Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

19.

Syaoran POV

- Así que… ¿te la tirarás?

Miré a Eriol y tuve ganas de pegarle una patada en los huevos y que se dejara de joder de una buena vez, estábamos en mi habitación, Eriol volvía a estar en mi computador como siempre lo hacía cada vez que visitaba mi casa, una fijación por mantenerse en línea incluso cuando no estaba en casa, yo como era usual sobre mi cama, mirando la asquerosidad de programas de televisión, sin ánimos de dejar algún canal fijo.

Contarle a mis amigos la puta idea de tener una novia ficticia había sido una puta molestia, en primer lugar porque Ruy saltó mirándome raro, "¿por qué tener una ficticia si puedes tener una real?" ¿En serio eran tan imbéciles? ¿Cuándo había querido yo tener una novia de verdad? ¿Cuándo había mostrado el más mínimo interés por enrollarme con una tía en algo serio? Lo bueno de todo esto con Kinomoto era precisamente eso, todo era una farsa, no tenía que soportar a una absurda niñata con complejos de lapa conmigo, no tenía que invitarla a salir si no quería, ella no tenía por qué venir a mi casa porque me extrañaba y no teníamos que llamarnos para controlarnos nada, y lo más importante de todo: al fin se me quitaría esa maldita… "obsesión" por mi compañera de asiento, porque sí, lo aceptaba, estaba algo fijado en ella, supuse que era por la sencilla razón de considerarla en cierta forma tan fuera de mis límites, Sakura Kinomoto representaba todo aquello que yo nunca había considerado en una chica, era una especie de reto personal y medida a tomar para volver a ser un sujeto normal.

Luego de pasar tiempo con Kinomoto y besarla cuantas veces quisiera se me quitaría ese… extraño interés por ella, sí, ese era el plan. Un par de semanas, un mes a lo mucho… y luego nos inventaríamos algo para separarnos, ella de seguro se liaría al tal Yukito –porque yo la dejaría experta en eso de atraer chicos- y yo volvería a mi cómoda soltería. El plan perfecto.

Eriol se volteó en la silla cruzando los brazos, como esperando mi respuesta. Giré el cojín entre mis manos.

- No se…- respondí, era la respuesta más sensata para darle a Eriol, si le decía que no, preguntaría por qué no, si le decía que sí comenzaría a hincharme las bolas sobre cuándo y cómo lo haría, como la embaucaría y demases… porque estaba claro que si estaba en mi plan tirarme a Kinomoto antes de acabar la farsa tendría que hacerlo antes del mes de terminar todo.

- Jo… tienes a la tía en la posición perfecta y tú te la piensas…- bufó y rió al mismo tiempo- ¿En serio te la estás pensando cuando tienes el pase libre para venderle el cuento a esa chica y tenerla en tu cama? Además, son novios ¿no? – comentó con una sonrisa que francamente era malévola. Rodé los ojos, no es que Eriol fuese malo, simplemente el cabrón tenía una forma muy… personal de ver el mundo y a las tías…

Entonces me sentí algo extraño, la verdad nunca se me había pasado por la cabeza hacer algo más allá que enseñarle a besar y esas cosas… pero ¿tirarme a la chica? corrección, ¿tirarme a la chica virgen? Había una delgada línea entre ser un cabrón como lo era y un maldito hijo de puta.

- No tengo el calendario de actividades a hacer con Kinomoto, Eriol, por si es lo que te preguntas…- respondí irónico y saliéndome por la tangente, entonces mi amigo rió y asintió.

- Tienes razón… en esas cosas siempre es mejor improvisar.- asentí.- ¿y? ¿Qué tal besa?

Me sentí incómodo ante la maldita pregunta, ¿qué le importaba a él cómo besaba Kinomoto?

- Tiene lo suyo…- respondí nuevamente siendo evasivo, por suerte Eriol parecía lo suficientemente entretenido con su facebook en ese momento como para captarlo del todo.

- Ya me voy…- dijo de pronto.

- ¿Y qué pasó con las birras que tomaríamos más tarde con el resto?

- Lo siento… Tomoyo acaba de poner en su facebook que irá al boulevard y pretendo encontrármela allá.

Fue mi turno de echarme a reír y mirarlo burlón.

- Daidouji te mandó a la mierda, Erio, acéptalo.

- Jamás.- replicó mientras se ponía la chaqueta.

- ¿Y se puede saber por qué?

- Porque no.

- Estás siendo irracional y lo sabes…

Me sonrió, esa mueca de cabrón con suerte que siempre supo cuando lucir y sin decir nada más se marchó, quedándome solo en la habitación, de pronto me encontré pensando qué estaría haciendo Sakura en ese momento, era jueves y desde esa tarde en que se había puesto a llorar debía reconocer que las cosas habían mejorado considerablemente para ambos, ya no se tensaba si la abrazaba, sólo se estremecía levemente, sólo yo podía notarlo al tener la mano en su espalda, continuaba sonrojándose cuando de pronto yo la besaba frente a más gente, pero eran besos castos, nada que se saliera mucho de su lugar de comodidad. Había decidido que con Kinomoto manejaría las cosas con calma los primeros días, primero quería acostumbrarla a mi, a un "nosotros", antes de avanzar un poco las cosas….

Lo cierto es que ese maldito beso que quería darle para quitarme las ganas tendría que esperar un poco… sólo un poco…

Me acerqué al computador y no me sorprendí en ver conectada a Kinomoto, se conectaba con frecuencia aunque comúnmente tardaba siglos en responder, lo había comprobado esa última semana, generalmente terminaba por llamarla por teléfono, arriesgándome incluso a que respondiera el idiota de su hermano, pero por suerte eso no había pasado.

Li dice:

* Kinomoto.

La banlieu dice:

* Hola

Li dice:

* ¿En qué estás ahora?

La banlieu dice:

* Hola, Li, sí, estoy bien, gracias.

Li dice:

* Eres increíblemente aburrida cuando te pones en plan niña-educada.

La banlieu dice:

* Estás diciendo que normalmente no soy educada?

Rodé los ojos, en serio, Kinomoto tenía eso de poder sacarme de mis casillas con esas cosas pequeñas.

Li dice:

* ¿estás o no en algo importante?

La banlieu dice:

* Por qué?

Li dice:

* ¿Por qué más va a ser? Para que nos juntemos, eso.

Me quedé mirando la pantalla, de alguna forma estaba sonando como el maldito desesperado por verla y no era así… es decir, que quisiera reunirme con ella no quería decir que…

La banlieu dice:

*En diez minutos estoy en tu casa. Adiós.

No fueron diez minutos, en realidad fueron cuarenta minutos después cuando Wei se apareció por mi habitación a decirme que Kinomoto había llegado, la verdad no me había extrañado, la puntualidad nunca había sido una de las características de ella, eso estaba claro. Me levante para ir a recibirla cuando me quedé sorprendido al verla ahí en la mitad de mi hall, lo cierto es que lucía… guapa, es más, era la primera vez que veía a Kinomoto vestida como chica –o que me percataba de aquello- y debía reconocerlo que lucía… uhm… atractiva.

Mientras me acercaba hacia ella observé sus esbeltas piernas, que lucían en un par de ajustados jeans, un chaquetón corto color verde oscuro su pelo en todas direcciones pero…

- Hola, Li…

- Hola.- respondí una vez que estuve frente a ella, no estábamos en la escuela, por lo que no era necesario saludarnos de beso o algo así, sólo entonces bajé la vista y me fijé en la cajita que traía entre sus brazos.- ¿Y eso? – enrojeció un poco.

- Ah… pues… me he pasado por una tienda y he traído algunos pasteles…

Sonreí. A veces Kinomoto podía ser tremendamente tierna, aunque eso le daba puntos.

- …y como no sabía cual te gustaba…- siguió hablando mientras hacía malabares para abrir la cajita sin que se cayera ningún pastel, por mientras yo volvía a observar lo bien que se veía, y ese perfume… lo había sentido el primer día de nuestra mentira de ser novios, cuando la había abrazado, un jodido aroma que se sentía exquisitamente bien… ¿siempre había olido así de bien?- entonces compré de varios tipos…

Me volteé y comencé a caminar hacia la cocina, tratando de controlar el hecho de haber descubierto que Sakura Kinomoto no sólo tenía una buena delantera, tenía un trasero perfecto, era delgada, sí, sus curvas eran sutiles pero a mi se me hacían perfectas, de hecho siempre las había preferido más delgadas y menos exuberantes.

Saqué una bandeja y me acerqué hasta ella, me miraba con esos ojos verdes que sin dudas eran llamativos.

- Me gusta todo lo que tenga chocolate…- comenté mirándola fijamente. La vi enrojecer y para ahorrarle el mal rato de verla sonrojar me volteé con la caja y comencé a dejar los pasteles en la bandeja, para mi placer había un hermoso y tentador trozo de pastel de chocolate entre los comprados por Sakura, me volteé y le sonreí torcidamente.- Gracias…

- De nada…- sonrió de vuelta y yo volví a lo mío.- ¿Quieres beber algo con los pasteles?

- ¿Tienes jugo?

- De piña.

- Perfecto.

Y así los dos nos fuimos hasta la sala de estar, con la bandeja de pasteles y dos enormes vasos de jugo. Me senté en el piso y Kinomoto me imitó, otra oleada de ese perfume llegó a mi nariz, la observé mientras bebía de su vaso de jugo.

- Te ves guapa hoy…- comenté, y entonces dejó bruscamente el vaso a un lado porque comenzó a atorarse, el rostro de Sakura estaba rojo, pero esta vez no por vergüenza, realmente la chica se estaba ahogando, me levanté y comencé a palmearle la espalda mientras ella tosía como loca. Traté por todos los medios de no reírme de la situación, al parecer había sido un mal momento para decirle que andaba guapa. En serio, esa inocencia genuina de Kinomoto era en cierta forma graciosa y… adorable, quiero decir, bueno… a falta de una palabra mejor para describirlo…

- ¿Estás mejor? – pregunté una vez que pareció comenzar a recuperar el color en su rostro.

- Si…- respondió a duras penas.

- Diablos, que te hago un… halago y tú te atoras…- sonreí y la observé, ella sonrió levemente y nuevamente un color carmín le vi aparecer en sus mejillas, esta vez supe bien el por qué.- Deberías acostumbrarte a que los chicos te halaguen…- comenté antes de echarme un enorme trozo de pastel a la boca, estaba riquísimo.

- Nunca lo han hecho.

- Ahora lo harán- repliqué.

- ¿Y eso por qué?

- Porque ahora has salido de la sombra de Daidouji y comienzan a fijarse en ti…-Me miró como si estuviese de algo completamente desconocido.- Oh vamos, tuviste la mala suerte de tener una mejor amiga demasiado… llamativa para el sexo masculino… -levanté el dedo para que prestara atención- y con eso no quiero decir que no seas guapa, pero por alguna razón te las arreglaste para mimetizarte en la escuela…

Miraba sus rodillas flectadas, porque ambos volvíamos a estar en el piso.

- ¿Entonces crees que soy guapa? – preguntó mientras observaba como desde su cuello hasta su frente te teñían de un color rojo furioso.

Dejé el vaso de jugo a un lado y la obligué a mirarme.

- Ni siquiera te imaginas a cuantos imbéciles tuve que golpear estos tres días por lo que decían de ti…- abrió los ojos sorprendida y yo me encogí de hombros, y era verdad, luego de la clase de Educación Física había sido todo un desastre, tres imbéciles comentando sobre Kinomoto prácticamente en mis narices, claramente tenía que defender el honor de mi "novia" así que no había tenido más remedio que darles un puñetazo a cada uno y una que otra patada en las bolas por imbéciles, farsa o no farsa a los ojos de todos Sakura Kinomoto era mi novia, por tanto no iba a permitir que ningún imbécil comenzara a fantasear con nada de ella… Nada.

- ¿Tú… tú golpeaste a chicos por mi causa? – parecía sorprendida, sus ojos verdes me observaban muy abiertos y alertas.

- ¿Y qué esperabas? Kinomoto, para todo el mundo tú eres mi novia, y a mi novia nadie la mira ni le toca un pelo…

Estábamos muy cerca, muy muy cerca, sentía su respiración chocando contra mi rostro y su perfume se colaba mezclado con el aroma a chocolate y dulce de los pasteles.

- ¿Entonces un chico se podría fijar en mi? – preguntó bajito.

La pregunta me pilló con la guardia baja un poco, ¿qué mierda quería decir con "un chico", cualquier chico? Hice una mueca pero logré volver a mi centro.

- ¿El plan es el tal Yukito, no?

Asintió y yo me sentí un poco menos mosqueado, la idea no era que luego Kinomoto se convirtiera en una maldita guarra, no podía imaginarla además estando con cualquier chico, ella no era como… cualquier chica, eso estaba claro.

La sentí respirar y automáticamente me fijé en sus labios, semi abiertos y ciertamente tentadores, la muy maldita actuaba de maneras en que sin darse cuenta se convertía en una chica realmente atractiva. Si se acordaba de no gritar y cerraba la boca con esa manía suya de hacer tantas preguntas odiosas, lo cierto es que se convertía en candidata perfecta para ser la novia de cualquier sujeto… sujetos que le gustasen el prototipo Kinomoto, claro está, deportista, atlética, no demasiado femenina y…

- Gracias, Li…

- ¿Por qué? – pregunté esta vez observando sus ojos.

- Porque hasta ahora ningún chico me había dicho que era guapa…

Y me sentí increíblemente incómodo, supongo que no estaba acostumbrado a que una chica me agradeciera por algo, generalmente me odiaban, ya sea por mandarlas a la mierda o por ignorarlas luego de haberlas tenido gimiendo contra una pared.

- Ahora estamos a mano con los pasteles, ¿no? – bromeé haciéndola sonreír, y es que no quería quedarme en el terreno incómodo de los agradecimientos de corazón, nunca se me había dado bien eso de los sentimentalismos, mi madre jamás había sido así conmigo y mis hermanas eran unas malditas arpías que se acercaban sólo por interés, nunca me había sentido cómodo hablando de cosas como sentimientos. No era lo mío. Jamás sería lo mío.

Me levanté y tomé su mano.

- Ven, quiero mostrarte algo…

- ¿Qué es? – ahí de nuevo con sus preguntas.

- ¿Te gustan los animales, no?

- Ahá…

- ¿Te gustan las aves?

- Sip.

- Wei mantiene a una bandada de ruiseñores aquí…

- ¡Quiero verlo!

Y no niego que su entusiasmo se me contagió un poco, jamás me habían gustado esos putos pájaros, sobre todo porque me despertaban con su bulla casi todos los días a las seis de la mañana, pero supongo que eso era algo que ella no tenía por qué saber.

OoOoOoOoOoOoOoO

Sí, soy como una especie de maquina de capítulos (?) y que sepan que ya empecé el siguiente JAJAJAAJ xD esto es genial en cierta forma, mi mente se activa y paff! las palabras salen solas, en fin… que alegría que les esté gustando tanto la historia y que alegría que cada día se vayan sumando más y más lectoras… estos días han sido maravilloso porque he conocido a muchas de ustedes por facebook

un besazo enorme, espero hayan disfrutado el capítulo

M.K.

P.D.: por cierto "La banlieu" el nick que le puse a Sakura es un tema de Beirut... se me ocurrió ya que en otro capítulo había puesto que a Sakura le gustaba Beirut.