Hola amigos, soy Yuzu Araki.

Luego de muchísimo tiempo de una larga inactividad en mayor parte por el trabajo y por una fuerte gripa que he llegado a padecer y que casi me ha dejado en la cama, tomé la decisión de hacer una mini historia antes de que la Semana Santa venga a jodernos a todos, bueno, en ese charco del mundo.

¿Y por que hago una historia antes de Semana Santa si la persona que cumple años nació el día 19?

Simple, antes de que Semana Santa haga de las suyas, decido hacer una historia con motivo del cumpleaños de una mis chicas favoritas del anime, se diría, que es mi waifu de la franquicia de donde proviene aparte de que su color representativo es el rojo, mismo color que es mi favorito.

Pero más que un simple oneshot de cumpleaños, opté por una historia especial de unos pocos capítulos ya que tenía reservada alguna que otra idea entre manos para cuando llegara ese momento.

Muy bien, ya explicado esto, comencemos con esta historia especial.

Espero que les guste.

Yuzu y fuera.

PD: Pensaba que la Semana Santa de este año era en la primera semana de Abril pero nunca creí que fuera a los primeros días por lo que me doy cuenta de que la Semana Mayor, cada año varía de fecha para celebrarse.

Al menos, es mucho mejor ya que escribir con gran tiempo de anticipación (Técnicamente comencé la historia desde la última semana de Marzo) me da buen tiempo para desarrollar la historia y subirla para la fecha establecida que es el 19 de abril.

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Días antes o después de la Semana Santa, o sea, entre inicios y primera semana de Abril.

Rodorio, Grecia.

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Lo que era un día de primavera en Japón, era un día bastante soleado en Grecia, especialmente en un pequeño pueblito dentro de la gran y legendaria ciudad de Atenas. El sitio a donde nos trasladaremos era una casa tipo departamento, exactamente en una pequeña zona residencial de aquel humilde pueblo.

En el balcón del apartamento, estaba una joven rubia de cabellos rizado, pecosa, de ojos verdes brillantes y cabello recogido en dos frondosas colitas que estaba tendiendo la ropa en el tenderero plegable pero detuvo su vista en el paisaje de la gran ciudad griega y con ella la vista azul resplandeciente del Mediterráneo. La joven se limpió la frente con su brazo libre y decidió ir hacia su hogar donde residía con otras personas más.

Eran horas cercanas al mediodía, eran de esos días en los que no había casi ocupaciones debido a la llegada de la primavera en buena parte del mundo aunque Grecia apenas era el regreso del verano pero con la diferencia de que no había afluencias de turistas debido a que estaban cercanos a la festividad que se acercaba, la famosa semana de nuestro Señor, es decir, aquellos días que rodearon la llegada de Jesucristo a Jerusalén, la Última Cena, su aprehensión, juicio, muerte y posterior resurrección. Pero ese tema es de otro costal.

Volviendo al dichoso departamento en Grecia, estaba otra joven pelinegra sentada en su cuarto terminando los últimos detalles de su retrato el cual era una buena vista panorámica de la ciudad de Atenas, exactamente era la famosa Colina Licabeto que se alzaba en medio de la gran urbe helénica. La joven, baja de estatura, piel algo pálida y un parche médico dejó su ilustración terminada y cerró la puerta de su pequeño aposento.

Ya en una pequeña sala estaban sentadas otras dos chicas en un sofá grande, la primera mujer que parecía una peliverde de aspecto adulto estaba sentada viendo lo que parecía ser un noticiero matutino pero optó por cambiar de canal mientras que otra mujer, una peliazul de aspecto más joven estaba sentada jugando con un dispositivo entre sus manos, posiblemente, una Nintendo 3DS.

La rubia que había tendido la ropa en el balcón entró en la sala y se decidió sentarse entre las dos mujeres sentadas en el sofá mientras sobre la mesa estaba unos bocadillos servidos y un vaso de refresco. La joven disfrutaba de un sorbo del jugo mientras echaba una mirada a la hermosa vista griega.

Era un día de verano decente en lo que se refería al clima. La temperatura había subido hasta los veinte grados centígrados, lo que llevó a las cuatro mujeres a disfrutar del agradable día. Las cuatro chicas se llamaban en cuestión, Shaina, Candy, Misaki y Sayaka. Las cuatro eran parte del séquito o grupo de amantes de una joven bruja gata llamada Yuzu, como tales eran sus amantes y la amaban por igual como lo era la bruja con ellas.

La joven citada como Yuzu era la propietaria del pequeño departamento como la dueña de esas cuatro jóvenes pero desgraciadamente había sido mandada a una misión cerca de Italia y desde entonces se había perdido contacto con ella pero a pesar de ello las demás mujeres no dejaban de guardar las esperanzas de verla una vez más.

Una quinta mujer vivía con ellas, era una pelirroja que trabajaba como doctora en un prestigioso hospital de Japón. La joven se llamaba Maki y era una de las amantes como también una de las personas a quien le tenía en muy buena estima a la bruja llamada Yuzu, se diría, que era alguien a quien se le debía tener en un pedestal ya que era una de las primeras personas en conocer a la bruja y comenzar a amarla.

Retomando el punto, las cuatro jóvenes de entre 15 y 20 años disfrutaban del agradable día. Una suave brisa sopló sobre su piel mientras se sentaban en el cómodo sofá del apartamento. Hoy era su día libre debido a los inicios del verano y tenían rienda suelta en el lugar mientras Maki estaba trabajando en el hospital, por lo que optaron por relajarse y pasar un tiempo juntas.

Las dos jóvenes serias del grupo, Shaina y Candy yacían una al lado de la otra, la más mayor como la rubia del grupo se acomodaba sobre el cuerpo ajeno acomodando su cabeza sobre las piernas de la peliverde. La otra mujer que era de nacionalidad italiana al notar el pequeño gesto de la chica solo atinó a solamente acariciarle sus cabellos, de hecho, desde que la joven rubia pecosa llegó a vivir como ser una amante más de la bruja Yuzu, las demás chicas le empezaron a darle mucha estima a la joven estadounidense pues literalmente era de otra época, más precisamente, del siglo pasado, de la década de los 1910.

La joven había caído en la época actual debido a que recordaba que estaba en un barco y ocurrió una fuerte explosión cayendo en el mar y terminando de repente en la época actual, exactamente en el 2022. Dicho suceso era para otra historia en otro costal pero en resumidas cuentas, la joven pecosa llamada Candy comenzó a vivir con Yuzu y sus amantes y hasta la fecha, con algo de dificultad aprendía a adaptarse en la sociedad actual como en algunas costumbres que con el paso del tiempo cambiaron para mucho.

La joven reposaba en las piernas de Shaina tranquilamente hasta que estaba viendo a su amiga peliazul llamada Sayaka mientras ésta comenzaba a pulsar los botones del dispositivo que tenía entre sus manos. En ese momento había llegado la joven bajita y pálida saludando a sus tres amigas y luego se acercó a Sayaka la cual estaba sentada al otro lado del sofá, un poco lejos de donde estaban Shaina y Candy.

La pequeña pelinegra pálida estaba sentada cerca de la peliazul la cual estaba sentada con las piernas cruzadas con su atención enfocada en el Nintendo 3DS que tenía en sus manos.

-Sayaka, ¿Ahora te pusiste a jugar toda las Sagas y Entregas de Inazuma Eleven?- Preguntó Misaki que mantenía por segundos el reojo ya que su compañera estaba demasiado ocupada con lo suyo y generalmente era mejor no interrumpirla.

La rubia pecosa del harém se puso de pie estando detrás del sofá mirando sobre el hombro a su amiga japonesa manipulando y controlando con pequeños botones a diminutos seres que estaban corriendo de un lado a otro por toda la cancha verde al tiempo que lineas comenzaban a manifestarse sobre los hombrecillos que no paraban su carrera.

Desde que la peliazul se compró la saga entera en la pasada Navidad en la Friki Tienda del mismo pueblo de Rodorio junto con otros juegos, había estado obsesionada con jugar y ganar cada uno de ellos. Hasta Candy que era la más antigua del harém estaba bastante segura de que lo había jugado todos los días sin fallar, casi llorando cuando se enfrentó con la idea de completar la trilogía original de Inazuma. Había entendido que los juegos se jugaban de un algo llamado cadena de partidos pero nunca creyó que esos tres meses en los que ella se enfocó fueran demasiado.

Era lindo disfrutar de algo que te gusta pero tres meses y sin parar, ya era una situación un poco preocupante.

-Milagro que no terminaste gritando maldiciones y destruyendo todo.- Comentó Shaina que solamente atinó a dirigirse su vista hacia su amiga japonesa que no paraba de jugar en su consola.

-¿En que entrega ahora estás Miki?- Preguntó Misaki

-Estoy en el Inazuma Eleven 3 y luego de eso, me pondré a jugar toda la trilogía GO.

-¿Vas a jugar más de eso?- Candy alzó la ceja

-Por supuesto.

-Pero, ¿Por que lo haces? ¿Un suceso en particular con esa cosa rara?

La peliazul asintió.

-Es que la semana pasada se anunció un nuevo juego de la franquicia para las actuales consolas, se dice que este año pero no se sabe el lanzamiento. Por lo que decidí volverme a jugar lo que compré en Navidad para matarme el rato hasta que Yuzu me traiga la consola. Quedó en comprármela estos días.

-Pues bien por ti y como dijo Shaina, es una fortuna que no terminaste haciendo un drama por perder y dañarlo todo.

-Es verdad lo que dijo Misaki. Pero, ¿No crees que es un poco malo jugando de esa manera?

-No, para nada. Por mientras gano todo hasta tener la consola y el nuevo juego para que ocurra ese día, mucho mejor aliento para mí.

-Bueno, si tú lo dices.- En eso Candy miró el pequeño almanaque donde estaba una foto de las hojas de sakura cayendo y volando por el aire y luego el calendario de Abril, había un número encerrado dentro de un pequeño círculo imitando la cara rechoncha de un gato, el número 19 estaba encerrado y había dos letras japonesas escritas en katakana. -Por cierto, chicas, ¿Quien cumple el 19 de este mes?

-Maki- Respondió la pequeña pelinegra a su lado.

-¿En serio? Vaya, nunca pensé que cumpliría años y mucho después de Semana Santa.

-Pero conociendo como es esa amargada tomará su cumpleaños para trabajar como burra en el hospital- Comentó Sayaka quien no paraba de seguir jugando en su Nintendo.

-¿Trabajar el día de su cumpleaños?

-Puede que sea su cumpleaños pero solamente eso...- Tomó la palabra Shaina- Un día más, un día más de trabajo teniendo en cuenta que ella es un doctor de buen nivel dentro de su familia.

-Sí, tienes mucha razón, Shaina-san... Pero...

-Pero...

-Pero...

-Pero...

Un silencio se hizo presente entre las cuatro jóvenes hasta que una de ellas, Sayaka que seguía sin despegarse de su Nintendo 3DS decidió dar comienzo a un nuevo tema de conversación.

-Ya que estamos hablando de la favorita de nuestra gatita, sinceramente, creo que deberíamos volver a hablar sobre el cumpleaños de Maki. Apesta que no podamos celebrarlo ese día. ¿Por qué no puede tener el día libre?

-Apesta pero como dijo Shaina, eso no quita el hecho de sea otro día más.- Habló la rubia pecosa como la más mayor hasta la fecha del harén- Y teniendo en cuenta como es Maki, es obvio que está acostumbrada a este tipo de cosas.

Cuando supieron que Maki iba a estar en el hospital el día de su cumpleaños, ninguno de ellas estaba muy feliz de escuchar eso. Todavía iban a celebrarlo un día antes, pero eso no cambiaba el hecho de que su amiga pelirroja estaría empantanada por el estrés del trabajo en su día especial. Trabajar en el cumpleaños de uno debería ser un delito penal, en lo que respecta a cualquiera pero, ¿Quienes eran ellas para darle un no como respuesta?

Igualmente le iba bien siendo una joven y talentosa medico hasta la misma Yuzu lo sabía.

-Ella dijo que estaba bien celebrarlo el día anterior pero...- intervino Candy,

-El problema es que no sabemos cuando volverá Yuzu de su misión.- Agregó Shaina- Hace días que ella y Katya fueron designadas a esa misión en Italia y nada que se supo de ellas, el último informe fue a inicios de este mes. Conociendo muy bien a Maki creo que está tratando de sobrellevar la ausencia de Yuzu con más trabajo de lo debido.

No importaba cuántas veces Maki dijo que no era gran cosa y que no le importaba trabajar en su cumpleaños, fue difícil de convencer a sus amigas. Sabían el estrés al que se sometía en todo momento para convertirse en una doctora exitosa, y se sentían impotentes por no poder darle siquiera unos momentos de alivio en su cumpleaños y más teniendo la tristeza de afrontar y resignarse ante la gran ausencia de la persona quien la más entendía y amaba.

-Pues...

-Prácticamente ya estamos a mediados de abril- Habló la peliazul del grupo- Nada que sabemos de Yuzu o de sus demás amigos caballeros y nada que darle para Maki y creo que ninguna de las que estamos presentes no tiene dinero.

-¿No podemos hacerle por lo menos un pastel aunque sea pequeño?

-No sabemos si tendrá genio para eso- La chica mágica autodenominada la guerrera de la justicia se recostó, pensando un poco más en su problema.

La peliazul dio un suspiro, guardó la partida de su juego y cerró la consola para dejarla sobre la pequeña mesa frente al cómodo y pequeño sofá.

Sayaka estaba segura de que había una solución para el problema en cuestión, y simplemente no se les había ocurrido. Eso fue una sorpresa para ella, ya que generalmente se le ocurrían grandes cosas que hacer para cualquier situación. Mientras no se contara la vacilación y la resistencia inmediatas de cualquiera de sus amigas, ella era una medallista de oro en lo que respecta a las ideas. Surgiendo con ideas, hmm... Ahora había una idea para un evento olímpico. ¿Ven? Medallista de oro.

-Veamos... Estamos a mediados de este mes, si no me equivoco, Ramón y Franco quienes son sus amigos cumplieron años, ¿Es verdad?

-Sí, así es.- Asintió la rubia pecosa- Hasta le mandé un presente para don Ramón y su familia.

-Que bueno viniendo de ti, senpai... Veamos... Algo para la tomate, hmm... ¡Genial, ya tengo una idea!

-¿Y la tienes? Viniendo de ti, no parece nada bueno ni inteligente.

-Claro que la tengo, Misaki. Teniendo en cuenta que estamos entre la espada y la pared es lo que mejor que se me ocurrió.

-¿En serio?- Candy alzó la ceja- ¿Esa idea es de los 'arneses hechos de carne'?

-¡¿Arnés de carne?!- Las dos serias y hasta centradas del grupo, Shaina y Misaki, quedaron confundidas por lo dicho por su senpai pecosa.

-Dijiste que era ese tipo de cosas que le podrían gustar a Yuzu pues como dijiste hace mucho tiempo, en la fiesta de Navidad, ¿O fue en la de Año Nuevo?... Dijiste ese día que Saga tenía una vara larga de carne.

-Senpai, no es eso. Sabes muy bien que cuando uno está borracho hasta la médula, todo lo que dice son puras pendejadas.- La peliazul negó constantemente- Se trata del cumpleaños de nuestra amiga. Cualquiera de nosotras la pasa mal cuando no está Yuzu, todas nosotras nos sentimos fatal porque no está a nuestro lado. Y para lidiar con la ausencia de Yuzu y ayudar a Maki, no se me ocurre mejor idea que lo que tengo en mente para que al menos podamos mejorar su cumpleaños mientras está en el trabajo.

-¿Y qué es eso o qué?- Candy decidió ir a uno de los pequeños sillones mientras que Shaina y Misaki se miraban de reojo como si suponían o temieran lo que Sayaka tenía en mente, en ocasiones las ideas a último momento de su estúpida amiga indicaban que su idea era algo bastante controversial.

Candy se incorporó rápidamente para mirar a su amiga peliazul para prestar atención, juntando las manos como si fuera a orar y teniendo fe en que era una manera lo más pura y mejor posible para ayudar a su amiga que estaba próxima a celebrar su cumpleaños.

-Y bien, ¿Que es Sayaka?

No pasaron más de dos minutos cuando el silencio atónito se apoderó del lugar y finalizando con la peliazul dando la idea que se tenía en su corto intelecto.

-Ah...

-¿Que es?

-Se me olvidó

El silencio repentino volvió de nuevo y las tres chicas cayeron estilo anime o Condorito (¡Plop!) mientras que la cabeza de pescado del grupo se rascaba la nuca junto a una sonrisita nerviosa.