Un Solo Impulso
By Tita Calderón
CAPITULO 3
La gente aplaudía hasta el cansancio, cuando todos los actores salieron al escenario para hacer la venia final. Sin duda, El Rey Lear era una obra digna de verse. Pero las féminas, no iban solo por ver la obra, sino por ver al Rey de Francia que era encarnado por el actor Terruce Grandchester.
Un joven actor, que en poco tiempo había desbancado a los grandes actores de la época, y no solo por su soberbia actuación, sino por su físico; era guapo a morir y lo rodeaba un aire enigmático que lo hacia mas irresistible que ninguno.
Pero no solo las espectadoras morían por verlo de cerca, sino también algunas de sus compañeras de reparto, que escondían suspiros clandestinos cuando estaban cerca de él, como era el caso de Susana Malrow, que casi no podía ocultar la atracción que sentía por él.
Mirarlo de frente y tocarlo mientras actuaban, era lo mejor que le podía pasar en esta vida, y tal vez era porque sabía que muchas matarían por estar en su lugar, incluyéndola a ella misma, que esta atracción se había vuelto: adoración.
Casi había desfallecido cuando lo vio quedarse en Chicago. E incluso llegó a pensar que tal vez nunca más lo volvería a ver…Fue un alivio cuando lo vio llegar al teatro, minutos antes de que la obra iniciara. Había querido preguntarle varias cosas, pero Robert y él se habían puesto a conversar a puerta cerrada, hasta poco antes que la obra iniciara.
Se giró levemente para verlo recibir las aclamaciones con rostro estoico, así era él…y eso era lo que lo hacía más irresistible…tuvo ganas de acercar su mano a la de él para entrelazarla...pero aún no era tiempo…estaba mas que segura que dentro de poco tocar su mano sería tan natural como respirar. Solo había que darle un poco del tiempo al tiempo…
Terry, recorrió el escenario con una mirada diferente…hubiera querido que Candy estuviera en algún lugar de ese teatro…y con su voz poder llegar hasta ella, pero no todo podía ser como él quería que fuera...Respiró hondo, sabiendo que ella debía estar pensando en él, como él pensaba en ella.
Al cerrarse el telón, se alejó del resto de actores a paso tranquilo…el murmullo de las voces se fue apagando en cuanto cerró la puerta del camerino. Se miró en el espejo por unos cuantos segundos; su rostro era el mismo, su pelo era el mismo, sus ojos eran los mismos…pero dentro de él, ya nada era igual, era un hombre diferente. Aquel impulso, aquel salto, aquel encuentro, le había removido las entrañas como si fuera un movimiento telúrico y ahora ya nada sería igual.
Se cambió de ropa sin mucho afán; sabía que tenía que cumplir con algunas formalidades más…esta era la vida que había elegido…
-¿Vamos ya? – preguntó Susana, en cuanto lo vio salir del camerino. Era sugerencia de Robert que siempre salieran los dos del teatro, para crear más expectativas en el público.
-Claro – contestó con educación.
Ella intentó tomarse del brazo pero él hizo un gesto de dolor.
-Lo siento, mi brazo esta remellado y no soporto ni el roce de la ropa – se justificó Terry mientras con el otro brazo trataba de protegerse de cualquier frote.
-Lo…lo siento…no pensé…que estuvieras tan lastimado
-Pues si…mi brazo fue el que recibió todo el golpe…el médico dijo que era un milagro que no me hubiera fracturado.
-Es que la caída fue muy fuerte… - lo miró con preocupación y a la vez feliz de que él le contara esos detalles
-Si, un poco…
-¿Y cómo fue que te caíste? Parecía que te estabas sujetando bien, pero de pronto vi como caías…casi me muero del susto.
-Eh…pues, al parecer no me estaba sujetando tan bien que digamos – contestó algo vacilante – Será mejor que nos apuremos, nos están esperando – añadió Terry empezando a caminar.
Susana sonrió hasta lo inverosímil cuando Terry le dedico una leve sonrisa. Tuvo que sostenerse del vestido para no lanzársele al cuello. Cuando él sonreía de esa manera tan suya, podría hacer que hasta los muertos se levantaran y ella no estaba para nada muerta. Y como para probarlo tropezó en su torpe caminar.
-¿Estás bien?
-Si…- los colores se le subieron al rostro, y no necesariamente porque había tropezado, sino porque él parecía estar preocupado por ella… ¡lo máximo!
Ya podía ver en los tabloides cuando confirmaran que su relación no eran solo rumores. Incluso hasta podía saborear el sabor de sus besos…faltaba tan poco para que todos sus sueños se hicieran realidad. Suspiró esperanzada.
Llegaron a la recepción, al mismo tiempo que el resto de actores. Y como siempre, cada uno fue rodeado por varios admiradores y admiradoras que pugnaban por su atención…así era su vida…la vida que habían elegido.
Susana, no lo perdía de vista, sabía que solo estaría un poco en la recepción debido al malestar de su cabeza y del brazo. Quería estar junto a él.
Había temido que él no regresara para unirse a la compañía nuevamente, que se quedara con la tal Candy en Chicago. Pero había vuelto, y eso era una buena señal. A lo mejor y hasta había vuelto por ella, quien quitaba esa posibilidad. Sonrió para sus adentros. Ahora todo estaba en sus manos, no debía perder el tiempo, haría todo lo necesario para conquistarlo. Nadie alejaría a Terry de su vida.
En cuanto lo vio dirigirse disimuladamente hacia la puerta, ella también se encaminó con sigilo hacia él.
-¿Ya te vas? – le preguntó con interés.
-Eh, si – contestó algo sorprendido
-Yo también me retiro, estoy muy cansada…- argumento.
Y no mentía, se había pasado la noche en vela pensando si al otro día lo volvería a ver. Y ni que decir, lo que le costó pelear para que le dieran una habitación con vista a la calle y todo para montar guardia en la ventana tratando de verlo de llegar en la noche. Se había dado por vencida cuando llegó un coche en medio de la noche con una pareja…tal vez algún día, ella y Terry…estarían así…
-¿Podemos irnos juntos? – preguntó sutilmente.
-Claro, vamos entonces – respondió Terry sin ninguna emoción en su voz. Lo único que quería era salir de ahí.
Susana sonrió por dentro y por fuera. Todo estaba tomando el rumbo que ella quería. Ahora quería que viera lo encantadora que era.
-Estaba muy preocupada por ti. ¿Cómo está tu herida? – le señaló la cabeza
-Eh…bien, gracias – respondió Terry tan esquivo como siempre sin si quiera mirarla.
Susana ya estaba acostumbrada a la manera de ser de Terry y esto no le causó ninguna molestia.
-¿La herida es muy grande?
-No, apenas me hicieron un par de puntadas.
-Oh
Subieron juntos al segundo piso del hotel y Terry se despidió con una ligera venia en las gradas.
-¿A dónde vas? – preguntó Susana con interés al ver que el seguía subiendo las escaleras.
-A mi habitación.
-¿Pero se supone que todos los actores estamos en el mismo piso? – argumentó Susana.
-Sí, pero como…- se cortó por unos segundos - …Llegué en la madrugada – continuó - Entonces me dieron una habitación en el piso de arriba.
-Ah…
-Que descanses Susana – se despidió Terry con una ligera venia sin esperar su respuesta.
-T-u…tu también… ¡Nos vemos mañana! ¡Que te mejores! - sus palabras quedaron flotando en el aire, porque Terry había desaparecido en un instante.
Terry, apresuró su paso dejando atrás a Susana…su único objetivo estaba un piso más arriba.
Antes de abrir la puerta respiro hondo, pero no con temor sino con una alegría extrema, como jamás la había sentido. Sabía que de ahora en adelante cuando regresara del teatro ya no volvería a estar solo nunca más. Sabía que tras esa puerta estaba su más grande tesoro.
Continuara…
Notas de la Autora:
Como lo prometido es deuda aqui esta el capitulo 3. Gracias a todas las chicas que se dan un tiempito para leerme y dejarme un review…si quieren el siguiente capítulo el viernes pues solo tienen que pedirlo enviandome un review...
Mis agradecimientos especiales para:
Princess Granchester, Lucero, Inuky666, Dama Fanen, Oligranchester, Zucix, Talia, Usagi13chiba, Amparo de Grandchester, Karina Grandchester, Fernanda, Lucy, Rosatella, Jari de Grandchester, Ladyrose23, Delindase, Noemi Cullen, Dyan, Carmen, Yeyaho, Mimie Grandchester, chikita973, Sary Hayase Swan, Akirem, DarkAngelMx
Sus Reviews son los que hicieron que este capitulo este arriba.
