He vuelto con el esperado Style.

Tengo una noticia que darles, estoy por terminar el borrador de esta historia y finalmente puedo decirles cuantos capítulos serán en total.

Historia: ¿Estudias o trabajas?

Título del capítulo: El gran incendio de Chicago

Pareja: Stan y Kyle

Número: 8/18

Canción del capítulo anterior adivinado por ShinigamiJazzDark89 y WxTxR Firework de Katy Perry. Deben saber esta es de las más fáciles que pondré.

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 7: "El gran incendio de Chicago"

"No puedes leer mi cara de póker"

Al subir al auto de esos chicos supo quién estaba detrás de todo esto. Los dos jóvenes que lo tenían amenazado eran simples gatos de un enemigo más grande. Uno de los mayores enemigo de Eric Cartman después de Scott Ternoman.

En las ciudades más grandes de Estados Unidos existen siempre redes de mafia. Cartman dedica su vida a controlar dichas redes y hacerse con todo el dinero que puede. Dallas ya es la capital de su imperio de droga, alcohol, prostitución y uno que otro KFC como cuando era un niño. Pero Chicago era una de las ciudades que quería controlar, por eso mandó a Stan a ese lugar.

Stanley Marsh. Un desafortunado chico que tiene una deuda inmensa con Eric. Cuando su padre enfermó gravemente él solo era un pequeño niño. Con tal de conseguirle un hospital y un trasplante hizo un trato con Cartman que comenzaba a hacerse de unas redes de droga. Stan con tal de salvar a su padre le pidió dinero al culo gordo. Paga su deuda con sus servicios. Sharon no se enteró de nada de eso, para ella fue un simple milagro que el hospital no les cobrara ni un centavo. Mientras que su padre piensa que algo pasó y que Stan se niega a contarle. Le dolía mentirle así a su padre, pero no podía dejar que se enterara de su vida como un mercenario. Entrando por Cartman se convirtió en un matón, el mejor de la ciudad. Acabó con la vida de muchos enemigos del culón y ni siquiera ha llegado a pagar un cuarto de la deuda. Sería un cuento de nunca acabar. Al entrar a la secundaria Cartman hizo que transfirieran el trabajo de su padre a la ciudad de Chicago y tuvo que separarse de su amigo Kenny. Esto sería un cuento de nunca acabar.

Una cosa era que Stan estuviera metido en eso y otra muy diferente era arrastrar a gente inocente. Nadie sabía de su vida secreta, ni su familia, ni su escuela… los únicos enterados eran Gary y Wendy. Si, quienes fueron sus mejores amigos fueron los únicos que supieron de eso. No porque Stan les dijera, si no porque un día al llegar a su casa de sorpresa y subir a su cuarto lo encontraron lleno de sangre, con un arma en la mano y un sujeto muerto en el piso. Gritaron de horror, por suerte no había nadie más en casa. Lo habían atacado y él solo se defendió, pero tuvo que contarles todo a sus amigos. Desde entonces no cree que pueda llamarlos amigos. El lazo se rompió totalmente. No intentó remediarlo porque sabía que era mejor así, no se arriesgaba a que les hiciera algo ¿por qué se permitió hacerse amigo de Kyle? Ahora bajaban de un auto negro y blindado a una bodega abandonada cerca del lago Michigan. La competencia de Cartman era muy ruda, su jefe los veía de la misma manera. Kyle seguía desmayado, sujetado por los dos muchachos.

-vaya, vaya, por fin conozco al famoso mercenario

-y yo al que fue el líder de Chicago durante casi 20 años

-¡sigo siéndolo!- dijo sacando un arma- pero tu estúpido jefe cree que puede venir a desbancarme así como así

-no lo cree, ya lo ha hecho

La pistola del líder de la mafia de Chicago se posó en la frente de Kyle. Haciendo que Stan se estremeciera, lo tenían atado totalmente. Agachó la cabeza como disculpándose.

-por lo visto quieres que le vuele la cabeza a tu amiguito

-esto es entre Cartman y usted, no tienen porque meternos a Kyle y a mí

-¿Cuándo mataste a los demás pensabas eso?

Stan guardó silencio, no tenía sentido discutir con él, ya había decidido matarlo. Pero no se dejaría matar así de fácil, pasó por mucho como para dejarse morir así como así.

Afuera una sombra inmovilizaba a los guardias que había fuera de la bodega abandonada, con un grupo de personas detrás de él. La luz del interior iluminó ligeramente su cara, siendo reconocido por uno de los guardias que seguía consiente.

-no puede ser… Kevin McCormick… pensé que era solo una leyenda…

-lo siento, pero yo estoy muerto- dijo disparándole en la cabeza para evitar que hablara luego- al igual que tú…

-deja tus frases poéticas y entremos de una vez- dijo una voz femenina detrás de él

-te pareces demasiado a tu hermano, Ruby

-quizás, pero yo no me quedaré manejando un negocio como idiota al igual que él. Así se consigue más dinero y más rápido

Stan sabía que de un momento a otro le llegarían los refuerzos, pero eso no terminaba de tranquilizarlo, si tan solo tuviera un arma ya hubiera puesto a salvo a Kyle.

-¿no tienes algo más que decir antes de que te mate?

-suelte a Kyle, él no tiene nada que ver

-me gustaría que fuera tan sencillo… pero no…

Una bala atravesó la cabeza del hombre, Stan reaccionó en un segundo, alejando a Kyle de ellos, protegiéndolo de las balas de sus compañeros que entraban a la fuerza al lugar. Ese disparo solo podía hacerlo Kevin. Correcto, lo vio disparando a los del otro bando tan preciso como siempre.

-¿estás bien Stan?- le preguntó Ruby

-sí, pero tengo que regresarlo a la universidad- dijo refiriéndose a Kyle

-vaya sueño pesado, no se despierta ni con todo este alboroto

El fuego cesó, todos los enemigos muertos y dos heridos de su lado. Kevin se acercó a Stan.

-¿en qué líos te metes Stan? La próxima vez no podremos salvarte

-lo sé, pero al menos me ahorraste el trabajo

-¿enserio creía que ese era el jefe? Era un señuelo. El verdadero no se arriesgaría de esa manera y menos dejaría que una bala lo impactara tan fácilmente

-¿Qué hacemos con los cuerpos Kevin?- dijo Ruby

-lo que hacemos siempre, rendir honor al gran incendio de Chicago

La noticia de una bodega abandonada incendiándose fue primera plana en muchos periódicos. La mafia se mataba entre sí. Stan dejó a Kyle en su cuarto, Gary los esperaba despierto

-no le digas nada

-no te prometo nada, si él me pregunta tendré que contarle

El cloroformo tuvo un efecto más fuerte en Kyle, porque no se despertó hasta la mañana. Sabía que algo había pasado, claramente sintió que alguien lo sujetaba y que perdía el conocimiento. Pero todo se veía normal, excepto que su ropa estaba un poco sucia. Gary salía del bajo y le sonreía.

-buenos días Kyle

-hola… Gary- dijo el judío tratando de armar el rompecabezas en su mente, sin éxito

¿Qué había pasado la noche anterior? Al mirar su reloj se dio cuenta de que se le hacía tarde, saltó de la cama y luego de darse una rápida ducha salió del cuarto en compañía de Gary. O mejor dicho, el futuro doctor Gary. Durante las clases se concentraba, pero en cada pequeño descanso entre clase y clase se quedaba pensando. No sabía si lo imaginó o no pero estaba casi seguro de que no fue un sueño. Su amigo mormón le habría dicho si algo como eso hubiera sucedido ¿verdad?

Ruby marcaba un número telefónico, más por obligación que por gusto. Kevin lo vigilaba, para cerciorarse de que hiciera la llamada.

-¿Quién?- dijo la voz nasal de Craig

-hola hermano, tanto sin oírte

-¿Qué carajo quieres Ruby?

-no te hablo por gusto hermano, el pendejo de Kevin me obliga, así que ni modo ¿has hecho dinero con tus estúpidas franquicias?

-¿y tú has matado al alguien? La respuesta ya la aves Ruby, así como yo se la de esa pregunta. Dime algo más interesante

-¿Cómo qué genio?

-¿Está Kevin por ahí?

Ruby se volteó hacia Kevin y le gritó.

-¡Kevin el pendejo de mi hermano quiere hablar contigo!

McCormick se tapó los oídos, mierda, que pulmones y estaba solo a dos pasos de ella. Tomó el celular que Ruby le aventó. La chica se esfumó de un momento a otro. Adiós a la convivencia familiar que planeó.

-¿Qué pasa Craig?

-necesito un favor Kevin

-¿y por qué te haría un favor?

-le salvé el culo a tu hermanito muchas veces, me la debes cabrón

-¿Qué es lo que quieres?

-el teléfono de Damien… se que lo tienen

Kevin suspiró ¿para qué quería eso Craig? Claro, lo había olvidado. Ese par siempre fue muy amigo hasta que cada uno siguió su cabrón sueño. Dios que marica se oye. Y mientras más lo digas se escucha igual o más marica.

-de acuerdo- se resignó Kevin

Gary aprovechó la hora de descanso para encontrarse con Wendy en uno de los muchos jardines. Le contó lo que ocurrió cuando regresó a su habitación. Stan se había negado a contarle muchos detalles, solo insistió que ya había pasado y que Kyle estaba bien.

-no puedo creerlo, sabía que eso pasaría- dijo al oír la historia

-Kyle se ha enamorado Wendy, y al parecer estuvo inconsciente todo el tiempo, no recordará en que lo metió su amado

-entonces debes decirle Gary, sería un error arriesgarlo más

-lo que hablamos antes sigue en pie Wendy. Kyle no me ha preguntado nada. Así que yo no he dicho nada

Wendy se puso de pie con una expresión sombría en el rostro.

-¿recuerdas a ese hombre en el charco de sangre?

Gary no contestó.

-Kyle podría ser el siguiente Gary…

El mormón no habló, estaba consciente de eso, pero había hecho una promesa a Stan y la mantendría. Una de las pocas cosas que le agradaba de su familia era que siempre cumplía su palabra. Y él seguiría esos lineamientos.

-lo siento Wendy

La chica apretó los puños y asestó una cachetada en la mejilla del rubio que apenas se movió. Kyle buscaba a su amigo Gary, no quería encontrarse con Stan antes de hablarle. Si veía al pelinegro notaría su actitud y le interrogaría. Vio a Wendy corriendo a la lejos y tomando otro pasillo. Gary estaba sentado en una banca del jardín y miraba irse a su amiga, su mejilla estaba roja.

-Gary- le saludó Kyle

-oh, hola Kyle, llegaste justo a tiempo

-tengo que preguntarle algo

-claro ¿Qué cosa?

-dime la verdad ¿pasó algo anoche que debería saber?

La expresión del mormón cambió. Sabía que esa pregunta llegaría y tenía lista la respuesta.

-te secuestraron…

Al principio Kyle no lo creyó, pero el rostro serio de Gary le decía que no mentía.

-… unos enemigos de Stan

-¿enemigos… de Stan?

-debí decírtelo antes, Stan es un mercenario, trabaja para una de las muchas mafias que hay en la ciudad

Kyle comenzó a negar con la cabeza.

-el no puede ser eso… me lo habría dicho…

-¿estás seguro? Compruébalo si quieres… estoy seguro de que si le preguntas no lo negará… nunca lo hace

El judío no sabía a quién creerle, si a su cabeza que le decía que Gary no le mentiría o a su corazón que le decía que Stan no le mentiría. Se alejó unos pasos, sin asimilar lo que escuchó. Hizo lo único que su cuerpo le permitió hacer. Salir corriendo en busca de Stan, ver con sus propios ojos si eso era verdad. Las clases había terminado y Stan acababa de prepararse, se vengaría de ese hijo de puta. Una cosa era meterse con él y otra era intentar matar a su amado Kyle. Eso no lo permitiría. Acabaría con el problema de raíz. Cargó su pistola y la puso en su cintura, cayendo en una muy bien aprendida rutina enseñada por Cartman, cuando se metió en aquel negocio. Salió de su cuarto cuando el sol estaba poniéndose. Kyle lo buscó toda la tarde sin ninguna pista. Entonces lo vio, saliendo de unos dormitorios. Estaba vestido totalmente de negro y traía una mochila del mismo color en su espalda. Incluso su gorro era de ese color. Pensó en ir y preguntarle directamente, pero prefirió seguirlo. Como si intentara atraparlo con las manos en la masa.

Dudó un poco cuando lo vio salir de la escuela, no conocía muy bien la ciudad y podría perderse fácilmente. Stan se subió a un taxi. Kyle también detuvo uno.

-siga ese auto

-¿Cómo en las películas?- bromeó el taxista (¿Qué acaso todos decían lo mismo?)

Stanley respiraba tratando de calmar su ira y no hacer que lo encontraran cuando llegara. Al mirar el espejo retrovisor vio que un taxi los seguía y en el auto iba… Kyle… su corazón se paralizó, lo estaba siguiendo directo al nido de ratas.

-tome esa calle- dijo Stan al conductor

-pero me dijo que

-¡tome esa jodida calle!- dijo hastiado

El taxi giró con violencia, el otro no lo logró. Avanzando por la avenida. Al tratar de dar vuelta el tráfico se los impidió. Lo habían perdido.

-perdóneme- dijo el taxista

-regréseme a la universidad

Esa no había sido una acción planeada, Stan lo hizo de último segundo. De seguro lo había visto por el espejo retrovisor. Eso avivaba sus sospechas ¿Stan le estaba ocultando algo tan importante como eso? todo indicaba que sí. No era un idiota para no darse cuenta, pero su corazón le exigía darle el beneficio de la duda a Stanley. Se sintió como si estuviera jugando una partida de póker. No podía leer las cartas que tenía Stan en la mano. No podía leer su cara de póker. Luego de tener que dar vuelta a casi media ciudad por la desviación que tomaron tan repentinamente. Dejó a Stan a unas cuadras de la bodega donde le había dicho Cartman que se reunirían. Se acercó al edificio con mucha cautela. Había guardias por doquier. Mató a sangre fría a los que cuidaban la puerta trasera sin provocar el menor ruido. Se acercó a la puerta y la abrió lo más sigilosamente que pudo.

-¿Cómo que fallaron?- escuchó la voz de su objetivo

-los de Cartman nos llegaron de sorpresa

-¿y Marsh escapó? Mierda con ustedes

Stan se preparó para eso momento desde antes. Pero ahora era personal. Nunca metía a su vida privada con su trabajo esta era la primera vez. Se resguardó detrás de unas pesadas cajas, sacando su pistola. Solo necesitaba un tiro y acabaría con ese hijo de puta. Su dedo estaba por jalar el gatillo cuando sintió un fuerte golpe en la cabeza. Soltó el arma y nos tipos lo inmovilizaron.

-muy valiente Marsh- dijo el hombre dejando de fingir que no notaba su presencia- pero no es tan sencillo

Pro más que Stan forcejó no lograba zafarse de los fuertes brazos de esos dos grandulones. Lo llevaron frente a su jefe que tenía la mirada triunfante.

-esperaba más del famoso mercenario

-se metió con la persona equivocada- dijo Stan cuando este le dio la espalda

-¿crees que le temo a Cartman?

-no me refería a Cartman… no debiste llevarte a Kyle

-ya veo. Ese chico que secuestraron se llama Kyle ¿eh? ¿Por qué tanto interés en él?

-lo amo y no dejaré que lo vuelvas a dañar

-¿Cómo planeas hacer eso?- dijo riendo un poco

Stan sonrió al tiempo que daba la orden. Kevin desde afuera estaba por presionar dos detonadores, Ruby lo empujó para ser ella quien los activara. Unas explosiones alrededor de la bodega iniciaron un pequeño incendio.

-"que chica más salvaje"- pensó Kevin

La sacudida desorientó a los captores de Stan y le permitió escaparse de su agarre. Les disparó en el pecho a los dos y luego se acercó al jefe. Todo eso tan rápido que no le dio tiempo de reaccionar al hombre. Sus ojos mostraban el miedo y arrepentimiento. Unas lágrimas recorrieron su rostro.

-por favor… no me mates…

-no es tan sencillo- dijo Stan jalando el gatillo y atravesando la cabeza del objetivo

La sangre manchó un poco su playera y su cara. Ahora tendría que lavar la ropa y darse un baño. Genial. Salió de la bodega antes de que esta se consumiera por completo en las llamas.

-dos en dos días- dijo Kevin- todo un record

McCormick le ofreció un cigarrillo a Stan que lo aceptó y fumó tranquilo, ya no había nadie que pudiera hacerle daño a su adorado judío. Ahora Kyle sospechaba ¿debería decirle la verdad? Que era un hijo de puta que mataba con una facilidad escalofriante. No quería enterarlo. Primero saldaría su deuda y Kyle jamás tendría que saber de esa fea vida que llevaba.

-dime que ese si era el jefe

-sí, él era- le dijo Kevin divertido por la cara de cansancio que tenía Stan- ¿difícil la universidad?

-como no tienen idea- dijo Stan dándole otra calada a su cigarro antes de soltar el humo en el viento

Durmió unas 6 horas por estar lavando su ropa y bañándose. Pero no se quejaba, podía haber sido peor. Al menos ahora el trabajo por fin había terminado. Su celular sonó poco antes de las 6 de la mañana. El culón ¿por qué siempre que pensaba que todo había acabado le llamaba Eric? Ya sabía que le diría.

-¿Cómo está eso de que estas enamorado?- dijo enojado

-¿Quién te dijo?

-mierda, primero el cabrón de Kenny y ahora tú. Joder, si no es primavera

-¡¿Quién carajo te dijo?- repitió Stan en un tono más alto

-yo también oía tu conversación pendejo

Se arrepintió de haber admitido eso.

-joder ¿Quién es Kyle?

-ya te enteraste de demasiado gordo, deja las coas por la paz ¿ok?

-dudo que esto muera aquí Marsh. De todas formas, esa no era la razón de mi llamada

-¿otro objetivo?

-que comes que adivinas

-déjame descansar al menos una semana

-buen chiste Stanley

Joder, todo en su vida era trabajo, escuela, trabajo, escuela. No era un superhéroe, no podría con todo eso. Se quebraría tarde o temprano. Sumándole el lío en el que se había metido con Kyle esto era cuento de nunca acabar. Mientras anotaba las instrucciones del culón su mente estaba con el chico pelirrojo que se había llevado su aliento. Le preguntaría lo que pasaba, Kyle era de esos chicos. Debía concentrarse en que responderle cuando llegara la pregunta. Si empezó a desconfiar de él fue porque Gary abrió la boca. Ya lo sabía, pero no era capaz de creerlo.

Kyle caminaba asustado directo a Stan. Fue una suerte encontrarlo sentado en una de las bancas que estaban en el jardín. Cuando el pelinegro lo vio le sonrió, dándole un pequeño rayo de esperanza de que lo que escuchó era mentira.

-¿me has ocultado algo?- preguntó con timidez una vez que se sentó a su lado

Marsh sintió que se dividía en dos. Tomó por inercia la mano de su amigo haciéndolo sonrojar.

-¿piensas que no he sido sincero?

-vi que salías ayer de la universidad ya muy tarde

-un familiar murió y fui al hospital a acompañar a mi padre

Aunque en el fondo Kyle sabía que eso era totalmente improbable el amor que nació hacía Stan le hizo creerle. Sonrió ligeramente y desvió la mirada apenado.

-lo siento mucho… perdón por desconfiar así

El pelirrojo abrazó a su amigo sin importarle que los demás se les quedaran viendo. Stan correspondió totalmente al abrazó, sin embargo se había atado la soga al cuello. Si Kyle se enteraba de su enorme mentira lo perdería para siempre. No creía poder vivir si perdía a su amado. Gary miraba la escena a lo lejos. Marsh no le había dicho la verdad ¿a que estaba jugando? El nunca había negado lo que era una vez que lo descubrías. Entró enojado al edificio y golpeó una de las paredes ¿Qué no dejaría de arriesgarlo a él y a todos? ¿Por qué estas tan ciego Stanley?

Luego de romper el abrazo Kyle se puso de pie.

-debo regresar a clase… ¿nos vemos luego?

-por supuesto- le contestó Stan

-¡¿por qué no le dijiste?- le reclamaba su amigo Kenny luego de escuchar toda la historia

-no podía Kenneth ¿ya le dijiste a ese chico que eres la puta numero uno de Cartman?

-es diferente

-pues yo no noto la diferencia

Dos semanas habían pasado de ese hecho y su relación con Kyle por fin se estabilizaba. Su concentración estaba en la escuela y su trabajo de mercenario. Tranquilo porque detuvo las sospechas de Kyle a tiempo. Su amigo Kenny estaba en total desacuerdo con el chico de cabello negro.

-algo malo saldrá de eso Stanley. Si se entera de la manera equivocada no querrá ni verte

-así como si te descubren siguiendo a ese chico

-oye, tú fuiste el que me pidió un consejo

-y ya me estoy arrepintiendo

Kenny soltó un largo suspiro.

-maneja bien tus cartas Stan, estas en un juego muy peligroso. No por tu vida, porque esa siempre la arriesgas, ahora estas apostando tu corazón y eso si que lo puedes perder

-no te apures Kenny, no leerá mi cara de póker

-una cosa más, un mensaje de Cartman… ¡ya dejen de quemar todo por donde pasan joder! ¡¿Quieren provocar otro gran incendio en Chicago?

Stan rió ante la maravillosa imitación de su amigo rubio. Era un sabio consejo, quemaron demasiados lugares en muy poco tiempo.

-claro señor culón

Ahora fue Kenny quien rió.

Ruby miraba su teléfono celular con la llamada que le hizo a Craig. Jamás demostraría que lo extrañaba, solo podía llorar en silencio en un rincón oscuro de su habitación el hecho de que su hermano ya no estaba con ella. Quería poder hacer algo por él, lo que fuera con tal de que se alejara de todos esos vicios, estaba preocupada. Podría ser miembro de una mafia pero ella nunca se metería todas las cosas que usa Craig.

Kevin, Ruby y Stan. Los causantes de los incendios de Chicago.


Y ahí lo cortamos, ya casi llegamos al clímax en todas las historias.

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El siguiente cap será el Bunny.

Hasta el siguiente.