?
- A buscar a Tomoyo.
Pareció realmente más molesto que antes.
- Aún no llegan, no he visto a Eriol por aquí.
La canción romántica continuaba sonando y las parejas se mecían lentamente a nuestro alrededor, estaba segura que éramos los únicos en esa pista de baile que no estaban como babosas unos encima de otros, aunque no lo podía constatar completamente porque nuevamente me vi atrapada en la fija mirada de Li. Hizo una mueca y su próximo movimiento me dejó estática, sin saber qué hacer.
Syaoran Li estaba estirando su mano en mi dirección como una invitación formal a bailar con él, y no cualquier canción, una canción romántica, y no cualquier canción romántica, si no que "I'll be" de Edwin McCain. Tragué saliva en grueso y traté de vislumbrar si había algún atisbo de broma o burla en su gesto, pero la seriedad de su pose me dio a entender que iba en serio.
Sería mentira decir que no sentí algo extraño al momento en que –sin saber cómo- tomé su mano. Nos acercamos, o más bien él acercó mi cuerpo al suyo; me sentía como una hoja a la deriva del viento, temblorosa y nerviosa en sus brazos. Una mano en su cintura, la mía en su hombro, y las otras dos tomadas –de manera algo torpe debo decir- en un gesto algo cómplice, como si fuese normal que estuviésemos en esa actitud ambos, como si no nos peleáramos todo el tiempo, como si no hubiese deseado muchas veces antes que Li se perdiera en una isla desierta en medio del mar.
¿En qué minuto había ido a aterrizar a una dimensión paralela?
No me atrevía a decir nada, porque no estaba preparada para romper esa extraña burbuja que se había creado, sólo estaba segura que por primera vez tenía una actitud tan… cercana con un chico, y que ese chico fuese nada más y nada menos que él… me desconcertaba.
Sentía su respiración cercana a mi oído derecho, no había habido contacto entre nuestras miradas desde que comenzáramos a bailar esa lenta balada, y lo agradecía, con todo lo que ahí ya ocurría no creía soportar otra de las miradas de Syaoran Li en el pack.
- Kinomoto… relájate, no pienso comerte…- susurró cerca de mi oído.
Me estremecí, no pude evitarlo y se que lo notó porque una tenue risita llegó a mis oídos también. Quise abrir la boca y decirle algo, pero mi cerebro parecía extrañamente desconectado y disperso.
- Al menos no en este minuto…- añadió también en un extraño tono de voz que no supe cómo interpretar.
Me separé un poco para dejar de mirar el hombro de Li y poder encararlo, pero entonces me encontré con el par de orbes castañas fijas en mi rostro, demasiado cercanas… inesperadamente cercanas. Traté de leer su mirada, pero me era imposible, sentía que muchos sentimientos cruzaban aquel instante. Suspiré y me paralicé un poco cuando vi los ojos de Li desviarse hacia mi boca. Mi corazón en una milésima de segundo comenzó a agitarse de manera frenética. No podía entender qué es lo que estaba pasando en ese momento exacto, porque… Li no iba a besarme ¿o si? ¿él no podía estar comportándose así porque quisiese besarme, cierto?
Él te odia, Sakura, antes besaría un perro.
- Li…- le llamé, sus ojos desviaron de mi… boca a mis ojos nuevamente.
- ¿Uhm?
- ¡Sakurita! ¡Pero que mona que has quedado!
Todo fue muy rápido, en un segundo estaba con Li, apunto de… quien sabe qué, y al siguiente me encontraba en un estrecho abrazo por parte de Tomoyo, quien luego de soltarme comenzó a grabarme de todos los ángulos posibles.
- Estas tan mona, pero si mírate- chillaba emocionada mientras dirigía el lente de la cámara de video cerca de mi rostro.
Me sonrojé completamente, avergonzada, Tomoyo tenía la increíble capacidad de hacerme sentir así en menos de dos segundos.
- Tú también estas muy linda esta noche, Tomoyo…- alabé de vuelta.
Pero entonces fue cuando mi cerebro hizo click, recordando el pequeño gran detalle que mi mejor amiga había olvidado contarme; miré a mi alrededor buscando a Li, pero entonces me di cuenta que no estaba por ningún lado.
- ¿Y Li?- pregunté para mi misma más que nada.
- Seguro que fue por bebidas.- respondió Tomoyo filmando a su alrededor y volviendo a enfocar luego en mi.
- Ah…- algo se retorció en la mitad de mi abdomen, quise suponer que era por la fatiga.
- Tomoyo, apaga eso, tenemos que hablar.- dije cruzándome de brazos y mirándola curiosamente. Apagó la cámara y tiró de mi mano para que fuésemos a un lugar más apartado.
Caminamos entre las parejas hasta llegar a un extremo del gimnasio, justo por el pasillo que daba a los camarines que se encontraban en el subterráneo, donde también se encontraban algunos baños. Nos detuvimos y apenas verla bien lo supe.
- Es cierto que has venido con Hiragizawa.- exclamé abriendo la boca en gesto de shock.
- ¡Si!- Tomoyo exhibió una enorme sonrisa antes de abalanzarse sobre mi a abrazarme emocionada, a tal punto que por poco caemos ambas al piso si no fuese porque logré apoyarme en la pared.- Me llamó un par de horas antes del baile para invitarme.
¿Un par de horas antes? No es que yo fuese una experta en eso de las citas, -de hecho sabía muy poco- pero… ¿eso no había sido… un poco a última hora?
- Que bien…- traté de alegrarme y no arruinar la felicidad de mi mejor amiga.
- Es tan atento conmigo, ¡hasta llegó con una rosa roja de regalo cuando fue a buscarme!
Abrí la boca de la impresión.
¿Era idea mía o era la única ahí que pensaba lo extraño de la situación que luego de años de estar ignorando a Tomoyo, Hiragizawa se comportara como un perfecto príncipe azul?
Miré a Tomoyo tratando de ocultar todas las interrogantes que asaltaban mi cabeza, pero entonces la vi sonreír torcidamente y negar con la cabeza, en ese gesto de "se lo que estás pensando, Sakura", y me regañé mentalmente por ser tan mala en eso de ocultar pensamientos al resto, Li solía burlarse de mi por eso todo el tiempo…
¿Y qué demonios hacía pensando en Li?
- Él trama algo, Sakura, lo sé…
El brusco cambio en el ánimo de Tomoyo me dejó desconcertada y sin saber qué añadir. Mi mejor amiga bajó un poco el rostro mientras acomodaba su cabello hacia un costado.
- Se que es muy raro que de un momento a otro pareciera querer hablarme y todo, pero… me estoy permitiendo vivir la fantasía unos momentos…
- Tomoyo…
- No… está bien, Sakurita,- y entonces la vi darme otra de esas sonrisas que sólo ella sabía dar, y que demostraba la increíble madurez que tenía quien era mi mejor amiga, ese gesto que implicaba sabiduría que por cierto yo no tenía.
- Pero entonces…
- Hoy día mismo prometo comenzar a olvidarme de mi amor por Eriol Hiragizawa.
Abrí los ojos como platos. ¿Qué se suponía que era eso? ¡Tomoyo suspiraba por él desde hacía años! Además, no es como uno pudiese controlar los sentimientos por otro, ¿no?
Arrugué el ceño sin entender y Tomoyo volvió a sonreír, sabiéndome perdida en sus palabras; tomó gentilmente mi brazo y comenzamos a caminar hacia la salida del pasillo.
- Tomará tiempo, lo se… pero hoy será la primera y única salida que tendré con él, le diré que no me interesa.
Y en ese instante admiré el temple de la chica que caminaba a mi lado, la admiré por toda aquel poder de decisión que siempre parecía poseer y demostrar; éramos mejores amigas prácticamente desde que tenía memoria, a pesar de ser tan distintas encajábamos a la perfección, quizás porque hacíamos la balanza cuadrar al momento de estar juntas; Tomoyo siempre fue más madura y más asertiva que yo, y al contrario de sentirme menos que ella agradecía enormemente tener una persona así a mi lado.
- Me apena lo tuyo con Hiragizawa…- comenté luego de unos segundos.
- No lo hagas, no vale la pena…
- Pero, Tomoyo, quizás él realmente está interesado en ti.- me atreví a comentar, después de todo, no había por qué pensar que Hiragizawa pudiese ser tan pa…
- Es intuición femenina, nunca fallo.- me guiñó el ojo, sabía que trataba de restarle importancia al asunto. Me sentí inútil sin poder serle de más ayuda.- Por otro lado… lo tuyo con Li ha pasado rápidamente del odio al amor, ¿no?- preguntó cambiando el tono de voz por uno mucho más sugestivo.
Enrojecí.
- ¿Qué… qué?
Tomoyo detuvo su caminar, haciendo que quedásemos a unos pasos aún de la salida del pasillo.
- He visto lo que ocurría entre ustedes antes que yo apareciera…- alzó su cámara- los estaba grabando…
Cuando creía que Tomoyo no podía avergonzarme más, se superaba así misma.
- ¡Tomoyo! – el calor en mis mejillas era sofocante.
Sus risas hicieron que me encogiera aún más de la vergüenza.
- ¡Que no ha pasado nada!
- Pero pasará…
- ¡Es un odioso!
- Pero uno muy guapo ¿a que sí? – blandió su cámara de video mientras comenzaba a caminar alejándose.- voy a grabar algunas cosas de la fiesta, ve a buscar a tu acompañante, Sakurita…- dijo en un rintintín insinuador que sólo hizo que mis mejillas continuaran en el mismo color: rojo intenso.
Tomoyo desapareció y yo me quedé unos segundos mirando la nada, pensando en las palabras de mi mejor amiga, realmente me apenaba su situación con Hiragizawa, pero –incluso con mi pésima intuición femenina- debía reconocer que mis pensamientos no distaban mucho de los de Tomoyo en cuanto a su extraña actitud… por otro lado… ¿Qué demonios ocurría con Li? Tomoyo estaba realmente fallando si creía que entre ese odioso niño y yo podía haber algo más que palabrotas, él era insufrible, patán e insoportable, es más, él era…
- ¿Te crees la gran cosa, no Kinomoto?
Miré a mi alrededor saliendo de mis pensamientos para encontrarme con que aún no salía del pasillo y tres chicas me rodeaban, tres chicas de último año y que si no fuese lo suficientemente despistada recordaría sus nombres.
- ¿Disculpen? –pregunté aún sin comprender.
- Te hemos visto bailar con Li…
- ¿Eh?
¿Esto era por Li? ¿Era acaso una broma?
- Más te vale mantenerte alejada de Syaoran Li, Kinomoto…
¿Ellas sabían mi nombre? Para cuando me fijé bien estaba pegada a la pared y rodeada por tres chicas que eran más altas y definitivamente más intimidantes que yo.
- Yo…
- No te estamos pidiendo, te estamos advirtiendo.- señaló otra de ellas, quien por cierto era la más corpulenta de las tres y me pasaba por al menos unos diez centímetros de estatura.
Miré los tres rostros que me miraban ceñudos, ¿qué se suponía que tenía que decir yo? claramente en otra circunstancia hubiese reaccionado mejor, pero ciertamente me habían pillado con la guardia baja, eso sin contar además que ellas eran tres, y mucho más corpulentas e intimidantes que yo.
- No estás a su altura, Kinomoto, Syaoran Li es mucho para alguien como tú.
- ¡Sakura!
¿Esa era la voz de Li? ¿Me estaba llamando por mi nombre?
Todo fue demasiado rápido, en un momento estaba rodeada por tres gorilonas y al siguiente era la mano de Syaoran Li la que tomaba firmemente la mía mientras su rostro reflejaba un aspecto indescifrable; inmediatamente las tres chicas dejaron sus poses intimidantes hacia mi, mientras él las miraba de la misma forma que a mi me hacía querer comprar un pasaje con destino a África y sin retorno para estar lejos de Li y su furiosa mirada, agradecí en esos momentos no ser la destinataria de esa mirada.
- Vamos.- dijo él tomándome de la cintura sin ningún reparo mientras no dejaba de mirar a las tres chicas, yo quise encogerme en ese mismo instante, no entendía para nada la actitud de Li, ¿acaso él había escuchado lo que me estaban diciendo ellas y quería salvarme? ¿y por qué? ¿qué no se suponía que alguien como él disfrutaría ver mi cabeza rodando por ahí?
Salimos del pasillo con rapidez mientras Li seguía llevándome por la cintura, sin detenerse ni un solo instante hasta volver a un costado de la pista de baile.
- ¡¿Dónde demonios te habías ido? – estalló de pronto.
Arrugué el ceño. ¿Qué no era obvio donde estaba? ¡Él mismo había ido a buscarme!
- ¿Qué hacías ahí con ellas?- arremetió enseguida.
- No es como si yo las hubiese llamado, ¿sabes?
- ¿Siempre tienes que ir buscando problemas?
- Sólo cuando estás ahí para salvarme.- ironicé ante la estupidamente ridícula pregunta por parte de él.
- ¿Te gusta que te salve?- preguntó en un tono completamente distinto al anterior, ya no sonaba enfadado, si no más bien… ¿jocoso?
Me crucé de brazos y lo miré enfadada.
- ¡Eres tan insoportable!
- Y tú por completo alterante- replicó acercándose más para hacerse oír entre el estruendo de la música.
- ¿A si? Pues fíjate que tú me quisiste como compañera de baile.- arremetí alzando el rostro a manera altiva.
- No te creas que fuiste mi primera opción.
- ¡Que alivio! Odiaría ser de tus preferencias en gustos, sería prácticamente una ofensa.
Desafío. En serio, eso fue lo que cruzó la mirada castaña de él, y por segundos me sentí intimidada ante su escrutinio.
- Hablas de lo que no sabes, Kinomoto.
- Sólo se que eres un idiota gruñón, egocéntrico, mandón, mentecato, pat…
- ¿Quieres callarte? – espetó con sus ojos castaños a poca distancia de mi rostro, tratando intimidarme, lo cual por cierto no funcionó, siempre que estaba con él lograba exasperarme a niveles en que perdía un poco mi propia cordura.
- ¡Tú no me haces callar!- grité.
- ¿Ah no? – preguntó mirando alrededor primero antes de observarme fijamente.
Y entonces…
Entonces Syaoran Li me besó.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Ya… a todas mis amadas lectoras que tengo en Factbook saben que sufrí un bajón de no inspiración HEAVY, me era imposible terminar el capítulo xD lo cual suckeó bastante… sobre todo porque también odio hacerlas esperar… pero no podía hacer nada, mis malditas musas son unas hijas de la gran p…. y me habían abandonado… se supone que ahora regresaron, ¿les gustó el cap? se supone que tenía que gustarles… xD si no le s gustó creo que despediré a mis musas por hacer pésimamente mal su trabajo.
Como vemos aquí pasan varias cosas… añadiendo este final jaajajjaja
espero no haberlas decepcionado, amadas mías.
Las leo en los reviews? espero que sí.
Gracias por los mensajes y por todas las que me han añadido a Facebook, lo repito, MI DIRECCION DE FACEBOOK ESTA EN MI PERFIL DE FANFICTION.
AL MOMENTO DE AÑADIRME COMO AMIGA, ADJUNTA UN MENSAJE DICIENDO QUE ERES DE FANFICTION O SINO NO TE AGREGARÉ.
También quería pedirles un favor... o más bien recomendarles, quizás por aquí existan lectoras que no sólo les guste leer de Sakura o les guste como escribo yo en general (lo cual por cierto me halaga), tengo una historia ORIGINAL MIA llamada "Redención", me encantaría que se dieran el tiempo de pasar a leerla, esta historia la actualizo en un blog, y la dirección está en mi perfil de fanfiction. Si pudieran pasarse CREANME que me sentiría muy halagada y feliz, necesito promoción con esta historia y que mejor lectoras que ustedes. En serio amaría leer sus mensajes ahí también.
Con esto me despido.
Las amo.
Mademoiselle K.
