Parte 3.
Akane Tendo estaba más que furiosa, y en ese lapso necesitaba desahogar su coraje, por lo que, haciendo caso omiso a la llamada de su padre, se disponía ir al Dojo y así realizar un "ligero entrenamiento". Fue en ese preciso instante que llegó el anciano alborotador de Happosai… para echarle más leña al fuego.
¡Pero qué buena caza! — dijo al entrar al comedor, en donde aun se encontraba la familia, después de haber llevado a su habitación el enorme bulto en el que guardaba las prendas íntimas robadas.
Las chicas terminaban de limpiar el salón, pues las dos menores se resignaron en auxiliar a la mayor, más el gesto de Akane reflejaba la molestia que sentía en ese momento. Soun y Genma… jugando shogui como siempre (lo que es no tener nada que hacer, más que perder el tiempo).
Bienvenido, maestro Happosai, ¿gusta comer? — le dijo Kasumi amablemente.
Por supuesto, Kasumi bella, tú siempre tan considerada — contestó el viejo verde, mirándola con expresión inocente.
Nabiki, la segunda de las Tendo, puso los ojos en blanco durante una fracción de segundo… su hermana mayor rayaba en la amabilidad, inclusive con ese anciano sinvergüenza.
Iré a hacer mis deberes — dijo recuperando la compostura, y salió presurosa del comedor.
Yo… también — agregó la menor, dispuesta a retirarse tras la segunda.
Por cierto, Akane linda, Ranma estaba con Shampoo… — soltó el abuelo desviando la vista hacia ella, lanzándole una mirada marrullera —… muy juntitos en el parque — y hablando en tono picaresco.
El color de la piel de la muchacha… fue morado de la rabia.
No me importa ese par… para nada — escupió con mucho enfado, y se fue con paso firme para cambiarse.
Oiga, maestro — intervino Soun después de atemorizarse por la expresión de su hija —, nosotros sabemos que Ranma fue a ver al doctor Tofú.
Tal vez Ranma lo tomó como pretexto para salir con la "chinita" — observó pícaramente el viejito en tanto que Kasumi le sirvió su platillo, el cual empezó a devorar sin mucha delicadeza —. Esa Shampoo es muy femenina y encantadora… — habló con la bocota llena —… y seguramente usa prendas íntimas muy sensuales — y los ojazos le brillaron de perversión por un instante.
Maestro… Shampoo es muy bonita — habló la joven Tendo con su linda sonrisa —, pero Ranma quiere mucho a Akane.
Pues con ese geniecito que se carga… — opinó el aludido, dejando momentáneamente de comer — lo va a perder.
El centenario hombre terminó con la cara dentro del tazón de sopa. Akane echaba chispas por los ojos, y la rodeaba su aura maligna. Genma y Soun volvieron a acobardarse y se abrazaron temerosos, mientras Kasumi parpadeó asombrada al ver a su hermanita ahí, cuando no tenía ni tres minutos de haberse ido.
¡Nadie le pidió su opinión, viejo cretino! — le gritó la jovencita con mucha rabia —. ¡Así que tráguese su comida y cállese!
Y se retiró con rumbo al Dojo, pisando fuerte.
Akane… — tartamudeó su papá, esperando detenerla con sus palabras y hacerla entrar en razón —… tu tarea…
¡La hago en cuanto… pueda! — contestó agresivamente a lo lejos.
Por supuesto que Ranma estaba junto a Shampoo aun, pues no habían conseguido agua caliente, y pasaron corriendo por el parque central del distrito: La pelirroja llevando a la gata a rastras, y zarandeándola sin cuidado.
¡Shampoo, déjame por favor! — gritaba la "muchacha", visiblemente aterrorizada y desesperada —. ¡O no respondo!
¡Miau! — maullaba la gatita con felicidad, a pesar de no ser tratada con delicadeza.
¡Aaayyy, auxilio! — la joven casi lloraba de miedo —. ¡Qué alguien me ayude! ¡No lo soporto más!
Y es así como las vio Happosai. Afortunadamente para ambas… Mousse llegó justo a tiempo para noquear a la pelirroja, antes de que perdiera el poco sentido que le quedaba y empezara a actuar como "gata salvaje". El joven le dio a la "muchacha" una dura patada de frente y en pleno rostro, haciéndola caer hacia atrás.
¡Ranma Saotome, eres un insolente! — le habló duramente al "golpearla", para después dirigirse en tono considerado a la gatita —. Shampoo, ¿te encuentras bien?
La chica de la trenza se desvaneció ante el impacto y aplastó a la pobre "Shampis" en su caída, la cual también quedó desmayada en el suelo.
¡Por Dios, Shampoo, mira nada más lo que te hizo! — dijo el de gafas en tono preocupado, al percatarse en que posición se encontraba su dulce tormento —. ¡Descuida Shampoo, te llevaré a casa para que te mejores!
Levantó cuidadosamente a la pobre criatura, a la cual los ojos le daban vueltas en espiral, pateando una vez más y sin cuidado a la pelirroja para hacerla a un lado. Acarició con suavidad a la felina para que reaccionara, susurrándole palabras de confort en tono cariñoso. El que reaccionó a los cinco segundos fue Ranma.
¡Ranma Saotome, debería darte vergüenza golpear a una dama! — se dirigió visiblemente enfadado a la "señorita", quien ya se enderezaba.
Mira quien habla — le espetó "ella" con molestia, sobándose el rostro adolorido —. ¿Se puede saber por qué diablos me golpeaste?
Tú no eres mujer aunque quieras aparentarlo — le dijo con brusquedad sin dejar de acariciar a la gata —. Fui a buscar a Shampoo porque se le olvido un pedido — explicó —, y el doctor Tofú me dijo que te fuiste con ella… así que te encontré aquí, siguiendo tus alaridos.
Y por si no te has dado cuenta, "cuatro ojos" — le recalcó "la" joven mirándolo con enojo —, era ella quien me torturaba… sabe que no soporto a los gatos.
Cínico — contestó el otro con molestia dándole la espalda —. Vamos Shampoo, tu abuela te dará un reconfortante baño caliente — hablando cariñosamente con la gatita inconsciente, y tomando rumbo hacia el "Neko – haten".
La abrazó con mucho cuidado y la llevó como si fuera un bebé, un trato muy diferente al dado a la pelirroja. Algunas personas de los alrededores, las que habían visto la escena, parpadearon asombradas de que ese muchacho raro, que a leguas se veía no ser ni japonés, le hubiera hablado tan feo a una "chica linda", pero extraña, y prefiriera casi besar a un gato.
Ojalá Shampoo le diera una oportunidad al cegatón de Mousse — suspiró Ranma sacudiéndose un poco la ropa —, así me dejaría en paz… El pobre chiflado se muere por ella.
Pero, para su buena suerte, al disponer a retirarse…
¡Pero si es mi linda pelirroja! — dijo Tatewaki Kuno, tomándola por sorpresa al abrazarla sin pudor alguno por atrás y agarrarle… los pechos —. ¡Te he estado buscando, mi hermosa y dulce muñeca!
¡Aléjate de mí! — "ella" le soltó un buen puñetazo, que lo mandó a volar muy alto.
¡Nunca olvides que te amo! — gritó el joven al surcar el firmamento.
¡Púdrete! — le contestó Ranma, y salió corriendo con rumbo a la clínica —. Espero llegar pronto o Akane… me asesina — se dijo a sí mismo con preocupación.
El doctor Tofú le brindó amablemente el agua caliente, y le entregó perfectamente limpio el tazón de la cena.
No te preocupes por el manual, Ranma — dijo sonriente el joven galeno en cuanto el chico salió del baño, ya con su verdadera forma —, veo que todavía lo necesitas… para saber tratar a la chicas.
Eee… bueno… — tartamudeó el muchacho, con la cara roja de la vergüenza —. Después se… lo prestaré.
Anda ya, que Akane telefoneó hace un rato preguntando por ti — el médico lo acompañó a la puerta.
¿Y, usted qué le dijo? — el pobre mozalbete tragó saliva, se notaba muy nervioso ante la mención de su prometida.
Le dije que te ibas a desviar un poco porque tuviste un inconveniente — contestó el doctor con calma, palmeándole un hombro para confortarlo —. Se notaba muy tranquila y lo comprendió perfectamente.
Es que no la conoce bien — murmuró Ranma, cerrando un poco los ojos e imaginando los crueles tormentos que Akane le daría sin compasión.
Si le explicas lo que pasó no habrá problema — le afirmó Tofú —. Yo sé que ella es muy dulce y lo entenderá.
Trataré… si es que quiere oírme — puntualizó el de la trenza y se fue acelerado.
Akane estuvo golpeando unos tabiques de concreto de cuatro en cuatro, con el ceño fruncido. Ya llevaba como cinco pilas y tenía planeado hacerlo otras diez veces más.
Ranma… pedazo de inútil — se dijo a sí misma —. ¡Cómo te odio! — y golpeó la siguiente pila con bastante rabia, rompiéndolos estrepitosamente.
Y siguió así hasta terminar con todos. Después respiró profundamente y se dedicó a lanzar sus mejores golpes, volviendo a hablar consigo misma.
Mira que tratar de meterte en lo que no te importa, en mis asuntos — lanzó unas cuantas patadas con energía —, y, encima de todo… salir con Shampoo… — su expresión se tornó rabiosa otra vez, y tiró golpes al aire mientras rechinaba los dientes —… sin haber terminado tu tarea… ¡Qué torpe!
Antes de empezar con su entrenamiento se había comunicado con el doctor Tofú, fingiendo indiferencia, y se enteró que su prometido no estaba ahí… por un inconveniente. El buen hombre trató de ser "tapadera", pero no contaba con que Happosai había echado por tierra su argumento. Más tarde, la menor de las Tendo se fue a bañar, sintiéndose más "tranquila", en lo que Ranma llegó a casi desfallecido.
Que amable fuiste, Ranma — le dijo Kasumi con su sonrisa de siempre, recibiéndolo en la cocina —. ¿Te dijo algo el doctor Tofú? — preguntó con curiosidad.
Sí… que no te hubieras molestado — contestó el joven atragantándose con un vaso de agua —, y que cocinas siempre muy sabroso.
Me alegra que le gustara — la mayor de las Tendo se puso contenta con el halago —. Mañana lo invitaré a comer a casa… si es que no hay inconveniente en que venga — pareció dudar un poco.
Yo creo que se pondrá muy feliz — afirmó Ranma después de pellizcar un pedazo de pastel que había sobre la mesa —. ¿Y… Akane? — preguntó tímidamente.
Me parece que se está bañando — contestó Kasumi, volviendo a concentrar su atención en lavar los trastes.
¡Uf!, menos mal — el muchacho suspiró aliviado —. Iré a hacer mi tarea.
Subió presuroso la escalera, deseando no toparse con su "novia", pues aun no estaba listo para enfrentarla. "Espero quiera escucharme y me disculpe" pensaba con algo de mortificación. Pero, como si la hubiera invocado, se topó con ella. Akane traía puesto un diminuto short y una camisetita de tirantes, en tanto le escurría un poco de agua por el cabello oscuro. Parecía estar aguardándole, al final de la escalera. Él se quedó con la bocota abierta al verla bien desde abajo, y después trató de hacerse el ingenuo.
Hola, Akane… no pensé que fuera tan tarde — le sonrió como bobo, queriendo justificarse.
Ranma… ¿dónde… estabas? — le preguntó seriamente la muchacha, dándole énfasis a sus palabras y fulminándolo con sus ojos cafés.
Este… — el joven tartamudeó ante esa mirada dura —… con el doctor Tofú — y hasta colocó un brazo detrás de su cabeza mientras componía su mejor gesto de inocencia.
¿Tanto tiempo? — dijo la joven con sarcasmo —. ¿Platicaron cosas de hombres… o hablaron de mujeres?
Oye, Akane… — Ranma subió presuroso los últimos escalones que los separaban, y se le acercó tratando de mostrarse muy dominante, pero Akane estaba tan molesta que ni siquiera se hizo para atrás, y siguió viéndolo duramente con los brazos cruzados — tuve que…
¿Salir con Shampoo? — le soltó muy enfadada, ya sin poder contenerse —. ¿Crees que me voy a tragar el cuento del "inconveniente" y hacer tu tarea? — y se desbordó su aura maligna —. ¡Eres un verdadero cínico!
Y le propinó un súper bofetón que lo hizo tambalearse y darse un buen porrazo cinco escalones abajo. Con lo que no contaban era con que la mayor de las Tendo subía las escaleras, llevando algo de ropa limpia… y tropezó con el bulto que hacía su futuro cuñadito.
¡Kasumi! — dijo Akane alarmada, más la ropa le cayó encima y no pudo ir a detener a su hermana, la cual cayó sobre el muchacho y lanzó un pequeño grito al golpear su pierna con el filo del escalón.
¡Kasumi! — Ranma trató de incorporarse para auxiliarla —, ¿te encuentras bien? — le dijo solícitamente.
No… — respondió la chica, enderezándose un poco y haciendo un leve gesto de dolor —… creo que… me lastimé la pierna
Todos habían escuchado la exclamación de Akane, el golpe de Ranma y la caída de Kasumi, y llegaron corriendo al pie de las escaleras.
¿Pero qué fue lo qué ocurrió? — preguntó Soun alarmado.
Akane ya se encontraba auxiliando a su consanguínea, dejando la ropa botada en el suelo.
¡Kasumi, lo siento tanto! — le dijo algo triste, apenada y preocupada, queriendo sobarle la pierna —. ¡Yo no quería…! — y luego miró a su "novio" con enojo —. ¿Ves lo que provocas, Ranma? — le habló con molestia.
¡Es tu culpa, Akane! ¡Me tiraste! — soltó el aludido en su defensa.
Akane… Ranma… ya dejen de pelear — intervino Kasumi queriendo levantarse, aunque le dolía la pierna no quiso dejar de sonreír —. Creo que tendré que ir con el doctor Tofú… está vez como su paciente.
Los ojos de señor Tendo se nublaron por las lágrimas… sus habituales cascadas de lágrimas cuando esta desesperado.
¡Kasumi! — gritó muy fuerte y fue rápidamente a abrazar a su hija mayor, apartando al joven Saotome sin cuidado… azotándolo contra el barandal de la escalera —. ¡No te mueras, hija!, ¡no nos dejes!
A Nabiki le brotó una gotita anime para expresar su bochorno, en tanto Akane sonrió avergonzada y con expresión de tonta. La pobre Kasumi también tenía una minúscula gota anime en lo alto de su cabecita, expresando su asombro ante el ridículo y dramatizado comportamiento de su progenitor.
Oye, papá, no exageres — dijo la segunda de las Tendo después del lapsus vergüensus.
Papacito, no me voy a morir — dijo la mayor con delicadeza, tratando de soltarse del apretón —, pero tal vez no pueda moverme en varios días.
¿Qué será de nosotros sin ti, Kasumi? — ni al caso… Soun seguía llorando como poseído —. ¡Te necesitamos mucho!
Pues ahora, Akane y Nabiki tendrán que comportarse como buenas mujeres — la dulce muchacha les dedicó a sus dos hermanas una mirada de ternura y una sonrisa de complacencia.
Tanto a una como a otra les brotó una vez más varias gotitas anime, para expresar su incredulidad y desacuerdo, porque ninguna había considerado el papel de ama de casa seriamente… aunque Akane se esmeraba en cocinar, hacía cosas verdaderamente incomibles, y Nabiki con trabajo lavaba su propia ropa. Los otros hombres de la casa hicieron gesto de pánico absoluto ante la idea de ser atendidos por esas dos chicas sin talento femenino, en tanto que Soun casi mataba a su propia hija, ciñéndola con mucha fuerza y sin dejar de llorar a moco tendido.
¡Kasumi! — gritaba como perturbado, bañando a la joven con sus lágrimas —. ¡Resiste por favor, hazlo por tu padre!
Un poco más tarde, alguien llamó a la puerta de la clínica del doctor Tofú.
Muy buenas noches, doctor Tofú — le saludó Genma Saotome en cuanto el joven médico se asomó por el umbral —, disculpe usted la hora…
Soun Tendo entró empujando bruscamente a su amigo, camarada y futuro consuegro, tirándolo rudamente al piso, y llevando a su hija mayor en brazos.
¡Doctor Tofú — dijo el hombre de larga cabellera sollozando, casi poniéndole a la joven en sus propios brazos —, Kasumi es mi tesoro y ahora… me va a abandonar! ¡Qué dirá mi difunta esposa cuando se entere! ¡Por favor, sálvela! — y volvió a llorar descontroladamente, como si tuviera un río dentro de los ojos.
Papá, me estás mojando — dijo la chica con un poco de reproche tierno, posteriormente se dirigió al galeno, hablándole en tono amable —. Buenas noches, doctor Tofú, me temo que hoy voy a importunarlo — y lo miró con esa mirada de cariño que tiene para él.
El joven doctor parpadeó un poco al ver a la dulce muchacha en brazos de su padre, y a éste con un comportamiento desequilibrado. Genma se levantó del suelo, sacudiéndose la ropa.
Cálmate, amigo Tendo; debes llevar a Kasumi al consultorio, para que el doctor Tofú la revise — dijo, mirando a su descontrolado camarada con un poco de molestia.
Tiene razón, amigo Saotome — el aludido pareció recuperar la compostura, y entró sin pedir permiso.
Señor Saotome, ¿qué pasó? — le preguntó el médico al hombre calvo, recuperándose también del shock.
Kasumi se cayó — explicó el buen hombre — y, al parecer, se lastimó una pierna.
Tofú entró presuroso, y tuvo que sacudir la cabeza al ver a la linda joven acostada en el diván y mirándolo con cariño, en tanto el padre lloraba como infante. En ese momento le quedó más que claro que había llegado la importante hora de comportarse como todo un profesional… aunque sentía que perdería la cabeza como el señor Tendo, pero de otra forma, porque Kasumi se dignaba en verlo.
¿Y cuál es… la pierna lastimada? — preguntó acercándose y poniéndose un poco nervioso, porque ahora tendría que tocarla como doctor… y eso no lo había considerado nunca.
Es esta, doctor Tofú — indicó ella, levantando un poco la bata que traía puesta y señalando su pierna izquierda.
Kasumi ya estaba arreglada como para pasar la noche en la clínica… Akane lo sospechó al verle bien la extremidad inflamada. El joven doctor no se había dado la oportunidad de apreciar las bien torneadas piernas de la muchacha, porque ella casi no usa falda corta, y él pierde la noción de todo cuando la ve pasar. Esta vez se sonrojó brevemente pero se recuperó al instante. "Ahora es tu paciente y debes comportarte" se dijo a sí mismo, reprendiéndose con dureza.
Bien, Kasumi, necesito presionar un poco — dijo al colocarse junto a ella, sentándose un poco en cuclillas, y observar detenidamente el miembro lastimado—. Si te duele, no dudes en decirme.
Me duele aunque no la toque, doctor Tofú — respondió la chica, sin cambiar su dulce expresión y sin elevar la voz —. ¿Ve lo inflamada que está?
Mmm… sí, ya veo — observó el gentilhombre con expresión profesional —. Aún así, debo considerar si no hubo fractura, o es únicamente desgarre de algún músculo.
Doctor… ¿mi Kasumi se va a recuperar? — preguntó el padre volviendo a sollozar… cualquier cosa que le pasara a su hija mayor era símbolo de desgracia.
Tranquilo, señor Tendo — dijo al tiempo que oprimía cuidadosamente la extremidad adolorida de la joven.
Esta vez Kasumi sí hizo un pequeño mohín de dolor, soltando un imperceptible quejido, pero no dejó de mirar al galeno.
Bien, Kasumi, te daré un antiinflamatorio para que puedas reposar, y mañana te tomaré una radiografía para descartar cualquier daño mayor — le dejó de apretar, y volvió a contemplarla con esa expresión profesional que ostenta cuando se concentra en algo importante —. Esta noche la pasará aquí, no se preocupen — se levantó dirigiéndose al señor Tendo, mirándolo con rostro despreocupado, para brindarle alivio en su pena.
¡Pero dígame cuando volverá a casa! — por toda respuesta, el de larga cabellera lo tomó de la solapa, sacudiéndolo en forma desesperada. Genma Saotome se quedó de a seis, y no pudo detener a su amigo.
Papá — habló Kasumi un poco más seria, después de poner los ojos en blanco por una fracción de segundo —, vas a lastimar al doctor Tofú, y así ya no podrá atenderme.
Oh, perdón — Soun Tendo recuperó la calma, y hasta le acomodó las gafas al pobre joven —. Disculpe usted, doctor Tofú… me deje llevar por la preocupación de padre.
No se preocupe, señor Tendo — dijo el médico recuperando el equilibrio —. Si no es fractura, Kasumi puede volver a casa en tres o cuatro días; dependiendo de que tanto se haya lastimado el músculo, y extremando cuidados. Y, si es fractura, recomiendo quince días de reposo absoluto, para permitir que los huesos solden bien.
¡Gracias, doctor Tofú, muchísimas gracias! — respiró aliviado el hombre —. Vamos, Kasumi, te llevaré a una cama para que puedas descansar.
Y levantó nuevamente a su hija en brazos, pero sin tener la precaución de bajarle la bata, lo que descubrió más las piernas de la muchacha hasta arriba de medio muslo.
¡Papá, ten cuidado o vas a tirarme! — exclamó la doncella un tanto apenada y divertida, mirando de forma un poco traviesa al médico —. ¿Qué va a decir el doctor Tofú? — y se acomodó rápidamente la prenda, sonrojándose brevemente y desviando la vista con coquetería de el aludido.
Lo siento, Kasumi — dijo su progenitor, sin estar consciente de lo que había provocado —. Doctor Tofú, ¿en dónde la acuesto?
Los dos hombres maduros, Soun y Genma, no notaron algo raro en el actuar de la chica, pero el joven galeno sí se dio cuenta, y también se avergonzó más.
¿Eh? — preguntó, un tanto ido al ver mejor las lindas piernas de la dama, y percatarse que ella flirteó un poco con él —. Oh, sí, por aquí, señor Tendo, si es tan amable de seguirme — se recuperó una vez más, encaminándose respetuosamente delante de los caballeros mayores, por un pasillo que conduce al interior de la clínica.
La llevaron a uno de los diez dormitorios del sanatorio. La casa de reposo del doctor Tofú no tiene muchas camas, porque sus pacientes no tardan mucho en recuperarse; aun así, no esta de más ser prevenidos. Ahora sí, el amoroso padre acostó con cuidado a su hija mayor, arropándola como si fuera una nena, y dándole un cariñoso beso en la mejilla.
Mañana mandaré a Akane para que te traiga algo de ropa — le dijo ya más calmado, enderezándose y disponiéndose a abandonar la habitación — Descansa, hijita, y obedece al doctor Tofú en todo para que puedas recuperarte pronto.
Buenas noches, Kasumi linda — dijo Genma educadamente, dedicándole una reverencia.
Muy buenas noches, papacito. Buenas noches, tío Genma — contestó al chica con mucho amor, cerrando los párpados como si estuvieran cargados de sueño.
Bien, Kasumi, en seguida regreso con la medicina — dijo Tofú despidiéndose también, y se retiró con los señores para encaminarlos a la salida.
Volvió a los tres minutos llevando un frasco con pastillas, un vaso con agua y un frasco con pomada.
Kasumi, te tomas esta pastilla y… — le decía al entrar, y abrió un poco la boca al percatarse que la joven se había destapado y vuelto a descubrir la pierna.
Doctor Tofú… ¿no me va a sobar? — le dijo tímidamente, agachando la cabeza por un momento, como si le diera vergüenza mostrase así —. Creo que es lo que debe hacerse para disminuir la inflamación.
Eee… — volvió a tartamudear y tragó saliva para disimular su estupefacción… le pareció estar soñando — sí, claro, tienes razón, Kasumi, lo había olvidado por completo — le sonrió un segundo como bobo, sintiendo que su yo interno, ese que le hacía comportarse como retrasado frente a la muchacha, amenazaba con salir a flote.
Recuperó el gesto profesional con un poco de trabajo. "No debes perder la cordura ahora, debes mantenerte sereno, pues es tu paciente y tu deber es curarla" se dijo una vez más a modo de regaño, y se acercó con cuidado a la cama. Kasumi volvió a mirarlo con mucho cariño, y le sonreía.
Doctor Tofú… — ella le habló con afecto, como solía hacer siempre — es usted muy amable, me da mucha pena molestarlo.
Descuida, Kasumi, es mi labor atender a los que sufren algún accidente, y lo hago con mucho gusto — le dijo él con tono cortés y gentil, pues verdaderamente le agradaba su trabajo; por eso tenía muy buena reputación y sus servicios eran muy solicitados —. Pero… — continuó hablando, sentándose a los pies de la cama —… antes de que te sobe, debes tomarte esto — le dio las pastillas y el vaso con agua.
¿Qué son? — preguntó la joven con curiosidad.
Analgésicos de última generación… — respondió el médico, dedicándole una sonrisa tímida y sincera —. Te ayudarán a dormir mejor y te quitaran el dolor… aunado al masaje que voy a darte.
Gracias — Kasumi agarró cuidadosamente el vaso y las pastillas, tomándoselas de una buena vez para dejar el recipiente en la mesita que estaba al lado de la cama.
Bien, veamos… — ahora Tofú concentró su atención en la pierna inflamada, aproximando un poco el rostro para verla más de cerca y no perder detalle —. Mmm… al parecer es algo muscular. ¿Cómo fue que te caíste? — y la tomó con cuidado para ponerle la pomada antiinflamatoria en el sitio adecuado, haciendo los movimientos de masaje con suavidad, pero con precisión.
Ranma y Akane pelearon en la escalera y, bueno… tropecé con él ¡Auch! — exclamó casi al instante, y apretó un poco los párpados con dolor.
Fue un duro golpe… lo siento, Kasumi, ¿te lastimé? — preguntó el caballero mirándola con preocupación.
No, doctor, más de lo que ya está no creo — ella le sonrió otra vez, dándole a entender que no era nada grave —. Tiene usted buena mano — observó dulcemente después de un segundo de mirarlo —, Akane dice que es el mejor. — y su mirada se hizo profundamente tierna —. Yo nunca había tenido la fortuna de ser paciente de usted.
Gr… gracias — dijo él un poco nerviosón por esas palabras tan significativas… nadie podría considerarse afortunado por fracturarse un hueso, sólo para ser su paciente. Volvió a concentrarse en la pierna, sobándola con cuidado pero firmemente para que fuera efectivo —. No te muevas mucho, tal vez te duela otro poco.
No se preocupe, doctor, usted es el que sabe — le dijo con amabilidad y esa bella sonrisa que la caracteriza, aguantándose los gestos de dolor —, y yo confió en usted.
Le dio el masaje como por cinco minutos, y al parecer la relajó bastante, porque la señorita Tendo se durmió con expresión de alivio, con su bonita sonrisa delineada en sus labios. Después de arroparla cuidadosamente, Tofú Ono salió con sigilo de la habitación. Ya afuera suspiró profundamente.
Por favor, si no te controlas podrías asustarla — se dijo a sí mismo con dureza, dándose unos suaves golpes en las mejillas a modo de castigo —. Así que sé un profesional en toda la extensión de la palabra… ahora es tu paciente y confía en ti.
Pero, a pesar de todo eso…
¡"Betty" querida — dijo canturreando con tono bobo, penetrando en el consultorio y tomando a la osamenta sin delicadeza —, tenemos que cuidar de mi Kasumi!
Nota de la autora: Como verán el OoC tiene que darse un tanto porque si Tofú sigue comportándose como demente nunca, y recalcó nunca, podría declararle su amor a la mayor de las Tendo. Y Kasumi… tomar un poco de conciencia sobre lo que le provoca al hombre y… tal vez picarle un poquito la cresta.
P.D. El "lapsus vergüensus" es la pena que le dio su padre a Nabiki… jejeje. Sayonara y disfruten mi versión.
