Aclaración: Los personajes de esta historia que aparecen en los libros de Harry Potter no me pertenecen, el resto son fruto de mi imaginación.

Capítulo 6

Todo pasó tan rápido que los presentes a duras penas pudieron darse cuenta de qué era lo que había ocurrido.

Una fina y estilizada cabeza plateada había salido como impulsada por un resorte bajo la chaqueta del joven vampiro inconsciente y había clavado sus colmillos en el cuello del auror que había sujetado a Sendhar al mismo tiempo que seis figuras vestidas de negro se habían lanzado contra aquel que lo había golpeado y uno de los alumnos que bajaba por la escalera corrió hacia el comedor y solo abrió la puerta para gritar con todas sus fuerzas

-¡Han atacado a Sendhar!

La enorme serpiente había terminado de salir del cuerpo de su amado amigo y erguida silbabando furiosamente mientras que mostraba sus colmillos e impedía que alguien pudiera acercarse a él.

Nueve figuras también vestidas de negro habían aparecido de la nada y se pusieron entre los aurores y su amado heredero. Todos con sus ojos en un intenso y brillante color amarillo y mostrando sus colmillos todo lo grandes que eran. Los aurores y los maestros que habían venido de Hogwarts los miraban sin poder articular palabra ¿Qué tipo de seres eran aquellos que parecían ser vampiros pero que estaban tranquilos a la luz del día?

Alen y Colster corrieron hacia Sendhar seguidos por Víktor y por Yuri.

El auror que había sido mordido por Seth permanecía tendido en el suelo mientras su cuerpo sufría las convulsiones que le producía aquel letal veneno para poco después quedarse quieto y sin ningún rastro de vida en su cuerpo. Las seis figuras que se habían lanzado contra el otro auror se habían incorporado mostrando sus colmillos ensangrentados después de haber eliminado al atacante.

Justo en ese momento el plantel de profesores de Durmstrang había salido a todo correr del comedor y se había situado entre los vampiros y los visitantes con las varitas en alto y con una letal peligrosidad reflejada en sus miradas.

Los profesores de Hogwarts miraban a sus homólogos de Durmstrang y maldecían a todos los seres que les venían a la memoria. Aquella visita en vez de servir de lazo de unión entre los colegios de magia había resultado ser todo un desastre. La expresión que Serguey Lankorv y Gustav Van Henken mostraban en sus caras les habían hecho palidecer intensamente, incluido al imperturbable y temible Severus Snape que conocía a la perfección la peligrosidad de los dos magos.

-Víktor, Yuri –dijo Colster-, ayudadme a llevar a Sendhar a la enfermería.

El joven vampiro había empezado a recuperar el conocimiento y su mente a recordar todo lo que había ocurrido. Un peligroso fuego amarillo apareció en sus ojos y sus afilados colmillos no tardaron en aparecer. La herida de su cabeza había sanado y ninguna marca era visible ya.

-Tranquilo, Sendhar –Víktor había puesto una mano sobre el hombro de su amigo-, deja que Alen y los demás se ocupen.

Sendhar se disponía a intentar incorporarse cuando los fuertes brazos de Colster lo levantaron del suelo impidiendo que realizara el menor movimiento y, junto con sus amigos, se encaminaron hacia la enfermería.

-Director Karkaroff, debo ponerme en contacto con el ministerio para informar de lo sucedido –fue Alastor Moody el que había hablado.

-¿Y como piensa justificar su inútil ministro el que uno de mis alumnos haya sido salvajemente atacado? –La áspera voz del director de Durmstrang retumbó en todo el hall del colegio.

-Antes que nada –intervino Remus Lupin señalando a los estudiantes que venían de Hogwarts-, sería conveniente que los alumnos no se quedaran aquí.

-Vengan –señaló Sebastián Lorén-, pasen al comedor –terminó diciendo al mismo tiempo que hacía que, en total silencio, los estudiantes recién llegados abandonaran el hall y entraran en el comedor en donde fueron recibidos por las serias y desconfiadas miradas de todos los que allí había.

-Yo también tendría que ponerme en contacto con el director Dumbledore para informarle de lo sucedido –fue la voz de la profesora Turner la que se pudo escuchar.

-Señor Thompson –ordenó Karkaroff-, acompáñela a la chimenea de la sala de profesores.

-Repito la pregunta –volvió a hablar el director de Durmstrang después de que Thompson y Turner habían marchado de allí. Karkaroff fijó su fría mirada en el viejo auror- ¿Cómo pretende justificar su inútil ministro el que uno de mis alumnos haya sido atacado?

-Reconozco que la reacción de los aurores no ha sido la correcta, pero la de esos seres ha sido un acto criminal y debo arrestarlos por incumplimiento de las leyes mágicas.

-¡No de las nuestras! –la potente y fría voz de Alen hizo que todos se fijaran en él- Según nuestras leyes, si algo grave le llegara a ocurrir a causa del ataque de esos dos, automáticamente quedan sentenciados a muerte.

-Si Colster o cualquiera de sus amigos nos informan que la vida de Sendhar corre peligro, se pueden dar por muertos ahora mismo –fue la vampiro Namarie la que había hablado haciendo que todos sus compañeros se tensaran y se dispusieran a atacarlos ante la menor señal recibida.

-¡Vuestra acción es imperdonable! –tronó la voz de Van Henken quien, pálido de ira, todavía mantenía su varita firmemente sujeta y apuntando a los que tenía frente a él.

-¡Se suponía que vuestra visita era para unir lazos de amistad entre las escuelas no para atacar a uno de mis alumnos! –Karkaroff estaba fuera de sí-, ¡y no a cualquier otro alumno! ¡tenía que ser precisamente a este alumno!

-Creo que sería mejor que intentáramos calmarnos todos –Remus Lupin intentaba que el ambiente se relajara un poco o aquello se convertiría en una masacre. La seguridad de los alumnos que venían con ellos era lo principal-, mis compañeros y yo ya avisamos que esos aurores tenían fama de violentos y no estuvimos de acuerdo en que nos acompañaran.

-Además –esta vez fue la voz del profesor Snape la que se escuchó, fría y en su habitual tono de desagrado y miraba al director de Durmstrang con gesto repulsivo-. Solo se trata de un simple mocoso que con toda seguridad es tan insufrible, arrogante y tan completo inútil, como los demás.

-¡No te las des de listo Severus Snape! –Van Henken apuntó directamente con su varita al profesor de Hogwarts logrando que éste sintiera un leve estremecimiento.

-Dime Severus –la voz de Karkaroff era pura ironía- ¿Qué sabes de los vampiros sumus-puris?

-Que son la patética excusa que ponen los vampiros para no unirse a Quien Tu Ya Sabes.

-¿Y de la reina Rhijal?

-La mayor invención que han podido crear.

Los vampiros presentes se tensaron y dieron un paso en dirección al áspero profesor.

-¡Ese muchacho es su hijo! –tronó la voz de Karkaroff

Esta vez sí que el profesor de pociones de Hogwarts retrocedió un par de pasos al mismo tiempo que su piel tomaba un mortal color blanquecino.

-Pero... –esta vez fue Sirius Black el que habló-, pero... eso no es posible, no pueden ser vampiros, les está dando el sol y a los vampiros no les puede dar el sol.

-Sabía que erais bastante ignorantes –Serguey Lankorv respondió al auror-, pero no me había dado cuenta hasta qué punto lo sois.

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-No te muevas tanto –Colster intentaba que el joven vampiro se quedara tumbado en la cama de la enfermería

-Estoy bien y puedo levantarme –intentaba convencerle Sendhar-. Mamá no tardará en llegar y quiero estar con ella.

-Sé que estás bien, pero es mejor que sigas tumbado y permitas que la reina se ocupe del tema por un rato hasta que crea oportuno que te unas a ella.

-Luego podrás dar una paliza a todos esos idiotas –añadió Yuri que también intentaba aplacar a su amigo.

-Y nosotros te ayudaremos a dársela –terminó diciendo Víktor.

-Lo que me pregunto es cómo aquellos dos tipos supieron saber quien era yo cuando era mortal. Es algo que tengo que averiguar.

-Sendhar ¿Dónde está Seth?

-Se quedó abajo, nos dirá todo lo que ha pasado y qué reacciones han tenido los profesores y los ingleses que han venido.

-¿Los profesores? –Colster casi reía- Poco a faltado para que Gustav no se cargara a alguien y Serguey no le iba muy lejos. Karkaroff estaba fuera de sí, está aterrorizado por la posible reacción de la reina. Un auror idiota pretendía ejecutar una orden de detención contra Namarie y su grupo

-¿¡Qué!? –Sendhar casi saltó de la cama que ocupaba- ¡Yo me lo cargo!

-Voy a proponerte algo mejor –una pícara sonrisa por parte del vampiro adulto hizo que los tres adolescentes prestaran mayor atención- Intentaré convencer a Sean y a Serguey de que organicen un duelo y que hagan un combate de exposición. Lograré que Sean proponga a ese auror y Serguey te proponga a ti.

-¿Estás seguro Colster? –la preocupación se reflejaba en el rostro de Víktor Krum- Es un auror con muchos años de experiencia y me da la impresión de que tiene muy mal genio.

-Sendhar es muy capaz de derrotarlo, al principio se confiará porque pensará que siendo un muchacho muy joven no tendrá ningún problema e incluso bajará la intensidad de su ataque para no dañarlo, y Sendhar tiene mucho poder dentro de él, al poder de su magia debes sumar el poder heredado de su madre.

-Inténtalo –Sendhar se apuntó al plan que su amigo estaba creando.

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-No lo comprendo –Remus miraba alternativamente a Serguey Lankorv y a aquellos seres que según decían eran vampiros-. Soy licántropo y puedo detectar a un vampiro esté donde esté y a ellos no los identifico como tales.

-Los vampiros a los que estás acostumbrado a sentir –empezó a decir Van Henken- no son los auténticos. A los verdaderos vampiros, los auténticos y más poderosos, la luz del sol no les afecta y te puedes ir olvidando de las estacas en el corazón, los ajos y los emblemas religiosos, no sirven para nada. Todos los demás clanes de vampiros les respetan y les temen, su poder es infinitamente superior al que podáis imaginar y su reina Rhijal la más poderosa de todos ellos.

-¿Dónde guardan sus ataúdes? –quiso saber Alastor Moody

Los vampiros se miraron entre sí y negando con la cabeza casi se echan a reír a carcajada limpia.

-Será mejor que se olviden de todo lo que pudieran haber aprendido de los vampiros, nada de eso sirve con los sumus-puris.

Justo en ese momento el profesor Thompson y la profesora Turner llegaban acompañados de un hombre anciano que lucía una larga barba blanca y vestía una túnica muy brillante de un color azul eléctrico con infinidad de estrellitas verdes.

-Horror –susurró Namarie a sus compañeros que la escucharon a la perfección-, el sol no nos lastima pero seguro que lo que ese viejo trae puesto me obligará a comprarme unas gafas oscuras.

La seriedad del momento hizo que todos los vampiros allí presentes contuvieran sus risas y continuaran con sus rostros con expresión seria y alerta.

-Dumbledore –saludó ásperamente Karkaroff

-Igor, muchacho –el director de Hogwarts mantenía su habitual sonrisa no en cambio sus ojos, que habían perdido todo brillo de diversión y ahora se mostraban fríos y calculadores-. He venido en cuanto me he enterado de lo ocurrido, no sabes cuánto siento este penoso incidente.

-Desde luego que lo siente –susurró Van Henken-, habla con tanta sinceridad como que los dragones tocan el violín en una orquesta sinfónica.

-¿Cómo está tu alumno?

-Ha sido llevado a la enfermería. Sólo espero que vuestros maravillosos aurores no nos cuesten la vida a todos nosotros.

-Pero Igor, no creo que sea tan grave como dices, aunque lo que sí es grave es que los aurores estén muertos.

-No han contravenido ninguna de sus leyes –aseguró tajante el director de Durmstrang señalando a los vampiros que estaban tras ellos.

-Por supuesto –Dumbledore mostraba su voz más apacible y melosa, tenía que averiguar que era lo que estaba pasando aquí y si podía sacar algún beneficio-, pero antes que nada debo saber exactamente qué ha ocurrido.

-Al llegar –empezó a hablar Sirius- observamos como varios alumnos bajaban por las escaleras, entre ellos, tres que bajaban juntos. Remus y yo nos quedamos muy sorprendidos porque uno de ellos era casi una copia exacta de James Potter –nadie, salvo los vampiros, se dieron cuenta del peligroso brillo que habían adquirido los ojos del director de Hogwarts.

-Incluso Snape se dio cuenta –ratificó Remus Lupin.

-Es casi idéntico –afirmó con voz seca Severus Snape-, entonces esos dos inútiles que no servían para nada se acercaron al muchacho y le aseguraron que era Harry Potter. El alumno se excusó diciendo que se equivocaban de persona y los aurores intentaron buscar la cicatriz, pero en la frente no había ninguna marca oculta bajo ningún tipo de magia –el brillo de los ojos Dumbledore disminuyó ligeramente-. Fue entonces cuando le agredieron.

-¿Estás seguro que en su frente no hay ninguna marca?

-Está más limpia que mi caldero personal de pociones. El muchacho se parece mucho a Potter, pero solo en la cara, el signo Potter de cabello rebelde y revuelto no se da en el chico, Sendhar, han dicho que se llama, que tiene el pelo oscuro pero levemente ondulado –terminó diciendo al mismo tiempo que le hacía una señal para que se apartaran un poco del grupo, sin ser consciente de que todo lo que dijeran era perfectamente escuchado por los vampiros que allí había-. Albus, debemos arreglar este lío lo antes posible. La excusa que creíamos que era falsa de que los vampiros no se unían al lord oscuro porque una tal reina Rhijal no lo hacía, no es falsa, es auténtica. El chico agredido es precisamente su hijo y según he averiguado, los vampiros que lidera esa reina son los más poderosos que existen en todo el mundo mágico.

-Son vampiros de cualquier modo, hay métodos para combatirlos –aseguró Dumbledore

-Mira a ese grupo al que le está dando directamente el sol en la cabeza, los que están justo detrás de Karkaroff –el director de Hogwarts miró al grupo de hombres y mujeres que allí había-. Esos son vampiros súbditos de Rhijal.

El director de Hogwarts no pudo más que mostrar su clara sorpresa, si lo que su profesor de pociones decía era cierto debía conseguir una alianza con esa reina y que mejor para lograr eso que preocuparse personalmente por la seguridad de su hijo.

-Igor –dijo Dumbledore volviendo al lado de los demás- Te aseguro que siento en el alma lo que le ha ocurrido a tu estudiante y si me dices como puedo llegar a donde está su madre, te aseguro que personalmente le presentaré mis excusas.

-No creo que sea necesario darte esa información.

-¿Por qué, mi querido amigo?

-Porque está justo detrás de ti

Como impulsados por un muelle todos se volvieron hacia la puerta de entrada del colegio.

Una mujer completamente vestida de negro, con el cabello tan negro como la noche y liso y tan largo que le llegaba hasta la cadera estaba en la entrada. Sus ojos mostraban un color amarillo tan intenso que casi hacía daño a la vista y unos terroríficos colmillos en su máxima longitud se mostraban a todos los demás. Tras ella, un grupo de más de 50 vampiros que mostraban sus peligrosos dones.

La reina de los vampiros sumus-puris mantenía su vista clavada en la figura del director de Hogwarts y el anciano director no pudo reprimir dar un par de pasos hacia atrás. Aquella mujer realmente era muy peligrosa.

Rhijal no dijo ni una sola palabra, solo hizo un pequeño gesto con su mano derecha y 20 de los vampiros que estaban detrás de ella se precipitaron escalera arriba. Todos los presentes dedujeron acertadamente que marchaban a proteger a su heredero.

-Mi querida señora –Dumbledore se sobrepuso a su impacto inicial-, soy Albus Dumbledore, director del Colegio Hogwarts, no sabe bien cuanto siento el...

-¿Quién le ha dado permiso para hablar? –fue la suave, fría y mortalmente peligrosa voz de Rhijal. Los ojos de la reina se desviaron hacia el jefe del grupo de aurores ingleses -¿Por qué mi hijo ha sido atacado?

-Ha sido un ligero malentendido –esta vez la voz del viejo auror no era tan firme y segura.

-¿Ligero malentendido? ¡Atacar a un estudiante que no ha mostrado ningún signo de violencia no es ningún ligero malentendido! –esta vez Rhijal se había movido a una velocidad vertiginosa agarrando al auror por el cuello y levantándolo del suelo con una sola mano.

-Lo... lo confundieron con otra persona –el auror apenas podía mantenerse sereno

-¿Con quien?

-Con otro niño

-¿¡Y eso justifica atacar a un niño!?

-Sus vampiros han matado a mis aurores y deben ser juzgados y encerrados por ese crimen –el auror terminó diciendo con voz fuerte. Grave error.

Alastor Moody apenas se dio cuenta del momento en que los enormes y afilados colmillos de aquella mujer se adentraban en su cuello. Cinco minutos más tarde yacía sin vida en el suelo.

-No lo repetiré dos veces ¿Por qué han atacado a mi hijo?

Severus Snape permanecía en silencio y sin mover un solo músculo de su cuerpo. Por más que le hubiera gustado soltar uno de sus famosos improperios, sabía perfectamente que no sería bienvenido y que aquella vengativa reina terminaría con su vida más rápido de lo que se tarda en decir "pociones"

-Mi señora –volvió a intervenir Dumbledore-, todo se ha debido a un muy lamentable y grave malentendido. Los aurores no tenían ninguna excusa para hacer lo que hicieron y le aseguro que recibieron su justo castigo por parte de sus súbditos, aunque considero que su actitud hacia el jefe de los aurores ha sido un poco excesiva, aunque ha estado más que justificada. Le aseguro que personalmente puedo encargarme de la seguridad de su hijo, en Hogwarts estaría a salvo y bajo mi protección.

Rhijal pasó olímpicamente de Dumbledore y fijo su mirada en los otros aurores. El amarillo intenso de sus ojos se atenuó ligeramente al comprobar en la mente de la mujer su enorme pena por lo sucedido con Sendhar y se quedó fija en las figuras de los otros dos hombres.

-Ustedes –les dijo-, acérquense.

Sirius Black y Remus Lupin, no muy tranquilos, se acercaron a la reina de los vampiros.

-Lo único que podemos decir es que lamentamos mucho lo que ha ocurrido –dijo el licántropo con la sinceridad reflejada en su rostro.

-¿Por qué les impactó tanto el aspecto de mi hijo?

-Verá, majestad –empezó a explicar-. Nos impactó mucho su aspecto por su enorme parecido con un difunto amigo nuestro. Este amigo tenía un hijo que desapareció secuestrado hace ya diez años. Lo confundimos con él.

-Le aseguro –fue Sirius Black el que intervino-, que no deseamos ningún mal para su hijo. Le ruego que nos entienda, aquel pequeño era muy importante para nosotros, en especial para mí, que era su padrino. Le hemos estado buscando durante todo este tiempo, pero todavía no hemos podido encontrarle.

-Si era su padrino ¿Por qué le dejó lejos de su lado?

-Por su protección, Albus Dumbledore nos aseguró que el lugar en donde lo había dejado era el más seguro para él.

-¿Y confiaron en este hombre y dejó a su ahijado abandonado para que muriera? –los dos aurores se quedaron petrificados al oír aquello, momento que aprovechó Rhijal para poner sus manos en las frentes de los dos hombre y mostrarles la imagen de un muy gravemente herido Harry Potter en el momento en que ella lo encontró.

Los dos hombres estaban impactados. En su mente habían visto la imagen del pequeño hijo de su mejor amigo que había sido brutalmente apaleado y con sus signos vitales al mínimo. Cuando la reina de los vampiros retiró sus manos de sus frentes, ambos desviaron su mirada para fijara en el director de Hogwarts. Ira y odio era lo que podían leerse en sus ojos.

-Más adelante podremos hablar tranquilamente –dijo la reina-, ahora quiero ir a ver como se encuentra mi hijo ¿Puedo confiar en que Sendhar no tendrá ningún otro percance? –su mirada había vuelto a ser fría y con el amarillo de sus ojos tan brillante como al principio de llegar al colegio- Director Karkaroff, cuando vuelva de ver a mi hijo me gustaría hablar un momento con usted y sus profesores.

-Estamos a su disposición, majestad –el director de Durmstrang inclinó respetuosamente su cabeza.

Rhijal se disponía a marchar cuando pasó al lado de Severus Snape. el profesor de pociones de Hogwarts temblaba visiblemente. Giró su cabeza levemente fijando sus amarillos ojos en los de Namarie, quien asintió levemente y continuó su camino.

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Sendhar acariciaba cariñosamente la cabeza de Seth mientras que la enorme serpiente le explicaba lo que había ocurrido con los aurores ingleses. El joven vampiro tenía una mirada en la que se reflejaban dos sentimientos, alegría y contradicción.

-¿Qué ha ocurrido? –le preguntó Víktor al ver su expresión.

-Mi madre ha llegado y ha puesto a todos muy nerviosos y mi duelo con ese auror se ha ido de vacaciones eternas.

-¿No podrás darle una soberana paliza? –Yuri le miraba con los ojos muy abiertos.

-No, mamá ha terminado con él, Seth dice que se mostró muy grosero y que incluso la gritó.

-¿Qué hizo qué? –dijeron al mismo tiempo sus dos amigos.

-La gritó

-Ese tipo estaba loco –afirmó Víktor

-No te preocupes, tengo la impresión de que los profesores querrán desquitarse un poco y te prepararán un buen duelo.

-Y espero que con quien sea le des una buena lección –la voz de Rhijal se escuchó desde la puerta de la enfermería.

-¡Mamá! –exclamó Sendhar al mismo tiempo que intentaba salir de la cama e ir al lado de su madre, siendo sujetado por el firme abrazo de Colster.

La reina de los vampiros se acercó a la cama y abrazó fuertemente a su hijo al mismo tiempo que le daba un cariñoso beso en la frente y se aseguraba de que estaba en perfectas condiciones.

-Ahora bajad al comedor con los demás. Sendhar, hay dos aurores que puede que estén muy pendientes de ti. Tranquilo –dijo viendo que su hijo se tensaba-, son de fiar y creo que ahora tendremos dos buenos aliados. No creo que perdonen a Dumbledore por haberte dejado en aquella casa, de todas formas, haz como si no supieras nada de nada.

-Así lo haré.

-Víktor, Yuri, mis ojos se alegran de ver que estáis bien.

-Gracias, majestad –contestaron los dos amigos sonriendo amigablemente. Rhijal siempre había sido muy amable con ellos y les profesaba gratas muestras de afecto.

-Namarie y su grupo se quedará en el colegio durante una temporada hasta que todo se haya normalizado. Creo que mi llegada ha evitado un desastre mayor, he podido ver que vuestros profesores estaban a punto de liquidar a los visitantes ingleses.

-Estaban muy furiosos –afirmó Colster-, aunque hay un profesor de Hogwarts que me da mala espina.

-¿Uno vestido completamente de negro? –Rhijal sonrió al ver el gesto afirmativo de su súbdito-. Puedes estar tranquilo, Namarie se encargará de él, sabe lo que tiene que hacer. Ahora debo marchar a hablar con los profesores. Dentro de cuatro semanas vendrá a buscaros para las vacaciones. Víktor, Yuri, me haríais feliz si aceptarais veniros con nosotros.

-Sería un honor para nosotros, majestad.

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En el hall del colegio todos se habían quedado parados, impactados todavía por todo lo que había ocurrido.

Los profesores de Durmstrang mantenían sus frías miradas en sus visitantes ingleses, vigilantes y atentos a cualquier reacción que pudieran tener. Prestos para atajar de lleno cualquier falso movimiento.

Albus Dumbledore permanecía serio mirando fijamente la escalera por la que la reina de los vampiros había desaparecido para ir a ver a su hijo. Su mente trabajaba a marchas forzadas. Debían encontrar la manera de poder tener bajo su control a Rhijal y sólo encontraba un camino para lograrlo, que su hijo fuera enviado a Hogwarts, donde podría influir sobre su joven mente y así controlar a su poderosa madre. Hizo una leve señal a Severus Snape para que se reuniera con él un poco más apartado de los demás.

-Severus –su voz no era alta, más bien un susurro, aunque ninguno de los dos sabía que el finísimo oído de los vampiros podía escucharlos perfectamente-. Necesitamos conseguir a esa reina Rhijal de nuestro lado.

-Pues la verdad es que el inicio de ese propósito no ha sido muy bueno que digamos. Esos dos estúpidos aurores lo han estropeado todo –Snape le contestó con el mismo tono de voz.

-Todo puede arreglarse a pesar de la ineptitud del ministerio al mandar a esos dos –un peligroso brillo había vuelto a aparecer en los ojos del director de Hogwarts-. En cuanto Voldemort te vuelva a llamar, infórmale que has averiguado donde se encuentra el hijo de Rhijal.

-Pero Albus... –intentó interrumpir Snape, aquello no le gustaba nada en absoluto.

-Obligaremos a la reina y a sus súbditos a buscar nuestra protección.

-No sé si será una buena idea –aunque su rostro no lo mostrara en absoluto, Severus Snape estaba más que convencido de que estaban a punto de cometer el mayor error de sus vidas.

-Es una magnífica idea, Severus. Informa a Voldemort donde puede encontrar a Sendhar y dale una detallada descripción del muchacho.

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Hasta aquí el cuarto capítulo, que espero que os siga gustando.

Sé que he tardado mucho, pero, por desgracia, mi tiempo libre está brillando por su ausencia. Os prometo que aprovecho todo lo que puedo para ponerme a escribir aunque solo sean unas pocas líneas cada vez.

Muchísimas gracias a todos lo que leéis mis locuras y de manera muy especial a Undomiel de Vil, Lonely.Julie, D.L.A, Lady Layil Black, Ginebra, Leahnor Lex J. Maxwell, Harry18, blackmoonlady, LetticeEvansPotter, Sion-Allegra, The angel of the dreams, giosseppe, Karlita Ate, Mona Mayfair, CaTuSiaNa, Elementh, Utena-Puchiko-nyu, ESTRELLA DE KALEIDO STAR, sosaku, Sabriel, Clawy, Artemis Shiro, kat basted, Aurasly, Kaito Seishiro, Andy Black Lupin, Dark Guy, taly, Alicia-Malfoy2, janita, jovas, Luna duSoleil, D.Alatriste, Lado.Oscuro, Sami-Marauder girl, camilla, Sauron13, anita1989 y darkcarolineriddle por vuestros comentarios.

Me gustaría pediros un favor, a veces lo que escribo no me termina de gustar y varias veces empiezo a borrar y a volver a escribir lo escrito, me gustaría poder compartir con alguno de vosotros mis dudas sobre alguna de mis ideas, si un alma caritativa se ofrece a leer mis escritos antes de publicarlos, le estaría eternamente agradecida. Si alguien se apunta, por favor, enviadme algo escrito por vosotros mediante e-mail. Gracias.

Mañana intentaré contestar todos los comentarios que me habéis puesto con dirección de correo electrónico o estén dados de alta en la página.

Un abrazo inmenso para todas y todos!

Cuidaros mucho. Os adoro!