TSUKIAKARI NI JINSEI

(Vidas a la Luz de la Luna)

-por Jinsei no Maboroshi-

página XIII

Nota de la Editora: Este fic tiene una secuela: Tsukiakari ni Kage.

Fecha de publicación: 23 de septiembre de 2006 - Corrección: Ogawa Saya


Las semanas habían pasado, y la fecha probable de llegada de tetsu69 a Tokyo había sido pasada. Los periodistas no podían hallar al ameno Tetsu. Buscaron información del paradero del tan querible compositor preguntando a Yukihiro y Ken, e incluso a Hyde, en su mansión de casado con Megumi. Nadie sabía qué había ocurrido con Tetsu. Su desaparición era un misterio. Ninguno de los tres integrantes del grupo había hecho declaraciones. El hermetismo protegía el secreto.

Ken y Yukihiro almorzaban en un restaurante, esperando por Ein.

-Este curry es espectacular -comentó Ken devorando el alimento.

-Si comes así, ¡te harás obeso! -le comentó con una sonrisa, fumando.

-¡Naaa... con el ejercicio que me haces hacer cada noche, Yukki, nunca engordaré! -comentó chistoso, haciendo ruborizar a Yukihiro.

-¡Ya! ¡Cállate, molesto! -le comentó con fingida ofensa.

Ken saludó con la mano al hombre que ingresaba al establecimiento. Era Ein. Yukihiro lo saludó con amena sonrisa. Eran un buen grupo de amigos. Finalmente Yukihiro había perdido a su guitarrista y bajista contratados por Puffy. Sin poder trabajar en Acid Android, Ken le había propuesto reemplazar temporalmente a Sakura en la batería de los SOAP. Pero aquel tiempo se había extendido, hasta que finalmente Yukihiro había aceptado ser oficialmente el baterista del grupo.

Ein: ¡Perdón por la espera! ¡Es que me quedé dormido!

Ken: ¡Cuándo no! ¡Tú nunca madrugas!

Yukihiro: ¡Ni alardees tanto, Ken! ¡Que tú no eres mejor! -le comentó gracioso.

Ein: Y bueno, mañana tendremos nuestra presentación oficial, ¿cierto?

Yukihiro: Ajá.

Ken: Vamos a presentar a Yukihiro como el baterista oficial de los ASOA.

Ein: ¿ASOA? ¿Qué? -preguntó con rostro curioso.

Ken: Sí. Yo también puse esa cara, pero aquí el jefecito no quiere palabras agresivas del tipo 'pussy' -comentó señalando a Yukihiro con desidia, en un gesto gracioso, fingiendo acento de ofensa.

Ein: ¿Ah? ¡Yukki! ¿Te asusta la palabra? -le bromeó. Yukihiro lo miró con molestia simulada. Había perdido a su par de torturadores Hyde-Ken, pero había encontrado otro par que le igualaba: Ken-Ein.

Yukihiro: No. Claro que no. Pero es ofensivo. ¡Además, esto es una fusión de grupos!

Ken: ¡Ja! ¡Eso sólo te lo crees tú! ¡Qué fusión de grupo si somos los restos de lo que ha quedado! -acotó riendo abiertamente.

Ein: ¿Cómo? -el joven extranjero estaba extrañado.

Ken: ¡Ah! Sí, no te lo expliqué: ASOA: Acid sons of androids.

Ein: ¡Ah! En fin. ¡El nombre es lo de menos! -concluyó levantando sus hombros.

Yukihiro: ¿Entonces no te opones? -le preguntó con tranquilidad.

Ein: Naaa... ustedes dos hagan lo que quieran, mientras que yo pueda tener el éxito que necesito para conseguir lindas chicas... ¡no pido más!

Ken: ¡Ahhh! ¡Ein! ¡Eso no es vida!

Ein: ¡Ja! Dímelo tú, ¡maestro! -le comentó con ironía.

Ken: Ya te dije que abandoné toda aquella vida...

Ein: Sí, sí. Ya lo sé -Ken levantó una ceja extrañado.

Ken: ¿Y ese tono? ¿Por qué lo dices así?

Ein: Yukki me contó... -su rostro mostraba satisfacción por saber aquel secreto.

Ken: ¿Qué te contó? -miró a Ein con duda. ¿Habría hablado Yukihiro realmente?

Ein: ¡La razón del estado de tu espalda! -Ken miró a Yukihiro con sorpresa. ¿Acaso le habría dicho la verdad? Su amante le miró con una sonrisa.

Yukihiro: Acabé con tu gran secreto. ¡Te han atrapado! -Ken lo miró con mayor extrañeza, y una sensación de no comprender la situación le embargó.

Ken: ¿Qué te dijo? -le preguntó a Ein.

Ein: Que vives con tu amante...

Ken: ¡Ahhh! Ya veo... ¿y se atrevió a decirte el nombre? -miró con ojos rasgados a Yukihiro, en un tono de superioridad. Yukihiro acompañó el gesto con una sonrisa torcida, una extraña venganza. Ken lo miró con sorpresa. ¿En qué clase de juego estaba Yukihiro?

Ein: ¡Tienes unos gustos espantosos! -le dijo con algo de repugnancia.

Ken lo miró con el ceño fruncido.

Ken: ¿Y lo dices tan abiertamente?

Ein: ¡Total, no me va a escuchar! -le sonrió con inocencia. Ken miró asustado a Yukihiro. ¿En qué juego había ingresado?

Ken: ¡Mierda, Yukki! ¿Qué le has dicho?

Ein: No te pongas nervioso.

Ken: ¡Qué te dijo este desgraciado! -le preguntó a Ein, sintiendo la risa de Yukihiro a su costado.

Ein: Pues... pues... Mikawa Ken'ichi...

Ken: ¿¡Queeeeeeee! -miró con molestia a Yukihiro. Éste reía abiertamente, sabiendo que haber dicho aquella confesión a Ein habría provocado de inmediato un rumor en toda la farándula, pues el extranjero era conocido por su poca capacidad de guardar secretos.

Ein: ¡Ya te dije! ¡No te preocupes!

Yukihiro reía abiertamente, Ken lo miraba con un fastidio fingido, pero en el fondo, sentía con placer el contemplar aquel gesto agraciado, aquel sonreír, y ese Yukihiro bromista, mimetizado tanto con él, tan propio, tan único, en cada vez.


Riiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiiing.

-¿Hola? ¿Sí? ¿Quién habla? -Kaori había atendido el teléfono, apenas saliendo de su cama. La depresión la consumía en la desidia.

-Ve -una voz ronca, sin vida le contestaba.

-¿Qué? ¿Quién habla?

-Ve. Ve al departamento. Ayúdalo.

-¿Hyde? ¿Eres tú?

-Cuídalo. Cuídalo con tu alma. Y aléjalo de mi vida. Aléjalo -Kaori abrió sus ojos con sorpresa, en una premonición catastrófica. Aquella voz se oía tan demolida, tan exterminada. El peso de lo irremediable abatía el timbre ronco que llegaba a sus oídos. Un solo segundo duró el silencio, y el teléfono titiló sonoramente. Había colgado.

Kaori se levantó de su cama, se vistió, y se dirigió rápidamente a la puerta. Tomó el picaporte con sus manos, pero se detuvo.

'Lo correcto'. Hyde había pronunciado esas palabras en el mismo tono apocalíptico con el que le había acabado de decir que lo alejara.

¿Alejarlo? ¿Alejar a Tetsu de Hyde? Sacó su mano del picaporte, y se la llevó al pecho. Se apoyó contra la puerta. Alejarlo. Ella sabía que aquellas palabras no eran nada. No eran absolutamente nada. Sólo una mentira. Sólo un triste deseo provocado por el dolor, por el no querer reconocer la realidad.

¿Era verdad que Tetsu se ahogaría con Hyde? ¿Era verdad que Hyde deseaba alejarlo de su vida? ¿Era verdad toda aquella historia, todo aquel desencuentro, esas palabras, aquellas miradas, esas situaciones? ¿Eran realidad? ¿O era sólo más de aquellas imágenes que formaba en su mente y las creía? Sonrió. La única verdad era que Tetsu era su dios, el dios por el que vivía, por el que amaba y moría, por el que mataba y resurgía de sus cenizas. Por el único que vivía.

Con determinación, abrió su puerta y abandonó aquel lugar. La tarde caía.

Abrió la puerta del departamento de Hyde. Encontró el lugar en penumbras, apenas iluminado por los póstumos rayos solares. Tristeza. Un ambiente tan abandonado. Parecía que la vida en ese departamento se había acabado hacía semanas. Vio a un costado del sillón las maletas. Eran de Tetsu. Las reconocía. Tenían polvo sobre su superficie. Mucho tiempo de ausencia. Se asustó.

Corrió hacia la habitación, y vio la triste escena.

Tetsu estaba arrojado a su propia infelicidad, a su propia desdicha, sobre la cama. Miraba perdido a través de la ventana, con ojos opacos. Sus manos pendían del borde de la cama, casi muertas, casi frías, casi moradas. Su respiración era tan lenta, y su rostro mostraba la más profunda soledad. Soledad e incomprensión.

Kaori se estremeció. No deseaba a Tetsu así. No deseaba que muriera de esa forma tan lenta, tan mísera.

Kaori era su devota, era su amante, era su fiel perro. Era todo lo que nadie podía ser para Tetsu, aunque éste no lo notara, y se negara a corresponderle. Ella lo amaba más allá de la vida, más allá de la fidelidad. Lo necesitaba. Pero no a costa de esa imagen.

Se acercó con lentitud y se sentó con suma delicadeza sobre la vera de la cama. Tetsu apenas la miró con tristeza. Ya no quería más dolor, ya no quería más culpa, ya no quería sentir más el dolor de la triste existencia, de la indigna representación que cada humano hace de su vida para dioses aburridos. Para olvidos.

Kaori lentamente tomó las manos de Tetsu, y las apoyó sobre el colchón. Estaban frías, como ella había supuesto.

Lo miró con amor, con pasión, con tristeza, con culpa.

Culpa.

Finalmente la gran culpa aparecía en su espíritu. ¿Acaso no era la más desnuda realidad que Tetsu estaba en ese estado por su culpa? Si su desesperación no la hubiera condenado a actuar de forma tan irracional presentándose ante Hyde de aquella manera... Si tan sólo hubiera tenido el valor suficiente para morir por sus propios medios, para acabar con su dolor, dejando a los que se amaban ser felices...

Sentía la culpa... Pero las dudas la atacaron de igual forma, y una en especial. ¿Por qué Hyde había aceptado? ¿Por qué?

¿Era verdad que Tetsu se ahogaría al lado de Hyde? ¿Era verdad aquello? ¿Eran verdad esas palabras que le había dicho al vocalista? ¿O simplemente fueron producto de los celos, de la miseria de su alma, de la tristeza de verse tan desolada? Y sí. Es que la soledad atormenta a sus víctimas de las formas más torturantes y las empuja a precipicios sin fondo, de eterno caer, de eterno errar, de eterno y perpetuo morir.

Kaori comenzó a llorar. Deseaba desaparecer, darle toda su vida a aquel joven que moría en la cama. Una cama con perfume a Hyde.

Apretó más sus manos, tratando de alguna forma, marcar su presencia en esa fría habitación.

Tetsu la miró, y le sonrió con una profunda tristeza. Ella sintió la impotencia en una forma nunca antes percibida. Allí estaba Tetsu, absolutamente libre de cadenas, libre de gente que lo presionara, libre de compromisos, entregado por completo a ella, como su última salvación, y aún así, Tetsu era inalcanzable. Le era quimérico. Era su imposible.

-Kaori... -le susurró con tristeza.

-Tetsu... no te abatas... -le susurró con melancolía.

-Perdóname... perdóname por tanto dolor causado... perdóname... -la culpa emergía en su devastada alma. El dolor del abandono, se contrastaba con aquella fiel figura de su amiga Kaori. Una amiga eterna, que siempre se hacía presente cuando él ya no daba más, cuando sus fuerzas se agotaban en la más terrible desdicha.

-Basta, Tetsu. no tienes la culpa de nada...

-Sí, la tengo. Te dejé, te dejé tan sola... y no te amé... y ahora... en pago... soy abandonado... -sus ojos comenzaron a brillar de tristeza, iluminados tenuemente por la incipiente luna que salía por el borde superior del marco del ventanal.

-No. No. No eres abandonado -no sabía qué decir. Tal vez mentir, tal vez crear nuevas imágenes con las que montarse el bello paisaje en el cual creer. En el cual transformar su realidad.

-Sí. Me abandonó... y lo más triste de eso... es que no lo entiendo.

-Tetsu... -no podía resistirlo, no podía ver a Tetsu de aquella forma. Aunque ella muriera, aunque sintiera el dolor final del desgarro de su alma, ella salvaría a Tetsu, con imágenes, con mentiras, con un paraíso quimérico, pero lo salvaría, porque era su dios, era su todo-. Tetsu, él me llamó... para que te ayudara.

-¿Te llamó? -le miró con tristeza y sonrisa cálida. Quizás un recuerdo lo había rozado-. ¿Y qué te dijo?

-Que te cuidara... él te ama... -Kaori dejó sus manos, y apoyó las propias en el regazo, mirando el suelo. Sabía la verdad, sabía lo que Tetsu y Hyde sentían desde mucho antes que ellos mismos. Lo sabía, pero prefería mentirse, y mentirles. Sólo por el estúpido deseo de una joven de querer ser feliz. ¿Pero acaso era posible? Tetsu la miró con asombro.

-Tú siempre tan fiel. Tan pura -le comentó con tristeza, observándola con cariño-. Desearía tanto amarte como te mereces. Desearía tanto amarte a ti.

-No mientas -le sonrió con tristeza.

-Ya no más, Kaori. Ya no quiero mentir más. Ya no quiero más nada. Sólo quiero desaparecer. Me siento tan vacío -Kaori lo miró con horror.

Ella se había equivocado. Tetsu se ahogaba ahora. Sólo ahora. Y ella no lo podría detener.

-Tetsu. Vive. Por favor. Empecemos de vuelta. Tal vez podamos mejorar...

-No. Tú vives para mí. Y yo... simplemente no sé para qué lo hago...

-No me dejes. No te ahogues. No me abandones -le suplicó, le rogó. No soportaba aquel estado de humillación, de devastación de su dios. Un dios caído, un dios ahogado en el dolor. Un dios tan etéreo iluminado por la luna de aquella forma tan lóbrega. El gran enigma. Su misterio. Daría su vida por darle un sentido a Tetsu. Daría su alma, por darle a él una. Daría todo su ser para recuperar en Tetsu todo aquello tan bello del pasado, aquellas bromas, aquellas sonrisas. Todo lo que era y que se había esfumado. Lo haría, aunque sintiera el fingimiento de los sentimientos de él para con ella, aunque sintiera como cada noche la poseía de forma enajenada, de forma tan ruin, tan ausente, aunque mendigara el amor de Tetsu, aunque todo ello la llevara a la locura, a la marginalidad, a la más profunda sensación de soledad. Pero es que sin él, la soledad era peor. Vivir la soledad con él, resultaba menos dolorosa que sin él, aunque sintiera la humillación, la vacuidad de las sensaciones, el fingimiento de las palabras. Pero lo amaba. Amaría por los dos. Amaría para ayudarle.

Kaori se inclinó sobre Tetsu, y le besó con ternura. Éste sólo recibió aquel simple cariño con tristeza. Deseaba tanto a otra persona, y besaba con tanta culpa a la joven.

-Tetsu, empecemos de vuelta. Aunque no sea lo mismo, aunque no me ames, aunque vivas en tu recuerdo. Vive para atesorar esas joyas pasadas. Vive sólo para que Hyde no muera en el olvido. En tu olvido. Y yo me encargaré de amarte, aunque nos mintamos, aunque creásemos nuestra propia realidad. Aunque vivamos sólo de mentiras. Pero al menos... estaremos vivos... -le susurró en el oído, en una súplica desesperada, en un ruego lleno de dolor.

-¿Estaremos vivos?

Kaori comprimió su rostro con dolor. Aquella contestación era la más dolorosa jamás recibida, y dicha con un tono tan triste. Lo abrazó, llorando sobre su pecho, mientras Tetsu sólo miraba la ventana, miraba la luna.

Creyó por un instante caer en su trance. El trance de la luna. Y es que allí estaba la esfera celestial, riéndose de su desdicha, riéndose de aquella historia apasionada, conflictiva, profunda. Suspiró con dolor. La luna, con su infinita crueldad, testigo de cada noche, de cada

suspiro, de cada sentimiento escondido, se mostraba ante él con el susurro mágico de lo eterno. Una luna que vivía para un sol tan lejano a ella, y aún así vivía. ¿Vivía?

Ferocidad. Allí estaba ella, inhumándolo a él, y esa joven que lloraba sobre su pecho. Testigo una vez más de la desdicha humana. Testigo muda de aquellos personajes que vivieron la tragedia en su piel. Todos en el olvido. Tetsu miró al seudo-astro con tristeza. Sintió una amarga similitud. Tetsu había perdido a su sol, y sólo le restaba vivir con aquel simple reflejo. Aunque viviera en esa soledad estelar, aunque viviera rodeado de ilusiones, de mentiras, de quimeras, que creía como su realidad. La única posibilidad de existir. Ser un simple reflejo del pasado. Ser sólo la sombra de lo que había sido. Ser un reflejo en vías de extinción. Un simple reflejo de su amor. Un reflejo y nada más.


Hyde cortó el teléfono. Megumi había escuchado esa extraña conversación, pero decidió nunca preguntar. No le correspondía, no le interesaba, no veía que Hyde se importara por ello.

Una súbita tristeza rodeó al vocalista, quien se había encerrado en la habitación.

Ella solamente se abstuvo de ir y permaneció en la cocina, terminando la cena. Miraba por la ventana, como el atardecer doraba la ciudad. Y por una extraña razón, sintió la soledad más fuerte que nunca. ¿Por qué había aceptado? ¿Por qué? ¿Acaso el haber ratificado esa decisión era sólo para evitar que el paso del tiempo los sorprendiera en la soledad? Pero... ¿qué otra cosa, sino eso, sentía a cada momento?

Sonrió con amargura. Sabía la respuesta. Sabía que todo lo hacía por amor, amor a través de su orgullo. Cerró sus ojos, y suspiró.

-¡Hyde! ¡A comer! -gritó con un tono agradable. Pero no recibió respuesta.

Prefirió no insistir. Comió sola en la cocina, en la penumbra que iluminaba con escaso brillo la luna naciente.

Era extraño, pero por primera vez, notaba lo místico que podía ser el cuarto de la cocina con aquel fulgor plateado. La culpa comenzó a hacer un pequeño movimiento punzante en su pecho. ¿Pero culpa de qué?

Se levantó y se dirigió a la habitación. Allí estaba Hyde, tendido boca abajo, con su torso desnudo, iluminado por la luna. Mostrándole aquellas pequeñas alas. ¿Por qué se las habría tatuado?

Se acercó a él, y acarició su espalda, arrodillándose sobre la cama. Hyde no hacía nada. Seguía como si aquel toque no existiera. Miró hacia la mesa de luz, pues un brillo plateado la había distraído. Una pulsera. Una endemoniada pulsera, con una calavera de ojos rubí.

Extraño. Nunca la había visto antes.

Se quitó el vestido, dejándose sólo la fina enagua.

Se sentó sobre Hyde, abriendo sus rodillas para poder acomodarse en la zona lumbar del cantante. Lentamente, aquellas caricias se transformaban en un masaje que perturbaba a Hyde. Hyde se tensionaba, conteniendo sus lágrimas. Una vez más, el pasado en su presente. Pero esta vez, el pretérito bello, contrastado con una resignada actualidad. No pudo soportar más aquella sensación, y lentamente se giró, para quedar sentado en la cama, mirándola a los ojos. No quería que ella hablara de sus alas. No más pasado en su presente. Esos recuerdos debían ser atesorados en lo más profundo de su ser.

Ella le sonrió con vergüenza, con temor.

Hyde besó el cuello de Megumi, y lentamente la despojó de su enagua, mientas la acomodaba sobre la cama. Megumi estaba atónita. Nunca antes Hyde la había tocado, la había besado. Ahora lo hacía con una admirable experiencia, pero de tan amargo sabor. Y aún a pesar de ello, a Megumi sólo le interesaba el amor a través de su orgullo.

Despojó de la ropa a Hyde, y se entregaron a aquella mentira, entre suspiros y gemidos que no decían palabra alguna, que no expresaban sentimiento alguno. Sólo dos animales. Ambos sabían que ello no los conduciría a nada más diferente que lo inevitable. Ninguno deseó evadirlo, ninguno se detuvo. Sólo como animales, con un cariño lejano talvez, perdido en un pasado, pero sólo eso.

Finalizado el acto, Hyde se recostó a su lado, y se giró mirando la ventana. Megumi lo abrazó por detrás, y apoyó su rostro en la nuca de Hyde. Nada había tenido de especial. Nada. Y Hyde notaba la diferencia con tormento. No había nada allí. No había sentido la piel erizarse, ni aquella electricidad sobre su columna. Tampoco había logrado percibir cómo sus alas se extendían, cómo nacían ilusoriamente de su espalda, cómo se desplegaban empujadas por el placer, por el amor, por toda aquella inocencia de ese hombre-niño. No había sentido nada de ello. Sólo la carne, como animales.

-Hyde... te amo... -le dijo en un susurro sin sentimiento, con orgullo.

-Yo también -respondió, sabiendo que sólo haría sentir bien a Megumi, no por el afecto, sino por el ego.

Ambos se quedaron dormidos en aquella fría cama, sabiendo que aquel acto solo traería las consecuencias con los meses, y que a ninguno de los dos le importaba realmente.

Hyde miraba la luna, sintiendo la caricia vacía de Megumi sobre su cintura y abdomen. Aquella caricia que lo sumía en los más dulces recuerdos con Tetsu. Un pasado tan reciente y que ya le parecía tan imposible, tan inalcanzable, tan irremediablemente perdido.

Evocaba sus caricias, su roce tembloroso, sus tiernas palabras, su sonrisa. Esa bella sonrisa que su mente perpetuaría por los años, hasta el día de su muerte, hasta que en su propio Evergreen despidiera el mundo manteniendo en su visión nublada esa sonrisa, ese rostro, con ese brillo tan puro de su mirar, con ese hoyuelo lleno de tanta inocencia.

La luna lo iluminaba en sus pensamientos, sumiéndolos en los más bellos recuerdos de su salvador, de aquel que borró con cada beso, con cada palabra los estragos de aquel fantasmal espectro de su pasado. Su benefactor, que debía ser salvaguardado de la oscuridad de Hyde. Porque era lo correcto. Hacía ese mal, sólo por lo correcto.

Tetsu debía ser amado por alguien tan puro como Kaori, y no por un demonio oscurecido como él. Ya no importaba.

Ya no importaba su existencia, ya no importaba su oscuridad o soledad. Sólo viviría su eterno Evergreen hasta que el día llegara finalmente. Hasta tanto, sólo cantaría con absoluta conciencia hacia aquellos recuerdos, hacia aquellas miradas, hacia aquellas vivencias tan recientes y que se presentaban tan lejanas. La luna lo sumía en el trance nuevamente.

Se levantó con tristeza, y dejando a Megumi abrazando su lugar vacío en la cama, se dirigió a su cuarto de estudios y comenzó a escribir. Escribía esbozando aquellas canciones, traduciendo sus dolores, sólo para él. Sólo por mantener el recuerdo, sólo para alcanzar un poco de inmortalidad, para que la luna cruel no los sumiera a ellos también en el olvido.

Desesperado, escribía con desolación. Quería evitar a toda costa el olvido. El abandono de aquel pasado, el extravío de lo tan bellamente vivido, de cómo había renacido, de cómo había sido salvo por él. Sólo un intento desesperado de evitar el olvido, y perpetuarlo en su Evergreen. Y eternizarlo por siempre.

La luna lo iluminaba con una sonrisa irónica, lo alumbraba sabiendo que ese sol se apagaba lentamente. Un demonio que con mansedumbre caía más profundo en aquel mar de olvidos. Un demonio sin alas. Un ángel caído.


Yukihiro descansaba de las sensaciones tan intensas, apoyando su rostro en el cuello de su amante, besando aquel lunar que le parecía tan sensual. Ken lo acariciaba, como siempre, rozando la suave piel de Yukihiro con sus pulgares. Respiraban agitados, sintiendo el calor de los cuerpos, sintiendo su respiración, su placer, su bienestar, el aroma del otro sobre la propia piel.

Más pasión, más paraíso, más esencia, cada vez, siendo único siempre. La luna iluminaba la cama de los amantes, como todas las noches lo hacía, envidiosa de aquella extraña relación, del cambio que había surgido en ellos. Disgustada de que aquella entrega tan pura del baterista, hubiera transformado de tal manera a un ser tan instintivo e impulsivo como era el alto japonés.

Ken detuvo su caricia, y miró a través de la ventana.

Yukihiro besaba con suavidad el cuello de Ken, recuperándose de las intensas sensaciones. Notaban que cada vez que hacían el amor, se entregaban tan apasionadamente que caían más exhaustos, más completos, más llenos en cada vez. Las sensaciones se intensificaban, en lugar se tornarse cotidianas. Algo en ellos era especial, que los ayudaba a ser siempre únicos en cada vez. Algo tan secreto, tan enigmático, que la misma luna desconocía, pero que envidiaba con profundo rencor. Algo que ellos mismos tampoco reconocían.

-¿Ken? ¿Pasa algo? -se incorporó levemente, y apoyó su rostro en el pecho de Ken, sintiendo el latir del corazón en su interior. Tan simple, tan vivo.

-Estoy preocupado -comentó con seriedad. Yukihiro sabía lo que ocurría. A él le pasaba lo mismo.

-Sí. Lo sé. Y yo también.

-¿Dónde estará? -preguntó con tristeza. Yukihiro se sumió en el silencio-. ¿No tienes idea? -le preguntó buscando la tranquilidad en ese ser que siempre se la daba.

-No lo sé. Su departamento está cerrado. Nadie lo ha visto ir allí en mucho tiempo...

-¿Y en el de Hyde? -preguntó mirando a su amante reposar en su pecho.

-No lo creo. Sería muy cruel. Regresar de donde te han echado... -susurró con temor.

-Puede ser... ¿por qué lo habrá hecho? ¡Mierda! ¡Cómo pudo casarse en pocas semanas! ¡Rayos! ¿Qué les pasó? -preguntó dolido, compartiendo aquella desolación que, sabía, poseían sus dos amigos.

-No lo sé. Demasiado dolor tal vez...

-¿Hn? -Ken lo miró con sorpresa-. ¿Qué dices?

-No lo sé. No lo sé. Pero me da temor...

-¿Por qué?

-Porque no hay felicidad. No hay más que ilusión. Y tengo miedo -su voz grave, tranquila, tan pacífica, se mantenía tan serena diciendo su más profundo sentir, mientras abrazaba con fuerza a Ken. El guitarrista sintió un escalofrío ante aquella presión en el abrazo.

-Yukki. ¿Por qué tienes miedo? -le preguntó, sólo para confirmar lo que su amante pensaba.

-¿Y si esto lo es también? ¿Y si esto se acaba? -susurró con serenidad. Ken lo miró con una suave sonrisa, levantando el mentón de Yukihiro para fijar su mirada en él.

-Todo se acaba, Yukki. Todo tiene un final. Pero hasta tanto, ¿no sería mejor disfrutar, sin pensar en ello? ¿Sin empañar el momento?

-Pero es necesario hablarlo, es necesario temerlo...

-No es preciso temerlo, Yukki. Con la muerte todo se acaba... eso es irremediable, no te entristezcas con ello -Yukihiro le sonrió. Notó la sutileza tan perfecta que había adquirido su amante. Él temía por el fin de las cosas, pero Ken sólo había hablado de la muerte. Era la forma más bella de decirle que sólo con el fin del cuerpo el sentimiento compartido se extinguiría.

Lo miró con intensidad, sonriendo, agradecido por todo, agradecido por la simpleza que había logrado adquirir. Lo besó con devoción, con suavidad, y se acurrucó sobre su cuello, para que el sueño los encontrara a ambos.

Y la luna miró aquella escena, escuchó aquellas palabras, con dolor. Dolor de descubrir que aquellos dos seres reconocían la simpleza de sus limitaciones, de que no esperaban más allá de aquel bienestar, de aquel sentimiento de sencillez. Y en ese simple existir, no les importaba ser olvidados por el mundo. Sólo les bastaba estar cerca, compartir con serenidad, con afecto las pequeñas cosas de la vida.

Y así, la luna, una vez más, se elevaba en el cielo, buscando con desesperación el sol, el reflejo de aquel ser, de aquella estrella. Su única estrella. Un imposible.

La crueldad la alimentaba en su soledad, y por veces, accedía a permitir el ingreso del trance a ciertos mortales. A los más sufrientes, a los que lloraban en su soledad, en lo que vivían dentro de su propio desierto.

Los miraba con tristeza, reconociendo en cada uno de ellos su propia tragedia. Y es que la vida sólo era un ir y venir de sufrimientos. Y la soledad empujaba a las víctimas a las equivocaciones más caras.

Así, cuatro historias eran llevadas por la luna, sumidas en el olvido, y perpetuadas en la mente de cada uno de los protagonistas, para que ante el día final, donde el término sería irremediable, recordaran con melancolía, con amor, con aquel vacío que genera la evocación nostálgica, aquellos momentos atesorados, para ingresar al estado de eternidad.

Para caer finalmente, en la más entrañable soledad oscura, viviendo eternamente, sólo ese recuerdo. Triste paraíso, oscuro y doloroso final.

Owaritakunaikedo, owaru...

~Fin~


NOTAS DE AUTOR

¡Guau! 195 paginas! ¡Mierda! ¡Si que me he excedido! Les juro que en la planificación inicial del fic (la diagramación y todo eso que se hace siempre para tener los lineamientos principales de la trama) había aproximado que la historia en menos de 50 paginas llegaba a su fin. Pero como ven, el diagrama solo funcionó hasta más o menos la mitad del texto, pues, como lo he dicho en mis anteriores fics, ¡estos personajes hacen lo que quieren!^^ jajajaj

Bueno, cambiando de tema. ¡Pasemos a las típicas preguntas que considero pueden hacerse, aclaraciones y tal vez, algunos comentarios para ayudar a comprender este desastre de escritura!^^.

¿PORQUE HYDE-TETSU?

Bueno. La verdad, es que en las fotos de L'Arc~En~Ciel y demás, se los ve tan estéticamente bonitos. Es muy contrastante. Con la personalidad agresiva que intenta dar Hyde y la inocencia y simpatía que siempre muestra el querible Tetsu, no pude dejar de considerar que eran entrañablemente complementados. Además, del grupo son los dos que más me gustan, justamente por esas cualidades: Hyde: sensualmente femenino con una agresividad masculina notable. Tetsu: el tierno del grupo, simpático de rostro aniñado, con tan pésimo estilo de vestir que genera agrado. Es el responsable y correcto del grupo sin perder esa ternura infantil.^^

¿PORQUE YUKIHIRO-KEN?

Pues si. Esta no estaba planeada. La relación salió en la marcha. Yukihiro siempre se lo ve como un ser callado y muy misterioso, con cierto grado de melancolía. Es inmediato pensar que su antípoda es un tipo como Ken, desfachatado, pervertido, y grosero, con gran facilidad para la conversación. Si. Yukihiro tenía un secreto muy profundo que había entristecido su mirar. Pues bien. Extrañamente el texto viró a que aquel secreto no era nada más ni nada menos que Ken. Lo tenía que ser, porque Yukihiro se me muestra como un ser con mucho interior. Las personas calladas, reservadas casi siempre demuestran eso. Tienen una profunda filosofía, y porque no, una oscuridad propia. Y eso es lo que siempre me fascina. La oscuridad de los personajes. La misma oscuridad que tiene Hyde, y otra de las causas por las que me gusta tanto. ¡Y es que las criaturas de la noche nos buscamos entre nosotros!^^ jajaj.

En fin. Siguiendo con el tema. La cuestión es que me parecía terriblemente contrastante con el Ken tan instintivo, tan reducido al nivel de los placeres básicos. Y es que en el fondo, no me gustan los personajes que pierden su vida en la superficialidad. Creí que una forma de salvar a Ken era ser ayudado por Yukihiro. Ahora, lo que realmente me sorprendió es que me fue imposible inventar alguna situación creíble para romper esta relación, y sorprendentemente, es la primera vez que escribo con un final relativamente feliz para una pareja. Supongo que como lo narré con la luna, ellos tenían ese secreto. El secreto que nadie sabe cual es, y por el cual, pocas parejas en todo el mundo, apenas contadas con los dedos de la mano, logran pasar su vida en ese estado de bienestar permanente, sin caer en el aburrimiento, sin caer en la necesidad de buscar fuera de la relación cosas que no existen. Tal vez sea el famoso 'amor eterno'. Pero que en realidad, son muy pocos los privilegiados que lo gozan. Casi nadie logra tener acceso a ese sentimiento. Yo creo que la clave fue que tanto Ken como Yukihiro aceptaban al otro como era, con ninguna otra exigencia más que la lealtad. Y es que como siempre he pensado, en la vida humana, la lealtad es la virtud por excelencia, madre de las demás virtudes, porque si uno es leal con uno mismo, con sus ideas, con sus amigos y con todo lo que le es importante, si uno se mantiene fiel a sí mismo, el mundo sería un lugar de gente que apasionada por lo que hace, por lo que defiende, y aunque tomáramos caminos diferentes, las peleas, las luchas serían frontales, directas, honrosas. Nadie se permitiría la traición, y el golpe por la espalda, y en definitiva, sería un mundo mejor. Un mundo con sus complicaciones, pero con sinceridad.

Yo creo que eso es lo que finalmente estos personajes me han enseñado...^^ jejeje.. si hay posibilidad de que algo dure, solo con la sinceridad/lealtad puede perdurar en el tiempo... ¿pero quienes realmente son capaces de eso?... alguien tan desfachatado como Ken, que no le importa nada de la opinión ajena (solo mantener su reputación de conquistador, más producto de la costumbre y su ego viril que por una necesidad de mantener un status ante la opinión pública) y alguien tan introvertido como Yukihiro, tan profundo y a la vez tan esencial e inocente, que le sería imposible no ser leal a lo que piensa, a lo que siente, a lo que ama. Simplemente personajes muy complementados que encastran de esa forma. La cuestión es que por extraño que parezca, es la primera vez que escribo un final feliz para algún personaje. ¡Y eso asusta!^^ Jajajaja

¿QUE LE PASA A TETSU?

Si. Si. En más de una oportunidad me he reído sola, porque resulta que el joven, duda permanentemente, y se miente aún no queriéndose mentir. Es la misma acción de Kaori, en la versión de complacer aún cuando el otro no quiere que le complazca y justamente hace eso, por el simple circulo vicioso que genera. Jajaja.

Espero que Tetsu no haya quedado excesivamente confundido que raye lo no creíble. Creo que una persona en su estado, en su situación, con esa siniestra manía de querer mentirse para no ver la situación, para no enfrentarse a la realidad, no genera otra sensación que esa absoluta impresión de pérdida total del camino. Resulta interesante descubrir a Kaori en esa situación análoga. Además, Tetsu vive mostrando felicidad y buen humor, y la gente que tiene aquella bella predisposición, siempre esconde sus dudas y sus temores en lo más profundo de su ser, ahogándose lentamente. Tetsu es como un niño perdido, un niño que no quiere crecer, que se miente, que continua creyendo las leyendas, las fantasías, porque el mundo de la realidad es muy duro para él solo, y además, en busca de agradar, se mostrarse tan bien, tan feliz, y en cierta forma, en complacer, se crea su propia imagen y la vende a todos sus conocidos. Tetsu muere en sus propias mentiras creídas realidad, y al chocar a cada instante con una falsedad, con una imagen holográfica, duda, y vuelve a mentirse, generando un círculo vicioso del cual no hay salida. Tetsu no tiene solución. No como Ken que pudo salir de aquellas mentiras. Tetsu es un personaje que como muchas personas, vive mintiéndose. Vive teniendo conciencia de que miente, pero aún ante esa verdad, prefiere engañarse, y continuar creyendo que él no tiene esa manía. Una especie de locura, una especie de enajenación. Una tortura.

KAORI Y MEGUMI. ¿UNA NUEVA VISIÓN?

He leído en muchos fics que a estas dos jóvenes las dejan como histéricas, aguafiestas, entrometidas, etc... ¡y lo entiendo absolutamente! ¡Todas son fans! Pero intenté cambiar ese papel, en busca de darles una profundidad. Megumi no resultó muy diferente de lo que he leído por ahí. Es simplemente que su relación se me hace bastante inocua. Al ver el video de la primera vez que se conocieron Megumi y Hyde, ciertamente me decepcioné. ¿Será que no me gusta esa actitud en las chicas? Eso de reír tontamente, mirar el suelo, poner las manos en el regazo y levantar los ojos en un gesto de timidez tan absurda, no me parece ni natural ni propio. Siempre me pareció una costumbre cultural impuesta a muchas mujeres. Lo mismo ocurre en occidente. Esos gestos femeninos no naturales no me gustan. Hay mujeres que nacieron con ellos, y que los usan con tal elegancia y gracia que realmente son fabulosas, pero otras, que se mimetizaron solo por una cuestión cultural, los realizan de forma tan sobre actuada, que

no me agrada. ¿Será porque pierden naturalidad? Seguro. La cuestión es que Megumi no me pareció muy interesante para desarrollar, ¡y por eso lo que escribí!^^

Sintetizando: Megumi en realidad amó a Hyde profundamente. Pero con el tiempo, el desprecio, el rechazo le hizo cambiar aquel sentimiento a uno de orgullo. La humillación de mendigar cariño se equiparó con el desarrollo de un ego, de una vanidad quebrantada que terminó opacando el sentimiento puro. Un caso del amor que se esfuma, que se muere, porque la pareja resulta ser alimentada solo por uno de los dos. Y ante ese sentimiento, solo resta la separación, que es lo que ocurrió en el fic. Pero como suele pasar, la soledad empuja a sus víctimas a los más crueles pozos, y finalmente Hyde, buscando no hundir a Tetsu en su mundo tan oscuro, termino eligiéndola solo por temor a la soledad. Ni aún al final, el amor prima, solo el miedo a la soledad. Esa lastimera condición que hace errar a tantos humanos.

Kaori es otro tema. Es la dueña de mi lástima. Me dio tanta pena. Otro de los personajes que llegaron a donde llegaron si que yo lo hubiera diagramado siquiera. Kaori simplemente había sido pensada para ser un triangulo en la vida de Tetsu. Pero extrañamente, no se hizo rival. Se hizo tremendamente pura. Amar de esa forma tan peligrosa es tan ideal. Supongo que es la idealización del amor abnegado, y no por nada lo relacioné con la religión. El mismo amor de la religión. El mismo. El que acepta, se hace a un costado, y llora en su soledad, con la alegría de saber que lo amado se halla feliz. Un amor extremadamente devoto. Y un profundo dolor. Porque ella no es religiosa, es humana, y el no tener siquiera una retribución ante tanto amor, debe ser tan doloroso. Creo que ella se merece un cariño adicional, por tener el valor de darse tan enteramente, sin recibir nada a cambio, a costa de la realidad. Y al final del fic, se entrega a su propia ruina, acompañando a Tetsu en ese camino final. Solo por no morir en soledad. Para estar muertos y acompañados. Triste.

Y LA PREGUNTA DEL MILLON. ¿PORQUE HYDE HIZO LO QUE HIZO?

Y como mi típica respuesta esperable: ¡no lo se! ^^ jajajaj. Si, si. Escribo yo, aunque no lo crean. ^^U Por alguna extraña razón (ni tan extraña, tengo plena conciencia de ello) hice que tomara esa decisión y cubrí aquella causa con confusiones, con indefiniciones. Para decir la verdad, lo hice porque aquella persona para la que siempre escribo me hizo lo mismo. Y créanme, que es verdaderamente extraño hallar la razón por la cual, dos personas amándose tanto, se separan por decisión de una sola, y ante el cuestionamiento de la otra, solo recibe contestaciones confusas. Lo peor de esa situación, es que pasado los años, el sentimiento perdura intacto, pero la separación sigue siendo real, y todo aquel sentimiento lo recibe un tercero, que es querido de forma lastimera, mientras que esas dos personas siguen sintiendo lo mismo en la soledad de cada una. Preguntar la causa a esa persona que decidió terminar con esa relación es realmente un misterio para mi. Las respuestas que suelen dar son siempre de la índole evasiva: "es lo mejor" "no te merezco" "esto no funcionará" "ya veras que me lo agradecerás" "no sigas que nos dañamos" etc. Contestaciones que hacen que aquella persona elija por sobre la otra, y ésta se quede expectante, paralizada, viendo como su ser querido se va, sabiendo con plena conciencia que nada de ello es verdad, y que una causa tan oculta, tan misteriosa es totalmente desconocida por el abandonado. Una causa tan extraña. Una causa que a pesar del amor entre dos personas, que perdura en el tiempo, sin haber de por medio palabras, ni promesas, un amor realmente puro, hace que se separen, y tomen caminos diferentes. ¿Que tipo de causa puede ser? Y lo más extraño es que sucede más veces de lo que uno cree. Escuchar las almas en pena, en las recorridas nocturnas, no hace más que mostrar que esos amores son tan comunes, y tan inexplicables. Yo no tengo capacidad alguna para responder. Sería interesante preguntarle a ellos, a los que deciden con tal impunidad. No lo se. Pero me pareció que Hyde, con su pasado, no podía actuar de otra forma, que como siempre lo ha hecho: enigmático y misterioso, impulsado por los recuerdos, por la realidad, por el temor a la soledad. En definitiva, todo aquello es muy bien expresado en sus canciones, que son representaciones de su ser. ¡Palabras dichas por él!^^

OTRAS PREGUNTAS DE MENOR RELEVANCIA:

¿QUE ES EL MUSIC STATION?

Es un programa típico de Japón de música, donde van los artistas, y tras un breve entrevistado, muestran las novedades de sus creaciones.

¿QUIENES SON LAS PUFFY?

Grupo de música formado por dos chicas del cual he escuchado solo un tema, y terminé con una crisis auditiva!^^ Jajaja (sin ofender a quien les gusta! Por favor!) y es que cantan bien, pero para mi gusto, su timbre resulta muy agudo.

¿QUIEN ES MIKAWA KEN'ICHI?

si alguien conoce a los L'Arc~En~Ciel, y conoce el Kohaku y demás espectáculos de música, me imagino que no es necesario explicar quien es este personaje tan estrafalario... jejeje^^ pero para los que no, es un tipo medio transformista. Gusta de cantar vestido de mujer usando una ropa muy llamativa.

¿PORQUE REGRESO ANTES DE TIEMPO YUKKI?

Los padres le exigían, y la añoranza de Ken. Ya se pueden imaginar a los padres preguntando: ¿y no te has fijado en nadie?. ¡No hay cosa que hastíe mas que eso!..¬¬U

QUE QUISO DECIR YUKKI A KEN CUANDO LE RESPONDIÓ 'MIS PADRES, MIS AMIGOS, MI MUNDO... Y TU'

Pues bien. Yukki es reservado, es una persona enigmática, y como tal sabe que a pesar de su personalidad cordial, que le favoreció el cariño de todos, no puede evitar pensar que las expectativas que el resto de las personas han puesto en él, se malogren. Y no en el sentido de miedo ante el mundo, sino en el sentido mas puro: de dañar con su mundo, con su vida a ese ser que ama a causa de su entorno. O sea, prefiere el secreto, solo por beneficiar a Ken. No desea que nada le lastime. Es por eso el 'tu' que usa. A Yukihiro le cuesta mucho evidenciar su mundo emocional, ya sea con amigos, con sus padres o con su amante. Prefiere proteger a Ken con el secreto, para que su entorno no lo dañe, debido a que es un ser tan reservado, tan poco demostrativo. Solo con Ken aprende a no serlo. Si. ¡Tanto código estos dos que ya ni yo se lo que quieren decir!^^ jajaajja

VOCABULARIO DE HYDE:

Sip. Si habla con términos demoníacos, no creo que hablar con aquellas palabrotas le afecten... yo creo que marcan su personalidad. A final de cuentas, las malas palabras existen para que uno las use y con ellas, dé rasgos a su personalidad. ¿No? ^_^

Y bueno. Una producción rara, en un tiempo extraño. La comencé dos días antes de empezar con la facultad y en menos de un mes, usando solo algunas horas de los fines de semana logré terminarla. Espero que les haya sido de su agrado, y ya saben , las criticas más despiadadas, las críticas constructivas, y los comentarios de errores, problemas de compresión, sintaxis y demás, me las envían a mi correo electrónico con un asunto del tipo 'fic L'Arc~En~Ciel' o algo por el estilo para saber que no son propagandas, y yo con gusto, en mi reducido tiempo asimilaré las criticas y contestaré en la brevedad que se me permita... ¡realmente deseo mejorar mi capacidad de escritura, y sin criticas, no se puede!^^

También invito a tods los lectors a que pasen por mi foro. Un foro de charla general, a pesar de tener el nombre de un fic ya hecho. La cuestión, es que es un foro simplemente para aprovechar espacio en el que ustedes puedan corregirme, puedan preguntarme, cuestionarme, y porque no, contarme sobre sus propias opiniones. Como lo he dicho antes, mi mayor deseo no es tanto escribir para entretener, sino para reflexionar. Si mi texto te invita a la meditación, al planteamiento de la conducta humana, y en consecuencia, a algún tipo de aprendizaje, de revelación de alguna verdad, de un mejoramiento espiritual o intelectual, creeme que me sentiré absolutamente satisfecha. Lo mejor que se puede hacer en la vida, es pensar. Pensar, reflexionar, para ser leales. Como dije, leales con todo lo que nos rodea, con nuestro interior, y actuar en consecuencia. Con ese pensar, hasta las peleas más sangrientas serían tan leales, y no resultarían tan crueles. La lealtad es todo en este mundo, y sin embargo en los días que nos toca vivir, parece que no vale nada. O al menos, vale un par de ceros a la derecha.

En fin. Eso es todo, y como les dije, ahora si, no creo escribir hasta el próximo año, ¡en las vacaciones de verano!^^ Mientras tanto, tienen el foro o mi mail (busquen en mi profile) y los otros fics que he hecho. Si pueden leerlos y darme sus criticas, ¡mucho mejor!^^. Yo deseo mejorar la forma en que intento dar mensajes. Si me comentan que mensaje les ha llegado, eso me ayudará a mejorar la metodología. Y se los agradeceré eternamente. Ayuden a esta mala escritora.^^

¡Muchas gracias por utilizar tu preciado tiempo en leer estos intentos frustrantes de fics!. Muchas gracias.

Jinsei No Maboroshi


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