Tres mil millones de latidos.
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?
Nota de la autora: holi, volví a mi casa y tengo Internet y computador y soy una persona feliz. Mientras estaba en mi reclusión aprendí a tejer y a amar a las personas, ahora quiero ser monja y ganarme el Nobel de la paz. ¡Amor para todos!
NO.
Ya, hablando en serio (lo de arriba no era en serio), este cap lo hice escuchando puras canciones de Little Joy, grupo cojonudo.
29.
Sakura POV
Volver a la escuela tomados de la mano reconozco que no lo más fácil, todos nos miraban como si tuviésemos tres cabezas y los cuchicheos y susurros no se hacían esperar; Tomoyo parecía más feliz que nosotros al vernos aparecer juntos en la sala.
- ¡Lo sabía! – gritó como desquiciada mientras se lanzaba sobre ambos a abrazarnos, aunque luego se separó mirando a Li y arrugando el ceño- ¿por qué no me dijiste? ¡Debías avisarme para haber grabado este momento!
Decir que me sonrojé era poco, Syaoran sonrió torcidamente mientras se encogía de hombros y añadía un escueto "cosas que pasan" en su acostumbrada actitud seria y más reservada que tenía con el resto. Podría decir que fue el mejor día de escuela en mucho tiempo y no podía dejar de sonreír, para el resto sólo era que él y yo habíamos vuelto, pero para nosotros era un empezar, algo real, realmente estábamos siendo novios, ya nada era una farsa, todo era real, él abrazando mi cintura, besando mi sien, el caminar abrazados por los pasillos…
Y ahí nos encontrábamos, en el receso del almuerzo, tirados en los jardines, aprovechando el primer día completamente soleado de primavera. Li sentado y yo apoyando la cabeza en sus piernas, recostada en el pasto, sintiéndome tan natural y en paz que por milésima vez en las últimas horas confirme lo mucho que lo había extrañado todos esos días sin hablarnos.
- ¿Syaoran?
- ¿Uhm? – preguntó mientras me observaba desde arriba.
- Ahora que somos novios de verdad tendré que decirle a mi padre y bueno… Touya también lo sabrá…- le vi hacer una mueca y asentir.- A mi hermano no le gustará.
- ¿Hay algo que le guste a tu hermano? – me reí y negué con la cabeza.
- Puede ser pesado contigo.
- ¿Más de lo que ya es?
- Sip…
- Bueno, estoy preparado, de todas formas tu hermano no tiene que aprobar nada, es tu padre el que importa.
- Sí, pero sabes cómo es Touya.
- Por eso pasaremos más en mi casa, ¿vale? – replicó acercando su rostro al mío, apenas un roce de labios. Cerré los ojos esperando un beso que no tardó en llegar, lento, pausado, que me desarmó. Me sentí en las nubes.
Sentí su mano en mi frente.
- Hoy me ha hablado Takashi…- dijo de pronto. Abrí los ojos y percibí ese ceño fruncido.
- ¿Y qué te ha dicho?
- Quería saber cómo estaba...- se encogió de hombros.
- ¿Ya no piensas volver a ser amigos de ellos, Syaoran?
- Eriol fue un imbécil y Ryu le sigue en toda su mierda.
- Pero quizás está arrepentido.
- ¿Y por qué no se ha acercado el muy imbécil?
- ¿Y por qué no lo has hecho tú?
- ¡Él apropósito llevó a Mei a la fiesta! – explotó.
- ¡Y tú le rompiste la nariz por eso! ¿no crees que están un poco a mano? – repliqué ignorando el hecho que había salido a flote el recuerdo de aquella maldita noche.
Hizo una mueca y yo decidí dejar el tema, ¿por qué pelear con él cuando era nuestro primer día de novios de verdad? Sonreí, eso sonaba tan bien.
- ¿Por qué sonríes? – preguntó.
- Porque estamos juntos… - articuló una sonrisa torcida, esa mueca pícara y soberbia que secretamente amaba.
Justo en ese momento sonó el timbre para volver a clases, Syaoran se levantó y me ayudó a hacerlo, extraño y lindo fue sentir como su cálida mano se cerraba en torno a la mía, aún cuando ya lo hubiese hecho muchas veces antes, era distinto, se sentía distinto.
Quizás porque sí, todo era distinto.
OoOoOoOoOoOoO
- ¿Y dices que me veo bien? ¡Tomoyo mírame! ¿Por qué no puedo usar esa falda? – apunté hacia mi cama donde mi mejor amiga tenía desperdigado todo mi guardarropas, en su afán de escoger la ropa perfecta para mi primera cita "oficial" con Syaoran.
Tomoyo negó con la cabeza y me miró como si fuese una niña pequeña.
- ¿En serio debo responder esa pregunta, Sakura? ¡Además mírate! ¡Estás tan mona! Deja que saco la cámara y…- la vi con horror como abría su cartera y sacaba su Nikon apuntando el lente hacia mi- ahora sonríe…
- ¡Tomoyo! Esto es serio…- hice una mueca desesperada justo en el instante en que el flash daba en mi cara- ¿En serio crees que….- pero ella no me escuchaba, ella arrugaba el ceño y chasqueaba la lengua.
- Sakura, has hecho una mueca… de nuevo.
- Tomoyo…
- Sonríe…
Y como era de esperarse no me quedó otra que sonreír y dejar que mi mejor amiga se saliese con la suya. Me miró y sonrió.
- Sakura, tienes 16 años y como toda persona de tu edad puedes permitirte usar shorts así de monos, además tienes piernas perfectas.- aseveró como si dijese que dos y dos son cuatro.
La miré y me miré al espejo, ¿piernas perfectas? eran flacuchas y estaba segura que mis rodillas eran deformes, pero entendía que no sacaba nada con contradecirla.
- No estás usando tacones, así que no hay motivos para reclamar nada, estás usando una bonita polera, una chaqueta que te hace ver increíble y además de guapa luces casual, te recuerdo, Sakurita que esto es una cita de día y hoy hace calor, no esperes salir en jeans.
¿He dicho antes que con Tomoyo era imposible discutir? ¿O es que yo tenía muy poco poder de persuasión?
Media hora después y luego que mi mejor amiga se asegurase que yo no me cambiaría de atuendo a último minuto sonaba el timbre de casa, eran las tres de la tarde y no podía ser otro que Syaoran.
Agradecí el hecho de estar sola, aún no me sentía preparada para ver la escena de Touya cuando supiese que tenía novio, y que ese novio era "el mocoso castaño". Abrí la puerta de sopetón y me quedé de pie observándolo, me sonreía y miraba fijamente, lucía increíblemente atractivo, tan atractivo que me quedé muda, sólo observándolo. Para vergüenza mía pareció notarlo, porque sonrió y bajó la vista unos segundos.
- Hola, guapa…-acercó su rostro al mío y nos dimos un corto beso, él sabía que estaba sola, o de lo contrario jamás hubiese tenido la osadía de besarme en la puerta de mi casa estando Touya en el radar. - ¿Nos vamos ya? – preguntó aún sosteniendo mi cintura.
- He dejado el bolso en mi dormitorio…- dije tirando de su brazo y haciéndolo pasar.
Aún sosteniendo su mano subimos ambos a mi habitación, Syaoran nunca antes había estado ahí y me percaté de ello sólo cuando se quedó de pie en la mitad observándolo todo.
- Justo como la imaginé…- dijo apoyando su peso en el costado del escritorio.
Me volteé hacia él mientras sostenía mi cartera.
- ¿Y eso es bueno? – movió la cabeza de un lado a otro antes de reír. Golpeé levemente su brazo.- Eres un pesado.
- Y tú una bruta, pero nos complementamos.- replicó abrazándome y besando mi frente.
Nos quedamos en silencio unos segundos, ahí, solo abrazados.
- ¿Te gustó mi habitación? – sentí su pecho saltar por la risa.
- Tú no dejas de preguntar nunca, ¿eh? Sí, me gusta, tiene tu sello…- comentó separando el abrazo y mirando alrededor.
- ¿Cómo así?
- No esperaba encontrar nada rosado en tu habitación ni cosas con pelo… tú eres diferente…
Nos miramos unos segundos y supongo que nos sorprendió a ambos que fuese yo la que me acercase hasta él para besarlo. Las manos de Syaoran fueron de mis brazos a mi cintura y luego a mis caderas, yo me aferraba a su cuello mientras seguíamos un ritmo perfectamente coordinado, intenso pero pausado, con sus tiempos, acariciaba mi boca lentamente, me hacía tener ganas de más… sí, Li sabía cómo hacerme adicta a sus besos. Desvió de mi boca a mi mejilla y luego mi cuello, sentí el calor apoderarse de mi rostro y otras partes de mi cuerpo, y fue entonces cuando él se detuvo, en el instante exacto en que sus dedos se movían peligrosamente cerca de mi espalda baja y yo sentía mi espalda estremecerse bajo ese toque.
Un gemido lastimero llegó a mis oídos mientras apoyaba su frente en mi hombro.
- No debiste usar shorts…- comentó abrazándome aún más fuerte. Me quedé muy quieta, sin saber cómo interpretar esa frase.
- ¿Por q…
- Luces jodidamente irresistible así… ¿no te he dicho que muero por tus piernas, Sakura y que es una de las cosas que más me gustan de ti? – dijo enfrentando mi rostro, que con esa sola pregunta tomó todos los tonos de rojos posibles.
N… no…
Bueno, ya lo sabes… - respondió sonriendo y tomando mi mano- Ahora, vámonos de tu pieza…- añadió comenzando a caminar- antes que no quiera salir de ella…
Le seguí aún algo turbada por las palabras de él. ¿Entonces él me consideraba realmente una chica… deseable? Tragué saliva en grueso al tomar toda la connotación a aquello. ¡Oh, Dios! ¿Qué pasaría cuando con el tiempo las cosas con Syaoran… ehm… subieran de tono? Yo era más virgen que… yo era demasiado virgen, demasiado… jamás un chico… Comencé a hiperventilar de puro nerviosismo, pero por suerte Li no lo notó, quizás porque él también parecía ido en sus pensamientos en ese momento. ¡Tomoyo debía ayudarme! Aunque… bueno, no es como si fuese una novedad para Syaoran el hecho que yo soy una completa inexperta… es decir, él sabía que hasta antes de él yo ni siquiera había dado un beso en mi vida, pero él…
Él solía salir con universitarias.
- Fui a ver a Eriol…- comentó de pronto cuando ya ambos nos encontrábamos sentados frente a frente en una de las cafeterías más geniales de Tomoeda.
Lo miré sorprendida mientras saboreaba la crema de mi café helado, por suerte había logrado pasar desapercibido mi episodio de desesperación de momentos antes.
- ¿Cuándo?
- Ayer.
- No me dijiste que pensabas ir a…
- No fue premeditado, simplemente se me ocurrió y aproveché el impulso.
- ¿Y qué sucedió?
Hizo una mueca extraña mientras se echaba hacia atrás en la silla.
- Hablamos… al parecer estos meses le han pasado varias cosas, está cambiado…
- ¿Qué tan cambiado?
- Sus padres le han dicho que lo enviarán a Inglaterra al terminar la escuela el próximo año. Y es algo así como una orden, no puede hacer nada por negarse.
Alcé las cejas.
- ¿Y eso por qué?
- Los viejos de Eriol están con la idea que la mejor educación universitaria para él está allá… así que lo mandarán.
- ¿Bueno y eso lo ha cambiado?
- En parte sí, sigue siendo el cabrón egocéntrico pero… al menos me pidió disculpas por lo de… lo que pasó esa noche… - me miró fijamente y yo asentí- supongo que el que está conciente que dejará su reino en Tomoeda le ha hecho re plantearse la opción de ser el hijo de puta que estaba siendo… o que se yo, Eriol es extraño, somos amigos hace muchos años y te puedo decir que es al que menos conozco de todos…
- ¿Y volverán a ser amigos? – pregunté. Se encogió de hombros.
- No sé, supongo, de todas formas extraño a ese imbécil, hemos sido amigos por mucho tiempo… además nos ha invitado a cenar a su casa…
- ¿Nos?
- Ahá, tú y yo y el resto… quiere reivindicarse con la novia de su mejor amigo…- señaló con leve tono irónico.
- ¿Le has dicho que ahora es de verdad?
- Lo infirió solo… ¿Quieres ir?
- Por supuesto.- respondí con sinceridad, si era la posibilidad que Syaoran volviese a acercarse a sus amigos, ¿por qué no ayudarlo?
Me sonrió y asintió mientras dejaba dinero sobre la mesa y se levantaba.
- Eres demasiado buena para decir que no a algo así…
- ¡Hey! – me crucé de brazos- lo digo en serio, quiero conocer más a tus amigos…
- Bueno…- replicó mientras me tomaba de la mano haciéndome levantar- Pero tratemos que eso nos ocupe sólo el 1 % del tiempo ¿vale? no me gusta compartirte con otros primates…- dijo abrazándome por la espalda
- ¿Te asumes primate tú también? – pregunté. Sentí su risa en mi oído.
- Vaya, Sakura Kinomoto replicando con soltura una broma ácida- Estás pasando demasiado tiempo conmigo…
Me reí. Salimos del café y las calles transitadas de Tomoeda nos dieron frente.
- ¿Qué quieres hacer?- preguntó aún en la misma posición. Él abrazando mi cintura holgadamente desde atrás.
- No se… ¿No tenías un plan? – pregunté volteándome, enfrentándome a ese rostro perfectamente hermoso, porque lo era, atractivo, masculino y… deseable.
- ¿No te aburren los planes? – preguntó tirando de mi mano y comenzando a caminar- En nuestra primera cita improvisaremos, la sacaremos de su estructura señorita Kinomoto…- dijo con voz socarrona.
- ¿Ah si, señor Li?
Me guiñó un ojo y juro que ese mínimo gesto hizo que en mi interior se removiese algo.
¿En serio todo eso estaba siendo real?
Y ahí, en la mitad de la acerca, riéndome como nunca al tratar de subirme a la espalda de Syaoran, comprendí lo que era la verdadera felicidad. Estábamos juntos y eso hacía de todo algo perfecto.
OoOoOoOoOoO
ya, sí, he aparecido al fin, he vuelto a vivir en mi casa, aleluya, cantemos todos, blabla.
capítulo de miel, donde se van cerrando cosas, yo creo que esta cosa ya tiene que terminar, así que no se, creo que un capi más y el epílogo, o quizás tire el epílogo altiro… bueno no se…
Espero estén bien, espero hayan disfrutado el capítulo, espero que no me odien por desaparecer pero comprendan que estaba fuera de mi alcance los arreglos en mi casa y tener que mudarme a un lugar sin Internet ni computador xD
Las amo.
Magda. (a.k.a Escritora Cutre)
