Tres mil millones de latidos.
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?
Nota de la autora: Para este capítulo busca en youtube dos canciones (EN SERIO HAZLO) los dos temas son de Zee Avi, el primer tema se llama "I wish I'd never", el segundo tema se llama "Honey bee" (en orden por favor xD). Búsquenlos ANTES de comenzar a leer. Gracias.
27.
Sakura POV
Abrí los ojos y en la penumbra de la habitación suspiré, supe que era temprano, demasiado temprano, había vuelto a soñar con Sya… con Li. ¿Cómo era posible que mi subconsciente insistiera en traérmelo a flote? Gemí mientras me sentaba y apoyaba mi mentón en mis rodillas, tomé mi celular y revisé la hora, efectivamente, eran las cinco cuarenta de la mañana apenas, tenía más dos horas para estar en la escuela. Me quedé pegada mirando la pantalla, entonces como por inercia fui a los mensajes de texto en la bandeja de entrada, los últimos de Tomoyo, uno de Rika, otro de Chiharu, más de Tomoyo de hace algunas semanas atrás, seguí viendo los más antiguos y entonces… todos hacia abajo eran de Li, todos, absolutamente todos.
"¿Has despertado ya? Sakura son las siete de la mañana, recuerda que hoy nos toca presentar en la primera clase".
"Hey, ¿en qué andas? Estoy cerca de tu casa…"
"Nunca vayas al restaurante que está junto a la tienda de discos que fuimos el otro día, es una mierda"
"¿Por qué mierda sale que te llamé a las cuatro de la mañana? ¿Lo hice? ¿Respondiste? ¿Te dije algo? RESPONDE"
"No seas bruta y termina la guía, me niego a tener una compañera de asiento tan burra para las matemáticas"
"Hoy la pasé bien."
Sonreí por inercia, sí, recordaba ese escueto mensaje que me había sacado una enorme sonrisa al recibirlo una noche, habíamos rentado unas películas y comido palomitas dulces hasta reventar, todo el día había estado lluvioso y no había nada mejor que hacer durante la tarde, había invitado a Tomoyo pero no había podido ir por lo que pasamos toda la tarde juntos en su casa… hasta que en algún punto me había quedado dormida en la mitad de la tercera película… y había despertado tapada con una manta.
- Duermes como tronco.
- Que pesado.
- En serio, te piqué los ojos sólo para probarte y no despertaste jamás.
- ¡Hey! No vuelvas a hacer eso.
- ¿Qué? Ni siquiera moviste un pelo, Sakura, eres bruta hasta para dormir.- comentó él con una sonrisa que me hizo sonreír a mi, aún cuando me llamase una bruta.
- Tú eres el único bruto y troll.
- Bueno. ¿te voy a dejar? Ya es tarde… no puedes irte sola.
Me sentí mal, no podía negar que lo extrañaba, incluso siendo el… maldito que había sido conmigo, por su culpa mis días en la escuela habían sido un infierno, desde que era la "cuernuda" las chicas que antes me amenazaban ahora se reían, y juro que trataba de ignorarlas, de ser fuerte tal como me lo decía Tomoyo, pero yo no era como ella, yo no era tan segura de mi misma ni tan confiada, a mi me costaba más siempre… sobre todo porque una parte de mi no sanaba… ¿por qué me dolía tanto el hecho que Li hubiese salido de ese baño con esa chica? Quería creerle, por un lado quería creer que todo había sido un mal entendido, pero eso no tenía sentido… tal como me lo repetían un montón de chicas en la escuela ¿qué sentido tenía que Li me "prefiriera" a mi? ¿Me importaba que me prefiriera a mi… o más bien que no lo hubiese hecho?
Y ahí, en la semi oscuridad de mi habitación aún con el último mensaje en la pantalla supe la respuesta, una claro y enfático sí, me importaba y mucho… Los dioses sabían que había tratado de ignorar lo que mi mente comenzaba a fantasear sin siquiera que yo me percatase de aquello mientras estaba con él, todo había partido por Yukito, por mi interés por él, mis ganas que se fijara en mi…
¿Lo más decepcionante de todo? Luego de que al fin logré que nos conociéramos más a fondo comprender que podíamos llegar a ser buenos amigos, nada más, toda esa chispa que creí sentir por él, esas mariposas, esa ilusión, esa magia, todo esto estaba en mi cabeza y en mis ilusiones por idealizarlo demasiado… Yukito era un sujeto como cualquiera, con un gran corazón, pero un gran amigo, no podíamos ser nada más. Era imposible no sonreír irónicamente, todos los líos y complicaciones que había tomado por atraer un chico que más que nada existía en mi mente.
Aunque Yukito en pocas semanas se había convertido realmente en un buen amigo, y era extraño, pero a Touya no le molestaba, supuse que era porque conocía muy bien a su mejor amigo, a veces pasaba a casa y me invitaba a salir, íbamos a tomar un café y me conversaba sobre lo difícil que era su carrera universitaria, había descubierto que me gustaba salir con él, lograba distraerme, lograba que mi cabeza estuviese en un lugar seguro, lograba alejar la sensación de extraña desolación que a veces sentía.
Miré el reloj y los minutos habían pasado demasiado rápido. Me levanté de un salto aún cuando no me animara para nada llegar a la escuela, las clases se me hacían aburridísimas y eternas, Syaoran y yo éramos como estatuas, mudos ambos, muchas veces quise decirle algo, pero no sabía como entablar conversación, sí, debía reconocerlo me daba miedo y… sí, miedo… además él no parecía demasiado interesado ya en conversar conmigo, sólo una vez lo había intentado, y yo aún me sentía demasiado idiota y dolida como para querer hacerlo, pero luego de semanas… ¿sería que se había aburrido de mi? probablemente al lado de chicas mayores yo era una aburrida, aunque una parte de mi me decía que todas esas tardes juntos realmente la habíamos pasado bien ¿no? lo cierto es que yo no me había aburrido de él… al contrario, lo extrañaba… Recordé la conversación con Tomoyo hacía apenas unos días atrás.
- Habla con él, Sakura, Li ahora está muy solo, probablemente necesita una amiga.
- ¿Solo, dices?
- ¿Qué no lo has visto? Ya no se habla con sus amigos.
Observé a Tomoyo con sorpresa.
- ¿Qué has dicho?
- Que ya no es amigo ni de Hiragizawa ni de los chicos. ¿No lo sabías?
- ¿Y eso por qué?
- ¿No crees que deberías averiguarlo por ti misma?
Escondí el rostro entre mis brazos.
- No lo se, Tomoyo… parece ser que las cosas entre nosotros no se arreglarán…
- ¿Quieres que se arreglen?
Levanté el rostro y miré a mi mejor amiga sin atreverme a responder aquello.
Solo.
Era conciente que la vida de Syaoran era muy solitaria, probablemente no muchos sabían que vivía en casa sólo con un anciano señor que trabajaba para la familia Li desde antes que naciera él y nadie más. Probablemente nadie sabía que no veía a su madre ni hermanas más que para el cumpleaños de Ieran Li, la única ocasión en que era obligado –sí, obligado- a viajar a Hong Kong.
Probablemente nadie sabía que Ieran lo había "trasladado" a Tomoeda a vivir en ese extraño exilio para prepararlo mejor al momento de llegar a la adultez y asumir el negocio de la familia, alejarlo de los sentimentalismos y familia, transformarlo en un sujeto autónomo, autosuficiente, con mente alejada de…
- Mi madre cree que mientras menos lazos afectivos me unan a los Li más eficiente seré al momento de tomar el mando, no tendré preferencias por nadie, seré objetivo y podré tomar decisiones más correctas e imparciales…
- ¿No crees que es un poco cruel? – Syaoran rió.
- El segundo nombre de Ieran Li es "crueldad".- replicó.
- ¿Y vives lejos desde que tienes nueve años?
- Ahá.
- ¿Y no extrañas a tu familia?
- No…
Probablemente nadie sabía que Li cargaba en sus hombros el peso de una de las dinastías más poderosas y antiguas.
Pero yo sí…
- Monstruo.
- ¿Qué? – respondí mientras revolvía los cereales de mi plato mientras desayunaba.
- Hoy llegaré tarde a casa así que haz la cena sólo para ti.
- Bien.
Touya se fue a clases y miré la hora, como nunca estaba más que bien con la hora para irme a la escuela, luego de lavarme los dientes salí, y a paso lento comencé a caminar, la primavera ya había comenzado y los árboles empezaban a florecer, por alguna razón me sentía increíblemente nostálgica, quizás era una mezcla de todo, mi sueño de la noche anterior, leer los mensajes, recordar… quizás estaba mal, quizás yo estaba mal, uno de los dos tenía que dar el primer paso, ¿por qué no podía ser yo? ¿por qué no maduraba por una vez en mi vida y tomaba un poco las riendas de las cosas?
- No podría hacerlo.
- ¿Tirarte en paracaídas?
- Ahá. Creo que me desmayaría antes de intentarlo.
- Lo crees, no lo sabes.- aseguró Syaoran.
- Bueno, no.
- Entonces no hay motivo para no intentarlo.
Lo miré curiosa.
- ¿Entonces eres de los que cree que todo hay que intentarlo en esta vida?
Li hizo una mueca y me miró arrugando levemente el ceño.
- No digo que todo, pero tampoco estoy de acuerdo frenarte a hacer cosas sólo por tener miedo. El miedo es una puta tranca mental.
- ¿Tú nunca tienes miedo?
- Kinomoto, ¿alguna vez dejarás de hacer preguntas?
Llegué a la escuela y me sorprendí al ser de las primeras en llegar, los pasillos estaban poco transitados, caminé hasta la sala y apenas entrar un par de ojos castaños se encontraron con los míos, quise sonreírle pero mi rostro no pareció responder a mis deseos, pasé a sentarme a mi puesto y el silencio nos rodeó a ambos. Tamborileaba los dedos sobre la superficie, tratando de estrujar mi cerebro para encontrar la forma de poder hablarle. ¿Algo casual? ¿Algo como un "hola"? ¿O algo como una pseudo declaración de paz y de "volvamos a hablarnos"?
Miré por la ventana y me sorprendí al notar que lo que parecía ser un hermoso día pasaba a convertirse en un cielo gris y con amenazantes nubes. Exactamente así me sentía, del sol a las nubes, sin poder controlarlo.
El timbre sonó y las clases comenzaron sin que yo encontrase la valentía suficiente como para hablarle, llegó luego el primer descanso y sólo entonces me percaté que Syaoran salía solo de la sala de clases mientras que Eriol, Ryu y Takashi se iban hacia otro lado; Tomoyo tenía razón, ellos parecían no hablarse. ¿Con quién pasaría su tiempo, Li? ¿Solo?
Casi por inercia mis pasos fueron hacia el mismo lado del pasillo hacia el que había ido él. Alcancé a distinguir su cabeza castaña doblando hacia el pasillo de los laboratorios, apuré un poco el paso y caminé hasta ahí, acababa de doblar por la esquina cuando me topé con su rostro mirándome fijamente, manos cruzadas en el pecho, aunque su rostro no mostraba ninguna expresión –ni siquiera su ceño fruncido-, sólo me observaba, como si yo fuese alguna especie de extraña aparición y esperase que desapareciera.
- Yo…- me sentí intimidada, hacía mucho tiempo que no me enfrentaba tan directamente a su mirada.
- ¿Estás ya con Tsukishiro? – preguntó de pronto.
Su pregunta me pilló con la guardia baja. Pestañeé un par de veces antes de tomar una respiración profunda.
- No… sólo somos amigos, nada más.
- ¿Amigos?
- Ahá. Sólo eso.
Él asintió. Me acerqué un paso hacia Syaoran pero entonces el maestro Terada hizo su aparición en el mismo pasillo, haciéndome saltar.
- ¿Y ustedes? Ya se ha terminado el descanso, estudiantes, ¡a sus salas de clase inmediatamente!
Comencé a caminar torpemente, para cuando me volteé me di cuenta que Li ya no estaba. Syaoran no apareció en la clase siguiente, pero si a la subsiguiente, aunque no intercambiamos más palabras que las que habíamos compartido en el pasillo. Yo me sentía increíblemente estúpida, temerosa y confundida. Y así pasó el día, en ese silencio ensordecedor para mis oídos, me sentía increíblemente mal, extraña… era como si…
Como si estuviese enamorada de un chico con el que no se cómo acercarme.
Entonces entendí todo, estaba enamorada de Li y ni siquiera me había dado cuenta, ¿cómo había pasado? ¿Cuándo? Sentí mi rostro enrojecer y mi pecho apretarse más aún, ¿recién ahora me daba cuenta? Cuando parecía que las cosas no se arreglarían más…
Sonó el timbre de final de jornada, luego de despedirme de Tomoyo salí corriendo, necesitaba correr, necesitaba alejarme de ahí, necesitaba despejar mi mente, estaba lloviendo, una extraña lluvia primaveral y por supuesto yo no tenía paraguas, no me importó, dejé que mis piernas avanzaran rápido, no importaba la lluvia, no importaba el cansancio, no importaba que casi se me cortara la respiración después de tanto correr. Hasta que llegué a una transitada esquina por lo que tuve que detenerme.
Entonces todo pasó demasiado rápido, alguien tomó mi cintura haciéndome voltear, me sorprendí al reconocer esos ojos castaños y ese pelo casi del mismo color, todo mojado y revuelto.
- Corres como los mil demonios… ¿Te lo he dicho?- comentó agitado y con una sonrisa torcida en vías de hacer aparición.
- ¿Qué…
Y lo siguiente que supe es que Li estaba besándome, tomando mi cara y besándome de una manera que llenó mi cuerpo de una calidez que extrañaba, mientras todo alrededor desaparecía, la gente, la lluvia, el tráfico, el mundo...
Y entonces comprobé lo inevitable.
Yo lo quería a él, a nadie más que él.
OoOoOoOoOoOoO
Primero que todo, espero que hayan leído el capítulo con las canciones que les dije, porque al menos para mi fue demasiado hermoso e inspirador escribirlo escuchando ambas canciones muchas veces. Este capítulo fluyó de manera tan natural y hermosa que puedo decir que es uno de mis favoritos de toda la historia.
No saben lo feliz que me hace que les guste tanto la historia, que me acompañen en esto, que disfruten tanto leyendo así como yo escribiendo cada capítulo… acabo de darme cuenta que la historia ya casi llega al final, no creo que nos queden muchos capítulos más, lo cual es bueno y malo, supongo que le tomé mucho cariño a la historia y no se que haré cuando se termine y no tenga que escribir el capítulo por día jajajaj
En fin.
Las amo y los amo.
Gracias por sus palabras de ánimo, apoyo y cariño
Magdalena.
