Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

18.

Sakura POV

Li caminaba a mi lado y yo sólo podía obligar a mis pies a seguirlo, nuestras manos estaban unidas y parecía que todos mis censores estaban puestos en ese sector de piel que él tocaba. Trataba de mirar a algún punto indefinido en la lejanía pero era inevitable fijarme en cómo un montón de pares de ojos se fijaban en nosotros al pasar, los cuchicheos se hacían ensordecedores en mis oídos; el momento de mayor tensión fue cuando vi a las tres gorilas matonas de pie en el pasillo, por poco y me doy la media vuelta para huir pero Li pareció leer mis pensamientos –que novedad- y sentí su agarre intensificarse en torno a mis dedos.

Me miró y lo observé, su mirada me hacía pensar que estaba disfrutando todo esto, ¿sería posible?

- Ignóralas, ignora a todos…- susurró antes que doblásemos en el siguiente pasillo y sin decir más nos metiéramos en la primera puerta a la derecha, quedando ambos en uno de los vacíos laboratorios de Ciencias.

Li soltó mi mano y en cierta forma me sentí vulnerable al no sentir ese contacto… quiero decir, no es como si quisiera seguir de la mano con él, simplemente había algo de seguridad que me transmitía el gesto y…

- Kinomoto, si quieres hacer esto bien debes dejar de comportarte como una niñata paranoica o sospecharán…

Sentí mis mejillas rojas y bajé la vista un segundo, avergonzada.

- Lo siento… es que…

- ¿Qué? – preguntó mientras se apoyaba de espaldas a uno de los mesones y se cruzaba de brazos.

¿Cómo decirle a Li que todo eso era demasiado para mi?

- ¿Quieres que las chicas de esta escuela te respeten, no? – preguntó. Asentí- Ahora mismo acabamos de pasearnos y más de la mitad de esta escuela nos vio de la mano, para el primer descanso todos sabrán que… somos novios… o especularán al respecto.

Eso sonaba tan raro e hizo que mi estómago se retorciera.

Bajé la vista a mis pies, sentí sus pasos acercándose a mi, luego su mano alzando mi mentón.

- Debes acostumbrarte a que te toque…- añadió mientras yo sentía mis mejillas enrojecer a un nivel preocupante.- Me refiero a que te tome de la mano, te abrace… te bese…

- No puedo…- susurré bajito.- Yo…- titubeé- yo no sé cómo ser con un chico, Syaoran…

Nos miramos en silencio unos segundos. Yo completamente avergonzada y él con esa mirada extraña, cuando fruncía el ceño y parecía especialmente concentrado en algo.

- ¿No puedes simplemente dejarte llevar?

- No…- respondí casi al vuelo. Li rodó los ojos.

- Incluso eres cabezotas hasta para esto…

- Además yo no se mentir…- añadí mirándolo ofendida. ¿Por qué insistía tanto en decir que yo era cabezotas?

- De eso ya me di cuenta hoy, hace un rato parecías un conejo asustado.

- ¿Quieres dejar de insultarme? – pregunté disgustada.

- Cierra los ojos.

- ¿Qué?

- Cierra los ojos.

- ¿Qué harás?

- Joder, Kinomoto, ¿quieres cerrar los malditos ojos? ¡necesito que confíes algo en mi!

Lo miré resentida unos segundos antes de cerrar los ojos, casi al segundo sentí sus manos tomando las mías.

- Necesito que te relajes…- susurró – o harás de esto una puta tortura… y ya no tenemos punto de retorno, ya todos saben que nosotros somos… algo…- añadió.

- No puedo relajarme si me hablas de esa manera.

Le oí chistar y no me pude aguantar la sonrisa. Li era un gruñón. De pronto soltó mis manos y comencé a sentir sus pasos en torno a mi.

- Necesito que familiarices a mi…- añadió a mis espaldas.

- ¿Y tú no a mi?

- No.

- ¿Por qué?

- Porque yo se cómo lidiar con chicas.- respondió con simpleza.

De pronto me entró la curiosidad al respecto. ¿Li era de esos chicos que…

- Oye, Li…

- ¿Uhm?

- ¿Has estado con muchas chicas? – pregunté aún con los ojos cerrados.

- Eso no te importa, Kinomoto.- respondió, sentí su voz algo mosqueada.

Estaba por preguntar algo cuando sentí su mano tomando delicadamente mi cintura, las palabras se quedaron estancadas en mi garganta y me estremecí un poco.

- Relájate…- susurró Li tras mi oído.- voy a abrazarte y necesito que te relajes…

- Es…está bien…

Me sentía extraña, continuaba teniendo los ojos cerrados mientras sentía como un brazo comenzaba a rodear mi cintura, lentamente, de pronto un aroma de perfume masculino comenzó a rodearme por completo, su respiración se sentía muy cerca de mi oreja y me estremecí por segunda vez, Li me estaba envolviendo en un abrazo por la espalda y yo sentía que desfallecería en cualquier momento. Jamás un chico me había abrazado de tal forma, es más, jamás un hombre, además de mi padre me había abrazado, todo eso era nuevo para mi.

Sentí que apoyó su mentón en mi hombro y nos quedamos quietos ambos, y pronto, sin querer, mi respiración se había calmado y mi pecho parecía moverse al compás de la respiración de Li. La sensación de calma fue tan extraña de explicar… era como si de pronto…

- Sakura…

- ¿Uhm? – de pronto se sentía demasiado bien sentir ese calor rodeándome, mi respiración y mi corazón al fin calmados.

- Hueles bien…

Abrí los ojos y sentí mis mejillas estallar en el momento exacto en que el timbre sonaba anunciando el inicio de las clases. Pegue un brinco y me volteé. Syaoran me miraba con una mueca burlona, sostenía mi mano.

- Eriol y los chicos saben de esto…

- ¿De que somos novios de mentira? – pregunté.

- Ahá.

- Tomoyo también sabe.

- Lo supuse…

- Lo más… aconsejable es que pasemos juntos el día de hoy…- dijo observándome fijamente y con ese tono de voz mandón que sacaba cuando hacíamos el trabajo de Literatura- así evitaremos que metas la pata si alguien te pregunta cosas… ya hablaremos de todo luego, cuando estemos en mi casa…

- ¿Tu… tu casa? – pregunté.

- Iremos a mi casa después de clases…

Lo miré algo sorprendida y él pareció disfrutar de una broma interna especialmente graciosa, a juzgar por la mueca de su rostro.

- ¿O quieres que vayamos a tu casa y tu hermano sepa que soy tu nuevo novio?

- ¡No!

- Lo supuse… ahora vamos, no quiero que lleguemos tarde…

Y así, salimos una vez más al pasillo.

Dios… sería un Lunes demasiado largo.

OoOoOoOoOoOoOoO

Apenas tocó el timbre de final de jornada lo único que quería era salir corriendo de la escuela y ojala no volver en un mes, jamás creí lo estresante que sería el estar en boca de todos, de pronto ya no parecía nada de buena idea la de aparentar ser la novia de Syaoran, en primer lugar porque estaba segura que no habíamos convencido mucho a nadie, y sabía que todo era mi culpa, no pude evitar quedarme tiesa como una tabla cuando Li me abrazaba y… ahí estaba el otro detalle, le había llamado Li en medio del patio, causando que más de alguno se preguntara por qué a mi supuesto novio no le llamaba por su nombre. Oh sí, yo había sido un verdadero desastre, y de pronto ahí estábamos, saliendo de la escuela juntos, tomados de las manos –aunque Li parecía querer triturar mis dedos-, su ceño fruncido era un indicio que estaba molesto, y no había que ser adivinos para saber que era por mi y mi increíble no-capacidad de llevar una farsa.

Bueno… no es como si fuese un pecado, ¿saben? es decir, el que no sepa mentir… ¿no me hace una buena persona? es decir, debería ser una gran cualidad… eso creo…

Avanzábamos en silencio, Li seguía sosteniendo mi mano pero no emitía palabra alguna y yo me encontraba demasiado avergonzada como para tratar de romper el hielo, además intuía que apenas abriera la boca Li sacaría una espada y me cortaría la cabeza o algo así. Cuando parecía que el silencio ya reventaría mis oídos llegamos a su casa, al menos Li me hizo pasar primero antes de entrar él.

Nos dirigimos hacia la casa en absoluto silencio, en un intento de hacer algo con mis manos comencé a rozar los tirantes de mi mochila de arriba abajo. Li parecía querer jugar al mudo así que me rendí y sólo lo seguí, por el hall, el pasillo hasta su… ¿habitación? Me quedé de pie en la puerta, insegura de si entrar.

- ¿Te vas a quedar ahí? – preguntó mientras se sentaba en la silla de un lujoso y enorme escritorio.

Avancé lentamente y me senté en la orilla de su cama, sin saber qué hacer, más que mirar mis manos sobre mi regazo.

- Vaya día de mierda ¿eh? – comentó. Apreté los labios, no supe que contestar. La alfombra de la habitación era de un color azul oscuro.- Kinomoto…

- ¿Qué no íbamos a llamarnos por los nombres?- pregunté y entonces le escuché reír.

- ¿Y ahora lo recuerdas? Joder, que si hubiese sabido que serías tan increíblemente torpe y bruta con todo esto ni siquiera hubiese sugerido una idea como esta…

Sus palabras me golpearon fuerte, y entonces me sentí demasiado estúpida con todo, ¿Por qué no podía simplemente fingir y ya? ¿Por qué no podía ser más lista, inteligente y … más como una chica con todo el asunto? Por primera vez en mi vida uno de los chicos más cotizados de todo el instituto –porque eso lo tenía claro- me ofrecía algo así como ser novios (sí, novios de mentira pero el punto era el mismo) y yo actuaba como una completa idiota, como siempre. Sakura Kinomoto metiendo la pata, que novedad.

Y no pretendía llorar, lo juro, pero no pude evitarlo, me sentí tan increíblemente humillada y tonta que no pude controlarlo, las lágrimas comenzaron a caer solas una a una, silenciosas y traicioneras.

- Lo lamento, Li…- fue todo lo que pude decir antes de echarme a correr como una loca lejos de ahí, tenía que salvaguardar el poco y nada de amor propio, ya suficiente había actuado como idiota delante de él, ¿para que humillarme más?

Y corrí rápido, muy muy rápido, incluso aunque se me dificultara ver a causa de estar llorando, corrí hasta sentirme cansada pero continué, y cuando acababa de alcanzar el parque pingüino y creí que ya no podría más de correr sentí una mano tomando la mía, haciéndome trastabillar al detenerme de manera tan brusca, sin embargo fue un brazo el que tomó además mi cintura evitando que mi cara diera de lleno en la gravilla. Me detuve tratando de controlar mi respiración y limpiar mis ojos.

- ¿Li?

Y sí, era él quien sostenía mi cintura y me miraba increíblemente serio.

- Corres como los mil demonios, ¿te lo he dicho? – comentó aún con la misma pose.

Bajé la vista, recordando el desastre de día que habíamos tenido por mi culpa. Entonces sentí una de sus manos liberar mi cintura para terminar sujetando mi mentón, haciendo que lo mirase, un extraño deja vú se posó en mi mente ante ese gesto.

- Es la primera vez que te veo llorar…- comentó serio, aunque parecía más que hablaba para si mismo.- de todas formas has sido un record, ¿eh? estamos casi en marzo, has tardado casi medio año en hacerlo…- añadió luego con una sonrisa torcida y entonces comprendí a qué se refería, era sabido que toda chica de la escuela que trataba de interactuar con Li terminaba llorando en los pasillos por su antipatía.- lamento haberte llamado torpe con todo esto…

Entonces pestañeé un par de veces sorprendida. ¿Li se estaba disculpando?

- Sí, Kinomoto, es una disculpa, porque no quiero verte llorar más…- sonrió y no supe por qué por inercia imité su gesto- por alguna razón te prefiero más siendo chillona, preguntona y desesperante… antes que llorona… - hice una mueca y desvié la vista, entonces una leve risa llegó a mis oídos.

- Entiendo si quieres dejar todo esto…

- ¿Dejarlo? – preguntó.

- Ya sabes… esto de … la farsa…- me aclaré la garganta antes de mirarlo fijamente.

- ¿En serio eres de las que se rinde así de fácil? ¿Ahora que tienes a la mitad de las chicas deseando ser tú?

Entonces me reí y en parte me sentí enfadada.

- Eres muy molesto, ¿lo sabías? – él me sonrió, y ese hoyuelo volvió a aparecer en su mejilla. Nos miramos unos segundos.- Te ves mejor cuando sonríes, Li…- y apenas dicho eso dejó de hacerlo haciéndome rodar los ojos- ¿ves? Eres un pesado...

Alzó una ceja y de pronto se echó a reír y así sin más me contagió la risa a mi también, reíamos ambos y seguramente parecíamos unos locos, entonces noté que era la primera vez que escuchaba a Syaoran Li reír abiertamente, sin tapujos de nada y se sintió… bien… sólo… bien…

- ¿Ya no llorarás más? – preguntó de improviso, una vez que las risas bajaron de intensidad. Negué con la cabeza.- Genial…

Y de pronto, Li estaba tomando mi rostro y estampando sus labios contra los míos como un vendaval, antes que pudiera entender lo que estaba pasando ya se había alejado lo suficiente como para sostener mi rostro paro poder mirarme con claridad.

- Porque yo cumplo mis promesas, Kinomoto y no me bajo del carro cuando apenas ha comenzado la carrera…

Y no supe por qué esas palabras se sintieron exquisitamente bien al ser escuchadas.

- Volvamos a casa, hay un montón de cosas de hablar… sobre todo nuestra maravillosa historia de cómo es que terminamos siendo novios.- añadió burlón.

Dejé que tirase de mi mano y comenzamos a caminar, suficiente ya habíamos corrido ambos.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Bien… aquí me tienen, con otro maldito capítulo en menos de 24 horas, ¿entienden cuando digo que realmente nunca fue mi intención dejarlas con la historia parada de repente? porque realmente cuando mi cabeza explota de ideas e historias pasa esto, que estoy dándoles un capítulo por día… yo AMO escribir y AMO saber que les hace feliz leer mis capítulos

¿Las leo en los comentarios?
Espero que sí

Un beso y abrazo gigantes

Magda