Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

21.

Sakura POV

Había leído muchas veces sobre cómo era eso del primer beso, a veces tomaba las revistas de Tomoyo y leía reportajes donde te decían cómo ser buena besadora, lo había leído relatado en románticos libros o más aún, un montón de veces había visto la escena del beso entre los protagonistas de películas de amor, pero ninguna, repito, ninguna, habían logrado plasmar lo que estaba sintiendo yo en esos momentos, era adrenalina, era un picor en las manos, era un calor, era una sensación de… de…

No sabía lo que estaba haciendo, sólo me dejaba llevar, por una vez en mi vida estaba dejando todo en manos del instinto, aún cuando Li me había tomado por sorpresa con todo eso – que novedad- no había tenido tiempo de reaccionar a nada, mi cerebro había dado un giro en 180 grados y en cualquier momento desfallecería de la pura impresión. La… lengua de Syaoran… ¿acariciaba es la palabra? la mía… y… todo era demasiado intenso para mi, sentía su calor, mis manos palpando el palpitar del pecho de él, su aroma…

De pronto el beso fue bajando de intensidad hasta detenerse, sentía mi pecho subir y bajar, no podía abrir aún los ojos, necesitaba recuperar mi ritmo cardiaco, la frente de Li seguía pegada a la mía, casi podía imaginar sus ojos potentes mirándome fijamente. No podía aún sostenerme ni pensar con claridad, tenía suerte que él continuaba abrazándome de la cintura. Dios ¿Eso había sido un beso de verdad? Si así eran entonces me encontré pensando de lo mucho que me había perdido todo ese tiempo. ¿Era normal sentirse así de emocionada y… knockeada?

- Sakura…

- ¿Uhm? – pregunté aún con los ojos cerrados. Escuché una tenue risa burlona, aún así no quise salir de mi pequeño trance aún.

- ¿Estás bien? – podía sentir su aliento chocando con mi rostro, y es que seguíamos con las frentes chocando.

- Estoy… - ni siquiera sabía muy bien cómo responder eso sin quedar en completo ridículo frente a Syaoran. ¿Cómo explicarlo?

- ¿Podrías abrir los ojos, por favor? No se si estás hablando dormida o qué…- soltó medio a broma y medio cabreado, supe reconocer su tono. Sonreí por inercia antes de abrir y observarlo.

- No podría haberme dormido, no después de ese beso que…- enrojecí y él adoptó una pose tan típica en él, soberbia, lo vi en sus ojos o al menos ya lo reconocí, me di cuenta que aunque fuese más lenta en el proceso, ya comenzaba a conocer mejor a Syaoran.

Nos observamos unos segundos, sólo entonces recordé que estábamos aún en la mitad de una acera, aún cuando no era de los sectores más transitados ya que estábamos en pleno barrio residencial, aún así sentí vergüenza. Casi por inercia di un paso hacia atrás, alejándome de Li y su agarre en mi cintura, él se quedó de pie, observándome de pronto había dejado de sonreír y su ceño volvía a marcarse.

- ¿Qué? – preguntó de pronto en tono cabreado.

- Nada…- enrojecí aún más.

- ¿Qué no te gustó? – soltó y si no fuera porque su recién aparecido –y viejamente conocido- ceño fruncido había formado parte de la función me hubiese echado a reír por lo idiota de su pregunta, ¿En serio podía pensar que algo como… eso no iba a gustarme?

- No es eso…- me apuré en añadir.

- ¿Entonces?

Suspiré y entendí un poco todo, en realidad desde que estábamos "juntos" Syaoran no había hecho más que ser gentil y preocupado conmigo, en la escuela era realmente como un chico que fuese novio de verdad, me acompañaba, se ofrecía a ayudarme a cargar libros y lo más importante… se había asegurado que ya ninguna chica de la escuela se sintiera con el derecho de pasar por encima de mi lo cual agradecía, ¿y qué hacía yo? Me comportaba como una completa bruta, lo había golpeado y básicamente no había tratado en ningún momento de comportarme más como lo sería una chica que estaría de novia de Syaoran Li, o lo más importante, como una chica que estuviese agradecida en cierta forma que él fuese así de gentil conmigo.

Casi sin pensarlo –por temor que al hacerlo me arrepentiría- me acerqué a él y tomé su mano, acercándome, Syaoran continuaba algo tieso y ceñudo, aunque también pude leer cierta confusión, o al menos eso quise creer.

- Oye, Li…- dije mirándolo hacia arriba.

- ¿Qué?

- Gracias... – dije tratando que con esa sola palabra él comprendiese todo. Me aferré a sus hombros y alcé el rostro hasta besar su mejilla, sentí su mano en mi espalda, como reteniéndome a quedarme en esa posición con él, lo observé, tenía su rostro muy cerca y por primera vez me permití… admirar cómo era él, sus ojos de un color castaño profundo y poco usual si lo mirabas de cerca… sus pómulos, su mentón masculino, sus labios… sí, Li tenía razones de sobra para tener todo ese club de fans que tenía, era muy guapo, demasiado guapo e inteligente y talentoso y… con esa aura de chico rudo y misterioso, me percaté que sabía prácticamente nada de él, ¿por qué estaba solo en Tomoeda? ¿Y por qué su madre estaba con toda su familia en Hong Kong?

- ¿Qué miras? – preguntó aunque su voz no parecía un reproche como antes, sonaba más bien curioso.

- A ti.- respondí con simpleza.

- ¿Y qué ves?

Y a pesar que me sentía increíblemente nerviosa por estar nuevamente en una posición tan… comprometedora me permití sonreír.

- Veo que… a pesar de lo muy gruñón que seas, en el fondo eres un buen chico, Syaoran…- respondí con total sinceridad, él pareció desconcertado y supuse que era lo que menos esperaba escuchar de mi.

Pronto comencé a sentir que aflojaba su agarre sobre mi, hasta que pude poner con firmeza los dos pies sobre el piso. Tomó mi mano y comenzamos a caminar.

- Ven, antes de ir a casa, vayamos por unos frapuccinos.

- ¿Te gusta el frapuccino? – pregunté apurando un poco el paso y tratando de obviar el hecho que parecíamos realmente una pareja aún cuando ya no estábamos en la escuela.

- ¿No es obvio? – preguntó burlón alzando una ceja, entonces ya pude reconocer al típico Li de siempre, ese que no podía evitarse los comentarios del tipo, aunque me sorprendí encontrándome con que ya no me molestaba tanto eso en él, quizás… después de pasar tanto tiempo con él había comenzado a crear cierto… comportamiento de "adaptación". ¿no?

- ¿Y cómo sabes que me gusta el frapuccino? – pregunté sin poder evitarlo. Él rió.

- Pareces del tipo…- comentó, pude vislumbrar la mueca burlona, capté.

- ¿Qué estás queriendo decir? – repliqué aunque sabía que jamás me lo diría.- Yo no soy de ningún tipo…

- Lo se…

Apreté los labios, nuevamente esa "sabiduría" de Li respecto a mi, "lo se", si me hubiesen pagado un dólar por cada vez que él salía con esa frase respecto a mi ya hubiese estado millonaria. Caminamos por lo que fueron, cuadras, muchas, aunque en realidad no me quejaba, la conversación con él fluía, una cuadra completa la corrimos haciendo carreras aunque yo tenía desventaja, estaba aún con el uniforme de la escuela, no es como si pudiese correr demasiado cómoda. Hasta que al fin llegamos al dichoso café que Li buscaba, acabábamos de pedir los dos frapuccinos cuando miré hacia una lado y por poco sufrí un colapso nervioso.

- Oh, dios…- agarré a Li escondiéndome tras su espalda.

- ¿Qué tienes?

- Está ahí…

- ¿Quién? – preguntó mirando alrededor.

- Oh, no… no puedo verlo ahora, no estoy lista… ¿qué har…

- Sakura, ¿qué demonios te pasa? – preguntó volteando a mirarme. Me mordí el labio.

- Ahí…- apunté tras su espalda a unos tres metros se encontraba nada más y nada menos que Yukito Tsukishiro. Li se volteó disimuladamente a observar y supe que a pesar de las varias personas del local supo enfocar en quién correspondía, le vi arrugar el ceño.

- ¿Quién es él?

- Él es… Yukito…- susurré sintiéndome de pronto demasiado enferma y nerviosa.

Li me observó unos segundos sin decir nada, volvió a mirar a su espalda antes de encontrarme con sus ojos, me miraba extraño, por instantes ninguno de los dos dijo nada.

- Perfecto, es tu primera prueba para demostrarle a ese idiota que existes…

- Pero…

- Kinomoto…- Sonaba amenazante, ¿volvía a tratarme por el apellido? Hacía menos de cinco minutos yo era "Sakura".- Me seguirás el juego en todo, no replicarás y lo más importante, no se te ocurra mirarlo ni siquiera una vez, ¿entendido? Sólo si el te llama te vas a voltear a mirarlo, si no, fingirás que no lo has visto jamás.

- ¿Qué harás? – entrecerró los ojos y por segundos me sentí turbada por la manera profunda en que me observó.

- Le marcaré los límites…- susurró con una voz extraña antes de tirar de mi.

- Syaoran…- susurré desesperada, demasiado tarde, ¿había olvidado mencionarle que Yukito era amigo de mi hermano? ¿Y si Yukito le decía a Touya que me había visto con un chico? Sería mi fin… para mi y para Syaoran…

Ni siquiera había terminado de entrar en pánico total cuando me vi conducida por él hacia el otro extremo del mostrador, ambos pasamos por el frente de donde se suponía estaba sentado Yukito, tragué saliva en grueso y traté de enfocar la vista en la nuca de Li, él parecía fingir mirar los pasteles de la vitrina, apenas estuvimos ahí, sentí como abrazaba mi cintura y apoyaba su mentón en mi hombro.

- Te ha visto…- susurró muy ronco cerca de mi oído, me sentí desfallecer aunque no supe si por el mensaje o por la manera tan… cercana que me hablaba.

- ¿Y ahora qué? – susurré bajito mientras me estremecía levemente por su extrema cercanía, sentí su risa muy cerca nuevamente.

- Déjamelo a mi.- respondió en el momento exacto en que una de las chicas terminaba de preparar nuestro pedido de frapuccinos. Li me pasó el mío con una sonrisa que por primera vez le veía, una completa, radiante, extrañamente hermosa… una que si llevase más frecuentemente en el rostro tendría no sólo a las chicas de mi escuela tras él… tendría a…

Recibí el vaso que me daba y le sonreí de vuelta, sólo porque era imposible no hacerlo ante ese gesto, incluso aunque supiera que él estaba siguiendo nada más que la farsa. Él tomó mi mano libre y apuntó con la cabeza el mostrador.

- ¿Quieres algo para comer, Sakura? – sí, un tono de voz normal, pero lo suficientemente fuerte como para que Yukito en su posición lo oyera.

Negué con la cabeza, incapaz de responder aún alguna palabra coherente, mi mente seguía aún perdida en lo genuinamente atractivo que de pronto notaba que era Syaoran Li.

Acarició mi mano y casi sin controlarlo fui yo la que esta vez me acerqué a él, quité unos mechones de cabello de su frente, reconocía esa sonrisa burlona en su rostro, aunque supuse que para cualquiera era sólo una sonrisa, pero yo ya sabía que Li tenía un montón de sonrisas, cada una característica de otra, tenía una sonrisa oculta, una donde sólo se alzaba levemente el costado izquierdo; estaba la burlona que era torcida y acompañada por una mirada potente; estaba la sonrisa genuina, esa donde aparecía el hoyuelo en una de sus mejillas; estaba la que había visto hacía pocos segundos, una que era total, donde se podían visualizar casi los dos hoyuelos y donde sus ojos se achinaban un poco y le daban un aspecto de chico atractivo y a la vez extrañamente adorable…

Pestañeé un par de veces, ¿Acababa de describir a Syaoran Li como un chico adorable?

- Vamos, quiero que vayamos a...

- Sakura…

Sentí la llamada a mis espaldas y Li apretó mis dedos, percibí su ceño levemente fruncido antes de voltearme, traté, juro que traté de fingir de la mejor forma que recién me percataba que Yukito estaba ahí.

- ¡Yukito!- él se acercaba y nos miraba a ambos, no pasó por alto el hecho que enfocó con claridad la mano de Syaoran enlazada a la mía.

- ¿Qué tal estás? - preguntó.

- Bien… - no podía creerlo, Yukito Tsukishiro estaba hablándome a mi como si fuese lo más normal del mundo, aún cuando rara vez hablásemos mucho. Li apretó levemente mi mano y yo enrojecí.- Oh, uhm… te presento a mi… novio, Li, digo, Syaoran… Yukito él es Syaoran Li, Syaoran, él es Yukito, amigo de Touya…

Li soltó mi mano para tomar la de Yukito, me percaté que Syaoran en ningún minuto parecía querer sonreír, es más, identificaba ese rostro como el de mosqueado nivel 5.

- No sabía que tenías novio…- comentó Yukito mirándome nuevamente a mi. Tragué saliva en grueso, era imposible mantenerse cuerda si él me miraba con sus hermosos ojos de esa manera…

- Ah… pues…- tenía que pensar rápido si quería salir airosa de la situación y asegurarme que no fuese con el cuento a mi hermano.- Pues… no llevamos mucho, Touya aún no sabe.- me adelanté a añadir.- Y te pediría que…

- No te preocupes, no diré nada, se lo celoso que puede ser Touya…- Yukito pasó de verme a los ojos a mi mano izquierda que volvía a ser tomada por Syaoran.

- Bueno… creo que ya nos íbamos…- dije tratando de salir de esa incómoda situación.

- Oh, sí… adiós, que estés bien, Sakura…- replicó Yukito- Li…

- Adiós…

Y al fin salimos del local, Syaoran caminaba sosteniendo mi mano de manera firme, hasta detenernos a unos pocos pasos de la puerta, entonces, sin previo aviso tomó mi mentón y fue un dulce beso sabor a café el que dejó en mis labios. Lo observé algo avergonzada.

- ¿Lo he hecho bien? – pregunté antes de sorber de mi frapuccino.

- Aún sigue observándonos a través de la vitrina.- respondió muy pagado de si mismo mientras tocaba mi mentón.

- ¿Eso es un sí?

- Eso es un… - meditó- ¿Qué le ves a ese tal Yukito, por cierto?

- ¿Eh? – pregunté perdida por el cambio de tema rotundo mientras lo seguía en su caminar.

- Pues eso… tiene una pinta de marica amanerado que…

- ¡Syaoran! – repliqué algo escandalizada, por suerte ya nos encontrábamos lejos del café. Li se echó a reír y chocó su frapuccino con el mío como haciendo un brindis.

- Si ese es el imbécil que quieres conquistar la tendrás muy fácil…- comentó de pronto pensativo, me quedé perdida entre tantos cambios de ánimo que demostraba tener Li.

- ¿Eso es bueno, no? – pregunté, Li se volteó hacia mi y asintió.

- Claro, mientras antes lo tengas antes acabamos todo esto…- respondió algo parco.

Y a pesar de sentir que eso era lo correcto desde un principio, no me sentí particularmente feliz por ello. No supe entender bien por qué.

OoOoOoOoOoOoO

HOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLA personitas maravillosas.

¿Qué tal andan? Sí, se que las estoy malcriando mucho con esto de darles un capítulo por día prácticamente jajaja pero básicamente es porque me nacen las ideas de escribir y las aprovecho, ahora, sepan entender si de pronto pasan 5 días y no subo nada xD porque soy de las que escribe por placer e inspiración, no por obligación.

¿Qué tal les pareció el cap? Como vemos aquí tenemos a una Sakura en transición, "algo" pasa pero aún no es capaz de definir nada, lo que si es concreto es que ambos están acostumbrándose a la presencia del otro sin percatarse…

En fin… 579 reviews, GRACIAS INFINITAS! incluso aunque me haya cagado la psikis el que sea un número tan amorfo como 579… jo… ¿Qué no podía ser 580? Sí, les he contado algo de mi obsesión por los números enteros y dividibles xD

Ya, me dejo de hablar locuras y me despido con un besazo

¿las leo en los comentarios? Espero que sí porque AMO leerlos.

Magda.