NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON IGINIO STRAFFI, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.

Primero: ¡Hola a todos!

¡Odio el gobierno de los estados unidos! ¡Lo odio!

Lamento decirles que seguro me atrasaré algo en las actualizaciones de este fic, yo me inspiraba viendo los capítulos por MegaUpload, y ya que no existe por esta polémica ley SOPA (Dios no permita que se apruebe) estoy buscando desesperadamente en otras páginas. YouTube me ha ayudado mucho, pero no tiene todos los capítulos, si alguien sabe de un lugar donde pueda verlos se los agradeceré muchísimo.

Bueno, volviendo al fic. Este es el capítulo cuarto y se enfoca al cien en los problemas de las chicas, sus temores y experiencias vividas. Ya casi acabo con el cinco pero no empiezo el seis, ojalá pueda encontrar un hueco de tiempo para ponerme a escribir.

P.D: Pasará mucho tiempo antes de que compre algo de Universal Music. ¡Extrañaré horrores a MegaUpload! T_T


Capitulo 4.

Terapias.

Eventualmente, las demás Winx despertaron. Pero estaban en las mismas condiciones, llenas de ese pánico hacia las personas, teniendo como único recuerdo su prisión en esa horrible cueva. No sabían quiénes eran, ni en dónde estaban, o cómo habían llegado ahí.

Roxy trató de muchas maneras hacerles recordar todas las charlas y emocionantes aventuras en la Tierra, cuando la ayudaron a enfrentarse al Círculo Negro y contra las Hadas Vengativas. Cómo habían obtenido sus poderes Beliviex, y los dones del destino.

Pero las chicas la miraban como si hablara de otras hadas. Es más, ellas no podían creer que existiera la magia. Era como si absolutamente todos sus conocimientos y poderes hubieran desaparecido, lo cual no era lógico. Faragonda se la pasaba en vela buscando qué clase de hechizo o conjuro hubiera podido causarles ese efecto, sin encontrar nada.

Los especialistas también sufrían. Ellos veían a sus novias desconsoladas y destrozadas sin poder hacer nada. No los recordaban, y apenas un hombre se les acercaba un poco, le rehuían como si fuera a atacarlas. Podían tal vez dejar que se acercaran Roxy y Faragonda, pero las Winx no podían ver en los chicos personas confiables, porque siempre recordaban a ese horrible verdugo enmascarado que se les acercaba en las noches…

¡No! ¡No podían soportarlo! Por las noches despertaban entre gritos por las horribles pesadillas, que no eran más que recuerdos de su estancia en esas mazmorras. Temblaban, murmuraban entre sollozos que se alejaran de ellas y, echas un ovillo, miraban hacia la luna sin poder dormir.

No comían mucho, porque decían no tener hambre ni ganas. Efectivamente, la cantidad de traumas que se les veía eran enormes. Por las mañanas llevaban ya horas despiertas, porque no podían dormir después de sus pesadillas. Veían el sol como si fuera un milagro y apenas soportaban sus cálidos rayos.

No podían estar solas, porque inmediatamente se llenaban de miedos, era lo mismo si se quedaban en la oscuridad. Por el día temblaban o se estremecían entre recuerdos, se mordían las uñas, retorcían mechones de cabello, partes de sus ropas o las sábanas. Siempre tenían expresiones tristes y aterradas. Desconfiaban de todos, especialmente de los chicos ¡No podían ver un hombre sin chillar por el terror!

Fueron mandadas dos días después a terapias psicológicas. Para ello, llamaron a la mejor psicóloga de todo Magix. Un hada dulce y comprensiva llamada Sarahí. La delgada mujer de largos cabellos castaños, ojos azules y piel morena llegó al castillo con la maleta llena de libros psicológicos, enfoque en psicoanálisis, además de unos cuantos cambios de ropa.

El primer día se la pasó inspeccionando en los expedientes de las hadas, entrevistando a sus profesores, novios, y compañeros para conocerlas mejor, creándose así un perfil aproximado de su carácter anterior. Después, hizo uno rápido con unas cuantas preguntas hechas las Winx. El caso era impresionante.

¿Cómo seis jovencitas risueñas, enamoradizas, pasionales, seguras, poderosas, con carácter y bondadosas se habían transformado en mujeres inseguras, miedosas, desconfiadas y cínicas?

Había que actuar pronto.

Musa estaba cruzada de brazos, viendo por la ventana. No le gustaba salir de la enfermería. Es decir, Alfea era lindo, pero aún así odiaba estar lejos de la gente y en esa oficina estaba con una sola persona. Sarahí anotaba unas cuantas cosas en una libreta que después bajo, y le prestó toda atención.

—Hola Musa ¿Me recuerdas?—preguntó.

—Sí, es la doctora Sarahí.—Faragonda ya les había presentado a la psicóloga, y explicado que su función sería ayudarlas a superar sus temores. Con tal de no tener pesadillas, todas aceptaron las terapias.

—Así es.

Le sonrió.

—Y dime querida ¿Qué es lo que recuerdas?

Musa bajó la cabeza con tristeza.

—Nada. Solo sé mi nombre gracias a la maestra.

—Me dijeron que tienes unas pesadillas muy feas ¿Me las puedes contar?

Musa miró hacia el escritorio, tronándose los dedos por la ansiedad. Suspiró mientras temblaba un poco al recordar, y después, contó con voz temblorosa:

—Estoy encerrada en un cuarto oscuro y sucio, encadenada, y de repente entra un hombre… yo no se quién es, pero si sé que me hará daño. Estoy aterrada, quiero escapar. Tengo hambre y frío, grito pero nadie me hace caso. El hombre se me acerca y después… nada. Despierto.

—¿Eso todas las noches?—Sarahí anotaba toda la descripción en su libreta.

—No—y la voz de Musa de repente se volvió suave, dulce—Unas veces tengo un sueño lindo.

—¿Ah si?

—Así es.

—Descríbelo.

—Estoy bajo unos árboles, tarareando. De repente llega una mujer bella, delgada, con rostro amoroso y se me acerca. Tiene la voz más hermosa que nunca he escuchado, me abraza con ternura y dice que me quiere… no estoy segura de quién es, pero estoy convencida de que también la quiero.

—Muy bien Musa. Me alegro de que te hayas abierto tanto. No debes tener miedo Musa, hay un poderoso encantamiento en este castillo y te aseguro que nada oscuro o malvado te atacara ¿Estarías más tranquila si me quedó contigo en la noche, duermo en la enfermería?

Los ojos de Musa se iluminaron.

—¡Desde luego!

—Bien. Ahora, por favor déjame sola con tu otra compañera. Mañana seguiremos con la terapia.

Musa se puso de pie, más calmada, saliendo de la oficina. En su lugar entró Stella, la rubia tomó asiento en la silla donde antes estaba el hada de la música. Cruzó las piernas y no habló:

—Antes de que me pregunté—Sarahí la miró fijo—No sé quién soy, ni de dónde vengo. Sí, tengo pesadillas. Sueño con un hermoso y alto palacio en donde me tratan como princesa, de repente, una pareja se posa enfrente de mí. Son unos reyes, lo sé porque se ven majestuosos, ellos me sonríen, quiero ir a por ellos pero se alejan, más y más. Después me caigo siguiéndolos, el lugar se hace oscuro, y aparece un hombre enmascarado.

Sarahí escribía todo rápidamente y asentía a veces. Estaba asombrada del parentesco en la mayoría de los sueños.

—Bien…

Stella la miró fijo.

—¿Cree usted que podrá ayudarme?

—No veo porqué no.—y le dedicó una mirada comprensiva—Ahora, cuéntame, ¿Tienes de vez en cuando sueños lindos?

—Sí—la cara de Stella se iluminó por la felicidad.

—Dímelo.

Se relajó, recordando aquel sueño en que estaba bajo un árbol, recargada en los brazos de un alto y fuerte muchacho que le sonreía.

Stella salió del consultorio y se encontró en el pasillo con Roxy. El hada le sonrió acercándose de manera rápida.

—¡Hola Stella!

El hada de la luz retrocedió un poco, algo temerosa. Pero, después, le sonrió.

—Hola Roxy.

—¿Has dormido bien?

—Eh… más o menos. Mejor que otros días sí.

—Eso está muy bien.

—Me tengo que ir pronto…

Roxy entendía que Stella—como todas las Winx—se sentían extrañas ante personas que no conocían, bueno, recordaban. Así, se dedicó a asentir mientras le decía.

—Entendido, nos vemos en la enfermería más tarde.

Stella vio a Roxy alejarse y pensó que la chica era simpática. Se fue hacia la enfermería rápidamente.

o-o

Sarahí cumplió con su promesa y durmió la noche entera con las Winx. Éstas mejoraron porque no despertaron en toda la noche. Era la hora de la comida, eso significaba que las dejarían solas por casi una hora. Con las bandejas llenas de alimentos enfrente de ellas, las Winx se miraron entre todas.

—No sé ustedes—dijo Bloom—Pero este estofado no parece ser muy… sano.

—Dímelo a mí—continuó Stella—No sería malo que nos dieran otras cosas de vez en cuando.

—Suenas como una princesa—sonrió Musa.

—Y lo soy—río orgullosa—Soy la princesa de Solaria… o eso me dicen.

Todas comenzaron a reír.

—Según ellas soy la princesa de Andros—Layla agarraba una cucharada de estofado—¡No sé ni dónde está ese planeta!

—Dímelo a mí. Melodía suena tan…. Extraño. Es decir, no parece el nombre de un planeta ¿O si?

—Para nada.

—Domino ¿Será juego o reino?—cuestionó Bloom.

—Quién sabe. La verdad, no estoy segura de que nos digan toda la verdad—dijo Flora con voz tímida.

—Yo sí confío en ellas, pero… no lo sé. Esos sueños están muy presentes—mencionó Tecna.—Es lógico lo que nos cuentan.

—Lógico—sopesó Musa—Puede que sí. Aunque… bueno, sabrá Dios.

—¿Ustedes creen que somos hadas?—preguntó Stella.

—Magia—dijo Tecna con ironía—Yo lo dudo. Si fuéramos hadas ya tendríamos alas ¿No creen?

—Según Faragonda hay que transformarnos.

—¿Cómo? ¿Somos una especie de guerreras astrales o qué? ¿Amazonas?—se rieron por la ironía de Musa.

—No sé ustedes, pero al menos estar todas juntas es confortable—agregó Bloom, ganándose sonrisas de todas las demás.

—En eso tienes razón.

—Si, es mucho mejor estar todas que con la señorita Griselda—dijo Stella—Me da miedo esa mujer, siento que no le agrado.

—¿Cómo sería eso si apenas la conoces?—le cuestionó Tecna.

—Se supone que estudiamos aquí, a lo mejor Stella era su dolor de cabeza—dijo Layla, que miraba asqueada la comida en su regazo.

—No suena nada mal.

—Lo que más me desconcierta son los muchachos—decía Musa—Es decir, siempre que vienen se ven tan interesados en nosotros y… no lo sé… siento por ellos una especia de amistad.

—Sobre todo con el de cabello magenta ¿verdad?—Bloom lo mencionó con picardía—¿Cómo se llamaba?

—Riven.—le respondió Musa—Y sí, siento hacia él algo, especial. Como tú con Sky.

Bloom se sonrojó toda.

—Es guapo—afirmó—Pero, no sé…

—Los chicos de verdad parecen agradables, sobre todo Nabu.

—Claro Layla, para ti Nabu debe ser el número uno ¿cierto?

—Y el tuyo es Brandon ¿A que sí Stella?

El hada bajó la cabeza.

—¿Qué? Admitan al menos que tengo buenos gustos.

Se rieron.

-Además, nada se compara con lo de Timmy y Tecna.

El hada de la tecnología se sonrojó.

—No lo sé, se ve tan tímido

—Vamos que así te gusta.

—Como a ti Helia.—Flora se calló de inmediato.

—Nadie se le compara—agregó.

—Deberíamos confiar más en ellos—declaró Bloom—Si quisieran hacernos daño ya lo hubieran hecho.

—Creo que tienes razón.

—¿Mañana?—preguntó Musa—Vendrán en la tarde ¿cierto?

—Es verdad-

—Mañana tendrán una oportunidad-

o-o

Sarahí apuntó lo último con una enorme sonrisa en su afable rostro. Dejó la libreta de lado, cruzó las dos manos y miró hacia Flora con cariño. Dijo:

—Estoy muy contenta de que tú y tus amigas hayan decidido confiar en los especialistas de Fuente Roja.

Flora parpadeo como confundida.

—¿Ha dicho amigas?

—Claro—respondió—Eso son las demás chicas ¿No? Tus amigas.

Flora se quedó pensativa unos segundos, analizando en retrospectiva todas las charlas que había tenido con ellas. Compartían un mismo trauma, un mismo proceso de sanación, las mismas dudas, conflictos y además, parecían conocerse. Muy en el fondo sentía una empatía intensa.

De hecho, pensándolo bien, Flora confiaba mucho más en las chicas que en la propia Faragonda. A ellas las seguiría sin dudar. No estaba del todo segura de saber cómo describir ese sentimiento, quizás nacido de las noches de pesadillas en que se consolaron, o las tardes cuando charlaban, o cuando se animaban entre sus propios temores.

Miró a Sarahí fijamente, todavía pensando lo más profundo de su mente. Al final, sintió su corazón dar una especie de salto, casi como alegre, cuando dijo:

—Sí, creo que tiene razón. Son mis amigas.

—Has progresado mucho y muy rápido Flora—el hada sonrió orgullosa—Así como tus amigas. Tiene gran determinación. Debo decirte, confiar en los especialistas puede resultarles difícil. No apuren las cosas, limítense a una linda charla, calmada, ya el tiempo les dirá que hacer ¿de acuerdo?

Flora asintió vehementemente.

—Haré como usted me dice, doctora.

Flora se puso de pie y extendió su mano hacia Sarahí. Ésta la estrechó.

—Nos vemos mañana.

Salió de la oficina. Era la última de las Winx en tener su terapia diaria, como era de tarde, supuso que los chicos ya habrían llegado. Apenas abrió la puerta de la enfermería vio un desfile de capaz azules ondear de un lado al otro. Todos la miraron sonrientes y saludaron con diferentes gestos.

Ella caminó hacia su catre, nada sorprendida de que en él estuviera Helia. El chico esbozó la sonrisa más perfecta que antes viera y se hizo un lado para que se sentara. Flora tenía aún miedo, parte de su cuerpo temblaba. Cerró las manos en puños, controlándose para tomar asiento. Helia se puso de pie a una distancia considerable, gesto que la chica agradeció enormemente.

Aspiró hondo, después, miró al chico con curiosidad. Notó una libreta escondida en el bolso de su pantalón. Bueno, eso ya era algo:

—¿Tú escribes?—señaló la libreta.

Helia la sacó y hojeó un poco, para mostrarle unos versos que le tendió.

—Es de mis pasatiempos favoritos—respondió.

Flora cogió la libreta, era pequeña y la letra muy fina. Leyó los versos sintiendo algo removerse dentro de su corazón; era una sensación de bienestar intenso que no había sentido en todo el tiempo llevado en aquella enfermería. Las palabras eran sencillas, pero colocadas de magistral manera que realzaban sentimientos al grado de que ella misma los experimentaba con ahínco.

Le dio la libreta, con lágrimas en los ojos. Helia agarró el cuaderno viendo a Flora preocupado.

—¿Qué ocurre?

Flora se limpió las lágrimas.

—Es hermoso—dijo.—Escribes realmente bien.

—Bah, no es nada.

—Todo lo contrario… creo que ese es un gran arte.

—Muchas gracias, Flora.

Al lado de Flora estaba el catre de Layla. Ella mantenía una conversación más animada que ninguna otra con Nabu. Stella, que le seguía, mostraba algo de timidez mientras Brandon agarraba tiernamente una de sus manos. Bloom parecía estar algo contenta de que Sky se mostrara tan atento. Tecna encontraba fascinante la pequeña computadora de Timmy y dejaba que él le explicara todo, con emoción,

Musa parecía la más retraída. Había algo en Riven que le inspiraba no solo confianza, si no una sensación de frialdad inmensa. Como… si viendo su expresión, no encontrara nada. No era el caso, el chico la miraba con ternura, pero… había algo que no la dejaba pensar bien. Una especie de neblina entre sus pensamientos.

Riven estaba muy nervioso, nunca había sido esporádico y romántico como el resto de sus amigos. Pero conocía bien a Musa y esperaba que eso le sirviera de algo.

—Te traje esto—le tendió un reproductor de música, minúsculo—Tiene unas canciones que creo te gustarán.

—Oh, gracias—lo agarró emocionada—Es tierno de tu parte.

—Solo espero que te agrade.

—De verdad me gusta.

Riven había puesto las canciones favoritas de Musa en el reproductor, unas cuantas que ella grabó en la tierra y otras que, según los dos, eran sus canciones. Esas con las que identificaban su relación y momentos especiales de la misma.

Musa alzó su mirada, había una pequeña sonrisa en el rostro de Riven. No estaba segura de porqué, pero en esos momentos, sintió que podía confiar plenamente en él.


Las psicólogas son esenciales para traumas tan fuertes como el que las chicas han tenido. Sarahí jugara un importante papel dentro del fic, para ayudar tanto a las chicas del Winx club como a los especialistas. El vínculo que unía a las winx por ser amigas, la atracción hacia los chicos y su debida confianza, todas esas cosas y más no han desaparecido aunque sean incapaces de recordarlo ¿La razón? Se verá más adelante. Lo que puedo decir es que ellas conservan aún sus sentimientos.

Comentarios:

Maii-UchihaLove07: ¡Me uno al club! se me olvidaban tanto las contraseñas que las anoté en una libreta que llevo siempre conmigo para que nadie la lea xD Pero bueno, muchas gracias por leerme y además por lo de ortografía. Me la paso checando el diccionario cuando puedo porque siempre me ha gustado leer fics de calidad, más escribirlos :)

michel95: no puedo prometerte que actualizaré rápido todo el tiempo, entraré en clases el lunes y dudo gozar de mucho tiempo libre entonces. Pero te prometo que terminaré el fic.

CamilyRose: Las reacciones de los chicos serán variadas a lo largo del fic, pero trataré de enfocar un capítulo en escenas como las que me narras, para hacer la historia más intensa. Una de las intenciones es que los especialistas empiecen a madurar, al igual que las winx, por medio de estas pruebas.

RoseMarie1314: no he escuchado esa canción, pero la buscaré y veré que puedo hacer. Gracias! :)

Tinteii: es de mis canciones favoritas, y ando buscando más de Evanescence y de otros grupos para irlas "colando" a lo largo del fic. Se aceptan sugerencias xD

Bueno, me despido. Espero que el capítulo les haya gustado ¿Reviews?

chao!