Detrás de un gran amor... hay una gran historia

DISCLAIMER: Ni la mayor parte de las líneas aquí escritas, ni los personajes de MSLN me pertenecen sino a sus respectivos autores.


Capitulo 13: Después de la tormenta…


Por fin se rindieron a los sentimientos que habían reprimido durante los últimos doce años. Nanoha levantó la cabeza del hombro de Fate, la miró con ojos brumosos, y la rubia le besó los labios con ternura.

Nanoha alzó la mano y le acarició la mejilla con los dedos. Fate se inclinó despacio y volvió a besarla, siempre con suavidad y dulzura, pero la cobriza devolvió el beso, sintiendo que los años de separación se desvanecían para trocarse en pasión.

Nanoha cerró los ojos y entreabrió los labios, mientras la rubia acariciaba sus brazos de arriba abajo, despacio, suavemente. Le besó el cuello, la mejilla, los párpados, haciendo que la otra sintiera la humedad de su boca en cada sitio que tocaban los labios. Nanoha Le tomó la mano y la guió a sus pechos. Cuando Fate los acarició por encima de la fina tela de la blusa, dejó escapar un gemido.

La cobriza se separó de Fate con la sensación de estar soñando y la cara encendida por el calor del fuego. Comenzó a desabrocharle la camisa en silencio. La rubia la miró y oyó su respiración entrecortada mientras sus dedos descendían por la camisa. Con cada nuevo botón, sentía el roce de sus dedos sobre su piel. Cuando por fin terminó, Nanoha le sonrió con ternura. Luego deslizó las manos por debajo de la tela, tocándola con toda la suavidad posible, explorando su cuerpo. Fate se excitó al sentir sus dedos sobre sus pechos ligeramente húmedos, sintiendo que sus pezones se ponían cada vez más duros. Nanoha se inclinó y le besó el cuello con ternura mientras le pasaba la camisa por encima de los hombros y le rodeaba el torso con los brazos. Levantó la cabeza y dejó que la rubia la besara mientras rotaba los hombros y se liberaba de las mangas.

Entonces Fate extendió los brazos, le levantó la blusa, y acarició lentamente su vientre con un dedo antes de quitarle la prenda. Bajó la cabeza para besarla entre los pechos y luego ascendió despacio con la lengua hasta el cuello, dejándola sin respiración. Sus manos le acariciaron suavemente la espalda, los brazos, los hombros, hasta que sus cuerpos ardientes se unieron, piel con piel. Fate le besó el cuello y lo mordisqueó suavemente mientras ella levantaba las caderas para permitirle que le quitara los pantalones. Nanoha buscó a tientas el cierre de los vaqueros de Fate, lo descorrió, y miró a la rubia mientras se los quitaba. Por fin sus cuerpos desnudos se unieron como en cámara lenta, y las dos se estremecieron con el recuerdo de una experiencia compartida tanto tiempo atrás.

Fate le lamió el cuello mientras sus manos acariciaban la piel tersa y caliente de sus pechos, descendían hasta el vientre y la entrepierna. Cuando llego al centro de placer de la cobriza esta se arqueo y la rubia sintió la humedad en su mano. Había soñado con esto tantas veces que apenas podía creer que estaba sucediendo. Estaba fascinada por su belleza. Su cabello sedoso reflejaba la luz y la hacía brillar. Su piel tersa y hermosa resplandecía a la luz del fuego. Sentía las manos de Nanoha en su espalda, atrayéndola hacia ella.

Se tendieron junto a la chimenea; el aire estaba denso por el calor del fuego. La espalda de Nanoha estaba ligeramente arqueada cuando Fate introdujo sus dedos en ella y la escucho dar un pequeño gemido. La rubia empezó con un ritmo suave y calmado, sintiendo el estremecimiento de la cobriza ante cada caricia suya. Nanoha intentaba en vano reprimir sus gemidos que iban en aumento conforme la rubia iba acelerando el placentero vaivén; Le parecía increíble que después de tanto tiempo Fate supiera a la perfección cómo complacerla.

Cuando la cobriza estaba a punto de estallar en placer, Fate rodó encima de ella con un movimiento suave y fluido, quedando a gatas, con las rodillas abiertas sobre sus caderas. Nanoha levantó la cabeza para besarle el cuello y la barbilla, y con la respiración entrecortada, le lamió los hombros, saboreando el sudor de su cuerpo. Le pasó las manos por el pelo mientras la rubia se encaramaba sobre ella, intentando quedar en una posición cómoda para ambas. Nanoha hizo un pequeño gesto de invitación y tiró de la rubia, pero Fate se resistió. En cambio, descendió y rozó su pecho ligeramente contra el de ella, y Nanoha sintió que su cuerpo se estremecía de expectación.

Fate repitió el movimiento una y otra vez, despacio, besando cada parte de su cuerpo, escuchando los pequeños gemidos de Nanoha mientras se movía encima de ella.

Siguió así hasta que la cobriza no pudo resistir más, y cuando por fin sus intimidades se unieron, Nanoha gritó y hundió los dedos en la espalda de la rubia. Escondió la cara en su cuello, sintiéndola moverse encima de ella, gozando de su ternura, su cuerpo y su alma. Se movió rítmicamente contra su cuerpo, dejando que la llevara donde quisiera, al lugar donde debía estar.

Abrió los ojos y miró a la luz del fuego a su amada rubia, maravillándose de su belleza mientras se movía encima de ella. El cuerpo de Fate brillaba, perlado de sudor, y las gotas cristalinas caían sobre su cuerpo como la lluvia. Todas sus responsabilidades, todas las facetas de su vida, su propia conciencia, escapaban con cada gota, con cada exhalación.

Sus cuerpos reflejaban todo lo que daban y tomaban, y Nanoha se sintió recompensada por una sensación cuya existencia desconocía. La sensación continuó y continuó, hormigueando en cada poro de su cuerpo, haciendo hervir su piel, hasta que se desvaneció. Entonces se estremeció debajo de Fate, conteniendo el aliento. Pero en cuanto la primera sensación se diluyó, otra comenzó a apoderarse de ella, y empezó a experimentarlas una tras otra, en largas secuencias. Cuando la lluvia amainó y el Sol se puso en el horizonte, su cuerpo, aunque rendido, se resistía a abandonar el placer.

Pasaron el día una en brazos de la otra; cuando no estaban haciendo el amor junto a la chimenea, contemplaban abrazadas las llamas que devoraban los leños. De vez en cuando, Fate le recitaba un poema, y Nanoha lo escuchaba tendida a su lado, con los ojos cerrados, sintiendo cada palabra. Luego, en cuanto recuperaban las fuerzas, sus cuerpos volvían a unirse, y Fate le murmuraba palabras de amor al oído, entre beso y beso.

Continuaron así hasta el anochecer, resarciéndose de los años de separación, y esa noche durmieron abrazadas. Fate se despertó varias veces, y al contemplar el cuerpo agotado y radiante de Nanoha, pensó que su vida se había compuesto súbitamente.

En una de esas ocasiones, poco antes del amanecer, Nanoha abrió los ojos, sonrió y alzó la mano para acariciarle la cara. Fate le cubrió la boca con una mano, suavemente, para impedirle hablar, y durante un largo instante simplemente se miraron la una a la otra.

Cuando el nudo en su garganta se disipó, Fate susurró:

— Eres la respuesta a todas mis plegarias. Eres una canción, un sueño, un murmullo, y no sé cómo he podido vivir tanto tiempo sin ti. Te amo, Nanoha, te amo mucho más de lo que imaginas —

— Ay, Fate — respondió la cobriza atrayendo a la rubia hacia sí. Ahora, más que nunca, la deseaba, la necesitaba más que a nada en el mundo.

Mientras tanto en los tribunales…

Esa misma mañana, un poco más tarde, tres hombres — dos abogados y un juez— se reunían en un despacho de los tribunales. Chrono terminó de hablar, pero el juez reflexionó unos instantes antes de responder.

— Es una solicitud extraña — dijo, sopesando la situación — Creo que el juicio podría terminar hoy. ¿Dice que este asunto es tan urgente que no puede esperar a esta noche, o a mañana? —

— No, Su Señoría, no puede — respondió Chrono, quizá demasiado rápido. Tranquilo, relájate, se dijo. Respira hondo.

— ¿Y no tiene nada que ver con el caso? —

— No, Su Señoría. Es un asunto personal. Sé que es una solicitud fuera de lo común, pero debo ocuparme de esta cuestión de inmediato — Eso estaba mejor. El juez se apoyó en el respaldo de su silla y lo miró con ojo crítico durante un momento.

— ¿Qué opina usted, señor Acous? — El aludido se aclaró la garganta.

— El señor Harlaown me telefoneó esta mañana, y ya he hablado con mis clientes. Están dispuestos a aceptar un aplazamiento hasta el lunes —

— Ya veo — dijo el juez — ¿Y cree que este aplazamiento podría beneficiar a sus clientes? —

— Así es — respondió — El señor Harlaown ha aceptado reanudar las discusiones sobre un asunto no contemplado en el procedimiento — El juez miró fijamente a los dos abogados y pensó unos segundos.

— Esto no me gusta — declaró por fin — no me gusta nada. Pero el señor Harlaown nunca había hecho una solicitud semejante, por lo que supongo que el asunto es de vital importancia para él — Hizo una pausa, como para crear expectación, y echó un vistazo a los papeles que había sobre su escritorio — Acepto un aplazamiento hasta el lunes a las nueve en punto —

— Gracias, Su Señoría — dijo Chrono.

Dos minutos después, salió de los tribunales. Echó a andar hacia el coche que había estacionado al otro lado de la calle, subió y condujo en dirección a New Bern con manos temblorosas.


Notas del autor: Quería pedir una disculpa primero que todo, por tardar en subir este cap. La verdad me olvide de muchas cosas después de la navidad pasada, perdí a alguien muy valioso para mí y debo confesar que me ha costado reponerme de su ausencia. ^^ Gracias a todos los que en todo este tiempo han estado pendientes de la historia, también a aquellos que me han apoyado y esperado.

Gracias también por sus preciados reviews Akairo-chan, Leben Du Sky, Anonima Pasajera y Pascualina, vuelvo a hacer la aclaración de que un 95% de las líneas que leen en esta historia no me pertenecen, sino al escritor Nicholas Sparks, yo simplemente adapto la historia.

La verdad no sé como haya quedado este capítulo -.-, a mi no me convenció pero sino lo subía hoy, lo haría el martes y no quería hacerlos esperar más. Creo que el próximo cap estará listo para el martes, cuando termine de organizar mis cosas por completo. Nos vemos hasta entonces ^^.