Hola a todos...

Historia: ¿Estudias o trabajas?

Título del capítulo: Universidad de Chicago

Pareja: Stan y Kyle

Número: 12/18

Canción del capítulo anterior adivinado por Neko-uke, LittleMalory y ShinigamiJazzDark89. No dije que la canción del Creek era Love Game y la del Dip fue Just Dance las dos de Lady gaga. Traten con esta.

South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo 11: "Universidad de Chicago"

"Nos dimos un beso francés en el metro"

El timbre marcó el inicio de las vacaciones navideñas. Kyle salía de su última clase, estaba emocionado y no era para menos. Ese día su familia llegaría de visita a Chicago y Stan lo acompañaría al aeropuerto a recibirlos. Quedó de verse con el chico de pompón rojo en el edificio principal, pero se encontró antes con su compañero Gary, que pasaría las vacaciones en la ciudad de Dallas con su familia en casa de una prima.

-me alegra verte antes de que te vayas Gary- dijo Kyle animado- así podré desearte una feliz navidad y un próspero año nuevo

-lo mismo te deseo Kyle- dijo el mormón abrazándolo

Habían pasado ya varios meses desde que Gary le contó esa verdad a Kyle y nunca más se volvió a tocar el tema entre los dos compañeros de cuarto. Kyle porque no quería mencionarlo y Gary por respeto al judío.

-escuché lo de están- dijo ignorando la razón de su silencio

-¿Qué con eso?- inquirió el judío

-ten mucho cuidad Kyle ¿sí?

Gary cortó el abrazo y le sonrió a su amigo antes de pedir un taxi para irse al aeropuerto. Dejaba al pelirrojo desprotegido, pero que más podía hacer. Un pequeño pedazo de su razón confiaba todavía en Stan. Lo rescató como prometió y se enamoró. Jamás dejaría que algo le pasara.

Kyle continuó con su camino sin hacerle mucho caso a la advertencia del mormón, en lo referente a Stan sabía que podía mentirle. Stan lo esperaba justo en el lugar indicado. Le dedicó una bonita sonrisa y caminó hacia él.

-¿vamos?

Kyle asintió.

Sheila Broflovski nunca cambiaría, se pasó todo el vuelo quejándose de una u otra cosa. Gerald e Ike adoptaban la misma posición de aburrimiento cuando le daban dicho ataques. Menos mal que ya estaban tocando el suelo e Illinois. Las maletas se tardaban y Gerald le avisaba a su primogénito que ya habían arribado. Soportar a su madre era difícil para Ike cuando Kyle estaba con él, ahora solo sentía que lo asfixiaba. Finalmente la última y jodida maleta apareció; ahora por fin podrían ir al dicho hotel. Kyle esperaba impaciente, no veía a sus progenitores desde septiembre. Stan tomó su mano intentando calmarlo, logrando solo sonrojarlo.

-mi madre presume todo el tiempo que estoy en la Universidad de Chicago- dijo Kyle abriendo un poco más su corazón- no me parece que sea algo de lo que deba presumir

-no lo sé- respondió Stanley- si mi hijo fuera a esa Universidad desde un lugar tan alejado como Colorado también estaría orgulloso

Kyle sonrió, vio hacia la sala de espera y se encontró a sus padres, se puso de pie y los recibió.

-mamá, papá, él es Stanley Marsh, un amigo de la escuela

-encantados- dijeron Gerald y Sheila

-es un hotel espacioso- dijo Sheila al entrar a su cuarto del hotel

Stan y Kyle cargaban la mayoría de las maletas con cosas innecesarias. Las dejaron en el suelo y el pelinegro dijo

-me gustaría presentarles a mi familia… viven cerca de aquí

-Sharon Marsh- decía la madre de Stan

-Sheila Broflovski- se presentaba la madre de Kyle

Los Marsh y los Broflovski parecían estar destinados a conocerse porque no pasaron ni dos minutos para que se pusieran a platicar como si de viejos amigos se tratase. Ike se llevó bien con Stan y Shelly por suerte no pudo ir a casa por navidad.

-sería un placer que vinieran a la cena- invitó Sharon

-nos encantaría ¿verdad Gerald?- dijo contenta Sheila

-pero si somos judíos

-no importa, ellos festejan navidad y nosotros janucá

Kyle se emocionó, pasaría más tiempo con Stan. Marsh se notaba impaciente.

-nos vemos Stan- dijo Kyle cuando llegó la hora de regresar al hotel

-espero que pronto- le dijo Stan coqueteando sutilmente

Al cerrar la puerta se topó con la mirada burlona de su padre

-¿Qué pasa?

-¿te gustó? Sharon, nuestro hijo Stan enamorado

-por Dios papá

El chico del pompón rojo se ponía una camiseta de color negro y cargaba su pistola antes de asegurarse de que sus padres estuvieran dormidos y salir por la ventana a la fría noche en Chicago. La nieve le impidió un poco moverse, llegando con más retraso a la junta con sus compañeros.

-lamento la tardanza- se excusó Marsh- mis padres no se iban a dormir, ya estaba desesperado

-¿y eso por qué?- le preguntó Kevin dejando de leer su periódico

-leerás mucho las noticias- dijo Ruby- pero no sabes ni en qué día vives Kevin, es época de navidad, de unión familiar y todas esas mierdas

-prefiero no recordar cuantos días llevo de "muerto" y sin poder hablar con mi hermanito- se defendió McCormick

Stan tomó asiento en la pequeña sala que tenía Kevin en su improvisada casa en una caballa destartalada en las orillas de lago Michigan. Ruby estaba en el otro sillón tomando una taza de café. La chimenea ardía y el fuego hacía crujir la madera. Un ambiente totalmente calmado que no concordaba para nada con la imagen de mafiosos que se tenían.

-¿y cómo para que nos reunimos?- dijo Marsh- me cuesta cada vez más escaparme de casa con el frío que hace como para que no sea nada importante… no estoy como ustedes, disponible para el culón cuando se le pega la puta gana

-créeme que es mejor así, al menos tienes excusas para no obedecerle- Dijo Kevin doblando el periódico

-pero si tiene mucha prisa señor presidente- dijo Kevin- seré directo… hay un nuevo objetivo

-genial, ni siquiera en estas fechas deja de utilizarnos- dijo Marsh

-y no has oído lo peor- dijo Ruby

Stan miró a McCormick

-tenemos que matarlo luego de la fiesta de noche buena

-¡¿Qué? ¡Puta madre!- dijo Stan cruzándose de brazos y haciendo un infantil puchero- no podré escaparme esa noche

-¿le reclamarás a Cartman?- dijo Ruby

-solo me ganaría una patada en el culo- dijo Stan enojado

-órdenes son órdenes, mercenario de Chicago

Cartman aventaba todos los papeles de su escritorio harto. Jimmy entró a la oficina al escuchar el alboroto.

-¿Q-Q-Qué t-ti-tienes s-señor?

-mierda con esos pendejos- dijo refiriéndose a sus rivales

-t-t-tengo noticias q-que p-podrían alegrarlo

-¿Qué cosa es?-dijo tomando asiento

-preparé t-t-todo lo q-q-que me d-dijo

Una maliciosa sonrisa se formó en el rostro de Cartman

-¿incluiste a todos?

-a t-todos

-¿Cuándo será?

-e-el 15 de e-enero

Cartman se asomó por la ventana, el frío viento de la noche congelaba al contacto. Maldito sea el desierto con sus noches frías y sus días de calor infernal. A pesar del frío salió a su balcón a ver la noche. Sacando un cigarrillo, lo encendió y le dio una larga calada. Soltando pequeños círculos de humo y finalmente uno más grande que estos otros cuatro.

-muy pronto…- susurró Eric

La noche buena, la víspera de la navidad. La fecha en que se hace la cena de navidad. Las dos familias ayudaron a que esta fuera perfecta. Sharon y Sheila hicieron muy buen equipo cocinando el pavo y otros platillos judíos. Stan y Kyle ponían la mesa cuando una pregunta incómoda salió al aire.

-Stan- dijo Ike- ¿te gusta mi hermano?

Las mejillas de ambos chicos ardieron de vergüenza.

-¡Ike!- le reprimió Kyle

-¿Qué? Es solo una pregunta

Para suerte de ambos los adultos llegaron con la comida. Los Marsh del lado izquierdo y los Broflovski del lado derecho. Su madre había hecho algunos platillos judíos y en la mesa estaba un candelabro de nueve brazos. Dos familias, dos religiones, dos festejos que se unían por la amistad de dos jóvenes de ciudades distintas. Podría decirse que del lado izquierdo se festejó navidad y del lado derecho se festejó janucá. Kyle y Stan se miraban de cundo en cuando con las mejillas sonrosadas como preguntándose ¿me quieres?

-esta sin duda fue una navidad muy diversa- dijo Sharon

-querrás decir janucá- bromeó Sheila

Los dos esposos empezaban a creer que juntar a las dos mujeres no fue una muy buena idea. Continuando con la tradición, los Marsh se pusieron a cantar villancicos navideños y luego los Broflovski se pusieron a cantar canciones en hebreo. Una muy extraña forma de pasar el 24 de diciembre si me permiten decirlo.

A las 10 y media las luces se apagaron en la casa. Los Broflovski aceptaron pasar la noche ahí. Kyle no podía dormir y se puso a pensar; ¿por qué su madre había aceptado estar en un festejo de otra religión cuando casi hace que se detenga la navidad en una ocasión? Quizás estaba realmente urgida de una amistad. Estaba en el cuarto de Stan. Dándole la espalda a la cama de este. No dormiría bien estando tan cerca de él luego de esa incómoda pregunta. Cerca de las 11 Stan se puso de pie tratando de no hacer ruido. Kyle se hizo el dormido, vio que sacaba una ropa totalmente negra y se la ponía en vez de su pijama. También sacó algo de un cajón. Se le heló la sangre al ver de qué se trataba gracias a la luz de la luna. Un arma. Abrió la ventana y salió de la casa. Kyle se levantó de un salto, se puso los zapatos y la chaqueta y salió del cuarto, a mitad de las escaleras escuchó una voz.

-voy contigo- dijo Ike

-es peligroso

-él te gusta… y no estaré tranquilo hasta que sepa porque se fue así

Kyle bajó la mirada resignando. Ike y Kyle salieron de la casa por el patio trasero, Stan se fue al frente de estaba y empezó a caminar. A una distancia seguro iban los dos hermanos judíos. Bajó a la estación del metro. Stan compró un boleto, Kyle revisó sus bolsillos encontrando unos billetes, que suerte. Subieron a un vagón diferente desde el que podían verlo. Se sintieron unos verdaderos espías. Bueno, al menos eso sentía Ike.

-¿Dónde está?- preguntó Stan a Kevin al bajar del vagón sin percatarse de los hermanos

-está por salir del restaurante, ya estamos listos

Al salir de la estación Kyle supo más o menos donde estaban. Era un salón de fiestas muy popular entre las gente rica. Miró a su hermanito y le dijo

-quédate aquí Ike, ya vuelvo

Estaba por seguir a su hermano cuando escuchó detrás de él.

-¿Qué haces aquí?

Una chica de su edad con cabello de color anaranjado le apuntaba con una pistola. En cuanto vio esos ojos de color azul quedó flechado. Ruby sintió una molestia en el estómago y un raro aumento del ritmo cardiaco y para rematar, un extraño calor salía de sus mejillas.

-hola…- dijo Ike nervioso

-hola…- dijo Ruby sonrojada

Stan tomó su posición, su equipo estaba listo para acabar con la seguridad del objetivo. A las 11:20 el hombre salió del club con un montón de hombre de seguridad. Una ráfaga de disparos acabó con las barreras humanas, dejando desprotegido a la competencia del culón. Kyle miró asustado caer a toda la seguridad que tenía aquella persona. Stan sacó su arma y de un segundo a otro quedó frente a frente con su objetivo.

-con que… Eric Cartman- dijo el señor de edad avanzada

-le manda muchos saludos y lamenta su muerte- dijo pegando su arma al pecho del hombre

-yo lamento la tuya- dijo sacando una navaja y cortando un poco la mano que sujetaba la pistola. La otra mano de Stan tomó la muñeca del hombre y los dos forcejearon.

Kevin dio la orden de no disparar, por el riesgo de darle a Marsh. Con un ataque de fuerza el hombre viejo casi toca el rostro del pelinegro. Stan hizo lo único que pudo. Clavó la navaja en el cuello del viejo salpicándose de sangre. La competencia del culón cayó al suelo herido, rematándolo Stan con su arma. La sangre la había salpicado todo el rostro y buena parte de su ropa. Odiaba cada vez que eso pasaba.

-eso fue todo- dijo Kevin ordenando la retirada

Todo parecía normal para Stan, hasta que vio entre unos arboles la imagen asustada de su amigo Kyle. La sangre se le congeló en las venas y el alma se le cayó al piso. Broflovski miraba atónito la imagen de un desalmado mercenario.

-Kyle…- dijo Stan con miedo

Las manchas de sangre en el rostro de Stan aterrorizaba al judío.

-eres un monstruo- dijo Kyle empezando a llorar

En un segundo reaccionó y salió corriendo asustado. Marsh lo siguió por instinto, había cuidado tantas veces sus salidas nocturnas, todo para que no sospechara de su vida secreta. Y justo cuando baja la guardia es cuando pasa toda esa mierda. Kyle se sentía traicionado, Gary le advirtió y él se negó a escucharlo, tenía pistas, todos los motivos para desconfiar de Stan. Pero le dio más peso a la palabra de un maldito mentiroso y asesino. Que idiota fue.

-¿Qué mierda?- dijo Kevin al ver lo que pasaba

Stan siguió a Kyle cuando este entró a la estación del metro. El encargado de vender los boletos se asustó por la cara de miedo y las lágrimas que seguía derramando. Le dio el boleto sin cobrarle y vio como entraba otro chico ensangrentado.

-Kyle espera… déjame explicarte…

-"¿Qué mierda?"- pensó en empleado

-¡aléjate monstruo!- gritó Kyle subiendo al vagón. Stan saltó las vallas de cobro y corrió para alcanzar el metro. Detuvo las puertas y entró a la fuerza tomando a Kyle de la cintura y acercando sus rostros. Kyle tenía el miedo en los ojos y la traición en la piel.

-déjame- dijo el judío asustado con esos ojos malvados que por alguna razón no podía dejar de ver

-no Kyle… no te dejaré nunca…

Lo besó sin ninguna señal de dulzura, fue un apasionado beso francés que se dieron en el metro. Quería mostrarle su amor y acabó mostrándole su pasión, dos conceptos que pudieran causar mucha confusión en el aturdido corazón de Kyle que hasta de su hermanito se olvido.

Después de una extraña noche que se extendió para entregar a un niño de 13 años a su casa finalmente Kevin estaba en su hogar. Donde podía pensar tranquilo. La fotografía que tenía de su hermano provocó que lo hiciera. Tomó su teléfono y llamó.

-¿diga?

-Kenny… soy yo… Kevin…- dijo alegrándose de que siguiera vivo

-sabía que no estabas muerto- dijo Kenneth

-necesitaba oír tu voz… saber de tu vida

-de eso creo que deberías hablar mañana

-¿por qué mañana?

-porque para entonces ya sabré si tendrás cuñado…

Kevin quedó boquiabierto.

-¿Qué? Kenny cuéntame desde el principio

McCormick rió. Su hermano nunca cambiaría, siempre igual de protector con él. De nada servía, moría todos los días.

Ruby se sentía como idiota al preguntarle eso a su hermano.

-¿Qué es el amor Craig?

-no tengo tiempo para tus preguntas Ruby- dijo el mayor estresado

-creo que estoy enamorada

Craig se quedó mudo al escuchar eso.

-¡¿Quién carajos es?- dijo enojado

-oye genial, dije creo- se defendió la hermana mientras recordaba la imagen del chico canadiense

-¡dime quien es!- exigió Tucker

-no, porque vendrás corriendo de Nueva York para partirle las bolas y no quiero que hagas eso

-tengo suficiente con mis problemas como para andar solucionando los tuyos

-¿Quién dijo que eso era un problema?

-¿Quién carajos eres y donde está Ruby?

La chica soltó un largo suspiro.

Le cagaba cada vez que su prima hacía la misma mierda. Una hora para que comiencen a cenar y se le ocurre encargarle algo de último momento, cuando todas las tiendas están cerradas por la estúpida navidad. Solo traía un abrigo pequeño, este no era como el frío de Chicago. No había ni siquiera nieve. Miraba el suelo enojado, extendió la mano para abrir la puerta de la única tienda que seguía abierta. Sintió que otra se colocaba encima de la suya.

Así fue como se cruzó por primera vez con aquellos bellos ojos que Bradley poseía. Se miraron unos segundos, sin que ninguno apartara la mano de la puerta.

-hola- saludó Bradley sonrojándose

-hola- fue lo único que supo decir Gary

Wendy escuchó el metro pasar con fuerza. ¿Por qué permitían que siguiera operando tan tarde? No podía dormir, y no, no eran nervios navideños. Estaba preocupada por ese pobre chico Kyle. A pesar de las advertencias de Gary no desistió de seguir con Stan. Grave error.

Se sentó en su cama. Su cuarto estaba caliente y podías pisar la alfombra descalza. Se sentó en su escritorio y abrió uno de sus cuadernos escolares. La fotografía de los tres fue lo que encontró. Una lágrima silenciosa escurrió por su mejilla. ¿Stan había sido un monstruo desde entonces? Esa sonrisa dulce y normal te hacía pensar que no, pero la realidad era otra. Lo que más extrañaba de esos días de primavera eran sus idas al lago Michigan donde pasaban horas enteras sin hacer nada pero haciendo todo. Seguía siendo su mejor amigo, siempre lo sería. Tanto de ella como de Gary. Aunque jamás se lo diría y siempre lo verían como un monstruo, su pequeño monstruo llamado Stanley Marsh.

-monstruo- susurró Wendy en la oscuridad de su cuarto

Kyle se despertaba pesadamente sin recordar mucho. Lo último que sintió fue la lengua de Stan recorriendo frenéticamente su boca. Un beso francés. Sintió un poco de frío, era normal, estaba totalmente desnudo. Miró hacia su izquierda encontrándose con Stan profundamente dormido. La ropa de ambos estaba regada por toda la habitación. Habrían hecho exactamente lo que Kyle supuso que harían luego de ese apasionado beso. Al mirar el reloj vio que apenas eran las seis. Menos mal, sería terrible que sus padres los vieran en una posición así. Ike, cierto, lo dejó olvidado… bueno, ya deberían haber encontrado el camino a casa, su celular no tenía ni una sola llamada, soltó un largo suspiro. No sabía cómo sentirse. Se había acostado con la persona que más amaba en el mundo, pero esa persona era un monstruo. Tenía un monstruo en su cama. Miró a Stan dormido, tan tranquilo, anoche mató a una persona y durmió toda la noche con normalidad. Vaya monstruo.

-¿Cómo que mi hermano se fue?- dijo Ike a Kevin

-lo vi subirse al metro- respondió McCormick

-¿Cómo se supone que voy a regresar a casa de Stan?

-podemos llevarte- dijo Ruby- ¿verdad Kevin?

-querrás decir que tú puedes llevarlo

La mirada enojada de la chica fue suficiente para persuadir a su "superior".

-de acuerdo, te llevaremos a casa- confirmó Kevin

Kyle baja las escaleras con una marcha casi robótica. La emoción se esfumó y no tenía fecha de retorno. Se dejó caer en uno de los sillones de la sala, repasando mentalmente todo lo que Marsh le hizo la noche anterior ¿Qué si le gustó? Vaya que sí. Pero… un monstruo se acostó con él, no Stan. ¿Ese siempre fue el Stan del que se enamoró? Sí, era el mismo. ¿Todavía lo amaba Kyle?

Ike bajó las escaleras cuando vio a su hermano sentado en la sala. Estaba enojado y bastante ¿Cómo se le ocurrió dejarlo ahí a mitad de la noche? Ahora sí que lo escucharía.

Stan se despertó y no vio a Kyle. Lo buscó con los ojos por el cuarto sin encontrarlo. Una enorme culpa tomó por completo su cuerpo. ¿Qué demonios había hecho? ¿Por qué se dejó llevar de esa manera? Lo único que demostró era que quería coger con Kyle en vez de que lo amaba y que aparte quería coger con él. ¿Con que cara lo vería ahora?

-hola hermano- dijo Ike entono enojado

-hola- le dijo Kyle sin verlo

-¿podrías explicarme una cosa?

-claro…

-¿Por qué carajo me dejaste ahí?- dio tratando de no subirla voz y alertar a sus padres

Los ojos de su hermano lo miraron fijamente. Ike se asustó, ese no era Kyle. Estaba totalmente vacío por dentro, se sentó por la enorme impresión, sin dejar de ver esos ojos que la noche anterior estaban tan enamorados y llenos de una hermosa vida. No resistió más y apartó la vista. Sonrojándose un poco.

-me acosté con Stan- soltó

Ike abrió los ojos de par en par. Lo miró sorprendido y con una nueva causa de enojo, se controló para no soltar un grito y preguntar lo más bajito posible.

-¿por qué Kyle?

El chico pelirrojo miró la televisión que estaba apagada por un largo tiempo antes de contestarle a su hermanito canadiense ¿Cómo decirlo para que él pudiera comprender las diversas razones que lo llevaron a hacer todo lo que hizo, desde enamorarse de Stan hasta la noche anterior?

-porque… se comió mi corazón…


Lo cortamos...

Ahí se queda el cap, dejandolas en suspenso.

Intentaré subir el Bunny en navidad pero no prometo nada.

Nos leemos luego.

Feliz Navidad a todos diría el señor Mojón.