Capitulo 9: Réquiem de la Muerte
Sinceramente, prefiero más los días nublados que de sol: el sol es calido, alegre… pero no se adapta a todos los momentos; las nubes, en cambio, cuando uno está feliz se dispersan y cuando se está triste se juntan para llorar contigo.
- Jamás pensé que estaríamos involucrados en un asesinato…- le decía Mello a Matt, mientras yo los oía desde atrás.
- Sí, Mello… quién pensaría que una fiesta terminaría en esto… - le respondía el pelirrojo.
- Sólo espero que no culpen a ninguno del cuartel por lo que pasó ayer en la fiesta de Ryuzaki - sentenció Mello para luego ir un poco más rápido con Matt, perdiéndolo de vista
El número de victimas fatales en la que fue llamada "la masacre de los disfraces" fue un total de 46 personas. El país entero está de duelo por su perdida y las fuerzas policiales buscan incansablemente al culpable.
- Por… por qué tuvo que pasar esto, Near? - Me preguntaba Linda incansablemente con sus ojos llorosos.
- Debes estar tranquila, Linda - le contestaba Roy en vez de mí - Ya verás como L-sama al final resuelve todo el caso.
Yo guardaba silencio entre la multitud vestida de negro que cabalgaba bajo el detestable sol. Llegamos al punto donde las tumbas y un viejo órgano esperaban junto a una mujer de pelo castaño solitarios…
- Bueno, eso ha sido está misa fúnebre - dijo el sacerdote, un hombre viejo y de aspecto cansado - Aquellos que deseen expresar sus condolencias… - el hombre indicó el espacio donde estaba el micrófono - Señorita Takada, puede tocar algo, por favor? - la mujer asintió y empezó con la tonada.
La música comenzó a sonar: una triste melodía que retumbaba en nuestros oídos. Ni mi mejor juego o cigarrillos podían alegrarme en esos momentos, cuando L se acercó al estrado a decir sus palabras:
- No perdonaré a quien hizo esto… - silencio por parte del detective, para luego continuar - Son suficientes burlas! Juro que vengaré a estas pobres almas que perecieron ante mi presencia. Lo juro!
El ambiente cada vez más triste mientras esa sonata nos hacia sentirnos en lo más profundo del abismo. No aguantamos más y nos fuimos al cuartel, abandonando dicho entierro. El trayecto fue silencioso, nadie quería o tenía algo que decir…
- Ya estamos aquí, joven L - dijo Watari cuando estacionó el vehiculo.
- Debemos hablar, Watari - dijo Ryuzaki medio perturbado - Tú… tú eras el único que ayer no estaba… tú… sígueme… - y el pelinegro y el anciano entraron, seguido de nosotros.
Subimos con mello a su habitación; el se lavó la cara y mordió una de sus barras de chocolate con mucha fuerza.
- Estoy mal, Matt - me dijo - no se que hacer… Yo… creo que voy a necesitar más que mi ingenio en estos momentos… Matt… - lo miré - prométeme que no te irás nunca… te necesito.
Esas palabras fueron todo para mí; no se si fue la triste música que me invadió el alma o si mi cuerpo actuó por si solo: me acerqué violentamente a él y a apresarlo, desesperado por Mello… olvidándome completamente de mi albino.
- Matt! Qué haces!
- Mello… yo también te necesito.
Acompañé a Linda hasta su dormitorio, pues estaba muy afectada ante los sucesos ocurridos el día anterior.
- Near, no me dejes sola, por favor.
- Tranquila, no lo haré.
- Oh Near! - Linda se pone a llorar otra vez en su cama - Tengo miedo! Por qué nos pasa esto a nosotros!
- Linda, debes estar calm…
- Y si yo soy la próxima? No recuerdas lo que decía ese horrible mensaje en el salón? Y si pasa eso y yo no alcanzo a decirte que…? - Linda se tapó su boca con las manos.
- Decirme que - le dije a Linda mientras mi fría mirada la observaba.
- Near… - Linda estaba totalmente ruborizada - es que yo… ósea… yo… lo que quiero decir es…
- Linda dilo de una vez!
- Tú me gustas, Near!
Nunca pensé que esa frase inundara mi mente por completo. Me puse en blanco, lo sé, tanto que sólo unos segundos después me di cuenta que mis labios estaban siendo oprimidos por los de Linda. Ella me había besado…. Tendría una emoción en mi rostro en esos momentos? La verdad es que mi mente se recuperaba poco a poco mientras una cabellera amarilla aparecía… Mello.
Light Yagami salió al poco rato de haber llegado al cuartel. Caminaba por las soleadas calles con una ligera sonrisa mientras marcaba un teléfono en su celular.
- Señorita Kyomi Takada… Así es, soy Yagami Light. Sobre nuestra cita… será hoy? - decía el chico con una sonrisa triunfante - Muy bien, entonces la aplazamos dos horas. Bien, la espero… Sayonara, preciosa. - dijo antes de colgar.
El muchacho siguió caminando por la calle hasta llegar a una esquina donde un hombre de ropas negras aguardaba paciente.
- Quiere saber como se llamaba la música del funeral de hoy, señor?
- No es necesario, Mikami - le dijo Light con una sonrisa - Excelente trabajo el de ayer, a pesar de todo.
- Gracias - Mikami hace un gesto de agradecimiento - Y que es lo que haremos ahora?
- Estamos próximos a cumplir nuestro objetivo. No podemos fallar en estos momentos - Light miró su reloj - tendré una reunión con Takada hoy, por lo que L no se debe dar cuenta.
- Suerte entonces, Yagami-sama.
- Gracias, señor desconocido - y dicho esto Light se desvaneció entre las calles que iban adquiriendo el color del crepúsculo.
- Baaka! Qué haces! - empujé a Matt lo más fuerte que pude y con todas mis fuerzas lo saqué de encima mío, haciendo que volara por los aires y aterrizara en el piso.
- No es justo, Mello! - me grito mi amigo pelirrojo con la cara llena de rabia - Llevo años intentando olvidarme de mi Near para que tú seas feliz! Y cuando por fin lo logro y me fijo en ti… Tú te enamoras de mi bolita de algodón! - Matt se puso a llorar - Te odio Mello! Los odio a todos! - y con esa declaración salió corriendo de la habitación.
Tenía que entender todo lo que pasaba en poco tiempo: Matt me confesó que me amaba, pero que a la vez amaba a Near. Por qué a Near? Además dijo que a mi me gustaba Near… Me gustaba Near? Tenía que ir a buscar a Matt lo más rápido que podía para que me explicase todo, por lo que salí de mi habitación, pero no esperaba encontrarme con Watari-san en el pasillo.
- A donde va tan apurado, joven Mello? - me dijo el anciano.
- A ningún lado, permiso señor Watari - me moví molestamente y vi que al anciano se le caía un cuchillo muy fino, por lo que de inmediato empezaron mis deducciones - De donde sacó eso, Watari?
- Esto? - el viejo recogió rápidamente el objeto para luego guardarlo. - es sólo un implemento de la cocina para cortar los pasteles del joven L. Ahora si me disculpa, permiso.
Y así el anciano partió con rumbo desconocido, mientras yo hacía lo mismo buscando a un chico de pelos rojos sin tomar en cuenta la presencia de un pequeño de pelos blancos que se me cruzó en mi camino.
Recién cuando Linda se apartó de mi pude comprender la situación: Linda había dicho que yo le gustaba, pero… A mi me gustaba ella? Nunca había sentido emociones hasta ese momento, y después de ese beso… tampoco las sentía.
- Y Near… Yo… te gusto también? - me preguntó Linda.
Nunca había sentido emociones, es cierto… o al menos eso creía cuando recordé el miedo que sentí en aquel momento en que iba a morir, y que Mello me salvó… Mello… por que al pensar su nombre siento lo más parecido a un sentimiento? Era algo que debía averiguar.
- Linda… yo… Lo siento, esto es confuso para mí… No es que no te quiera, es sólo que… No lo entenderías!
Y con un chillido de desesperación escapé de la habitación mientras Linda me gritaba por mi regreso. Avancé por los corredores velozmente intentando no toparme con nadie, inclusive escuche llantos pero no les hice caso… hasta que choqué con una figura de negro.
- Ten cuidado por donde… Near? - era la voz de Mello.
- Me… Mello… - y sin razón alguna, me puse a llorar en sus brazos, mientras el hacía lo mismo sobre mi cabeza. Estoy seguro que ambas lágrimas se encontraban en algún lado. Ese era el momento que viviamos, sin percatarnos que cierta niña y cierto pelirrojo observaban la escena que el rubio y yo habíamos hecho…
Roy caminaba por las inmediaciones del subterráneo del cuartel, en busca de pistas que pudieran ayudarle a resolver el caso que ni los mismos adultos podían lograr solucionar. Iba bastante animado cuando, de pronto, escuchó de uno de los últimos pasillos unos ruidos extraños y siniestros.
- Q… Quien anda allí! - gritó el pequeño, logrando que todos los sonidos se convirtieran en silencio de inmediato.
El pequeño avanzó con una notable timidez hasta llegar a una de las puertas del subsuelo, donde en el mismo instante el ruido volvió a hacerse presente, captándose esta vez del claro grito de una mujer.
- Ahh! Ay… Ayudaaa! - se escuchaban los lamentos al otro lado de la puerta.
Roy ya tenía casi toda su deducción lista, pero sabía que algo no andaba bien "Es posible que al otro lado de la puerta esté el asesino. Sí así es, descubriré al culpable, pero seré comida de gusanos! Qué hago!" pensaba. En una reacción violenta y superando todos sus miedos, el joven abrió la puerta de golpe.
- So...co...rro… - decía una mujer encadenada, la cual su sangre era succionada hasta una especie de balde.
- No… no puede ser… - decía Roy sorprendido de que algo así ocurriera en el cuartel, sin notar que una sombra se levantaba desde la oscuridad hacia él.
- Quieres saber como se llamaba la música del funeral de hoy, joven Roy? - decía el hombre - Réquiem de la muerte, pequeño, ideal para cuando después del funeral las personas siguen falleciendo…
- No… no puede ser… Quién… eres tú? - Roy estaba sorprendido, asustado, atormentado… El era el primero que se enfrentaba cara a cara con el asesino, y no sabía si era el último.
- Creo que tú y yo debemos hablar, mocoso, es hora de explicarte algunas cosas que, si no entiendes ahora que estas vivo, las entenderás muerto como los otros detectives - decía el hombre con una sonrisa victoriosa - cierra la puerta, Roy.
….
Aysawa: Jefe, donde cree que estén todos… No he visto a nadie en un buen rato.
Soyshiro: Ni idea… Light y Watari tampoco están.
Ayasawa: En fin… El autor quería agradecer a su querida sempai, ya que sin ella este capitulo no hubiera sido posible.
Soyshiro: Las cosas se van despejando… Muy pronto sabremos quien es el asesino.
Aysawa: Por cierto señor… No cree que deberíamos ir a ver a Matsuda.
Soyshiro: Sí, por cada comentario que hagan Matsuda recibirá un pan más para comer, así que ayúdenlo =)
Aysawa: Pero debemos pedirle permiso a L, no es así?
Soyshiro: Claro. Gracias por leer. Vamos Aysawa, que encontrar a todos ellos en el cuartel es más difícil que encontrar a Wally…
Ayasawa: Sí señor!
