Parte 2.
Sin más que decir, con ustedes la segunda parte de este desenlace cómico y romántico. Disfrútenlo y sonrían.
El día transcurrió en aparente calma, la calma común en el distrito de Nerima. El anciano y loco maestro Happosai fue a molestar, como ya se le había hecho costumbre, a la escuela Furinkan, llevándose con él una gran cantidad de prendas íntimas, y siendo perseguido por una multitud de chicas enfurecidas. El señor Soun Tendo y el señor Genma Saotome se entretuvieron jugando shogui, su hábito mañanero, y Kasumi se dedicó a las tareas del hogar; siempre lo hacía desde que su querida madre había fallecido, y nunca se quejaba por ello, pues le gustaba cuidar a su familia con esmero. El rostro de la muchacha se veía más alegre que de costumbre, y hasta cantaba un poco mientras tendía la ropa. Algunos pajarillos cantaron con ella. La joven lucía tan hermosa a pesar de su apariencia sencilla.
Su papá la miró por un momento, un tanto extrañado de oírla cantar con más ganas. Su hija mayor se había tomado muy en serio el desempeño de señora del hogar, que literalmente se encerró en ese papel y nunca pensaría en dejar a su viudo padre sin su compañía… tal vez por ello no había pensado en comprometerse con un hombre. Más Soun Tendo no quería ser egoísta, sobre todo porque, algún día, él también moriría, y no sería correcto que su querida Kasumi, siendo joven y bonita, se quedara sola en la vida.
Kasumi, hija, ¿hay un motivo especial para que cantes así? — le preguntó amablemente a su heredera en cuanto ella entró nuevamente a la casa —. Te ves muy contenta.
El día es hermoso, papá — respondió la señorita con su dulce y característica sonrisa —, y debemos dar gracias a Dios porque aun estamos aquí, disfrutando de la vida — fue a dejar la canastilla donde había llevado la ropa y, en menos de dos minutos, regresó para despedirse de los señores —. Voy de compras al mercado, no me tardo.
Besó cariñosamente a su padre en la mejilla, y también al tío Genma le tocó su dosis de ternura en la frente. Salió de la casa tarareando esa cancioncita, con el rostro radiante de felicidad. Los dos hombres la vieron irse.
Amigo Saotome, me preocupa un poco mi Kasumi — le dijo Soun a su compañero y camarada de años, inmediatamente de que su hija mayor se retiró —, es tan amable y generosa, pero no tiene suerte con los chicos… — y soltó un suspiro —. No deseo que sea una solterona amargada en el futuro.
Por favor, amigo Tendo — dijo Genma, agitando una mano como para tratar de minimizar el asunto —, ambos sabemos que a ella eso no le preocupa para nada — para después palmearle un hombro a su ya casi consuegro, a modo de confortarle —; y es mejor así porque, de esa forma, no lo dejara abandonado.
Amigo Saotome — el aludido le dirigió a su camarada una mirada que reflejaba un poco de molestia, hablándole con seriedad —, mi Kasumi no me abandonaría ni aunque se casara. Pero yo no debo ser un estorbo en su vida… — y volvió a suspirar un poco más alto — mi difunta esposa no me lo perdonaría.
Bueno… — tartamudeó el otro, un poco preocupado por la actitud de su amigo —, también sabemos que… hay un hombre… algo cobarde… que no se ha atrevido a pedirle… nada.
Saotome… ¿se refiere usted al doctor Tofú? — preguntó el de largos cabellos como afirmando… toda la comunidad de Nerima parecía conocer ese secreto a voces.
El mismo — confirmó el calvo, afirmando también con la cabeza —. No me negarás, Tendo, que es un buen partido para tu hija — y le dedicó una sonrisa de triunfo.
Puede que tengas razón, pero… — meditó Soun, apoyando la barbilla en su mano derecha — si siempre pierde la cabeza delante de ella…
Ese pobre muchacho… — Genma se cruzó de brazos, haciendo un movimiento de cabeza que podía interpretarse como apenado por la actitud tan infantil del joven médico.
Por cierto que Kasumi había comprado varias cosas para preparar de comer, saludando a todos los comerciantes con su amabilidad característica, y ganándose algunos descuentos en los comestibles por ser tan linda… una linda señorita soltera, en la mejor edad para casarse. En realidad no le faltaba quien la cortejara, pero la muchacha sólo aceptaba los piropos sin darle a nadie ninguna esperanza para ir a hablar con su progenitor y pedirla en casamiento. Porque a la señorita Tendo también le gustaba el doctor Tofú… más tampoco lo decía abiertamente. Tal vez no desde el principio que lo conoció, ya que era demasiado joven y nunca se había planteado amar a un hombre y dejar a su pobre padre desamparado. Era una promesa que le hizo a su madre, que cuidaría de su progenitor. Ahora era distinto, pues sentía que el corazón palpitaba emocionado en su pecho cada vez que veía al galeno, ya se había dado cuenta que el caballero era muy amable y apreciaba a su familia, así que no representaría ningún problema si se comprometían. Por ello le gustaba ser servicial con el buen hombre. Quizá algún día… él se sinceraría con ella, y le pediría matrimonio.
Pasó una vez más a la clínica. El joven médico despedía a un paciente.
Doctor Tofú, siento molestarlo nuevamente — saludó la muchacha al llegar, dedicándole una de sus mejores y bellas sonrisas, y una leve reverencia, dejando la bolsa de su mandado cuidadosamente en el suelo —. Vengo por el tazón de la mañana, y le prepararé algo de comer para más tarde.
Kasumi… no… tienes que molestarte — el pobre hombre sonrió como bobo, tratando de no perder la cabeza por enésima ocasión —. Pero pasa por favor… en seguida te lo traigo.
No es molestia, doctor Tofú — agregó la chica y se le acercó, tocándole suavemente un hombro para indicarle que no había problema —. Usted atienda a sus pacientes, yo lo tomaré. Con permiso, muy buen día — le sonrió como siempre, saludando a un señor que esperaba por atención, y entrando a la cocina.
La cordura de Tofú por poco no puede más, estuvo a punto de desbordarse. En ese momento la expresión de loco asomó en su rostro, y se dirigió al desventurado ancianito que se encontraba en la sala; el viejecito había estado a punto de retirarse al ver llegar a Kasumi, más la fuerza del galeno es mucha para sus años y sus dolencias.
Adelante, por favor — llevó a rastras al abuelito al interior del consultorio… podría decirse que de buena manera —, mi asistente tomará sus datos… "Betty" querida, ¿serías tan amable de atender a este caballero? — y llamó al esqueleto, que se encontraba "sentado" al escritorio, sin haber podido "tomar" el té de la mañana… la expresión en su rostro huesudo reflejaba incredulidad —. "Betty", se ha enfriado tu té… — observó el médico con algo de pena, después se dirigió nuevamente a su paciente —. Permítame, buen hombre, regreso en un minuto — y pensaba abandonar el consultorio para ir a ver a Kasumi.
El aludido parpadeó de asombro y decidió no negarse, pues estaba al corriente de que, en cuanto la dulce señorita Tendo se fuera… tal vez el doctor se recuperara y lo atendiera de verdad. Hasta parecía tener en su cara la misma expresión de "Betty". La muchacha se presentó en la entrada de la habitación, llevando el tazón limpio en sus manos.
Doctor, ¿le apetece comer albóndigas con arroz? — le preguntó con dulzura al momento de casi topar con él en el umbral de la puerta —. Le prepararé unas, y las mandaré con Ranma o con Akane — les dedicó a ambos una reverencia breve antes de marcharse —. Con su permiso, tenga buen día señor.
Gr… gracias… Kasumi — el pobre hombre se quedó un poco ido. Una vez más la dejó ir sin poder decirle nada. Caminó un poco hacia la salida de la clínica, casi trastabillando, y se asomó para verla por última vez. Suspiró calladamente y estiró los brazos hacia arriba.
Doctor Tofú… creo que mejor me voy — dijo el anciano con carita de miedo al asomarse a la puerta del consultorio —. Volveré otro día.
Disculpe usted, señor — Tofú regresó sobre sus pasos, ya con el rostro sereno y su mirada profesional —, lo cité para hoy y lo atenderé como se merece. Veamos… — entró nuevamente al cuarto, llevando cuidadosamente a su paciente por los hombros.
Mucho más tarde, cerca de las tres, dos peleoneros regresaban de la escuela.
En serio, Akane, no recordaba que tenía esa tarea — se quejaba Ranma en voz muy alta.
Pues claro, tú nunca recuerdas nada… de nada — le soltó una enojada Akane, mirándolo despectivamente.
No me molestes con eso, Akane… — él la miró de la misma forma, después agregó a modo de reclamo —. ¿Y por qué no me refrescarte la memoria, eh? Eres una envidiosa.
Ranma, son tus deberes, y yo no soy tu nana — le reprochó la chica.
Pues sí, pero eres mi… — el chico iba a añadir algo más, mas se avergonzó un poco por lo que diría —. Olvídalo — y desvió la vista para disimular.
Cuando te conviene — ella lo miró enfurruñada… sólo para que lo sacara de problemas es para lo que mencionaba su compromiso.
Por cierto, Akane… ¿qué te traías con el doctor Tofú? — dijo Ranma a los dos minutos, para cambiar el tema y pasar por alto el bochornoso momento, lanzándole una mirada entre escrutadora y suspicaz —. No me lo dijiste en la mañana… ni en ninguna hora de hecho.
Ranma… no seas metiche — Akane puso los ojos en blanco por un instante, luego de soltar un imperceptible suspiro.
Yo no soy metiche, y no me importa lo que hagas — el joven de la trenza levantó los brazos en su pose habitual de "me vale", caminando con equilibrio sobre el enrejado que bordeaba el canal que atraviesa el distrito de Nerima, hablando en tono altanero — Pero, si te puedo ayudar en algo… — suavizó la entonación y miró una vez más a su novia.
Tú eres poco romántico… — dijo ella sonriendo un poco —, no creo que seas el indicado para ayudarme.
¡Ah, claro! — puntualizó él irónicamente —, y tú seguramente eres "La reina de corazones" ¡No me hagas reír, Akane!
Por lo menos soy mujer, y conozco a mi hermana… — afirmó la chica sin mostrarse molesta esta vez — y también al doctor Tofú.
No creo que puedas auxiliar al doctor Tofú — dijo el chico con presteza, deteniéndose un poco para mirarla una vez más con detenimiento, hablándole en tono burlón —. Él necesita la ayuda de un hombre experto en mujeres como… ¡Pero qué diablos…!
Un chorro de agua lo alcanzó y lo hizo caer al canal. Apenas si tuvo tiempo de gritar.
¡Oh, cuánto lo siento! — dijo una pobre viejecita que salió de una casa —. Se me soltó la manguera — y, recogiendo su instrumento de jardinería, cerró el portón de su vivienda.
Akane parpadeó asombrada y luego se asomó hacia el canal, del que Ranma salió todo mojado.
Ranma… ¿acaso tú conoces un hombre experto en mujeres? — le preguntó con sarcasmo, conteniendo apenas la risa.
Muy graciosa, Akane — contestó la pelirroja, exprimiendo su camisa —. Muy graciosa.
Ya en casa, después de comer, la familia se disponía a continuar con sus rutinas diarias.
Akane, ¿podrías por favor llevarle esto al doctor Tofú? — le pidió Kasumi amablemente a su hermanita menor. Era un tazón con un poco del guisado.
Sí — dijo ella antes de levantarse de su lugar, dispuesta a cumplir gustosamente con el encargo y poder platicar otro poco con el médico… más Ranma se le adelantó con prontitud.
Descuida, Kasumi, yo lo haré — dijo con tono educado —, porque Akane debe terminar su tarea atrasada — y tomó el tazón con presteza y agilidad.
¿¡Qué! — exclamó la joven con un poco de molestia, parpadeando como si le hubiera entrado una basurita —. Oye, Ranma, tú sabes que eso no es…
Adiós — el joven salió velozmente llevando el recipiente sobre la cabeza, dejando a su "novia" con la palabra en la boca.
¡Ranma! — gritó la muchacha cerca de la puerta del comedor, con ganas de jalarlo de la trenza y estrangularlo por embustero —. ¡Ya verás cuando regreses!
Tranquila, Akane, es mejor que te dediques a terminar tu tarea atrasada — le dijo el señor Tendo con autoridad, aun sentado a la mesa —. Deberías agradecer que Ranma se preocupa por ti y te ayuda, como debe ser.
¡Que se va a preocupar por mí ni que nada! — espetó furiosa la muchacha, haciendo retroceder a su padre —. ¡Ese es un mentiroso aprovechado! — y salió como fiera del salón.
Ranma iba tan rápido como podía, haciendo equilibrio con el tazón en la cabeza y, siendo un experto en artes marciales "vale todo", no le costaba nada de trabajo. Él creía tener la solución a los problemas del doctor Tofú… por algo es todo un hombre experto en mujeres.
Buenas tardes, doctor Tofú — saludó al entrar en la clínica —. Kasumi le manda esto.
¡Ah, Ranma, qué amable! — dijo el aludido amablemente, colgando en ese instante el teléfono —. No quería molestarla y llame al "Neko – haten" pidiendo rameen… ¡Pero que delicia! — olió el contenido del traste —, Kasumi siempre es tan detallista.
Agarró el platón y se dispuso a entrar en la cocina…
Disculpa el desorden, Ranma — le explicaba al jovencito cuando se encaminaba hacia el interior —, pero hoy tuve muchos pacientes, por ello no pude ni cocinar para mí.
… sólo que se equivocó de puerta.
Doctor Tofú — observó Ranma con diversión, tratando de aguantarse la risa —, ese es el consultorio.
Oh, si — le respondió su interlocutor un tanto avergonzado —, es que le voy a convidar a "Betty" — al muchacho le brotó una gotita anime en lo alto de la frente, para representar su incredulidad ante la escena que se le presentó a continuación —. "Betty" querida, Kasumi nos envía de comer, ¿tú gustas? — preguntó Tofú al pobre esqueleto, colgado una vez más en su lugar —. Parece que comerá más tarde… es tan tímida — observó con una pequeña sonrisa.
Y le gusta cuidar la figura — agregó el adolescente con sonrisa boba.
Ahora si, Tofú se encaminó al lugar correcto y colocó el tazón en la estufa. Ranma lo siguió.
Oiga, doctor, ¿puedo preguntarle algo? — dijo en tono de cómo quien no quiere la cosa.
Adelante — afirmó el aludido, sacando una jarra con agua del refrigerador y colocándola cuidadosamente en la mesa, dispuesto a saborear el exquisito guiso que la bella Kasumi había preparado para él.
¿A usted le gusta Kasumi? — soltó el chico de la trenza sin mucha cautela.
Una vez más el hombre se sonrojó en extremo… ¿cuántos más le preguntarían lo mismo, lo que se esmeraba en ocultar para no quedar en mal con la dulce y encantadora señorita Tendo?
Acaso… ¿te diste cuenta también? — habló apenadísimo, casi sudando de la vergüenza.
Creo que la mitad de la ciudad lo sabe — confirmó el joven, afirmando también con la cabeza —, menos Kasumi.
¿En… serio? — preguntó el doctor abriendo los ojos de más, mostrándose dudoso y un poco desesperado por la aseveración.
Como que soy hombre lo afirmo — puntualizó el chico una vez más —. Pero usted no tiene de que preocuparse, doctor Tofú — le palmeó un hombro para confortarlo y levantarle el ánimo —, porque, precisamente, yo vengo a ayudarle con su problema.
¿De verdad? — el médico pareció asombrarse un poco… ¿podía fiarse de ese muchachito, un tanto presumido y mal hablado, que negaba su compromiso con la menor de las Tendo, con la simpática y buena gente de Akane?
Puede usted confiar en mí — Ranma movió la cabeza afirmativamente, como si hubiera interpretado parte de sus pensamientos, y con un gesto de triunfo dibujado en su rostro —, ya que tengo el manual perfecto para una situación semejante — después empleó un tono profesional, como si quisiera demostrar su superioridad —. Ese librito está escrito por un hombre experto en mujeres, y se llama "La conquista femenina: qué hacer o no hacer para tenerlas a tus pies" — posteriormente pareció henchirse de orgullo —. ¡Verdaderamente es extraordinario!
Y… ¿tú cómo lo sabes? — cuestionó dubitativamente el hombre… nunca, que él recordará, había visto u oído de semejante publicación.
Porque lo estoy leyendo, y he aprendido muchas cosas útiles ahí.
En ese preciso instante alguien penetró bruscamente en el local, interrumpiendo la conversación al hacer un hueco de considerable tamaño donde antes estaba la puerta de la cocina.
¡Nihao! — saludó Shampoo, sin mostrarse preocupada por lo que acababa de hacer —. Traer esto para usted, doctor Tofú — dejó el pedido sobre la mesa y se abalanzó ágilmente sobre Ranma, abrazándolo hasta casi ahogarlo con su apretón —. ¡Ranma salir con Shampoo hoy! — le dijo al tomarlo por sorpresa.
No… Shampoo espera… — el muchacho forcejeó queriendo soltarse, tartamudeando visiblemente espantado… si Akane lo viera en esa pose tan comprometedora, lo mata —… tengo tarea y… Akane…
Olvidar a tonta y agresiva Akane, salgamos al cine — dijo la muchacha con semblante muy feliz y sin soltarlo, tratando de besar los labios del esquivo joven.
En su desesperación, queriendo alejar a la encimosa joven, y ella empeñada en salir con él, ambos tiraron algunas cuantas cosas, como las sillas, el pedido de rameen, algunos platos limpios… inclusive la jarra con agua fría que el doctor Tofú había colocado en la mesa, la cual les cayó encima… con el resultado de siempre.
¡Shampoo, aléjate de mí! — gritó la pelirroja con una mueca de pánico en su carita; y salió de la clínica corriendo precipitadamente, y llevando a la gatita blanca colgada de sus hombros —. ¡Auxilio, no soporto a los gatos! ¡Aaahhh, que horror!
Tofú había parpadeado desde el instante en el que empezaron a hacer destrozos hasta que Ranma huyó "despavorida", llevando a "Shampis" detrás de él.
Se me hace que Ranma aun no llega a la parte en donde explique como librarse de una mujer indeseable — se dijo a sí mismo, con gotita anime en lo alto de su frente y expresión de tonto, al verlos alejarse con rumbo al parque. Después suspiró hondamente —. Lo que yo necesitaría es un manual de cómo comportarse ante una mujer que te agrade.
Y empezó a levantar el tiradero que le dejaron ese par de conflictivos.
Nota de la autora: Me gusta la comedia, darle un aire cómico a las cosas es lo que me sale mejor…creo, ya lo deben haber notado al ironizar a Ranma como un "hombre experto en mujeres", cuando no arregla las cosas con las otras tres chicas que lo persiguen, y eso le crea sus conflictos con Akane, jejeje. Varios capítulos de este magnifico manga tienen ese aire de diversión. El sutil OoC se verá más que nada en la pareja protagonista de este fic, pues en el anime el doctor Tofú pierde fácilmente la cordura ante Kasumi y se comporta como un torpe sin poder tener con ella una conversación civilizada… y la chica parece ignorar por completo el efecto que causa en ese hombre… aquí les daré una manita a ambos, por lo pronto ya Tofú esta esforzándose por parecer "normal" ante Kasumi… ya verán el cambio en ella. Sigan divirtiéndose con todos los fics de estos foros.
