Hola a todos les traigo el Bunny

Historia: ¿Estudias o trabajas?

Título del capítulo: Distrito Escolar Independiente de Dallas

Pareja: Kenny y Butters

Número: 9/18

Canción del capítulo anterior adivinado por BelCandyKagamine, queenBwaldorf, Neko-uke, WxTxR, ShinigamiJazzDark89, LittleMalory, Dlaymei y Karasu-Kuroi. O sea casi todas las que comentaron. Poker Face de Lady Gaga.

No será la última vez que utilice una canción de Lady gaga, de hecho serán otros 6 o 7 cap. Eso suele pasar cuando tu madre te compra de cumpleaños un CD de Lady Gaga porque dice que TODAS sus alumnas son fan de ella y te hace escucharlo todos los días. No fue algo tan malo porque me ayudó a terminar de imaginar la historia. Bueno luego de este comentario que a nadie le interesa pasemos a la historia.

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 8: "Distrito escolar independiente de Dallas"

"¿Se puede fingir que los aviones en el cielo nocturno con como estrellas fugaces?"

La universidad no es un lugar difícil cuando estudias lo que más te gusta. Y Leopold "Butters" Stoch amaba la arquitectura, gusto que obtuvo por influencias de Kyle. Amaba ir a sus clases, por primera vez no tenía que ser obligado por sus padres a ir a la escuela. Sus padres, como los extrañaba, a pesar de comportarse la mayoría del tiempo como unos hijos de puta, aún los quería. Dos semanas de su vida que pasaron en un parpadeo. Lo único que le asustaba en Dallas era esa sensación de ser observado todo el tiempo. No lo había contado a nadie por temor a estar loco, pero dudaba soportar eso por más tiempo. Bradley le hacía compañía en los momentos más solitarios, llenando un poco ese vacío que se agrandaba cada día más.

Kenny seguía a su enamorado día tras día, se las arreglaba para que nadie lo viera, y si lo hacían era muy rápido y huía antes de que alguien lo atrapara. Todo eso sin que su amado lo notara. Cartman no había vuelvo a mencionar el teme desde entonces. Lo seguía tratando como una mierda, pero al menos no le volvió a golpear o gritar… o al menos no tanto. Sus clientes se hacían más en esa época del año y casi todas las noches tenía que trabajar. Siempre que estaba con otra persona pensaba en Butters, soportaba todo eso por la esperanza de estar con él algún día. El dinero le caía por montones, sumándole sus atracos a los clientes de la calle tenía una gran fortuna. Lástima que la mitad iba para Cartman, pero lo que le quedaba casi todo lo ahorraba. Planeando una vida mejor en una ciudad muy alejada de Dallas. Una vida que podría compartir con la persona que más amaba en el mundo, a pesar de nunca haber cruzado palabra con ella. Futuro que arriesgaba cada día al seguir a Leopold por todo el Distrito Escolar Independiente de Dallas. Necesitaba verlo, darse fuerzas para continuar y cerciorarse de que nadie estaba con él o le hacía daño.

Butters salía de su última clase del día y se encontraba con Bradley para comer. Su amigo lo esperaba terminando una tarea.

-nunca pensé que te gustara la historia

-ni yo pensé que te gustara la arquitectura… ¿crees que sea un buen profesor?

-desde luego Bradley

-no crees que… ya sabes… crean que soy un mal ejemplo para los alumnos

-quizás algunas escuelas lo crean… pero tú encontrarás una adecuada para ti Bradley

-aunque, casi ningún alumnos le agradaría tener un maestro bisexual

-a mi no me molestaría

La sonrisa en la cara de Bradley asqueó a Kenny, Dios, empezaba a odiar a ese maldito chico. Butters sintió de nuevo esa mirada, se dio la vuelta y no vio a nadie, comenzaba a volverse loco, esa sensación lo mataba.

-¿Qué tienes Butters?- le preguntó su amigo

-n-nada- dijo el pequeño Stoch continuando con su comida

Kenny era cada vez más arriesgado, se acercaba más y más. No sabía si Butters sospechaba o si ya lo había visto alguna vez, si había hablado de eso con alguien, a las autoridades o a ese tal Bradley.

Cartman estaba en sus oficinas centrales, un edificio abandonado en una de las calles de Dallas, que por cierto, dicho edificio también era su casa. Revisaba un nuevo cargamento de droga. Tenía muchos distribuidores en el país, Christophe en Los Ángeles, Kevin en Chicago. Pero aún le faltaba conquistar Nueva York. El cabrón de Tucker se negaba a volver a trabajar para él.

-señor- dijo uno de sus empleados- le hablan por teléfono

-diles que estoy ocupado

-insiste en que es urgente

-está bien, contestaré

Cartman levantó el teléfono y una voz de un hombre maduro le saludó.

-muy buenos días, usted debe ser el famoso Eric Cartman

-¿Qué es lo que va a querer? ¿Drogas?

-no, tengo entendido que Kenny McCormick trabaja para usted ¿no es así?

-así que lo que busca es sexo, sí, Kenny trabaja aquí

-me gustaría contratarlo para mañana

-tiene la agenda muy llena y mañana está ocupado

-le pagaré el doble de lo que hubiera ganado ese día

-¿e-el doble?- Cartman casi se va de espaldas- de acuerdo, ¿Dónde quiere verlo?

-dígale que vaya a la universidad de Dallas, a la oficina del director. Mañana a las 9

-ahí lo verá- dijo Cartman colgando- joder, cada día son más "respetables" directores quienes buscan sexo con una puta

Kenny entró a la oficina de Cartman muy molesto, lo interrumpió mientras seguía a Butters

-más vale que sea algo importante culón

-calma Kenny, deberías agradecerme

-¿por qué debería culón?

-porque mañana irás a la universidad de Dalas, te contrató el mismísimo director

Kenny no sabía si sentirse feliz o triste con eso. Feliz porque estaría cerca de su amado todo el día, pero triste porque tendría que coger con ese director.

-¿no vas a decir nada? ¡Joder Kenny!

-¿qué esperabas ha hiciera? De todas maneras tendré que cogerme a ese hombre

-claro porque ¡ese es tu jodido trabajo!

Mientras caminaba por el pasillo que lo conduciría con su cliente Kenny se sentía la persona más miserable del mundo, no había manera de caer más bajo. Miraba el piso al caminar, entonces, casi choca con una persona. Al pasar tan cerca y tan rápido pudo aspirar el olor que de él emanaba, era dulce, delicioso. Al verlo alejarse por el pasillo se dio cuenta de que era la persona que pensaba. Butters pasó tan rápido porque iba tarde y ni siquiera notó la persona con la que casi choca, aunque al sentir su mirada se paró en seco con un poco de miedo, era la misma sensación. Pero al voltear ya no había nadie en el pasillo. Ahora Kenny iba con una enorme sonrisa en el rostro, cuando más necesitaba fuerzas esto pasaba. Llegó a la oficina y tocó la puerta.

-adelante- se escuchó desde adentro

El director era un hombre ya viejo, como la mayoría de quienes lo contrataban. Sonrió al ver a Kenny y le pidió que se sentara delante de su escritorio.

-así que tu eres el famoso Kenny McCormick

-la puta más famosa de Dallas- dijo el cruzando los brazos

-¿Cartman te trata bien?

-¿disculpe?- dijo Kenny sorprendiéndose por la pregunta

-¿Qué si te trata bien? Por tu cara puedo ver que no es así… dime Kenny…

-eso no tengo porque decírselo al cliente

-¿no quieres charlas? Te contraté todo el día

-normalmente no hablo cuando me contratan, a menos claro, que me lo pidan de antemano

Sintió la alfombre en su espalda y las manos del director recorriendo su pecho, levantando la camisa que traía puesta. Mierda, esos tipos son demasiado pervertidos.

-"tres horas… ¡tres jodidas horas!"- se quejaba mentalmente Kenny mientras se levantaba del incómodo piso, ese sujeto lo tenía agarrado muy fuerte, casi lo asfixiaba

Sacó su cámara y comenzó a tomarle fotos a su cliente en el piso desnudo. Esa era la medida de seguridad de la organización Cartman.

-¿Qué demonios haces?- dijo el director despertándose y cubriéndose lo más que podía con las manos

-políticas del trabajo, es una medida de seguridad

-¿seguridad?

-sí, así se ven obligados a seguir contratándonos… míralo de esta manera, tienes que pagarnos una cuota pero a cambio coges con cualquiera de nuestras putas cuando quieras

-no puedes hacer eso

-mírame- dijo abriendo la puerta

-te arrepentirás de esto Kenny McCormick

-¿Qué harás? ¿Matarme?

El director golpeó con fuerza la silla que había a su lado, maldiciendo mil veces a ese hijo de puta. La secretaria alzó un poco la vista para ver como se iba Kenny caminando con dificultad. Abrió los ojos ante la idea que cruzó su cabeza y tocó la puerta de la oficina de su jefe.

-¡¿Qué chingados quieres carajo?

La mujer se hizo hacia atrás y volvió a su escritorio. No era la primera vez que el director citaba a jovencitos y los mantenía durante horas en su oficina, pero si la primera que reaccionaba de esa manera. Le dijo muchas veces que era algo muy arriesgado ¿le hizo caso alguna de ellas? No. Ahí estaban las consecuencias.

-esto no se quedará así- dijo poniéndose los pantalones- joder con ellos

Kenny se alejó un poco de la oficina, llegando a la sombra de un gran árbol. Se recargó en él, sacando su celular.

-¿cumpliste tu trabajo pobre de mierda?- le preguntó la bola de grasa de su mejor amigo

-tengo las fotos

-menos mal Kenny, ya me tenían hartos tus sentimentalismos y escenas dramáticas

-¿tendré el día libre?- fue al grano Kenny

-será la última vez Kenneth ¿me oíste? La última

Su celular sonó a penas colgó, era su amigo Stanley. De seguro tenía que platicarle algo sobre su enamorado, no lo había hecho desde hacía unas semanas.

-¡¿por qué no le dijiste?- le reclamó Kenny

-no podía Kenneth ¿ya le dijiste a ese chico que eres la puta número uno de Cartman?

-es diferente

-pues yo no noto la diferencia

-algo malo saldrá de todo esto Stanley. Si se entera de la manera equivocada no querrá ni verte

-así como si te descubren siguiendo a ese chico

-oye, tú fuiste el que me pidió un consejo

-ya me estoy arrepintiendo

-maneja bien tus cartas Stan, estas en un juego muy peligroso. No por tu vida, porque esa siempre la arriesgas, ahora estas apostando tu corazón y eso si que lo puedes perder

-no te apures Kenny, no leerá mi cara de póker

-una cosa más, un mensaje de Cartman… ¡ya dejen de quemar todo por donde pasan joder! ¡¿Quieren provocar otro gran incendio en Chicago?

Stan rió ante la maravillosa imitación de su amigo rubio. Era un sabio consejo, quemaron demasiados lugares en muy poco tiempo.

-claro señor culón

Kenny se rió.

Al colgarle a su amigo se sentó en el fresco pasto. Una mueca de dolor desfiguró su rostro por unos segundos, mierda, no volvería a trabajar con ese sujeto. A lo lejos vio justo lo que deseaba ver, su querido Butters salía de una de sus muchas clases. Le pareció extraño no verlo corre de inmediato a la otra. Quizás tenía una hora libre, esa era una oportunidad que no podía perder. Sin tener que trabajar pasaría el día entero viéndolo y buscando el valor para acercarse y decirle todo lo que sentía.

-l-lo n-noto p-p-pensativo s-s-señor C-C-Cartman- dijo Jimmy

-lo estoy Jimmy, todos mis empleados se están enamorando

-¿C-Cómo q-quién s-s-señor?

-Kenny y Stan, malditos maricas. Les dije claramente el día en que se unieron que no podía hacer eso ¿me escucharon? No

-¿p-por qué n-no ha m-m-matado a esos s-sujetos?

-no lo sé Jimmy, se quienes son pero… no sé porque no lo he hecho de una maldita vez

Cartman se recostó más en su silla, tenía que hacer algo pronto, a todos dejarían de ayudarle ¿en qué le afectaría eso? ya era el dueño de Dallas, Chicago y Los Ángeles y futuro dueño de Nueva York, ya no necesitaba a esos maricas para hacer el trabajo sucio. Tenía muchas otras putas, y Kevin McCormick era más eficiente que Stan. No había un buen motivo por el cual mantener a esos dos. Pero tampoco podía dejarlos ir así como así, tenía que idear algo.

-a-ahora s-si e-esta p-p-planeando algo s-señor

-consígueme un teléfono Jimmy

-¿d-de q-quien señor?

-de la persona que tenga dominada Denver

Mientras seguía a Butters de lejos Kenny se preguntó que estaría haciendo su hermano, Cartman le dijo muchas veces que había muerto en un incendio, pero él no lo creía así. Kevin no moriría de una forma tan pendeja. Extrañaba hablar con él, su hermano podría ayudarle a solucionar su problema. De una u otra manera Cartman siempre encuentra la forma de joderlo. Pero este día no se lo arruinaría, ese día a solas con su amor no lo arruinaría él.

Butters se encontró con Bradley, la sensación de ser observado no desaparecía, al contrario, sentía que aumentaba a cada segundo. Unos ruidos detrás de él lo alertaron, Kenny pisaba una rama que se rompió en dos. Giró la cabeza, asustado, tenía miedo en los ojos y Bradley se dio cuenta de inmediato.

-¿Qué tienes Butters?

-Bradley… ¿no sientes como que te están siguiendo?

El bisexual alzó una ceja, miró a todos lados y solo vio a los demás alumnos de la universidad pasear tranquilamente.

-no Butters, creo que estar demasiado estresado

-he tenido esa sensación desde que me mostraste la ciudad, y no ha desaparecido desde entonces. Bueno, solo en breves momentos y cuando es de noche

Kenny se había ocultado detrás de un árbol, mierda, notaba demasiado su presencia. Ahora cada paso, cada respiración que hiciera podría delatarlo de un segundo a otro. Calmó un poco su corazón que se había acelerado más y se atrevió a asomarse un poco. Vio que seguían con su camino.

-deberías ir a tu cuarto y descansar un poco

-lo intentará Bradley, nos vemos luego

-sí Butters… adiós

Demonios ahora estaba regresando. Muy a penas Kenny logró ocultarse en un arbusto. Butters temblaba un poco, la sensación aún era demasiado fuerte. Bradley debía tener razón, se estaba estresando mucho, además, la soledad hace que algunas personas se vuelvas locas… ¿o sea que se estaba volviendo loco? Kenny entró al edificio una vez que Leopold tomó un pasillo.

Escuchaba pasos y no había nadie más en el pasillo. Se detuvo de golpe y comenzó a pensar, debía haber una forma de confirmar sus sospechas y encarar a su acosador. Siguió avanzando por el pasillo con Kenny muy cerca de él, aumentó gradualmente el paso y giró bruscamente a la derecha por otro pequeño pasillo. Kenny también entró al pasillo pero no había ningún rastro de él. Se asomó por los dos lados, pero anda. Butters abrió con calma la puerta del conserje donde se había ocultado y vio por primera vez a quien lo seguía. Lo notó decepcionado por perder su pista. No viviría más tiempo así, debía reclamarle.

-¿Quién eres?- dijo tomando por sorpresa a Kenny

El rubio sintió que se congelaba al ver que le estaba hablando. Se quedó mudo, lo descubrió.

-¿por qué me estas siguiendo?

Los ojos asustados de Butters le rompieron el corazón en dos mitades que egoísta había sido. Disfrutando una y otra vez son su dulce imagen mientras que a él le palpitaba el corazón del miedo que le provocaba el ser observado continuamente. ¿Cómo había sido tan pendejo tanto tiempo?

-respóndeme- insistió Butters

Kenneth no sabía cómo explicar lo que sentía sin quedar como un maniaco acosador. Guardó silencio y miró muy apenado el piso, el rubor en sus mejillas espantó más a Leopold; que dio un paso atrás, alejándose de la causa de sus miedos.

-yo…- logró decir Kenny- Butters…

Al acercarse un poco a él hizo que este se espantara, apoyándose temblando contra la pared. El rubio mayor trató de tocarlo.

-aléjate- dijo Butters con el miedo impregnado en cada partícula de su ser

-pero Leopold…

-¡aléjate!- gritó Butters empujando a Kenny para salir corriendo por el pasillo.

Algunos alumnos escucharon el grito y se asomaron, para ver a Kenny sentado en el piso con los ojos llenos de lágrimas y la mirada perdida por algún lado. Su mente le repetía una y otra vez el grito de Butters. "pendejo" se dijo a sí mismo "pendejo, idiota, estúpido".

Leopold salió corriendo del edificio, necesitaba a alguien conocido, alguien que lo calmara ¡quien fuera! Bradley se había quedado por ahí terminando una tarea cuando vio salir del edificio a Butters muy asustado.

-¿Butters?- preguntó su amigo Bradley al verlo aterrado

Stoch abrazó con fuerza a su amigo, temblando del miedo. Bradley solo podía corresponderle y esperar a que este se calmara lo suficiente como para poder contarle que era lo que le ocurría.

-me están siguiendo Bradley…

-¿Qué? ¿Estás seguro Butters?

-acabo de comprobarlo… él… me seguía… y…

No lo soportó más y rompió en llanto.

Kenny se puso de pie aún con lágrimas bajándole por las mejillas, caminó hasta la puerta que era el cuarto de Leopold, se sentó a un lado de esta, totalmente apenado. Quería explicarle todo, lo esperaría, si estaba adentro tendría que salir y si estaba afuera, tendría que entrar. Ahí aprovecharía para explicarle todo.

-debe estar esperándome- dijo Butters una vez que se calmó y aceptaba una galleta que su amigo le ofrecía- no me sorprendería verlo afuera de mi cuarto

-¿crees que sea tan descarado?

-lleva siguiéndome dos semanas Bradley

El rubio mayor se puso de pie. Leopold le miró preocupado.

-iré a hablar con él

-pero… ¿y si te hace algo?

-me gustaría verlo intentándolo, déjame hablarle, prometo que no se volverá a meter contigo

Bradley entró a los dormitorio hecho una verdadera fiera, estaba muy enojado con la persona que había molestado de esa manera al chico que lo salvo cuando tenía 8 años. Lo encontró sentado afuera del cuarto de Leopold. Se veía desarreglado y seguramente estaba un poco loco.

-¿por qué estas siguiendo a Butters?

En el momento en que Kenny levantó la cabeza sintió que la ira lo consumía, se estaba metiendo al tema ese chico, ese maldito chico. Se puso de pie y respondió.

-eso es algo que debo discutir con él, no contigo

-si planeas hacerle daño no te lo permitiré

-eso sería lo último que quisiera hacerle…

-es tan fácil creerte, claro, lo has acosado dos semanas y quieres que crea que solo lo admiras de lejos porque te gusta de verdad. Si la gente como tú solo busca una cosa.

-cuidado con lo que dices, que de eso que piensas que yo busco ya estoy hastiado. Así que, aunque te cueste creerlo gran experto del comportamiento humano. Yo sigo a Leopold por una razón… él me gusta… y quiero que sea mi novio…

-¿entonces por qué no se lo has dicho de frente?

Al principio a Kenny le pareció raro que no se molestara. Siempre creyó que le gustaba Butters, estaba en un error.

-no es tan sencillo… solo mírame, ¿yo? ¿La escoria de la ciudad?

Bradley analizó un poco la situación.

-no sé si creerte

-como si buscara tu aprobación… ya no seguiré tanto a Butters, pero lo haré de vez en cuando, hasta que reúna el valor de verlo a los ojos y demostrarle lo mucho que me gusta

-¿y mientras qué hago? ¿Le digo lo que me has dicho? El pobre esta muerto de miedo

-dile que lo solucionaste

-lo haré, pero… si te atreves a hacerle algo te juro que te mato

-como si pudieras hacerlo

Kenny se fue de ahí, teniendo que confiar en alguien que había odiado durante mucho tiempo.

Butters regresó a su cuarto, tragándose la mentira piadosa que le dijo Bradley. Se sentía más liviano, sin la sensación eterna de ser observado.

Lo que más le agradaba a Kenny de la casa de Cartman era su balcón, podía ver todo el cielo nocturno. Su estrella fugaz le estaba fallando. Pasando muy algo iban varios aviones, sus luces eran hermosas, aunque no tanto como las estrellas reales.

Desde su habitación Leopold también los veía. ¿Podría fingir que los aviones en el cielo nocturno eran estrellas fugaces y pedir un deseo? Ojalá fuera así de sencillo, todos pedirían deseos al por mayor. El mundo sería un caos si a todos se les concedieran sus deseos, por eso debemos soportar algunas cosas malas, deseando que cambien, pero el deseo jamás se hace realidad.

Cartman salía al balcón donde estaba su mejor amigo. Esta fumando, se giró al escuchar el ruido de la puerta deslizarse.

-¿te descubrió?- preguntó Cartman al ver los ojos llorosos de Kenneth

-no digas que me lo dijiste

-no pensaba decirlo…

Aunque no dijo nada el resto del tiempo que estuvieron ahí, para Kenny fue una maravillosa señal de apoyo, lo más hermoso que podía salir de Cartman era el silencio. Dejar atrás unos insultos un momento.

-¿te gustaron las fotos?- bromeó Kenny ganándose una de las raras sonrisas del culón


Y hasta ahí lo dejamos.

A partir del siguiente son los clímax de todas las historias.

Volvamos con Craig y Tweek a la gran manzana.

Hasta la próxima.