Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

26.

Syaoran POV

Supe que iba a ser un lunes de mierda apenas puse un pie en el instituto, las miradas, los murmullos y los comentarios no disimulados hicieron que deseara dar media vuelta y volver a casa, pero entonces recordé que quería ver a Sakura, al menos por su apariencia saber cómo estaba, porque tenía la leve impresión que no me hablaría, si algo podía reconocerle sin dudar era lo increíblemente cabezotas y orgullosa que era, tenía muy claro que si quería que volviese a hablarme debía hacer algo especialmente inteligente…

Mi culpa que aún no se me ocurriese nada sobre eso.

Estaba subiendo por la escalera cuando dos chicas me miraron como si fuese la mierda en sus zapatos. ¿Qué carajos? Entonces recordé, esa idiotez de la "solidaridad femenina", las tías tenían esa camaradería, que si la cagabas con una todas se sentían con el derecho de juzgarte y mirarte feo, si no hubiese sido porque me sentía especialmente molesto con todo me hubiese echado a reír. A veces las mujeres podían ser muy ridículas.

Cierto que a ojos de todo yo era el chico que había engañado a Sakura Kinomoto, la primera chica de la escuela en ser mi novia. Entré a la sala y prácticamente lancé la mochila sobre la mesa y me senté a esperar, no se me antojaba para nada andar deambulando por los pasillos, la gente comenzó a llegar y poco a poco la sala se llenó, Eriol no apareció, supuse que con una nariz rota no se aparecería al menos en toda la semana, me alegré por ello, no tenía ganas de lidiar ni ver a ese imbécil. Takashi me saludó pero Ryu sólo pasó por el lado, ignorándome, me importó una mierda, si Ryu quería ponerse de parte de Eriol que lo hiciera, dos cabrones menos en mi diario vivir.

Daidouji entró y sólo me dedicó una mirada disimulada, le respondí con algo así como un leve levantamiento de cejas pero nada más, en teoría la mejor amiga de Sakura tenía que odiarme, porque aunque no le hubiese tocado un pelo a Mei, ya no me interesaba dejarle en claro a nadie ese punto, que creyesen la mierda que quisieran, jamás me había importado lo que opinaran de mi, sólo me interesaba dejarle en claro las cosas a Sakura.

Era la única cosa que me importaba.

Y hablando de ella… la vi entrar a la sala e inconscientemente me tensé, desde que se había marchado de esa fiesta luego de dar por terminado todo me había pillado imaginando cómo demonios sería el momento de vernos de nuevo, ella pasó directo a su asiento a mi lado sin siquiera mirarme una vez, nada, apenas ocupó su silla llegó hasta a mi ese característico aroma a su shampoo, recordé la vez que se quedó dormida en el sillón de mi sala de estar y no me había podido resistir a tocar su cabello… era suave y olía… bien.

La primera clase del día comenzó y era conciente de la mirada de todos en mi nuca, supuse que esperaban un show por parte nuestra, que Sakura me gritara o algo así, no niego que me hubiese gustado alguna reacción por parte de ella, al menos sentir que seguía tomándome en cuenta para algo, pero ella sólo alzaba el rostro para mirar al frente o a su cuaderno. Como nunca Sakura Kinomoto concentradísima en una clase de matemáticas. Y así pasó el maldito día, salía apenas tocaban el timbre de los descansos y no tenía ánimos de llamarla y ser ignorado, me quebraba la cabeza pensando en algo, de todas formas había tenido mucho tiempo para hacerlo ese día, no había compartido con nadie, Takashi y Ryu se fueron juntos a comer y yo me las arreglé para fugarme a otro lado a comer solo.

Y fue la primera vez que me di cuenta que con apenas tres días separados la extrañaba y mucho.

- Joder…- masajeé mis sienes, era tan extraño verme a mi mismo en esa situación, por imbécil que sonara (ya comenzaba a relacionarme a mi mismo con ese término) no sabía qué mierda hacer para arreglar las cosas, nunca en mi vida me había interesado una chica al punto de tener que hacer mucho por atraerla, sonaba soberbio y todo pero tenía que reconocer que jamás había movido demasiado para atraer a una chica, claro que era conciente que la situación con Kinomoto era completamente distinta.

Tan distinta considerando el hecho que estaba colado por ella.

La última hora de la clase fue tan asquerosa como lo había sido todo el día, no había hablado con nadie, no me interesaba hablar con nadie y Sakura continuaba jugando el papel de alumna ejemplar y yo comenzaba a cabrearme. ¿Así que eso sería todo? ¿Me ignoraría hasta terminar el año con la esperanza de no ser compañeros de asiento nunca más? Hice una mueca y tomé una decisión, hablaría con ella a la salida, era la única oportunidad de hacerlo. Apenas sonó el timbre Sakura tomó sus cosas y salió corriendo de la sala, no contaba con ello, pero aún así la imité y salí tras ella, cierto que la chica corría demasiado rápido, por eso sólo logré darle alcance cuando casi alcanzaba el portón de entrada.

- ¡Sakura! – le llamé, se detuvo en seco y me sorprendí de hecho que lo hiciera.

Volteó a verme y entonces me sentí un poco más mierda que antes (si es que eso era posible), lo repetía por millonésima vez desde que la conocía, Sakura era como un libro abierto, bastaba ver sus ojos y podías leer sus expresiones e inferir pensamientos. Estaba dolida, estaba enojada y algo más… supuse que avergonzada, tan sumido estaba en mi mierda que ni siquiera me había parado a pensar qué tan difícil había sido para ella enfrentarse a todos en la escuela hoy, todas esas chicas diciéndole cosas, mis supuestas "admiradoras" como solía llamarlas ella misma, ¿le habrían dicho algo?

- Sólo quería saber cómo estabas…- no, no tenía algo mejor en mi repertorio de frases.

Se encogió de hombros y miró hacia otro lado.

- ¿Podemos hablar?

Alzó la vista y vi sus ojos verdes fijos en los míos.

- Ahora no puedo.

- ¿Por qué? – pregunté.

- ¡Sakura!

Entonces ambos volteamos, su hermano, el imbécil de Tsukishiro y otra chica más estaban parados en la entrada, el idiota de Touya me miraba como si quisiera enterrarme vivo bajo tierra.

- Adiós, Li…

Hice una mueca, sobre todo cuando noté como el marica de pelo extraño miraba a Sakura fijamente al verla acercarse, se saludaron entre todos y luego los cuatro emprendieron camino, Touya y la chica desconocida adelante y Sakura con Tsukishiro atrás.

- Irán al cine…- comentó una voz femenina a mi lado, no tenía que voltearme para saber que Daidouji estaba parada a mi derecha.

- Traté de hablar con ella recién.

- No te escuchará.

- Ya me di cuenta…- repliqué mientras comenzaba a caminar, me sorprendí por segunda vez al verla caminar junto a mi.- ¿Por qué caminas conmigo? Engañé a tu mejor amiga, ¿recuerdas? – dije amargo.

- No seas ridículo, Li.

- La gente pensará cosas raras si te ven conmigo.

- ¿Te importa?

- No.

- A mi tampoco, yo sólo quiero que Sakura sea feliz.

Gruñí. Las chicas eran tan molestas con eso de ser feliz.

- Hoy no te vi con tus amigos…

- Pero que observadora, Daidouji.

- Deberías dejar las ironías para después, Li, después de todo parece ser que soy la única persona en toda la escuela que quiere hablarte hoy.

- Lo siento.

- Así está mejor.

- ¿Entonces?

- Eso no me lo preguntes a mi, es tu problema el cómo arreglar las cosas.- respondió muy resuelta, la miré algo sorprendido- ¿Y que no se suponía que me ayudarías?

- Lo he hecho, pero ahora vas por tu cuenta, Li.- añadió ajustándose su bolso y mirándome como si ella fuese una señora y yo un niño al que reprender.- Es tu deber solucionar el embrollo.

- ¡Pero si ella no me cree! – estallé. Tomoyo miró alrededor como preocupada que la gente comenzase a dudar de mi sanidad mental, me sentí un poco estúpido.

- Bueno, ingéniatelas. ¿Qué no era que para el gran Li las chicas eran pan comido?

- Yo nunca dije eso.

- Pero si eres amigo de Eriol seguro así pensabas también.

- Yo no soy amigo de Eriol.

Me miró de una manera extraña y negó con la cabeza.

- Incluso siendo todo lo… imbécil que puede llegar a ser, deberías darle una oportunidad.

La miré como si tuviese tres cabezas y un ojo en cada una de ellas.

- ¿Te estás escuchando Daidouji?

- Sólo digo que todos cometemos errores, incluido tú, ¿no, Li?

Hice una mueca e hice una señal de adiós con la mano, las charlas con ella siempre lograban hacerme sentir increíblemente estúpido.

Me encantaría decir que se me ocurrió una idea genial para atraer a Sakura, pero eso nunca pasó, terminó Marzo y mi compañera de asiento era la perfecta representación de una chica muda, a veces lograba que me mirase algunos segundos, en otras ocasiones me pedía prestada la regla para hacer las figuras en geometría, pero básicamente la interacción con ella se redujo a nada, Sakura no quería hablarme y yo me debatía entre hacerle caso o imponerme; como si las cosas no fueran de mal en peor Daidouji había dejado de hablarme también, de vez en cuando me miraba con algo muy parecido a la furia pero nada más allá. Eriol había vuelto a la escuela luego de diez días desaparecido, tenía un extraño parche en la nariz y cada vez que me miraba parecía que quería cortarme el cuello, me daba igual, hacía semanas que no hablaba con ninguno de los tres, ni siquiera con Takashi, me hastiaba su actitud de perro faldero con Eriol; que se pudrieran los tres.

Básicamente mi vida se resumía a tres palabras: ermitañismo, aburrimiento, frustración. A tal extremo todo que ni siquiera me molestó demasiado la llamada que me hizo Meiling, de alguna forma su parloteo incesante me hizo recordar las múltiples veces que Sakura hablaba de un montón de cosas sin parar cuando nos juntábamos en mi casa mientra comíamos pasteles o alguna cosa dulce traída por ella.

Y ahí estaba, tirado sobre la cama en mi habitación completamente solo y aburrido una noche de viernes, las nueve de la noche y lo más entretenido que podía hacer era mirar el techo. Asqueado tomé una chaqueta, mis llaves y luego de avisarle a Wei que volvería tarde, salí, había empezado ya la primavera y por suerte el clima comenzaba a ponerse más agradable. Encendí un cigarrillo a las pocas cuadras de andar, casi nunca fumaba, pero a falta de cosas que hacer en los últimos días me había enfrascado como nunca en nuevos vicios: fumar como condenado, jugar wii, pasar todas las etapas del War Craft, ayudar a Wei a pintar la casa, ir al supermercado y comprar mierdas bizarras para luego experimentar con las comidas más extrañas… sinceramente el único ser humano con el que hablaba más de dos palabras esos días era Wei.

Luego de unos veinte minutos llegué al centro de Tomoeda, boté el cigarrillo y manos en los bolsillos comencé a pasearme por algunos locales, sólo entonces recordé que no había comido nada desde el almuerzo, por lo que decidí entrar a un pequeño restaurante a servirme algo. Como comenzaba a ser costumbre me senté solo en la única mesa que daba hacia la calle, al menos así comía y me entretenía viendo la gente pasar, luego de mirar el menú y pedir me quedé contemplando la gente afuera: parejas, grupo de amigos, familias…

Nunca me había importado estar solo, no me importaba el hecho de ser el desterrado de los Li, tampoco me había importado saber que tenía amigos con los que probablemente no contaba para todo, pero entonces todo había cambiado con la aparición de esa "niñata" de ojos verdes… me dejé abatir por un pequeño lapsus de furia, contra mi y contra el mundo, verme ahí sentado solo nunca me había sabido más amargo.

Extraña sensación la de experimentar la soledad por primera vez en tu vida.

Extraña la sensación de darte cuenta de cosas que por años ignoraste.

- Aquí tiene…- sonreí levemente a la chica que me dejaba el plato enfrente y comencé a comer por inercia más que nada.

Cuando estaba casi por terminar el plato miré hacia fuera y la vi al otro lado de la calle, imposible no reconocerla con ese vestido verde oscuro que le había visto otras tantas veces y con la que se veía exquisita, creo que nunca se lo dije pero era cierto… Dejé el tenedor sobre el plato mientras la seguía observando, sólo entonces caí en cuenta de un detalle, Sakura no iba sola.

Tsukishiro iba con ella…

Tsukishiro iba del brazo con ella.

Saqué mi billetera y dejé un montón de dinero sin siquiera percatarme de cuánto era y me paré automáticamente de la silla, salí del local en el momento exacto en que doblaban ambos por la esquina, me sentía como un maldito sicópata pero quería comprobar con mis propios ojos si efectivamente todo era real o mi mente me jugaba una puñetera visión. Doblé la misma esquina y los vi varios metros más adelante, conversaban, Sakura lo observaba hacia arriba, el idiota era alto, observé su perfil, joder… sí, iban del brazo.

Me quedé de pie en medio de la acera mientras los veía entrar a un local a su derecha, entonces algo amargo se me revolvió en el estómago. La estaba perdiendo, si es que no la había perdido ya.

Algo muy parecido a la furia me poseyó por completo, ¿Cuándo yo había sido tan patético para dejarme perder por algo?

No. Yo no podía dejarla ir sólo porque un maldito marica aparecía.

No quería.

OoOoOoOoOoOoO

Gracias por los reviews.

Gracias por las palabras de apoyo.

Los y las amo.

Magda.

P.D: capítulo de transición, y lo siento pero hay un detalle importante a considerar, no veo a Li conquistando a una chica y empeñándose en ello de una vez, Li es cabezotas, no es capaz de hacer cosas "anti él" hasta que se vea a si mismo en el abismo. Por lo mismo mi Li interior se negó a la posibilidad de ponerlo como un marica romántico para volver a atraer a Sakura, en mi mente Li es un cabrón atractivo que hace las cosas a su modo y sólo las cambia si está forzado a ello. Veremos qué pasa.