Detrás de un gran amor... hay una gran historia

DISCLAIMER: Ni la mayor parte de las líneas aquí escritas, ni los personajes de MSLN me pertenecen sino a sus respectivos autores.


Capitulo 15: En la encrucijada


Fate le abrió la puerta a Momoko.

— Adiós, Fate —dijo la mujer en voz baja.

La rubia asintió en silencio. No quedaba nada más por decir, y las dos lo sabían. La madre de Nanoha se volvió y salió, cerrando la puerta a su espalda. Fate la vio andar hasta el coche, subir y alejarse sin mirar atrás. Es una mujer fuerte, pensó, y comprendió que Nanoha había salido a ella.

Fate se asomó al living-room, vio a Nanoha sentada con la cabeza gacha, y volvió al porche. Sabía que ella necesitaba estar sola. Se sentó en la mecedora y contempló el agua del río.

Después de un tiempo que le pareció eterno, oyó la puerta trasera. No se volvió a mirarla — algo se lo impedía —, pero la oyó sentarse a su lado.

— Lo lamento — dijo Nanoha — Nunca imaginé que fuera a pasar algo así —

Fate sacudió la cabeza.

— No lo lamentes. Las dos sabíamos que, tarde o temprano, llegaría este momento —

— De todos modos es muy duro —

— Lo sé — Por fin se volvió hacia la cobriza y le cogió una mano — ¿Puedo hacer algo para facilitarte las cosas? —

Nanoha negó con la cabeza.

— No, no. Tengo que hacerlo sola. Además, no sé qué voy a decirle — Bajó la vista y añadió en voz más baja y distante, como si hablara para sí:

— Supongo que todo depende de él y de lo que sepa. Si mi madre está en lo cierto, sospechará algo, pero no puede estar seguro de nada —

Fate sintió un nudo en el estómago. Cuando por fin habló, su voz sonó tranquila, aunque Nanoha advirtió su dolor.

— No vas a contarle lo nuestro, ¿verdad? —

— No lo sé. De verdad. Durante los últimos minutos en el salón, no he hecho más que preguntarme qué es lo que más quiero en la vida — Le apretó la mano — ¿Y sabes cuál fue la respuesta? Que te quiero a ti. Que quiero que estemos juntas. Te amo y siempre te he amado — Respiró hondo y continuó:

— Pero también quiero un final feliz, sin herir a nadie. Y sé que si me quedo, lastimaré a algunas personas. Sobre todo a Chrono. No te mentí cuando dije que lo quería. No me hace sentir las mismas cosas que tú, pero le tengo mucho afecto, y no sería justo que le hiciera esto. Si me quedo aquí, también haré daño a mi familia y a mis amigos. Sería como traicionarlos a todos... Y no me siento capaz de hacerlo —

— No puedes supeditar tu vida a los demás. Debes hacer lo que consideres mejor para ti, aunque con ello lastimes a tus seres queridos —

— Lo sé — respondió Nanoha —, pero tendré que afrontar mi decisión, cualquiera que sea, durante el resto de mi vida. Para siempre. Tendré que ser capaz de seguir adelante sin mirar atrás. ¿Me entiendes? —

Fate sacudió la cabeza y trató de mantener la calma en su voz.

— No. No si eso significa perderte. No quiero volver a perderte — Nanoha bajó la vista en silencio, y Fate continuó:

— ¿Podrías dejarme sin mirar atrás? —

Nanoha se mordió los labios antes de responder con un hilo de voz:

— No lo sé. Puede que no —

— ¿Sería justo para Chrono? —

No respondió de inmediato. Se levantó, se secó las lágrimas y caminó hasta el borde del porche, donde se apoyó contra una columna. Cruzó los brazos y miró al agua del río antes de contestar en voz baja:

— No —

— No tiene por qué ser así, Nanoha — dijo Fate— Ahora somos adultas, y tenemos la oportunidad de elegir que no tuvimos antes. Estamos hechas la una para la otra. Siempre ha sido así — Se acercó y le apoyó una mano en el hombro — No quiero pasar el resto de mi vida pensando en ti, imaginando cómo hubiera sido vivir contigo. Quédate conmigo, Nanoha —

Los ojos de la cobriza se llenaron de lágrimas.

— No sé si podré — susurró.

— Claro que puedes... Nanoha, nunca seré feliz sabiendo que estás con otra persona. Eso me mataría. Lo que hay entre nosotras es extraordinario. Es demasiado hermoso para echarlo por la borda —

Nanoha no respondió. Al cabo de un momento, Fate la obligó a volverse hacia ella, le tomó las manos y buscó sus ojos. Ella finalmente miró a la rubia con los ojos húmedos.

Después de un largo silencio, Fate le secó las lágrimas de las mejillas con una expresión de ternura en la cara. Leyó sus pensamientos y preguntó con un hilo de voz:

— No te quedarás, ¿verdad? —Esbozó una pequeña sonrisa. —Quieres hacerlo, pero no puedes —

— Ay, Fate — dijo la cobriza, echándose a llorar otra vez — Por favor, trata de entenderlo... —

Fate la atajó, sacudiendo la cabeza.

— Sé lo que vas a decir, lo veo en tus ojos. Pero no lo entiendo, Nanoha. No quiero que esto termine así. Pero si te vas, las dos sabemos que no volveremos a vernos —

Nanoha se apoyó contra su pecho y comenzó a llorar con más fuerza, mientras Fate intentaba reprimir las lágrimas. La estrechó entre sus brazos.

— No puedo obligarte a que te quedes, pero pase lo que pase, nunca olvidaré estos dos días que estuvimos juntas. He soñado con esto durante años —

La besó con ternura, y se abrazaron como cuando Nanoha había llegado un par de días antes. Finalmente la cobriza se soltó y se secó las lágrimas.

— Tengo que ir a buscar mis cosas, Fate —

La rubia no la siguió. Se sentó en la mecedora, agotada. La miró entrar en la casa y oyó cómo el sonido de sus movimientos se desvanecía. Al cabo de unos minutos, Nanoha reapareció con sus cosas y caminó hacia ella con la cabeza gacha. Le entregó el dibujo hecho la mañana anterior. Fate advirtió que no había dejado de llorar.

— Toma. Lo hice para ti —

Fate desplegó el dibujo despacio, con cuidado de no romperlo. Eran dos imágenes superpuestas. La del fondo, que ocupaba la mayor parte de la página, era un retrato de ella tal como era ahora, no doce años antes. Notó que había dibujado hasta el más mínimo detalle de su cara. Era como si la hubiera copiado de una fotografía reciente.

La segunda imagen correspondía a la fachada de la casa. También era asombrosamente detallada, como si la hubiera bosquejado sentada bajo el roble.

— Es precioso, Nanoha. Gracias — Forzó una sonrisa —Ya te he dicho que eres una auténtica artista —

Nanoha asintió con la vista fija en el suelo y los labios apretados. Era hora de marcharse.

Caminaron despacio hacia el coche, sin hablar. Cuando llegaron, Fate la abrazó otra vez hasta que sus ojos se llenaron de lágrimas. La besó en los labios y en las mejillas, y luego acarició suavemente con un dedo los puntos donde la había besado.

— Te amo, Nanoha —

— Y yo a ti —

Fate abrió la puerta del coche y se besaron por última vez. Nanoha se sentó al volante, sin quitarle los ojos de encima. Dejó las cartas y el bolso en el asiento de al lado, buscó las llaves y dio el contacto. El motor comenzó a rugir con impaciencia.

Había llegado la hora. Fate cerró la puerta con las dos manos, y Nanoha bajó la ventanilla. Observó la sonrisa natural que la rubia le regalaba. Extendió una mano y Fate se la tomó un segundo, acariciándola suavemente con los dedos.

— Quédate — murmuró sin sonido, moviendo los labios, y por alguna razón esa súplica muda le dolió mucho más a Nanoha de lo que esperaba.

Las lágrimas caían sin freno, pero no podía hablar. Por fin, de mala gana, apartó la vista y le soltó la mano. Movió la palanca de cambio y apretó ligeramente el acelerador. Si no se marchaba ahora, no lo haría nunca.

Fate se apartó y el coche comenzó a avanzar. Contempló la escena como si estuviera en trance. Vio cómo el coche iba despacio, oyó el crujido de la grava bajo las ruedas. El vehículo comenzó a girar lentamente hacia el camino que la llevaría al pueblo. Se iba, se iba, y Fate la miraba aturdida.

Avanzó... pasó a su lado... Nanoha saludó con la mano por última vez y sonrió en silencio antes de acelerar. Entonces la rubia le devolvió el saludo sin entusiasmo. "¡No te vayas!", hubiera querido gritar, al ver que el coche se alejaba. Pero no dijo nada. Un minuto después el vehículo se perdió en la distancia, y lo único que quedó de Nanoha fueron las huellas de su coche en el camino.

Fate permaneció inmóvil en el mismo sitio durante largo rato. Nanoha se había marchado tan repentinamente como había llegado. Esta vez para siempre. Para siempre.

Cerró los ojos y volvió a verla marchar en su mente, el coche alejándose poco a poco, llevándose su corazón. Con profunda tristeza recordó que Nanoha, igual que su madre, no había mirado atrás.

Notas del autor: Pido disculpas por tardarme dos semanas en actualizar, sinceramente no me quedo tiempo de nada. Hasta hace una hora y media fue que me puse a editar el capi y me pareció que el anterior estuvo corto para el tiempo que tarde en subirlo, por eso les he traído el otro adicionalmente ^^.

Si ya se, ¬¬ esta es la parte del libro que no me gusta. Nanoha merece un puño u.u, nunca he apoyado que se maltrate a una chica pero... a ver si deja de hacer sufrir Fate... e.e pero bueno así fue.

Gracias por los reviews, de verdad que le sirven a uno de motivación ^^. Tratare de sacar tiempo de donde no haya para actualizar pronto ;D cuidense nos leemos en la proxima.