Tres mil millones de latidos.
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?
20.
Syaoran POV
Una semana, una semana llevábamos ya la farsa con Kinomoto y debía reconocer que las cosas marchaban más que bien, descubrí que realmente cuando se lo proponía podía ser una compañía realmente tolerable, y todo parecía ir fácil entre nosotros, quitando el hecho que desde la conversación con Eriol mi cabeza había comenzado a conjugar escenas nada gratas para mi, es decir, no es como si me molestara el hecho de pensar en tirarme a Kinomoto, el problema radicaba en que no podía hacerlo, y lo tenía demasiado claro, ella era demasiado… niña, incluso aunque tuviese una anatomía con la cual me declaraba deseoso, tener que abrazarla y observarla todo el tiempo, lejos de ese uniforme de instituto con el que la había visto todos esos años había sido una de las claves, increíble notar lo jodidamente atractiva que era físicamente. Cintura estrecha, espalda fina, piernas largas… joder, sí, me encontré pensando más de una vez qué tan suave sería la piel de sus muslos y…
Cállate. ¿En serio estás excitándote por Kinomoto?
Me aclaré la garganta y entonces sentí sus curiosos ojos sobre mi, estábamos en la mitad de uno de los enormes hall de la escuela, Sakura sentada a mi lado, mi mano en su espalda baja, lo suficientemente bien puesta para no perturbarla, Eriol, Takashi y Ryu sentados con nosotros, se suponía que al ser Sakura mi novia era lo normal que también compartiese con mis amigos, el problema es que los tres cabrones parecían aprovechar los momentos para ser unos descarados hijos de puta conmigo, lanzando comentarios que, al ser Sakura tan despistada –e inocente-, sólo lograba entender a cabalidad yo.
- Así que…- comentó Eriol masticando una manzana, Sakura dejó de mirarme y es que el cabrón se encontraba sentado a su lado derecho.- ¿Nos juntaremos hoy? Podría ser en mi casa… ¿Irás, Sakura?
Rodé los ojos, sabía a dónde quería llegar.
- Puedes traer a alguna amiga para que no te sientas tan… sola entre puros hombres…
Sakura asintió, al parecer aún no captaba la intensión de Eriol, pero cuando estaba apunto de desechar la idea por ambos le vi entornar los ojos y mirar a mi amigo con recelo.
- Tú quieres que yo invite a Tomoyo, ¿no es así?
Secretamente me sentí orgulloso que Kinomoto comenzase a mostrarse más despierta. Eriol lanzó una risotada.
- La verdad sí.
- Tomoyo no cambiará de opinión al respecto, Eriol…- replicó ella cruzando los brazos, y no, no digo que mis ojos automáticamente hayan ido de su rostro a… más abajo, desvié la mirada y me percaté que no era el único que había sufrido ese vaivén con la vista, Ryu parecía especialmente entretenido observando a Sakura, le pegué una patada leve en la pierna y me miró con esa puta sonrisa de cabrón inocente.
- ¿Pero no quieres ayudarme a ver si lo hace?- Sakura escondió una sonrisa –sí, yo volvía a observar su rostro- mientras miraba a Eriol.- ¿La invitarás para hoy? – insistió él.
- Me lo pensaré…- respondió finalmente ella antes de voltearse bruscamente hacia mi- Syaoran, debo ir a buscar mis materiales de arte para la siguiente clase…
- ¿Te acompaño? – pregunté. Sentí la puta risa burlona de Eriol y Takashi le siguió.
- No, está bien, nos vemos en la sala…- respondió antes de salir corriendo, sí, Sakura corriendo con el uniforme, sin preocuparle si la falda mostraba algo más que…
- Te estás comportando como un puto marica.- soltó Ryu sentándose de pronto en el lugar ocupado por Sakura.
- Como un perfecto novio de verdad.- le siguió Eriol.
- ¿Sabían que uno de los comportamientos…
- Imbéciles…- repliqué interrumpiendo a Takashi y mirándolos burlonamente.- No estoy haciendo más que mi trabajo.
- Pues te lo estás tomando muy en serio, tío.- comentó Eriol.- Incluso pareciera que…
- ¿Qué? – pregunté, comenzaba a mosquearme.
- Que te gusta Sakura Kinomoto…- sentenció Takashi
Los observé tratando de saber por qué demonios había terminado teniendo amigos tan jodidamente gilipollas e hincha huevos. Eriol se echó a reír y alzo las manos como pidiendo atención.
- Aunque creo que entiendo el rollo tío... – dijo con voz de sabelotodo, los otros tres lo miramos.- después de todo te la vas a tirar, no es fácil tir…
- ¡Te la vas a tirar! Wow…- Ryu palmeó mi espalda como si acabasen de anunciar que era de los nominados al Nobel.
Miré con furia a Eriol, ¿en qué minuto había dicho yo que lo haría?
- Puedes gritarlo por los altavoces del colegio, Ryu, creo que aún no te han escuchado en Alaska.- repliqué mosqueado.
- Lo siento…- replicó mi amigo mirándome sorprendido- ¿Entonces lo harás? ¿Le enseñarás todos los aspectos de ser una… buena novia a Sakurita?
Quise golpear a Ryu, en serio, sobre todo porque el muy imbécil solía ser un gilipollas, si Eriol era un maldito sexópata, Ryu no se quedaba atrás.
- Váyanse a la mierda…- respondí levantándome de mi asiento y dejando atrás un sin fin de risas y silbidos burlones.
- ¡Eh, cabrón! Que sólo queríamos saber…- gritó Eriol cuando ya estaba a varios metros de ellos. Alcé la mano y el dedo del medio en el aire sin siquiera voltearme, la risa de Takashi fue lo último que escuché antes de tomar el pasillo.
Estaba mosqueado, sobre todo porque ni siquiera sabía por qué mierda me molestaba tanto que mis amigos bromeasen sobre tirarme a Kinomoto, normalmente no me hubiese molestado ese tipo de conversación, ya saben, sobre la tía que está buena y que te quieres tirar, pero con Sakura las cosas eran… raras, distintas… es decir, nunca pensé en llevar el juego más allá, además ¿cómo hacerlo con una tía que ni siquiera había dado un beso en su vida? Y ahí llegábamos a otro punto importante, necesitaba dejarme de mariconadas y enseñarle a Kinomoto lo que era un beso de verdad, ya le había dado una semana para acostumbrarse a toda esa cosa de ser novios, pero yo quería ganar algo a cambio, quería al menos besarla hasta lograr quitarme esas ganas que tenía por sus labios desde el día del baile.
Comencé a caminar por los pasillos cuando distinguí su silueta caminando en dirección hacia mi, venía sola, el delantal blanco que usábamos para artes en su mano derecha, un maletín en su mano izquierda, milagrosamente caminaba y no corría como la bruta que siempre le gustaba ser, a distancia fui recorriendo su silueta, hasta detenerme en su rostro, me miraba y sonreía, me pregunté en qué minuto habíamos pasado de detestarnos y gritarnos todo el tiempo a esto…
Caminé hasta quedar frente a ella, tomé su cintura sin siquiera pensármelo mucho, vi el tono rojizo en sus mejillas, sus ojos titubearon unos segundos en los alumnos que transitaban por el pasillo.
- Pensé que estarías con tus amigos…- comentó.
- No quería.
- ¿Por qué?
- Porque me aburren…- y era cierto, esos últimos días había comenzado a descubrir una monotonía de la que antes no me había percatado estando con ellos.
- ¿Me buscabas a mi? – preguntó.
Sonreí. El día en que Sakura Kinomoto dejase de hacer preguntas yo dejaría de comer chocolate.
- ¿Y si dijera que sí? – pregunté aun sosteniendo su cintura y acercándola un poco hacia mi.
Hizo una mueca graciosa, una mezcla de timidez e incredulidad.
- Oye, Li…
- Syaoran.- corregí.
- Syaoran…- sonrió- ¿En serio vamos a ir a la casa de Eriol esta tarde? – parecía ocultar su incomodidad pero claramente la leí en sus gestos.- Quiero decir, no es que no quiera ir, pero tus amigos…
- Son unos imbéciles.
No hubo réplica a ese comentario y me eché a reír mientras –por bien de mi salud mental- alejé mis manos de la cintura de Sakura y la abracé por los hombros antes de comenzar a caminar rumbo al aula.
- No tenemos que ir si no quieres…- comenté.
- ¿Tú quieres ir? – preguntó de vuelta, sentí su mirada fija en mi rostro pero continué mirando hacia el frente.
- La verdad no, prefiero que hagamos otra cosa…
Sí, yo le estaba proponiendo pasar el rato juntos, raro ¿no? pero no era tan extraño, después de todo se suponía que éramos novios y teníamos que conocernos un poco, además podía aprovechar de enseñarle algunas cosas a Kinomoto…
- ¿Qué te gustaría hacer? – preguntó nuevamente.
- ¿A ti que te gustaría hacer? – le devolví la pregunta, quizás tanto juntarme con ella comenzaría a pegárseme la manía de ser un maldito preguntón.
La dejé pensar unos segundos y me fijé que en algún momento mi brazo había pasado de sus hombros hacia su estrecha cintura, maldije internamente al darme cuenta que mi cuerpo estaba reaccionando con ella sin siquiera ser conciente de ello, tendría que comenzar a tomar medidas si no quería terminar como un maldito frustrado y con la polla del tamaño de la torre Eiffel luego de pasar tanto tiempo con ella.
- Pues no se…- respondió finalmente. Me encogí de hombros.
- Ya se nos ocurrirá algo.- añadí, ignorando a la fuerza y olímpicamente el pensamiento que me bastaba con saber que algo haríamos. Suficientemente frustrado me sentía ya con las jugadas de mi mente poniéndome imágenes mentales de Sakura y yo… no necesitaba añadir a la balanza el hecho de sentirme increíblemente estúpido y marica con el asunto de sentirme a gusto por primera vez con una chica.
Cuatro horas después nos encontrábamos caminando rumbo a mi casa, le había dicho que comiéramos algo ahí y luego pensaríamos en algo y pareció aceptar, me percaté que estaba absorbiendo mucho tiempo con ella sin siquiera proponérmelo.
- ¿Y qué opina Daidouji de todo esto? – pregunté de pronto.
Supe que había hecho una pregunta que no quería responder por la forma en que apretó los labios y arrugó levemente la nariz.
- Pues… que es curioso…- respondió mientras cruzábamos una calle.
- ¿Curioso? – pregunté observándola.
- Ahá…
Rodé los ojos.
- Tú y tu elocuencia, Kinomoto, siempre logran sorprenderme.- ironicé. Arrugó el ceño y me miró como en los "viejos tiempos".
- No tienes que ser tan pesado ¿sabes?
- ¿Y por qué no responder una simple pregunta? Yo siempre respondo a las miles de preguntas que me haces todos los días, eres la niña más preguntona que conozco.
- ¡Que no soy una niña! – replicó parándose en medio de la vereda y enfrentándome.
Mi mente gritaba algo así como "no, no eres una niña, no podrías ser una niña con ese cuerpo que descubrí recién hace unos días que tenías", pero como no quería asustarla ni terminar yo más jodido mentalmente me la pensé mejor.
- Bueno, en realidad no, no eres una niña, aunque a veces actúes como una.- repliqué solo para picarla. Lo logré, como siempre.
- ¿Pues que no se supone que tú me enseñarías a dejar de ser así? – parecía enfadada, aunque sabía que no era un enfado muy grande.
- ¡Já! ¿Ahora me estás reprochando que no hago bien mi trabajo? Que sepas que he tenido que retrasar todo para ir a tu ritmo, Sakura.
- ¿Mi ritmo? – parecía ofendida.
- ¡Claro! ¿Cómo te voy a enseñar cosas si te asustas cada vez que trato de enseñarte algo?
Enrojeció, parte de ira y parte de vergüenza.
- ¡Pues que sepas que eres un pésimo "profesor", Syaoran!- hizo las comillas en el aire y no me reí sólo porque me parecía increíble que estuviese creyendo eso de mi y encima sacándomelo en cara cuando había tratado de ser considerado con ella, nada más.
- No me retes a hacer cosas de las que luego te arrepentirás, Kinomoto.- repliqué.
- Pues entonces deja de actuar como si yo fuese la que siempre arruina todo.- dijo de vuelta. Estaba alterado, siempre las discusiones con ella en cierta forma me llenaban de adrenalina, por otro lado no podía evitar sentirme cabreado por no entender cómo es que podía tolerar a una chica tan jodidamente exasperante y distinta a mi, cómo es que había llegado a pasar el tiempo con ella, a querer pasar mi tarde con ella.
- Entonces de ahora en adelante iremos a mi ritmo, Kinomoto, y no te quejes.
- ¡Bien!
- ¡Bien! – pero que mocosa…
- ¿Y ahora qué?
- Joder tú y tus preguntas.
Y antes que pudiera salir con otra de sus malditas preguntas yo ya había embestido contra su boca, con un beso en que quería dejarle en claro a Sakura que si íbamos a mi ritmo las cosas serían así. Tomé su cuello y ya no tuve reparos de profundizar el beso, y aún con todo lo cabreado y ansioso que me sentía por estar AL FIN besando a Kinomoto como correspondía me contuve, fui lento al momento de acariciar su boca con mi lengua, al momento de sentir como ella extrañamente sumisa había sus labios en una rendición que por supuesto aproveché, mis manos fueron de su cuello a su espalda atrayéndola hacia mi, profundizando el beso, sus manos se mantenían tímidas sobre mi pecho, aunque más bien en un gesto de cobijo y no de alejamiento, no importaba dónde estábamos, al fin estaba besando a Kinomoto y comprobando lo que sabía sería una de mis perdiciones.
Sakura tenía un instinto para besar demasiado bueno.
OoOoOoOoOoOoO
SON LAS MEJORES LECTORAS QUE EXISTEN EN LA VIDA
En serio, lo digo en serio, GRACIAS INMENSAS por cada uno de los reviews, no saben cómo han ido haciendo de mis días algo más bueno.
Gracias a las nuevas lectoras que se han ido sumando, y a las que se han mantenido.
¿Qué tal les pareció el cap? Como vemos aquí, Li está bien cagado, por todos lados jajajajaja tenemos a un Syaoran Li excesivamente sensible al estímulo que representa Sakura Kinomoto, y bueno, las cosas ya comienzan a ponerse interesantes… como vemos, Li por fin llegó a darle el beso de verdad, esperemos que Sakura no termine golpeándolo (?) xD
Un besazo enorme.
Gracias por leer.
M.K.
