HOLA
Espero que todos y cada uno de ustedes haya pasado una muy Feliz navidad. De verdad gracias por haber leido los capitulos pasados y bueno en especial a estas bellas personitas:
IchirukiLullaby
Akisa
Koral Kurosaki
Clan Yuki
Vv-Saya-vV
Como en el día de navidad esto es un exclusivo Ichiruki, para que mi pareja favorita tenga muchas más oportunidades este año...
En esta ocasión decidí poner el año nuevo en un solo capitulo... un poco más largo que los dos anteriores, espero sea de su agrado y que reciban un próspero 2012.
(Advertencia: Puede tener unas cuantas escenas subidas de tono, dígase lemmon)
AÑO NUEVO
El reloj marcaba veinte minutos restantes para la media noche. Tal vez ellos no acostumbraban a comer doce uvas, pasear las maletas por las calles, usar ropa interior amarilla o llenar sus bolsillos con lentejas, pero celebraban el último día del año y el recibimiento al siguiente de una manera muy peculiar.
La familia Kurosaki y Rukia viajaron rumbo a una pequeña cabaña a orillas del mar. Este sería su primer año nuevo junto con la Kuchiki e Isshin quería hacer de esta fecha una muy especial para la shinigami.
El lugar era de por si acojedor: la cabaña tenía un aspecto rústico, hecha completamente de madera, rodeada de palmeras, fina arena blanca y el agua turquesa, pura y cristalina. El interior era casi tan bello como el paisaje, brindaba un ambiente muy calmado, unos cuantos muebles azul claro y algunos adornos naturales. Cada uno tenía una cama doble de madera lacada con blanco y colchas aguamarina.
-Es un lugar precioso...
-El viejo lo encontró hace muchos años, cuando aún no nacían Yuzu y Karin, como mamá se enamoró del sitio decidió comprarlo...
Rukia lucía un vestido blanco hasta la mitad del muslo, que se ajustaba a su cuerpo casi como si fuera su piel, amarrado por tirantes detrás del cuello, a juego con unas sandalias del mismo tono y peinada con una coleta alta, parecía un angel caribeño. Por su parte Ichigo vestía una camisa Hawaina roja junto con unas bermudas color crema y unas sandalias negras. Isshin estaba similar pero su camisa era verde. Las mellizas tenían vestidos de flores en combinación negro y blanco.
-Hijos mios, vamos a celebrar al mejor estilo Kurosaki, acompañenme a la playa...
-¿Qué demonios planeaste viejo?
-Tú solo sígueme la corriente...
Las cinco personas caminaron junto al hombre que parecía saltar de la emoción, llegaron a un lugar libre de cualquier palmera y se sentaron esperando que Isshin empezara su acción.
-Damas e Ichigo, prepárense porque lo que van a ver no tiene precedentes...
-Más te valga que sea algo apto para niños...
-Pero Ichi-nii ya estamos grandes...
-Creanme, ni yo quiero ver algo que la cabra haya hecho con esa intención.
-No hablen así... es algo mucho mejor que lo que piensas Ichigo...
Un silencio repentino precedió la repentina explosión que desencadenó una serie de fuegos artificiales magníficos, casi parecían cubrir todo el espacio libre entre el cielo y el mar además de tener la gama de colores más completa que jamás se halla visto. El incio del espectáculo duró aproximadamente cinco minutos hasta que todo quedó sumergido en la oscuridad y el mutismo invadió el lugar.
-Fue muy lindo y todo pero esperaba algo más de ti viejo...
-Eso crees, sólo espera...
Ichigo se vio interrumpido por otra explosión, al dirigir su mirada al cielo se encontró con un gigantesco diez color rosa, por intuición dirigió rápidamente la mirada a su reloj, faltaban nueve segundos para año nuevo.
-Vaya viejo...
Pronto el nueve verde se convirtió en un ocho azul, luego en un siete rojo, un seis violeta, cinco amarillo, cuatro naranja, tres aguamarina, dos esmeralda y terminó con un uno blanco que explotó dando paso a un espectáculo casi tan grande como el que se había presenciado de entrada.
-Eso fue magnífico...
-Fue hermoso Isshin-san.
-Esperen, aún hay más.
Tras terminar el baile de brillantes explosiones empezaron a dibujarse unas cuantas lineas bien definidas para terminar en la cara de las mellizas Yuzu y Karin sonriendo hacia ellos. El rostro de las últimas era épico, sus bocas casi tocan el suelo.
-¡Dios, viejo, eso fue sin duda lo mejor!
-Espera Karin, aún no terminó.
Tras desaparecer el dibujo de las niñas apareció uno con Ichigo junto a Rukia sonriendo págados de si mismos, como si acabaran de terminar una pelea por su orgullo y hubieran ganado. Juntos abrieron los ojos de par en par, la definición de las lineas era estupenda y verse a sí mismo era como estar en el cielo, literalmente.
-Isshin-san, no tenía que...
-Claro que tenía Rukia-chan, tienes un rostro muy bonito, no merecía estar junto a la cara de chango de mi hijo pero como sabes...
-Cállate viejo, acabas de arruinar mi momento.
-Bien, ahora aprecien la mejor obra de la naturaleza plasmada por mi...
Cuando se desvanecieron las últimas luces el cielo se vio invadido por un dibujo más grande que los otros dos anteriores, en el estaba la cara de Isshin, sonriendo con ternura, peor no estaba solo, también esstaba el precioso semblante de Masaki sonriendo con gratitud, casi asegurándoles que estaba bien. Terminadas las luces ninguno de ellos se atrevió a pronunciar palabra.
-Fue muy considerado de tu parte poner a mamá... gracias.
-Ichigo, es hora de que dejes algunas cosas en el pasado y te dediques a mirar el presente, Masaki está feliz viendonos a nosotros felices y viendo que nuestra familia crece...
-Ojala fuera cierto...
El tensionante momento se vio interrumpido por una última y estruendosa explosión; Era el rostro de Urahara y su mano con un abanico que parecía moverse. A su lado se podía leer muy claramente "Fuegos artificiales cortesía de Kisuke Urahara, la calidad del producto puede variar según el precio. ¡Gracias por comprar con Urahara! (Proximamente en Tokio)"
-¿Es enserio?
-Eso parece...
Tras una sonora carcajada por parte del grupo todos se dirgieron a la cabaña, brindaron la llegada del año nuevo y charlaron hasta que fueron las doce y media. Cansadas, las mellizas se marcharon rumbo a sus camas. Tras asegurarse de que no lo escuchaban sus hijas Isshin se dirigió a los "adolescentes".
-Estamos en una playa paradisiaca, es media noche y planeo irme a dormir ahora, es tu momento Ichigo...
-Pero qué demonios dices...
Ichigo no alcanzó a terminar su frase tras ver a Isshin desaparecer por la puerta. Lo había entendido a la perfección y ganas no le faltaban pero tenía miedo.
-Ichigo... me gustaría ir a ver la luna... desde la playa...
-¿Quiéres salir a caminar por la playa?
-Es que eres idiota o te haces...
-Ya entendí, no tienes por qué insultarme.
Salieron uno al lado del otro. Cerraron la puerta dándose cuenta de que la playa se veía preciosa, a media luz cada forma parcía confundirse con el fondo y el sonido del romper de las olas en la orilla era sencillamente el mejor toque que hacía falta a la oscuridad.
-Es... muy hermoso...
-Es perfecto – dijo el de cabello naranja
Rukia miraba la luna hablando con el mar, casi lograba escuchar sus susurros, podía pasar el resto de su vida allí, apreciando el hermoso paisaje. Ella no pudo darse cuenta a qué estaban referidas las palabras de Ichigo, pensaba que era a lo mismo que ella veía pero no, el no se inmutaba ante el paisaje, su vista estaba fija en su compañera. Sus delicadas curvas cubiertas por una capa plateada, su piel era del color de la luna. Sus ojos parecían ser del agua del mar y sus cabellos del negro del cielo. No había un paisaje que se ajustara mejor a la chica, ella era su playa.
-Rukia...
-Si...
Ichigo tomó el rostro de la chica entre sus manos, lo giró lentamente y clavó su mirada en las orbes azules, creía estar ahogándose en las aguas de ese océano. Se miraron fijamente unos segundos, en completo silencio, no necesitaban más para expresar todo lo que sentían en ese momento. Cansado de la separación el chico la acercó a si mismo, apenas tocaron sus narices, sus bocas seguían separadas por casi únicos y agonisantes cinco milimetros.
-Dime que no continúe y no lo haré.
-Yo... no puedo...
-Dímelo, házlo ahora porque luego no podré Rukia, sabes qué va a pasar y sólo tu puedes evitarlo y más te vale hacerlo a tiempo...
-No quiero evitarlo...
No necesitó ninguna otra palabara, esa era su luz verde. Apretó su boca contra la de ella, casi buscándola con necesidad, se movieron a un ritmo inexperto y apresurado, para luego abrir sus labios y dar lugar a una lucha febril. Las olas rompían en sus pies descalsos mientras ellos solo se aventuraban a besarse hasta que se terminaba el oxígeno, esperaban a inhalar y continuaban en su labor, pero pronto eso no fue suficiente.
Se sentaron juntos sobre la arena, continuaron dándose besos que obviamente buscaban convertirse en algo más. Ella tenía sus manos enredadas en el cabello naranja y él rodeaba la cintura de la mujer con las suyas. Con los labios ligeramente hinchados Ichigo rompió el contacto con los de la chica para dirigirse un poco más abajo, así empezó a besar su cuello mientras ella cerraba los ojos y disfrutaba de las caricias. Él la recostó para continuar con los besos en la boca pero sus manos subieron hasta el cuello de la chica y desamarraron el nudo que sostenía el vestido. Ella no se quedó atrás y le quitó la camisa al Kurosaki mientras dibujaba con sus manos las definidas líneas del abdomen masculino, bajó hasta toparse con el borde de las bermudas y se las bajó lentamente hasta deshacerse de la prenda y dejarlo en calzoncillos. Tras sentirse más liberado Ichigo resbaló el vestido de Rukia que ya se encontraba suelto, la dejó con un brasier en strapless y una curiosa tanga, se moría por arrancársela pero no pudo concentrarse en eso ya que Rukia lo tomó de las manos mientras lo besaba de forma apasionada.
Ichigo se liberó del agarre de la shinigami y recorrió las curvas de la misma regalándole un ligero cosquilleo, no soportó más y al llegar a la parte superior le retiró el sostén lo más rápido que pudo, anciando apreciar la belleza de la mujer, ante su casi desnudez sólo pudo sentir devoción, ella era tan hermosa, se veía verdaderamente pura, el color crema de su piel parecía transformarse en plateado para hacer juego con la luna, sus finas curvas parecían no tener fin y sus pequeños atributos, que descubiertos no parecían ser tan chicos, jugaban a la perfección con el plano abdómen, su pequeño ombligo le causaba gracia y cansado de hacer el papel de espectador se dedicó a besar a la chica tocando cada rincón de su cuerpo.
-Eres... muy hermosa...
-También creo que soy hermosa.
-Enana del demonio.
Tras su pequeña discusión ella se apoderó del mando y se hizo por encima de él, ganándo a su favor una luz que la hacía lucir espectacular, entonces le arrancó la última prenda que le quedaba al muchacho, lo dejó limpiecito, como Dios lo trajo al mundo y no podía ser más parecido a un Adonis. Sus definidos abdominales y sus músculos de mármol consiguieron sacarle una ligera sonrisa a la shinigami, no porque nunca hubiese visto algo así, vamos, hay que ser realistas, estaba rodeada de hombres esculturales – como monumentales mujeres – además solían terminar semidesnudos tras la mayoría de las batallas, pero Ichigo, él era especial, él la hacia sentir bien con tan solo sonreir y sus ojos, sencillamente eran difernetes, eran profundos, eran de chocolate, él era su hombre, se tarevería a asegurar que ella era su mujer.
Tras verse completamente descubierto y sentirse en desventaja Ichigo tomó a Rukia por la cintura y la acostó a su lado para encontrarse encima de ella dos segundos después, la distrajo besándole el cuello y casi sin que ella se diera cuenta le arrebató la única prenda que los separaba, estaba a punto de unirse a ella cuando fue detenido.
-Espera.
-Si no quieres sólo dilo.
-No es que no quiera, sólo se me ocurre algo más...
Ella se levantó y le enseñó toda su excitante desnudez mientras le extendía una mano que él no dudó en tomar, entonces se dirigieron a paso lento adentrándose en el mar, cubriéndose lentamente con el agua espumosa hasta quedar ella cubierta por sobre sus pechos y él apenas un poco sobre su ombligo.
-Quiero que sea un momento especial, verdaderamente especial...
-Lo que digas son ordenes.
Se besaron terminando en un contacto mucho más intimo, la pureza de Rukia y la castidad de Ichigo fueron arrastradas por el agua, pero quedó algo mucho más grande, la verdadera unión de alma y cuerpo entre lo que podriamos llamar amor.
El amanecer los atrapó dormidos en la orilla del océano abrazando su desnudez, ligeros rayos de sol acariciaban la espalda de la chica que se cubria apenas con su arrugado vestido mientras Ichigo era abrazado por la arena. Ella despertó primero apreciando los vivos colores del día y aún más recordando los sucesos mágicos del día anterior.
-Rukia...
-Al fin te despiertas...
-Sólo quería decirte que fue...
-Maravilloso
-Exacto
-Lo sé...
-Este año, lo empezé de la mejor manera posible, sólo espero continuarlo bien...
-Gracias...
-A ti...
Se fundieron en un beso que por el momento no los llevaría a nada más. Ambos ignoraban la pícara mirada de alguien que ya se sentía abuelo. Seŕia un año diferente, pero no para Isshin, él lo supo todo el tiempo.
HOLA
¡Dios! Me siento agotada luego de escribirlo pero no puedo evitarlo, me surgió de la mente y tenía que ser plasmado...
Espero de todo corazón que les haya gustado, anque cambié la categoría, por si acaso... Y bueno, sé que aún no es año nuevo pero quería que alguien, cualquier persona tuviera la oportunidad de leerlo antes de que llegaran las doce, igualmente el primero también espero que alguien lo lea, cualquier día...
Gracias por acompañarme hasta aquí, no doy por terminado el fic porque tal vez se me ocurra algo más pero se acabó la navidad y mi regalo fue un tanto extenso pero con amor, para ustedes y todo fanfiction.
BESOS, ABRAZOS Y ADIOSES
