Aclaración: Los personajes de esta historia que aparecen en los libros de Harry Potter no me pertenecen, el resto son fruto de mi imaginación.

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Capítulo 5

La estancia de Sendhar en Durmstrang resultó sumamente sorpresiva tanto para los profesores como para el propio Sendhar.

Para los profesores porque se habían encontrado con un joven con unas ansias por aprender que ninguno de sus otros estudiantes había tenido y que asimilaba todo lo que le enseñaban sin ningún problema. Todos ellos sabían que Sendhar sería el mejor alumno que jamás hubiera pisado aquel colegio.

Sendhar, por su parte, había descubierto un mundo que le encantaba y en el que se encontraba muy bien. Las enseñanzas de sus profesores eran como la sangre fresca que ingería cada día para su alimento diario.

Para el resto de los alumnos, Sendhar había sido lo mejor que les había pasado en su vida. Sabiendo quien era, habían esperado encontrarse con un muchacho arrogante, acostumbrado a dar órdenes a todos los que le rodeaban y que no aceptaría la amistad de nadie que no considerase "digno de su categoría", pero se encontraron con un joven muy alegre, amable, sumamente sencillo y nada arrogante que no se daba tono de nada y que al mismo tiempo no dudaba un momento en ayudar a sus compañeros para que consiguieran hacer bien lo que más les costaba.

Otra cosa que había alegrado a todos en Durmstrang, era la estancia de los dos vampiros adultos. Todo el mundo reconocía que todos habían salido beneficiados con su presencia.

Alen y Colster no sólo se dedicaban a vigilar y a proteger a Sendhar. Los dos vampiros no dudaban en ayudar en las clases y en las prácticas de los otros estudiantes. También habían ayudado a que cuando se presentaban visitas no deseadas, los dos súbditos de Rhijal eran los primeros en hacer que las "gratas" visitas marcharan del lugar.

El primer día de clases fue una total sorpresa y emoción para el joven Sendhar. Su primera clase fue con Gustav Van Henken con pociones.

El profesor quería saber qué grado de conocimiento mágico tenía Sendhar y tenía intención de bombardearle a preguntas sobre componentes de pociones pero sabía que tenía que ser muy cuidadoso en su forma de actuar, la presencia de los dos vampiros adultos paraba los pies a cualquiera.

-Muy bien, Sendhar –comenzó el profesor- Para el primer día vamos a empezar con una poción sencilla, su principal ingrediente es la sulfirius namerae ¿Podría decirme si sabe sus propiedades?

-Señor –comenzó a contestar Sendhar-, la sulfirius namerae tiene la capacidad de aniquilar el veneno de las púas de dragón y se utiliza para hacer el antídoto para combatir sus efectos.

-Muy bien, Sendhar.

-Señor, ¿Puedo hacerle una pregunta?

-Desde luego, Sendhar

-He estado pensando sobre la sulfirius nemerae. Además de sus efectos de combatir el veneno de las púas de dragón, creo que también consigue aumentar la potencia de otros antídotos ¿Cree que podría usarse para conseguir pociones contra venenos mucho más potentes?

-Una gran observación y una gran pregunta –el profesor de pociones estaba más que encantado-. Si tiene un momento libre después de sus clases me gustaría hablar con usted para intercambiar hipótesis.

A partir de ese momento, Sendhar se convirtió en el alumno favorito del exigente profesor de pociones.

En su primera clase de transformaciones con Serguey Lankorv, Sendhar no tuvo ningún problema para transformar un pequeño botón de madera en un sencillo aro de metal. La aparición de su varita hizo que todos se quedaran asombrados, era de un color blanquecino, totalmente diferente de las otras varitas que traían los estudiantes.

En la primera clase de defensa contra las artes oscuras el potencial del poder de Senhar dejó completamente fuera de combate a Sean Thompson, profesor que impartía esa especialidad, y el profesor decidió que debería dedicarse más tiempo a su enseñanza para que lograra controlar mejor su poder y así evitar volver a ser lanzado contra la pared cuando su alumno practicara con él un sencillo expeliarmus.

En historia de la magia fue donde al presencia de los dos vampiros adultos empezó a beneficiar tanto a profesores como a alumnos. Sebastián Lorén era un entusiasta de la historia muy consciente de que su asignatura no era la favorita de sus alumnos ya que debía atenerse a lo que los libros especificaban y, con honestidad, sabía que estaban llenos de errores y que invitaban a que los alumnos se dedicaran a hacer una pequeña siesta durante sus clases.

Alen, por haber superado el milenio de vida, había experimentado en persona la mayoría de las explicaciones que intentaba dar el buen profesor y no dudó un momento en ayudarle relatando sus propias vivencias. Al final de la clase todos los alumnos estaban más que interesados en aquella asignatura y el profesor pasaba casi todo el tiempo que podía en compañía de los dos vampiros.

-Vamos Sendhar, despierta que se va a hacer tarde –Víktor Krum zarandeaba ligeramente el hombro de su compañero de cuarto para lograr que abriera los ojos.

El joven vampiro, a regañadientes, comenzó a moverse y a despertarse poco a poco para terminar estirándose y bostezar con todas sus fuerzas, lo que hacía que sus colmillos aparecieran todo lo largo que eran. El primer día que eso ocurrió, tanto Víktor Krum como Yuri Ivaken se había llevado un buen susto. Los dos sabían la verdadera naturaleza de su joven amigo, pero una cosa era saberlo y otra muy diferente ver aquellos enormes colmillos.

Con el paso de los días, la relación entre los tres jóvenes había pasado de una amistad de compañeros a una amistad de amigos para transformarse como la que tenían ahora, en grandes y verdaderos amigos, como si de hermanos se tratara. Los tres jóvenes eran los mejores alumnos de Durmstrang, no había materia en que no destacaran. Todo el mundo les conocía como "las joyas de Durmstrang".

Habían pasado ya tres años desde la llegada de Sendhar al colegio y todos el mundo estaba realmente encantado con su estancia, los alumnos por tener un compañero estupendo y los profesores porque nunca antes el colegio había estado tan tranquilo y protegido.

-Venga Sendhar –Víktor estaba riendo con ganas, cada mañana ocurría lo mismo, despertar a su amigo era un duro trabajo de dura persistencia

El joven vampiro abrió un poco sus ojos, lanzó un leve gemido de protesta y volvió a taparse con la ropa de la cama hasta cubrir su cabeza para poder seguir durmiendo un poco más.

-Yuri –llamó Víktor a su otro amigo- ayúdame con Sendhar que se le están volviendo a pegar las sábanas y no hay quien le saque de la cama.

-Voy para allá –contestó el tercer ocupante y componente de las Joyas de Durmstrang al mismo tiempo que se apresuraba a ir junto con Víktor para así lograr que el más joven de los tres amigos se levantara-. Vamos Sendhar, que tenemos que bajar a desayunar.

-Ya voy –fue la respuesta que un Sendhar más dormido que despierto consiguió articular.

-Ya verás lo rápido que se levanta –dijo Yuri a su amigo con una mirada juguetona- Muy bien, sigue durmiendo que nosotros nos vamos a desayunar, no queremos llegar tarde a la clase de competición de duelo.

Los ojos del joven vampiro se abrieron de par en par como si a un simple mortal en su misma situación le hubieran echado encima un cubo de agua helada.

La razón de esa reacción es que precisamente la clase de competición en duelo era su favorita y no estaba dispuesto a perderse una sola de ellas.

Después de levantarse y darse una ducha y terminar de vestirse a una velocidad sobrehumana, los tres amigos salieron de su habitación y se dispusieron a bajar al comedor.

Iban en su acostumbrada forma de ir juntos. Víktor Krum, el mayor de ellos y que cursaba su quinto año. iba en uno de los extremos. Joven alto de cabello sumamente negro y muy corto. Yuri Ivaken, un muchacho rubio albino de ojos de un claro azul transparente, casi tan alto como Víktor, que cursaba su cuarto año, caminaba en el otro extremo. Sendhar, un joven vampiro que cursaba su tercer año, de gran estatura que casi igualaba al mayor de los tres, de largo cabello negro azabache ligeramente ondulado y penetrantes e intensos ojos verdes caminaba en el centro de los dos. A una distancia prudencial los dos vampiros adultos les seguían a todas partes a donde iban.

-Sendhar –comenzó a decir Yuri- en la clase conjunta de competición en duelo ¿Podrías dejar a algún alumno sano para que podamos disfrutar un poco?

-Eso digo yo –dijo Víktor-, tal como dejas a los que compiten no podemos disfrutar del duelo y divertirnos un poco.

El joven vampiro no pudo hacer otra cosa que ponerse a reír a carcajada limpia.

-Si lo que queréis es divertiros, podemos intentar convencer al profesor para que os enfrentéis conmigo.

Tanto Víktor como Yuri se quedaron de piedra.

-Sendhar, hermanito –esa era la cariñosa forma con la que le llamaba Víktor-, solo intentamos tener un buen duelo ¡no estamos locos!

Entre risas los tres amigos llegaron al comedor y ocuparon la mesa que les correspondía, la única de tres plazas que estaba situada más cerca de la mesa que ocupaban los profesores, inmediatamente frente a ellos apareció su alimento, dos platos repletos de comida para Víkor y Yuri y una copa de sangre fresca para Sendhar.

Cuando estaban por terminar de desayunar el sonido que anunciaba que el director del colegio iba a hablar a todos los alumnos se escuchó por todo el comedor.

-Alumnos –Igor Karkaroff se había puesto en pie-, tengo un anuncio que hacerles. Ha llegado hasta el colegio un aviso de la Federación Internacional de Magos en el que se anuncia una próxima competición internacional de duelos –leves rumores se escucharon por todo el salón-. Se preparará grupo oficial de este colegio para asistir a esa competición que se celebrará dentro de tres meses en el colegio Hogwarts, en Inglaterra. Para incentivar una unión entre los diferentes colegios de magia, una representación de alumnos y profesores de Hogwarts visitará nuestro colegio. Se espera su llegada para este medio día. Espero de todos ustedes que muestren la debida corrección como alumnos de Durmstrang. Eso es todo.

Los rumores de los alumnos se hicieron más generalizados. Todos estaban entusiasmados con el anuncio del director y, gracias a eso, ninguno de los presentes pudo apreciar como los ojos de los dos vampiros adultos que estaban en el comedor se habían puesto de un brillante color amarillo.

-¿Habéis oído eso? –Yuri Ivaken estaba emocionado- Una competición internacional de duelo. Seguro que nosotros tres formaremos parte.

-Eso lo puedes afirmar hasta con fuego –sonreía Víktor Krum- Sendhar, por favor, déjanos a algunos competidores sanos

-Lo pensaré –contestó sonriendo también el joven vampiro que, aunque su rostro no había mostrado variación alguna, se había dado perfecta cuenta de la reacción de Alen y de Colster y podía ver muy claramente el leve nerviosismo que se había apoderado de los dos adultos.

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Alen y Colster no habían asistido a la clase que en esos momentos se encontraba el hijo de la reina. Los dos habían acudido a la puerta de entrada del colegio y habían salido al exterior, sus miradas fijas en la zona exterior de las defensas del colegio.

En cuanto el director había hecho su anuncio, no habían perdido ni un solo segundo y se habían puesto en contacto con Rhijal para ponerla al corriente del anuncio que el director del colegio había hecho. La reacción de la reina de los vampiros no se había hecho esperar y varios miembros más de su clan habían sido enviados.

Quince figuras cubiertas con enormes capas negras habían aparecido en el límite de las protecciones y empezaron a encaminarse directamente hacia donde estaban los dos vampiros, que los saludaron con afectuosos movimientos de manos para después pasar dentro del colegio, en donde cada uno de ellos se apostaría en lugares en donde pudieran tener todo vigilado y que apenas nadie pudiera darse cuenta de su presencia.

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La salida de los alumnos de la clase de competición de duelo, que ese día había durado toda la mañana ya que había sido una clase conjunta de todos los cursos, había llenado los pasillos de un alborotado murmullo excitado.

Todos los alumnos parecían contentos con el resultado de la clase en donde los profesores de Defensa y de Transformaciones se habían unido para impartir y empezar a preparar al futuro equipo que asistiría al campeonato internacional.

Bueno, todos no estaban contentos, un Sendhar con apariencia resignada había salido al pasillo seguido de sus dos amigos.

-Anímate Sendhar –decía Yuri

-Menudo ánimo –se quejaba el joven vampiro.

-Claro –continuó ahora Víktor-, ya te han dicho de buenas a primeras que estás clasificado para el campeonato internacional. No debes deprimirte porque te digan que no hace falta que hagas un duelo de clasificación.

Esa era la razón por la que el joven vampiro estaba entristecido. Nada más entrar en el aula especial para duelos se encontró con que sus profesores habían venido directamente a él y le habían anunciado que no hacía falta que hoy participara para la selección del equipo que ya estaba incluido, lo mismo que ocurría con Yuri Ivaken y Víktor Krum, los tres considerados como los mejores en la materia.

Cuando llegaron al hall de la entrada el joven vampiro se quedó quieto en su sitio durante unos instantes, haciendo que sus sentidos abarcaran todo el lugar. Sus dos amigos, pero Víktor en especial, se acercaron a él dispuestos para ayudarle si algo ocurría.

Una leve sonrisa en el joven rostro, hizo que los otros dos se relajaran pero no por ello se apartaron de al lado de su amigo, cinco figuras desconocidas seguían a los dos vampiros que todos conocían y se acercaron directamente hacia donde ellos se encontraban.

-Hola Sendhar –saludó una mujer de estatura media, con largo cabello rizado que le llegaba a mitad de la espalda.

-Hola Namarie –el joven vampiro sonrió abiertamente al mismo tiempo que corría a abrazar a la vampiro que le había saludado y a los otros que la acompañaban.

-Estamos aquí para prevenir con la asistencia de la gente de Hogwarts –informó otro de los vampiros- Sería conveniente que Seth estuviera contigo durante todo el día.

-//Ya estoy aquí, Sendhar// -el siseo de la cobra real se escuchó por todo el lugar.

-//Hola, amiga mía// -contestó Sendhar con un suave siseo abriendo los brazos y favoreciendo que la enorme serpiente quedara enrollada bajo su chaqueta.

-Colster –llamó Víctor al vampiro que tenía más cerca- ¿La visita de los de Hogwarts puede traer algún peligro para Sendhar?

-Así es –contestó el vampiro castaño en una pose mucho más seria de la suya habitual.

-¿Por eso hay más de los vuestros aquí?

-Y no nos iremos hasta que ellos hayan marchado y que Sendhar quede a salvo –fue la vampiro la que había contestado a esta pregunta.

-Sendhar –habló Víktor-. Hoy no te separas de mi lado

-De nuestro lado –añadió Yuri

-Gracias, amigos. Vamos, tenemos que ir a cambiarnos de ropa. Tanto preparar ropa para el duelo y luego para nada, ni un simple duelo me han dejado hacer.

Los vampiros miraron a su amado heredero con el ceño fruncido, el joven parecía bastante enojado.

-Es que no le han dejado hacer ningún duelo –explicó Yuri- Nos han clasificado directamente para el equipo de competición y nos han dicho que no hacía falta que hiciéramos ningúno.

Los vampiros rieron ante la explicación, todos sabían lo mucho que le gustaba al joven vampiro competir en duelo.

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Los alumnos estaban entrando al hall del colegio acompañados por tres de su profesores Severus Snape, Catherin Turner y Charles Whyte. Varios aurores les acompañaban, Remus Lupin, Sirius Black, Alastor Moody, Nymphadora Tonks, Julius Storm y Jackson Longser.

Los alumnos miraban todo con asombro y con claras muestras de que aquel colegio no les gustaba nada, no llegaba a la majestuosidad del imponente castillo de Hogwarts.

-No se separen –indicaban los profesores a sus alumnos.

-Bienvenidos –Sean Thomson había sido el encargado de recibirles a la puerta del colegio para luego conducirles al comedor en donde se reunirían con todos los demás.

-Gracias profesor Thomson –respondió la profesora Turner estrechando las manos de su homólogo en defensa- Creo que nos hemos adelantado un poco.

-No tiene la menor importancia, los alumnos ya vienen hacia el comedor y todos podremos reunirnos allí.

Los aurores miraban hacia todos los lugares posibles, vigilando los posibles peligros que pudieran padecer sus protegidos.

Sirius Black y Remus Lupin estaban mirando como varios alumnos bajaban por la gran escalera de piedra, parecían muchachos normales y corrientes, pero ninguno de ellos bajaba la guardia. Algunos de los que veían bien podrían ser hijos de reconocidos mortífagos y no querían correr riesgos.

Tres alumnos bajaban hablando tranquilamente entre ellos, dos muchachos morenos y uno que era rubio albino. Los dos aurores se quedaron petrificados mirando fijamente la figura del joven que iba en medio de los otros dos.

-¿James? –susurró Sirius Black casi sin voz

-Black ¿Se puede saber que es lo que tu nula inteligencia está mirando? –fue la áspera voz de Severus Snape la que se dirigió al auror

El profesor de Hogwarts miraba a los dos aurores con verdadera cara de amargura. Ambos estaban fijos mirando la escalera y al no recibir respuesta a lo que había preguntado él también fijó sus ojos en el mismo lugar que ellos.

El profesor se quedó muy asombrado, aunque en su rostro no se pudiera leer ningún tipo de emoción. Frente a él se encontraba un estudiante que era casi idéntico al difunto James Potter.

-¿Potter? –casi escupió la pregunta que fue claramente escuchada por los aurores y por los vampiros que bien ocultos permanecían en el lugar.

El resto de los aurores se acercaron más, dos de ellos, Tonks, Julius Storm y Jackson Longser, miraron al muchacho y sin decir nada se dirigieron directamente hacia él.

-¿Potter? ¿Eres Harry Potter? –dijo uno de los aurores con la varita mágica fuertemente asida en la mano.

Aquella pregunta hizo que los cinco vampiros que estaban en el holl hicieran brillar sus ojos amarillos haciendo que sus compañeros vinieran hacia allí lo más rápido posible.

-Disculpe –dijo el joven al que se dirigían- No sé de qué me está hablando.

-Sí que lo sabes, no hay forma de equivocarse eres el hijo de James Potter

-Lo siento, no conozco a esa persona, si me disculpan, debo ir al comedor

-¡Mientes! ¡Tú eres Harry Potter! ¿Dónde está tu cicatriz?

Yuri Ivenko y Víktor Krum se acercaron más a su amigo, pero uno de los aurores intentó sujetar a Sendhar por un brazo al mismo que el otro, de forma brusca, le quitaba el pelo de la cara buscando la famosa cicatriz en forma de rayo que todo el mundo mágico conocía. No la encontró y asumió que la habían escondido mágicamente por lo que, sin perder un solo segundo, levantó su varita y la apuntó directamente a la frente del menor gritando ¡Finite Incantantem! para intentar dar mayor fuerza al hechizo.

El rayo impactó con fuerza sobre la frente de Sendhar que al intentar defenderse fue brutalmente golpeado por el auror y lanzado hacia una de las columnas de la escalera en donde, después de recibir un fuerte golpe en la cabeza, quedó inconsciente en el suelo.

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Hasta aquí el cuarto capítulo, que espero que os siga gustando.

Lamento haber tardado tanto, pero voy tan liada que apenas tengo tiempo de ponerme en el ordenador.

Una mención especial para mi queridísima amiga Mayu que está pasando por momentos difíciles. Animo amiga mía, sabes que puedes contar conmigo.

Muchísimas gracias a todos lo que leéis mis locuras y de manera muy especial a Jehu Kharlos Morin Aguilar, Lady Layil Black, ESTRELLA DE KALEIDO STAR, Mona Mayfair, Iyro, Ginebra, Andy Black Lupin, Leahnor Lex J. Maxwell, isiblack, Harry18, Elementh, RAC, kat basted, The angel of de dreams, Mayu, YO, D.L.A, D.Alatriste, Elizabeth Mordwood Bathöry, Sailor Earth7, joyas, Clawy, Artemis Shiro, connyhp, Sabriel, mistral222, Kaito Seishiro, Utena-Puchiko-nyu, Luna duSoleil, Anarel-Riddle, sosaku y taly. Vuestros comentarios me hacen muy feliz y me ayudan a seguir esforzándome.

Mistral222, ¡mil perdones! Te aseguro que merezco un cachete en la cabeza para ver si consigo concentrarme un poco más. ¿Me he dejado a alguien? Por favor decírmelo.

Mañana intentaré contestar todos los comentarios que me habéis puesto con dirección de correo electrónico o estén dados de alta en la página.

Un abrazo inmenso para todas y todos!

Cuidaros mucho. Os adoro!