Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no me pertenecen, son de su respectiva autora Hiromu Arakawa.


Por siempre Obsesión

Chapter 2: Decisión

Dos opciones.

Ninguna le gustaba para nada, tal y como le había dicho Roy.
¿Morir como un simple humano, sin saber absolutamente nada de la vida a tan corta edad o convertirse en ese ser de las sombras, en ese monstruo?

Suspiró profundamente. El tiempo se le estaba acabando. No quería elegir. Lo único que deseaba con todo su corazón era que todo aquello sólo se tratase de una pesadilla de la cual de un momento a otro despertaría. Pero su inteligente cerebro le decía que no. Que era imposible, pero real, sus ojos no lo habían engañado.

¡Por casi seis meses había salido con ese oscuro ser! Eran una pareja común y corriente, entonces:
¿Cómo es que había terminado alguien tan inteligente como él en esa situación?

Empezaba a estar seguro y darle la razón a esas frases cursis que hablan de que todo se ve de color rosa cuando alguien se enamora, incapaz de ver los defectos en su pareja, en un acto de adoración permanente.

Miles de preguntas rondaban por su cabeza, sin embargo, el tiempo estaba ya casi extinguido. No le quedaba mucho más de espera.


—¿Estás seguro, Roy?

—Hoy más que nunca, y lo sabes.

—Ya no será el joven que conociste. Sé que eres consciente de ello. Entonces, ¿por qué te empeñas en seguir a su lado?

—Si no lo has sentido, es imposible de que se pueda explicar.

—Está bien, pero recuerda que esto transformará la vida de todos.

—Lo sé, pero no puedo dejarlo —suspiró cansadamente para luego emprender su marcha hacia la puerta—, ya me voy, nos vemos después.

El hombre castaño de ojos color miel que hasta entonces se había mantenido al margen de la vida de su amigo, sin poder evitarlo más se vio obligado a intervenir. No quería que Roy sufriera, aun así sus palabras no habían alcanzado a provocar el efecto deseado. Sólo esperaba que todo aquello no fuese un terrible error.


Cuando Roy entró en la habitación donde se hallaba el rubio, éste ya había tomado una decisión.

—Elijo morir.

—¿Por qué?

—No quiero ser un monstruo. No quiero ser como tú.

La tensión que surcó el aire en esos momentos, se vio desplazada por los pasos calmados del hombre de cabellos negros, que se dirigía directamente hacia Edward.

—Hay algo que no te dije, pero tampoco preguntaste —Edward sólo lo miró con aburrimiento—. Si bien mencioné que el veneno que se halla en tu sangre puede matarte, a su vez puedo reemplazarlo, para extirpar todo rastro de ese demonio desagradable, y que al fin puedas ser libre a mi lado.

—¿De qué carajo me estás hablando?

—De que te morderé, succionaré el veneno de ese sujeto, y a la vez te inyectaré mi propio veneno como reemplazo. Beberás de mi sangre, y estarás unido conmigo por toda la eternidad.

Los ojos dorados de Edward se abrieron enormes de sorpresa y miedo, al notar como las pocas fuerzas le abandonaban y caía en un estado de sopor, sintiéndose bajo una especie de hechizo, contra el cual luchaba inútilmente, ya que su cuerpo se negaba a responderle. Con palpante terror observó al pelinegro acercándose peligrosamente a su persona.

—No puedo dejarte ir, sé que te di a elegir entre dos opciones, pero no puedo evitarlo. Lo siento Ed.

Acto seguido, lo único que supo el rubio era que nunca en su vida había experimentado tanto dolor y tanto sufrimiento.


Otro capi cortito...pronto serán más renglones.