NADA DE ESTO ME PERTENCE, ES DE IGINIO STRAFFI, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.

Bueno, aquí tengo un capítulo más. Por el título han de intuir más o menos de qué trata, aunque debo decirles que les tengo preparada una sorpresa acerca de las Winx...

Comentarios:

Panchiwinx: me encantó la manera tan apasionada en que describes mi forma de escribir, me hace sentir halagada :) entiendo que la serie en muchos sentidos se comenzaba a tornar monótana, es algo que quiero cambiar con este fic. Falta ver que aparecerá en las nuevas temporadas (algo diferente espero).

RoseMarie1314: muchas gracias, me presento, soy Nefertari Queen y solo tengo tres años más que tu (soy peque) me alegro mucho de tener lecotras tan entusiastas como tú ^^

robobot14: thanks, really. I´v never think to one of my stories will be read for american people, is something that I love it. You make a feel like a dream come true :) Well, my english suck, but I hope you understaind this... xD

Maii-UchihaLove07: ¿Tenías una cuenta? vaya, no sabía eso. Pero me alegro bastante porque hace más fácil el comunicarnos. Te agradezco por autonombrarte una lectora fiel.

Tinteii: estoy completamente de acuerdo con eso, creo que en este fic brillarán un poco más de lo que antes hacían. Es decir, uno de los principales objetivos es explorar más sus pensamientos y maneras de reaccionar a diversas situaciones. Que, espero, sean realistas y no me salga del cannon. Gracias.


Capitulo 3.

¡Encontradas!

Se aseguraron de que sus armas estuvieran cerca de donde pudieran agarrarlas fácilmente. Analizaron mejor el terreno y el rededor, bendiciendo al sol por su presencia y el hecho de que la cueva estuviera al centro de un claro, libre de árboles pero lleno de arbustos. Entraron a la cueva, era un espacio oscuro y amplio con una pared al fondo hecha de tierra. Recordando las palabras de las pixies, fueron buscando entre los muros de roca alguna piedra.

—Nada por aquí—dijo Brandon.

—Acá tampoco—concluyó Nabu.

—Ajá—Sky se veía entusiasmado—Creo que es ésta.

Una roca sobresaliente con forma casi redonda fue aplanada por al soberano de Eraklyon. Al instante, un poco de luz formó un cuadrado perfecto en la pared de tierra, abriendo una puerta que dirigía a un ancho pasillo iluminado por antorchas.

Estaban ansiosos y a la vez desesperados. Mientras más se acercaban, iban comprobando que los poderes mágicos otorgados por Faragonda, Sladino y los Reyes, iban menguando hasta casi desaparecer. Eso explicaría porqué las winx no habían escapado. El lugar lucía espantoso.

No les preocupaba pelear sin poderes, realmente estaban acostumbrados a usar la fuerza, ingenio y sus armas para ello. Lo que les inquietaba es que, si bien para ellos la magia no era vital, para las hadas y criaturas mágicas, sí. Y si las chicas llevaba ahí casi tres semanas, seguro estarían débiles.

Dejaron esos pensamientos para enfocarse en dónde seguir. Tune había mencionado el segundo pasillo. No supieron a qué se refería hasta que, caminado como quince metros, encontraron cinco entradas a diferentes túneles. Se fueron por el marcado con dos líneas y fueron avanzando. Llegado un punto las antorchas se acabaron y el pasillo era tan estrecho que debían ir en fila india, iluminando el lugar con linternas.

Ahora el aspecto del lugar era medieval, con paredes de bloques enormes, enmohecidos. Un olor espantoso comenzó a colarse por el aire y también la sensación de estar atrapados.

Al final, sobre las paredes del estrecho túnel habían seis puertas distintas. No tardaron ni dos minutos en tumbarlas y encontrar seis espantosos calabozos, en inhumanas condiciones, y a diferentes cuerpos humanos allí abandonados. Sintieron que el alma escapaba de sus cuerpos cuando las reconocieron.

No podían ser ellas. Pero… pero… ¿Qué inhumana bestia habría podido dejarlas así, heridas, maltrechas, agonizantes?

Riven corrió hacia Musa y la cargó suavemente entre sus brazos. Sentía su cuerpo helado, la respiración de la chica era tan suave que apenas y podía sentirla. Su corazón iba a un ritmo muy lento, tenía cortes profundos y golpes por todas las partes de su cuerpo y lucía flaca, pálida, mugrienta…

—Oh Musa—trató de hacer que reaccionara, pero después, temiendo que algún hueso estuviera roto, no la movió.—Respóndeme, Musa ¡Por favor!

—¡Flora!—gritaba Helia, sin que la chica pudiera abrir los ojos. El largo cabello del hada de las flores estaba sucio y ahora parecía negro en vez de castaño.

—Bloom ¿Puedes oírme? Respóndeme, Bloom—no había nada más que hacer.

En todas ocurría lo mismo. Sabían que no estaban muertas, pero tampoco faltaba mucho tiempo para que eso ocurriera. Las cargaron suavemente y fueron caminando a paso lento por el pasillo, directo hacia la salida.

Lo que más les extraño fue no encontrarse con ningún solo guardia o especie de protector. Acreditaron eso a la suerte y apenas fue el espacio más ancho echaron a correr como si sus vidas dependieran de ello. La nave no estaba realmente lejos y les agrado ver que las chicas parecían moverse un poco cuando les dio la luz del sol.

Llegar a Alfea fue su prioridad y gracias a la excelente dirección de Sky y Riven, llegaron en menos de quince minutos. Las winx fueron inmediatamente llevadas a la enfermería.

o-o

Era una sala exactamente igual a las que se lucen en los castillos medievales de la Tierra, con una elevación de tres escalones donde reposaba en enorme trono de madera tallado. Banderas de un color verde caían adornando los muros y la mullida alfombra roja vestía al piso de madera.

En un lado de la enorme sala estaba una mesa llena de comidas y en el otro, el estante te libros mágicos. Al centro un pedestal con bola de cristal por donde se podía contemplar a los especialistas entrando a los calabozos.

Sentado en el único trono, un hombre de cabellos rubios con una reluciente corona brillando entre ellos sonrió maliciosamente. Tenía además una vestimenta antigua, un traje color rojo con bordados dorados que combinaban con una enorme capa de piel, sobre la cual estaba sentado.

A su lado, bajo los escalones, estaba un hombre alto y musculoso, moreno a más no poder de toscas facciones que contemplaba la escena de la esfera con rabia contenida. Sus puños amenazando con golpear cualquier cosa. Le desconcertó ver la ecuánime expresión del monarca, y dijo:

—No lo entiendo—decía—¿Por qué las ha dejado irse? ¡Tanto que me estaba divirtiendo con ellas!

—Esa era parte del plan—le respondió otro—Después de todo, tú las habrías matado y así no me sirven de nada.

—Pero…

—¡Nada de peros!—le respondió enojado—El hechizo ha terminado. No habrá nada que nos detenga.

Sonrió, mientras empezaba una carcajada que hizo estremecer los muros de piedra.

o-o

Alfea estaba hecha un alboroto. Las Winx habían sido encontradas, pero su estado era crítico. La doctora hacía todo lo posible entre remedios caseros y mágicos, y tardó horas enteras en volver su estado más aceptable.

Todas presentaban severos golpes, traumas físicos (seguro mentales también) y cortes diversos hechos con armas blancas en cada rincón de sus cuerpos. Tuvo que asearlas bien y restablecer su energía vital, increíblemente debilitada. Además de colocar cerca de cada una un conjuro especial para que sus poderes mágicos volvieran a la normalidad.

Extrañamente, su magia estaba tan herida como sus cuerpos, casi como si alguien hubiera querido modificar sus poderes, la forma de usarlos y el nivel de éstos. Repararlos fue tan difícil como lograr que las infecciones retrocedieran.

Otro punto crucial era su alimentación, en esas semanas seguro no habían comido nada o muy poco, pues estaban deshidratas y desnutridas. Alimentarlas fue difícil, ya que sus cuerpos estaban entrando a un estado crítico en el que no aceptaban alimentos; con unas pocas sopas ligeras fueron acostumbrando de nuevo a sus organismos a la comida, hasta poder darles verduras y carne.

La alimentación fue crucial, recuperándose más rápido conforme más eran alimentadas. Aún con todos los cuidados expertos otorgados, ellas seguían completamente inconscientes.

En las tardes, las Winx recibían todo tipo de visitas. Algunas estudiantes se presentaban para comprobar el estado de sus maestras, llevando de vez en cuando regalos. Los maestros también frecuentaban el lugar, pero no tanto como Faragonda que usualmente estaba ahí casi toda la mañana.

Roxy tan pronto acababa sus clases iba a la enfermería y no salía de ahí hasta muy entrada la noche, esperando que sus amigas pudieran volver a levantarse pronto. Oritel y Mariam cuidaron de Bloom un tiempo antes de tener que regresar con urgencia a Domino, casi lo mismo que los padres de todas las demás. Antes de irse prometieron regresar pronto y colocaron entre todos un hechizo que las protegería de cualquier intento de ataques por parte de seres malignos.

Las visitas que nunca faltaban, las que más temprano llegaban y más tarde se iban, eran las de los especialistas. Había ocasiones incluso en que se quedaban dormidos ahí. Se pasaban la tarde tratando de hacerlas despertar sin éxito aparente; aunque según la doctora estaban haciendo un trabajo de reanimación mental excelente.

Había pasado una semana desde que las encontraron y no había mejorías. Las pixies también se la pasaban siempre ahí, con sus hadas, sin irse nunca del lugar. Usaban trucos mágicos sin conseguir buenos resultados.

Como todas las tardes, los chicos estaban al lado de sus respectivas novias tratando de animarlas para que despertaran. Postrada sobre una camilla, Musa seguía profundamente dormida. Su piel ya no estaba tan pálida, las mejillas le volvieron a ser sonrosadas y se le veía mucho mejor sus heridas que antes. Riven ponía siempre mucha música, de las canciones favoritas de Musa, en un intento de animarla.

—¿Recuerdas la canción, Musa?—le preguntó, bajando un poco el volumen del aparato—Tú me la mostraste hace unos meses, es de un grupo que te gustó bastante allá en la Tierra.

No había respuestas. Riven recordó el día en que Musa, muy entusiasmada, llegó a su departamento en la tierra para mostrarle una canción. A él también le gustó y la chica se la pasaba tarareándola casi todos los días. Cerró los ojos, él mismo empezó a cantar por lo bajo.

Wake me up inside, call my name and save from the dark…*

Bajó la mirada, y se asombró mucho de que Musa comenzara a mover sus párpados. Las manos le empezaron a temblar hasta que, en un impulso, se cerraron. Después las abrió y estiró los dedos, como quien recuerda la forma de moverse.

—¿Musa?—la llamó—¿Estás bien? ¿Me oyes?

La chica abrió los ojos, para cerrarlos por la fuerte luz ¿De dónde provenía aquello que le quemaba los ojos? Riven se puso entre ella y la ventana para que la sombra le llegara a la cara. Así, pudo nuevamente enfocar el rededor.

Lo primero que vio fue a un hombre, uno que le parecía vagamente familiar. Pero su mente quedó bloqueada, regresándola al espantoso recuerdo de un hombre encubierto que entraba en su celda y la… la…

—¿Quién eres?—fue lo primero que preguntó—¿Dónde estoy? ¿Quién eres? ¡Aléjate!

Había pánico en su rostro, uno que Riven jamás había visto en su valiente novia. Cerraba los ojos y se abrazaba a sí misma ocultándose bajo la manta. La doctora y los chicos se acercaron para ver qué estaba pasando, nadie comprendía nada.

—Musa, soy Riven. Tranquila, estarás bien.

—¡No me toques!—gritaba—¡Aléjense todos! ¡Déjenme!

Intentó pararse, pero estaba realmente débil y apenas se sentó quedó mareada. El hada de la música terminó acostada, agarrándose con fuerza la adolorida cabeza y viendo de vez en cuando a quienes le rodeaban con un horrible temor en sus ojos. Riven comprendió que incluso le temía a él, y por ello se alejó un poco.

La enfermera le dio unas pastillas para el dolor de cabeza y trató de hablar con ella, usando una voz suave y dulce. Musa no sabía que, además de medicina para el dolor, la mujer le había dado un tranquilizante. Estaba recostada y plácida, sin sueño para dormir pero relajada para charlar.

—Estás a salvo, en Alfea—le decía.

—¿Y qué es Alfea?

La enfermera apenas pudo esconder su desconcierto, cuando tocó suavemente la mano de Musa. El hada, con miedo, retiró la mano y la miró desconfiada.

—Alfea es una escuela para hadas—le explicó—Tu estudiaste aquí y ahora eres maestra, con tus amigas las Winx.

—¿Yo? ¿Un hada?

Musa levantó la mano y acaricio su cien, visiblemente irritada.

—No… no recuerdo nada… ¿Cómo decía usted que me llamaba?

Le sonrió.

—Tu nombre es Musa, eres el hada de la música, una poderosa y dulce mujer.

—Oh… ¡No sé!... es decir, no recuerdo nada.

—¿Qué es lo que recuerdas, pequeña?

—Un lugar oscuro, horrible, y mucho dolor… ¡No!—Musa cerró los ojos, agarrándose la cabeza con fuerza mientras empezaba a llorar.—No me hagan nada…

Riven, que estaba cerca viéndola, tuvo ganas él mismo de llorar. Nunca había visto a Musa tan destrozada física y moralmente. Verla herida y magullada no tenía comparación con descubrir que su dulce cantante estaba traumada, desconfiada y llena de miedos.

La enfermera la calmó nuevamente.

—No te apures pequeña. Pronto te recuperarás, ya verás.

Musa miró hacia los especialistas con desconfianza.

—¿Y quienes son ellos?

La enfermera miró a los chicos, después la calmó mediante dulces palabras.

—Ellos son los especialistas de Fuente Roja, grandes amigos tuyos y de tus amigas.

—¿Mis amigas?

—Si, ellas están inconscientes todavía. Seguro las reconocerás cuando despierten.—se paró y fue hacia los chicos, les habló en voz baja—Me parece mejor que se vayan y regresen mañana. Tengo que ir por la doctora para que diagnostique a Musa, aunque creo saber lo que tiene.

—¿Amnesia?—preguntó Riven, triste.

—Me temo que sí. Aunque estoy casi segura que es por un trauma psicológico realmente fuerte.

—¿Cree que si nos vamos se calmara?

La enfermera asintió.

—En ese caso, debemos marcharnos—dijo Nabu, mirando suplicante a sus amigos para que accedieran.

Renuentes, terminaron por acceder y se fueron.

o-o

Faragonda miró extrañada la nave de Fuente Roja alzarse por el cielo y desaparecer. Al ver el reloj, comprobó que era temprano. Apenas se levantó de su escritorio y la enfermera entró a su oficina, con semblante preocupado.

—Directora Faragonda, tengo buenas y malas noticias—le informó.

Faragonda rodeó el escritorio para ponerse enfrente de ella y después contestó:

—Dime Ofelia ¿Qué ha pasado?

—La señorita Musa ha despertado, y recientemente también la señorita Tecna. Pero lamento informarles que las dos tienen una severa amnesia.

—¿Qué tan severa?

—No recuerdan ni quiénes son—se mostró aflicción por parte de la mujer, que bajó la cabeza—Solamente mencionan un lugar oscuro, deprimente y horrible, donde había puro dolor. Imagino que son los lugares donde estuvieron encerradas.

—¿Tampoco han reconocido a los chicos?

—No.

Faragonda se quedó pensativa.

—Puede que sea un severo trauma psicológico—dijo la enfermera—Después de todo, es normal si consideramos que las chicas sufrieron fuertes torturas durante varias semanas.

—Aún así, las chicas son emocionalmente fuertes, han sufrido muchas cosas.

—En eso tiene razón, pero la mente actúa de manera distinta ante diversas circunstancias.

—Iré a verlas.

Faragonda caminó con Ofelia a su lado entre los pasillos de Alfea, en dirección a la Enfermería. Musa estaba sentada en su catre, y Tecna miraba de un lado al otro con miedo en los ojos, aún recostada. Se les veía cansadas, llenas de miedo e inseguras. Faragonda les sonrió maternalmente y les habló con dulzura.

—Hola chicas.

Musa y Tecna no ocultaron su desconfianza.

—No se apuren. Soy Faragonda, la directora de esta escuela. Me han dicho que no recuerdan ni quiénes son ¿verdad?

—¿A usted le interesa eso?—inquirió Tecna, con voz fría y mecánica.

—Sí, y mucho. Ustedes son importantes para mí y para todos. No se apuren, están a salvo aquí. Y verán que sanarán rápidamente.

Las dos hadas estaban confundidas y no confiaban realmente en aquella mujer que les sonreía amistosa. Estaban seguras de que no les haría daño, algo en su expresión les confirmaba que era honesta y buena. Pero todavía había mucho miedo en sus corazones como para considerar dejarse llevar por aquellas sensaciones.


*Bring Me to Life: Evanescence. Es solo un fragmento de la canción, literalmente significa "despiértame por dentro, di mi nombre y sálvame de la oscuridad" Es una gran canción, si quieren escucharla se las recomiendo. De cierta manera se acoplacaba un poco a la trama, su contexto. Probablemente la use en más capitulos más adelante, porque buena parte del fic lo inspiré en esa y otra canción xD

Pues si, mis queridos lectores. Las chicas han perdido todos sus recuerdos y están tan traumadas que nunca más serán las mismas... al menos no por ahora. Los miedos y sus fundamentos serán mejor explicados en el siguiente episodio, cuando hayan despertado todas. ¿Qué les hicieron Infinidad de cosas. Pero todavía falta mucho para que lo sepamos.

Pobres de los chicos, pero me temo que por el momento no podrán hacer nada. Comenzarán a ser de mayor utilidad más adelante, cuando la situación de un giro drástico. No daré más detalles, es todo lo que debo mencionar por el momento. ¿Reviews?

chao!