Lo logré, termine el capítulo. Espero que les agrade.

Me encanta la ciudad de Nueva York y necesitaba escribir de ella.

La pareja de este capítulo es Creek, tiene unos personajes que no existen en la serie pero que seran cruciales en la historia.

Una cosa más. Me gustaría saber quien de ustedes sabe de que canción es el fragmento que esta debajo del título, a ver si alguien lo descubre.

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 1: "La ciudad que nunca duerme"

"La jungla de concreto donde los sueños se hacen realidad"

Tweek se despertaba pesadamente luego de dormir muy pocas horas, se había pasado la noche entera terminando de desempacar todas sus cosas. Corrió las cortinas somnoliento y se preparó un café. Al mirar por la ventana se daba cuenta de lo que realmente había hecho, había cambiado la seguridad de la casa de sus padres para aventurarse en nada más y nada menos que la ciudad de Nueva York. A nadie le pareció una buena idea. Y claro que no lo era ¿Tweek Tweak en Nueva York? ¿A quién se le ocurre que eso puede ser una buena combinación?

Pero ahí estaba, en la gran manzana, solo a su suerte. El motivo por el que había ido era muy simple, quería hacer su vida lejos de la controladora de su madre y el obsesivo de su padre. Ahora dudaba conseguir un empleo en una ciudad tan grande. Sus ataques de nervios harían que cualquiera posible jefe saliera asustado del lugar y le prohibiera volver a entrar. Se recostó en la mesa al pensar en eso, hacía mucho que no le daba un ataque tan fuerte como los que solía sufrir de niño pero los pensamientos malos seguían persiguiéndolo; la ansiedad era su compañera diaria y nunca se iría de su lado.

El teléfono sonó apartándolo de sus pensamientos. Era su padre.

-¿ya estas instalado hijo?

-sí papá, ¡Gah! estaba por irme a buscar trabajo

-espero que consigas uno pronto, tu madre y yo solo pagamos 3 meses el alquiler

-sí…-dijo desanimándose un poco

-y recuerda tomar tu café hijo- alcanzó a escuchar a su madre

Colgó el teléfono y sintió como su corazón se apretaba más. Apagó las luces del apartamento y salió de este con las manos en su chaqueta totalmente deprimido. ¿Solo tres meses? No creía conseguir un empleo decente en tan poco tiempo. Ya estaban en septiembre y el frío comenzaba a llegar a la ciudad. El aire frío hizo que Tweek tuviera que cubrirse la boca con el cuello de su chaqueta y comenzó a temblar con más intensidad de la normal.

La ciudad era demasiado grande y Tweek necesitaba de un mapa para marcar el lugar donde vivía y evitar que se perdiera. No tenía talento para nada… excepto el café… sí, esa era una buena idea, podía trabajar en una cafetería. No sonaba muy difícil ser contratado y estaría rodeado de lo que más le gustaba en la vida. Tuvo suerte de que en el mapa estuvieran marcados los establecimientos más conocidos. La cafetería más cercana era una tal cafetería de Lewis, pero para llegar necesitaba usar el metro. La simple idea le aterrorizo, debía de ser fuerte, aunque el temor le hiciera temblar mientras se acercaba a la estación del metro. La gente iba y venía como si nada, totalmente acostumbrada al ajetreado día que siempre se tenía en Nueva York. Cuando el vagón del metro se acercaba el temblor Tweek era totalmente visible e incluso algunos de los hombres de traje se le habían quedado viendo preguntándose qué era lo que le pasaba al chico que alborotados cabellos rubios. Al subir al vagón del metro este estaba totalmente lleno, se acomodó como pudo entre la multitud. Deseaba con su alma no sufrir un ataque de ansiedad al ver las puertas cerrarse y que el vagón comenzara a moverse. Miraba hacia todos lados, totalmente descontrolado. Entonces sus ojos verdes se posaron en la imagen de otro chico. Tenía un gorro de color azul con dos bolitas de color amarillo colgándole a cada lado de sus orejas. Su expresión era nula, solo miraba la nada.

-"que chico más extraño"- pensó Tweek- "espero que no se le ocurra hacer algo como asaltar a la gente, o matarnos ¡o tal vez!

El movimiento de vagón deteniéndose evito que Tweek siguiera con sus locas suposiciones, en eso no había cambiado nada desde que era un niño. Al salir de ese lugar tan lleno de gente respiró totalmente aliviado. Entonces miró hacia atrás, viendo como el otro chico salía de la estación del metro. Sus miradas se cruzaron una fracción de segundo, para que luego la otra persona se perdiera entre la multitud que caminaba por la acerca. Tweek sacó su mapa y vio donde estaba parado, si subía unas tres cuadras entonces llegaría a la cafetería.

Luego de esa mala experiencias en la estación del metro. Tweek llegó finalmente a su destino, pero la cafetería no tenía el mismo nombre. Al revisar el año impreso en el mapa se dio cuenta de que era de hace 5 años, no era la cafetería de Lewis, era una tal coffe's Company. Eso le dio igual al chico de cabellos rubios y entró al establecimiento. El lugar era muy espacioso, pero al fin y al cabo una cafetería normal. Tenía mucha gente y era atendida por muchos meseros. Era un poco más elevada económicamente. Si le hubieran pedido a Tweek definirla hubiera dicho "un restaurante que solo vende café".

-se le ofrece algo- dijo un mesero de cabello rubio y ojos azules claros. Se veía de la edad de Tweek o un poco mayor

-y-yo…- dijo asustándose un poco

El mesero seguía viéndolo con ojos dulces y tranquilos. Puedo respirar un poco antes de seguir

-…vengo a pedir trabajo- dijo sin tartamudear

El chico puso una mano en su cintura y sonrió de oreja a oreja

-que suerte tienes, estaba por poner el anuncio de que solicitamos empleado. Sígueme…

Para cuando Tweek supo que pasaba ya era arrastrado al fondo de la cafetería. La mano del otro chico se había cerrado con fuerza en su muñeca y le impedía soltarse. Se sentía como estar en una película de horror donde no se podía escapar.

-por cierto- dijo el chico- mi nombre es Oliver

-yo s-soy Tweek

Entraron a un cuarto donde se leía "gerente" en lo más alto del marco de la puerta. Al entrar pudieron ver un escritorio y a otro chico como de su edad sentado en él. Tenía el cabello castaño y unos ojos verdes brillantes. Ladeó la cabeza, confundido por la intromisión.

-ya encontré un candidato, se llama Tweek- dijo Oliver refiriéndose a Tweek

-¿tan rápido?- dijo el otro chico. Tweek pudo leer la tarjeta con su nombre. Max.

-¿Qué te sorprende? Yo soy el más eficiente aquí

-sí como no- dijo Max cruzando los brazos- ¿ya limpiaste las cafeteras?

-estaba en eso- dijo Oliver sonrojándose al ser descubierto

Max se levantó de la silla rodeando el escritorio hasta llegar a Tweek. El de cabellos alborotados temblaba bastante y comenzaba a sentir la presión. Luego de examinarlo unos segundos el castaño se volteó hacia su compañero y dijo

-¿estás seguro de que vino por voluntad propia?

-sí- fue Tweek quien contestó, pero cuando la mirada de Max volvió a posarse sobre él retrocedió un poco- yo v-vengo a pedir t-trabajo

-¿tienes alguna experiencia previa en una cafetería?

-m-mis padres t-tienes una en C-Colorado

Max alzó la ceja más interesado. Oliver sonreía, cada vez que conseguían un nuevo empleado le daban una bonificación en el salario.

-deberías dejar un poco para los demás- dijo Max a su compañero- el jefe ya te paga lo suficiente…

-¿Qué quieres decir?- dijo Oliver sonrojado

-tú sabes lo que quiero decir ¿o tengo que gritarlo?

Oliver buró y le dio la espalda. Max puso cara de estar pensando, aunque ya había tomado una decisión. Tweek miraba a los dos confundido, que extraños eran los neoyorkinos.

-mira, para contratarte necesito la autorización del jefe

Tweek hizo la seña de que continuara

-y no sé a qué hora llegará… si quieres esperarlo

Tocaron a la puerta. El rostro de Oliver se iluminó mientras que el de Max se ensombreció. El rubio fue quien abrió. Tweek casi se desmaya al ver quien estaba del otro lado. Era el mismo chico del metro, con la misma cara sin ninguna expresión ¿Qué jodidos le había hecho a la vida para que lo tratara así?

Craig apagaba el cigarro en su cenicero de cristal para luego volver a entrar a la casa. La chica todavía dormía, revisó el reloj, ya era tarde. La sacudió de forma brusca, haciendo que casi se cayera de la cama

-lárgate- dijo secamente

Unas lágrimas se formaron en los castaños ojos de la chica. Pobre pendeja ¿creyó acaso que Craig se había enamorado de ella? Se vistió en un suspiro y salió del lugar azotando la puerta. Vaya mierda, debía recordar acostarse solo con prostitutas, las chicas normales siempre creen que se ha enamorado de ellas. La vida de Craig Tucker podría ser admirada y deseada por mucha gente, dinero, fama, chicas por montón, y todo eso solo con 18 años de edad. Pero la verdad era que Craig sentía su vida demasiado vacía, ahí la razón por la cual fumaba tanto y también explicaba ese polvo blanco en la mesa de centro.

Se puso su gorro azul con amarillo que usaba desde que era un niño, sacó otro cigarro de la cajetilla y lo encendió luego de cerrar su casa. El ambiente estaba más frío en la ciudad. Septiembre empezaba a anunciar un gran invierno, uno que era demasiado común en Nueva York. Caminó hacia la estación del metro. No le agradaba mucho conducir en la mañana, había demasiado tráfico, solo se retrasaría más. Siempre que entraba a la estación todos le abrían espacio, reconociéndolo de inmediato.

¿Qué qué había hecho? Muy sencillo, creó la compañía restaurantera más famosa y popular de la ciudad. Se dirigía a la central de esta, la cafetería que inició todo cuando solo tenía 13 años. Lograr algo así es sencillo con las acciones que4 te regaló tu padre al nacer y que de pronto se volvieron las más caras de todas. Al subir al vagón supo que había algo diferente en el ambiente. Entonces vio del otro lado del lugar un chico rubio cuyos cabellos parecían estar electrizados. Temblaba mucho, no duraría en una ciudad como Nueva York.

-"que chico más extraño"- pensó Craig

Se bajaron en la misma estación. Si tomaba el camino que tomaría el otro chico llegaría más rápido, pero prefirió evitarlo. Optó por el camino que rodeaba la cuadra y terminaba en la cafetería. No le gustaban las rarezas, era exactamente de eso que luchaba por escapar, aunque a veces no podía evitarlo. Su celular sonó. El nombre de Clyde Donovan brillaba en la pantalla. Hablando de rarezas.

-¿Qué demonios quieres Clyde?- dijo con su voz nasal

-vaya, amaneciste de buen humor, no es para menos, hoy conocerás a alguien especial

-deja de leer esa tontas cartas que solo te dicen mentiras, adivino Clyde

-mago Clyde- lo corrigió el castaño- como sea, las cartas no se equivocan

-¿por qué no te vas a trabajar? Aun hay mucha gente en el metro

-si me dieras la oportunidad de presentarme en tus restaurantes

-no- lo cortó Craig

-no seas tan malo Tucker- dijo otra voz que de inmediato reconoció como la de su afroamericano amigo

-¿por qué no lo dejas presentarse antes de tus conciertos?

-ni loco- dijo Token ganándose un golpe por parte de Clyde

-para que me llamaron

-estamos preocupados por ti

-otra vez con eso, ese tema ya está cerrado- dijo colgando

-Craig… ¡Craig carajo!- le gritó Token al celular aventándolo lejos- mierda, maldito idiota

-no te preocupes- dijo Clyde abrazando a Token por la espalda- las cartas no mienten, hoy le cambiará la vida

-claro Clyde lo que tu digas- dijo Token incrédulo

Craig había llegado a Coffe's Company. Entró y todos sus empleados detuvieron su trabajo para verlo. Caminó hacia la gerencia, ya conocía perfectamente ese recorrido. La puerta estaba cerrada, tuvo que tocarla.

Oliver fue quien abrió la puerta. Se sorprendió mucho al ver al mismo chico del metro, pero no demostró esa emoción. Volteó a ver a Max con rudeza.

-¿Quién es él?

La voz del chico de cabello oscuro estremeció demasiado a Tweek. Por primera vez en muchos meses sintió que estaba al borde de un ataque. Las palabras de desaliento de su padre golpearon su cabeza. Debía ser fuerte si quería sobrevivir en ese lugar, le demostraría a su padre que podía superarlo ¡Haría una mejor compañía de café que la que él tenía en Colorado!

-quiere trabajar aquí- dijo Max

Los ojos de Craig se clavaron en el chico frágil como un conejo. No creía que fuera capaz de cumplir con las presiones de un trabajo como ese. Cerró los ojos y dijo

-no creo que pueda

Esas palabras fueron como sal a la herida que traía Tweek de su padre ¿Quién se creía ese idiota?

-¡Sí puedo!- dijo Tweek siguiendo su impulso y deteniendo a Craig por la muñeca para que no se fuera

Tucker colocó sus ojos en el chico que había osado tocarlo. Lo empujó atrapándolo contra la pared. Su mano derecha golpeó el cemento muy cerca del rostro de Tweek. Oliver y Max miraban asustados el atrevimiento de este. Craig tenía una mueca de desagrado, pero en un segundo esta se volvió una sonrisa al sentir los temblores del rubio.

-tienes agallas, te pondré una prueba

Tweek soltó la muñeca de Tucker. Este se alejó y se detuvo en la puerta, volteando a ver al joven que obviamente no era de la ciudad. Tenía el miedo vivo en sus ojos y sus temblores le provocaban risa.

-sígueme

Esa palabra hizo que Tweak reaccionara, siguiendo a Craig. Oliver y Max también fueron detrás de ellas en silencio, entraron al lugar donde se hacia el café. El olor de los granos de ese líquido que era un néctar para Tweek le devolvió la vida. Craig se sentó en una silla que ahí había y cruzó los brazos.

-veamos que tan bueno eres, haz tu mejor café

Tweek no estaba preparado, había muchas máquinas y cientos de tipos de granos. Sintió la presión sobre sus hombros. Craig alzó una ceja en señal de superioridad, completamente seguro de que fallaría. Oliver miraba preocupado a Tweek mientras que Max había bajado la mirada avergonzado por el fracaso que se acercaba. Eran las mismas caras que ponía su familia cada vez que hacía algo. Diablos, había escapado justamente para no volver a verlas. Apretó los puños y se armó de valor. De un segundo a otro ya estaba preparando su café especial, una verdadera mezcla de granos de todo el mundo. Cuando estuvo listo aspiró su aroma y supo que estaba perfecto. Se giró hacia el otro joven y le dio el vaso. Craig lo tomó y le dio un sorbo.

En cuento su boca probó ese delicioso líquido supo que algo era diferente. Nunca antes había probado algo tan delicioso, le provocó una sensación extraña, algo que no sentía normalmente. Alzó la vista boquiabierto, encontrándose con esos dos ojos verdes que poseía Tweek. Sintió sus mejillas arder y no por el calor del café ¿Qué estaba pasándole? Rompió el contacto visual y dejó el vaso completamente lleno a un lado, dándoles la espalda a todos. Nunca en toda su vida se había sentido tan extraño, mierda, maldito sea ese chico.

-serás mesero…

Una sonrisa se formó en el rostro de Oliver y una sorpresa llenó el rostro de Max

-empiezas mañana… Max te explicará todo…

Craig salió del lugar

-felicidades- dijo Oliver- nunca antes había aceptado a alguien tan rápido

-o sin pasar por su cama- dijo Max

Eso acabó con la paciencia de Oliver

-¡¿Cuál es tu problema?

Oliver se fue ofendido dejando a Tweek a solas con Max

-te has medito en algo peligroso- dijo el de pelo castaño

-¿p-peligroso? ¡Gah!- dijo sin poder contener el tic nervioso

Max se espantó un poco y Tweek se sonrojó

-l-lo siento, es n-normal en m-mí ¡Gah!

Max se tranquilizó un poco pero el rostro serio prevaleció

-Tucker es del tipo de persona que es rica, famosa pero se siente vacía, para llenar eso usa las drogas… y sobre todo… se acuesta con lo que se deje. Incluyendo a los empleados

-¿y a O-Oliver? ¡Gah!

-correcto

Por el rostro que tenía Max, Tweek se dio cuenta de que este se había enamorado y le dolía tanto cada vez que Craig se atrevía a tocar a Oliver

-si es r-rico ¿P-Por qué lo vi e-en el m-metro?

-no le gusta manejar en la mañana… y ahí es donde encuentras a todas sus putas

A Tweek se le hizo un nudo en la garganta

-¿qué te trajo a Nueva York?- dijo Max luego de un rato

-quiero p-poner una c-cafetería ¡Gah!

-entonces ya tienes un gran rival… llega mañana a las 7, te explicaré todo

Max abrió la puerta y Tweek estaba por cruzarla cuando este agregó

-si quieres sobrevivir aquí debes ser muy fuerte… y no dejar que te toque ¿de acuerdo?

El rubio asintió un poco asustado

Oliver había seguido a Craig, el comentario de Max le había ofendido demasiado. Cuando Tucker se metió en su oficina él se quedó afuera parado, sabía que Craig no era una persona dulce y amable, tendría que esperar hasta que estuviera de humor. Luego de unos minutos escuchó la voz nasal de Craig que le decía que pasara.

-¿Qué es lo que quieres?

-he… yo…- Oliver se sonrojó, no podía decirle lo que pasó con Max a su jefe, lo despediría en un abrir y cerrar de ojos, y él no quería eso

Pero no hubo necesidad de hablar porque los labios de Craig le cerraron la boca. Sus agiles manos ya le estaban tocando cada rincón de su cuerpo y comenzaban a hacerlo gemir

-C-Craig- jadeó Oliver

Max alcanzó a escuchar los gemidos de su amor platónico mientras regresaba a su oficina. Una silenciosa lágrima se resbaló por su mejilla. Cuanto odiaba a Craig Tucker.

Tweek entraba a su apartamento, había pasado el día entero recorriendo la ciudad y familiarizándose con su nueva ruta para ir a su trabajo. Al entrar vio que su contestadora parpadeaba, había un nuevo mensaje.

-Tweek- la voz de su padre- debes estar buscando trabajo, no te preocupes si no lo encuentras, es tu segundo día, llámame cuando llegues

Harto de esa actitud, Tweek golpeó la contestadora, tirándola al suelo ¿acaso su padre nunca dejaría de tratarlo como un bebé?

El teléfono lo hizo sobresaltarse, pensó que era su padre, pero luego notó que la lada no era de Colorado, era de… Los Ángeles. Levantó el auricular eufórico

-¡Pip!

-¡Tweek!- dijo su británico amigo

-me alegra t-tanto o-oírte ¡Gah!

-a mí también ¿Cómo te ha ido?

-pésimo…

-¿por qué? Sabes que puedes contarme

Oliver terminaba de vestirse antes de salir de la oficina de Craig, tratando de que nadie lo viera. Muy tarde, Token lo vio. Apretó los puños, furioso, entró a la oficina de su amigo para encontrarlo fumando tranquilamente

-de verdad eres un hijo de puta

-¿nada más vienes a insultarme?

-deja de jugar con todo el mundo Craig, vas a herir a alguien

El del gorro azul no le dio importancia al comentario de su amigo.

-ese chico se ve muy enamorado… ¡le va a romper el corazón maldita sea!

La expresión tranquila de Tucker terminó de molestar a su amigo cantante, salió azotando la puerta, eso ya era costumbre al tener algo que ver con Craig. Mierda, ahora Token le había recordado las predicciones de ese intento de adivino. Por primera vez sentía que estas podían cumplirse. Ese chico lo había hecho sentir como su corazón se aceleraba, y eso no le gustó

-ese si fue un mal día- dijo Pip luego de oír toda la historia

-lo sé n-no tengo i-idea de c-como le v-voy a hacer p-para v-vivir aquí ¡Gah!

-creo que deberás ir con calma, día por día

Tweek se dejó caer en el sofá suspirando, no pensó que trabajar pudiera implicar ese tipo de dificultades ¿A quién se le pasa por la cabeza que su jefe podía ser semejante pervertido y además su futura competencia?

-tienes r-razón ¡Oh Dios! N-no te p-pregunté c-como te f-fue a ti l-lo siento Pip

-no hay problema Tweek… no es como si hubiera tenido el mejor día de todos

-¿P-por qué Pip?

Tweek escuchó un sollozo

-Pip ¿Q-qué tienes?

Ese fue su día en la jungla de concreto donde los sueños se hacen realidad. Aunque dudaba sobre si lo último fuera verdad.


¿Que tal? ¿Les gustó? Espero que sí.

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El siguiente será sobre Damien y Pip en Los Ángeles.

Hasta la próxima