Holaaa gente! Hace año que no seguí con esto, así que quise recomenzarlo con esta fic algo largito *-* ya lo tenía preparado hace unas semanas atrás, pero al tener que estudiar todavía me faltaba el final, así que se me complico terminarlo. Aunque ya lo tienen, aquí, enfrente de sus pantallas! Espero que les guste :3


Caricias difuntas

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Las doce ya habían tocado en el gran reloj de ébano en la casa, provocando en sí, que un espantoso ruido rebotara en sus paredes oscuras y de dibujos diabólicos que daba un toque más terrorífico al lugar. Los fantasmas se encontraban inquietos caminado de aquí para allá ya que su gran espera se había finalizado. Hoy, 31 de octubre, era hallowen, día en el cual el mundo de los muertos y de los vivos se conectaban por una fina cinta provocando que estos caminaran tranquilos por la tierra, divagando como los vivos que llegaron a ser en el pasado, todavía a la espera de que sus almas encontraran el bendito descanso eterno.

Moira, la ama de casa, mujer de cabellos rojizos y fina contextura física, buscaba en el sótano algún vestido de su época para poder visitar a su difunta madre en el cementerio. Su rostro neutro y sus ojos de un color verdoso olivo, ya no llevaban esa chispa que comúnmente tenía ella. Mientras tanto muchos otros se encontraban en las mismas condiciones de ella, buscando prendas o pensando que hacer en su único día de libertad. Pero uno, en cambio, observaba desde un rincón de la habitación oscura, a Violet… que dormía con la cara plena y llena de paz sin de las tantas preocupaciones que crispaban su bello rostro. Sus labios entreabiertos dejaban observar los dos pares de dientes de adelante, algo que llegaba provocar al muchacho, ya que parecía una presa fácil de besar, tocar y llevar.

Sacudió su cabeza violentamente tratando de que se alejaran aquellos sentimientos.

Se quedo mirando a la muchacha después de esa situación y analizo con lentitud el rostro de la fémina. Pómulos rojos carmesí, labios no tan carnosos que ya tenían su nombre inscrito en ellos, una nariz pequeña y unos ojos grandes que siempre se mantenían con ojeras. Sus cabellos dorados envolvían toda la almohada dejando demostrar que sería una perfecta reina de los muertos aunque eso ya lo sabía desde la primera vez que la conoció.

Era un extraño sentimiento que lo llevaba a su corazón a palpitar y acelerarse como loco, como si estuviera vivo, así que la primera vez que lo sintió corrió en busca de ayuda de Nora, la primera ex-propietaria de la casa. Al preguntarle, está lo miro sorprendida asustando al principio un poco al muchacho, pero luego su rostro se transformo en uno tranquilo al ver como la rubia de rulos y vestido negro sonreía con el pequeño gesto que él conocía, llevar enrollado al dedo índice un pañuelo de seda a su rostro posándolo sobre sus labios.

—Es amor, pequeño, amor…— le contesto, acariciando sus cabellos —… y es lo más hermosos que hay en la vida, aunque a veces puede llegar a cambiarte y hasta destruirte—

¿Vida? Si él ya estaba muerto desde 1994, día en el que él se había dejado llevar por la locura que le estimulaba la casa. Aunque ¿Un muerto podía sentir lo que sentía en ese momento, no?

Sus ojos se entrecerraron recordando ese recuerdo; miro nuevamente a la chica y sin pensarlo ni dos veces se acerco a paso lento queriendo no realizar el más mínimo ruido que lo delatara. Se sentó con delicadeza en la cama y tomo una de las manos de ella acariciándola con suavidad, la tersura de su mano le hacía recordar a un pétalo de rosa o a un pequeño oso de peluche y muchas otras cosas felices que el rememoraba en su cabeza. Por suerte la jovencita tenía el sueño profundo.

—Violet— suspiro besando su blanca y estilizada mano como un príncipe a su princesa, despertándola de la manera más dulce que podía existir. La muchacha tembló un poco y sus mejillas se encendieron como faroles. La miro como ya muchas veces analizando aquella respuesta suya y de un minuto a otro su cuerpo se colocó arriba, en cuatro patas por encima de ella. No se despertaría y eso lo sabía.

Su nariz rozo la suya con cuidado y como si una muñeca de porcelana se tratase, beso con suavidad cada tramo que le daba a su alcance. Beso su frente, beso sus mejillas, su cuello y últimamente sus labios. Violet jadeaba debajo de él levantando y bajando su pecho con rapidez, sus mejillas se comparaban con dos ciruelas maduras y sus ojos se contrajeron.

"¿Habría tomado pastillas para dormir?" Pensó el rubio. Seguramente, una persona normal ya que se hubiera levantado y a los gritos al sentir tales sensaciones, pero como ella era tranquila no podía esperar eso, aunque si podía llegar a esperar una cara de indignación de parte de ella.

Se detuvo un momento y miro su oreja.

"Debo comprobarlo de alguna manera un poco mas sensitiva" Se acerco con lentitud, pasando antes por sus labios, a su roja y pequeña extremidad que lo esperaba para que fuera mordido. Abrió su boca para luego morder la dura piel cartilaginosa de la oreja. Sintió como Violet movía la cabeza y debajo de sus manos, las de ella tratando de soltarse; bajo un poco su boca y mordió nuevamente en el lóbulo. Suspiro un poco dentro de su oído y luego lo lamio con sosiego el oído de esta.

Y si, su duda se había confirmado. Suspiro. Odiaba cuando pensaba que ella no podía dormir, odiaba que tomara pastillas y odiaba mas cuando sabía los porque de sus noche en vela. Realmente no le agradaba que su pequeña amante tuviera todo ese tipo de preocupaciones en sus hombros, era tan pequeña y ya había sufrido lo suficiente para que la siguieran lastimando. Mataría a cualquiera que la tocara con malas intenciones o la hiciera daño mentalmente.

—Tate— jadeo ella con una voz ronca, el gruño en voz baja al oírla, había provocado en él un éxtasis que nunca había sentido. Su pequeño amigo se había endurecido y realmente la situación no era muy confortable pero sin razonar se acerco a sus labios y la beso con pasión. Sus manos se mantenían al lado de su cuerpo hasta que una, inconscientemente, acaricio su cuello hasta llegar a la clavícula; se paralizo al ver donde se dirigía su palma, uno de sus dedos estaban en el escote de su piyama, tirando un poco la tela. Se podía apreciar con gran vigorosidad la entrada de sus pequeños pero formados pechos y al collar que supuestamente le pertenecía su abuela ya difunta.

Otro suspiro provoco que Tate saliera de su trance para alejarse con rapidez de la cama, sus mejillas se tiñeron de un color carmesí y sus ojos cerrados suspiraron al pensar lo que estaba a punto de hacer.

Quería desnudarla, hacerla suya pero sus pensamientos lo abofetearon duramente al pensar hasta donde quería llegar.

"Violarla" repitió una vos alterna de su mente en eco. Se alejo un poco mas de ella y impulsado por ello corrió hasta la puerta, salió de su cuarto y nada más cerrar su puerta se apoyo en la pared. Se miro las manos aterrorizado como si estas hubieran estado cubiertas de sangre y suspiro sacando todo el aire que mantuvo retenido para luego llevar su mano a la boca.

"¿Qué estabas a punto de hacer?" formulo la voz interna nuevamente. "piensa que ella es lo único que tienes, estúpido ¿Quieres cagarla? Negó la cabeza con decisión.

—Es cierto— susurro con dejadez —No puedo dejarme llevar por el deseo—

—Acuérdate que la carne es más fuerte que la mente— interrumpió una voz femenina.

Tate volteó su cabeza hasta donde se dirigía la voz. A un lado de la escalera se encontraba una mujer de aspecto pálido y enfermo sin una gota de color que invadiera su cuerpo con una melena larga y una sonrisa llena de sorna. Los ojos del adolescente se inyectaron de odio y aborrecimiento fijando su mirada muy duramente a la mujer ya adulta. Su mano bajo a un lado de su cuerpo llegando a realizar con el otro, puños de rencor.

—Aléjate de aquí, Perra— gruño entre dientes — ¿Cuántas veces te eh dicho que nunca te acercaras a esta habitación?

Una risa hipócrita respondió su pregunta dando el resultado del que él chico se enfureciera con gran enojo, formando muchas arrugas en su faceta.

—Querías violarla— Canturreo bailando hacía donde estaba —Tu mente morbosa te lo exigía, depravado mental.

— ¡Cállate¡— grito regulando su voz para que Violet no la escuchara —Yo nunca lo haría— afirmo con una voz desganada.

—¿Nunca lo harías? Oh por dios, estamos hablando de ti monstruosidad, el fantasmas que tiene la ficha de matanza más elevada en la casa. Ya nada me sorprendería de ti.

— ¡Cállate! — Exigió nuevamente —Ella es diferente, no es como ustedes, es mucho para mí.

—Tus manos están lo bastante manchadas para que te pertenezca ¿Sabes, verdad? — Sonrío con malicia al darse cuenta que había tocado en la yaga de la verdad, al ver como su rostro se rompía por las piedras de sus palabras —Así que si quieres, puede darte un revoltijo con..

—Jamás— Vocifero con su grave voz. Sus ojos entrecerrados por la furia miraban con un odio inimaginable y sus cejas rubias casi se rozaban de lo enojado que estaba —Vete, ahora— Chillo.

La mujer se avergonzó y miro hacia abajo para luego desaparecer e irse. Sus pecho subía y bajaba con rapidez, sus manos apretadas le dolían así que las des contrajo para luego observar que tenía media lunas dibujadas por culpa de sus uñas. Estaba por largarse cuando oyó que la puerta atrás de él se había con lentitud.

— ¿Tate? — una voz soñolienta incito a que su cuerpo se pusiera rígido como una piedra — ¿Qué, qué haces aquí? — pregunto sujetando su puño reclamando que se detuviera. Tate trago y se volteo para observar una de las imágenes más dulce que jamás se hubiera imaginado. Su pequeña Violet se encontraba con los ojos entrecerrados con su piyama todo arrugado y con sus mejillas adornadas de un lindo color sangre.

La abrazo y la hizo entrar a su habitación, cerrando su puerta tras de sí.

—Nada, nada. Solo venía a visitarte, pero vi que estabas durmiendo y estaba a punto de irme— mintió acercándola a la cama incitándole a que se acostara.

—Pero oí que hablabas con alguien— susurro pasando su puño por los ojos sacándose toda esa amorra que le cubría los ojos pesándole.

—No es nada, Vi— duerme. La tiro a su cama y le acomodo el colchón para luego arroparla y besarle la frente como había hecho minutos anteriores. Camino hacia la puerta nuevamente y cuando justamente iba abrir la puerta Violet hablo.

—Tate…esto… ¿puede quedarte? — murmuro la chica mirando para otro lado evitando su mirada. El chico se sorprendió y giro sobre sí para encarar a la muchachita en la cama. —Puedes porque si no, no ha…

—No hay problema— frenó Tate antes de que la chica terminara su oración. Se acerco a un lado de la cama y vio como Violet abría el par de sabanas que la cubrían con los brazos abiertos. La cama era pequeña, así que tendría que dormir arriba de ella y eso le resultaba un poco incomodo para los dos, pero algo que la chica no dejaría pasar. Se saco el par de zapatillas que tenía y se metió en la cama acomodándose arriba de ella. Sus narices se rozaron y un beso feroz se produjo a causa de la fémina.

—Buena noche, Tate—

—Buenas noche, Vi—

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¿QUE LES PARECIO? *-* ¿Les gusto? Bueno espero que si, me gusto escribirlo y gracias a que tengo una mente pervertida (agradezcan a mi mente) pude crear esta historia del día de hoy! espero que no se hayan olvidado de ellas D: tengan esperanzas que yo no las decepcionare(? ok no, aunque me tarde un poco è3e.

Byebye!

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