Feliz navidad a todos!
Logré terminar el capítulo y aquí esta el Bunny.
Historia: ¿Estudias o trabajas?
Título del capítulo: Biblioteca pública de Dallas
Pareja: Kenny y Butters
Número: 13/18
Canción del capítulo anterior adivinado por LittleMalory, ShinigamiJazzDark89, symphknot y WxTxR. Que fueron todos los que dejaron review y les agradezco mucho.
South Park no es mío, es de Trey Parker y Matt Stone.
Capítulo 12: "Biblioteca pública de Dallas"
"Y desde ese día, me robaste el corazón"
-¿estás seguro de lo que haces?- le preguntó Bradley sacando su última maleta del cuarto- la navidad es para la familia, no para dedicarla a la escuela
-estoy seguro Bradley, mis padres no me extrañaran mucho
El bisexual vio no muy convencido a su amigo y algo preocupado porque sabía que aquel chico seguía al acecho, si es que no lo estaba escuchando en ese preciso instante. Cosa que era totalmente cierta, vio una sombra anaranjada ocultarse rápidamente en una esquina de la pared.
-bueno, me voy. Si necesitas algo sabes dónde encontrarme
-¿te ayudo con las maletas?
-no es necesario Butters, no te enfríes, el viento esta helado
El pequeño Stoch se despidió de su amigo que iba a pasar las vacaciones con su familia. La verdadera razón por la que Leopold no quiso ir a su cara era porque sabía que su padre lo interrogaría sobre todo lo que hacía en la escuela, por culpa de un 9 que sacó en una calificación. Con la excusa de adelantar una materia en la época invernal se salvó del interrogatorio y del sermón. Los últimos meses habían estado realmente tranquilo, casi no sentía que lo vigilaban. Eso no era porque Kenny lo dejara seguir, si no que se acostumbró a dicha sensación luego de enfrentarlo. Pobre e ingenuo Butters que se tragó completita aquella mentira piadosa de su amigo. Regresó a su cuarto para tomar sus cuadernos y materiales para su clase. Hacía frío, pero no nevaba como pasaba en Colorado. Ese clima era muy extremo.
Kenny siguió ahora a Bradley que leyendo sus pensamientos lo esperaba con los brazos cruzados.
-a ver cuándo- dijo alzando una ceja
-pronto- le respondió Kenny
-llevas diciéndome eso varios meses ya
-ya tengo una fecha, para cuando regreses ya será mi novio
Bradley rodó los ojos
-solo no me hagas tener que matarte
-nunca lo lograrías- le dijo cuando subía al taxi
¿A qué demonios se refería con eso? maldito raro. Ahora a pasar la navidad con su familia. No era que no le agradara la idea, pero cada vez que es noche buena, olvidan comprar algo y él es el que tiene que ir a la tienda a las 10 o 11 de la noche con un río de mil demonios. Veamos que sería este año. Deseaba que ya fuera 27 y así podría regresar a su confortable cuarto en vez de dormir en el piso con los idiotas de sus primos. Cuanto deseaba que esa navidad fuera diferente. En lo que fuera, pero diferente. Leopold entraba al salón de clase, eran muy poco alumnos que como él decidieron adelantar una materia y no pasar la navidad con sus seres queridos. Quien sabe qué clase de familias tendrían para rechazar las vacaciones.
Kenny lo vigilaba desde un árbol que estaba afuera del salón. Se estaba congelando totalmente, maldito frente frío. Cuanto lo odiaba. Moriría de frío si seguía así. Las palabras de Bradley estaban surtiendo un extraño efecto. Las había escuchado muchas veces a lo largo de los meses, pero por primera vez sentía que había llegado lo suficientemente lejos. Tendría que encontrar la forma de decirle lo mucho que lo amaba sin asustarlo ni hacer que llorara como lo hizo en septiembre ¿Cómo logaría eso? no tenía ni la mínima idea.
Desde otro edificio un par de sujetos miraba a Kenny, siguiendo cada uno de sus temblores por el frío. Su foto la tenían marcada con una tacha gigante de color rojo y unas letras en la parte de atrás.
"Mátenlo" se leía
-será fácil- dijo uno de ellos- incluso podría morir de hipotermia en este segundo
-no subestimes a la puta de Cartman- dijo el otro- ha sobrevivido a más situaciones peligrosas que tú y yo juntos
-ya sabes lo que dicen, la mala yerba nunca muere
Tal y como lo había predicho sucedió, maldita descuidada de su madre que siempre hace la mista y puta mierda. Estaba por abrir la puerta de la tienda que no estaba cerrada cuando sintió una mano debajo de esta. Así se encontró por primera vez con aquellos luminosos ojos que lo llevaron de una extraña tranquilidad.
-hola- saludó sonrojándose
-hola- dijo el otro chico
Gary revisaba los congeladores encontrando por fin la puta lecho.
-¿te hicieron lo mismo?- dijo Bradley
-¿por qué no revisan nunca lo que les hace falta?
-lo sé… y solo a ellos se les ocurre mandar al chico más joven solo porque ya tiene 18 años y los viejos de 20 o 21 se quedan tranquilos en casa
-sí, mientras tú te congelas el maldito culo
Ambos rieron ante la similitud de sus pensamientos. Pagaron los artículos y salieron de la tienda sin querer despedirse.
-¿te veré de nuevo?- le preguntó Gary
Bradley no pudo evitar sonrojarse.
-no lo sé… ¿quieres volver a verme?
-claro que sí- de inmediato enmudeció por la forma en que dijo eso
-¿te parece el 27? En la plaza Dealey
-está bien… olvidé preguntarte tu nombre
-soy Bradley ¿y tú?
-Gary…- dijo dándole la mano
La plaza Dealey, el lugar donde Kennedy fue asesinado pero el único que estaba seguro que podría encontrar con facilidad. Se notaba que no era de la ciudad, iba demasiado desabrigado. Debía ser del norte.
La noche buena, muy linda pero no tenía familia con quien pasarla. Al llegar a su casa se encontró con sus padres, dormidos, drogados y borrachos. Y se preguntaba por qué su hermano era un mercenario y él la puta de Dallas. Volvió a la casa de Cartman. Ahí al menos tendría calefacción. El culón se comportaba de una manera muy misteriosa últimamente y no solía meterse mucho con él. Jimmy tenía más trabajo que nunca. Nadie le dijo que se convirtiera en el secretario de Cartman. Mientras Timmy, bueno, él servía el café.
-feliz navidad Timmy
-¡Timmy!- gritó el minusválido alegre
Se dejó caer en el sofá y cerró los ojos ya tenía el plan perfecto. Su celular lo sacó del trance.
-¿diga?
-Kenny… soy yo… Kevin…
-sabía que no estabas muerto- se alegró Kenny
-necesitaba oír tu voz… saber de tu vida
-de eso creo que deberías hablar mañana
-¿por qué mañana?
-porque para entonces ya sabré si tendrás cuñado…
-¿Qué? Kenny cuéntame desde el principio
Su hermano nunca cambiaría. Le contó todo, poniéndolo al tanto de un asunto que solo discutía con su amigo del alma Marsh.
-¿y cómo arreglarás eso?
-las cosas ya se enfriaron, ahora lo tengo que demostrar que de verdad lo quiero
-¿Cómo mierda piensas lograr eso?
Kenny esbozó una sonrisa.
-eso ya lo tengo previsto
-siempre que dices eso te sale mal el plan
-no me eches la sal, joder- se molestó el pervertido
La biblioteca pública de Dallas tenía diversas, por así decirlo, sucursales y una de ella estaba en el Distrito Escolar Independiente de Dallas Butters tenía montones de tarea y caminaba a la biblioteca. La navidad había llegado y no recibió ni una llamada de sus padres, bien podrían haber tomando un crucero. La bibliotecaria lo saludó, el lugar estaba totalmente vació. Incluso los otros chicos de su clase preferían pasar navidad por ahí que haciendo sus tareas. Un gran árbol estaba en una esquina del lugar tan espacioso. Esa sin duda era la navidad más triste que había tenido en toda su triste vida. Se sentó en una de las muchas mesas y fue a buscar un montón de los libros que necesitaba.
Kenny sabía que el momento había llegado cuando vio al pequeño Leopold entrar solo a la vacía biblioteca. Era el sitio justo para discutir con él, solo hacía falta deshacerse de la encargada. Se acercó y comenzó a correr, para fingir que iba a apurado.
-el director le manda hablar- dijo jadeante
-¿a mí?
-sí, dijo que era algo sobre su sueldo, un aumento o algo así
El rostro de la mujer se iluminó al momento y dejó su puesto en un abrir y cerrar de ojos. Kenny respiró profundamente. Vio a su amado totalmente concentrado en la lectura de uno de esos libros viejos ¿que acaso no conocía el maldito internet? Tenía miles de computadoras detrás de él y el dinero para imprimir las hojas que necesitara. ¿Qué pasaba por su mente? Esa era la clase de comportamientos que lo fascinaban.
-Butters- dijo haciendo que Stoch dejara de leer el libro y se pusiera de pie de un salto asustad- antes de que digas algo… Déjame presentarme
Butters decidió escuchar al menos un momento al chico. Pensando que la bibliotecaria aun estaba en el edificio.
-mi nombre es Kenneth McCormick pero todos me dicen Kenny. Te he estado siguiendo por una razón
-eso ya lo sé- dijo Leopold- tu quieres…
-no- lo cortó Kenny- no es eso que crees…
La mirada sincera y preocupada del rubio de ojos azules hizo que Butters replanteara la situación. Se veía incluso más asustado y nervioso de lo que él estaba. Parecía que actuaba como un chico enamorado que acaba de cagarla en una cita. Algo no muy alejado de la realidad.
-yo te v por primera vez en la plaza del centro Butters… estabas con Bradley
-¿lo conoces?
-fue a amenazarme… pero no me hizo dejar de seguirte
-¿no lo hizo?
-no lo culpes… te dijo lo que creyó… pero ya fue suficiente de estar siendo el admirador secreto
-¿a-admirador secreto?- tartamudeó Leopold empezando a entender lo que estaba pasando
-Butters… se que tú me tienes miedo… que no sabía mi nombre antes de hoy… pero créeme lo que estoy por decir…
Kenny tomó las manos de Leopold. Stoch solo podía sonrojarse y permanecer callado a la espera de la explicación a tantos meses de ser acosado. Esos nervios estaban afectando a Kenny de último momento y le hacían la esperaba a Butters mucho peor.
-la razón por la que te he estado siguiendo todo este tiempo es porque yo… me enamoré de ti en el instante en que te vi pasar por aquella plaza… y aunque sé que no te había hablado antes de hoy… yo t amo Leopold "Butters" Stoch… desde ese día me robaste el corazón
La bibliotecaria llegó muy contenta con el director que la miraba extrañado.
-¿Quién le dijo eso?- preguntó el director confundido por las exigencias de su empleada
-un chico vino corriendo a decirme
-¿Qué chico?
-no dijo su nombre, era rubio de ojos azules y vestía con una chaqueta naranja con gorro
El director apretó los puños, dicha descripción correspondía solo a una persona en este mundo. Se levantó del escritorio en actitud pensativo. La mujer seguía viéndolo confundida. Muchos meses habían pasado desde la maldita vez que contrató al hijo de puta de Kenneth McCormick. El momento había llegado, finamente se vengaría del pendejo ese. Tal vez eso no lo haría recuperar las fotos pero al menos se vengaría de Kenny por haberlas tomado.
-espéreme aquí, voy a hacer una llamada- le dijo a la mujer
Salió de su oficina y sacó su celular, marcando rápidamente un número que sabía de memoria. Esperó a que le contestaran del otro lado.
-¿bueno?
-vayan por él… está en la biblioteca…
-¿y si está con alguien?
-llévense a quien sea que esté con él y asegúrense de que no diga nada
-como mande jefe
El hombre de lente oscuro guardó su teléfono y vio de nuevo la foto del objetivo.
-tenemos que eliminarlo ya- le dijo a su compañero
-de acuerdo- dijo el otro cargando su pistola
-eh…- fue lo único que pudo responder Leopold ante tal reveladora confesión
-ahora ya lo sabes Butters- dijo Kenny soltando una pequeña risa
-¿Cómo se que no me mientes?- dijo temblando
-yo…
Dos hombres aparecieron por un pasillo y les apuntaron con sus armas. Leopold abrió aun más los ojos ¿esto no acabaría nunca?
-manos arriba- dijo uno de ellos
Kenny obedeció, no sabía que querían esos tipos pero debía proteger a Leopold.
-¿Quiénes son ustedes? ¿Quién los manda?
-tu amiguito el director- le contestó uno de ellos
-oh Dios- dijo Butters aún más asustado
-calma, si se portan bien, no les haremos mucho daño
Kenny apretó los puños, sabía que mentían. Fueron a matarlo y Butters estaba ahí, ahora tendrían que deshacerse también de él. Los sacaron de la biblioteca a punta de pistola para llevarlos a uno de los muchos almacenes que hay en la universidad de cosas de limpieza o de libros que no se usan mucho. Eso era lo que predominaba en el lugar, los pusieron de rodillas y les ataron las manos a la espalda. Leopold comenzaba a derramar unas lágrimas.
-déjenlo ir- dijo Kenny- el objetivo soy yo, él no tiene nada que ver con esto
-el jefe dijo claramente que no deshiciéramos también de cualquier persona que estuviera contigo
-¿y por qué no es tan hombre como para matarme él? tiene que mandar a unos gatos a hacer el trabajo sucio
-cállate- dijo apuntándole a Butters- o él se va primero
Kenny guardó silencio. Ambos hombres acercaron unas sillas y se sentaron en una mesa enfrente de ellos. Empezando a jugar cartas, esperarían hasta la noche para matarlos.
-Kenny…- murmuró Leopold con miedo
La persona a su lado lo acosó durante todos esos meses y por su culpa estaba en una situación así de peligrosa. Pero también era su única esperanza de salir vivo de ahí, parecía que sabía de esas cosas, al menos un poco.
-Butters… lamento haberte metido en esto
-¿Qué vamos a hacer?
-tranquilo, tengo un plan, pero debemos esperar un poco
-¿Qué haremos con ellos?- dijo uno al otro al cabo de unas horas
-no lo sé… iré a preguntarle al jefe ¿te parece?
El otro solo asintió. El frío se hacía más presentes conforme pasaban las horas y empezaba a hacer estragos en el pequeño Stoch. Temblaba más y más y se estaba poniendo muy pálido. Kenny aprovechó la distracción de sus captores para sacar la navaja que traía en el bolsillo de su pantalón. Logró abrirla y cortó poco a poco la cuerda que sujetaba sus manos. No era un experto, la navaja cortó su piel en repetidas ocasiones, pero supo como disimular el dolor.
-cuídalos bien- dijo el otro antes de salir del cuarto de mantenimiento
-¿dudas que lo haga?- se molestó el otro
Su compañero no tenía ganas de discutir y salió sin responderle nada. Kenny liberó sus manos finalmente. Analizó la situación, tendría que inmovilizar ahora al otro ¿Cómo hacerlo? En el cuarto también había un gran libreto justo detrás del matón, se fue moviendo poco a poco. Butters lo miraba con esperanza. Si lo amaba tanto entonces no dudaría en sacarlo de ese lugar. Al estar lo suficientemente cerca se puso de pie y en un segundo llegó a la parte de atrás del libreto. El movimiento advirtió a su captor que volteó y vio solo a Butters. Estaba por ponerse de pie cuando Kenny golpeó con fuerza el librero que cayó atrapando al hombre. Un grito de dolor y el crujir de un hueso romperse alteraron la paz que había en la noche. Kenny se acercó a Leopold y cortó sus ataduras también.
-salgamos de aquí
Tomó su mano y salieron asustados del lugar. El ruido del librero cayéndose llegó también a los oídos del otro matón que salió. Al girar la cabeza vio que los objetivos salieron. Maldijo mentalmente y fue tras ellos. Kenny vio el peligro cerca y corrió con Butters sujetando su mano con fuerza. Trataron de perderse en los enredados pasillos del edificio principal. Saliendo por el toro lado. Una caseta de vigilancia se veía a lo lejos.
-Butters, ve por la policía, con el guardia estarás a salvo
-pero ¿Qué hay de ti Kenny?
-yo estaré bien solo…
Un disparo retumbó en la quietud de la noche de navidad. Kenny tocó su vientre, sacando la mano llena de sangre. Gracias a dios solo le dieron a él.
-K-Kenny…
-corre Butters… ¡huye!
Leopold hizo caso y llegó con el guardia que ya estaba afuera de la caseta al escuchar el disparo.
-ayúdeme… le dispararon a mi amigo…- dijo entre lágrimas
Kenny seguía de pie. El hombre había llegado hasta él y lo miraba furioso.
-maldita puta
Lo golpeó con la pistola y lo tiró en el suelo que rápidamente se tiñó de color rojo.
-911 ¿Cuál es su emergencia?
-necesito una venga la policía a la universidad de Dallas, entrada dos, rápido hay un estudiante herido y un hombre armado
Butters veía desde el vidrio a prueba de balas el cuerpo de Kenny en el suelo. Luchaba por levantarse, pero había perdido demasiada sangre. El hombre se detuvo justo debajo de él, le apuntó con su arma y con un solo disparo atravesó la cabeza de Kenny. Cegando su vida de manera inmediata.
-¡Kenny!- gritó Butters
El guardia reaccionó y le disparó en la pierna al hombre para que no pudiera huir.
La policía llegó un minuto o dos después. La ambulancia un luego. Era demasiado tarde para Kenny. Los paramédicos negaron con la cabeza al revisar su pulso. Un enorme hoyo adornaba su cabeza, el tiro de gracia que siempre dan para rematar a cualquiera. Qué triste morir en navidad. Cubrieron el cuerpo con una sábana blanca. Las lágrimas bajaban como cascadas de los ojos de Leopold. Arriesgó todo con tal de salvarlo. Perdió su vida… porque lo amaba. No le mentía, de verdad le amaba.
Bradley fue avisado hasta el día después, regresando a la escuela un día antes de lo previsto. Butters estaba encerrado en su cuarto. Los policías pedían hacerle solo unas preguntas. Él se negaba.
Los McCormick fueron a reconocer el cuerpo de su hijo esa noche. El horro en los ojos de esa mujer le partió el corazón a Leopold que esperaba en la estación de policía.
Cuando por fin los policías armaron el rompecabezas que fue confirmado por Butters se fueron. Bradley solo podía mirar a su amigo y llorar con él. Kenny parecía un acosador, pero solo era un chico enamorado. No tenía muchas ganas de ir a la clase, pero faltar equivalía a reprobar. Fue vestido completamente de negro, en señal de luto.
La noticia fue mencionada en todos los noticieros, dificultándole a Butters la asimilación de ese hecho. La familia de Gary se enteró de eso también. En las imágenes pudieron ver al devastado Butters siendo consolado por ese chico Bradley… se arrepintió mucho de no haberle pedido su teléfono celular.
Cartman apretó los puños al enterarse de quien mando el asesinato de su mejor puta. El director no fue arrestado de forma inmediata, la ley marcaba que debía haber un juico antes debido a las pocas pruebas que encontraron en su contra. Kenny cruzó los brazos en señal de enojo.
-a ver si lo piensas dos veces antes de mandarme con quien sea
-yo me encargaré de él
-¿y qué haré con Butters? Debe estar aterrado y sentirse culpable por mi "muerte"
-solo ve y explícale
-que chingones consejos das… puta madre…- dijo dándole la espalda
-solo deja que se enfríen las cosas
-¿esperar otros jodidos meses?
-¡joder contigo!- se encabronó Cartman- ¡no regreses hasta que resuelvas tus putos problemas!
Kenny sonrió, aunque lo dijo de esa forma le acababa de ayudar y mucho. Tenía todos los días libres.
Butters salía de su clase. Sintió de nuevo que lo veían. Al mirar el jardín vio debajo de un árbol a Kenny, temblando de frío pero sonriéndole. Alzó la mano y lo saludó. Butters dejó caer sus cosas totalmente pasmado. No podía ser eso posible, murió, había muerto la noche anterior, lo vio. Vio la sangre, vio que los paramédicos lo declararon muerto. ¡¿Qué hacía parado en ese lugar? Bradley había ido a hacerle compañía tan pronto saliera de la clase, su reacción solo lo confundió más. También volteó a ver el jardín. Sorprendiéndose al ver a Kenny ahí sano y salvo ¿Qué mierda?
-Butters- le dijo su amigo bisexual
Leopold ya no lo soportó más y se desmayó. Kenny entró cuando Bradley llegó con Butters y levantó un poco su cabeza, lo miró con miedo.
-¿Qué mierda eres?
-eso vengo a explicar…- dijo Kenny viendo la imagen del chico que se había robado su corazón desmayado de la impresión
Ahí lo dejaremos.
En el siguiente cap se dará por finalizado el Creek. No se lo pierdan.
Hasta la próxima y muy feliz navidad a todos.
