Hola a todos...
Les traigo el nuevo cap. La continuación del Creek.
La canción del capítulo anterior la adivinó WxTxR Austronaut de Simple Plan. Intenten con esta.
Gracias a todos los que me dejan un review, no le diré todavía en que trabaja Stan pero no es una puta. Así que tranquilos todos los que se preocuparon por eso.
South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo 5: "Somos mejores que Starbucks"
"Parece como si todos tuvieran un precio, ¿cómo pueden dormir por las noches?"
Tweek se ponía su nuevo uniforma, llegar al trabajo no fue tan estresante como el día anterior pero de todas maneras sentía el estrés y la presión sobre él. Cerraba su pequeño casillero donde había guardado todas sus cosas. Max lo esperaba afuera de esos pequeños vestidores. Junto a él también estaba Oliver, con esa enorme sonrisa de oreja a oreja. Aunque estaba al lado del gerente se notaba que algo en su relación de amistad había cambiado ¿Quién no se molestaría luego de semejantes comentario? Solo estaba a su lado para demostrarle un poco de apoyo a Tweak.
-¿listo?- preguntó Max al ver salir a Tweek y pelearse un poco con el chaleco que usaban
Tweek asintió y Max comenzó a caminar por el pasillo.
-el jefe dijo que serías mesero, no me sorprende, así empezamos todos. Tendrás que recoger las órdenes con esto
Max le entregó un pequeño aparato electrónico que servía para marcar la orden del cliente y mandarlo a la cocina.
-luego irás a la barra y recogerás la orden para dársela al cliente ¿alguna duda?
Tweek sujetaba asustado el pequeño aparato. Nunca se había llevado muy bien con la tecnología, además, se veía muy costoso. Conociéndolo ocurriría algún incidente y el aparato se dañaría. Oliver puso su mano en el hombro del rubio.
-tranquilo, todo saldrá bien, solo sigue lo que te dijo Max y no habrá ningún problema…
-lo dejaré a tu cuidado- dijo Max- ¿o tienes algún inconveniente?
Oliver frunció el ceño.
-no ¿y tú?
Max desvió la mirada. Oliver lo vio enojado, le sonrió a Tweek y se fue por el pasillo para empezar su turno. No soportaría ni un momento más la forma en que el castaño lo estaba tratando.
Max suspiró resignado. Perdió por completo su amistad con Oliver. Eso no era lo que le molestaba en realidad, le dolía más ser solamente el eterno mejor amigo, lo que hacía que se enojara era la forma en la que Oliver caía ante las garras de Craig. Deseaba con todas sus fuerzas darle una lección al hijo de puta eso, pero no ha encontrado la manera.
Tweek se sentía terrible, cada vez que ellos peleaban sentía que en parte era su culpe y que esa era una amistad demasiado valiosa como para que la perdieran por una tontería como esa. Por otra parte le costaba entender el corazón de Max, era obvio que este se partía en trozos cada vez más pequeños siempre que Oliver sonreía al ver a Craig.
-no d-deberías p-pelearte con é-él ¡Gah!
-lo sé… pero mi corazón es el que dice las cosas, si por mi mente fuera jamás las diría
Craig entraba a su cafetería, quería llegar más temprano para hablar con el novato. No sabía si dejar las cosas en claro con respecto al asunto de lo que había sentido ¿en qué pensaba? Craig Tucker no podía enamorarse, si se le pegaba la gana se acostaría también con ese chico… ¿Cuál era su nombre? Tendría que preguntarle en cuanto llegara.
-¿no viste diferente a Craig?- preguntó Clyde a su novio
-sigue siendo el mismo hijo de puta… es más, creo que se ha puesto mucho peor
-qué extraño, las cartas me dicen que lo que predije se cumplió ¿seguro que se portó igual?
-Clyde, vi como salía uno de sus empleados de su oficina acomodándose la ropa
Clyde se sentó frente a Token cruzando los brazos
-yo estoy convencido de lo que vi, ya ocurrirá algo, ya lo verán tú y el mundo
Token a veces se preguntaba ¿por qué andaba con Clyde Donovan?
Craig entró a la cafetería encontrándose con Tweek y Max a mitad de pasillo.
-ya le expliqué todo señor- dijo Max
-ahora me toca a mí, ven a mi oficina
El rubio miró a Max con dudas
-ve Tweek
-"con que ese era su nombre"- pensó Craig- no tenemos todo el día Tweek, date prisa
El pequeño rubio siguió hasta su oficina a su nuevo jefe. Temía que intentara hacerle algo, los relatos de Max lo pusieron aleta. No dejaría que Craig le fuera a hacer algo, aunque terminara despedido, no se rebajaría a seguirle el juego a una persona que era incapaz de amar.
-hay algunas reglas que debes conocer- dijo cerrando la puerta y aumentado los temblores de su empleado- aquí solo tenemos una regla. Mando yo y se hace lo que diga, si quiero algo eso se hará ¿entendido?
-s-sí…
-espero no tener ningún problema contigo ¿alguna pregunta?
Tweek meditó mucho sus palabras, quería decir las cosas de la manera correcta y no arriesgarse a recibir un castigo
-¿por qué n-no hay o-otra c-cafetería p-por aquí? P-pensé q-que al m-menos habría a-algún Starbucks…- logró contener su tic
-muy sencillo… somos mil veces mejores que Starbucks… además, tengo un acuerdo con los dueños de los locales para que no renten ni vendan nada a las tiendas que tengan algo relacionado con el café
-¿e-eso no es j-jugar sucio?
-el dinero nunca es un juego limpio, si quieres triunfar en esto necesitas ensuciarte un poco
Tweek apretó los puños, se estaba enfrentando a un enemigo muy fuerte ¿por qué todos siempre tienen un precio? Era de las cosas que más odiaba de la sociedad, con un solo fajo de billetes son capaces de hacer cualquier cosa.
-¿para algo?- dijo al ver el cambio de actitud en Tweek
-n-no… es solo q-que…
-¿Qué?- dijo Craig acercándose a Tweek tratando de asustarlo. Los temblores se descontrolaron en el rubio y al sentir el aliento de su jefe se hizo hacia atrás, dándose cuenta de que estaba atrapado. La pared de la oficina impedía que escapara y Craig se acercaba cada vez más a él. Tucker no estaba actuado así por impulso sexual como cuando Oliver. Era su corazón el que le ordenaba hacer eso. Puso sus manos en los delgados hombros de Tweek sintiendo por primera vez ese delicado cuerpo. No resistió la tentación y abrazó a su empleado, sentía sus mejillas totalmente rojas ¿Qué estaba haciendo? Tucker nunca actuaba así. Tweek temblaba en el abrazo, sabía que si correspondía acabaría en el piso y sin ropa, por eso se negó a abrazarlo, sentía que su cara estaba totalmente roja. Su corazón comenzaba a acelerarse más y más ¿por qué? El era su competencia, un ser desalmado, tenía todos los defectos que Tweek podría odiar ¿entonces por qué comenzaba a disfrutar ese abrazo? Era algo totalmente casto, sin la mínima conmutación sexual. Luego de unos minutos Craig se dio cuenta de la magnitud de lo que hacía, se separó de golpe y le dio la espalda para que no viera el rubor en sus mejillas.
-puedes irte…
Tweek salió disparado de ahí, su rostro estaba rojo y sentía que el corazón se le salía por la boca. Jamás se había sentido así ¿Qué era lo que había experimentado? Cerró los ojos y rogó con toda su alma que no fuera lo que estaba pensando.
El tiempo pasa muy rápido cuando haces lo que te gusta. Así que ese mes pasó como un parpadeo para Tweek. Le pagaban bien y se mantenía con energías debido al impregnado olor del café. Su padre no podía creer que tenía un empleo tan bueno. Era feliz, aunque cada vez que Craig lo miraba se sentía extraño. Esos ojos fuertes y varoniles le hacían estremecerse, pero no de una mala forma. En ocasiones se descubría viéndolo en sus tiempos libres, nunca más volvió a intentar tocarlo luego de su primer día. Se sentía extraño cada vez que se iba con Oliver o veía que este salía de su oficina. Comenzaba a comprender el sentimiento de Max. Eso significaba dos cosas o se había enamorado de Oliver… o se había enamorado de… Craig… siempre soñaba con él, le agradaba quedarse hasta tarde cuando él cerraba el local. Max le preguntaba si había intentado algo cada semana. La respuesta era la misma. No. Una parte de Tweek pedía a gritos que volviera a tocarlo con esos brazos protectores, mientras que la otra le gritaba que entendiera, Craig solo jugaba con la gente… y él no sería la excepción. Si su mirada se cruzaba por lo menos una vez con la de Craig, entonces era feliz en resto del día. Al parecer nadie más, aparte de Max, se daba cuenta de esto.
Más de una vez más fue a hablar con Craig. Este se había cansado de repetirle que Tweek era solo su empleado, llegando a amenazarlo con el puño, pero eso no evitaba que el gerente volviera a enfrentarlo. Con tanta insistencia más difícil le era olvidar eso que su corazón le susurraba cada vez que veía a lo lejos a su empleado más reciente. Llegó incluso a pensar que lo hacía con Tweek cuando en realidad estaba con Oliver. Solo era cuestión de tiempo para que su pequeño secretito saliera a la luz. Ese jueves Max le pidió permiso de realizar una fiesta de aniversario de un mes a Tweek. Quedó sorprendido al ver que Craig aceptó de inmediato.
Oliver terminaba de arreglar el lugar donde se llevaría a cabo la fiesta. Sus compañeros ya habían preparado lo demás, solo faltaba uno que otro detalle.
-no te vayas a caer- dijo Max deteniendo la escalera de Oliver
-¿desde cuándo te importa lo que me pase?
-ya dejemos esto ¿no…? Lo siento si te ofendía… no quería que te alejarás así
La sonrisa de Oliver fue todo lo que necesitó saber. Era demasiado noble como para guardarle rencor. Bajó de la escalera y lo abrazó a mitad del salón. Todos voltearon a ver, esperando la reacción de Max que estaba rojo a más no poder. El amor que le tenía a su amigo rubio era un secreto a voces.
-yo tampoco quería perder un amigo, pero no me gusta cuando hablas así
Eso se lo dijo al oído de una manera muy seductora para él. Max se separó todo rojo y sin poder verlo directamente
-Tweek está por llegar
-cierto, aun faltan cosas- dijo yendo a la cocina
-"inocente Oliver"- pensaron todos
Tweek no tenía muchos ánimos de trabajar ese día, pero por alguna razón Oliver le había dicho que ni loco podía faltar, así que helo ahí, entrando a la cafetería para encontrarla completamente a oscuras. Las luces se prendieron de golpe y todos gritaron sorpresa. Tweek gritó sin poder controlarse, casi le provocan un infarto. Max se apresuró a calmarlo.
-tranquilo Tweek, te hicimos una fiesta por estar un mes aquí
-n-no se h-hubieran m-molestado ¡Gah!
-no es molestia- dijo Oliver
El rubio nervioso notó el cambio de ambiente entro ellos, mirándolos una y otra vez.
-ya nos perdonamos- dijo Oliver como si hubiera sido una pelea por una pelota y no por un corazón roto
-¿C-Craig les d-dio p-permiso?- dijo cuando los tres se sentaron en una mesa a comer una rebanada de pastel
-accedió de inmediato cuando le dije- respondió Max- no me sorprendió mucho, siempre te ha tratado mejor que los demás
Tweek miró a la derecha donde estaba Oliver, como preguntándole si eso era verdad. Él no creía que fuera así, había sufrido mucho con algunas cosas, como todos.
-tiene razón Max- dijo Oliver- siempre te encarga los trabajos más sencillos o los menos peligrosos
-y todos lo notan- agregó Max- pero nadie lo dice frente a ti
¿Por qué sentía como si estuviera en la mesa de las señoras chismosas? Quizás porque le estaban contando chismes estilo, él anda con ella, el otro terminó con esa. Pero lo que realmente le preocupaba era que notaban un ligero tono de envidia en las voces de sus amigos. Incluso en la de Oliver que era la puta personal del mismísimo Craig. Si él traba bien a alguien debería ser a Oliver ¿no?
-¿Cómo le hiciste Tweek?- dijo Oliver
Max lo golpeó por debajo de la mesa
-¿Qué? ¿No quieres saberlo tú también?
-y-yo no h-he h-hecho nada p-para que m-me t-trate d-diferente ¡Gah!
Oliver alzó una ceja sin creerle. Max comenzaba a creerle a Tweek pero también le parecía muy sospechoso eso. ¿Acaso? No, es una locura, Craig jamás se ha enamorado, y en el caso de que lo haga algún día jamás de los jamases sería de Tweek. Pero no se le ocurría una mejor explicación para eso. Todos miraban fijamente a Tweek, cada uno de sus temblores, tratando de explicarse la razón por la que recibía ese trato. Se supone que el trato especial se da a las personas especiales. Entonces ¿Qué tenía de especial ese chico miedoso que no era de Nueva York para ser tratado así?
Craig se había encerrado en su oficina. Autorizó la fiesta pero no aceptó participar en ella. Le dolía sentirse tan débil cuando se trataba de algo relacionado con Tweek. Solo quería alejarse de él, pero no podía. Día tras día él volvería a cumplir con el trabajo que le había sido asignado y no podía despedirlo así como así. Además, una parte de él no quería dejar de verlo. Su celular sonó.
-¿diga?
-lamento interrumpir tu jornada de trabajo- dijo Token
-hoy no estoy trabajando
-¿a no?
-no, mis empleados le organizaron una fiesta a Tweek
-¿una fiesta? ¿En el café? ¿Lo aceptaste? Espera, ¿Quién es Tweek?
-un chico que contraté hace un mes, por eso es la fiesta, por aguantar el trabajo todo el mes ¿Token?
-lo siento, luego te llamo Craig
Token temblaba cuando colgó el teléfono
-¿Qué ocurre?- dijo Clyde
-creo que tus cartas estaban en lo correcto
-¡las cartas nunca fallan!
Craig no se sintió ofendido porque Token le colgara, por alguna razón estaba feliz. Hacía mucho tiempo que no se sentía sí. No era una felicidad como la que le provocaba la droga o el sexo, era algo distinto y más profundo. Seguramente relacionado con Tweek. Cada día que pasaba comenzaba a aceptar más esa idea. Su lado bueno, su único pedazo que aún era humano le decía eso a gritos todos los días, pero su mente a penas captaba un ligero susurro que le convencía lentamente.
-tal vez debería felicitarlo
¿Craig Tucker hablando así? Algo malo saldría de todo esto, algo que los haría retroceder mucho.
Luego de un rato de estar charlando sobre otros asuntos Oliver se levantó a hablar con otros chicos, así que en la mesa quedaron solo Max y Tweek. El castaño bebía de su café con nerviosismo.
-¿Q-Qué tienes?
-aunque me disculpé con Oliver eso no cambia mi forma de pensar. Sigo creyendo que Craig solo lo utiliza y me siento más enojado con él conforme pasa el tiempo. Me gustaría tanto poder vengarme
-¿v-vengarte? ¿C-Cómo?
Max comenzó a mover su pie de arriba abajo, pensativo. Parecía que sufriría uno de los ataques de ansiedad que eran comunes en Tweek cuando era niño. Entonces vio una revelación. Si Craig se había enamorado de Tweek entonces podría utilizar eso a su favor.
-podemos darle celos
-¿c-celos? ¡Gah!
-sí, si tu y yo comenzáramos a salir entonces él se sentiría cambiado, justo como se sienten los demás cuando él los deja
-p-pero él n-no me q-quiere así ¡Gah! N-Nunca ha i-intentado nada c-conmigo
-¿no entiendes lo que eso significa?
La cosa empezaba a subirse de tono y salirse un poco de control. Tweek se estremeció y tembló con más fuerza al mismo tiempo que se hundía un poco en su asiento.
-no ha hecho nada porque sabe que lo que siente no es una calentura, está realmente enamorado de ti
La simple idea de que Craig pudiera sentir algo por él hizo que sus mejillas se tiñeran de rojo ante la mirada atónita de Max.
-él… ¿te gusta…?- preguntó
-y-yo…
El tic que tenía Tweek en el ojo se descontroló, sus manos sudaban, se jalaba las mangas de su camisa, estaba rojo de los pies a la cabeza y luchaba por hablar cuando su cuerpo ya estaba contestando la pregunta de su amigo.
-pero si no te ha hecho nada ¿por qué?
-no s-sé si me g-gusta… yo… ¡demasiada presión!- dijo jalando sus rubios cabellos- los gnomos… ahí vienen…- dijo como cuando era un niño
-¿los qué?
Oliver llegó en el momento más oportuno.
-¿Qué le pasa?
-nada- se apresuró a contestar Max
-v-voy al b-baño- dijo Tweek parándose con torpeza
El débil conejito salió corriendo al escuchar los pasos de un lobo que se acercaba. Oliver puso las manos en su cintura y miró a Max.
-¿Qué le dijiste?
-nada que él no supiera ya
-siempre sales con cosas así… jamás contestas mis preguntas
-si lo hago… solo que de una manera un poco escueta
-hasta tu lo admites
Tweek había abierto por completo el grifo del agua, con sus manos juntaba el líquido para luego arrojarlo a su cara, tratando de controlar el sonrojo que había tomado por completo su rostro. Estaba a punto de ser descubierto. Sí Max se enteraba de que se enamoró de Craig se encargaría de alejarlo de él por su seguridad. No quería que lo alejaran, no le hizo nada malo como para vengarse de la forma en que Max le proponía, simplemente era incapaz ¿un juego de celos? ¿Un juego de amor? No era buena idea, nunca es buena idea jugar con algo tan delicado como el corazón de otra persona, aunque por otro lado, Craig estaba jugando así con el corazón de Oliver. Deseaba que estuviera jugando tendría al menos una pequeña oportunidad. Se secó las manos con el papel que había en el baño y abrió la puerta para encontrarse con Craig en el pasillo.
Craig sintió que su corazón se aceleraba al ver salir a Tweek del baño. Lo estaba buscando pero no esperaba encontrarlo solo a mitad del pasillo, donde nadie podía verlos. Se mordió el labio inferior nervioso, tenía que hacerlo, mientras más pronto lo felicitara más pronto podría regresa a su oficina. Apretó los puños y se acercó a su empleado más reciente.
-felicidades- dijo con esa voz monótona
Tweek abrió los ojos totalmente ¿había escuchado bien?
-es raro que contrate a alguien y es aún más raro que duren un mes entero aquí, siempre se van hartos
-g-gracias- dijo Tweek casi en susurro
Cuando vio los ojos verdes del rubio sintió que perdía el control por completo, se acercó más, aprisionándolo contra una de las paredes. No lo había sentido tan cerca desde su primer día. Contrario a esa vez Tweek no tenía miedo, deseaba que avanzara, quería probarlo, prueba de eso era el sonrojo que lo invadió. Craig también estaba rojo y el rubio pudo verlo totalmente, sus esperanzas crecían. El pelinegro puso una mano en la mejilla de Tweek, sintiendo su suave piel sin la estorbosa ropa que tenía siempre. Su corazón casi se paraba y sus labios temblaban. Finalmente los unió con los de Tweak. Lo que sintió no se parecía nada a sus anteriores besos, era dulce y delicioso. Era algo que le hacía sentirse dichoso y… completo ¿Qué podía decir Tweek? Nada, excepto que ese era su primer beso, lo disfrutaba como si el mundo se fuera a acabar y nunca volviera a besar a nadie más, y no quería, porque besar a Craig era todo lo que podía querer en la vida. Los brazos de Tucker rodearon la delicada cintura de Tweek mientras que las manos del rubio se colocaron en la nuca de Craig. Era el beso más increíble que Craig había tenido y no quería cortarlo, pero le hacía falta respirar. Al carajo con el aire. Pero… ¿Qué le diría ahora a Tweek? Olvidaría todo y empezaría a andar con él, el chico era demasiado especial como para conformarse con algo como él, un adicto al alcohol, el tabaco y el sexo. No podía arruinar la vida de él. Se separaron lentamente. Tweek seguía rojo, Craig le dio la espalda de inmediato. Sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas, mierda, no quería llorar.
-C-Craig ¿Q-Qué fue e-eso?
-¿Qué más podía ser? Nada, no fue nada…
El pequeño corazón de Tweek se rompió al escuchar esas frías palabras salir de la boca que hacía unos segundos había besado. Debía estar oyendo mal, no podía decirle eso.
-¿por qué tardas tanto Tweek?- dijo Oliver entrando al pasillo
Vio las lágrimas en los verdes ojos de Tweek y la actitud de Craig ¿Qué habría pasado?
-¿Tweek?- preguntó preocupado su amigo
-Oliver- dijo Craig- tengo que hablar contigo, ven a mi oficina
-s-sí jefe
Ver como Craig se llevaba a Oliver así como así acabó de lastimar su herido corazón, derramó esas amargas lágrimas y apretó con fuerza los puños.
-cabrón- murmuró
Eso era Craig Tucker para él, un jodido cabrón que debía ser castigado. Debía sentir exactamente lo que le hizo sentir a Tweek. Caminó hasta la mesa donde estaba Max y se sentó mirando el piso.
-¿Qué pasó?- preguntó Max al ver a su amigo
-l-lo haré
Max se sorprendió por el cambio de actitud del chico, de inmediato entendió lo que le pasó. Ese maldito de Craig Tucker.
-¿estás seguro?
-totalmente- dijo sin su tic y tomando la mano de Max por encima de la mesa
-de acuerdo- dijo Max acariciando la mano de Tweek ante la mirada atónita de todos
Eso no se lo esperaban ¿verdad?
Espero que les haya gustado.
Dudas, comentario y/o sugerencias dejen un review
En el próximo sabrán que fue de Damien y Pip.
Hasta el siguiente.
