Disclaimer: Los personajes de Fullmetal Alchemist no me pertenecen, son de su respectiva autora Hiromu Arakawa.
Por siempre Obsesión
Chapter 12: Encuentro
Edward se encontró con un pequeño problema: en ese pueblo no vivía ningún Knox, o eso es lo que le habían dicho sus habitantes.
Al comienzo del anochecer, había salido del hotelucho en el que se alojaba para buscar al doctor, pero su búsqueda se vio frustrada cuando a todos los que les preguntaba, negaban con la cabeza, le respondían bruscamente, o simplemente lo ignoraban.
Lo intentó por dos noches, y a la tercera, cansado de ser amable, utilizó todos sus encantos para atraer a una joven campesina.
—Buenas noches, hermosa dama.
Ella abrió enormes sus ojos castaños, sonrojándose al instante.
"huele bien" pensó Edward irritado. Se castigó mentalmente por haber pensado tal cosa.
—B-buenas noches, caballero —contestó nerviosa la castaña, cuya mirada se tornaba algo preocupada—. ¿Q-qué es l-lo que se le ofrece?
—Me gustaría saber dónde es que puedo encontrar a un doctor llamado Knox, tengo un hermano bastante enfermo, y me dijeron que él era el mejor en su profesión.
—L-lo siento mucho, señor. No puedo ayudarlo —sin darle tiempo a responder, la mujer retrocedió asustada—. No conozco a ningún doctor Knox.
Cansado por el viaje, las negativas, y la pobre excusa de la joven, Edward la miró fijamente, olvidando todo rastro de cortesía, dejando atrás toda compasión humana.
—Cállate y sígueme en silencio —ordenó un rubio malhumorado, girándose sobre sus talones—. Vamos a hablar en un lugar mas privado.
Se encaminó hacia unos establos cercanos que se hallaban desiertos y en mal estado, no podía arriesgarse a asustar a los animales ni llamar la atención de ninguna manera.
La chica lo siguió en silencio a la par, su mente se encontraba subyugada por el poder de Edward y caminaba dócilmente como si estuviese poseída.
En los establos, se detuvo a la espera de nuevas órdenes.
—Bien, ahora vas a decirme porqué nadie en este maldito pueblo me habla de Knox, y de paso, en donde se encuentra —demandó con voz suave pero enérgica.
—Knox nos prohibió hacerlo.
—¿Por qué? —preguntó curioso un rubio sorprendido—. ¿En dónde vive?
—Todos en este pueblo conocemos su naturaleza. Pero no le tememos, él en las noches ha salvado muchas vidas. No es un asesino, como los demás. A cambio, nosotros lo protegemos con el silencio.
—Ya veo, pero de nada les sirve si viene otro vampiro con poderes mentales. Vuelvo a preguntarte, ¿en dónde vive?
La mujer pareció luchar levemente contra su dominio, pero Edward presionó más en su mente, impidiéndole su escape y obligándola a contestarle. Prefería que fuese así. Leerle la mente le parecía demasiado abuso a su privacidad.
—Pasando el siguiente pueblo, a unos doce kilómetros. Encontrarás un par de cabañas abandonadas, hasta un pequeño establo. Dicen que vive por allí, pero para que nunca lo encuentren, no sabemos su paradero exacto.
—Bien —contestó un satisfecho Edward.
Empleó toda su concentración, y borró los últimos recuerdos de la campesina, dejándola dormida entre la brizna del abandonado establo.
Partió de ese lugar bastante hambriento, por lo que por esa noche se dedicó a cazar, mientras repasaba en su cabeza todos los acontecimientos que presenció en los últimos días.
En la soledad de su habitación, sin poder dormir durante el día, pensó en Mustang, y en cómo se encontraría en ese momento. Quizá estaba furioso por haber huido de él, o simplemente triste. Hasta se lo imaginó decepcionado.
Rechazó todas esas ideas, arrepintiéndose de haberlas pensado. ¿Y a él qué mierda le importaba lo que le pasaba a Mustang? Se trataba de su destino, y no iba a detenerse en nimiedades como esa. Debía apurarse antes de que lo encontraran, lo que significaría su derrota.
No tenía tiempo para preocuparse de idioteces.
—¿Lo encontraron?
—Aún no, señor.
Maes escuchó cómo luego de un leve chasquito, el hombre que había transmitido su negativa, ardía en llamas, hasta ser reducido a cenizas.
—¡Dije que no quería mas incompetencias! —aulló indignado Roy Mustang colérico—. ¡Si alguien vuelve a decirme algo como eso, correrá el mismo destino que ese imbécil!
Todos los presentes dieron media vuelta y siguieron su planificación en la búsqueda del pequeño de Mustang, quien se había perdido hacía ya tres días.
Maes no lo creía, pero no dijo absolutamente nada. Sabía que Marcoh ocultaba algo, y se temía lo peor. Edward era demasiado astuto, y le daba la impresión de que no estaba perdido, sino que había escapado por su propia cuenta, alejándose para siempre de su amigo.
Estaba preocupado, porque si bien nunca le había caído del todo bien ese chico, Roy estaba intratable desde su desaparición, y no atendía razones. Cualquier insinuación contra Edward, y el pobre desgraciado ardería por su atrevimiento.
Él era su amigo, pero sabía mejor que nadie que debía dejarlo correr. Si encontraban al rubio, sería lo mejor que le pasara al aquelarre.
Sólo rezaba porque apareciera lo antes posible. Y porque Roy no se diera cuenta de que Marcoh sabía algo.
Por fin, después de pasar otro pueblo tan similar al anterior —en donde vivía esa campesina que le había dado la información— Edward se encontraba en el medio de un campo desierto, y a lo lejos podía ver con claridad unas cuantas cabañas abandonadas.
Su instinto le decía que ése era el lugar, que estaba en lo correcto, y ahí podía hallar lo que tanto deseaba.
Pero un ligero temor se apoderó de él. Knox era un vampiro viejo y sagaz, no se dejaría engañar, y seguramente era mucho más poderoso que él. Debía ser cuidadoso, ya que sólo disponía de esa noche. Si lo atrapaban, podría morir con la luz del alba si al doctor le apetecía.
Con cautela partió rumbo hacia lo que parecía un lugar deshabitado y sólo se detuvo a escasos metros de la primera casucha destruida.
"No siento su presencia, ni la de nadie. ¿Será este el lugar correcto?"
Lo recorrió un escalofrío. Ya no se sentía solo. Podía percibir un gran poder que emanaba del lugar, pero no sabía con precisión de dónde.
Sigiloso, se acercó un poco más, oliendo el aire y alertando sus sentidos. Sintió como una fuerza invisible y completamente desconocida le indicaba el camino a seguir. Entró en el establo que se hallaba a unos metros de la casa abandonada y lo recorrió lentamente, percatándose de que había una puerta secreta en el suelo, rodeada de hierbas, para pasar desapercibida.
La abrió y sintió una brisa cálida procedente de las profundidades del lugar. Estaba oscuro, pero su buena vista de vampiro le permitió ver con claridad unas escaleras de metal, algo extraño según el rubio, y bajó cuidadosamente en estado de alerta permanente.
Se encontró en un túnel bien iluminado, notando rápidamente que la construcción era muy moderna, y que era lo suficientemente resistente ante cualquier atentado. Con una fachada como ese establo, es imposible imaginarse que por debajo de aquel sitio hubiera algo como aquello.
Caminó lentamente hasta encontrar una pesada puerta de metal. La abrió sin problemas, ingresando resuelto en la habitación dónde sabía que había alguien.
Un hombre en apariencia de cuarenta años, con poco cabello negro, apenas una ligera barba, y unos lentes de forma rectangular, lo recibió educadamente.
—Adelante, Edward. Parece que tienes muchas preguntas que hacerme.
El rubio lo miró con sorpresa.
—¿Cómo es que sabe mi nombre?
—Sé muchas cosas, producto de mi longeva existencia. Si te considerara una amenaza, ¿crees que te hubiese dejado entrar así como así?
Edward lo meditó un instante.
—No, claro que no.
—Entonces, pasa y ponte cómodo. Te ayudaré en todo lo que pueda. Nunca recibo visitas, es bueno de vez en cuando romper con la rutina.
—Muchas gracias señor —dijo cortésmente antes de tomar asiento en una silla de ese pequeño laboratorio, mas parecido a una biblioteca.
—¿En qué puedo ayudarte, mi estimado joven?
—Seré directo con usted. Conocí al doctor Marcoh.
Knox lo miró con una leve sorpresa.
—¿Y cómo se encuentra mi amigo?
—Muy bien, fue él quién me dijo dónde encontrarlo.
—¿Para qué me necesitas con tanta urgencia, jovencito?
—Porque quiero saber si es cierto que usted posee el poder de convertir un vampiro en humano.
Perdón por la demora, pero el último mes del año siempre es complicado por diversos asuntos.
Espero que les guste el capi, trataré de actualizar lo más pronto posible.
¡Ojalá hayan empezado muy bien el año!
Saludos!
