Un Solo Impulso
By Tita Calderón
EPILOGO
Un año después…
Un balbuceo cercano le fue trayendo a la realidad poco a poco, pestañeó algo pesaroso por el cansancio del sueño perdido…al abrir los ojos pudo ver los risos de Candy desordenados en la almohada, ella dormía profundamente a su lado. Nadie más que él sabía lo que era tenerla la noche entera y eso le hacía inmensamente feliz. Sonrió ligeramente y se apegó un poco más a ella, no había nada mejor que sentirla cerca… pero entonces volvió a escuchar nuevamente el balbuceo que lo había despertado, con movimientos suaves se alejó poco a poco de su lado, no quería despertarla…
Levantó la cabeza levemente apoyándose en su codo y miró hacia el lado de Candy. Sonrió al comprobar cuál había sido el tenue balbuceo que lo había despertado…ahí en su cuna estaba su hijo…un pequeñito que estaba comiéndose la mano como si fuera un helado.
Se levantó lentamente, tratando de que sus movimientos fueran lo más tenues posibles…dio la vuelta a la cama y con mucho cuidado tomó a su pequeñito en sus brazos tratando siempre de recordar como Candy lo tomaba…primero apoyando su cabecita en su mano y luego su espalda y cintura en el brazo….
-Hola mi campeón – le susurró suavemente – Te levantaste temprano – añadió mientras miraba el reloj a lado de su cama…eran las 6h40.
Terry salió casi en puntillas y completamente descalzo del dormitorio llevando tan solo un pantalón holgado y una camiseta blanca como pijama, cerró la puerta lo más silenciosamente que pudo…su pobre pecosa apenas dormía desde que había nacido su pequeño Sebastián…que ya tenía 2 meses…
-Sabías que hoy es domingo y la gente acostumbra a dormir un poco más…- le dijo a manera de enseñanza y para nada como un reclamo.
El bebe sonrió ante sus palabras.
-Claro, ríete, como tú te la pasas durmiendo todo el día… te debe hacer gracia ver a tu pobres papás medio catatónicos por tanta desvelada- dijo pegándolo más a su regazo mientras le quitaba la mano de la boca
Inclinó la cabeza hasta que sus labios besaron tiernamente la frente de su bebe…
-Vamos a ver si te preparo un biberón mientras dejamos que mamá descansé un poquito más…- le dijo guiñándole un ojo y el bebé volvió a sonreír como si entendiera la complicidad que había entre ellos.
Lo depositó suavemente en un pequeño moisés blanco que tenían en la cocina, no sin antes darle otro beso en la mejilla…nunca le habían llamado la atención mucho los niños que digamos, pero ahora era otra cosa, esta pequeña cosita era suyo y de Candy…solo de los dos…y lo amaba más que a su propia vida. Lo miró embelesado como siempre, sus ojos aun no tenían un color definido a veces parecían azules y otras verdes, tenía una leve capa de pelo castaño y rizado que parecía felpa en su cabeza y un hoyuelo en su barbilla, sin duda la sonrisa era tan pura como la de Candy aunque ella argumentaba que se parecía más a él…de todas formas había algo de los dos en sus perfectas y tiernas facciones.
Sonrió nuevamente recordando cuando se enteraron que él venía en camino…La verdad era que no se lo habían esperado tan pronto y todo pasó en un solo día, casi al tercer mes que se habían casado y justo cuando él había conseguido el papel de Romeo…
-Sabías que hoy hace un año…que me lancé de un tren…- empezó contándole mientras lavaba concienzudamente el biberón– Es la cosa más loca y más certera que he hecho en mi vida… - añadió sonriendo mientras ponía agua en una olla para hacer hervir el biberón – Fue un salto magistral que valió la pena eh… ¿sabes por qué?
-Bbbbbbb – balbuceó el pequeño Sebastián
-Si también por eso…- hizo como si lo entendiera – Porque si no hubiera saltado, tu mamá y yo, solo nos hubiéramos estado carteando por un buen tiempo y bueno…tal vez recién ahora hubieras estado en camino – añadió tratando ver un pasado alternativo - No importa lo que hubiera pasado, estoy cien por ciento seguro que igual le hubiera pedido que se case conmigo - sonrió al recordar las volteretas que dio en su caída - Sabes que mientras el tren se alejaba veía como nuestras vidas otra vez se distanciaban no podía soportarlo y bastó "un solo impulso" para cambiar nuestras vidas… ¿a que si?
-Bbbbbb – volvió a balbucear
-Haber déjame ver tu pañal…sino luego tú mamá, se enoja diciendo que no te cambio rápido y que por eso le salen más pecas…- ambos sonrieron
-¿A quién le salen más pecas, eh? – preguntó Candy mientras se acercaba a donde estaban.
-A ti – le dijo Terry con una sonrisa mientras la besaba lentamente a manera de saludo matutino.
-Tonto – añadió Candy luego de recuperar el aliento mientras le pasaba el talco – Hola mi amor. ¿cómo amaneciste hoy?…
-Amanecí muy bien – le dijo Terry sonriendo sabiendo que era al bebe a quien se dirigía.
-Jajaja…- rieron juntos mientras Candy ponía los ojos en blanco
Candy besó la mejilla de Terry mientras le pasaba los imperdibles para que ajustara el pañal de tela.
-Te has vuelto todo un experto cambiando pañales – reconoció Candy con alegría…
Quién diría que el guapo actor de Romeo cambiaba pañales en su casa…Ahora que su compañera de reparto era Karen Klais en lugar de Susana Malrow, Candy estaba más tranquila que nunca…aunque las dos actrices se había presentado a la audición para el papel de Julieta, Karen había sido seleccionada en lugar de Susana…Claro, nadie sabía que el único incentivo que Susana tenía para pelear por le protagónico estaba felizmente casado y ni cuenta se daba que ella existía…Incluso hace un par de días, les había visto en el parque paseando felizmente con su hijo, Susana había optado por esconderse tras unos árboles y verlos de lejos imaginándose si tal vez en una realidad alterna ella hubiera ocupado el lugar de Candy como sería…agachó la mirada y suspiró profundamente dándose cuenta que eso jamás pasaría…en el submundo donde ahora estaba ya no creía en el amor…
-No es tan difícil como parece – añadió Terry sin dejar de prestar atención a lo que hacía. - Pensé que dormirías un poco más y le iba a preparar un biberón a Sebastián para no despertarte – comentó Terry
Candy sonrió con ternura…Terry siempre era muy atento y consentidor….como jamás pensó que sería…recordó como era en el colegio, tan distante, tan malcriado…y ahora era tan tierno, tan responsable…había cambiado tanto…aunque aún conservaba su genio de los mil demonios cuando se enojaba.
-Supongo que al no sentirlos a los dos cerca se me fue el sueño. – comentó Candy.
-Debes dormir, mira como tienes esas ojeras…
-Igual que tu – acotó sonriendo – Ambos parecemos un par de zombies
-Jajaja - rieron juntos corroborando su teoría
-¿Y ya te pasó el shock de conocer al mismísimo tío abuelo? – preguntó Terry recordando que el día anterior ambos habían conocido al mismísimo tío abuelo William que no era otro más que Albert.
-Ni que lo digas…creo que aun me tiemblan las manos jajaja
"…Candy había recibido una carta luego de varios meses de espera como respuesta a su carta en la que le contaba al tío abuelo que se había casado con Terry.
Varias veces pensó que el tío abuelo estaba enojado y cuando recibió aquella carta diciéndole que venía a visitarla casi se desmayó…pero lo que más le impresionó fue que al abrir la puerta esperando encontrarse con un viejito bonachón, se encontró con Albert acompañado de George, Stear y Archie. Albert, le contó que había estado un tiempo sin memoria pero por los asares del destino se encontró con George justo cuando estaba por abandonar Chicago luego de permanecer unos días en el hospital. George lo llevó a Lakewood donde más tarde llegó la tía abuela con médicos especializados y luego de un largo tratamiento logró recuperar la memoria… "
-Fue una grata sorpresa saber que mi suegro es Albert – añadió Terry con una gran sonrisa
-Si muy linda.
-Lo que no sé, es donde vamos a guardar tantos regalos que nos trajeron – miró a los paquetes que aun estaban apilados en la pequeña sala del departamento.
-Pues es mejor irlos a dejar en la casa grande…igual, ya nos íbamos a mudar dentro de poco…
-Tú te ibas a mudar – le recordó Terry a regañadientes – Yo no – dijo con énfasis
-No seas testarudo, además es un regalo de tu papá y mira que se ha portado muy bien…
Terry abrió la boca para argumentar pero Candy levantó la mano para que la dejara terminar lo que quería decirle.
-Mira, ahorita que Sebastián está pequeñito estamos bien aquí, pero luego va a querer correr y aquí no hay mucho espacio…
-Le llevaremos al parque.
-Ni que fuera perro para sacarle de paseo
-Jajajaja
-Esa casa es muy linda y podrás construirle una casa en el árbol cuando sea más grande… y podremos tener un perro…y…sobre todo, luego de unos meses podremos pasarle a su propia habitación y tendremos un cuarto solo para nosotros dos...
Candy le besó tiernamente por un par de minutos esperando a que la idea se sentara en la cabeza de Terry…
-¿Una habitación para los dos solos? – preguntó Terry, levantando una ceja como si lo estuviera pensando luego que Candy lo dejara de besar.
-Si – contestó Candy dándole otro beso…
-Está bien, está bien…- dijo Terry quedándose sin argumentos ante la perspectiva de recuperar la total intimidad con Candy.
La verdad era que él también quería irse a aquella casa que el duque le había regalado a Candy como presente de matrimonio…sabiendo de antemano que ella si aceptaría cualquier regalo de su parte sin objetar nada. Pero Terry aun tenía su orgullo y no quería doblegarse tan fácilmente…pero claro, la pecosa hacía y deshacía su orgullo a su antojo…sospechaba que últimamente se había vuelto muy blando…Si no como explicaba primero que estuviera bien con Eleonor después de que puso el grito en el cielo cuando se enteró por bocas ajenas "Robert Hathaway y compañía" que se había casado en medio de su primera gira…
"…
-Pero Terry, ustedes son aún muy jóvenes…debieron esperar un poco antes de tomar una decisión de tal magnitud – argumentó Eleonor en su camerino.
-Ahora es tarde…Candy es mi mujer y eso no va a cambiar… - contrarrestó Terry sin nada de paciencia.
-Estás consciente que debo escribirle a tu padre contándole sobre esto ¿Verdad?
-Haz lo que mejor te parezca – había dicho Terry antes de salir azotando la puerta del camerino de su madre totalmente irritado.
Y Candy que pensaba que escribir sus cartas era más difícil que él enfrentarse con unos padres que nunca se habían preocupado por él…
Candy había recibido contestación a dos de sus cartas, la señorita Pony le había dado sus bendiciones para que todo le fuera bien y le pedía que en cuanto pudiera fueran a visitarla…Annie le había escrito también augurándole lo mejor en esta nueva etapa que había iniciado en su vida…y claro también le había contado que la noticia de su boda secreta ya era de conocimiento público en casi todo el país y que Elisa casi se había tirado al río del coraje. Y el tío abuelo nunca había respondido su carta…hasta hace poco.
Pero en cambio el duque y su madre habían estado carteándose como nunca…Eleonor tratando de apaciguar a un duque indignado ante la toma de decisiones precipitadas e inmaduras de su hijo.
Terry pensó que Candy estaría enfadada con su madre por un buen tiempo…pero en cuanto las dos hablaron frente a frente, ambas lloraron y todo quedó tranquilo como si nunca Eleonor se hubiera opuesto a su boda… Y para variar, la cara dura de Candy había aceptado la ayuda de Eleonor, quien utilizó sus influencias para que Candy pudiera terminar su carrera de enfermera pese a que ya estaba embarazada.
Por otro lado, el duque había terminado viniendo para hacerles una visita y disolver ese matrimonio de una vez por todas, pero llegó justo al siguiente día que Candy había dado a luz…
-¿Quiere cargarlo un ratito? – le había ofrecido Candy al mismísimo Duque de Grandchester aprovechando que Terry aun no llegaba del teatro.
-Yo….no creo…recordar cómo se carga un bebe tan pequeñito – había argumentado el duque totalmente nervioso y confundido por la amabilidad de su nuera.
-Es muy fácil…acérquese un poco – dijo Candy desde la cama – Ahora cruce sus brazos…y listo – añadió poniendo al pequeño Sebastián en su regazo.
El duque que había ido con su chequera lista para ofrecerle dinero a Candy a cambio de dejar libre a su hijo se sintió golpeado por la dulzura de Candy al ponerle en sus brazos a su nieto y conmovido hasta la medula por tener en sus brazos a su nieto… Estaba seguro que Terry ni siquiera le hubiera dejado verlo…pero su nuera era otra cosa…ahora entendía porque había conquistado a su rebelde hijo…
Cuando la puerta se abrió de repente ambos se asustaron, tanto Terry que llevaba un enorme ramo de flores para su esposa y el duque que tenía a su nieto en sus brazos.
-¿Qué…que haces? – preguntó Terry al borde del terror al ver al duque con su hijo entre sus brazos. Por si las moscas cerró la puerta y estaba dispuesto a todo si el duque venia con intención de arrebatarlo de su lado.
-Yo…vine a conocer a mi nieto – contestó enfocándose en el pequeñito que acababa de despertarse en sus brazos.
Terry miró a Candy totalmente aterrorizado y con mil incógnitas en su rostro.
-Tu papá llego hace poco – le comentó Candy como si nada pasara.
-¿Y tu…? – se quedó a medias la pregunta, quería preguntarle si ella se lo había dado para que lo arrullara o si el duque solito había tomado la iniciativa.
-Sí, yo le di para que lo conociera mejor. – contestó Candy a la pregunta a medias de Terry, lo conocía mejor que nadie.
-Estas… - no sabía si decirle que estaba loca o demente para poner a su pobre e indefenso bebe en las manos del lobo de su padre.
-No estoy loca, simplemente quería que Sebastián conociera a su abuelito – volvió a decir a Candy adivinando las palabras de Terry en su mente.
El duque sonrió antes de devolverle sano y salvo al bebe a los brazos de Candy en cuanto se dio cuenta que tenía hambre.
-Es un bebe muy lindo – dijo conmovido sin despegar sus ojos del pequeño que acababa de robarle el corazón.
-Gracias – contestó Candy con un sonrisa
Y desde ahí, y mientras duro su estadía en Nueva York, no faltó un solo día que no fuera a visitarlo, llevándole de todo. Y por último apareció con unas llaves y una escritura a nombre de Candy…
Claro, Terry el más renuente a recibir regalos se había limitado a tomar al bebé en sus brazos y enfurruñarse a un lado jurando y perjurando que jamás pisarían esa casa…pero ahora era tarde, Candy con unas cuantas palabras y besos había acabado con sus argumentos…además debía admitir que su padre se había portado como nunca, en estos últimos tiempos…"
-Mejor pásame a Sebastián para darle de comer – acotó Candy mientras se acomodaba en una silla del comedor
-Terry sonrió tiernamente mientras Candy amamantaba a su bebe…nada en la vida le parecía más hermoso que eso…
En sus planes no habían estado ser papás tan rápido, bueno tampoco había estado casarse tan rápido y ya llegados al tema, tampoco había estado lanzarse del tren… ¿pero qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho?…no tenían ni idea…y tampoco les interesaba, su vida estaba bien tal como estaba…nunca había estado mejor que ahora.
FIN
Notas de la autora:
Les agradezco de todo corazón por sumergirse conmigo en esta pequeña historia y dar Un Solo Impulso para cambiar la historia de esta pareja que tanto suspiros nos sacan.
Su opinión es muy importante para mí, y me gustaría saberla.
Un agradecimiento especial para todas las chicas que me acompañaron a los largo de esta pequeña historia y en especial para las chicas que mantuvieron sus manos levantadas para que subiera este epilogo:
Sary Hayase Swan, Ladyrose23, Carmen, Alejandra, Annie de Madero, Roseewxw, Yeyaho, Amparo de Grandchester, Elanor25, Talia, Lyriccinema, Noemi Cullen, Verito, Maria, Lizethr, Carito deGranchester kou, Usagi13chiba, Rosial, Chikita973, Angie Jb, Oligranchester, Locaxterry, Luisa, Maripili, Liz Garcia, Julisa, Zucix, DarkAngelMx, Conny De Grandchester, Denisse Grandrew.
Y como parece que la inspiración a vuelto a mi...espero poder ir actualizando mis otras historias que las dejé inconclusas...no por falta de respeto hacia ustedes sino por que no sentia fluir la inspiracion en mis dedos para darles algo de calidad como ustedes se merecen. Gracias por su infinita paciencia.
TITA CALDERON
QUITO-ECUADOR
2012
