La llegada de Verity


El Potterverso es de Rowling


Esta historia participa en el reto "Tropos románticos" del foro "Alas Negras, Palabras Negras"


Tropos románticos: Amor a primera vista y Una cabeza más alto


Fred y George llevaban toda la mañana haciendo entrevistas para contratar a su primer empleado. Sabían que Sortilegios Weasley tendría buena acogida; muchos estudiantes de Hogwarts probaron sus productos cuando los vendían en el Colegio y la mayoría quedaron satisfechos con ellos. Pero no se esperaban el buen auge de su negocio tan pronto, teniendo que contratar a alguien cuando no hacía ni cuatro meses que habían abierto la tienda. Sí que se imaginaban que en verano tendrían más trabajo, fue lo que les dijeron los demás tenderos del Callejón Diagon; que en verano era la temporada alta por ser las vacaciones de los estudiantes de Hogwarts.

Así que allí se encontraban una vez cerraban la tienda: sentados en dos mesas idénticas con hojas de pergaminos llenos de nombres de gente, con sus pros y contras para ser contratados.

Tampoco era que fueran muy quisquillosos con sus empleadores. Solo les pedían que fueran jóvenes. No por prejuicios, sino porque la mayoría de sus clientes eran estudiantes y jóvenes, que se sentirían más cómodos si les atendía alguien cercano a su edad que alguien que podía ser su padre, su madre o un profesor. También pedían que fuera alguien extrovertido y divertido, lógico si ibas a trabajar en una tienda de artículos de broma. Que no le gustara estudiar; si te gustan las bromas no te gusta estudiar. Que no se le hiciera pesado el papeleo, como el inventario que tenían que hacer o contar los gastos y ganancias del mes. Y por último, que no fuera Slytherin; no los soportaban por sus creencias puristas y ser unos snobs, pero les vendían sus productos. Un cliente era un cliente. Y no querían que sus desavenencias con los Slytherins perjudicaran el negocio.

Pero, para desgracia suya, todas las personas entrevistadas no terminaban de encajarles para trabajar con ellos. La mayoría era gente que se notaba que no les gustaban las bromas y solo querían el dinero o el puesto de trabajo. Entendían que la gente necesitara el dinero, ellos también eran de una familia pobre, pero querían que la persona que contrataran amara las bromas y Sortilegios Weasley casi tanto como ellos. Y de momento, no habían encontrado a nadie así.

─ Feorge, ¿crees que encontraremos a alguien pronto? ― le preguntó Fred.

― No lo sé, Gred. No lo sé. ― le respondió George. ― En el Callejón Diagon hay gente de todo tipo. Seguro que aparecerá alguien que encaje en el negocio. Iré a preparar un poco de café. ― George se levantó.

Fred asintió. La verdad era que ambos necesitaban un buen café. Él esperaría por si aparecía otra nueva persona que entrevistar.

….

Verity iba caminando por el Callejón Diagon viendo si se necesitaba empleo en algún sitio. Siempre había alguien que necesitaba un trabajador en Hogsmeade, en el Callejón Diagon o en el Callejón Knockturn. Y en Hogwarts cada año necesitaban un Profesor de DCAO. No quería trabajar en Knockturn, precisamente había huido de casa para escapar de los sangre pura snobs, quienes eran los principales frecuentadores de Knockturn, y no quería trabajar en Hogsmeade; no se veía preparada para encontrarse con sus primos de nuevo. Necesitaba mentalizarse porque tenía que darles muchas explicaciones y encontrándola trabajando en un negocio no ayudaba a allanar el terreno para una reconciliación. Así que su única opción era un empleo en el Callejón Diagon.

Finalmente encontró una instalación muy colorida y divertida, con la cabeza de un pelirrojo arriba del edificio quitándose y poniéndose un sombrero. Empezó a reír.

….

Fred oyó una risa fuera de la tienda. ¿Qué no habían visto el cartel donde ponía que estaba cerrado? ¿O quizá había venido a por la entrevista? Si era eso, ¿por qué no entraba?

Salió a ver quién era.

― ¿Has venido a por la entrevista de trabajo o quieres comprar? Si es lo último, la tienda está cerrada. ― dijo en tono aburrido y cansado.

Sin embargo, calló cuando volvió a escuchar la risa de la chica de pelo rubio y corto. Era una risa ruidosa, pero no era irritante. Era una risa que no podía describir con palabras pero sabía que no olvidaría jamás. Miró lo que la hizo reír. La cabeza pelirroja que se ponía y quitaba el sombrero en el tejado de la tienda. Si la chica reía por lo que veía fuera de la tienda, ¿cómo sería cuando entrara?

La chica le miró y dedicó una enorme sonrisa.

― Sí, he venido a por la entrevista. Imagino que usted es el dueño. ― Fred frunció el ceño. No le gustaba que le tratara de usted. Era como mantener una distancia entre ellos y eso era lo último que quería.

― Sí, junto a mí hermano gemelo. Me llamo Fred Weasley.

― Verity.

Verity. Jamás había oído ese nombre, pero sabía que no lo olvidaría nunca. Vio que Verity leía el papel sobre los requisitos que debían tener los entrevistados para el empleo. Fred no lo veía necesario, pues a sus ojos los cumplía todos: era joven, extrovertida y divertida, su risa lo reflejaba, y tampoco podría ser una Slytherin; esos snobs, pijos, puristas y promortífagos jamás tendrían una risa tan bonita. Solo hacía falta preguntarle si se le daba bien el papeleo, pero para él ya estaba contratada.

Verity leía la lista. Sí que cumplía todos los requisitos, excepto uno. Era una Slytherin. Imaginaba que sus dueños serían Gryffindor, solo un león ponía ese cartel excluuyendo a las serpientes. Lo cual era justo el incentivo para que una serpiente quisiera entrar ahí. El chico parecía no haberle preguntado el apellido y eso que él sí que se presentó dando el suyo. Ahora no podía echarse atrás diciendo que no cumplía uno de los requisitos. Tampoco quería echarse a una guarida llena de leones ella sola, las serpientes no terminaban bien cuando se enfrentaban a los leones en soledad. Por eso siempre iban en grupo. Pero, ahora no tenía a ninguna serpiente que le resguardara la espalda; algo que la hacía estar intranquila. En fin, solo quedaba evitar el tema de las casas y todo arreglado.

― Entra ― le dijo Fred devolviéndole la sonrisa. ― Mi hermano y yo te haremos la entrevista.

Ambos entraron en Sortilegios Weasley, justo cuando George llevaba dos tazas de café.

― George, ella es Verity. Viene a hacer la entrevista de trabajo.

George asintió. Dejó las dos tazas en la mesa y se sentó en su silla. Fred se sentó a su lado y le indicó a Verity que hiciera lo mismo en la silla de enfrente. Ella obedeció.

― Cuéntanos, Verity. ¿Cuántos años tienes? ― preguntó George.

A Verity no le sorprendió esa pregunta puesto que uno de los requisitos para entrar en el negocio era ser una persona joven. Sin embargo, todavía no se acostumbraba a que le hicieran esas preguntas. En su círculo social era de mala educación preguntarle la edad a una dama.

― Tengo veinte años.

― ¡Guau! Eres dos años mayor que nosotros entonces. ― comentó George.

― Entonces coincidiste cinco años con nosotros. ¿Por qué no te recuerdo, entonces? ― Fred se sintió mal por haber estado tan cerca de Verity sin haberse dado cuenta. Le hubiera gustado pedirle una cita en Hogsmeade.

― Yo a ustedes sí que los recuerdo. Eran muy famosos. ― Verity no iba a decirles que en Slytherin odiaban a los gemelos Weasley por las constantes burlas hacia su casa. Primero, porque descubrirían que era una serpiente y no la contratarían y, segundo, porque le habían caído bien y no quería que se sintieran mal.

Fred tragó saliva. Esperaba que él y George no le hubiera causado una mala impresión cuando estaban en el colegio. Pues eran muy problemáticos.

―¿Y cómo te fueron tus notas en Hogwarts? ― George seguía con la entrevista ajeno a los sentimientos que estaban floreciendo en su hermano por la rubia.

― La verdad es que no muy bien. ― Y no lo decía por ser uno de los requisitos para entrar en el negocio; ella siempre fue muy mala estudiante. ― De mis primos, soy la peor estudiante. Mis padres y mis tíos estaban muy decepcionados con mis calificaciones. Y dejé los estudios seis meses antes de terminar séptimo año, por lo que no tengo los ÉXTASIS. Mis padres y mis tíos se enfadaron mucho. ― la verdad era que había huido de casa y no había visto la reacción de sus familiares cuando se enteraron que dejó los estudios; pero ya los conocía lo suficiente para imaginársela.

― Nosotros tampoco tenemos los ÉXTASIS. Dejamos Hogwarts poco antes de terminar el curso. Nuestra madre nos mandó un vociferador cuando se enteró. ― exclamó Fred feliz de tener algo en común con la chica.

― ¿Y tu relación con los Profesores? ¿Te metiste en muchos líos? ― siguió preguntando George.

― La verdad es que tengo un carácter bastante fuerte y no me callo cuando veo u oigo una injusticia. Lo cual me ha hecho tener más de un castigo o una detención. Y era muy mala estudiante, así que jamás fui Prefecta ni Premio Anual. Y los Profesores no me pondrían jamás de ejemplo como alumna modelo. Pero me gusta pensar que algunos me guardan afecto fuera de clase.

George asintió y escribió unas notas en su libreta. Fred estaba demasiado ocupado mirando a Verity para prestar atención a nada más.

― ¿Te gustan las bromas? ― le preguntó George. ― ¿Las hacías a menudo?

― Sí que me gustan, si no llegan al grado de humillar a alguien y todos se lo pasan bien. No hacía muchas bromas porque soy hija única y no tengo hermanos con los que meterme. Mis primos eran menores que yo y a mi primo no le gustaba llamar la atención y no hacía nada malo por lo que pudiera ser regañado. Y con mi prima me llevó cuatro años y me parecía cruel hacerle algún tipo de broma. Además me admiraba mucho y sí le gastaba alguna broma, la hubiera hundido. Las bromas más crueles que hice fue por vengarme de alguien que se metió conmigo o con mis amigas. Pero hay una anécdota que me gusta mucho recordar. Aunque no sé si puede considerarse una broma.

Fred y George la miraron.

― Cuando mi prima era pequeña, fue a casa de unos amigos y uno le puso un chicle en el pelo, sin querer. ― Aclaro. ― Pero se lo puso cerca de la raíz y mi tía usó un hechizo para quitárselo, pero desapareció el pelo que se aferró al chicle.

― Huups. Pobre. ― comentó Fred.

― Como era menor de diez años, no podíamos darle poción crecepelo. Así que se lo cortaron al rape. La pobre lloró muchísimo. Me enteré en la cena de Navidad, cuando vino con el cabello muy corto. Estaba sentada en el sofá llorando y autollamándose "fea". Y en solidaridad me lo rapé yo también.

A Fred y George se les cayó la mandíbula.

― Tuve una discusión fuerte con mis padres y mis tíos porque a ellos no les gustan las mujeres con el pelo corto, pero no les hice caso y seguí llevándolo durante las vacaciones de Navidad pese a tener fuertes discusiones con mis padres y tíos.

― ¿Por qué? ― preguntó Fred por curiosidad.

― Porque le prometí a mi prima que me haría una foto con mis amigas en la Sala Común para demostrarle que las mujeres también podemos ser bonitas sin pelo. Eso la animó mucho. Me mandó una foto que se hizo con sus amigos y ella salía en medio con una enorme sonrisa. La primera vez que sonrió desde que le cortaron el pelo. Los vociferadores que me mandaron mis padres y mis tíos valieron la pena.

― ¿Y cómo acabó? ― preguntaron los gemelos por curiosidad.

― Mi padre se presentó en Hogwarts con una poción crecepelo y tuvo que reducirme en el suelo para ponérmela.

Fred y George asintieron satisfechos.

― Creo que nosotros hubiéramos hecho lo mismo por Ginny, si se hubiera dado el caso. ― comentó Fred.

George asintió de acuerdo con su hermano.

― Verity, ¿nos disculpas un segundo? Fred y yo tenemos que hablar. ― se levantó de su silla.

Fred le dedicó a Verity una sonrisa y siguió a su hermano.

….

― Creo que Verity es perfecta para el negocio. ― le comentó George cuando estuvo lo suficientemente lejos para que la chica no pudiera oírlos.

Fred palideció. Hacía unos quince minutos que la conocía y sabía muy poco de ella; pero sabía lo suficiente para no querer separarse de ella, pero como pareja y no como empleada (y más cuando empezó a tratarlo de manera tan formal).

― No estoy seguro de si Verity encaja en Sortilegios Weasley… ― susurró Fred.

Al contrario, pensaba que Verity encajaba perfectamente en el negocio; y en su vida en un ámbito más privado. ¿Pero cómo iba a pedirle una cita siendo su empleada? Pensaría que solo la había contratado para estar en su cama. ¡Y no era así!

― Verity es la única que cumple todos los requisitos de todas las personas a las que les hemos hecho la entrevista, Fred. ― le recordó George.

Fred estaba en una tesitura. No quería parecer un jefe acosador de su empleada, pero debía pensar en el negocio que tanto les había costado montar y que tanto esfuerzo habían puesto. Y Verity era lo mejor que habían encontrado. Y eso que George no había oído su risa. Eligió pensar en el bien de Sortilegios Weasley.

― Está bien, George. Contratémosla. ― Fred compuso una pequeña sonrisa.

Ambos gemelos se dirigieron de nuevo a donde los esperaba Verity.

― Verity… ― empezó a decir Fred.

― Estás contratada. ― terminó George.

La chica abrió los ojos con sorpresa. No pensaba que la contratarían.

Ambos gemelos se sentaron a escribir el contrato de trabajo y a negociar el horario y el sueldo felices de tener a su primera empleada, aunque para Fred era una felicidad agridulce pues ahora no sabía como conseguir que Verity se fijara en él de una manera distinta a la de jefe y empleada.

….

Verity estaba feliz. Había encontrado un trabajo que le gustaba y no podía quejarse del sueldo. Además, sus jefes eran muy amables y atentos con ella, respondiendo a todas sus dudas cuando entró en el negocio y enseñándole todo el establecimiento con cuidado. Al principio pensó que no sabría distinguirlos, pero vio que Fred siempre la miraba con un brillo en los ojos del que George carecía. Dicho brillo aparecía cuando Angelina Johnson, una compañera de casa y curso de los gemelos y cazadora y ex capitana de Gryffindor, aparecía por la tienda. "George lleva enamorado de ella desde quinto año, pero todavía no se ha atrevido a pedirle salir. Esperemos que tenga el valor de hacerlo. Además, se nota que a Angelina también le gusta". Le susurró Fred al oído. Verity no pudo evitar reír. Esa era otra característica que diferenciaba a los gemelos. Fred siempre la hacía reír. Y siempre le sonreía. Además, cuando a uno de los dos le tocaba abrir la tienda, el otro siempre se quedaba para ayudarle a colocar los productos en las estanterías. Fred siempre hacía los estantes de arriba y ella los de abajo. Entre ambos había una diferencia de altura considerable. Allí aprovechaban para tener conversaciones relacionadas más en el ámbito privado. Verity le contó que antes de trabajar en Sortilegios Weasley trabajó de camarera en un pub muggle, se había sacado el carné de moto y se compró una. Fred le contó que él y George tuvieron el sueño de abrir una tienda de bromas desde que empezaron a crear sus primeros productos y a venderlos a estudiantes de Gryffindor. Pero a los Weasley siempre les había faltado dinero y siempre les preocupó cómo conseguirían el dinero para montar la tienda o alguien que les financiase. Finalmente, Harry Potter, el mejor amigo de su hermano pequeño, les dio el dinero del Torneo de los Tres Magos. También se preguntaron los pasatiempos: Verity amaba conducir su moto o pasear por el Londres muggle, también pasear con sus primos y amigas y Fred amaba montar en escoba, jugar al quidditch y crear productos de bromas junto a George o gastar bromas. Fred le comentó que su patronus era una urraca, igual que el de George, y Verity le respondió que su patronus era una mariposa, como el de su prima. Fred le confesó que su recuerdo para crear el patronus eran todos los relacionados con su hermano George, pues toda su vida habían estado juntos. Verity le dijo que su recuerdo para crear el patronus era ver a su prima feliz y todos los momentos que habían pasado juntas. Su primo era más tranquilo y solitario, así que algunas veces prefería quedarse leyendo en vez de salir a pasear con ellas; pero también lo quería mucho. Ambos estuvieron de acuerdo en que sus hermanos, en el caso de Fred, y primos, en el caso de Verity, eran sus personas favoritas en el mundo.

Sin embargo, no todo era felicidad para la chica en Sortilegios Weasley. Había tenido miedo de que sus primos entraran en el establecimiento y la vieran, pero por suerte no ocurrió. Por lo que recordaba, Leon nunca había disfrutado ser el centro de atención; y al gastar una broma conseguías el efecto contrario. Por el otro lado, Pansy seguía sin verse atraída por las bromas; y viendo las noticias que circulaban sobre el Señor Tenebroso era normal que no tuviera tiempo para eso. Imaginaba que sus padres y tíos habrían vuelto a su servicio. Deseaba que Leon no hubiera tomado la Marca… Lo deseaba de todo corazón, pero sabía que lo más probable era que se hubiera convertido en mortífago, sino era por deseo propio sería coaccionado por Lie Selwyn, Treachery Selwyn o Humphrey Parkinson. Odiaba a su padre y a sus tíos con toda su alma. Ojalá hubiera podido sacar a sus primos de esa mierda de círculo en el que nacieron, pero cuando huyó ellos eran menores de edad y podría haberse visto como un secuestro. Y ahora que eran mayores de edad y podían tomar su propio camino era demasiado tarde.

La vida era una mierda.

Suspiró.

― ¿Estás bien, Verity? ― le preguntó Fred preocupado entrando en el almacén donde ella estaba clasificando los productos para ponerlos en las estanterías posteriormente. ― Pareces preocupada.

Verity le miró con ojos grises.

― No sé preocupe, señor Weasley. Solo estoy algo cansada.

― ¿Quieres salir antes? No te preocupes. Le diré a George que no te encuentras bien. ― Fred se agachó junto a ella para ayudarla. Los últimos clientes se habían ido y George se había puesto a contar las ganancias del día. Además, no le gustaba que Verity siguiera manteniendo las distancias con él en un momento tan vulnerable.

― No, prefiero salir a la hora de siempre. ― lo último que quería Verity era causar problemas a sus empleadores. Tampoco deseaba que sus problemas familiares, que no tenían solución, inmiscuyeran en un trabajo que le estaba encantando, ahora que su vida había tomado rumbo.

Volvió a suspirar.

La cara que ponía Verity y la tristeza y frustración en su suspiro le recordaron a Fred cuando su madre pensaba en la ida del traidor de Percy, cuando no lloraba por su ausencia.

― Pones la misma cara que mi madre cuando piensa en nuestro hermano el traidor. ― comentó Fred esperando que Verity se abriera un poco y le contara sus problemas. Quizá si se desahogaba, se sentiría mejor. Cada vez que la veía suspirar de tristeza, sentía una congoja en el pecho y le frustraba no poder hacer nada para ayudarla.

― ¿Por qué llama traidor a su hermano? ― preguntó Verity con curiosidad.

Al pelirrojo le sorprendió la pregunta, pero si conseguía que Verity se abriera a él si le hablaba del traidor de Percy, lo haría.

― Percy se fue el año pasado de casa renegando de todos nosotros. Dijo que no teníamos ambición y que por eso seguíamos siendo pobres... Nos trató como basura… Siempre ha mirado solo para él y para su culo. Hizo llorar a mamá. Y ni siquiera mira a papá cuando se cruzan en los pasillos del Ministerio.

Verity escuchó a Fred en silencio sopesando sus palabras.

― No vuelva a llamar traidor a su hermano frente a mí, señor Weasley.

Fred estaba sorprendido.

― ¡¿Por qué?! ¡¿No has oído lo que te acabo de decir?! ― gritó sin querer. Tuvo que contar mentalmente hasta diez; no quería enfadarse porque no quería gritarle a la chica que le gustaba, pero su respuesta lo había bloqueado. Pensaba que se pondría de su parte… ¿Qué clase de hijo hacía llorar a su madre y no dirigía la palabra a su padre?

― Sí que he oído sus palabras, señor Weasley. Y repito lo dicho: no llame traidor a su hermano si no sabe los motivos por los que él se fue de casa.

― Sí que sé por qué se fue de casa… Le ascendieron como ayudante en Junior del Ministro, pero Fudge estaba en contra de Dumbledore y seguro que lo había ascendido para espiarnos. Porque los Weasley apoyamos a Dumbledore. ― aclaró Fred.

― No, señor Weasley. Eso fue la gota que derramó el vaso. Estoy segura de que hay algo más detrás. Pero no se los dijo. Y si se sinceró, ustedes no le escucharon. ¿Y sabe por qué lo sé? Porque yo hice exactamente lo mismo: huir de mi familia porque no soportaba un minuto más estar en esa casa.

Fred se quedó sin palabras.

― No podía soportar un minuto más ver como mis tíos ninguneaban a mi madre sin que mi padre hiciera nada. No podía soportar que mis tíos y mi padre nos criticasen a mis primos y a mí por no cumplir sus expectativas. Así que en Navidad de mi séptimo año, les envié una carta a mis padres diciéndome que me quedaba en Hogwarts y a los Profesores que iba a casa. Tomé el Expreso y me fui a Londres a empezar una nueva vida desde cero.

Fred se quedó en silencio viendo la mirada de odio en los ojos de Verity cada vez que mencionaba a su padre y tíos.

― Si no llevé a mis primos conmigo, fue porque eran menores de edad y podrían considerarlo un secuestro. No me arrepiento de haber huido, aunque le rompiera el corazón a mi madre y me perdiera ver crecer a mis primos. ― la mirada de odio de Verity se desvaneció cuando mencionó a su madre y a sus primos. Debía de amarlos mucho.

Fred asintió y ambos siguieron trabajando en un tenso silencio.

Cuando terminaron Verity se despidió de sus jefes y regresó a su casa. Todavía algo decaída por tener que recordar su difícil situación familiar y por haber tenido una discusión seria con uno de sus superiores.

― ¿No piensas que Verity estaba algo triste? ― le preguntó George a su hermano.

Fred no respondió; sabía perfectamente lo que le pasaba a Verity.

― Es una chica fuerte. Sea lo que sea lo que le preocupa, saldrá adelante.

Fred asintió estando de acuerdo con su hermano. Lamentaba profundamente la tensa conversación que tuvieron y haberle levantado la voz.

….

A la mañana siguiente, Verity madrugó. Le tocaba a ella abrir la tienda y llenar los estantes de nuevos productos; ya sea reponerlos o porque los jefes habían inventado uno nuevo e iban a sacarlo al mercado.

Cuando llegó, se sorprendió de ver la tienda abierta. Se asustó un poco. ¿Sería un ladrón? No. No podía ser posible. Sus jefes tenían un hechizo alarma que les avisaba si alguien entraba a robar. Se lo enseñaron cuando la contrataron.

Entró en la tienda con la varita en alto. Por si acaso. Se encontró a Fred Weasley colocando productos en los estantes más altos. Si que tenían la costumbre de acompañar al otro y poner juntos los productos en las estanterías; pero no pensó que lo haría después de la discusión que tuvieron ayer. Quizás iba a despedirla por su contestación la noche anterior. No le sorprendía. Su padre y sus tíos dieron la prenda a elfos y despidieron magos a su servicio por mucho menos. Lo lamentó; le gustaba el trabajo y los jefes siempre la trataron bien; a parte de que necesitaba el dinero para poder pagar el alquiler.

El pelirrojo se giró al oír la puerta abierta. Sonrió al verla.

Verity sonrió. Si Fred sonreía al verla, significaba que no iba a echarla. Lo cual era bueno.

― Ya estás aquí. ― Weasley le dedicó una bonita sonrisa. ― Te he dejado los estantes de abajo libres para que coloques los productos.

Verity se sonrojó. Los Selwyn y los Parkinson no eran muy altos. Los tres primos eran de baja estatura, aunque intuía que su poca altura tuviera que ver con que sus padres fueran tío y sobrina.

Fred aprovechaba la diferencia de altura entre ellos, era bastante más alto que ella, para pedirle colocar los estantes de abajo y él los de arriba. Así tenía una excusa para poder estar cerca de la chica que le gustaba sin parecer un acosador. Recordaba cuando Angelina invitó a todo el equipo de quidditch a su casa y miraron una serie de tenevisión donde el jefe de una empresa acosaba a su secretaria porque quería acostarse con ella, invadiendo su espacio personal y haciendo que ella se sintiera muy incómoda a la hora de tener que ir a trabajar. Él no quería parecerse a ese baboso en absoluto, ni que Verity no quisiera pisar Sortilegios Weasley por su culpa.

Verity fue a la parte de atrás, donde había los aseos y se puso su uniforme. Regresó poco después.

― Ya estoy lista, señor Weasley. ― Verity alisó la falda de su túnica y empezó a colocar los productos en los estantes inferiores mientras su jefe los ponía en los superiores.

Ambos iban sacando los productos de las cajas en los estantes y poniéndolos él en los de arriba y ella en los de abajo, cada uno en silencio metido en sus pensamientos; era un silencio cómodo, similar al de las otras veces que habían colocado los productos juntos, nada tenso como en el de la noche anterior.

― Verity ― Fred inició la conversación sin dejar de hacer su trabajo. ― Siento mi comportamiento de ayer. No debí gritarte.

A Verity le sorprendió la disculpa de Fred. Jamás había visto a sus padres o tíos disculparse con un subordinado por levantarle el tono de voz.

― No se preocupe, señor Weasley. Ya está olvidado. ― Verity siguió poniendo productos en las estanterías sin dar más importancia al asunto.

Pero para Fred sí que tenía importancia el asunto, había gritado no solo a su empleada sino también a la chica que le gustaba. La agarró con suavidad del codo y la giró hacia él. Los ojos azules de él se cruzaron con los marrones de ella.

― Lo siento. ― repitió el Gryffindor.

― Le perdono. ― le respondió de nuevo con su hermosa sonrisa.

Esas palabras sí parecieron tranquilizar a Fred, quien la soltó y prosiguió haciendo su trabajo.

― Estuve pensando en lo que dijiste ayer… Sobre Percy… Su ida de la familia siempre es un tema complicado de hablar para todos los hermanos… Pensé en si la discusión que tuvo con mis padres sobre su apoyo al Ministerio fue la gota que derramó el vaso… Bueno, George y yo siempre nos metíamos con él… Hechizábamos su placa de Prefecto y la de Premio Anual… Y cuando fuimos a Egipto, lo encerramos dentro de una pirámide… Y siempre nos metíamos con su personalidad poco ¿No sé si tiene algo que ver?

Verity se giró para responderlo.

― Eso solo lo sabrá hablando con él.

Fred la miró y sonrió.

― Tienes razón.

Siguieron unos minutos en silencio, hasta que Fred pidió:

― Verity, háblame de tus primos. Se nota que les tienes mucho cariño.

Verity sonrió. Sí que los quería mucho y los echaba mucho de menos.

― Los tres somos hijos únicos; así que nos hemos criado como si fuéramos hermanos. Bueno, mi prima tuvo un hermano de la misma edad que yo, pero murió a los dos años de viruela de dragón antes de que ella naciera. Así que es como si fuera hija única.

― Lo siento mucho. ― Fed la miró apenado. En verdad, lo lamentaba. Verity le sonrió y asintió agradeciendo su pésame.

― A mi prima le encantaban las muñecas y los peluches cuando era pequeña. Tenía una colección entera. No sé si todavía sigue coleccionándolos. ― su voz se apagó un momento, pero luego recobró la compostura. ― Sacaba mejores notas que yo, aunque eso no es difícil ― rió. ― Y su color favorito es el verde. Pero mi tía siempre se empecinaba en vestirla de rosa, cuando el verde le quedaba mil veces mejor.

― ¿Por qué la vestía de rosa si su color favorito era el verde? ¿Por qué era una chica?

― Jamás se lo preguntamos. Pero mi prima no se quejaba. Su madre jamás pudo superar la muerte de Herbert, su primer hijo. Y mi prima quería que su madre fuera feliz y se sintiera orgullosa de ella. Por eso se ponía todos los vestidos que le pedía ponerse sin quejarse.

― No imagino a mi madre obligando a Ginny a ponerse un vestido si ella no quiere. Aunque mi hermana no tendría problema en decirle que no le gusta.

Verity sonrió.

― Mi primo era el más calmado de los tres. Y el que sacaba mejores calificaciones. Pero eso no significaba que no tuviera sus momentos de rebeldía. Aunque era más discreto. A él nunca le gustó destacar entre la multitud. Prefería la tranquilidad y la lectura. Siempre lamentó no poder aprender la lengua de su madre.

Fred la miró sin entender.

― Mi tía, la madre de mi primo es rusa. Pero mi tío le prohibió enseñar ruso a mi primo. Así que él solo habla inglés. Dice que le gustaría poder hablar con su madre en el idioma de ella.

― ¿Por qué tu tío le prohibiría a su mujer hablar en su idioma a su hijo? Mi hermano Bill tiene una novia francesa y él quiere aprender francés y le ha pedido que le enseñe. Si la ama, ¿por qué la desprecia de esa manera? Y a mi madre le molesta la obsesión de mi padre con el mundo muggle pero jamás tiraría su colección o lo despreciaría por ello. ― Fred frunció el ceño sin poder entenderlo.

Verity miró a Fred y sonrió. Esa era la diferencia entre un matrimonio de amor y otro de conveniencia; en el primero se aman tal y como son, en el segundo se desprecian y ningunean, pocas veces se enamoran o terminan llevándose bien.

― Tienes una familia complicada… No me extraña que decidieras irte…

Verity sonrió. Y eso que no había entrado en detalles sobre los desprecios a su madre.

Fred se rascó la nuca.

― La verdad es que en mi familia siempre hemos estado muy unidos… Reconozco que algunas veces George y yo nos hemos pasado un poco… Como cuando quisimos que Ron nos hiciera un Juramento Inquebrantable y papá me nalgueó hasta tener el culo rojo. Todavía depende de como me siente, me duele el trasero…

― ¡FRED! ― se indignó Verity. Era muy peligroso que un niño hiciera un Juramento Inquebrantable, pues a esa edad no sabían que si incumplían su parte del juramento morirían. Menos mal que el señor Weasley padre intervino.

Fred la miró sorprendido.

― Me has llamado Fred… ― no esperaba que las circunstancias en las que Verity pronunciaría su nombre fueran esas, pero le gustó que le llamara "Fred" y no "señor Weasley".

Ella también le miró sorprendida y un poco sonrojada. No se había percatado de eso.

― ¡Oh! En ese caso, discúlpeme. No volverá a ocurrir.

Verity volvió a su trabajo.

Fred la agarró de la muñeca con firmeza pero sin hacerle daño y la giró quedando frente a frente.

― En realidad, me gustaría que me llamaras Fred. No me gusta que me llames señor Weasley. El señor Weasley es mi padre.

― Pero usted es mi jefe… ― susurró.

― Yo hace tiempo que no solo te considero una empleada… Y es muy complicado pedir… Pedirte… Si algún día después del trabajo… Te gustaría…

Verity sonrió.

― Claro, Fred. Me encantaría ir a tomar algo contigo.


5.000 palabras. Me alegra haber escrito todo lo que tenía pensado sin tener el límite de palabras en la nuca.

Con el tropo amor a primera vista podría haberlo terminado con la primera escena, con Fred enamorándose de Verity; pero quería desarrollar un poco la relación, porque Verity tarda un poco más en enamorarse de Fred. Precisamente, el cliché amor a primera vista no me gusta porque me parece muy poco realista. Así que añadí el tropo una cabeza más alta, que coincide con mi headcanon de la altura de ambos. Ya sé que en los libros se nos describe a los gemelos Weasley como bajos y robustos, pero son demasiadas imágenes de los gemelos Phelps que circulan por Internet interpretando a los pelirrojos, que ya no imagino a Fred y a George de una manera que no sea altos y delgados.

Verity me ha recordado un poco a Sirius Black. ¿Y a vosotros? Si queréis leer más de la familia de Verity y entender por qué decidió huir de casa, La tragedia de la familia Selwyn y El pasadizo secreto son fics que tratan de su familia. Y si queréis leer como a Pansy le ponen un chicle en el pelo leed el capítulo de Chicle en el pelo de mi fic Culpable. No son necesarios para entender el fic, pero sirven para entender a Verity un poco mejor.

Contadme vuestras opiniones de Fred, Verity y George.

Hasta la próxima