Aquí esta el Bunny

Este capítulo es sobre la vida de Butters y Kenny en la ciudad de Dallas, Texas.

No habrá personajes desconocidos importantes, solo eventuales.

La canción del cap anterior fue adivinada por WxTxR, gabiiii981 y no podía faltar queenBwaldorf. What the hell de Avril Lavigne. Intenten adivinar esta.

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 4: "La gran D"

"¿Alguien puede decirme por qué estoy solo como un satélite?"

Acostado en ese lugar sintió por primera vez una profunda soledad, ya no estarían sus padres, ni Kyle, ni nadie. Tendría que valerse por sí mismo, hacer lo que él pensara que era correcto y si se equivocaba sería enteramente su culpa. Un miedo comenzó a asomarse por debajo de la cama, como si fuera un monstruo que se preparaba para devorar a su presa. El golpeteo en la puerta lo sacó del ligero sueño que había comenzado a absorberlo. Al abrir la puerta se llevó una agradable sorpresa.

-¿Bradley?- preguntó incrédulo Butters

-Butters ¡Qué gusto verte!- dijo sin poder contener las enormes ganas de abrazarlo

Era Bradley su compañero cuando estuvo en ese lugar para bicuriosos, no lo había visto desde que evitó que saltara de aquel puente. Sus pequeñas mejillas se sonrojaron, ahora comprendía el verdadero significado de bicurioso y lo que declaró al decirlas las palabras "me gustas" Bradley en cambio parecía haber olvidado que Leopold le dijo eso alguna vez, lo soltó y le pareció que lo había asustado

-perdón por reaccionar así, pero me alegra verte

-no te vi en la reunión- dijo Butters refiriéndose a la reunión de bienvenida a los novatos

-pero yo sí, te he estado buscando desde que acabó

Butters se hizo a un lado

-¿quieres pasar?

-no gracias, vaya suerte Butters, eres de los pocos que obtuvieron una habitación para ellos solos

"solo" Era justamente la palabra que el pequeño Stoch trataba de olvidar a toda costa, se frotó los nudillos, triste. Bradley notó eso e intentó alegrarlo.

-oye Butters ¿Qué harás el resto del día?

-pues… no tenía nada planeado

-¿te gustaría que te enseñe la ciudad?

-no lo sé, ¿Cómo iríamos?

-vamos en mi auto… anda Butters, regresaremos antes de que anochezca ¿sí?

Leopold finalmente cedió a lo que le pedía su amigo. El auto de Bradley tal vez no era último modelo pero se veía bastante bien.

-¿vives aquí?- preguntó Butters en el camino

-sí, mi familia se mudó de Colorado cuando tenía 12 años… me tomó mucho tiempo convencerlos de que no tenía nada de malo que fuera bisexual… no me creas pero… los convencí con el discurso que diste y que evitó que me suicidara

Butters se sonrojó un poco al enterarse de so

-¿A dónde vamos exactamente?

-recorreremos el centro de Dallas a pie, es la mejor manera de conocerlo

Se estacionaron en un lugar del centro y comenzaron a caminar. La compañía de Bradley le hacía sentirse mejor, pero no llenaba por completo su soledad. Al otro chico lo consideraba solo un conocido, no un amigo en quien confiar. Miró el cielo, alcanzó a ver un delgado círculo que supo se sería la luna. ¿Acaso eso sentían los astronautas al estar en el espacio? ¿Se sentirían solos los satélites? ¿Por qué había querido estar tan solo como un satélite? Se sentaron a descansar en una de las bancas de la plaza que habían recorrido. El sol caía como plomo a pesar de ser septiembre, a fin de cuentas estaban en una zona desértica. Cambiar los fríos inviernos de Colorado por los sofocantes veranos de Texas no fue una gran idea.

-¿Qué te parece Butters?- le preguntó Bradley- ¿te parece que soy buen guía?

-eres muy buen guía Bradley- dijo Leopold- pero aún extraño demasiado mi hogar

La sonrisa en el rostro de su acompañante se borró, miró el piso y tomó discretamente la mano del Stoch, haciendo que este se sonrojara a más no poder.

-lo mismo sentí yo al dejar Colorado, pero con el tiempo vas haciendo tu hogar aquí

Dicho eso soltó la mano del rubio y se puso de pie

-tengo hambre, vamos al restaurante

-de acuerdo- dijo el pequeño Leopold levantándose y siguiendo a su guía

Kenny se terminaba de poner los zapatos, dos clientes en una mañana era demasiado para él luego de una noche de trabajo. Mandó un mensaje a su amigo, consiguió un muy buen reloj. Le sacó unos 50 dólares extras a la cartera de su cliente y salió de la casa. Pero ¿Quién le mandaba aceptar a esos hombres pobres? Podía esperar a que Cartman le ordenara ir con uno de los clientes ricos, pero eso podía tardarse mucho, y cuando tenía suerte podía robarles grandes cosas a los pobres. Debería de haberse dado un baño antes, apestaba a sudor y sobre todo a sexo. No era un buen empelo, venderse en la calle era uno de los más denigrantes, pero el único que podía tener gracias al hijo de puta de Cartman. Nadie que conozca a esa bola de grase o que le compre su mercancía lo aceptaría ¿y quién en Dallas no conoce al gran Cartman? Al "padrino de Texas".

Muchas veces se había imaginado una vida mejor, lejos de esa mierda llamada Eric y que incluyera la astronomía, ese sueño se vio truncado hacía mucho tiempo. No era que no quisiera a su mejor amigo, es solo que este lo trataba como una puta más, en vez de cómo su mejor amigo. Cada vez que Kenny le reclamaba eso conseguía exactamente lo mismo, un fajo de billetes y la orden de que se fuera a trabajar. Odiaba comportarse como una jodida puta, pero eso era.

Antes el trabajo había sido pasable, era hombre jóvenes y una que otra mujer. Además, estaba con su amigo Stan, los dos se comprendían y se ayudaban en lo que fuera ¿entonces por qué demonios consideraba a Cartman su mejor amigo? ¡Debería ser Stan! Bueno, eso lo meditaría en otra ocasión. El caso era que desde que Cartman transfirió a Marsh al entrar a preparatoria se ha sentido en completa soledad. Tan solo, más que ese perro callejero que iba en la acera de enfrente. Un camión casi atropella al atormentado animal. Sí, gracias camión, gracias por recordarle que Eric siempre lo mandaba con los sadomasoquistas, con eso de que si muere puede revivir al día siguiente, y sin mencionar cuando tiene que ir a negociar algo y las cosas se salen de control, siempre lo dejan para que lo maten.

Joder, su vida si que era una verdadera mierda. Y luego sus padres perdidos en el alcohol y las drogas que les proporcionaba Cartman, razón por la cual tuvo que unírsele. Y su hermano perdido en quién sabe dónde. Disque muerto pero más vivo él. Debería arrojarse frente a cada autobús que pasara hasta que ya no volviera a abrir los ojos. Pero eso sería una pérdida de tiempo y además muy doloroso. La gente a su lado se le quedaba viendo e incluso una que otra se alejaba o tomaba un camino diferente para evitarlo. Sacó un cigarrillo de la cajetilla que había robado a uno de los hombres la noche anterior, prendiéndolo con su encendedor que ya casi no tenía gas. Era una mierda ser tan pobre. Algunos comerciantes lo miraban, muchos ya conocían muy bien las andanzas que tenía y por eso lo veían, intentando encontrar alguna magulladura o cortadura. Kenny les hizo una seña obscena, mandándolos al carajo ¿Qué ya nadie tenía ni siquiera la decencia de disimularlo? Todos lo señalaban abiertamente, pero cuando trataba de reclamar algo todos se hacían los que no mataban ni una mosca. Malditos hipócritas, quedó de verse con uno de los mensajeros de Cartman a las 12 cerca de una plaza muy grande. Quería darle una mercancía para que distribuyera con las putas, pero se le había hecho muy tarde. El reloj marcaba las dos y Kenny no mostraba el mínimo interés de darse prisa. Ya no le podía hacer nada tan malo el culón y no creía que lo hiciera. Un perrito corría hacia él, detrás de este un niño intentaba alcanzarlo. Kenny lo detuvo antes de que se bajara a la calle. El cachorro lo lamió y ladró un poco. Kenneth lo acarició hasta que el niño llegó con él.

-gracias señor

-deberías ponerle una corre, no dejará de salir corriendo

-lo haré señor

-¡Dany!- dijo la madre de este- no hables con desconocidos…

La señora barrió a Kenny con la mirada e hizo una mueca de asco

-… y menos con los que a leguas se sabe a que se dedican

Eso terminó de irritar al rubio inmortal

-le recomiendo que no se vaya para allá, su esquina ya está ocupada

La señora se puso roja por la vergüenza y la ira. Estiró a su hijo y se fue indignada por la banqueta. Kenny continuó con su camino a la plaza. Su celular sonó cuando estaba por llegar. Hablando del rey de Roma, era Cartman.

-¿Qué quieres ahora culón?

-¡¿Dónde jodidos estas Kenny?

-calma, ya voy para allá

-¿Dónde estuviste toda la noche?

-mi vida personal no te incumbe, cumplo muy bien con mi trabajo como para que me reclames de esa manera

-¿ahora por qué carajo andan tan rebelde tú y ese estúpido de Stan?

-si nos dieran indicaciones un poco más lógicas

-siempre hemos trabajado así Kenneth

-querrás decir, siempre has trabajado así. A Stan y a mí nos usas como si fuéramos unos empleados cualquiera, no como tus amigos de la infancia

-cuando hablas así siento que hablo con una vieja. Al menos ellas pueden quedarse calladas luego de que te las coges, ustedes se la viven hablando y hablando

-no me compare culón

-¡no me llames culón maldita sea! Te voy a arrancar los malditos huevos Kenny ¿me oyes? Kenny… ¡Kenneth!

El rubio pervertido ya no le prestaba atención a su jefe. Vio algo que lo dejó totalmente boquiabierto. Un chico que llamó por completo su atención. Traía una camisa verde azulado y su cabello era de un rubio pálido, su piel era blanca y hermosa. Caminaba con rumbo a un restaurante que estaba por ahí. Kenny al verlo sintió algo que nunca antes había sentido. Era una sensación extraña y desconocida, era algo de lo que solo había leído en los libros y hasta en las novelas, algo que esta tan relacionado con el sexo que a veces lo confunden con este. Pero Kenny lo conocía a la perfección, sabía que eso no era lo mismo que sentía al trabajar. No. Era la otra mitad, la que siempre estaba ausente. El amor.

El chico iba con otro, la sangre le hirvió a Kenny. Le colgó a Cartman sin pensarlo haciendo enfurecer a este. Cruzó la calle, pero ellos entraron al restaurante antes, se sentaron en una de las mesas de la orilla, junto al vidrio. Kenny se atrevió a entrar, sentándose en una mesa más alejado pero alcanzaría a escucharlos. La mesera le ofreció la carta y este pidió solo un café, solo quería matar el tiempo. Luego de anotar la orden de Kenny la mesera fue a la mesa en la que estaba el chico desconocido. Hizo su mayor esfuerzo para escuchar de lo que hablaban.

-no creo acostumbrarme a vivir aquí Bradley

-no digas eso antes de intentarlo Butters. Es tirar la toalla antes de pelear

Butters bajó la mirada no muy convencido

-tú eres Leopold Stoch, todos los de tu familia son fuertes, tu padre, tu madre ¿por qué tu no?

-porque siempre tuve que doblegarme ante ellos

-pero ahora ellos nos están

-"Leopold 'Butters' Stoch"- armó Kenny en su cabeza, ahora tenía un nombre al cual adorar, al cual dedicarle cada segundo de su miserable vida y una razón por la cual levantarse en la mañana.

Se quedó en ese lugar hasta que los chicos terminaron de comer y se fueron. Al principio pensé en ir y presentarse… peor solo acabaría asustando al joven, se veía muy inocente y el con toda esa facha de puta. Vio que se subían a un auto y partían a otro lado. Sin pensarlo llamó a un taxi.

-siga ese auto

-¿Cómo en las películas?

-solo hágalo- dijo Kenny para que ya no hablara

Se fueron alejando cada vez más de la ciudad, entonces Kenneth supo a la perfección a donde se dirigían, el DEID, o sea, el Distrito Escolar Independiente de Dallas. Ahí estaban todas las universidades. Entraron a la universidad de Dallas, el taxi se detuvo afuera.

-no puedo entrar a menos que usted sea estudiante

-guarde el cambio- dijo Kenny entregándole varios billetes de 20 dólares

Al salir del taxi supo que tendría que averiguar la forma de entrar. Encontró un lugar que no estaba siendo vigilado y saltó la barda, llegando justo al estacionamiento. A lo lejos pudo ver al chico que se había robado su corazón, se acercó discretamente. Necesitaba verlo un poco más.

-¿de verdad crees que pueda vivir solo?

-¿por qué no podías Leopold?- dijo Bradley sacándole una sonrisa al Stoch

Cada segundo que pasaba Bradley con Butters hacía que la ira llenara más a Kenny, que ya estaba controlándose para no ahorcar de una vez por todas a ese hijo de puta. Estuvieron un rato por los jardines. Kenny se dio cuenta también de la mala seguridad que había en la universidad, puesto que nadie notó su presencia. Era considerado un alumno más. Al mirar a su alrededor sintió envidia, le hubiera gustado mucho entrar a una universidad e intentar armar un futuro, en vez de andar de cama en cama como lo traía Cartman. Butters empezaba a sentirse cómodo hasta que sintió que lo observaban. Se giró hacia el árbol donde estaba McCormick, Kenny tuvo que ocultarse rápidamente para evitar ser visto, eso podría ser desastroso.

-¿pasa algo?- preguntó Bradley

-no… - dijo Butters- creí ver algo

Cuando la noche cayó Bradley se despidió de su rubio amigo y Leopold se metió a su habitación, esta se encontraba en la planta baja, por lo que Kenny se pudo debajo de la ventana del chico. ¿A dónde quería llegar con todo eso? mientras más lo siguiera, más se arriesgaba a ser descubierto y rechazado por el pequeño Stoch. Pero su corazón le ordenaba que lo siguiera, que lo admirara, que lo hiciera latir aceleradamente una y otra vez. Sentir una emoción incontrolable la mayor cantidad de tiempo posible. Eso que sentía su corazón le hacía sentirse completo y sobre todo feliz.

Leopold se había acostado en su cama nuevamente. El sueño comenzaba a vencerlo, su celular sonó, al ver la lada su rostro se iluminó.

-¿Kyle?

-Butters… ¿Cómo te ha ido?

Kenny había escuchado el teléfono y ahora se asomaba por la orilla de la ventana, encontrándose con la cara feliz de Leopold. Unos celos inmensos le cegaron, estaba a punto de cometer una locura. Pero su pequeño pedazo de razón que aún tenía su cerebro lo detuvo. Le decía que si movía un solo músculo perdería por completo a la persona que más amaba. ¿Amaba? ¿Con tan solo un día de conocerlo? ¿Conocerlo? Ni siquiera lo había conocido ¿Cómo podía referirse al amor de una manera tan segura? Simple. Porque cuando uno se enamora de verdad se da cuenta y lo grita sin importarle nada, porque su corazón lo acaba de declarar en su cuerpo.

-¿un chico? cielos, no pensé que fueras de esos

-ni yo Leopold, pero, simplemente me enamoró ¿no hay alguien así de especial en tu vida?

-pues yo…

El sonido del celular de Kenny interrumpió el silencio que había, sobresaltándolo. Kenneth buscó frenéticamente el teléfono, era Stan, que inoportuno.

-¿Butters? ¿Estás ahí?

-s-sí, es solo que… me pareció escuchar un celular

-tal vez fue en otro lado

-tal vez… yo no tengo a nadie así Kyle… solo me reencontré con Bradley, pero él solo es mi amigo

-bueno, te creo, hablamos luego Butters

-sí Kyle, duerme bien

-tú también- dijo antes de colgar

Maldito sea Stanley, estuvieron a punto de descubrirlo

-¿Qué carajo quieres Stan?

-¿no que estabas muy contento Kenny?

-estaba, hasta que me interrumpiste

-¿interrumpir? ¿Te enamoraste de un cliente?

-no es un cliente… te lo explico luego ¿sí?

-¿y por qué no ahora?

Kenny suspiró resignado, se alejó de la ventana, llegando hasta uno de los muchos árboles que había por ahí. Buscó con calma las palabras que usaría para describir lo que le pasaba.

-me enamoré… pero…

-¿pero qué Kenny?

-es un estudiante, lo vi hoy en la tarde, se llevó mi corazón Stan… pero no creo que me acepte

-¿Qué? ¿De qué hablas? ¿Hablaste con él? ¿Dónde lo viste?

-iba rumbo al punto de encuentro que esta por la plaza, cuando lo vi, llevo siguiéndolo toda la tarde

-Kenny… eso se llama acosar ¿sabías? ¿Y si te descubre?

-¿Qué querías que hiciera Stanley? Que fuera y me presentara como si fuera cualquier persona

Stan guardó silencio

-se que está mal lo que hago, pero… debo salir de esto antes de intentar tener algo con él

-¿y si no quiere?

Kenny se quedó callado, prefería no pensar mucho en esa posibilidad. Apretó los puños al sentir unas lágrimas en sus ojos.

-hasta mañana Stan

-no te pongas así Kenny… te hablo luego ¿te parece?

-sí, nos vemos Stan

Kenny colgó y vio el reloj de su celular, Cartman seguramente estaría furioso. Decidió ir a verlo, así podría replantear un poco las cosas con su enamorado.

Kenny golpeaba el suelo con fuerza, Cartman le había asestado un muy buen golpe. La mejilla izquierda de Kenneth sangraba un poco, se puso de pie y vio a su amigo a los ojos. Eric estaba tranquilizándose, la desaparición de Kenny lo encabronó demasiado.

-que tanto hacía Kenneth?- dijo Eric tomando el cuello de su camisa

-que te hace pensar que te lo diré

-si yo ya lo sé… mi mensajero te vio siguiendo a otro chico…

Kenny desvió la mirada

-¿no me digas que te enamoraste? Dios Kenny, ¿crees que un estudiante universitario volteará a verte? ¿A ti? Una puta más de la ciudad

El rubio trató de golpear a Cartman, logrando solo que este lo estrellara contra una pared

-entiende Kenny, eso eres y siempre lo serás… no tiene sentido que pierdas tu tiempo siguiendo metas que jamás alcanzarás, mejor concéntrate en tu trabajo

-¿por qué me tratas así?- sollozó Kenny- mejor amigo…

Cartman soltó al rubio al escuchar eso, le dio la espalda y dijo fríamente

-hay clientes esperándote, ve a trabajar

McCormick se limpió un poco su mejilla para luego tomar su chaqueta y salir llorando de ahí. Como odiaba su jodida vida. No cumpliría las órdenes de Cartman, y que lo matara si quería. Subió al techo de un edificio y vio el cielo que estaba totalmente estrellado. Las luces del firmamento eran sus únicas compañeras. Quería parar todo, quería bajarse ya. No quería estar solo como un astronauta en un asteroide desierto que va a la deriva por todo el universo, había visto lo que deseaba y lucharía por ello.

Butters dejó su celular en el buró y pegó su cabeza a la almohada. La sensación de ser observado que tuvo todo el día había desaparecido y sentía que por fin podía relajarse un poco antes de que sus clases iniciaran. Le pareció extraño que su padre no le hubiera hablado ¿Qué le sorprendía? Una vez casi lo vende a Paris Hilton, era obvio que no lo quería mucho. En un momento de soledad como ese deseaba con toda su alma haber tenido personalidades múltiples cuando trabajaba para sushi city. El inspector Butters, el profesor caos, el camionero Butters. Cualquiera de ellos podría hacerle compañía, pero todos eran simples inventos de un niño de 10 años, como cualquier otro. No vendría nadie a hacerle compañía, nadie ahí le interesaba realmente, ni siquiera a Bradley, a nadie realmente.

Pero en realidad sí había alguien a quien le importaba, aunque no lo supiera en ese momento, acababa de conseguir un ángel guardián que lo protegería de todo.

En ese enorme universo que era la gran D había encontrado una pequeña compañía este pequeño satélite llamado Leopold "Butters" Stoch. Una sombra que lo seguiría sin miedo.

Bradley llegó a su habitación, estaba preocupado por su amigo Butters, la forma en que veía su próxima vida era una manera equivocada y temía que le provocara una profunda depresión. Se encargaría de ayudarlo y salvar su vida, aunque eso no terminaría de pagar la enorme deuda que le tenía por evitar que saltara de ese puente.

Una pequeña estrella fugaz cruzó el cielo, Kenny cerró los ojos pidiendo un deseo, esperando con todo su corazón que se hiciera realidad. Bradley también lo vio, pero no pidió nada, no creía mucho en eso. Butters ni siquiera lo notó, ya estaba profundamente dormido.

El pequeño y solitario satélite.


Ahí esta el cap.

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Cerramos el círculo, ahora volveremos a ir con Tweek y Craig a la ciudad de Nueva York.

Nos vemos luego.