Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

23.

Syaoran POV

Sakura se retorcía entre mis dedos, echaba la cabeza hacia atrás y gemía, gemidos controlados, aún cuando yo quería sentir su garganta desgarrada, quería darle ese placer, quería hacerla llegar a tal punto donde olvidara ser esa chica retraída y tímida. Mis manos dejaron ese punto y subieron por sus caderas, cintura, rocé sus increíbles pechos, incitándola, y terminé el recorrido acariciando esa fina espalda, llámenme extraño pero a mi lo que me atraía mucho en una mujer era una bonita espalda, la de Sakura era perfecta, suave, sensual, fina y era tan delgada que si se movía podía visualizar algunas vértebras, desvié mi boca hacia su clavícula y me entretuve con esa erógena zona de ella. Sakura gimió mi nombre y yo me sentí en el paraíso, cerré los ojos y me concentré en su piel y su aroma, era exquisita. Sakura enganchó una pierna a mi cintura y aproveché de acariciar sus largas piernas, otra de sus características que eran mi perdición.

Estaba apunto de comprobar qué tan flexible era cuando todo se acabó, abrí los ojos, estaba oscuro, acababa de tener un maldito sueño erótico y me sentía increíblemente frustrado por despertar en la mejor parte, miré hacia abajo y vi mi polla levantada como una puta torre. Gruñí frustrado.

- La puta madre…

Había tenido un maldito sueño con Kinomoto, y no cualquier sueño, ¿cómo demonios de un momento para otro se evidenciaba tan claro que estaba colado por esa chica? Restregué mi cara tratando de calmarme antes de pararme e ir a solucionar mi problema al baño, porque estaba claro que la única forma de bajar a mi amigo era terminando lo que había empezado en mi sueño.

- Cambio de planes, cariño, tú no te vas con Tsukishiro…- murmuré para mi mientras entraba al baño.

Estaba decidido, no iba a ser tan imbécil como para dejarla marchar cuando estaba física y mentalmente enganchado por ella, y por muy… marica que sonara no era que quisiera tenerla en mi cama –aunque lo quería- era toda ella, su compañía, sus preguntas que me exasperaban pero en cierta forma me entretenían, su ingenuidad que yo podía burlar, su mirada curiosa, sus ya clásicos "Oye, Syaoran"… era imbécil perder el tiempo preguntándome cómo demonios Sakura Kinomoto había logrado engancharme, tenía que ser práctico, además no me iba la mierda de pararme a pensar en sentimentalismos, las cosas eran fáciles: si me gustaba la chica entonces iba a por ella y ya, lo mejor de todo es que… en teoría nosotros ya éramos novios, ¿qué mejor que utilizar eso para hacerlo todo más fácil? Debía encontrar la forma de convencerla de alargar todo esto de la farsa un poco más y ya, estaba seguro que si me lo proponía podía gustarle, además tenía la seguridad que al menos físicamente, Sakura si reaccionaba a mi, lo había comprobado en los últimos días.

Luego de salir del baño con mi problema ya solucionado miré el reloj del velador, las cinco y media de la mañana, ya no servía de nada echarme a dormir, estaba demasiado… activo, además en un par de horas debía estar en la escuela, por lo que decidí ir a hacer algo de ejercicio, siempre me hacía bien cuando estaba mentalmente jodido por algo, y había que reconocer que estar por primera vez atraído de verdad por una chica entraba en la clasificación de "oficialmente jodido".

Llegué a la escuela lo suficientemente temprano como para encontrarme completamente solo en la sala antes de iniciar las clases, me senté, estaba apunto de sacar los audífonos para conectarlos y escuchar música en mi celular cuando la puerta de abrió y Tomoyo Daidouji entró, nos observamos y ella me sonrió a forma de saludo, alcé las cejas de vuelta. Lo cierto es que con eso de la farsa, era Sakura la que pasaba más tiempo con mis amigos, en realidad yo jamás había pasado un recreo o descanso con sus amigas, ella tampoco me lo había pedido, supuse que sabía que yo no soportaba a las chicas más de dos minutos con su parloteo estúpido e incesante, aunque debía reconocer que Daidouji se salía un poco de ese grupo, al menos lo poco que había hablado con ella –al ser la mejor amiga de Sakura- me parecía una chica inteligente, lista y madura… y por supuesto se había ganado muchos puntos de admiración con eso de mandar a la mierda a Eriol, aún no podía entender cómo había pasado, pero sí, cuando parecía que Daidouji sería una más en la lista, fue la primera chica en toda la escuela en darle de patada en el culo a mi amigo, y de paso patearle el ego, desde entonces siempre que Eriol se ponía muy hincha huevos podía sacarle en cara eso y dejarlo callado.

Me sorprendí al ver que se acercaba y se sentaba junto a mi, el puesto comúnmente ocupado por Sakura.

- ¿Qué tal estás, Li? – preguntó sonriéndome.

- Bien…- respondí aún algo extrañado- ¿Tú? – volvió a sonreírme, pero con esa mueca sabionda que a veces le veía a Eriol, extraña comparación.

- No es necesario que seas cortés conmigo, Li, se muy bien que te incomoda hablar con las chicas… menos con Sakura, claro está…

Lo observé tratando de saber hacia dónde iba.

- ¿Hoy se termina el mes de ustedes, no?

Asentí aunque no muy enfático en eso, aún no se me ocurría que inventar para alargar el tiempo juntos, seguro me valía de la improvisación, algo se me ocurriría.

- No deberías dejar que se terminara la farsa… aún…

La miré esta vez sí que con atención, los ojos de Tomoyo eran oscuros y grandes, como los de Sakura pero más misteriosos y extraños, sólo entonces entendí un poco por qué Eriol andaba quebrándose la cabeza por el rechazo de Daidouji, algo tenía en sus facciones que la hacía ser… interesante… desprendía cierto "no se qué".

- ¿Y eso por qué? – pregunté cruzándome de brazos y tratando de ocultar cualquier tipo de emoción que ella pudiese interpretar, no pasaba por alto que era muy observadora.

- Porque Yukito no es el chico que ella debería conquistar…- respondió con un tono como si fuese lo más obvio del mundo. Comenzó a levantarse de la mesa aún sonriéndome con condescendencia. Dejándome perplejo y confundido.

Cuando ya casi alcanzaba la puerta tuve la cabeza en suficiente orden para hablarle.

- ¿Y a quién se supone que ella debería conquistar?

- A ti, por supuesto, y te ayudaré en eso… - y dicho eso abrió la puerta y salió dejándome más perdido que Ryu en una convención de "jóvenes por el celibato".

¿Acaso Daidouji acababa de hacer una revelación del tipo vidente y además de ofrecerme su ayuda? ¿Y por qué demonios me hablaba como si supiera que yo estaría de acuerdo con eso? ¿Tan obvio era? De pronto me entró cierto pánico, ¿qué acaso estaba comportándome como un maldito marica enamorado? Me rasqué el cuello y lancé un quejido. Lo que me faltaba, que además de todo lo jodido que me sabía, los demás también lo notaran.

Esperé que la sala se llenara y no extrañé al ver que ella aún no hubiese aparecido, su impuntualidad era algo realmente desastroso en Sakura, y tal como lo supuse, cinco minutos después de tocar el timbre entró corriendo a la sala como si la persiguiera el demonio, roja como un tomate –seguro que de tanto correr- y completamente sofocada. Luego de mostrar su pase y repetir quinientas veces que sería "la última vez" se sentó junto a mi.

- Anoche me dormí demasiado tarde, hoy ni siquiera escuché el despertador…

- ¿Ah si? ¿Y eso por qué? – pregunté observándola.

- Porque Touya invitó a Kaho y Yukito y…- me mordía la lengua al escuchar ese nombre. ¿O sea que se había dormido por quedarse con el marica afeminado?

- ¿Quién es Kaho?

- Ah, una amiga de mi hermano.- respondió mientras sacaba sus materiales.

- ¿Y qué tal con Tsukishiro? – pregunté mirando mis manos, fingiendo desinterés total.

- Ah, pues… no se… el otro día me dijo que yo era muy linda persona…- respondió algo evasiva.

¿Linda persona? ¿Ven de lo que hablaba al decir que era un marica afeminado? ¿Cuándo un chico ha lanzado un cumplido como ese a una chica sin ser un completo gay? No digo que Kinomoto no fuese una linda persona, digo, era sincera, risueña y ciertamente filántropa, pero vamos, que si quieres ligarte a la chica no le dices que es linda persona, ¿o sí? Yo al menos jamás le hubiese dicho eso a Sakura si quisiese ligármela –que de hecho quería- le diría algo más como…

Me quedé a medio camino con mis pensamientos al analizar un poco todo, las palabras de Daidouji y mi propia percepción de Tsukishiro… ¿y si resultaba que realmente ese imbécil era gay? Tuve que morderme la lengua por segunda vez para reprimir la risotada que se me atascaba en la garganta, con lo despistada que era Sakura lo cierto es que no hubiese sido nada de raro verla poner sus ojos en un gay sin darse cuenta. Una súbita oleada de emoción me invadió, mientras una parte de mi se aferraba a la nueva opción que maquineaba mi cabeza, aunque no podía adelantarme a los hechos, a lo mejor el sujeto sólo era… increíblemente correcto y amanerado pero nada más…

- ¡Oh no! – miré a Sakura que estaba toda desparramada sobre la mesa con un papel entre sus manos –otra de sus características algo alterantes pero que ya me había acostumbrado-, y sólo entonces me percaté que yo también tenía un papel enfrente, que resultó ser el último examen de Matemáticas donde por supuesto me había ido excelente.

- ¿Qué pasó? – pregunté mientras ella escondía su rostro entre la mesa y sus brazos.

- He vuelto a fallar en el examen, si sigo así reprobaré.

- ¿Qué? A ver, déjame ver tu examen.- dije arrebatándole el papel arrugado entre sus manos y entonces esta vez si que no pude aguantarme la risa, incluso sin importar que varios en la sala nos miraran extraño y el maestro me reprendiera con un "Señor Li, contrólese". Miré a Sakura y apunté su examen- Eres un troll para las matemáticas, ¿lo sabías?

Hizo un mohín y un ademán de arrebatarme la hoja de las manos pero fui más rápido y lo alcé fuera de su alcance.

- Hablo en serio, Sakura… ¿Desde cuándo eres tan mala en álgebra?

- Oh vamos, deja de humillarme…

- No te humillo, sólo estoy sorprendido, nunca había visto a nadie sacarse un 13 en una prueba de puntuación 100, ni siquiera a Ryu…- y eso era mucho decir.

- Históricamente he sido mala en matemáticas, Li, que tú no lo hayas notado con ese ego inmenso tuyo es otra cosa...- replicó mosqueada.

Entonces la observé unos segundos, pensativo, era cierto, hasta ese año, Sakura Kinomoto había sido una gran invisible en mis años de escuela, formaba parte del decorado de la sala de clases, nunca me había preocupado de sus notas, ni de cómo vestía, ni de nada respecto a ella, sólo que era terriblemente impuntual con eso de llegar a clases, pero eso toda la escuela lo sabía, no sólo yo.

Y ese fue el momento de la iluminación divina.

- Te ayudaré…

- ¿Eh? – me miró esta vez atrapando su prueba y escondiéndola de la vista de todos.

- Te ayudaré en matemáticas.- ella pestañeó y me miró incrédula. Muy típico en Kinomoto si me lo preguntan.

- ¿Hablas en serio?

- ¿Por qué no?

- ¿Tú me ofreces ayuda? – preguntó.

- ¿Eres mi novia no? – pregunté mirando levemente hacia alrededor, Kinomoto abrió la boca y la volvió a cerrar antes de enrojecer, pareció creer lo que yo quería hacerle creer, que todo era parte de la farsa.

- Pero… - tragó saliva en grueso y se acercó a mi para hablar bajo.- ¿Qué no se suponía que terminarías conmigo?

- ¿Podemos aplazarlo o no? – pregunté encogiéndome de hombros en una de mis mejores actuaciones como tipo desinteresado por la vida.

- Supongo…- respondió algo incrédula.

- Bueno, ¿quieres pasar matemáticas o no? – pregunté comenzando a mosquearme un poco. ¿Qué tanto tenía que pensar?

- Sí, sí quiero pasar… - respondió con premura. Asentí.- Entonces… ¿serás mi tutor?

- Algo así…- respondí antes de voltear y tomar mi lápiz para comenzar a anotar los ejercicios de la pizarra.- Y no tolero alumnas flojas, Kinomoto…- añadí en un susurro que sólo ella pudo escuchar.

Plan perfecto, con lo burra que parecía ser con los números Sakura, eso me aseguraba pasar al menos un par de horas diarias extra con ella, lo que me daba una ventaja absoluta. Desvié la cabeza y Tomoyo Daidouji me miraba sonriente, entonces supe que nos había estado observando en todo momento y por extraño que pareciera eso no me molestó. Había comprendido que el apoyo de la mejor amiga era algo así como el mejor aliado que podía tener.

Desvié la mirada hacia mi mesa y sin percatarme boté mis lápices hacia el lado de Sakura, me agaché a recogerlos y fue entonces cuando mi rostro estuvo muy cerca de esas estilizadas piernas, el sueño de hacía pocas horas antes vino a mi cabeza de manera rauda y tuve que hacer un esfuerzo demasiado grande para controlar el impulso de mover mis manos hacia esa inmaculada piel…

- Oye, Syaoran…- subí el rostro de inmediato y sentí mis mejillas más calientes, aunque por suerte Sakura no se había percatado de nada.- ¿Cómo se hace esto de aquí? – preguntó apuntando uno de los ejercicios escritos en su cuaderno.

Hice una mueca mientras me acercaba un poco a ella para enseñarle, teniendo un perfecto primer plano del rostro de Sakura y su cuello, parte de su clavícula también ya que nunca se abrochaba hasta el último botón de arriba y desde esa cercana posición podía observar cosas que otros no.

¿Quién dijo que enseñar era aburrido?

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Ya… aquí me tienen con otro capi, según yo me quedó cutre, pero ya me niego a escribir otro capítulo 23 (había escrito otro antes pero que no me convenció)… en fin… como no me termina de agradar mucho este cap no comentaré nada xD las musas estuvieron putas estos dos días.

Un beso las amo y los amo (porque sí, en un review me hicieron ver que no sólo mujeres me leen, también hombres, así que un abrazo para ellos) y gracias por los comentarios, personas que se unen a la historia y que con cada palabra me hacen una persona menos amargada.

Magda.