Aclaración: Los personajes de esta historia que aparecen en los libros de Harry Potter no me pertenecen, el resto son fruto de mi imaginación.

Nota: Esta historia es un universo completamente alterno, algunos personajes pueden coincidir con las historias en el personaje en sí, pero no en la forma de ser o de obrar.

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Capítulo 8

Habían salido de la case de transformaciones y disponían de dos horas libres. No era que por la tarde gozaran de ese tiempo extra, pero la llegada de los alumnos de Hogwarts había alterado la normal marcha del colegio y se había decidido preparar una pequeña sesión de duelos en los que participarían los alumnos de los dos colegios.

Sendhar estaba sentado en uno de los bancos con que contaba la sala de recreo a la espera de la llegada de sus dos amigos. Alen, Colster y Namarie estaban a su lado. La milenaria vampiro permanecía con los ojos en su peligroso color amarillo, no para advertir a los demás del peligro que corrían, aunque esa fue la interpretación que los demás habían hecho, sino que estaba en constante contacto con su hijo recién convertido y su cuerpo estaba en tensión, dispuesta para salir en su auxilio a le menor señal de peligro.

Lo sucedido en la clase de artes oscuras había corrido por todo Durmstrang como la pólvora ardiendo lo que había significado una mayor tensión entre los alumnos de ambos colegios.

El muchacho pelirrojo que ocasionó aquella nueva situación de tensión había sido llamado por sus profesores y había sido fuertemente reprendido por su acción, lo mismo que le había sucedido a la alumna que había intentado desprestigiar públicamente la enseñanza que allí se impartían.

-Hola –fue el saludo que Sendhar escuchó y que hizo que girara su cabeza hacia el origen de la voz.

Dos hombres, uno de cabello negro y ojos azules y otro de cabello castaño claro y ojos dorados estaban a su lado. Los vampiros adultos no les perdían de vista. Al reconocerlos como los aurores ingleses y siguiendo al pie de la letra lo que su madre le había dicho, se tensó de manera visible.

-No tengas miedo, no pretendemos hacerte daño alguno –habló el hombre de cabello castaño-. Permíteme que nos presentemos, mi compañero es Sirius Black y yo soy Remus Lupin –el auror extendió su mano en señal de saludo, lo mismo que hizo su compañero.

Mostrando su reticencia, Sendhar miró ambas manos hasta que al final pareció aceptar el saludo y las estrechó con timidez.

-Sendhar, hijo de Rhijal –se presentó el joven vampiro.

-Encantados de conocerte –dijo Sirius Black luciendo una leve sonrisa en su rostro-. Queremos que sepas que lamentamos todo lo que te ocurrió y que no apoyamos en absoluto el comportamiento de los otros aurores.

-Gracias, acepto las disculpas.

-Nos quedamos muy sorprendidos de la naturaleza de tu madre y de tus amigos –dijo señalando a los vampiros adultos.

-No se nos conoce mucho y estamos felices de nuestra vida tranquila. Que no tengamos mucho contacto con los otros clanes no nos afecta.

-¿Nos? –preguntó extrañado Remus Lupin.

Por toda respuesta, Sendhar transformó sus verdes ojos en el intenso amarillo de su madre y sus afilados colmillos hicieron acto de presencia, lo que hizo que los dos aurores ingleses se sorprendieran más todavía.

-Perdona la pregunta, pero ¿desde cuando eres vampiro?

-Que yo recuerde, siempre lo he sido y he ido creciendo como tal

-¿Creciendo? –la sorpresa se reflejaba en los dos aurores

-Sí –sonrió Sendhar al ver aquella expresión en sus rostros-. Lo que me recuerda que debo renovar vestuario.

-Así es –Alen intervino en la conversación-, has vuelto a crecer. Las ancianas Novomov estarán encantadas de poder hacerte ropa nueva.

Un brillo de diversión inundó los ojos verdes del joven vampiro y los dos aurores se lo quedaron mirando muy detenidamente, aquel gesto les era muy familiar.

-Tenemos que irnos –dijo Remus Lupin sonriendo al joven vampiro-. Creo que debemos vigilar más a nuestros alumnos.

Asintiendo a forma de despedida, los dos aurores se marcharon y el grupo de vampiros se quedó en silencio, pendientes de todo los que les rodeaba en aquellos momentos.

No habían pasado más de diez minutos cuando los rostros de los vampiros se adornaron con una alegre y sincera sonrisa, hacia ellos venía Severus Snape con paso rápido y firme. Su rostro permanecía inexpresivo, pero al llegar a su lado una leve sonrisa adornó su cara.

-Madre –sonrió a Namarie

-Severus, menos mal que estás bien –respondió la vampiro al mismo tiempo que se acercaba a él y le mostraba su cuello-. Bebe hijo, necesitas reponer fuerzas

El nuevo vampiro no se hizo de rogar y clavó sus colmillos en el cuello de su madre, bebiendo del rojo líquido que le llenaba de calor y energía.

-¿Has tenido algún problema? –Alen mostraba una profunda preocupación

-No –contestó Severus después de beber de su madre-. No he sufrido ninguna dosis de cruciatus.

-No hubiéramos permitido que eso ocurriera. Habríamos ido a por ti a la mínima señal de peligro.

Severus Snape los miraba agradecido. Nunca antes en su vida se había visto tan rodeado de afecto y verdadera preocupación por su persona.

-Lo sé –contestó manteniendo su sonrisa-. Continuamente notaba que estabais pendientes de mí, aunque estaba dispuesto para lanzar el escudo que Sendhar hizo en la clase de artes oscuras –la seriedad volvió a su rostro-. El lord ha enviado a dos mortífagos en busca de Sendhar para secuestrarlo, Colagusano y Bellatrix. El primero es un animago que se transforma en rata. La mujer es el ser más despreciable y sádico que hay entre sus seguidores.

-Estaremos preparados –dijo Namarie volviendo a poner sus ojos en color amarillo para avisar a todos los vampiros de su grupo.

-Debo volver con los estudiantes de Hogwarts. Cuando coja a ese maldito Weasley sabrá lo que es tener la boca cerrada.

-Ten mucho cuidado –fue el ruego de Sendhar.

Apenas Severus Snape había salido de aquel lugar cuando Víktor y Yuri hicieron su aparición. No venían solos, dos alumnos visitantes venían con ellos.

-¡Sendhar! –saludó Yuri mientras se acercaban a su amigo- Ya estamos aquí.

-Sí –afirmó Víktor-. Está visto que hay gente de Hogwarts que te quiere con locura- añadió sonriendo al referirse al suceso ocurrido en la clase de artes oscuras.

-Ni me lo recordéis –contestó sonriendo el joven vampiro

-Te aseguramos que nosotros no estamos incluidos en esas declaraciones –dijo uno de los recién llegados-. Permite que nos presentemos, mi compañero es Cedric Diggory y yo soy Oliver Wood

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Remus Lupin y Sirius Black, desde un discreto rincón de aquel lugar, observaban al joven vampiro hablar con sus amigos y los dos estudiantes de Hogwarts.

Ambos, después de asegurarse de que los alumnos que estaban a su cargo se encontraban en su correspondiente clase, se había apresurado en volver a aquel lugar y ahora estaban observándolo muy detenidamente y la mente de los dos aurores trabajaba a mil por hora. Ahora estaban casi seguros de que sus sospechas eran ciertas.

-¿Te diste cuenta del brillo de sus ojos? –preguntó Sirius a Remus

-Claro que me di cuenta –afirmó el licántropo-. Ese mismo brillo es el que mostraban los ojos de Lily cuando nos empujaba a todos a comprar cualquier cosa.

-Pero sobre todo cuando era comprar túnicas nuevas.

-Sí. A pesar de que el pelo no es el claro distintivo Potter, estoy completamente seguro que Sendhar es Harry.

-Sí. Son demasiadas coincidencias ¡Maldito Dumbledore! –terminó por estallar Sirius- Dejó a mi ahijado en aquel lugar en donde fue maltratado hasta casi morir.

-Rhijal debió encontrarlo en la forma como nos mostró, e hizo lo único que podía hacer para salvarle la vida, lo convirtió en su hijo.

-¡Ese maldito viejo! –Sirius estaba que literalmente se subía por las paredes.

-Tranquilo, Sirius –Remus apoyó una de sus manos en el hombro de su amigo-. Tenemos que pensar muy bien lo que debemos hacer.

-Lo primero de todo, que Harry no sufra ningún ataque más. No consentiré que le hagan ni el más mínimo rasguño.

-Vamos –Remus cogió del brazo a su amigo-. Creo que tenemos que hablar con Tonks y contarle todo lo que ha sucedido. Es una de los aurores más inteligentes del cuerpo y estoy seguro que se unirá a nosotros cuando se entere de lo que hemos averiguado.

Sirius asintió y los dos amigos marcharon a buscar a su compañera. La encontraron acompañando a varios alumnos de la salida de la clase de pociones.

Nymphadora Tonks era una auror que conseguía tener engañados a todos aquellos que la rodeaban, a todos menos a sus compañeros con los que tenía una verdadera amistad y gran confianza, Remus Lupin y Sirius Black eran de los pocos que se podían contar entre este selecto grupo.

Todo aquel que estuviera frente a la auror veía a una persona sumamente patosa y despistada, logrando que todos se preguntaran cómo una persona así podía estar dentro del cuerpo de aurores. La realidad era totalmente diferente. Tonks, porque no permitía que nadie la llamara por su nombre, era una mujer sumamente inteligente, muy capaz y competente, bruja sumamente poderosa y con una mente fría y calculadora.

-Hola Tonks –saludó Remus- Ven con nosotros, tenemos que comentarte algo de lo que nos hemos enterado

-Chicos, menuda cara que traéis –sonrió la joven auror.

-Es algo grave, Tonks –añadió Sirius

La cara seria que traían sus dos amigos hizo que la auror se pusiera en guardia.

-Ya podéis empezar a hablar –una mirada fría y calculadora había aparecido en los ojos de la auror.

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Rhijal permanecía con sus ojos en su peligroso color amarillo intenso. Su rostro, frío y sin aparentar emoción alguna para cualquier ser que no la conociera no engañaba a los vampiros que estaban a su alrededor.

La reina de los vampiros había sido informada de todo lo ocurrido en Durmstrang desde el momento en que marchó y sus ojos demostraban a todas luces que no estaba para nada contenta, lo mismo que ocurría con todos los que la acompañaban.

La próxima visita de los dos mortífagos para intentar secuestrar a su hijo no era lo que la tenía en ese estado de cólera e ira, sabía perfectamente que Alen, Colster y Namarie y su grupo podían perfectamente encargarse de esos dos. Sabía también que su propio hijo era capaz de encargarse de sus dos amenazas.

Lo que la había hecho sacar su máxima fuerza combativa eran los planes que el director de Hogwarts había trazado para conseguir tener bajo sus manos a Sendhar y a todo su clan.

-Arin –llamó a uno de sus súbditos, un hombre de mediana estatura, de platinado cabello largo y liso y ojos de color azul muy claro, casi blancos-, lleva a tu grupo a los alrededores de Hogwarts y vigilad todo el lugar. Quiero un informe diario de lo que allí ocurra.

-¿Qué hacemos con los miembros de la Orden del Fénix?

-Argent se encargará de tener bajo vigilancia a todos los integrantes de esa orden del ganso al horno. Marcha ahora, debes lograr que esa maldita escuela esté completamente bajo nuestro invisible control. Ese maldito viejo lamentará todo lo que ha hecho y está tramando para con mi hijo y todos nosotros. Todo aquel que llegue a faltar al respeto o a amenazar la vida de Sendhar debe ser inmediatamente eliminado.

-Sí, majestad –el vampiro inclinó respetuosamente su cabeza y salió de la sala del trono seguido por un numeroso grupo de vampiros.

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-Si te soy sincero, yo mismo habría maldecido a Ronald –decía Oliver Wood a Sendhar mientras que todos juntos caminaban hacia la sala en donde se celebraría la exhibición de duelos-. Te aseguro que es un verdadero incordio, siempre habla todo convencido de que lo que él dice es lo verdadero cuando el 99 por 100 de las veces que habla es para meter la pata.

-Bueno –Sendhar reía casi sin poderse contener-, por ahora lo que ha hecho es meter la pata el 100 por 100 de las veces. Doy gracias a que vuestro profesor de pociones ha intervenido rápidamente.

-Sendhar tiene razón –afirmó Víktor-, de no ser por vuestro profesor de pociones vuestro compañero ahora estaría muerto y sin una sola gota de sangre en el cuerpo, claro, eso después de recibir maldiciones por parte de todos nosotros.

-Tengo que reconocer que las primeras intervenciones de vuestros compañeros me han decepcionado bastante –Sendhar suspiró demostrando su malestar-. Un alumno, por muy inteligente que se crea no debería nunca contradecir a un profesor en una materia que nunca ha tratado.

-Paciencia, Sendhar –dijo Cedric Diggory-. Hermione Granger es una verdadera devoradora de libros, es la primera de su clase y da siempre por sentado que lo que ella dice es lo correcto. Ninguno de los dos tiene muchos amigos en Hogwarts.

-No entiendo como es que han dejado que alumnos de tercer año vinieran –comentó Yuri-. Está más que demostrado que no están preparados para asumir las materias que se enseñan aquí.

-Es algo que todos nos preguntamos y pondría mi mano en el fuego asegurando que los profesores empiezan a arrepentirse de haberlos traído.

Los cinco estudiantes permanecieron en silencio mientras entraban en la sala de duelos que había sido agrandada para dar cabida a todos los estudiantes y profesores que allí se habían reunido.

En el centro de la inmensa sala se había instalado una tarima de duelos más grande de lo normal para que las prácticas y demostraciones pudieran sucederse con mucha más comodidad para los contendientes.

-Buenas tardes a todos –saludó el profesor Thompson-. Como un adelanto de lo que pueda suceder en el campeonato internacional de duelo vamos a mantener varios combates entre alumnos de ambos colegios. En las dos urnas de cristal que se han puesto en la tarima se encuentran todos los nombres de los posibles integrantes de los equipos. Vamos a proceder a un sorteo para formar las parejas que competirán.

-De forma voluntaria –continuó el profesor Gorsky, que había abandonado su solitaria existencia en Durmstrang para estar presente-, un alumno de Hogwarts sacará un pergamino de la urna que contiene los nombres de los alumnos de su colegio y otro alumno de Durmstrang hará lo propio con la urna que contiene los pergaminos de los candidatos de esta escuela. Ahora, que un alumno de Hogwarts se acerque a la urna que le corresponde, a ser posible uno que no diga ni haga estupideces.

Leves risas sonaron por toda la amplia estancia al mismo tiempo que los reprendidos alumnos de Hogwarts bajaban sus cabezas. Al final un muchacho de cabello negro y de tímida pose se acercó titubeando a la urna que le habían señalado.

-Muy bien, señor...

-Longbottom, Neville Longbottom

-Gracias, señor Longbottom, cuando le diga procederá a sacar un pergamino de la urna ¿Está preparado?

-Sí, señor –casi consiguió terminar de hablar el tímido alumno.

-Que se acerque un alumno de Durmstrang –continuó ahora el profesor de defensa. Un joven, también de cabello negro se acercó a su correspondiente urna-. Gracias, señor Krystornov. Ahora saquen un pergamino cada uno.

El sorteo de "manos inocentes" escogió a 7 alumnos de Hogwarts y a otros 7 de Dumstrang. Entre los primeros se encontraban Cedric Diggory, Oliver Wood y el rubio llamado Draco Malfoy que parecía que era el rey del universo por la forma con la que miraba a todos los demás. Entre los alumnos de Durmstrang, la suerte estuvo de parte de Sendhar y de Víktor mientras que Yuri no tuvo más remedio que permanecer como espectador, un poco enfurruñado pero al mismo tiempo entusiasmado por ver unos buenos duelos.

-Ahora comenzarán los duelos en fase eliminatoria, tal y como un campeonato de duelos se celebra –el profesor de defensa tenía sus ojos brillando de emoción, todos los alumnos seleccionados eran poderosos y la jornada prometía ser muy excitante y espectacular-. Una vez declarado el campeón de esta demostración/competición, éste se batirá en duelo con uno de los profesores. Ahora por favor, suban a la tarima los señores Oliver Wood y Nikolai Sarkiovich. Recuerden, se permiten todo tipo de hechizos y maldiciones salvo las imperdonables, que están totalmente prohibidas.

Los dos alumnos subieron a la tarima y se posicionaron uno frente a otro a la espera de que el profesor les diera la señal de empezar el duelo.

Apenas habían salido las luces amarillas de la varita del profesor Gorsky, tanto el alumno de Hogwarts como el de Durmstrang se lanzaron entre sí una serie de hechizos y maldiciones muy rápidas y seguidas. Ambos hacían verdaderas filigranas esquivando los hechizos que les eran lanzados e intentando lanzar los propios. Poco a poco se pudo apreciar como la táctica empleada por el alumno de Hogwarts fue más defensiva que ofensiva, todo lo contrario de lo que mostraba el alumno de Durmstrang que lanzaba solamente hechizos y maldiciones ofensivas. Después de quince minutos de un vertiginoso espectáculo, Oliver Wood consiguió que impactara en su oponente un hechizo de piernas de gelatina y uno de desarme, proclamándose ganador de ese duelo.

Poco a poco los diferentes alumnos de fueron enfrentando a sus oponentes y se pudo apreciar la clara ventaja de los alumnos de Durmstrang ya que de seis duelos, 2 fueron ganados por Hogwarts y el resto por los alumnos del colegio anfitrión.

El séptimo enfrentamiento hizo que todos gran parte de los presentes guardaran un silencio sepulcral. Por Hogwarts había sido nombrado un alumno llamado Draco Malfoy y por Durmstrang Sendhar fue quien subió a la tarima.

Todos los visitantes se sorprendieron de que, nada más subir el alumno de Durmstrang a la tarima, los profesores Thompson y Gorsky se adelantaran y comenzaran a hacer girar sus varitas alrededor de la tarima para aumentar la potencia del escudo protector que la rodeaba.

Ninguno de los presentes se percató del detalle de que Sirius, Remus y Tonks se habían desperdigado y se habían puesto en lugares estratégicamente situados alrededor de la tarima y los tres tenían una mirada fría y calculadora que no perdían ni un solo segundo de vista a Sendhar y al joven Malfoy.

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Dos figuras se acercaban al imponente edificio de colegio intentando ocultarse en las sombras que el anochecer les brindaba para así poder acercarse a su objetivo.

Una de la figuras estaba cubierta por una capa negra con una capucha que cubría su cabeza y una máscara blanca que ocultaba su rostro. La otra figura era un pequeño roedor que sabiéndose protegido por su forma animaga se movía con total libertad y muy confiado de su capacidad para pasar desapercibido.

El colegio parecía muy tranquilo y sin vigilancia exterior. Una malvada y cruel sonrisa fue ocultada por la máscara que llevaba la figura encapuchada.

-Esta misión es un juego de niños –susurró más para sí que para que fuera escuchado por su compañero-. Mi señor estará muy orgulloso de mí y al fin podremos tener a nuestro control a esa maldita reina vampiro.

Las dos figuras continuaron su camino hacia la entrada principal muy contentas y confiadas del seguro éxito de su misión.

A sus espaldas y completamente invisible a la vista de los recién llegados, una figura completamente vestida de negro les observaba muy detenidamente al mismo tiempo que sus oscuros ojos tomaban el peligroso color amarillo de la fuerza combativa de su clan.

Dentro de la sala de duelos, Colster también tenía sus ojos de ese peligroso y aterrador color amarillo y su mente podía ver lo mismo que su compañero le mostraba. Las esperadas visitas ya habían llegado.

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Los dos oponentes estaban uno frente a otro esperando la señal para empezar su enfrentamiento. Cada uno tenía la mirada fija en los ojos de su oponente intentando leer en sus respectivas expresiones cual iba a ser el primer movimiento de cada uno.

El alumno de Hogwarts lucía una sarcástica y despectiva sonrisa. En su mente ya tenía planificados todos los hechizos y maldiciones que le iba a lanzar a aquel niñato mimado (según él). Estaba más que seguro que su oponente no tardaría en comer el polvo de la tarima.

Sendhar permanecía sumamente tranquilo con su vista clavada en su oponente, concentrándose intuyendo los primeros movimientos con que empezaría su ataque. Cuando la señal de comienzo del duelo salió de la varita de su profesor, con una velocidad realmente pasmosa le lanzó tres hechizos sencillos que hizo que el muchacho rubio tuviera que correr de un lado para otro para evitarlos.

Con rapidez, aunque no igualando ni mucho menos a la del joven vampiro, el alumno de Hogwarts le lanzó una maldición cortante que Sendhar evitó con suma facilidad invocando un escudo que la absorbió sin ningún problema para lanzarle seguidamente una maldición por la que innumerables agujas de hielo brotaron de su varita.

Malfoy no tuvo más remedio que lanzarse al suelo soltando un enfurecido gruñido, aquel muchacho le iba a dar más problemas de los que creía en un principio. Levantándose a toda prisa, lanzó su siguiente hechizo.

-Serpersontia

Una cobra enfurecida salió de su varita y se deslizó con rapidez hacia el oponente del que la había creado.

-//Hola preciosa// -dijo que Sendhar haciendo que todos los que no le conocían se quedaran de piedra, incluido el muchacho rubio que, además, tenía los ojos abiertos como platos.

La serpiente se quedó quieta a mitad de camino mirando fijamente a aquel muchacho que tenía frente a ella y que la había hablado.

-//¿Puedes hablarme?//

-//Claro, no hay problema alguno. Lamento que te hayan invocado, seguramente que estabas tranquila en donde quiera que estuvieras// -Sendhar se estaba acercando a la serpiente caminando tranquilamente. A su alrededor, tres aurores ingleses estaban que se subían por las paredes y queriendo lanzarse a la tarima para librar al muchacho de aquel venenoso ser.

-//Sí. Hay magos muy estúpidos que no tiene más que hacer que molestarnos cuando más tranquilidad necesitamos//

-//Tengo una amiga, se llama Seth, está siempre conmigo, pero nunca se me ocurriría ponerla en medio de un duelo y que resultara dañada ¿Quieres que te haga volver a donde perteneces?//

-//Te lo agradecería, ahora mismo estoy haciendo la digestión de mi comida y necesito tranquilidad, pero me gustaría que más adelante me llamaras y me presentaras a tu amiga//

-//Descuida, tienes mi palabra// - con esto, Sendhar hizo un ligero movimiento con su varita y la serpiente desapareció de la tarima para mirar después a su oponente- Muy bien, será mejor que terminemos esto. No soporto a aquellos que invocan a otros seres para hacer su trabajo.

Draco Malfoy estaba literalmente petrificado. Aquel muchacho no solo había hablado con la serpiente como si tal cosa, sino que la había hecho desaparecer anulando su hechizo.

-Rincorto sine arnea –susurró Sendhar

De la punta de su varita salieron salió una combinación de flechas de hielo, bolas de fuego y tornados de viento que se dirigieron a toda velocidad hacia el muchacho rubio.

Protego! –intentó protegerse Draco Malfoy pero no le sirvió de mucho.

Lo primero que llegó a él fue el grupo de quince flechas de hielo. Las 8 primeras rebotaron en el escudo, no así las restantes que lo traspasaron limpiamente y golpearon sin piedad. Las 3 bolas de fuego impactaron contra su cuerpo provocándole quemaduras en un brazo y en las dos piernas y los 2 tornados le levantaron del suelo y le lanzaron fuera de la tarima.

-Qué manía tienen estos ingleses de abusar del protego –comentó Sendhar bajando de la tarima.

Cuando ya iba por el último escalón, el joven vampiro se quedó quieto durante unos instantes.

Colster había dado un gran salto y se había interpuesto ante algo que estaba en el suelo. Sus ojos completamente amarillos y sus colmillos en su máxima longitud.

En el suelo, una pequeña rata había echado a correr con todas sus fuerzas al verse acorralada por un furioso vampiro con los colmillos más largos que había visto en su vida y el mortífago que estaba escondido en su forma animada decidió recuperar su forma humana con la que podría defenderse con su varita.

Apenas tuvo tiempo de alzar su arma defensiva cuando el enorme vampiro se lanzó sobre él, clavándole sus afilados colmillos en su inexistente cuello.

Al reconocer al mortífago, los tres aurores ingleses salieron corriendo para proteger al muchacho objeto de sus ansias y preocupaciones cuando una figura vestida de negro y con la máscara blanca se puso frente a él.

-¡Maldito mocoso! –gritó una enfurecida voz de mujer- ¡Ahora aprenderás! ¡CRUCIO!

ESMALTUM REFLECTIO! –Sendhar había adquirido el modo de ataque de su clan. Sus ojos eran los más amarillos que allí había y sus colmillos eran muy largos y sumamente afilados. Al invocar el escudo estando con plenos poderes vampíricos, la maldición rebotó en él y volvió a quien la había lanzado, aumentada en diez veces su potencia.

La mortífaga recibió la maldición imperdonable con tanto poder que no paraba de retorcerse por el suelo y gritar como nunca lo había hecho en su vida.

Cuando la maldición empezó a dejar de hacer efecto, Sendhar se lanzó hacia la mortífaga, que, lo único que pudo ver fue unos terroríficos ojos amarillos y unos más que terroríficos colmillos que iban hacia ella a una velocidad sobrehumana y que no tardó en sentir clavarse en su cuello.

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En una oscura gruta, un horrendo ser permanecía sentado en su negro trono. Sus más fieles mortífagos le rodeaban.

Todos estaban preparados para la llegada del hijo de la reina de los vampiros y someterlo sin perder un solo segundo.

El estupor llenó la gruta al aparecer frente a ellos, no el muchacho que esperaban, sino su espía, Severus Snape, llevando consigo los cadáveres de los dos mortífagos que habían enviado para la misión.

Lord Voldemort se levantó de su sillón y se acercó a los dos cuerpos para examinarlos.

El cuerpo de Colagusano presentaba una muerte rápida y limpia con dos perfectas perforaciones en su cuello. El cuerpo de Bellatrix presentaba un aspecto horrendo producto de una horrenda sesión de tortura a base de cruciatus y también los dos orificios producidos en su cuello por unos colmillos sumamente afilados.

-¿Severus? –preguntó el lord oscuro.

-Uno de los vampiros atacó a Colagusano nada más aparecer en el salón de duelos –informó el profesor de pociones.

-¿Y Bellatrix?

-Fue el muchacho.

Un gélido gruñido inundó la gruta. El lord estaba furioso

-Severus, vuelve allí y no pierdas de vista a ese maldito mocoso. Tengo que pensar en algo para lograr que tanto él como su madre se pongan de nuestro lado.

Mientras decía eso, el resto de mortífagos había examinado los dos cuerpos sin vida.

Severus Snape inclinó respetuosamente su cabeza y salió del lugar para seguir con su auténtica misión, proteger al heredero del clan al que ahora pertenecía.

Tras él, uno de los mortífagos también salió de allí para cumplir una misión para su señor, pero antes de llevarla a cabo, se apareció en su mansión y se apresuró hacia su despacho en donde, aún con manos temblorosas, cogió un pergamino y una pluma.

Calmándose lo más que pudo, se concentró en preparar un plan dentro de su mente y apresuró a escribir una carta a su hijo.

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Sé que he tardado mucho, demasiado, pero trabajando por la mañana y estudiando por la tarde estoy con el mismo problema de siempre, la falta de tiempo.

Muchísimas gracias a todos lo que leéis mis locuras y de manera muy especial a Hombre del Saco, Elementh, giosseppe, naj, Lady Layil Black, remmy-ro, PauMalfoy, Karlita Ate, Pamplinas, jovas, Luna Du Soleil, Clawy, Harry18, Olru, Dark Guy, ESTRELLA DE KALEIDO STAR, jorgemtz88. anita1989, Kaito Seishiro,

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Si me he dejado a alguien, decídmelo, por favor.

Ahora mismo en España es la 01:30 de la madrugada y mi cuerpo pide descanso a gritos, espero que tengáis un poco de paciencia, ya sé que es mucha la que estáis teniendo conmigo. Mañana intentaré contestar todos los comentarios que me habéis puesto con dirección de correo electrónico o estén dados de alta en la página.

Un abrazo inmenso para todas y todos!

Cuidaros mucho. Os adoro!