Tres mil millones de latidos.
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li esta así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos los años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
14.
Syaoran POV
Bien… no podía parar de dar vueltas a lo que había pasado.
Había besado a Sakura Kinomoto.
Takashi había ganado la maldita apuesta a Eriol.
Kinomoto había golpeado mi nariz y ahora tenía ligeramente morada la zona de mi tabique y ojos.
Eran las dos de la mañana y no podía dormir recordando el maldito beso…
Estaba completamente jodido…
Me removí por milésima vez en la cama mirando hacia el techo de mi habitación en penumbras. Luego de haber ido a dejar a Kinomoto a su casa había vuelto a la mía, no habían pasado ni cinco minutos cuando Eriol había mandado un mensaje pidiendo detalles para saber cómo era Kinomoto en la cama… e iba en serio, el jodido cabrón daba por hecho que me había llevado a la puta cama a mi compañera de baile. De pronto, más que joderme los huevos el que Eriol apostase con Takashi algo como si besaba o no a Kinomoto, me molestaba el hecho que pensara que…
Olvídenlo, jamás lo entenderían.
Ni yo me entendía totalmente en este momento.
- Joder…
Me estaba comportando como una maldita marica, una niñata desvelada pensando en el beso dado horas atrás.
Vergüenza.
Pero era inevitable hacerlo, sobre todo porque había algo importante que considerar en todo el asunto: besar a Kinomoto me había gustado… y eso me tenía jodidamente cabreado y también lleno de una sensación de… emoción algo extraña; era como descubrir una nueva cosa interesante… un nuevo secreto en el que quería explorar…
Maldita la hora en que había nacido como un jodido curioso.
You make me feel like i'm living a teenage dream, the way you turn me on i can't sleep.
- Que demo...
Let's runaway and don't ever look back, don't ever look back.*(1)
Miré la hora del reloj de la mesita de noche, dos y veinte de la mañana y la casa retumbaba a causa de la música que venía precisamente de la pieza de Meiling. ¿Qué había hecho para merecer la tortura de tener a Meiling viviendo en mi propia casa?
- ¡Meiling!- grité con todo lo que me dieron los pulmones, pero la maldita canción pop seguía retumbando en mis oídos, ni siquiera la pendeja tenía buenos gustos musicales.- ¡Meiling!- volví a gritar pero supe que era inútil, era otro de sus berrinches y formas de vengarse conmigo por no haber ido al baile con ella, lo sabía, y es que durante toda la puta semana había estado tratando de joderme con cosas como esas, pero decididamente ya se estaba pasando.
Me levanté de un salto de la cama y me dirigí a paso rápido hasta su habitación, ni siquiera me di el tiempo de tocar y abrí la puerta así sin más, para encontrarme con una visión bastante… inesperada: Meiling, -sí, mi ex prometida y prima en segundo grado Meiling.- besándose con un tío, en su cama, acostados, y ella con su vestido a medio subir, mostrando casi en su totalidad las piernas….
No supe muy bien cómo pero un segundo me encontraba en la entrada de la habitación, y al siguiente estaba golpeando al sujeto en el rostro y tirándolo al piso de la habitación.
- ¡Syaoran!- escuché a Meiling chillar pero la ignoré.
- ¡Vete de aquí hijo de puta antes que te rompa la cara!
- ¡Syaoran, detente!
- ¡Tú no me hables!- la apunté.
Me zafé del agarre de mi prima y me lancé sobre el sujeto pateándole el estómago sin ningún escrúpulo.
- ¡He dicho que te largues, joder!
Cómo era de esperarse el imbécil corrió como si lo persiguiera el diablo, a los pocos segundos se oyó la puerta de entrada y luego silencio… en algún minuto al parecer Meiling había apagado el equipo. Me dolía un puto huevo la mano derecha, seguro que por los golpes que había dado, pero eso no importaba ahora, de pronto me sentía demasiado furioso y harto de la chica que se encontraba en esos instantes mirándome con temor.
- Esta vez te has pasado, Meiling…
- Syaoran, yo…
- No. Mañana mismo te regresas a Hong Kong…
- ¿Qué? ¡No! Yo no me…
- ¿Quieres que le cuente a mi madre lo que he visto hoy?
Como era de esperarse se quedó inmediatamente muda. Meiling le profesaba un estúpido temor a mi madre.
- Bien, entonces harás esto, si quieres que no le cuente a tu queridísima tía lo que he visto en esta habitación, mañana mismo partirás a Hong Kong y dirás que te has vuelto por lo increíblemente aburrida que te pareció Tomoeda…
- Pero tía Ier…
- Me importa un huevo lo que ella te haya dicho, Meiling…- repliqué mirándola a los ojos.- Te irás mañana y me dejarás de joder… tienes suerte que desde que llegaste Wei duerma en la casa de invitados y no aquí, porque te hubiese ido muchísimo peor si él se entera…
- Syaoran yo lo si…
- No, yo lo siento más que tú, Meiling… después de todo, siempre creí que tus niñerías y berrinches tenían un límite… ya veo que no…
Y sin decir más me marché de ahí, no me apetecía continuar mirando la cara de cordero degollado que tenía ella en esos momentos, sobre todo porque Meiling tenía de santa lo que yo de virgen, así que me tenía sin cuidado. Seguro que a mi madre no le agradaría nada saber que su espía se devolvía antes de tiempo, pero ya era hora que ella también supiera que yo no era un mocoso al que pudiera manipular, hacía mucho tiempo que había dejado de serlo.
Entré a mi habitación y cerré de un portazo, de pronto me sentía demasiado rabioso como para si quiera intentar dormir. Abrí mi notebook y no encontrando nada mejor que hacer me conecté al msn, extraña sorpresa al percatarme que entre los pocos conectados –considerando la hora- se encontraba Kinomoto, casi por inercia abrí su ventana, sin embargo mis dedos titubearon unos segundos antes de hablarle finalmente.
Golden Brown dice:
* Kinomoto…
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* Li...
Golden Brown dice:
* ¿qué haces a esta hora?
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* podría preguntar lo mismo...
Golden Brown dice:
* yo he preguntado primero
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* bien... no puedo dormir y como Touya no está le he robado su notebook para conectarme y estar acostada al mismo tiempo.
* ¿y tú?
Golden Brown dice:
* no quieres saberlo...
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* ¡oh, vamos! Dime...
Golden Brown dice:
* no...
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* eres tan desagradable.
Golden Brown dice:
* ¿quieres saberlo?
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* sí.
Golden Brown dice:
* ¿de verdad?
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* he dicho que sí.
Golden Brown dice:
* Entonces sal de tu casa en diez minutos y te cuento...
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* ¿qué?
Golden Brown dice:
* Voy saliendo...
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* ¡LI! ¡No puedes venir! ¡ESTOY ACOSTADA! LI
Golden Brown dice:
* Si no estás afuera golpearé...
æ Saku æ Don't you forget about me... dice:
* ¡LI!
Y entonces me desconecté. De pronto sentía la adrenalina a full, tenía ganas de salir de casa, alejarme de Meiling y su mierda, ¿por qué no reunirme con Kinomoto aunque fuesen las… dos y media de la mañana? Me vestí en menos de dos minutos y salí de casa con las llaves del auto en la mano, generalmente detestaba conducir el auto que mi, pero…. qué diablos.
Conduje con cierta precaución, el pavimento estaba algo nevado y me apetecía terminar patinando por la acera; encendí la calefacción y es que el maldito frío estaba calando hasta los huesos. Miré hacia el tablero de la radio y comencé a sintonizar alguna que no tocase música mierda, entiéndase música basura de Meiling.
Your mind would wander and searched for its place in the night.
Your body followed this feeling like following light.*(2)
Sonreí, no pude evitarlo, la puta frase de la jodida y buenísima canción de The Strokes la sentí odiosamente oportuna en ese momento… y no, no me estaba transformando en un marica, pero tampoco era estúpido, sabía que no era demasiado normal querer reunirme con Kinomoto a las… dos cuarenta de la madrugada.
Am I a prisoner to instincts?
Or do my thoughts just live
As free and detached
As boats to the dock?*(3)
La canción seguía sonando y por segundos me permití olvidar un poco toda la mierda que cruzaba por mi mente y dejarme llevar por la canción, y así, sin darme cuenta ya me encontraba aparcado a unos metros de la casa de Kinomoto, a través de la escasa luz de los faroles de la calle traté de visualizarla, pero a simple vista no había rastro de ella. ¿Y si no salía? Más le valía salir.
Saqué mi celular y miré la hora, estaba apunto de llamarla por teléfono cuando un mensaje de Kinomoto apareció en mi pantalla.
Te he visto. No hagas nada, ya salgo.
Sonreí. Por supuesto que saldría, ¿acaso iba a dejarme ahí esperándola? ¡Já! No pasó ni medio minuto cuando vi a la menuda figura de Kinomoto… ¿saliendo por la ventana? ¿Qué demo… ¡Whoa! La chica era bastante elástica… La vi salir con agilidad y luego de una carrera acercarse al auto y entrar, venía ataviada con una chaqueta azul y un gorro de lana blanca, y así, con las mejillas rojas y toda despeinada… bueno… me causó gracia.
- ¿Qué es lo quieres, Li? – dijo mientras acercaba sus manos a la calefacción de su lado del auto.
- Buenas noches también para ti, Kinomoto…- repliqué irónico.
- No tienen nada de buenas… me has hecho levantar y helarme.
- No estabas durmiendo ni mucho menos.
- Bueno, ¿y? ¿para qué viniste?
- Pues…- dudé, ¿para qué había ido exactamente? La verdad es que nunca tuve un plan en mente, simplemente tenía ganas de verla… No, corrección, tenía ganas de salir y Kinomoto fue la opción más a la mano para distraerme un poco, Eriol estaba descartado, seguramente se encontraba aún con Tomoyo, si todo iba como él lo planeaba.- ¿Te molesta que haya venido? – pregunté alzando la ceja y mirándola fijamente.
Touché, siempre que la miraba de manera intensa Kinomoto parecía sufrir un colapso nervioso y sus mejillas se tornaban inmediatamente rojas, siempre le pasaba cuando se sentía el centro de atención de alguien, también lo notaba cuando en clases la pregunta del profesor iba directamente a ella.
- No… es sólo que es… ya sabes…
La observé instándola a continuar.
- Raro…
Sí, cierto, era raro, jamás me imaginé en esta situación con la que me parecía una exasperante niñata torpe, sin embargo ahora…
- Oh, me encanta esta canción…- dijo de pronto ella acercándose a la radio y subiendo levemente el volumen de la música, la canción no la conocía.
- ¿De quien es? – pregunté, se volteó a mirarme y la vi sonreír.
- Beirut… es un grupo muy bueno, tienen canciones preciosas…
In my good times
there were always golden rocks to throw,
at those who admit defeat too late,
those were our times, those were our times.*(4)
Y sí, la canción me agradaba bastante, quité la vista del frente y la enfoqué en ella, Kinomoto tenía los ojos cerrados y sonreía tarareando la canción, y no supe por qué en ese instante me supo tan bonita, quizás eran sus mejillas rojas, o su cabello completamente desordenado luego de quitarse el gorro de lana, o esa autenticidad nata en ella que la hacía ser tan…
- ¿Li?
- ¿Eh? – de pronto ella me miraba de manera extraña, al parecer me había captado en mi momento de estúpido ensimismamiento, y sin saber cómo sentí el calor llegar a mi rostro.
Sí, señores. Yo, Syaoran Li, me había avergonzado delante de Sakura Kinomoto.
- ¡Te has sonrojado!
Y claro, la niñita no iba a dejarlo pasar.
- No es cierto.- me defendí cruzándome de brazos, tratando de parecer intimidante, sin embargo la risa de Kinomoto inundaba el ambiente del auto.
- Lo has hecho, te he visto…- replicó apuntando mi rostro.
Rodé los ojos y tome su pequeño dedo con mi mano derecha.
- No es cierto…- repetí sin soltar su dedo.
- Pero que terco eres…
- Habló la señorita de mente abierta.
- Al menos yo acepto que me sonrojo.
- Mentira, no lo haces, cuando te sonrojas cuando yo te miro haces todo lo posible por esconder tu rostro para que yo no lo note.- repliqué burlón.
- Yo no me sonrojo cuando me miras…- era su turno de tomar la defensiva ahora.
- Si lo haces… siempre.
- Que no…
- Sí.
- ¡No!
- ¿Y cuando te besé?
Se quedó muda y sonreí, porque yo seguía sosteniendo su dedo, que no supe cómo ahora era su mano completa, y ella se encontraba inclinaba hacia mi, con su aniñado rostro a escasa distancia del mío…. y diablos, sus malditos labios me llamaban.
- ¿Quieres saber lo que es un beso, Kinomoto? Lo necesitarás saber de todas formas, no querrás que cuando te toque tener novio no sepas besar…
No supe de dónde saqué semejante basura, pero la dije, y para mi sorpresa el rostro de Kinomoto no mostraba furia, si no más bien duda…De pronto me sentí peligrosamente emocionado y controlador de la situación; sin quererlo había dado en el clavo, recordé el hecho que me había dicho antes que a ella le gustaba un chico, supuse que uno de los tantos temores de Kinomoto era no tener la experiencia para estar con él, eso abrió un campo de posibilidades para mi y mis deseos.
- Podría enseñarte algunos trucos, siempre y cuando esto quede entre nosotros…
Vale, lo había dicho todo, ahora sólo bastaba esperar que su terca cabezota aceptara, después de todo ambos ganábamos, ella experiencia y yo me sacaba las malditas ganas; porque eso era, estaba encaprichado con Kinomoto, y los caprichos se acaban luego de probarlos.
Continuaba mirándome sin decir nada y entonces decidí tomar yo la iniciativa inclinándome levemente hacia ella, muy despacio alcé mi mano y la posé en su fino cuello, la sentí estremecerse levemente y la sonrisa no la pude evitar, me parecía tan genuina e… interesante. No estaba acostumbrado a meterme con novatas, de hecho no recordaba jamás haber estado con una chica que no hubiese dado un beso en su vida, y Kinomoto había dado un solo beso en su vida, y había sido a mi… y ni siquiera había sido un beso propiamente tal... y todo porque había decidido golpearme primero.
Nuestras narices casi se rozaban, Kinomoto continuaba mirándome sin decir nada pero la sentía tensa, demasiado… Con mi pulgar acaricié su cuello lentamente, un sutil olor a cítricos me llegó al momento en que la sentí suspirar. La miré, tres segundos donde me perdí en sus ojos verdes y me fui acercando lentamente.
- Sígueme el ritmo, lentamente...
- Está bien…-susurró contra mi boca.
Y con esas dos palabras supe que esa noche sería muy muy larga…
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
(1)Canción de Katy Perry "Teenage Dream".
(2)– (3) Canción de The Strokes "Ize of the word".
(4) Canción de Beirut "Postcards from Italy".
Por si quieren escucharlas todas son buenísimas (menos la de Katy Perry) xD LOL ok… bueno que se yo… yo amo a Strokes y Beirut… en verdad no se si a ustedes les puede gustar KP… a Syaoran y a mi no xP
Jo jo jo ¡Feliz Navidad! xD ajajaja ok… para que me amen así tanto como yo las amo a ustedes y para que dejen de castigarme sin escribirme reviews les he traído un regalito especial y con mucho cariño para cada una de ustedes… Un capítulo nuevo en menos de… ¿dos días? bueno el punto es que me he esmerado en que quedase bien, espero lo hayan disfrutado tanto como yo amé escribiéndolo… siempre es una delicia escribir desde el punto de vista de Li jajajaja porque es un jodido cabrón deslenguado, un cabrón que por cierto tiene un queso de cabeza por culpa de Sakurita ahahaha ¿y el final?
muahahahahaha SE QUE LES GUSTO EL FINAL
Bien mis nenas amadas, en serio les deseo una feliz navidad y feliz año nuevo, felices fiestas en general, espero que su noche buena haya sido maravillosa y su despertar navideño de hoy haya sido tan maravilloso como el mío que tuve un desayuno tan delicioso…
Aquí mi humilde regalo para ustedes.
Un besazo.
Magdalena.
