NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE IGINIO STRAFFI, SOLO ME DIVIERTO AL ESCRIBIR.

¡Hola nuevamente! ... eh... bueno, sé que ha pasado muchoo tiempo desde que actualicé pero, en defensa de mi ser, ¡No tenía idea de que escribir! Hasta que abrí el documento de Word y dije "que salga lo que quiera salir" y... ¡Salió esto!- Me impacta mi elocuencia (sarcasmo)

En fin, solo espero que en este tiempo no se hayan olvidado de mi persona y tengan piedad para leer este humilde capítulo, corto pero vital:

Comentarios:

lallala: thanks!

Tinteii: muchas gracias, sí, todos esos son míos.

Panchiwinx: Vaya, tenemos algo en común :)

michel 95: A mí también me gusta mucho más Riven/Musa, ellos tendrán su momento más adelante, lo verás.

RoseMarie1314: Si, yo los escribí, muchas gracias por opinar así :) Te doy toda la razón, el tiempo pasa muy rápido... parece ayer que veía esta caricatura sentadita en el sillón ¡Qué días!


Capitulo 7.

Manipuladas.

La noche, fría por el viento que corría entre los árboles, era infinitamente oscura. Las veladoras prendidas en unas cuantas habitaciones de Alfea se debatían contra las tinieblas para dar un poco de luz. La enfermería, donde se supone debía haber puro descanso, permanecía silencioso y escalofriantemente oscuro.

Flora tenía algo de frío y tiró de las sábanas para cubrirse hasta los hombros. Se removía en el catre sin dejar de pensar en Helia. Los poemas aún resonaban en su mente, repitiéndose una y otra vez. Veía el recuerdo de sus suaves ojos, de sus cálidas manos, atenta sonrisa; y se sonrojaba entera las mejillas. Había una conexión especial entre ella y Helia, no le cabían dudas al respecto.

Layla no estaba muy diferente y pronto las dos se percataron de que estaban despiertas. Sentándose, se vieron a los rostros (sus catres eran continuos).

—¿No puedes dormir?—le preguntó Flora.

Layla negó.

—No dejo de pensar en Nabu.—respondió—Es una sensación extraña.

Llevo una mano hacia su vientre, llevaba todo el día revoloteando en él la incómoda sensación de nervios y júbilo.

—Imagino…. A mí me pasa lo mismo. Pero con Helia.

—Helia… no lo sé. A mí no me termina de agradar.

Flora se encogió de hombros,

—Deberías ver las cosas que escribe…

—¿Te escribe poemas?

—No sé si son para mí, pero realmente escribe y muy bien.

—Claro que son para ti—le dijo con una sonrisa—Se nota que él tiene sentimientos muy fuertes para contigo, Flora.

—Nabu no se queda atrás ¿Verdad Layla?

Stella, que estaba acostada y profundamente dormida al lado de Flora, musitó unas cuantas cosas entre sueños y se dio la vuelta. Las dos hadas vieron a su amiga que volvía a dormirse sin dificultad, para luego susurrar increíblemente bajo;

—No hagamos mucho ruido.

—No—acordó Layla—Y tienes razón, con Nabu… es por eso que no me termina de simpatizar.

Flora le dedicó una mirada de lo más inquisidora.

—¿No te agrada? ¿Por qué?

Layla se cruzó de piernas, se le veía algo nerviosa.

—Me mira de una manera tan soñadora… no creo que alguien sienta cosas tan profundas por una persona en tan poco tiempo de conocerla.

—Aquí el punto es—le interrumpió Flora—Que aunque para nosotras es poco tiempo, podríamos llevar años de conocerlos ¿No te has puesto a pensar en eso?

—Claro que sí…. Solo que.

—¿Sólo qué?

Las dos hadas se volvieron asustadas cuando escucharon la voz uniéndose a su conversación. Bloom les sonrió poniéndose de pie para sentarse en la cama de Flora.

—No se callen, también quiero saber.

—Lo lamentamos Bloom—se disculpó Flora—¿Te hemos despertado?

—No del todo. Tampoco estaba teniendo precisamente unos lindos sueños.

Layla se estremeció.

—¿Pesadillas otra vez?

—Así es.

El viento soplaba muy fuerte y golpeaba la ventana, haciendo que temblara. Al lado de la misma estaba un sillón grande donde dormía Sarahí, en una incómoda posición recargando la cabeza en ambos brazos. Los mechones de cabello le cubrían la cara y mitigaban el sonido de sus ronquidos.

Pero el cristal vibrando causaba un ruido espantoso que las hizo temblar. Súbitamente, la ventana se abrió. Las cortinas comenzaron a moverse con fiereza y hojas de los árboles entraban. Sin que las Winx se percataran, una esfera oscurísima con destellos azules entró y se posó encima de Sarahí, penetrando en su cabeza. La psicóloga se removió un poco, cayendo a un sueño muy profundo.

Las demás winx se despertaron con el ruido y la ventana abierta. Bloom saltó y la cerró, acomodándose el despeinado cabello. Ya nadie dormía.

Tecna, que estaba cerca de la puerta, prendió las luces.

—¿Todas están bien?—preguntó.

Al unísono respondieron con un "si".

—Pero que de aire, espero que no sea una tormenta—dijo Stella, cruzándose de brazos.

—Yo espero no despertar a nadie….

—¿A quién podrían despertar, mis pequeñas?—preguntó una dulce voz.

Voltearon, encontrándose con una mujer de pie, cerca de la ventana. Tenía el cabello negro, ondulado y caía hacia el suelo en bucles brillantes. Ojos de un color violeta, resaltando los labios pintados de ese mismo color. El vestido blanco tenía un corte divino, la falda larga le cubría las piernas y un escote revelaba sus hombros. Era realmente bella.

Y les era conocida.

—Mis señoras—dijo, inclinándose ante todas—Me alegro poder encontrarlas finalmente.

—¿Quién eres tú?—preguntó Bloom, dando un paso al frente.—¿Qué haces aquí?

—Me llamo Andra y soy la protectora de todas ustedes—se alzó de modo en que pudiera verlas a los ojos—He estado buscándolas, lamento haberlas desprotegido.

—¿Buscándonos? ¿Por qué?—inquirió Musa.

—Las han secuestrado. Mis señoras, es natural que tengan muchas dudas, pero debemos salir de aquí cuanto antes—Andra estiró ambas manos y un portal se abrió delante de las Winx—Debemos salir, se los explicaré todo en el camino.

—No me iré contigo hasta que no me expliques qué sucede—declaró Tecna.

—No hay tiempo, mis señoras. Pronto vendrán por nosotras.

—¿Quiénes?

—Unos muchachos que quieren embaucarlas… por favor, confíen en mí.

Sus ojos brillaron, y en la mente de todas las winx apareció la misma imagen: Andra salvándolas de terror, del sufrimiento, y llevándolas a un lugar de mucha paz donde les juraba eterna protección.

Algo se removió en el interior de cada una de ellas. Y bajaron los rostros, indecisas, mientras idea extrañas y hechizos que no sintieron penetraban en su ser.

o-o

Roxy se paró de un salto.

Algo anda mal.

Algo andaba MUY mal.

Podía sentirlo. Una esencia oscura había conseguido entrar en Alfea, y ella simplemente sabía que tenía relación con las Winx, sus amigas. Poniéndose las sandalias, el hada de la tierra salió presurosa de su alcoba y corrió hacia la enfermería.

Llegó, abrió la puerta. El lugar estaba oscuro, Sarahí dormida en el sillón, la ventana abierta de par en par y todos los catres vacíos.

La tormenta que se suscitaba en el exterior era tan intensa que por la ventana entraban toneladas de agua, viento y hojas. Roxy se cubrió el rostro con los brazos para poder cruzar la habitación y cerrarla, prendiendo las luces con un poco de magia. Sarahí, empapada de pies a cabeza, no despertaba.

Sus temores se habían cumplido. Roxy pidió ayuda a Faragonda y Griselda. Llevaron a Sarahí hacia su despacho, no querían limpiar la enfermería sin antes haber investigado lo que ahí ocurrió. La enfermera trató a la psicóloga; ella tenía un hechizo bastante potente y que, por desgracia, no tenía los recursos para romper. Además, se había expuesto tanto al frío bajo la ventana la noche anterior que se resfriaba. Con la ayuda de las pociones del maestra Avalon, pudo la enfermera quebrar el hechizo de Sarahí, aunque no por eso ella despertaba aún.

Los especialistas fueron llamados. Entre ellos y Faragonda analizaron detenidamente la enfermería. Había restos de magia inter-dimensional, no lo cual indicaba un viaje a través de algún portal mágico. Timmy trató de usar la energía para recrear las condiciones del portal y saber hacia dónde se las habían llevado, pero no tuvo éxito.

Lo más desconcertante es que no había ni una sola evidencia de peleas. Nadie se despertó en la noche por gritos o ruidos de combate. De no ser por la intuición de Roxy, nadie se percataría de la ausencia de las Winx hasta en la mañana. Ellas se habían ido por su propia cuenta, o las secuestraron cuando estaban dormidas.

Toda Alfea y la comunidad mágica estaban consternadas y llenas de pánico. ¡Las winx habían desaparecido de nuevo! ¿Cómo consiguieron entrar a Alfea, si estaba siendo custodiado además por potentes fortalezas? ¿Cómo y quiénes consiguieron burlar toda esa seguridad? ¿Qué le habían hecho a Sarahí, aún inconsciente y sin señales de poder despertar pronto?

Los especialistas de Fontana Roja estaban tan mal, moralmente hablando, que Saladino estuvo muy tentado a la idea de mandarlos a dormir o a descansar. Naturalmente los jóvenes no lo aceptaron. Ellos necesitaban, en ese momento, saber dónde estaban las mujeres que más querían en la dimensión mágica. Tenían esa gran necesidad de saber qué les había pasado, y, costara lo que costara, las traerían de vuelta... una vez más.

Aunque la pregunta seguía volando en el aire ¿Quién tenía tanto poder como para hacer eso?

¿Quién? ¿Acaso el mismo malnacido que se las había llevado, la vez anterior?

o-o

Musa estaba de pie en una habitación, completamente sola. Extendió su mano y vio las hermosas telas brillantes que decoraban su piel. Ella era un hada muy poderosa. Ella era el hada de la música. Los acordes y el sonido se rendían ante su presencia y podía hacer con ellos lo que le pareciera bien, porque su señora.

Pero más que placer al saber quién era y lo que podía hacer, Musa sentía odio. Un odio acérrimo. La habían engañado, mentido, humillado y maltrato con lujo de lucro. Y ella, no se dejaría vencer tan fácilmente. Desde luego que no.

Ni ella ni sus amigas. Ahora que sabían toda la verdad, aquellos que las traicionaron y trataron de utilizarlas lo sufrirían caro. Quien con fuego juega, se quema. Así pues, ella sería quien con sus propios poderes y guiada por la venganza más justa de todas, castigaría a esos "niños" que se portaron tan mal.

Musa se miró en el espejo nuevamente. Sí que era un hada hermosa. Como todas sus demás amigas.

—Andra—llamó.

Inmediatamente la mujer, vestida aún de blanco, apareció:

—¿Me llamó, mi señora?

—Sí—fue su respuesta—¿Dónde están las demás?

—En el Comedor, mi señora.

—Gracias.

—¿No irá usted a comer?

—En un momento.

Andra desapareció por la puerta. La alcoba donde Musa se encontraba era amplia, enorme y muy lujosa. Pintada de colores violáceos y con diseños de notas musicales, era el lugar donde ella había reposado calmadamente sus días como Hada de la Música antes de que la traicionaran.

Musa no tenía dudas de que Andra era sincera, y que todo lo mencionado por ella era verdad. Y ¿Qué esperar? La justicia clamaba por ser ejecutada.

Salió de la alcoba rumbo al comedor.

Apenas Musa se fue, Andra sonrió maliciosamente. Cruzando los brazos sobre el pecho, le habló a un cuervo negro que se acomodó en su hombro:

—Bien, mi fiel amigo. Ve con el Amo y dile que todo está saliendo de acuerdo al plan.

Al cuervo negro hizo un pequeño ruido y extendió las alas, elevándose hacia el aire y volando por el pasillo hasta atravesar la pared, yéndose hacia los confines del medieval mundo a donde Andra pertenecía.


¡Eso es todo por ahora!

¿Y? ¿Les gustó? ¿Merezco aunque sea un comentario?... xD

¡Nos leemos pronto!

chao!