Detrás de un gran amor... hay una gran historia

DISCLAIMER: Ni la mayor parte de las líneas aquí escritas, ni los personajes de MSLN me pertenecen sino a sus respectivos autores.

Capitulo 1: ¿Crees en los milagros?

¿Quién soy? ¿Y cómo terminará esta historia?

Acaba de amanecer, y estoy sentada junto a una ventana empañada por el aliento de toda una vida. Esta mañana soy un auténtico espectáculo: dos camisas, unos pantalones de paño de abrigo, una bufanda enrollada dos veces alrededor del cuello y metida dentro de un suéter grueso que me tejió mi hija para mi cumpleaños, hace ya tres décadas. El termostato de la calefacción está al máximo y he puesto una pequeña estufa a mi espalda. Silba, ruge y escupe aire caliente como el dragón de un cuento, y sin embargo mi cuerpo tiembla con un frío que no desaparecerá nunca, un frío que ha tardado setenta años en gestarse. Setenta años, pienso a veces.

¿Mi vida? No es fácil de describir. No ha sido la experiencia vertiginosa y espectacular que hubiera deseado, pero tampoco he vivido oculta bajo tierra como las ardillas. Supongo que podría compararse con la bolsa; relativamente estable, con mas momentos buenos que malos y una tendencia general al alza. Un buen negocio, un negocio afortunado y sé por experiencia, que no hay mucha gente que pueda decir lo mismo. Pero no me mal interpreten. No soy especial de eso estoy segura. Soy una mujer corriente, con pensamientos corrientes que ha llevado una vida corriente. No me dedicaran ningún monumento y mi nombre pronto pasara al olvido, pero he amado a otra persona con toda el alma, y eso, para mí, es más que suficiente.

Para los románticos, esta será una historia de amor; para los escépticos, una tragedia. Para mí es una mezcla de ambas cosas, e independientemente de la impresión que les cause al final, nadie podrá negar que ha determinado gran parte de mi vida y señalado mi camino. No tengo quejas de ese camino ni de los sitios a donde me ha llevado. Puede que tenga quejas suficientes para llenar una carpa de circo en otros planos, pero el camino que he elegido ha sido el mejor y jamás lo cambiaría por otro.

Por desgracia, con el tiempo no resulta sencillo seguir un rumbo fijo. El camino es tan recto como siempre, pero en el transcurso de la vida siempre se encuentran obstáculos. Hace tres años habría sido más fácil sortearlos, pero hoy es imposible. La enfermedad se ha apoderado de mi cuerpo; ya no soy fuerte ni estoy sana, y paso el tiempo como un globo viejo: Lánguido, flojo y cada vez más blando.

Toso y miro el reloj por el rabillo del ojo. Es hora de salir. Me levanto del sillón situado junto a la ventana y cruzo la habitación arrastrando los pies, deteniéndome ante el escritorio para tomar el cuaderno que he leído centenares de veces. Ni siquiera lo miro. Lo meto debajo de mi brazo y sigo andando hacia el sitio que quiero ir.

Camino sobre las baldosas blancas salpicadas de gris. Como mi cabello y el de la mayoría de los que viven aquí, aunque esta mañana soy la única en el vestíbulo. Están en sus habitaciones, con la sola compañía de la T.V. pero ellos, como yo están acostumbrados. Con el tiempo, uno se acostumbra a cualquier cosa.

Oigo un llanto ahogado a lo lejos y se perfectamente de donde procede. Las enfermeras me ven. Nos reímos y nos saludamos. Son amigas mías y charlamos a menudo, aunque estoy segura de que especulan sobre mí y sobre las cosas que hago cada día. Oigo que murmuran a mi paso:

—Ahí va otra vez —dicen— Ojalá hoy salga bien—

Pero no me dicen nada en la cara. Estoy convencida de que piensan que me molestaría hablar de ello a una hora tan temprana y, conociéndome, quizá tengan razón.

Un minuto después llego a la habitación. Como de costumbre, han dejado la puerta abierta. Hay otras dos enfermeras dentro y también me sonríen.

—Buenos días —saludan alegremente, y dedico un minuto a preguntarles por los niños, el colegio y las vacaciones que se aproximan. Durante otro minuto hablamos del llanto. Al parecer, no lo han notado. Ya no les afecta; y debo confesar que a mí me pasa otro tanto.

Me siento en el sillón, que ha adquirido la forma de mi cuerpo. Casi han terminado, ella está vestida, pero sigue llorando. Sé que callará en cuanto se vayan. El ajetreo de la mañana siempre la perturba y hoy no es una excepción. Finalmente, las enfermeras se marchan. Las dos me tocan y me sonríen al pasar por mi lado. Me pregunto qué significan esos gestos.

Un segundo después la miro, pero ella no me devuelve la mirada. Lo entiendo, porque no me reconoce. Para ella soy una extraña. Me doy vuelta, inclino la cabeza y rezo en silencio, pidiendo la fuerza que sé que voy a necesitar. Siempre he sido una firme creyente en Dios y en el poder de la oración, aunque, para ser sincera, mi fe me ha llevado a plantearme una lista de interrogantes para los que exigiré respuestas después de la muerte.

Ya estoy preparada. Me pongo los anteojos y saco una lupa del bolsillo. La dejo un instante en la mesa mientras abro el cuaderno. Antes de empezar a leer, siempre hay un momento de vacilación en que me pregunto: ¿pasará hoy? No lo sé; nunca lo sé de antemano, y en el fondo me es igual.

Es la esperanza lo que me impulsa a seguir. No hay garantías, como si se tratara de una apuesta. Pueden llamarme soñadora, ingenua, o cualquier cosa por el estilo, pero estoy convencida de que todo es posible.

Sé que las probabilidades y la ciencia están en mi contra. Pero también sé que la ciencia no es infalible; la experiencia me lo ha demostrado. Por eso creo que los milagros, por inexplicables o increíbles que parezcan, existen y pueden contradecir el orden natural de las cosas. De modo que una vez más, como todos los días, empiezo a leer el cuaderno en voz alta para que ella me oiga, con la esperanza de que el milagro que ha llegado a dominar mi vida vuelva a triunfar. Y quizá, sólo quizá, lo haga.

Notas del autor:Bueno ya se estarán preguntando quien narra pero eso lo sabrán a su debido tiempo. Debido a que no me toca escribir la historia sino modificarla las actualizaciones serán rápidas. Espero que el cap haya sido del agrado de todos nos vemos en el próximo ^^.