Un Solo Impulso

By Tita Calderón

CAPITULO 5

Susana se paró frente a la escalera, sin decidirse por completo a subir al siguiente piso, agudizó el oído tratando de escuchar algún ruido que le indicara que Terry estaba por bajar. Pero no escuchó nada. Suspiró y subió un par de escalones. No estaba nada bien que lo fuera a buscar. Tenía que hacerse rogar un poco, eso era lo que le había enseñado su madre. Apretó los puños en su vestido ante la indecisión. Moría por verlo, pero tenía que tener un poco de dignidad. Si él había buscado a la tal Candy en Chicago también podría buscarla a ella….eso la llenó de amor propio, sonrió, se hizo el pelo hacia atrás y bajo al comedor del hotel con pasos decididos.

En cuanto se sentó, empezó a escuchar los comentarios del resto de sus compañeros.

-Ven, Susy, acércate un poco. ¿Ya te enteraste de la última?

-No – contestó perpleja a su compañera - ¿Qué pasa?

-Dicen que Terruce se trajo una mocita.

-¡¿Qué? –su voz fue casi un aullido

-Yo escuché que era su novia – añadió otra actriz que estaba atenta a la conversación.

-Yo también escuche lo mismo. – añadió alguien más.

-Sea, lo que sea, llegaron juntos, y están compartiendo la habitación.

Susana negó con la cabeza, negándose a creer lo que escuchaba. Ni siquiera podía hablar… ¿de dónde habían sacado semejante insensatez? Estaba segura que había un error. Y en el momento que abrió la boca para defenderlo, él apareció en el portal, pero no estaba solo, sino con una muchacha.

Se quedó sin sangre en las venas al descubrir quien era.

-Buenos días con todos – saludó Terry, raramente educado.

Con paso decidido se acercó a la cabecera donde estaba Robert.

-Robert, creo que ya conoces a Candy, mi esposa.

Todo el grupo de actores abrió su boca ante el asombro de la noticia mientras un silencio sepulcral se apoderaba de todos los rincones. Los ojos más suspicaces la reconocieron como la chica que ayudó a Terry en su caída.

-¿Esposa? – repitieron algunas voces a su alrededor

-Mucho gusto señora. - saludó Robert Hathaway con naturalidad, mientras se ponía de pie.

La tarde anterior había sido el turno de asombrarse de Robert. Terry había hablado con él de su nuevo estado civil. Era inútil decir que no se había quedado estupefacto ante la noticia, pero nada podía hacer…solo felicitarlo.

Susana sintió lo que era quedarse sin piso bajo los pies y sin aire en los pulmones, en su cabeza todo empezó a girar como si estuviera dentro de un torbellino. Se pellizcó varias veces el brazo tratando de despertarse de esa horrible pesadilla…mientras Terry empezaba a presentar a su flamante esposa a todos sus compañeros.

Oh por Dios, le iba a presentar a ella…no podía ser tanta infelicidad unida en un solo día…

-Ella es Susana – dijo Terry cuando se le acercaron.

-Mucho gusto.

Candy disimuló no reconocerla, pero recordaba muy bien, que era ella, la hermosa actriz que prácticamente le había corrido del hotel…Ambas intercambiaron una rápida mirada de reconocimiento...

Susana quiso levantarse y salir corriendo, pero todo su cuerpo se había entumecido, la mujer que estaba a su lado le hizo un comentario sobre lo pálida que se había puesto, pero apenas lo escuchó. Su mente vagaba perdida por las oscuras rutas de la desilusión y la desdicha.

Lo miró con ojos suplicantes, esperando que él le regalara una mirada, tan solo una…que le devolviera la esperanza a su vida…pero nunca pasaría, porque él jamás la miraría con esa mirada fuerte que tiene el amor. Estaba dispuesta a todo, incluso a suplicar por migajas de su amor…pero era inútil, acababa de quitarse la venda de los ojos y ver que para él no era nadie…nunca había significado nada…absolutamente nada. Por un momento cruzó por su mente una manera de atarlo a ella de por vida…tal vez haciendo que él le debiera la vida…pero solo eran patadas de ahogado… simplemente lo había perdido. La verdad cayó ante ella como un ancla, era el fin de todas sus ilusiones, de todo su amor…

Candy y Terry se sentaron diagonal a ella sin sospechar si quiera, la agonía que la envolvía.

Terry le abrió la silla mientras Candy disimulaba una sonrisa.

-¿Qué te parece tan gracioso? – le susurró Terry en el oído.

-Bueno…eh…que hasta hace poco desayunaba con mis compañeras…en el hospital…y ahora, increíblemente estoy aquí, desayunando con los actores de la compañía Standford…

-¿Y eso es lo gracioso? - le dijo con una sonrisa de lado

-Bueno si…porque jamás me imaginé que esto podría pasar…

-¿Y te gusta el cambio? – preguntó sin poder ocultar su preocupación.

Era cierto que todo había pasado en un abrir y cerrar de ojos, pero también era cierto que había sido la mejor decisión de su vida… y quería corroborar que también lo era para Candy.

-Si - contestó Candy sin evitar sonrojarse.

Ambos intercambiaron una mirada y la noche anterior pasó ante sus ojos, haciendo que ambos enrojecieran.

"La noche cuando sus ojos se habían encandilado y habían empezado a conocerse como jamás pensaron en conocer a nadie. Un suave vaivén en los labios fue abriendo paso a sutiles caricias, que poco a poco fueron explorando lo inexplorado…habían pasado toda la noche confundidos y abrazados, quedándose sin aliento entre beso y beso materializando el amor en toda la longitud de la palabra…"

El suave toque de los cubiertos les hizo volver al presente. Terry se aclaró la garganta…desviando su mirada al plato. De pronto ya no tenía hambre…y cierta parte de su anatomía había cobrado vida propia…

Al cabo de pocos minutos volvió a enfocar sus ojos nuevamente en Candy. Ella tardó un poco en mirarlo y cuando lo hizo… ¡Buen Dios!, sus ojos reflejaban el mismo deseo que los suyos…

Sonrieron al darse cuenta que ambos pensaban lo mismo. Sus rodillas se toparon un segundo bajo el mantel y supieron que tenían que salir de allí….

Un leve gesto de él, le indicó a Candy que era el momento adecuado para salir…

Susana miró como se alejaban, y se sintió perdida, desolada, olvidada. Esto dolía, como si una espada atravesara una y otra vez su corazón…sus ojos estaban cristalizados, pero no lloraría…no frente a todos…por algo era una gran actriz ¿no?

Al llegar a la estación ya había llorado todo lo que tenía que llorar en su habitación y con rostro impávido miraba el infinito…confirmando dolorosamente que había llegado tarde a la vida de Terry…la amargura la envolvió con más fuerza…mientras ellos llegaban sonrientes por el andén….nunca había visto sonreír tanto a Terry en todo este tiempo…

Los miró de reojo y observó que los cabellos de la joven pareja estaban mojados, como si recién se hubieran bañado…el estómago se le encogió en un doloroso espasmo.

Pero esto no era nada comparado con verlos sentados en el tren. Él paso su brazo por encima de los hombros de ella para que pudiera acomodarse en su pecho.

Mientras ella dormía, él estiraba y recogía sus bucles una y otra vez en sus dedos. Quería aprender de memoria la densidad de cada rizo…De cuando en cuando los llevaba a su nariz para percibir lentamente su aroma.

Aroma que despertaba no solo sus sentidos sino sus instintos más primitivos. ¿Esto sería el amor?

Una vocecita le respondió que sí. Esto definitivamente era el amor. Apenas hace un par de días la había vuelto encontrar y ahora toda su vida dependía completamente de ella. Qué ironía, él que nunca había dependido de nadie, en un abrir y cerrar de ojos ahora dependía de ella…de la pecosa…

Por un momento vinieron a su mente imágenes del tiempo que estuvo sin ella…de las veces que se preguntó cuando la volvería a ver…de lo miserablemente solo que se sentía…un escalofrío le erizó el alma, cerró los ojos un instante mientras la apretaba en su abrazo…no quería volver a estar sin ella…no podía…

Este apretón hizo despertar a Candy.

-Lo siento – se disculpó por despertarla

-¿Por qué te disculpas? – le preguntó muy bajito mientras buscaba sus ojos

-Por despertarte

-Ya estaba despierta…- confesó

-Tramposa

Terry se acercó y unió su nariz a la de ella, sabía que no estaba bien besarla en medio del vagón pero necesitaba percibir al menos su aroma… ¿Sabría ella cuanto la amaba?

Buscó en sus ojos la respuesta…pero lo único que encontró fue amor para él y eso le bastaba…

-Mientras fingías dormir…estaba pensando …- empezó diciendo Terry

-Yo no fingía dormir – le cortó -…Estaba dormida – le aclaró - Pero me despertaste cuando me jalaste el pelo…

-No te lo jalé…te lo estaba desenredando – le explicó Terry recordando que un bucle se había enredado en su dedo mientras lo estiraba...

-Bueno como sea… ¿qué me estabas diciendo?

Terry sonrió antes de contestar…adoraba la manera como ella lo abordaba…adoraba la manera como sus labios se movían para hablar, adoraba sus pecas…adoraba todo en ella…

-Te estaba diciendo que mientras dormías, estaba pensando lo que tenemos que hacer cuando lleguemos a Nueva York… - sonrió mientras volvía al punto de la conversación.

Candy enfocó los ojos con interés desmedido…ella había estado soñando también en su vida juntos…

Se fijó detenidamente en como las comisuras de su boca se movían cuando hablaba, en lo azules que eran sus ojos, en lo perfecta que era su nariz…en lo profunda y tierna que sonaba su voz cuando estaban así de cerquita...le fue imposible contener un suspiro, mientras él le describía lo que les deparaba el futuro…

Una nueva vida empezaba para ellos...una vida en la que estarían juntos por siempre.

FIN


Notas de la autora:

Mil gracias por leerme, y gracias por querer leer más, pero la historia está concebida con 5 capítulos nada mas…pero para que vean que no soy tan mala como parezco jajaja si quieren les puedo subir "el epilogo" el viernes, así que si quieren leer que pasó después…nada mas me envían un review.

Un agradecimiento especial a mis queridas amigas, gracias por sus palabras y por tener sus manos levantadas pidiendo este capitulo.

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