Un Solo Impulso

By Tita Calderón

CAPITULO 4

Candy, estaba sentada en la pequeña mesita frente a la cama, sin saber cómo empezar su carta. Y para variar tenía que escribir ¡tres cartas! y no sabía cómo empezar, por primera vez se sentía bloqueada. Había tantas cosas que habían pasado en un abrir y cerrar de ojos.

Se cogió la cabeza mientras cerraba los ojos y miraba en perspectiva como había cambiado su vida en un solo respiro, en "un solo impulso". Había momentos que pensaba que lo que había hecho, era una locura.

Y si que lo era… ¿cómo no serlo?…

Como no podría llamarse "Locura", al hecho de abandonarlo todo sin pensarlo siquiera, siguiendo los impulsos de su corazón. Respiró hondo, mientras su corazón latía desbocadamente al darse cuenta de la magnitud de lo que había hecho.

"…Flammy, se había ofrecido ir como voluntaria a la guerra, mientras Candy se sentía aliviadamente culpable por no haber sido ella la voluntaria…sus piernas habían temblado con la sola idea de ser ella la escogida, justo ahora, que había vuelto a encontrar a Terry. Pero Flammy se había adelantado a todas.

Impactada por la decisión de su compañera de dormitorio, había caminado casi como una zombi por los pasillos del hospital para finalmente ir a ver a Terry. Pero en cuanto lo vio, se olvidó de todo.

Ahí estaba Terry, arrebatadoramente guapo como siempre, sentado en una cama mientras terminaban de taparle la herida. Se quedó mirándolo desde el quicio de la entrada, tratando de adivinar que era ese no se qué, que lo rodeaba que le arrancaba suspiros del fondo del alma.

Él se giró en cuanto terminaron de curarle y la encontró mirándolo como si ella lo hubiera estado observando todo este tiempo. Trató de descubrir algo en sus facciones que le advirtieran sobre el sorteo a la guerra. Pero solo descubrió una tenue sonrisa que le hizo olvidarse hasta del nombre.

-¿Cómo te fue? – le había preguntado mientras caminaban por los atestados pasillos del hospital.

-Bien…una compañera se ofreció de voluntaria…y ella irá a la guerra.

Terry había suspirado aliviado al saber que su pecosa se quedaría en este continente.

Tal vez ya no era necesario hacer, lo que iba hacer para que se quedara…pero si lo pensaba detenidamente, esto solo había sido un pretexto…él quería estar con ella. Por eso se había lanzado de ese tren…por eso se le hacía tan difícil despedirse…por eso no quería marcharse…Trago seco al darse cuenta de lo que quería…

Candy, sabía que el momento de separarse llegaba irremediablemente con cada paso y con esto, los latidos rítmicos de su corazón también se desvanecían.

¿Cómo diantres iba a decirle adiós?

Escondió un suspiro desolado mientras se detenían en un lugar algo alejado del habitual bullicio del hospital.

-Candy…hay algo que…que quiero decirte…- titubeo visiblemente nervioso.

-¿Si?

-Este…verás….yo…- titubeó.

¡Maldición!…sé estaba trabando inexplicablemente, mientras embarazosamente su frente se cubría de sudor.

Candy, miró como Terry se sonrojaba repentinamente. Tal vez estaba sintiéndose mal…

-¿Te sientes bien?

-Eh…si – no sabía porque la pecosa le salía con una pregunta fuera de lugar en el momento exacto que había decidido hablar.

-Es que parece que te dio fiebre – miró con detenimiento su frente – Déjame ver…

Terry esquivó su mano antes que ella lo tocara. Era demasiado penoso, que encima que se estuviera trabando, ella tocara su frente. Seguro que con su roce, se le iban las ideas que tanto trabajo le costaba coordinar.

-Estoy bien – soltó con frustración – Es…es…solo que no se como empezar…

Candy sintió como su presión arterial disminuía, Terry le iba a decir algo que parecía ser muy complicado…y el gesto de rechazo a su roce la lastimó…

-¿Es algo malo? – preguntó confundida

Tal vez quería decirle que en su vida había otra vida…tal vez esa actriz…tembló por dentro. Y se preparó para lo peor…

-No – contestó enseguida – Mas bien te quiero preguntar algo….- volvió a guardar silencio sin saber como continuar.

-¿Que?

Terry respiró hondo, la miró por un segundo pero no podía sostenerle la mirada. Nuevamente respiró con fuerza, tratando de encontrar las palabras precisas…y el valor necesario para continuar.

-Candy no quiero irme sin ti de Chicago – empezó diciendo – Y lo único sensato que puedo hacer para que vengas conmigo es…es…. pedirte que te cases conmigo…- soltó todo el aire acumulado.

Candy estaba boquiabierta, el aire se había retenido en sus pulmones…y su corazón había dejado de latir.

-¿Queee?

-Sé que no tengo mucho que ofrecerte, pero ya tengo trabajo y vivo en un pequeño apartamento en Nueva York… tal vez no pueda darte las comodidades que te dan los Andrew…pero al menos estaremos juntos…

Terry la miró, ella no decía absolutamente, es más, ni si quiera pestañeaba.

-¿Candy? – preguntó preocupado.

Fue cuando escuchó su nombre, que se acordó de respirar.

-Me…me… ¿me estas pidiendo que me…? – Candy no pudo continuar…seguramente el porrazo que se dio en la cabeza al caer del tren lo había enloquecido.

Terry, vio como en los ojos de Candy brillaba la incredulidad, es más, lo miraba como si hubiera enloquecido…

-¿Por qué me miras así?

-¿Así, cómo?

-Como…como si estuviera loco o algo así…- contestó indignado.

Candy desvió la mirada al piso sin saber que responder mientras los latidos de su corazón tronaban con fuerza en su pecho.

-Es solo que…que creo que escuché mal…lo siento.

-¿Por qué te disculpas? – seguía indignado

-Bueno…por…por lo que creo que escuché…

-¿Y qué crees haber escuchado?

-Que…que… - la lengua se le trabó, era tan insólito lo que había escuchado que estaba más que segura que era su mente la que le había jugado sucio.

Terry suspiró resignado. Cuando esta pecosa se proponía, podía sacarlo de casillas en un abrir y cerrar de ojos. Pero igual, no podía imaginarse una vida sin ella…

-Márchate conmigo Candy – la miró decidido.

-¿Queee? – sus ojos se volvieron a desorbitar

-Lo que escuchaste Candy. ¡Ven conmigo!

-… ¿Eh…? – tartamudeo Candy…seguro el hecho de saber que iban a mandar a alguien a la guerra le había afectado más de lo que creía…

-No me mires así, que no te estoy pidiendo ninguna barbaridad. Solo te estoy pidiendo que ¡Te cases conmigo!

..."

El lápiz cayó de repente trayéndola al presente. Había sido una propuesta de matrimonio y ella se había quedado mas pálida que una muerta frente a semejante demanda…porque a la final, eso era lo que había sido, una demanda y no una pregunta. Digno de Terry.

Sus ojos vagaron por la habitación…y su corazón latía aun más desbocado que al principio…mientras se sonrojaba como en ese instante…

"…

-Por todos los cielos, Candy. ¡Di algo! – había presionado Terry, al ver que Candy ni siquiera respiraba.

-Eh…creo…que…que cuando te caíste del tren…te golpeaste demasiado fuerte la cabeza…será mejor que te hagan una tomografía…

-Deja de tratarme como un retrasado - contestó frustrado

Le estaba pidiendo matrimonio y ella se ponía a hacerse la enfermera…

-¡No me caí del tren! ¡Salté a propósito para verte! – soltó indignado.

Los ojos de Candy cambiaron automáticamente a uno de confusión… ¿Él había saltado por ella?

-¿Saltaste del tren? – preguntó incrédula, y a punto de darle un paro respiratorio.

-¡Si! – hizo un asentimiento con la cabeza – Quería verte, quería hablarte…quería…

-Pero pudiste matarte…Terry – le interrumpió Candy al borde del llanto.

-Tenía que verte – se excusó… - ¿Es que no lo entiendes?

Candy agitó la cabeza en forma confusa…al menos esperaba que Terry pudiera encontrar la morgue porque ella estaba a punto de morir de un paro cardiaco, su corazón latía desenfrenadamente…

-Te amo… - susurró Terry mientras a Candy se le abrían los ojos como platos…

…Entonces….tal vez su propuesta era cierta… su corazón se detuvo de ipso-facto…"

La puerta de la habitación se abrió de repente y Candy volvió a la realidad.

Ahí, frente a ella, estaba Terry. Su mirada azul profunda brillaba con un resplandor singular y su sonrisa le hizo sentir varias mariposas en el estómago.

En ese momento supo que no había mejor decisión que haberle respondido que: "Si"

Si, le había dicho que "si" y todo su mundo había dado un giro.

"…Había hecho su maleta sin pensarlo dos veces. Mientras Terry, casi al borde de la desesperación le esperaba en la entrada, rogando para sus adentros que Candy no se arrepintiera de haberle dicho que "Si".

Habían caminado por varias calles, él llevando su maleta y ella tratando de mantener una distancia prudencial. Aun temerosa de lo que estaba haciendo.

Al doblar la esquina, encontraron una capilla, ambos se miraron a los ojos sin saber qué hacer. Fue Terry, quien inicio el caminar decidido hasta encontrar al sacerdote y pedirle que les casara.

El sacerdote había tratado de persuadirlos de su decisión por lo jóvenes que eran, pero ellos ya habían tomado una decisión.

-Si no, nos casa padre, viviremos en pecado. – había asegurado Terry con decisión, sin titubear ni una sola vez.

-Pero si se aman tanto como dicen, porque no esperan a tener el apoyo de sus padres.

-No tenemos padres – había asegurado Terry sin dudarlo.

Y era verdad, él se sentía más huérfano que la misma Candy.

El sacerdote había suspirado y luego de encomendarse al cielo, les había casado…

Un tímido beso fue el que selló el enlace. Pero era el que les abría el camino de muchos más en su vida.

Habían salido de la capilla completamente sonrojados directo a la estación, donde habían alcanzado a tomar el último tren que les llevaría a la ciudad donde toda la compañía Standford lo esperaba.

En el tren, luego que Terry pusiera la maleta de Candy en el maletero superior se habían sentado juntos. Poco a poco la tensión había ido disminuyendo y luego de varios minutos de viaje silencioso, él decidió romper el silencio.

-Candy, no quiero que renuncies a tu sueño de ser enfermera. En cuanto lleguemos a Nueva York, iremos a buscar una escuela de enfermeras, seguro habrá una allí.

-Si

-¿Estás preocupada?

-No…más que todo…siento como si el corazón se me fuera a salir del pecho… - admitió, mientras esquivaba su mirada.

Terry tomó su mano suavemente, provocando en ella temblores que le recorrieron la columna vertebral en todas direcciones. Pero Candy no era la única que temblaba, Terry también lo hacía y quizás con más fuerza que ella, solo que Candy no se percataba de ello porque temblaba con cada roce de él.

-Yo también siento lo mismo… - admitió Terry

Se llevo la mano de ella al pecho para que Candy lo comprobara por sí misma.

Al sentir el martillar acelerado dentro del pecho de Terry, Candy abrió los ojos de par en par. Había pensado que solo ella se sentía así.

-Tu corazón late como el mío – aseguró con emoción, mientras ella hacía lo mismo con la otra mano de él.

-Nuestros corazones laten igual –confirmó Terry con satisfacción.

Sus miradas se fundieron como si fueran una sola al comprobar que ambos sentían lo mismo…"

-Hola – saludó Terry mientras cerraba la puerta con sutileza.

-Hola - contestó Candy nerviosa pero feliz de verlo de vuelta.

Terry había querido llevarla con él al teatro, pero Candy muy sutilmente le había hecho ver, que lo mejor era que él conversara primero con su jefe, sobre su nueva situación civil antes de que la presentara formalmente. Así que a regañadientes se había marchado, pero no, sin antes estamparle un beso que le había dejado temblando por el resto de la tarde.

Terry se quedó mirándola un momento, llenándose de ella. Solo habían sido unas cuantas horas que se había separado y la había extrañado como si fueran siglos.

Sonrió tenuemente y se acercó lentamente.

-¿Qué haces?

-Estoy tratando de escribir una carta a la señorita Pony, otra al tío abuelo y otra a Annie.

-Son muchas cartas.

-Si, lo son – suspiró con desobligo - Y lo peor de todo, es que no logro escribir ni el saludo. No sé como voy a decirles lo que hice…- dijo con algo de culpabilidad.

-Lo que hicimos – añadió Terry con seguridad.

-Bueno, si, lo que hicimos.

Terry le quitó el lápiz que sostenía en la mano y lo dejó sobre el escritorio. Se arrodilló frente a ella para mirarla tiernamente.

-¿Te arrepientes? – le pregunto Terry tan dulcemente que Candy dudo si era el mismo rebelde del San Pablo el que estaba frente a ella.

-No… ¿Y tú?

-¡Jamás!

Candy, sonrió al verlo tan seguro y al mismo tiempo tan dócil. Terry, alzó la mano para rozar sutilmente el rostro de Candy, tan suave, tan cálido…muy consciente que cada roce les aproximaba cada vez mas…

Imágenes perturbadoras les invadieron a ambos la mente. Imágenes de su primera noche juntos…

"…Al entrar en la habitación en medio de la noche, se dieron cuenta que era matrimonial.

¡Oh, por Dios!, las cosas iban tan rápido que ambos se sintieron perturbados.

Pero era lógico que les dieran una habitación matrimonial si se habían registrado como un matrimonio. Y eso era, lo que eran, ¿no?

-Yo…yo dormiré en el suelo – había dicho Terry de llegada.

Candy no había respondido nada, aún seguía en shock.

¡Virgencita de las Mercedes, estaba casada con Terry! Se pellizcó un poco para corroborar que no era un sueño.

Y para variar iba a dormir en la misma habitación. ¡Santa Madre de Dios!

Luego de pasar por más de media hora en el baño sin saber que hacer, salió al fin con su pijama pantalón.

La habitación estaba a media luz, Terry se había acomodado en el suelo con una almohada. A lo mejor estaba dormido. Después de dudar por unos cuantos minutos en el umbral, decidió encaminarse de puntillas a la cama, tratando de hacer el menor ruido posible. Pero para su mala suerte justo el rato que estaba pasando junto a Terry trastabillo con sabe Dios qué cosa y fue a caer prácticamente encima de él.

-¡Aayy! – se contrajo Terry del dolor.

-Lo…lo siento…me…me tropecé – se justificó mortificada.

-No...no importa…es solo que caíste sobre mi brazo – no quería que ella se sintiera mal.

-Lo siento tanto… - se disculpó con remordimiento

-No te preocupes.

Candy se levanto tan rápido y por prácticamente salir huyendo se volvió a tropezar, pero esta vez con el pata de la cama.

-¡Aayyyy! – fue el turno de Candy de quejarse con dolor

-¿Estás bien? – Terry ya estaba parado a su lado

-Eh…solo…solo me golpee el pie. – contestó dando saltitos de dolor

-Déjame ver – Terry le indicó que se sentara en la cama.

Él se acerco tratando de ayudarla, pero Candy en un reflejo espontáneo levanto la cabeza demasiado rápido y ambos golpearon sus cabezas.

-¡Aaayyy! – ambos gritaron de dolor.

-¡Lo siento! – ambos se disculparon.

-Jajaja – ambos rieron.

Fue entonces que se miraron a los ojos. Allí a media luz. Allí solos los dos. Allí recién casados…

Con el corazón temblando y la mente en un solo punto se fueron acercando lentamente, sin resistencia, como si estuvieran atraídos por un imán, para iniciar un suave vaivén con sus labios, sin testigos, sin apuros, sin miedos…"

-¿Cómo sigue tu brazo? – preguntó Candy al sentir el leve temblor de él en su rostro.

-Con tus cuidados, mejor que nunca.

Candy se sonrojó hasta lo inverosímil.

-¿Y tu cabeza?

-Luego del cabezazo que me diste anoche creo que podría decir que estoy bien…

-Fue sin querer…- se disculpó angustiada.

-Estoy bromeando…

-Tonto…

Sus ojos se encandilaron, aun estaban conociéndose…y a este paso muy pronto se conocerían más profundamente…tan profundamente como jamás pensaron conocer a nadie.

Continuará…


Notas de la autora:

Y como lo ofrecido es deuda….aquí está el siguiente capítulo. Mil gracias por leer mi pequeña historia y por dejarme saber que me siguen por medio de un review.

Les cuento que el siguiente capítulo que viene es el final…pero lamentablemente no les voy a poder subir el Lunes porque (lunes y martes) es feriado en Ecuador y no estaré en línea…así que el siguiente capítulo les ofrezco para el Miércoles, aunque si veo muchas manos levantadas podría ser que les pueda subir el Martes…

Mi agradecimiento especial para:

Lucero, Dyan, Chava, Serena Grandchester, Usagi13chiba, Rosial, Zucix, Lizethr, Sary Hayase Swan, Alejandra, Karina Grandchester, Conny De Grandchester, Oligranchester, Jari de Grandchester, Carmen, Naaa, Dama Fanen, Roseewxw, Amparo de Grandchester, DarkAngelMx, Ana, Yeyaho, Annie de Madero, Liz Garcia, Chepys, Conny De Grandchester, Haruhi, Locaxterry, Lady KenoChi, Talia, Luisa.

Gracias chicas por esos lindos mensajes y por sus manos levantadas!