Tres mil millones de latidos.
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?
Nota de la autora: holi
28.
Sakura POV
Nos separamos y Syaoran seguía sosteniendo mi rostro mientras yo sujetaba los costados de su chaqueta, en un intento de aferrarme a algo y creer que todo era real, un par de ojos me observaban fijamente, muy cerca de los míos, volvía a sentir la lluvia sobre nosotros pero continuaba también sintiendo ese calor intenso y esa sensación de bienestar al fin, esa que se había cortado todo el tiempo en que nos habíamos alejado con él, y volví a comprobarlo, todo era por él.
¿Era… real? Quité mis manos de su firme agarre y fueron a parar sobre las de Syaoran que seguían tomando mis mejillas.
- Dime algo, Sakura…- susurró. Asentí, temiendo que en cualquier momento mi ritmo cardiaco fuese tal que me desmayaría ahí mismo.- ¿Por qué no estás con Tsukishiro?
Tragué saliva en grueso, mientras trataba de estabilizar mi interior, tarea al parecer imposible, cuando su aliento se mezclaba con el mío y mi cabeza seguía perdida en ese intenso beso. Sentí sus dedos acariciando mis mejillas.
- Dímelo…- susurró, sentí súplica y no orden en aquella solitaria palabra y comprendí que tenía que dar el siguiente paso, tenía que hacerlo.
- Porque no quería estar ya con él… - vi los labios de Syaoran moverse como si hubiese querido decir algo pero se hubiese frenado.- porque… - titubeé.
- Yo respondo casi a todas tus malditas preguntas… me debes esta- comentó con una sonrisa torcida, aligerando en cierta forma la tensión del momento.
Alcé el rostro y separé mis manos llevando las de él en el acto, fue mi turno de ir a su rostro, no sin temor, la verdad estaba aterrada, pero era un miedo bueno de alguna forma, cuando sabes que lo vencerás y saldrás mejor luego de pasar de él. Corrí algunos cabellos de su frente, Syaoran se mantenía muy quieto, observándome todo el tiempo.
- Porque… - suspiré- porque quiero estar contigo…- confesé sintiendo mi rostro irse a rojo más rápido en lo que demorabas en decir "Li". Desvié la mirada hacia el hombro de él, había dicho lo más temible que podría haber dicho delante de Syaoran.
Entonces pasó lo inesperado y maravilloso, acercó su rostro al mío, nuestras frentes chocándose, y sus manos tomando las mías en un agarre suave pero comprometedor.
- Y yo quiero estar contigo, Sakura…- susurró.
Y esa simple frase fue la antesala de una avalancha de emociones que me desarmaron por completo, felicidad, incredulidad, gozo, dicha, miedo, de todo un poco, arriba y abajo, pero que no quitaba lo más esencial de todo: queríamos estar juntos.
Juntos.
Sonreí y me encontré con su sonrisa torcida, esa que marcaba un hoyuelo. Syaoran me abrazó y escondió su rostro en mi cuello, sentí su respiración y me estremecí.
- Mía…- susurró provocando un nuevo estremecimiento que partió desde mi nuca hasta el final de la columna vertebral. Un abrazo estrecho, cómplice que decía tantas cosas, que confesaba tanto… estremecedoramente íntimo…
Separamos el abrazo y comenzamos a caminar, Li sostenía mi mano como si fuese lo más natural del mundo. Sabía que aún había un montón de cosas que hablar, que aclarar, que confesar, que decir… pero todo eso podía esperar, porque en ese instante era suficiente sentir el calor de su mano sujetando la mía y yo no quería nada más. De pronto el mundo me parecía un lugar más grato, más pleno, más… a pesar de todo el cúmulo de emociones no podía dejar de sentirme en paz en ese momento, era como si la última pieza del puzzle hubiese encajado, aún cuando yo continuase sin poder dar crédito a cabalidad de lo que estaba sucediendo ahí entre ambos.
Nos detuvimos en la esquina siguiente y Syaoran me abrazó por la espalda, descansando su mentón en mi hombro, mientras esperábamos la luz verde del semáforo para cruzar.
- Estás extrañamente callada…- comentó cerca de mi oído. Sonreí lentamente.
- Estoy… sin palabras… aún…- repliqué, y era verdad.
- ¿Y eso es bueno o malo?
- No lo se…- respondí con sinceridad nuevamente antes de voltearme a verlo.- El hecho que quieras estar conmigo… es… es…
Tomó mi rostro nuevamente, era la astuta forma que tenía de instarme a mirarlo fijo y no rehuir su mirada.
- Hay muchas cosas que quiero que sepas, Sakura…- replicó con seguridad.- pero sólo me importa que por ahora sepas y entiendas que estoy hablando en serio…
- ¿Por qué querrías estar conmigo cuando podrías estar con…?- no terminé la pregunta, no lo hice porque era demasiado doloroso volver a recordar esa noche en casa de Chiharu.
Arrugó el ceño mientras suspiraba, por segundos parecía perdido en sus propios pensamientos antes de volver a hablar.
- Porque eres graciosa, genuina, sincera, curiosa, me gusta que seas atlética, que te esfuerces al máximo en lo que haces, incluso me agrada que seas una bruta en cómo sentarte, me gusta que golpees a los chicos que te besan de improviso porque eso me dice que ninguno querrá intentarlo por una segunda vez… excepto yo.- añadió arrancando una tenue sonrisa de ambos. Mi corazón palpitaba más y más fuerte con cada palabra que salía de su boca.- Me gustan tus ojos, cuando pestañeas si te sientes curiosa… me gustan tus preguntas, aunque preguntes mucho… me gustan tus piernas esbeltas y delgadas, maldita sea eres jodidamente atractiva y ni siquiera se por qué no lo notas… - me sentí sonrojar como nunca- y sí, te hablo en serio, Sakura Kinomoto… ¿me crees ahora?
- ¿Vas a besarme? – pregunté. Él rió.
- Esa era la pregunta que quería escuchar…- replicó acercando mi rostro al suyo y fundiéndonos en un beso que volvió a crear una burbuja sólo para nosotros dos.
OoOoOoOoO
- Te dije que tu ropa no demoraría nada en secar.- dijo Syaoran apareciendo por la sala de estar con dos tazas de chocolate caliente y sentándose en el sillón junto a mi, ese se había transformado en nuestro lugar favorito de la casa de él, desde el tiempo de la farsa de ser novios de alguna forma terminábamos siempre en su sala de estar, sentados en ese sillón o en el suelo pero apoyadas las espaldas en él.
- Gracias.- tomé el tazón y lo sostuve entre mis manos antes de dar un sorbo- Está delicioso…- comenté con una sonrisa, Syaoran me miró adoptando una pose de soberbia tan típica en él.
- Mejor chocolate caliente no probarás te lo aseguro…
- Bueno saberlo, señor adicto al chocolate.
Ladeó su cabeza y la dejó apoyada en la mía mientras yo doblaba las piernas poniéndolas sobre el sillón.
- Estás tibia…- comentó riéndose de lo random del comentario y le seguí en las risas.
- Es por la ropa recién seca.
Me quitó la taza de chocolate dejándola sobre la mesita del frente y me abrazó, atrayendo mi cuerpo hacia el suyo. Se sentía tan maravillosamente genial estar así, parecía irreal que hacía menos de cuatro horas me encontrase tan angustiada por descubrir al fin mis sentimientos por él. ¿Cómo era posible que cambiase todo tan rápido?
Miré sus manos rodeando mi cintura y acaricié lentamente sus dedos.
- ¿Syaoran?
- ¿Uhm?
- ¿Cuándo supiste que… que… tú… tú querías…
- ¿Qué quería estar contigo? – terminó la pregunta por mi lo cual agradecí, ayudaba mucho también el hecho de no estar viéndolo directamente al rostro al momento de preguntar algo como eso.- Supongo que hace mucho…- me sorprendí al oír eso.
- ¿Cómo así? – pregunté esta vez volteándome.
- Pues… - pareció por primera vez incómodo y me pareció adorable.- quizás desde antes de la fiesta en que… bueno esa fiesta...
Pestañeé un par de veces.
- ¿De verdad?
- Sakura…- dijo en tono algo lastimero mientras escondía su rostro en mi cuello, el escalofrío por mi parte no tardó en aparecer.- ¿Tienes que seguir haciendo tantas preguntas ahora?
- Sólo quiero saber… entonces… ¿entonces nunca te liaste con Mei?
Se separó inmediatamente apenas hube dicho eso y me miró fija y seriamente a los ojos.
- Te lo traté de decir esa noche y lo repito ahora, no le toqué un pelo a esa chica…
- ¿Y qué hacían en el baño?
- Le decía que no quería nada con ella porque estaba contigo.
- ¿Y por qué en el baño?
- Ella se coló…- respondió haciendo una mueca y rascándose de manera algo compulsiva el costado izquierdo de la cabeza.- Se que las circunstancias fueron demasiado malas para que me creas, pero necesito que lo hagas…- añadió tomando mis manos- Quiero que confíes en mi… no podría haber estado con Mei cuando ya quería estar contigo.
- ¿De verdad?
- Tienes la manía de preguntar cosas que ya te he dicho ¿eh? – preguntó acariciando con sus pulgares mis palmas.
- Sólo quiero…
- Vale, sí, ya me traías estúpido en ese tiempo pero no era algo con lo que… yo…estuviese cómodo… en ese momento.- se apuró en añadir.- Entonces pasó lo de Mei y tú me mandaste a la mierda y supongo que vale esa mierda de frase que valoras lo que ya no tienes…
- ¿Y por qué no trataste de hablarme? Quiero decir… sólo trataste una vez.
- ¿Y qué iba a hacer? Se suponía que tú ibas a ir por Tsukishiro, de hecho la única vez que traté de hablar contigo te recuerdo que ese imbécil fue a buscarte a la escuela.
- Yukito es un buen amigo, Syaoran, no lo trates así.
Li alzó una ceja y vi esa mirada de malicia en él.
- No me pidas aceptar a ese imbécil.
- ¡Yukito!
- Vale, vale, ¿puedes hacer otra pregunta por favor?
- No.
- Sakura.
- ¿Qué?
- ¿En serio vamos a discutir por ese… por Tsukishiro ahora?
Hice una mueca y acepté que tenía razón, ¿por qué arruinar el momento?
- Te extrañaba…- solté de pronto, le vi sonreír, esa sonrisa maravillosa que no era muy frecuente ver en él y que lo hacía ver extremadamente guapo.
- Pero si nos veíamos todos los días, somos compañeros de asiento ¿lo recuerdas?- replicó irónico antes de acercarse y darme un tierno beso, que logró desarmarme, conocer y experimentar en carne propia ese lado más dulce de él era… por decir lo menos, hermoso, me sentía afortunada, sí, esa era la palabra.- Y yo a ti… - replicó con voz ronca contra mis labios.
Nos observamos unos segundos, mi mirada desde nuestras manos unidas hasta el rostro de él, me sonrojé por la manera en que me observaba, no sabía explicarlo pero una de esas miradas fijas e intensas lograban desestabilizar todo mi interior. Entonces él volvió a acercarse para unir sus labios a los míos, apoyé una mano en el apoya-brazos del sillón mientras sentía el brazo de Syaoran bordear mi cintura para atraerme, intensificó el beso de una manera tan… íntima y sensual que me sentí morir en el mismo instante en que recorrió mi cintura con sus manos mientras me besaba de esa manera. Un súbito calor comenzó a apoderarse de mi, aún estando en aquella incómoda posición sobre el sillón se sentía todo tan… perfecto. Mis brazos rodearon el cuello de él y justo cuando comenzaba a acomodar mis piernas para no estar tan incómoda fue cuando Syaoran fue bajando la intensidad del beso hasta hacerlo apenas un roce.
Suspiró contra mi boca.
- Joder, y todavía me preguntas por qué quiero estar contigo…- susurró, aunque parecía más bien hablar para si.
Sentía mi respiración demasiado errática como para hablar en ese momento, Syaoran seguía teniendo sus brazos en torno a mi y yo continuaba rodeando su cuello. Su aroma masculino atrapaba mis sentidos, cerré los ojos y me permití comprender que todo eso era real, nuestro estrecho abrazo, su respiración en mi mejilla, su tibieza, su cabello aún húmedo, lo acaricié lentamente, sintiendo como sus manos hacía lo mismo en mi espalda.
- ¿Y ahora? – pregunté, le sentí reír, supe que lo hacía por preguntar tanto.
- ¿Ahora? – repitió.
- Ahá…- me alejé para poder mirarlo.- Ya sabes… ahora que sabemos que queremos estar juntos…
- ¿Te gustaría salir conmigo Sakura Kinomoto? – preguntó de sopetón haciendo que abriese los ojos algo sorprendida.
- ¿Qué? – pregunté sin entender bien hacia dónde quería llegar.
- Eso.- respondió levantándose del sillón y tirando de mi mano, instándome a hacer lo mismo.- ¿Te gustaría salir conmigo? – preguntó una vez que ambos estuvimos de pie frente a frente.
- ¿Cómo una cita?
- Nunca hemos tenido una cita.- replicó con una sonrisa ladeada, esa pequeña broma interna, claro, nunca habíamos tenido una cita real pero sí habíamos sido novios.
Sonreí antes de asentir.
- Genial, ahora vamos a la cocina a cocinarnos algo, muero de hambre ¿tú? – dijo mientras me abrazaba en el trayecto. Besó mi sien derecha y me sonrojé, él rió, como siempre lo hacía cuando yo era evidente con mis actitudes vergonzosas.- ¿Has probado el pollo a la cerveza? – preguntó.
- No, ¿por qué? ¿lo sabes cocinar?
- No.- respondió antes de reírse.- Pensé que existía una posibilidad que supieras cocinarlo…
No pude evitarlo me reí también. Todo era tan perfecto y natural, que sí, podía acostumbrarme a ello, a lo real, a tenerlo de verdad.
OoOoOoOoOoOoOoO
HOLAAAAAAAAAAAAAAAAA
ya, tengo paja de hablar tanto, puede ser porque la historia se está terminando (parace que en el próximo capítulo) y me pongo hormonal así que como que no tengo mucho que decir, salvo que este capítulo lo escribí escuchando puros temas de amor (nótese dije de amor no MAMONES NI TEMAS DE MARICAS) y espero que les haya gustado, me gustó a mi, porque no puse a Li como un marica demasiado no-Li… es que vamos, que está bien que el chico esté enamorado pero de ahí a transformarse en un completo chico de mil y hojuelas… hay mucho trecho.
Ya, al final igual hablé mucho.
Besos y abrazos
Magdalena.
900 reviews escritos por personas maravillosas y que realmente quiero, por sacarme sonrisas en momento oscuros y realmente hacerme una persona menos amargada, supongo que dentro de toda mi mierda diaria es realmente grato leer sus comentarios hermosos.
GRACIAS
