Capitulo 3: Tras el charco de Sangre

-QUEEE! Cómo que quieres salir conmigo idiota! - Le dije al cabello de cebolla de golpe, casi a punto de pegarle un puñetazo con las puras palabras.

- Es que… - Near enrolló uno de sus mechones de pelo como suele hacerlo - ya que ambos tenemos la misma pista pensé que podríamos investigar eso aun que sea juntos, ya que… - creí entonces ver que, en la cara de ese chico, se dibujaba levemente una emoción, cosa muy rara en él - no se me da andar solo por ahí…

- Uh… - suspire - Está bien… (Por qué le digo que está bien! Se supone que nos odiamos) De todas formas terminaremos visitando los mismos lugares para encontrar información… Matt! Vamonos!

- Ha… Hai!

Y así partimos los 3 - parecíamos algo así como los tres mosqueteros, o las tres chicas súper poderosas… no sé - a conocer la ciudad de Tokio, y principalmente encontrar algún indicio que nos indicara de donde podía provenir dicho vidrio; único objeto misterioso que encontramos… La ciudad era grande, así que a Matt, al cabeza de cepillo y a mí nos quedaba un largo camino aun por recorrer…


La mujer de traje gris caminaba apresuradamente, al parecer tenía prisa por llegar a algún sitio, no llevaba reloj; por lo que quizá no sabía que horas eran realmente. De repente, alguien se le cruzó en el camino. Aprovechando el momento, ella gentilmente pidió la hora.

- Disculpe… me podría decir que horas tiene?

- Claro - mira su reloj - son las 6 y media, ya se está oscureciendo, es peligroso andar solo o sola por las calles.

- Lo sé - dice la muchacha - pero es que tengo una cita muy importante, y estoy acortando camino por estos callejones, es extraño que uno vea a alguien en estas zonas, no lo cree?

- Sí, de hecho yo también voy de camino a una reunión, le parece si nos vamos juntos?

- Por supuesto, no hay ningún problema - La mujer asienta con la cabeza, y luego se pone a caminar junto a la otra persona.

El tiempo pasa, la calle se va volviendo cada vez más vacía y solitaria a medida que el sol va descendiendo de los cielos. El aire comienza a ponerse frío; curiosamente, pocos letreros luminosos y tiendas hay en el lugar. Llega el momento en que, por algunos minutos, la calle queda totalmente vacía y silenciosa, sólo ocupada por los pasos de los personajes.

- Sabe - agita su mano - hay gente que le tiene miedo a la muerte.

- Sí - responde la dama - yo también le temo, no saber como será, ni como es el más allá, es algo tétrico. Y usted?

- Yo? No hay que temerle a eso; la muerte es una de las maravillas de la vida, todos nacemos para morir, sabe? A mi filosofía pienso que, uno debe temerle más a los vivos, que a la muerte misma, pues son ellos quienes la ejecutan a final de cuentas - la persona entra sus manos a la chaqueta que lleva, probablemente a causa del frío.

- Si pero… - la mujer saca de su bolso un dulce - de todas formas el solo hecho de hablar el tema me provoca escalofríos.

- No debería temerle señorita, porque en cualquier instante usted podría formar parte del mundo de los difuntos, y créame, que ni su cita, ni la calle, ni nada tendría compasión por usted si es así.

La otra persona se detiene, parece que tiene algo en la mano, la mujer también para su trayectoria; hay un segundo de silencio, un grito ahogado aparece desde la nada, una sombra que corre velozmente desde la mano al traje gris atravesándolo, un cuchillo que, aparentemente, llevó siempre consigo, y… nada… silencio. La mujer cae lentamente al suelo, con los ojos entreabiertos, con la garganta apretada, bañada lentamente por un rojo carmesí. Todo era perfecto… hasta que…

- Quién anda allí? - un hombre de aparente edad de una tienda, sale a observar los pequeños ruidos que escuchó, y puede observar por breves instantes el escenario que hay en la calle, antes que el arma impacte en su cuerpo, cayendo en el acto por un certero golpe en el pecho.


- Bah… No esperaba que fueran dos… bueno… debo limpiar esto rápido… el plan debe seguir su curso… - mira su reloj - Kusoo… esto me retrazó, falta poco para la reunión.

-Bien! Empecemos la reunión! - decía L en un tono de mando.

- Espera Ryuzaki - Matsuda mueve sus brazos en señal de disconformidad - Light y Elizabeth aun no han llegado.

- Maldición! Cómo se pueden demorar tanto! - L toma un pedazo de tarta que tiene cerca de él, lo prueba y lo bota al suelo - Esto no me gusta! Tráeme otro sabor, Watari!

- Lamento la demora! - dijeron Light y Elizabeth casi al mismo tiempo, mientras tomaban posición en la mesa donde todos estaban reunidos.

- Bien… - Ryuzaki se muerde el dedo - estamos aquí para discutir sobre las extrañas muertes que rondan nuestro departamento… Creo que hay alguien que está provocándola, y además de estar entre nosotros, es un insulto para los que no son los culpables por dañar nuestra imagen y moral.

- Tienes mucha razón, Ryuzaki, en mi opinión - Aysawa se pone de pie - creo que cada uno debería seguir a otro, y así evitarnos problemas, ya que si uno muere es obvio que al que seguía lo mató.

- Pero - Ahora Light se pone de pie - y si el asesino mata a otro y nos hace creer que fue otra persona? De todas formas debemos pensar que él o ella está escuchando esta conversación.

- Por favor… cálmense - El detective Soyshiro iba a continuar hablando, pero unos gritos lo interrumpieron de golpe.

- TIOOO L! TIOO WATARI! - Apareció Linda desde la puerta, llorando y con Roy muy exaltado más atrás. En cuanto tuvo oportunidad, se lanzó a llorar en brazos de Watari.

- Qué sucede aquí! - L toma a la niña de un brazo - No vez que estamos en una importante reunión?

- L… digo Ryuzaki… - Roy se trababa con sus propias palabras - Digo… Hay un muerto en el recibidor!

- Queee! - Gritaron todos al unísono.

Rápidamente se dio por terminada la reunión, bajaron por las escaleras y por los ascensores hasta el primer piso, allí se dirigieron por los pasillos hasta el recibidor, donde supuestamente estaba el muerto. Y lo estaba. Allí. en el suelo, junto un mensaje escrito con sangre que claramente se leía "ya te tocará a ti", yacía sin vida, recostada, con una piel pálida y unos ojos entreabiertos, el cuerpo de una mujer de ropas grises pintoreadas con un líquido rojo que emanaba desde su cuerpo.


Íbamos los 3 caminando de vuelta al cuartel. A Mello se le había caído su chocolate, por lo que iba bastante mosqueado con todos, a mi me dolían los píes -ya que no suelo caminar tanto, ni menos andar con zapatos-, pero Matt parecía ser el más contento; ya que estaba lleno de cajas con juegos de video, cigarrillos de marca en bolsas e iba comiendo unos dangos.

- Mmmm… Me pregunto como sería probar un dango bañado en keptchup - intentaba decir Matt mientras comía.

En ese momento Mello y yo nos detuvimos de golpe por lo que se encontraba en el suelo; él levanto su dedo indicando al suelo, y dijo con una sonrisa un tanto perversa:

- Allí hay en el piso, come perro, come.

Matt miró inmediatamente, y a la vez corrió a un basurero. En el piso había un hombre, de aparente edad, lleno de sangre alrededor (a eso se refería Mello con el "Keptchup"), muerto ya pareciera desde hace varias horas. Lo rodeaba un grupo de personas chismosas y un tipo de la policía japonesa.

- Niños! No se acerquen! Son muy jóvenes para ver esto!

- Señor oficial - dije con aparente sinceridad - hay un chico que está ensuciando la vía pública, y podría ser que está en estado etílico (borracho) - señalé a Matt

- Oh! Tú! Mocoso! Detente! - el guardia salió corriendo tras de Matt, que al verlo huyó asustado con sus cajas y cosas.

Mello y yo examinamos rápidamente el cuerpo: el arma homicida aún estaba en el lugar, por lo que era extraño pensar en que alguien lo mató; pero aún más confuso era la gran cantidad de sangre que había en el lugar, aparentemente, mucha más de la que puede tener un humano común y corriente.

- Near… - me dijo Mello - también notaste lo de la sangre?

- Sí… además no es habitual que alguien se mate en plena vía pública.

El asunto era sin duda muy peculiar. Escuchamos que se acercaban más policías, por lo que decidimos ir a buscar a Matt, pero en eso me percaté de un detalle: tras el charco de sangre, se podía divisar, un poco más lejos, un papel plateado, un poco manchado que había quedado pegado al piso: una envoltura de dulce.


Llegamos al edificio luego de pagar una "pequeña" multa para que Matt saliera en libertad, pues lo habían arrestado por comprar cigarros siendo menor de edad. En cuanto abrimos la puerta, una desesperada Linda se abalanzó sobre noso… bueno… sobre Near, y este con la poca fuerza que tiene cayó al piso junto a la chica.

- Near! - Linda lloraba - fue horrible! La sangre; el cuerpo; el mensaje; todoo!

- Li… Linda… meee… afixiiiaaas…

- Ya escuchaste niña - le dije a Linda sacándola de encima de Near, aunque no sé específicamente el porque lo hice, sólo que al verla a ella me molestaba, verla a ella cerca de Near…

- Qué ocurrió Linda? - preguntó Matt curioso

- Hay una mujer muerta en el recibidor!

Con esas palabras todos corrimos (menos Linda, que parece que no podía más de aquella situación) hacia dicho lugar donde todavía estaba allí: tirada, con la piel blanca como la nieve, llena de sangre…

- Puag - dijo Matt con una mueca de asco - que peor que ver dos muertes en un día.

- Perro! Silencio! - fui y me acerque (al igual que Matt y Near) a revisar el cadáver, nadie encontró nada importante… o eso parecía.

- Fue un gusto salir con ustedes, espero que algún día podamos repetirlo de nuevo. Me la pase bien. Descansen y que tengan un buen dormir - dijo Near excusándose, y al instante salió de la sala.

- Sth… Ese Near… Tanta prisa tenía que se fue así como así? - mis palabras cambiaron al ver que Matt jugaba con el brazo de la dama - Baaka! Deja eso o yo te romperé el brazo a ti!

En ese momento llegó Ryuzaki junto a los agentes y nos echaron a un lado, para luego llevarse el cuerpo, imagino yo para examinarlo. Un poco más atrás iba Roy: que mejor par un fan oficial que ver a su ídolo L en acción. Me levante, dejé a Matt solo y a una Linda que venía temerosamente entrando al salón… Algo no encajaba en todo este asunto: dos muertes, ambas encontradas por nosotros, un mensaje, algo… Chocolate… creo que eso me falta para descubrir que hay detrás de estos charcos de sangre, si es que el cabeza de trapero no me interrumpe en mis placeres de cacao.

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Matt: Primero quiero aclarar que la policía de Japón es muy buena, jajaja! (para que no nos tomen a mal) ^^' y que sepan que en este capitulo no hubo heridos: somos profesionales y tenemos muchos tarros de salsa de tomate, no intenten imitar las muertes en su casa, porfi :3.

Near: No creo que nuestros lectores lo hagan… ¬¬

Matt: D: ! Pensé que me despediría con Mello!

Near: Así lo quiso el autor… De todas formas creo que este capitulo estuvo bastante espeluznante, con o sin Mello.

Matt: Jajajajaja! Pero de eso se trata los fanfic de misterio, no?

Near: Como sea… Se les agradece por su tiempo y los comentarios siempre son bien recibidos, así ayudan a que la historia se vuelva más y más tensa cada vez.

Matt: Sí! En especial si pueden ayúdennos con los posibles romances que se pueden formar, no es así, "Linda"?

Near: Matt… ¬¬

Matt: Bueeeh :3 Ahora iré a jugar con los videojuegos que acabo de comprar en la ciudad! Vienes, Near?

Near: Si tienes alguno de LEGO, cuenta conmigo :)