Tres mil millones de latidos.

Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp, yo sólo los uno a mis locas ideas.

Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li está así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos esos años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?

Nota de la autora: Me he decidido y este es el capítulo final. Está escrito en tercera persona porque así lo he querido, que seamos espectadores de lo que es la vida para ambos, sin perspectivas, solo la visión.

Agradecimientos y momentos llorones al final.

Disfruten el capítulo, así como yo disfruté cada una de las palabras de esta historia.

30.

Cinco años después…

- Tus manos…

Él sonríe mientras siente ese tacto suave de las manos de ella.

- ¿Qué? – pregunta él observando ambas, la suya se ve masculina y grande al lado de esa fina y delicada de mujer.

- Me gustan…

Se ríe. Sakura siempre encuentra un momento para decirle algo que le gusta de él, y eso le agrada, le hace sentir más especial a sus ojos, más de lo que ya sabe que es, cinco años de relación parecían demasiado pocos para todo lo que sentía había vivido y experimentado con ella.

- A mi me gusta todo de ti…- replica.

- Pero hay algo que te gusta más, ¿A que sí, Syaoran?

Sonríe. Sakura y sus eternas preguntas. Se mueve y logra hacer que la chica quede cobijada en un abrazo, acurrucada en todo su costado.

- Tus ojos, tu sonrisa, esa que sólo me das a mi, me gustan tus piernas esbeltas, me gusta tu cabello y tu aroma a…

- Pero esas son muchas cosas, sólo di una.

- No puedo.

- ¿Por qué?

- Porque tú eres perfecta.- replica como si fuese lo más obvio del mundo.

Y ella se sonroja, años recibiendo ese tipo de comentarios inesperados de él y continúa sonrojándose como la chiquilla de 16 años que alguna vez fue, y ya no son adolescentes, ambos ya están a un par de años de terminar sus carreras universitarias en Tokyo. Salura Kinomoto y Syaoran Li viviendo juntos en un apartamento, estudiando ambos en la misma universidad, ¿quién lo diría?

Un beso en la mejilla que él logra se transforme en un roce de labios que termina en un apasionado beso. Siente su pecho latir inmediatamente fuera de ritmo normal, esas finas curvas de mujer lo vuelven loco, loquísimo, inmediatamente esas mismas manos que ella antes alababa se encuentran tocando mucha más piel que la que alguna vez pensó podría tocar y ella lo permite porque es él, porque es el hombre que ama.

Y aunque sigue siendo el mismo Li con el ceño fruncido y algo parco ha cambiado en muchas cosas, no tiene problemas en admitir sin reparos que la femina a su lado lo vuelve loco, que se marea con esa esencia de mujer, se hipnotiza con ese perfume que no es artificial, que proviene de ella, se droga con toda ella y le gusta, le gusta sentirse perdido por ella porque algo dentro suyo repite con una convicción visceral que se pertenecen.

Y el saborea su clavícula y se entretiene acariciando esa estrecha cintura mientras las piernas de ella lo rodean, Sakura se estremece ante el tacto de él, sus manos recorriendo su espalda, esa fina espalda que sabe –porque él se lo ha dicho muchas veces- es la perdición de Syaoran. Y a pesar que han pasado casi toda la noche juntos, haciéndolo y amándose y llenando la habitación de suspiros y gemidos aún así vuelven a unirse en aquella incitante danza. Ella echa la cabeza hacia atrás y Syaoran sonríe al notar que ella está apunto de llegar al orgasmo, él sujeta esas piernas que le parecen deliciosas y las levanta un poco más intensificando el embiste, Sakura gime y él se traga ese gemido con sus labios, ambos están al límite y él se deleita con esos pechos perfectos, bañados en sudor.

Y pasan los minutos y el sol les da de lleno a ambos, porque la noche anterior ni siquiera se dieron el tiempo de cerrar las cortinas al llegar a desnudarse y amarse en la oscuridad. Entonces ella se desploma sobre su pecho, porque en algún minuto fue Sakura la que terminó moviéndose sobre él, entonces Syaoran la abraza y la acoge en su pecho, los cabellos castaños de ella le hacen cosquillas.

- ¿Has visto la hora? – pregunta ella.

- No.

- Tomoyo dijo que nos esperaba a las…

- No.

- Syaoran.

- No…

Entonces ella levanta el rostro y ve esa sonrisa torcida y maliciosa. Él se ríe y atrae el rostro de su novia para besarla.

- ¿No podemos quedarnos aquí?

- No.- es el turno de Sakura de negarse- ¡Hey! ¿Acaso no quieres reencontrarte con Eriol?

- ¿No puede ser mañana? – Sakura reconoce que se siente demasiado bien estar con él así, tranquilos, calmados, además están con un mini receso en la universidad por lo que realmente se encuentran relajados sin tener que correr de un lado a otro para hacer deberes o estudiar.

La mano de la chica acariciando lentamente el pecho de él. Sonrió. Jamás pensó que su vida tomaría tal giro, jamás imaginó que estaría ahí con 21 años estudiando y viviendo en Tokio nada más y nada menos con quién había sido su gruñón compañero de asiento en la escuela.

- ¿En qué piensas?

- En nosotros- respondió sincera.

Sintió la mano de Li detenerse en su espalda. Y es que parecía irreal y a la vez lógico, nadie –ni siquiera la misma Sakura- hubiese apostado que su relación se mantendría en el tiempo, grande fue su sorpresa al saber que Syaoran y ella habían sido aceptados en la misma universidad. Claro que no todo había sido fácil, en un principio el ritmo universitario y el hecho de que ambos vivían en distintos sectores de la ciudad habían hecho que ambos tuviesen bastante problemas para poder salvaguardar lo suyo, por eso fue una felicidad plena cuando a fines del segundo año, él sugirió que se fuesen a vivir juntos, sabía que era una decisión demasiado importante y las cosas podían no salir bien pero… habían resultado. Contra todo pronóstico habían podido hacerlo y tener la constatación de aquello la sumía en una completa felicidad.

Unos minutos más abrazados y Sakura decidió que era el momento de ducharse e ir a encontrarse con Tomoyo y los demás para el almuerzo especial de bienvenida a Eriol, era extraño, pero la pelinegra era la más interesada en organizar aquel almuerzo y Sakura sabía que mucho de ello tenía que ver con que había estudiado diseño de modas cuatro años en Londres, inevitable el haberse hecho amiga de Eriol después de todo, viviendo ambos en la misma ciudad.

Un par de horas después se encontraban esperando en las afueras del departamento de Tomoyo. Syaoran no dejaba de tener el ceño fruncido.

- ¡Hey! – Sakura pasó su dedo por ahí, desmarcando esa arruga.- Que te ves más guapo sonriendo.

- Si el marica de Eriol no está ahora ahí adentro juro que voy a cocinarle sus huevos en…

- ¡Sakurita! ¡Syaoran! Pasen, ya están casi todos… Eriol un poco desesperado porque no aparecían…- dijo de pronto una muy cariñosa Tomoyo que les hacía pasar.

Sakura miró a su novio con cara de "¿Ves? Sí estaba". La pelinegra inmediatamente tomó del brazo a su mejor amiga comenzando a encaminarse hacia la cocina.

- ¿Eh? Pero ¿y Eriol?

- Deja que Syaoran le salude primero, después de todo hace más de dos años que no se ven, ¿no? fue la última vez que Eriol visitó Japón.

Sakura sonrió.

- Y bueno, ¿qué me dices de ti? – preguntó pícara apoyando los codos sobre uno de los mesones de la cocina.- Jamás pensé que lo diría, sobre todo después de ver lo férrea que fuiste con él todos estos años … ¿pero ahora ustedes…- el sonrojo en el rostro de su mejor amiga fue la mejor respuesta que podía tener- ¡Wow! ¿Quieres decir que tú y Eriol son…

- No, no…- aclaró Tomoyo mientras picaba unas hojas de lechuga- Sabes muy bien que en Londres él ha cambiado mucho, de hecho nos hicimos muy amigos y bueno… no pasó nada porque creo que ambos sabíamos que no era el tiempo correcto, pero ahora…

- ¿Ahora sí? – preguntó Sakura sorprendida. Tomoyo ladeó la cabeza de un lado a otro mientras se mordía el labio. La castaña dio un grito de júbilo mientras iba a abrazar a su amiga- ¡Oh dios! ¿Y ahora que tú te vas a Londres partirás con él?

- Supongo…

- ¿Kinomoto? – en ese instante la aludida dio la vuelta para encontrarse con un sonriente Eriol.

- ¡Hey! – corrió a abrazarlo mientras reía- ¿Y desde cuando me llamas por mi apellido? – fue el instante cuando entró Li junto a Chiharu y Yamazaki.

- ¿Sabían que la tradición de llamar a otros por sus nombres de familia viene de…- Chiharu rodó los ojos antes de golpearle suavemente la nuca a su novio.- ¿Es en serio, amor? ¿Tienes que venir con tus historias justo ahora?

- Al menos déjanos comer… - añadió Syaoran con una mueca torcida.

- ¿Y qué pasó con Rika y Naoko? – preguntó Sakura.

- Viene en camino, se ha retrasado por el tráfico.

- ¡Opino que pasemos a la mesa! – gritó Tomoyo llevando consigo unas bandejas.

- Yo te ayudo…- se ofreció inmediatamente Eriol, haciendo que Sakura y Syaoran se mirasen cómplices.

- Pero yo sólo iba a contar esa historia que leí en la revista National…- Yamazaki continuaba tratando de seguir con su mentira número mil mientras Chiharu lo empujaba fuera de la cocina repitiendo afablemente "Sí, sí, amor".

Pasaron todos, Ryu también apareció con su flamante novia italiana, el muchacho no había seguido los caminos tradicionales y se había marchado a viajar por el mundo apenas terminada la escuela, conociendo a Ornella en la hermosa ciudad de Milán, desde entonces eran inseparables.

Y así entre risas, choques de copas, brindis, encuentros e historias contadas por Eriol, mentiras contadas por Yamazaki, se encontraban todos, como siempre o más bien como ninguno de ellos lo imaginó.

- ¿Alguien trajo cámara? – preguntó Eriol.

- ¡Yo! – por supuesto nadie más que Tomoyo podía ser.

Fotos y recuerdos que quedarían plasmados para siempre, ese presente exquisito y dichoso. ¿Y el futuro? ¿A quién le preocupaba el futuro cuando tenías todo lo que querías en ese momento?

- He estado pensando en algo…- dijo Syaoran mientras salía a la terraza con Sakura a observar la ciudad en su esplendor.

- ¿Qué cosa?

- ¿Por qué no nos vamos de viaje? Tú y yo, juntos… cumplir ese maldito plan de irnos a Australia, Nueva Zelanda… y luego, quien sabe…

Sakura lo miró sin poder dar crédito.

- ¿Hablas en serio?

- ¿Por qué no hablaría en serio? – preguntó él tomando su mano.- Este verano, tú y yo, juntos…

Juntos.

Sakura sonrió y mientras lo besaba comprendía, comprendía que fueron necesarios tres mil millones de latidos para llegar a ese punto, pero sin dudas habían valido la pena.

Cada uno de ellos.

OoOoOoOoOoOoO

OH MY GOSH.

Puede que esté más emo porque acabo de ver el capítulo final de la temporada de Downton Abbey pero debo confesar que escribir estas últimas líneas han hecho que parezca una marica emocionada frente a la pantalla. Jamás había escrito una historia en este fandom, es la primera historia que termino escribiendo en fanfiction y no saben la satisfacción que se siente, o quizás sí xD bueno, no se, quiero decir tantas cosas y a la vez no quiero parecer una marica sentimentaloide.

Puedo decir GRACIAS, sin lugar a dudas MUCHAS GRACIAS a todas las personas maravillosas que siguieron esta historia, desde el comienzo y desde cualquier otro capítulo, a todas esas personas maravillosas que conocí por esta historia, a las que me agregaron a facebook, a todo este clan maravilloso que existe en este fandom, porque sin dudas lo son, y digo este fandom porque es así, son las lectoras más cariñosas, más amenas y más cálidas por lejos.

Espero hayan disfrutado este capítulo final así como la historia entera. Espero haberlas hecho feliz así como ustedes a mi.

Un abrazo y un beso enorme a cada una.

Magdalena K.

P.D: Esto no es una despedida, sigan atentas a mi perfil porque seguro que las sorprendo con una historia nueva, no prometo nada, es sólo un proyecto, pero mi mente ya está trabajando en ello.

LAS AMO.