2-¡No me digas así!
Punto de vista Sirius
No llegue a contestarle ya que de la puerta se escucharon risas y antes de que pudiéramos reaccionar la puerta se abrió, por ella primero entro una chica de unos 16 o 17 años pero al mirarla bien a la cara sentí que se me hacia un nudo en la garganta y en el estomago. Era idéntica a Electra a los 17 años, tenia el mismo cabello largo hasta la mitad de la espalda y con ese color que iba desde el rubio hasta el castaño claro, que incluso hasta ahora Electra seguía manteniendo era su color natural a ella siempre le habia gustado; tenia la misma forma y color de los ojos ,esos en los que yo me habia perdido tantas veces, ese verde claro que me encantaba, pero lo que más me conmociono era que la chica tenia ese brillo en ellos tan característico que solo tenían los de Electra, aunque tengo que reconocer que durante toda esta noche lo único que vi en los ojos de Electra fue odio. Tenia su nariz, esa por la cual vivía peleando con Cornamenta por que el decía que era narigona y ella le respondía ofendida que para su cara estaba bien, y tenia razón esa nariz era perfecta para su cara, yo sabia que mi amigo lo hacia para molestarla, por que tambien decía que era perfecta para ella aunque solo me lo decía cuando estábamos solos. Tenia su mentón ese que yo habia acariciado tantas veces. Su color de piel era el mismo. Hasta podría jurar que tenia el mismo cuerpo, aunque de ese mejor ni hablar ya que necesitaría de mi vida entera para describirlo. Y estaba seguro que media lo mismo, no más de un 1.60m, como se enojaba cuando le decíamos enana.
Para salir un poco de estos sentimientos encontrados mire a la segunda persona que venia con la chica, era un chico de unos 17 años era alto 1.80m, de cabello negro oscuro, ojos azules, piel color crema, nunca me gustaron los hombres pero podía decir que era guapo. Al igual que la chica estaba vestido como un adolescente muggle.
Ella lleva unos pantalones de jean que eran ajustados arriba pero se iban ensanchando hasta el final de las piernas con una musculosa negra de tiritas. él llevaba unos jean clásicos y una remera mangas corta negra con una frase en otro idioma creo que era español.
Tenía la sensación de haberlos estado mirando por horas, pero estaba seguro que solo habian pasados segundos ya que ellos seguían en la puerta riendo. No sabia quien era él, pero si una leve sospecha de quien podría ser ella, aunque era imposible esa niña tenia por lo menos 17 años, era imposible Electra no podía ser su...
-¡Mamá!- dijeron los dos al mismo tiempo, sentí que mis piernas temblaban.
-¿Donde se habian metido, qué estaban haciendo?-dijo Electra medio enojada, pero en su voz se podía detectar preocupación y ternura
-Estábamos mirando el pie de Day!-dijo el chico mientras sonreía divertido.
-¡Que no es pie es pata y no es el mio!-dijo la chica queriendo sonar enojada pero no le salio ya que sonreía.
- Que si lo es, es igualito al tuyo-dijo al tiempo que esquivaba un manotazo de la chica
- ¿Se puede saber de que están hablando?-pregunto Electra mientras los miraba con curiosidad.
La chica iba a contestar pero el chico la agarro y le tapo la boca para poder hablar él:
-Viste el paragüero que esta en la puerta con forma de pie de monstruo, bueno, no me vas a negara Má que es igual al pie de Day-mientras decía esto la chica intentaba soltarse.
-Rafael suelta a tu hermana- le dijo Electra y se noto que intento sonar autoritaria pero su vos se quebró por intentar ocultar su sonrisa.
Rafael se dio cuenta de esto porque la miraba con una sonrisa burlona al tiempo que soltaba a su hermana. Esta vez no fue tan rápido ya que no logro esquivar el manotazo que la chica le planto de lleno en la cabeza. Todos rieron ya que sonó la cabeza del chico con el golpe, incluso yo sonreí un poco por la situación, pero no puedo negar que estaba muy confundido esos no podían ser sus hijos la ultima vez que la habia visto ella tenia 20 años y no tenia hijos.
-¡Artemisa!-le grito Electra
-¡No me digas así!-respondió la chica al tiempo que le lanzaba una mirada asesina a su madre.
-Entonces no le pegues a tu hermano y no me mires así-acto seguido la chica bajo la mirada. Mientras tanto su hermano disfrutaba de la situación, por lo que Electra agrego-¡Apolo!
- ¡No me digas así! ¡TIA!-le respondió el chico desafiante. Con esa frase pude atar cabos, ellos no eran sus hijos eran sus sobrinos, Apolo y Artemisa, eran los hijos gemelos de Circe la hermana mayor de Electra. La cual habia muerto cuando ellos tenían 2 años junto con su marido ellos eran aurores y murieron en una batalla. Aun cuando estuve ocupado llegando a esta conclusión pude ver la cara de Electra. Sus ojos se abrieron de par en par. Y lo miro dolida, y otra vez esa cara me llevo al pasado. Así me había mirado ella una vez cuando tenia como 16 años, aun no estábamos juntos, oficialmente, así que yo habia invitado a salir a otra chica a Hogsmeade, cuando volví esa tarde y me acerqué a ella para preguntarle por que no habia ido a Hogsmeade, me contesto con esa mirada. Esa fue la primera vez que me di cuenta que me dolía que ella sufriera por mi. Salí de mis recuerdos para ver como Daiana levantaba la cabeza y miraba a su hermano como si quisiera despellejarlo vivo. El aun miraba desafiante pero cuando se encontró con la mirada de su hermana, pude ver como se avergonzaba y cuando se dirigió a Electra lo hizo con una mirada totalmente cargada de culpa y dijo:
-Perdón, Mamá no quise llamarte así, es solo que me molesto que usaras ese nombre, me perdonas- eh incluso su voz estaba cargada de culpa.
Electra ya se habia recuperado, así lo miraba con entendimiento. Pero en su voz habia acusación:
- No puedes llamarme Tía cada vez q te enojas...
-Hipócrita-le dijo Daiana interrumpiéndola al tiempo que fingía una tos para ocultar la que habia dicho
-¿Que dijiste?-le pregunto Electra mirándola fijamente aunque sonreía
-Yooo? Nada, Mamá-le respondió Daiana mientras ponía cara de inocente. Y antes de que su madre pudiera interrumpirla agrego-Podemos dejar el drama para después y sentarnos a comer, que me muero de hambre que hasta podría comerme un Hipogrifo-dijo mientras se llevaba la mano a la panza y Rafael asentía con la cabeza.
-No seas exagerada!-dijo Electra mientras los miraba con reproche.-Si hace un poco más de tres horas que comieron, además van a tener que esperar porque van a comer cuando lleguemos a la casa de su abuela.
-¿Porque?- preguntaron los dos al mismo tiempo.
-Por que yo lo digo- respondió y esta vez no flaqueo su autoridad.
-3 galeones a que se peleo con alguien por eso no se quiere quedarse aquí- dijo Daiana de repente mientras se le iluminaba la mira como si se le hubiera ocurrido algo genial
-Si con nosotros tonta- le respondió su hermano al tiempo que la miraba con fastidio
-si ya se, pero lo que quiero decir es que ya se habia peleado con alguien mas cuando nosotros llegamos-le respondió un tanto molesta por tener que explicar mas detalladamente, pero aun tenia ese brillo en la mirada.
-¿Que te hace pensar eso?-pregunto Rafael. Y hablan como si ellos estuvieran solos, en ves de en una habitación llena de personas, las cual cabe agregar cada segundo se sentían mas confusos por todos los acontecimientos que estaban pasando esta noche.
-Esto me lo hace pensar-le dijo y se estaba por acercar al oído de su hermano cuando se paro, se alejo un poco y le dijo:-¿aceptas la apuesta?-este la miro no muy convencido pero asintió entonces ella se acerco y le susurro algo al oído.
