Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

15.

Syaoran POV

Decir que estaba sorprendido era poco, estaba a un centímetro de besar a Sakura Kinomoto y la idea había sido mía, observé sus labios, estaban semi cerrados, pero sus ojos estaban tan abiertos como dos linternas de faro, supuse que era un mar de nervios, me aclaré la garganta un poco mientras continuaba acariciando aquel fino cuello.

- Deberías cerrar los ojos, Kinomoto…- susurré sin poder evitar la sonrisa algo burlona, ya saben, en parte porque ella era increíblemente inocentona y en cierta forma me hacía gracia.

- ¿Por qué? – preguntó pestañeando un par de veces. Ya le había captado la manía de pestañear cuando se sentía perdida en un tema, lo cual sucedía… mucho.

- Porque la gracia de un beso es que lo sientas, no que lo veas.- respondí con la primera mierda que se me vino a la mente, aunque lo cierto es que en parte me sentía un poco nervioso, y sus ojos verdes lograban perturbarme un poco, sólo un poco

Observé como lentamente iba cerrando sus ojos y sonreí, ¿no era genial que de pronto Kinomoto pareciera dócil y obediente? Aunque sabía que no le duraría mucho, era la sujeta más terca y cabezotas que había conocido en mi vida, y eso que había conocido a varias…

Acerqué mi rostro hasta rozar mis labios con los suyos, eran suaves, suspiró y aproveché ese impulso para besarla, atrapé sus labios y volví a sentirme estúpidamente adrenalínico, no podía entender qué me pasaba con ella pero el solo hecho de testear sus labios parecía llevarme al límite, ¿es porque era tan… virginal que me emocionaba la idea de… corromperla? Joder, sí, eso sonaba hasta mal en mi mente, pero básicamente esa era la idea… hacer que Kinomoto dejase de ser la niñata inocentona ¿no?

Aún no profundizaba el beso, trataba que se acostumbrara a ese primer contacto y parecía hacerlo bien aunque me percate que aún se mantenía rígida como una tabla. Sonreí mentalmente. Mis manos pasaron de su cuello a sus brazos, un leve estremecimiento que me llamó la atención, Kinomoto parecía tan sensible a cualquier estímulo y toque, eso me agradaba. Su aroma a cítricos me invadía, quise atraerla más hacia mi pero no era la mejor posición para estar besándonos. Fui pausando lentamente el beso hasta terminar con mi rostro muy cerca del de ella, la observé, tenía los labios rojos, las mejillas acaloradas y sus ojos verdes me miraban enormes y expectantes.

- ¿Y bien? – preguntó de pronto.

- ¿Y bien qué? – repliqué sólo para picarla, lo logré, como siempre, su ceño fruncido me lo hizo notar.

- ¿Qué tal lo hago?

- Ah…- me hice el que recién comprendía.- Pues no ha sido más que un beso casto, Kinomoto, no quería lanzarte a las ligas de adultos cuando recién eres una novata… así que no puedo darte una opinión al respecto - respondí.

Lo cierto es que era más fácil continuar picándola con comentarios del tipo que aceptar que aunque había sido un beso sin lengua, lo había hecho bien, Kinomoto era suave en sus movimientos, sabía seguir e insinuar, y lo mejor de todo es parecía saber salivar y besar, cosa que muchas chicas no controlaban, aún podía acordarme de esa niñata prima de Ryu, uno de los peores besos que había dado en mi vida, esa tía necesitaba un babero para besar.

Miré a Kinomoto que me observaba con los brazos cruzados.

- ¿Entonces qué? ¿Este no ha sido un beso como los de verdad?

Me reí, a veces podía ser tan graciosamente ingenua.

- Dije que te enseñaría pero nunca dije que lo haría todo esta noche…

La vi enrojecer y pestañear un par de veces algo confundida que me causo gracia, era tan jodidamente leíble, cada gesto y mirada de ella era un libro abierto para mi.

- Entonces… ¿repetiremos esto otro día?

Me encogí de hombros, no quería parecer el jodido ansioso con la situación, incluso aunque la perspectiva me agradase más de lo que quisiese aceptar.

- Dije que te iba a enseñar… ¿no?

- ¿Y qué ganas tú con esto, Li?

- Te lo cobraré cuando piense en algo bueno…- respondí con rapidez, lo cierto que entre ese sutil perfume a cítricos, esos labios suaves y rojos y el descubrimiento que Kinomoto era una potencial buena besadora mi mente no tenía la perspectiva para pensar con claridad en esos momentos.

- No voy a hacer nada que me ponga en vergüenza…

- Vale.

- Ni nada que involucre a algún chico.- siguió.

- Ok.

- Ni…

- Kinomoto…- no tuve que decir nada más porque se calló al instante, aunque fue extraño que lo hiciera, supongo que todo ese royo del primer beso la tenía así actuando extraño, tan no-ella.

Nos quedamos en silencio unos segundos, la música de la radio era la única acompañante.

- Oye Li…

- ¿Uhm?

- Ya me voy…

La miré y me percaté que volvía a ponerse su gorro y tenía ya la mano en la puerta.

- Sakura…- dije de pronto, me miró y aproveché la turbación de escucharme llamarla por su nombre para tomar su mentón y atraerla hacia mi.- Buenas noches…- y fue apenas un leve roce con sus labios lo que logré, aunque fue suficiente, el rojo fuego de sus mejillas lo fue todo en ese momento.

La vi marcharse y hacer el mismo recorrido, escalando para llegar a la ventana de su habitación.

Vaya chica.

OoOoOoO

Y el lunes llegó, sabía que sería un día de mierda en la escuela, sobre todo por los malditos cotilleos sobre Kinomoto y yo y lo que había pasado en el último baile, lo único bueno es que la presencia de Meiling ya no me perturbaría más, se había marchado al día siguiente tal como le había dicho y no había vuelto a saber de ella, mejor para mi, Meiling había llenado mi cuota de tolerancia sobre mujeres alterantes.

Apenas puse un pie en la escuela Takashi fue el primero en dar conmigo, abrazarme y darme de palmaditas en la espalda como un puto marica. Lo miré sin entender.

- Gracias a ti soy rico, Li, le gané la apuesta a Eriol y ha tenido que pagarme…

- Si serás cabrón…- respondí negando con la cabeza y golpeándole la nuca.- Tendrás que invitarme a unas birras como mínimo, de ayudé a ganar…- comenté.

- No es como si tu ayuda hubiese sido muy sacrificada, aunque hablando de ayuda, ¿sabías que…

En ese momento dejé de escuchar lo que tenía que decir Takashi, generalmente tenía ya un censor para desconectar la mente cuando mi amigo comenzaba sus frases con sus famosos "sabías que…". Le escuché reír y sólo entonces volví a prestarle atención, comenzamos a caminar por el patio hacia el edificio.

- ¿Y Eriol que tal? – pregunté, lo cierto es que no había sabido nada de mi amigo y su cita con Daidouji desde el día de la fiesta.

- Esta si que te sorprenderá…- respondió mirándome con una sonrisa burlona.

- ¿Qué? – pregunté imitando el gesto por inercia.

- Daidouji lo mandó a la mierda…

Alcé las cejas sorprendidos. ¿Era una broma? ¿Qué no se suponía que esa chica moría por Eriol?

- ¿Rechazó a Eriol?

- ¿Hablan de Daidouji? – preguntó Ryu apareciendo por atrás y abrazándonos del cuello a ambos. Lo miré, Ryu sin dudas era el más loco y extrovertido del grupo.

- ¿Así que tú también sabes? – pregunté.

Ambos se echaron a reír.

- Eriol no se lo podía creer, pero sí, cuando estaba seguro que tendría a esa chica en su cama Daidouji le dijo que no y que era mejor que no se vieran más.- ¿Sería que la chica se daría cuenta del tipo de patán que era Eriol? En cierta forma me alegré de saber que había una chica en el instituto que se la hubiese puesto negra a mi amigo, sí, era mi mejor amigo, pero a ratos me pateaba el hígado su soberbia respecto a las chicas.

- ¿Y tú qué te traes con Kinomoto? – preguntó Ryu mientras entrábamos al edificio.

- Eso no les importa…- respondí con desinterés.

- O sea que sí te traes algo, Li.- replicó Takashi haciendo que lo mirase asesinamente, ¿por qué tenían que ser como viejas cotillas?

- Vete a la mierda, Takashi.- respondí antes de adelantarme y entrar al salón, no esperé ver a Kinomoto ya dentro, era tan jodidamente irresponsable e impuntual que ya no era novedad.

Aunque lo que fue novedad es que Kinomoto no llegase a la primera hora, quedando desierto el puesto a mi lado, haciendo de alguna forma terriblemente aburrida la primera hora de clases, el único momento interesante fue cuando pillé a Eriol mirando fijamente la espalda de Daidouji, como si tratase de descifrar el enigma de la vida en la nuca de ella, me eché a reír, apostaba mi mano derecha que el cabrón no se rendiría respecto al tema de haber sido rechazado.

Apenas tocó el timbre aproveché de salir de la sala a darme una vuelta, no es que estuviese buscando a alguien ni mucho menos pero… vale, sí, tenía curiosidad de saber si Kinomoto había faltado o posiblemente había llegado atrasada por millonésima vez en el año y había terminado en Detención por eso, no sería la primera vez en el año. Estaba caminando por el pasillo de la oficina buscada cuando la vi salir echa un rayo de ahí, para variar corriendo como una bruta sin importarle nada, comenzó a correr hacia mi al parecer aún sin percatarse de estar acercándose directamente hasta donde me encontraba, sonreí, ¿por qué era tan jodidamente despistada?

Me quedé de pie y cuando ya casi pasaba por mi lado alcé la mano y tiré de su mochila haciéndola trastabillas y por poco caer de bruces, si no hubiese sido porque tiré de su brazo, el detalle que olvidé es que Kinomoto tenía al parecer un estúpido censor que cada vez que le sucedía algo inesperado lo primero que hacía era golpear.

Sí, Kinomoto me golpeó por tercera vez en la vida, aunque esta vez no fue mi nariz, fue mi ojo. La solté puteando la vida.

- ¡Li! ¿Por qué has hecho eso?

¿En serio la niñata me estaba retando a mi?

- ¡Eres un bruto! - añadió arreglándose el uniforme antes de mirarme

- ¡Y tú un troll, Kinomoto, pero no te lo grito como niña chillona! – repliqué abriendo y cerrando el ojo que me había golpeado.

- ¡Eres tan indeseable, Li!

Comenzaba a exasperarme nuevamente.

- Conversación, es tan placentera tenerla contigo, bruta.

- ¡Que no me llames bruta!

- ¿Vas a dejar de golpearme alguna vez, joder? – pregunté al darme cuenta que aún no podía ver bien con el ojo izquierdo.

- Eso te pasa porque te la pasas haciendo cosas para perturbarme.

- Oh sí, Kinomoto, mi vida gira en torno a ti y al hecho que puedas golpearme el rostro tantas veces sea posible…- ironicé sin poder aguantarme la mirada asesina.

- Pues … pues… ¡casi me caigo por tu culpa! Además… ¿Qué haces tú aquí?

- ¿Y eso a ti qué te importa? - ¿por qué demonios tenía que ser la "niña pregunta"?

Me miró haciendo un gesto ofendido que no me hizo más que reír. No me pude aguantar el alzar la mano y desordenarle el cabello.

- Eres una niña, Kinomoto, eso es lo que eres…- repliqué comenzando a caminar por el pasillo, dejándola atrás.

- ¡Qué no lo soy! – gritó luego de unos segundos antes de sentir sus pasos a mis espaldas hasta alcanzarme.

- Sí lo eres…

- ¡Que no!

Sonreí y me detuve.

- Eso lo veremos en la cancha…- susurré atrapando sus inocentones ojos verdes.

- ¿Eh? – rodé los ojos.

- ¿No querías saber cómo era un beso de verdad?

- ¿Me lo darás ahora?

¿Entienden cuando digo sobre eso de ser la niña pregunta?

- Cuando yo quiera, y más te vale no golpearme, Kinomoto o te la cobraré caro…

- Pero…

- ¡Sakurita!

El grito de Daidouji nos hizo voltear a ambos.

- Nos vemos, Kinomoto…

Y así sin más la dejé en el pasillo con su amiga.

Ya tendría tiempo de estar yo con Kinomoto. Me sobé el párpado.

Maldita niñata bruta.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

¡Hola! Apuesto a que me extrañaron (?) lo sé…

Primero que todo pedir disculpas por todo este tiempo que las dejé botadas con esta historia, en serio mil disculpas… no era mi intención pero pasaron muchas cosas y me alejé de todo… ¡pero he vuelto! y con un capítulo que espero les haya gustado… siempre me gusta escribir desde la perspectiva de Li porque es un cabrón que ve el mundo de maneras graciosas xD

En fin… ¿las veo en los comentarios? Espero que estén bien y espero saber de ustedes en los reviews, siempre es lindo saber que mis lectoras también están bien…

Un besazo enorme

M.K.