Hola a todos les traigo el tan esperado Style

Este capítulo tratará sobre la nueva vida que llevará Kyle en la universidad de Chicago.

Los personajes que no son de la serie no son muy relevantes pero igual aparecen.

Sobre la canción del capítulo anterior de nuevo fue queenBwaldorf quien adivinó the suburbs de arcada fire. Debo ir pensando en un premio si logra adivinar esta también. Mejor que me lo pida ella.

South Park no es mío es de Trey Parker y Matt Stone.


Capitulo 3: "La ciudad de los vientos"

"Toda mi vida he sido bueno, pero ahora, estoy pensando ¿Qué demonios?"

Al entrar a la habitación que sería su hogar, se sintió muy liberado. Finalmente lejos del comportamiento matriarcal de su madre, era como por fin deshacerse de un collar de perro. Puso su maleta en la cama de la derecha y abrió la ventana, todo el campus se alcanzaba a ver, el viento entró con algunas hojas. La ráfaga hizo que su ushanka verde cayera al piso, dejando ver su cabello pelirrojo. Se agachó para recogerlo, la puerta se abrió. Al lugar entró un chico rubio con un libro en la mano y una maleta en la otra. Sonrió al ver a Kyle, le extendió la mano luego de dejar la maleta en el suelo.

-mucho gusto, me llamo Gary, al parecer seré tu compañero

-mi nombre es Kyle Broflovski

-nunca había conocido a un judío

-me lo han dicho muchas veces- dijo cruzando los brazos

-perdón si te ofendí, soy mormón, tampoco me quieren mucho

Por la sonrisa que esbozó Kyle, Gary supo que había remediado su error. El rubio se sentó en la cama de lado izquierdo, recostándose cansado. Kyle comenzó a sacar sus pertenencias, poniendo unos marcos en su buró. Gary se acercó curioso.

-tú familia se ve amable… sobre todo tu madre…

-es todo lo contrario- murmuró Kyle para que no lo oyera

-¿es tu hermano?- dijo Gary al ver otra foto

-no… es mi amigo, se llama Butters, este es mi hermano, Ike, es canadiense

-¿Butters?- preguntó Gary

-bueno, le decimos Butters, en realidad su nombre es Leopold

El mormón miró su reloj, haciendo una mueca de disgusto

-¿tenemos que ir a la reunión esa?

-si no quieres perderte en el campus, sí

Kyle se puso su chaqueta naranja y los dos compañeros de cuarto salieron para ir a la reunión de alumnos de nuevo ingreso. Esta se realizaría en el auditorio de la Universidad. Estarían todos los alumnos de todas las facultades, al parecer querían darles alguna plática de las normas o alentarlos a estudiar.

-¿eres de Chicago?- preguntó Gary a mitad de camino

-no, soy de Colorado ¿y tú?

-sí, nací y me crié aquí, es un gran lugar… a no ser por…

-¡Gary!- se escuchó una voz femenina

Los dos chicos se voltearon para encontrarse con una chica de cabello negro y una chaqueta, gorro y guantes morados. Ella se detuvo justo frente a ellos y le dio un golpe en el brazo al mormón.

-¿por qué no saludaste a tu mejor amiga?- se quejó ella

-no te había visto

-pasaron justo frente a mí

-he… pues… bueno…

La forma en la que Gary se asustó ante la mirada de su amiga hizo gracia a Kyle, que luchó por contener la risa. Ella mantenía los brazos cruzados, exigiendo una explicación.

-veras… Wendy él es Kyle- se escapó Gary- no es de aquí y es judío

-hay Gary, nunca cambiarás, mucho gusto Kyle. Tenle paciencia, es de lento aprendizaje

Eso hizo que Kyle no lograra contener la risa, haciendo que su nuevo amigo se sonrojara y lo agarrara del brazo para seguir caminando.

-nos vemos luego Wendy, vamos tarde… Dios que mujeres

Siguieron caminando hasta llegar finalmente al lugar donde sería la reunión. Estaba totalmente llena, y eso que era muy grande. Consiguieron unos asientos casi en la orilla de la fila, quedando un asiento libre al lado de Kyle. Lo que más le fascinaba al judío de su nueva escuela era su arquitectura y ubicación. La ciudad de Chicago siempre le había atraído, no por el clima, si no por el lago Michigan que estaba justo al lado. Lo que más deseaba era poder conocerlo, miró a su amigo y vio que estaba asustado, tenía sus puños apretados, su espalda estaba totalmente recta, sus ojos muy abiertos y su boca como a punto de decir algo. Ladeo la cabeza y estaba a punto de preguntarle cuando alguien le habló

-¿puedo sentarme aquí?

En cuento Kyle vio a la persona que le había hablado quedó maravillado. Sus ojos eran azules y hermosos, su cabello negro salía ligeramente de su gorro azul con rojo, su sonrisa perfecta y su piel blanca como la nieve. Sintió la mano de Gary colocarse sobre su brazo, como intentado detenerlo, pero su boca habló antes

-claro

Stan se quitó la camisa y abrió la llave de la regadera para darse un baño antes de ir a la reunión, no era porque estuviera sucio, si no que quería quitarse ese olor. Estaba por entrar a la cucha cuando sonó su celular, frunció el ceño cuando vio de quien se trataba

-¿no te conformaste con ocuparme toda la jodida noche culón?

-cállate hippie, si fueras más eficiente no tardarías toda la noche

-la escuela ya empezó Cartman, me costará trabajo pasar si sigues usándome, manda a otro

-no Stanley, tú eres el mejor que tengo, y tú eres el que tiene que pagarme… ¿no te basta con tener tu propio cuarto en la universidad?

-solo me diste el cuarto para evitar que alguien se enterara, no para mi comodidad

-pero admítelo, es mejor estar solo ¿no?

-¿por qué llamaste?

-quiero que te encargues de otro, para antes del 30 ¿entiendes Marsh? ¿O lo deletreo?

-entiendo, pero me tomaré mi tiempo culón

-¡no me llames culón hippie de mierda!

Stan le colgó a Cartman, mierda, como lo sacaba de quicio. Regresó al baño y dejó que el agua se llevara todas sus preocupaciones. Tendría muchas cosas que hacer ahora que estaba en la universidad. Sus padres esperarían un mejor resultado que el que tuvo al graduarse de preparatoria. Se cubrió el rostro con las manos, tan solo tenía 18 años como para ya estar metido en…

La alarma de su reloj sonó, se le había hecho tarde. Se vistió con una velocidad impresionante, no llegaría tarde a algo relacionado con la escuela.

Ya no había nadie en el pasillo, demonios, ese jodido de Cartman lo había detenido demasiado tiempo. Nunca le agradecía nada, arriesgaba todo con tal de cumplir lo que le ordenaba ¿y qué recibía a cambio? Más trabajo. Si no estuviera tan al sur le partiría las bolas a ese cabrón. Odiaba saber que un hijo de puta tenía su vida en la palma de su mano. Puso sus manos en las bolsas de su pantalón y dio vuelta en uno de los pasillos. Su teléfono vibró en su bolsillo, era un mensaje nuevo.

"Stan, hoy es mi día de suerte, te hablaré en cuanto pueda, tengo tanto que contarte.

Kenny"

Marsh sonrió, conociendo a su amigo rubio debió haber conseguido algún reloj caro o algo parecido.

La residencia Marsh era una casa pequeña, en las orillas de Chicago. Sharon estaba haciendo la comida, a la espera de que su esposo regresara del trabajo. Solo quedaban ellos dos, Shelly se había mudado a Montana con el chico que había conocido en el internet y Stan se había ido a la universidad el día anterior. Su rutina diaria se vio interrumpida por el timbre de la puerta. Sharon se limpió las manos en el delantal y abrió la puerta de la entrada. Dos chicos de la edad de Stan con lentes oscuros buscaban al pelinegro.

-ayer se fue a la universidad, pero puedo darles su teléfono si quieren

-no gracias señora, lo buscaremos ahí- dijo uno de ellos

Un escalofrío recorrió la espalda de Stan, eso no era un buen presentimiento. Se cerró la chaqueta para protegerse del viento frío que soplaba en septiembre. Entonces vio uno de los puños de su chaqueta, demonios, tendría que mandarla lavar con urgencia, nadie debía ver aquella mancha.

Entró al auditorio para encontrarlo totalmente lleno, vio un asiento vacío en una de las filas y se apresuró a llegar ahí. Todos estaban ya sentados y se sentía raro ser el único que todavía estaba de pie

-¿puedo sentarme aquí?

Cuando el chico volteó Stan quedó mudo. Era lo más hermoso que había visto en su vida, sus ojos eran verdes brillantes como dos piedras preciosas, su piel era increíblemente blanca y unos cuantos rizos pelirrojos estaban al lado de su rostro. En conjunto era perfecto, demasiado perfecto. Vio que el otro chico tomaba el brazo del pelirrojo, lo reconoció de inmediato.

-claro- le respondió el de ojos verdes

Stan se sentó y vio al rubio

-hola Gary… soy Stanley Marsh

-yo soy Kyle Broflovski

El mormón veía con ojos enojados a Stan, pero eso no lo ahuyentó sabía la razón por la cual lo veía así. Kyle estaba tan perdido en Marsh que no volvió a notar el rostro de su compañero de cuarto. La reunión dio inicio al presentar a los diversos profesores y encargados de la universidad. Wendy se había sentado en las primeras filas, ignorando la presencia de Stan en el recinto hasta que su celular sonó, indicándole que había llegado un mensaje. Sintió que sus ojos se humedecían al saber que ahí estaba. Su cuerpo comenzó a temblar, ya no se sentía segura ni en la universidad.

-¿ocurre algo?- preguntó Stan ante la actitud de Gary

-¿debería ocurrir algo Stan?- le preguntó el mormón

El pelinegro bajó la mirada, no le daría tregua, ni siquiera por estar Kyle cerca. El judío miró a su amigo y al chico a su lado. Le parecía extraña esa actitud, como si Gary lo repeliera y Stan lo supiera resignándose.

La reunión terminó cuando les dieron la bienvenida y les dijeron que las clases empezaban hasta mañana. Se pusieron de pie y lentamente abandonaron el lugar que estaba a reventar de gente.

-¿Qué estudias Kyle?- decidió romper el hielo Stan una vez que estuvieron afuera

-leyes… ¿y tú?

-geología, quiero ocupar el lugar de mi padre algún día

-a mí también me gustaría ser como mi padre, ser un gran abogado y hacer que se cumpla la ley

-eso suena más a policía

-sí, pero me ahorro las balas

Los dos chicos se fueron caminando, olvidando por completo que Gary iba tras ellos. Igual no importó, porque el rubio se había quedado afuera del auditorio, esperando a su vieja amiga pelinegra. Wendy tenía las mejillas húmedas pero los ojos muy decididos.

-¿Dónde está Kyle?- preguntó al verlo solo

-ese es el problema

Los ahora buenos amigos Kyle y Stan se habían alejado y recorrían uno de los jardines de la universidad. El viento soplaba frío y hacia estremecer a que no era originario de ahí. En colorado había frío, y un viento muy frío; pero él no estaba lo suficientemente abrigado. Metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta, tendría que empezar a usar guantes si es que quería poder escribir durante las clases. Marsh se había quedado hipnotizado por la imagen tierna de ese chico, sus mejillas sonrojadas y su piel pálida. Los rizos que se iba a la cara cuando caminaba y que tenía que quitar con delicadeza de esta. Todo en él le gustaba, se había enamorado a primera vista. Ya no recordaba la llamada de la mañana, la odisea que vivió la noche anterior, todo se había esfumado en el instante en que vio esos hermosos ojos verdes. Kyle miraba de reojo a Stan, sonrojándose un poco, sentía su corazón latir como un loco. Sentía también vergüenza, pero no la que se siente al hablar con un desconocido cualquiera, no, era como la vergüenza que debió sentir su padre al hablarle por primera vez a su madre. Pero si lo comparaba con eso, quería decir que… ¿se había enamorado? Al ver nuevamente a Marsh supo la respuesta. Sí. Se acababa de enamorar de un chico, uno que había conocido hacía menos de una hora ¿eso era correcto? Obviamente no… ¿Qué diría su madre de esto? ¿Y su padre? ¿Qué le diría a su hermanito Ike?

-ten- dio Stan extendiéndole sus guantes y sacando a Kyle de sus pensamientos

-no es necesario- dijo Kyle

-anda, yo no tengo tanto frío

Kyle se puso los guantes azules que traía Stan. De inmediato el frío desapareció de sus manos. Sonrió, esa hermosa sonrisa que hizo sentir extrañamente feliz a Stan.

-¿por qué entraste a la universidad?

-me pareció que era mejor esta que la de Denver… además, me sería más sencillo conseguir trabajo aquí

-¿eso crees? Esta ciudad es diferente a lo que todos piensan

-¿por qué lo dices?

-somos la tercera ciudad más grande, tenemos muchos problemas relacionados con los servicios básicos… y sobre todo con la delincuencia

-y se necesitan muchos abogados- dijo Kyle

Stan sonrió, al parecer no comprendería lo peligroso de la ciudad. Prefirió dejar a un lado el tema y continuar caminando tranquilamente. Tendría que dormir todo el día si es que quería llegar despierto a la clase mañana.

El señor Randy Marsh llegaba a la casa. Sharon lo recibía muy contenta. Se sentó en la mesa y empezó a comer, ya no tenía que esperar a que sus hijos bajaran de sus cuartos.

-unos jóvenes buscaban a Stan- dijo su esposa

-¿unos jóvenes? ¿Para qué?

-no me dijeron, les avise que ya estaba en la universidad

-¿no has notado algo raro en nuestro hijo?- dijo dejando de comer

-¿raro? ¿Cómo qué?

-no sé, no dormía bien, su ropa desaparecía, se aislaba, no dejaba que nadie viera su teléfono celular

-¿crees que tenga algo que ver con esos chicos?

-quizás, pero ya no podemos hacer nada… como tú has dicho, se fue a la universidad, ya es todo un hombre. Él sabrá lo que hace

Sharon miró los platos que estaba lavando y el jabón que se iba, deseaba que su hijo estuviera bien

Los dos chicos con lentes oscuros habían llegado a la universidad. Cuando no los dejaron entrar hallaron la manera de infiltrarse. Todo el lugar estaba lleno, sería difícil dar con él.

Stan y Kyle llegaron a la cafetería; mientras les servían, Marsh le hizo más preguntas a Kyle

-¿tu familia está en Colorado?

-sí, mi madre, mi padre y mi hermanito ¿tienes hermanos?

-lamentablemente, Shelly, es mayor y siempre me maltrató

-pero ahora tú debes de ganarle ¿no?

-lo dudo mucho

Kyle rió un poco, Stan cruzó los brazos

-no le encuentro el chiste

-sabes- dijo Kyle cuando logró dejar de reír- me gustaría conocer el lago Michigan ¿lo conoces?

-sí… pero hace mucho que no voy

-esa es otra razón por la que vine… me gusta mucho todo lo relacionado con aquel lago

Kyle puso sus codos en la mesa y dejó recargar su cabeza en sus manos. Imaginándose como sería aquel lugar. Stan sonrió, ese chico era diferente a los que había en Chicago. Ahora que lo pensaba, nunca antes se había fijado en otro hombre, pero ese pelirrojo lo hizo cambiar de opinión sobre los que eran así. Ahora comprendía perfectamente sus razones. Entonces vio colgando de su cuello un collar, con una estrella de seis picos.

-¿eres judío?

-sí… ¿te molesta?

-claro que no, solo me llamó la atención

Stan rió para su interior, pelirrojo, judío, era justo lo que más odiaba su jefe. Una extraña sensación en su estómago hizo que sudara frío, él no estaba seguro de que se enamoró hasta que su estómago se lo dijo. Predijo lo obvio y se puso de pie.

-ahora vuelvo, voy al baño

Muy apenas logró entrar al cubículo antes de que todo ese vómito saliera por su boca.

-ahora sí es oficial- dijo limpiándose el vómito con la mano

Kyle volvió a enfrascarse en sus pensamientos ¿enamorarse de otro hombre? Eso no es correcto ¿Qué diría su familia? ¿La iglesia? ¿La sociedad? Vio a Stan salir de los baños entonces una idea reveladora llegó a su mente.

-"por Dios Kyle, toda tu vida has sido bueno ¿qué demonios? Puedes enamorarte por lo menos esta vez"

Gary y Wendy se sentaron en una banca de concreto que había en el exterior. El mormón se frotaba las manos y se mordía el labio inferior mientras que la pelinegra esperaba hasta que su amigo estuviera listo para hablarle.

-¿Qué tiene que ver Kyle?- preguntó al ver que no se animaba

-Stan se sentó a su lado durante la reunión, los dos se fueron junto por ahí luego de eso

-¡¿y no los detuviste?- dijo ella alterándose

-¿Qué querías que le dijera? No me iba a creer

Wendy se tranquilizó un poco, su amigo tenía razón, si alguien llegara y le dijera eso tampoco lo creería.

-¿entonces qué haremos? ¿Esperar hasta que esté muerto?

-no… esperar a que nos pregunte

-¿preguntarnos? ¿Por qué haría eso?

-quizás por la misma razón que nosotros le preguntamos a Stan ¿no crees?

Wendy tragó saliva, su amigo empezaba a comportarse muy extraño, como enojado. Una idea cruzó su mente, una que explicaba ese comportamiento

-te gustó ¿verdad?

Las mejillas de Gary se pusieron rojas

-ya se enamoró de Marsh

-pero tarde o temprano se decepcionará

-no me gusta ser plato de segunda mesa

Eran cerca de las tres cuando entraron al edificio principal. Kyle iría a la biblioteca a buscar un libro que le había faltado, mientras que Stan se iría a su habitación.

-¿nos vemos mañana?- dijo el pelinegro

-sí- contestó Kyle con las mejillas ardiendo

Al momento de despedirse de su nuevo amigo, Marsh sintió que lo observaban, volteó a todos lados pero no vio a nadie. Con todo el trabajo que tiene con Cartman debe estar imaginando cosas, sacudió su cabeza y regresó a su alcoba.

Broflovski pasó toda la tarde en la biblioteca, estaba seguro de que Gary ya estaría dormido, pero no, el lugar estaba totalmente vacío. Podía aprovechar esa oportunidad. Sacó su celular y un papel con un número anotado. Mercó los cerca de 10 dígitos y espero ansioso

-¿Kyle?

-Butters… ¿Cómo te ha ido?

-pues bien… ¿y a ti Kyle?

-no te escuchas muy convencido

-es que me he sentido un poco solo… pero ¿Qué hay de ti?

-hay Leopold, si te dijera

-suenas enamorado ¿Quién es la afortunada?

-pues… se llama… Stan

-¿un chico? cielos, no pensé que fueras de esos

-ni yo Leopold, pero simplemente me enamoró ¿no hay alguien así de especial en tu vida?

-pues yo…

-¿Butters? ¿Estás ahí?- dijo al ver que su amigo no le respondía

-s-sí, es solo que… me pareció escuchar un celular

-tal vez fue en otro lado

-tal vez…

Gary había acompañado a Wendy hasta su dormitorio.

-deja de torturarte Gary, no fue tu culpa

-si lo hubiera impedido

-preocúpate por cuidar a Kyle ¿sí? Nos vemos mañana

Kyle terminó de hablar con su amigo Butters. Tenía una enorme sonrisa en el rostro y sabía que su día no podía ser mejor. Entonces sintió una mano que lo sujetaba y otra que le tapaba la boca con un trapo. Al aspirar el olor sintió que todo se desvanecía. "Cloroformo" pensó. Cayó inconsciente. Stan se despertó sudando frío, sabía que algo malo había pasado. Saltó de la cama asustado. Tenía que ver con la sensación de ser observado, estaba seguro. Pero no le habían hecho algo ya, entonces…

-¡mierda!- gritó Stan al darse cuenta

Gary estaba abriendo el cuarto cuando la puerta se movió y dos chicos lo empujaron contra la pared. Vio que tenían a Kyle.

-ustedes… ¿Qué hacen?

-si eres listo olvidaras lo que acabas de ver

-pero yo no lo olvidaré- dijo otra voz

Gary miró a su derecha para encontrarse con la figura de Stan en el pasillo, tenía un arma en su mano.

-suéltenlo- ordenó el pelinegro

-oblíganos- dijo el otro chico sacando un arma y apuntándole al judío

-¿Qué es lo que buscan?

-solo queremos que el famoso Stanley Marsh nos acompañe

-de acuerdo, pero deja el arma- dijo Stan aventando su pistola al suelo

Gary iba a seguirlo, pero Stan lo detuvo

-quédate aquí, no quiero involucrar a más inocentes

-"¿Qué demonios?"- pensó Gary


¿Qué les pareció?

Yo pienso que me quedó un poco lento, pero ya viene lo mejor en el siguiente cap.

Dudas, Comentario y/o sugerencias dejen un review

El siguiente será sobre Butters y Kenny en Dallas.

Nos leemos luego.