¡Decir yo también no es decir te quiero!...
Punto de vista Apolo
-¡Mama!-le grite en su oído, antes de irme a parar en la puerta de su habitación, provocando que ella se despertara sobresaltada.
-¡¿Qué?-dijo asustada mientras miraba para todos lados y estriba una mano hacia su mesita de luz donde tendría que estar su varita, pero no por nada había terminado el colegio un año antes, no señor, por suerte con el demonio que tenia por hermana habíamos heredado el cerebro de nuestra madre biológica y cuando decidí que quería despertar a mi adorada Madre así, mí dotado cerebro me hizo ver que lo mas saludable para mi era mantener la varita lo mas alejado posible de mi hermosa Madre.
-Buenos días-le dije dulcemente con una sonrisa angelical, ella me miro confundida por un momento y luego cerró sus ojos y cuando los abrió me miro enojada mientras me dijo:
-Apolo Rafael Moreira, ¿me quieres matar de un infarto?-yo la mire haciéndome el ofendido.
-Primero no me digas así y segundo como te atreves a siquiera pensar esa locura-le dije en tono dramático-además Madre eres increíblemente joven para que te de un infarto-concluí con una sonrisa angelical, a ella se le escapo una sonrisa en cuanto escucho lo ultimó.
-Deja de hacerte el galán conmigo que soy tu Madre y te conozco-me advirtió sonriendo-¿Se puede saber por que me despertaste de esa forma?-me pregunto después de bostezar.
-Es que me pareció divertido-le dije como si nada mientras me encogía de hombros, como respuesta ella me lanzo uno de sus almohadones.
-¡Rafael son las ocho de la mañana!-me dijo con horror después de mirar el reloj-Hijo hoy no trabajo ¿por que me despiertas tan temprano?-dije con suplica.
-Es que aun no me acostumbro al cambio de horario y desde hace dos horas que estoy levantado, y me muero de aburrimiento así que vine a levantarte para que me hagas compañía-dije fastidiado, odiaba no poder dormir bien, una razón mas para odiar estar en este país.
-¿Y yo tengo la culpa de que tu no puedas dormir?-me dijo levantando la cejas y volviendo a bostezar.
-Si-le dije acusadoramente mientras me sentaba en la mecedora que había en su habitación.
-¿Cómo?-dijo sorprendida mientras se acomoda mejor en su cama y me miraba detenidamente.
-¿Quién tuvo la maravillosa idea de venirnos a vivir a Londres por un año?-dije molesto, esto de no dormir me hacia mal.
-Rafael no hables como si los hubiera obligado a venir por un capricho mío, tu sabes muy bien por que tuvimos que venir-me dijo seria, mientras me clava la mirada, yo se la sostuve por uno momentos pero después la aparte tenia una mirada demasiado fuerte.
-Perdón-le dije apenado-Se que no estamos acá por un capricho tuyo, se que la razón para estar en este país es para mejorar la salud del engendro-le dije serio pero al decir la última palabra sonreí.
-No le digas así a tu hermana-me regaño, pero yo la ignore.
-Pero no me gusta estar acá y no es solo por que no duerma bien, es que...extraño mi casa, extraño mi cuarto, a mis abuelos, a mis tíos, a mis primos, a mis amigos, extraño pelear con Javi por que este todo el día pegado al engendro...
-Te dije que no le digas así a tu hermana-volvió regañarme pero por segunda vez la ignore.
-Además no es solo lo que extraño que es mucho más de lo que te dije, también es lo que produce este país en nosotros-le dije frunciendo el ceño, de enserio que el no dormir me hacia mal, pero si ya había empezado hablar era mejor decir todo lo que pensaba.
-¿Qué quieres decir con eso?-me pregunto como si no supiera de lo que estaba hablando, me molestaba que subestimara de esa forma.
-Mami no seré tan intuitivo como Day o no te conoceré tan bien como ella pero me doy cuenta de cosas ¿sabes?-le dije tranquilamente mientras me seguía meciendo y hacia girar su varita entre mis manos.
-¿Así y que son esas cosas?-pregunto mi Mamá con curiosidad aunque no me miraba sino que miraba por encima de mi donde estaba la ventana.
-Que estar en este país te duele, ya que te trae recuerdos que te ponen triste...nunca te había visto tan triste Mamá-le dije un poco apenado a pesar de todo no me gustaba meterme en su vida, pero aún así estaba seguro de lo que decía, yo no me tragaba el cuento ese de que así dos días tenia los ojos hinchado porque había dormido todo el día.
-No me gusta hablar de eso Rafa-dijo todavía viendo hacia la ventana y después de unos momentos poso su mirada en mi nuevamente con curiosidad mientras decía-dijiste: ¿lo que produce este país en nosotros?, no estabas hablando solo de mi si no también de ti de tu hermana, ¿Qué es lo que produce en ustedes este país?-¡Mierda! Definitivamente cuando las acompañara a San Mungo le pediría a algún sanador algo para dormir porque se me estaba aflojando demasiado la lengua, ni siquiera me había dado cuenta que había hablado en plural.
-¿Yo dije eso?-le pregunte poniendo cara de desconcierto-Me...me abras e-escuchado mal e-estaba hablando de ti no de nosotros-me esta estaba poniendo nervioso incluso sentí como me sonrojaba...Maldita sea!Solo había dos mujeres que me logrando que pusiera de esta forma y esas eran esta mujer y su hija.
-Vamos Rafa no mientas, te estas delatando solo-dijo mi Mamá divertida mientras me miraba con ternura como si estuviera viendo a un bebe.
-Mamá no me mires así-le dije un poco molesto.
-¿Así como?-me pregunto totalmente desconcertada.
-Como si fuera un niño-le dije molesto mientras fruncía el ceño, era molesto que ella me siguiera viendo como si tuviera 5 años cuando en realidad tenia 17 y aparentaba de mas, ella comenzó a reírse.
-Lo siento pero es mi forma de verte-dijo aun riendo-Pero no cambies de tema y respóndeme-me dijo.
-Ya Mama fue un error estaba hablando de ti-le dije enojado concentrando mi mirada en su varita para no tener que verla a los ojos.
-Rafael soy tu Madre, no te traje a mundo pero te crié, así que te conozco, no me mientas por que voy a enojarme y no te va a gustar-dijo en tono de amenaza, y eso era cierto mi Madre enojada no era nada placentero.
-Ok, ok pero no amenaces-le dije intentando tranquilizarla y después tome aire antes de decirle -...No me gusta estar aquí por que me recuerda a mis papas-fruncí el ceño, a mi me costaba hablar de ellos.
-Rafa no es malo que te acuerdes de tus papas-me dijo cariñosamente.
-Se que no es malo pero es doloroso-le dije y hasta yo notaba la tristeza con la que hablaba.
-Hijo se que es doloroso, obviamente estar en Londres y mas que nada en esta casa hace que la ausencia de tus papas se note más, pero como te dije antes no es malo-me dijo cariñosamente y sentí que me acariciaba el pelo no me había dado cuenta de que se había acercado a mi, ya que tenia mi mirada en su varita para no verla a los ojos, cuando la mire vi en sus ojos algo que siempre me hacia bien, vi a mi Mamá y aunque seguramente Circe hubiera echo un magnifico trabajo con nosotros no puedo imaginarme una mejor Madre para Day y para mi.
-Te quiero Má-le dije mientras sentía que me volvía a sonrojar, no era de expresar mucho mis sentimientos excepto con Day que me obliga a por lo menos una vez al día decirle que la quería por que si no me golpeaba, yo expresaba lo que sentía mejor con un abrazo, así por lo menos era con Mamá y la abuela.
-Y yo a ti Rafa-dijo cariñosamente mientras me acariciaba el pelo-¿A tu hermana le pasa lo mismo que a ti?-pregunto con curiosidad pero con vos un poco incrédula, al principio no entendí a que se refería, pero luego de meditar sus palabras lo entendí.
-No, sabes que ella se adapta muy bien a los cambios, le gusta viajar, "tener experiencias nuevas"-le dije citando la famosa frase de mi hermana, ella era una fanática de los viajes desde niños le pedía a mi Mamá que en cada vacaciones nos llevara a un lugar distinto, siempre había querido venir a Londres pero mi Mamá siempre ponía una excusa para no venir y yo se lo agradecía infinitamente ni siquiera de vacaciones quería venir a este país y mucho menos a esta casa que estaba inundada de la memoria de mis padres, casi se desmaya de felicidad el día que Mamá nos dijo que debido a su enfermedad vendríamos a pasar un tiempo a Londres-si extraña pero no tanto como yo...cuando dije nosotros me refería a ti y a mí-le dije aclarando su duda.
-Si para ella estar acá es un sueño echo realidad, a veces creo que si no fuera por la mezcla que tiene que comer, le agradecería al chico que la tiro de la escoba-dijo frunciendo el ceño yo me reí por su ocurrencia...aunque viniendo de mi hermana todo era posible.
-Aunque quiera hacerse la que no yo se que al que mas extraña es a Javi-le dije entre molesto y resignado, y otra no me quedaba si se querían no podía hacer nada al respecto, pero no voy a negar que lo intente, pero es que era muy molesto que tu hermanita menor (por 10 minutos) y tu mejor amigo se gusten. Pero tengo que reconocer que no hay nadie mejor para cuidarla que él.
-¿Estas celoso?-dijo en tono burlón mientras me apretaba la nariz.
-¡Mamá!-le dije molesto mientras le sacaba la mano-Y no estoy celoso-le dije ofendido.
-Si claro-me dijo con sarcasmo, yo la mire entrecerrando los ojos y antes de que pudiera decirle algo me pregunto-¿Y tu no extrañas a Maita?-en cuanto escuche eso me agarro un ataque de tos, mientras me sonrojaba hasta la raíz del pelo, ¿por que mi Mamá se tenia que meter en vida..."amorosa"?-¿Estas bien hijo? ¿Quieres un vaso de agua?-dijo mientras me palmeaba la espalda y me miraba con una expresión divertida, ella y su hija disfrutaban cuando yo me ponía nervioso.
- Estoy bien Madre no te preocupes-le dije fríamente cuando la tos se me paso-vamos a desayunar-le dije queriendo cambiar de tema y haciendo un ademán de levantarme.
-No señor no te vas a escapar de mi pregunta-dijo sonriendo mientras negaba con la cabeza y apoyaba una mano en mi hombro para que no me parara.
-¿Mamá para que preguntas esas cosas?-le dije haciéndome confundido.
-Vamos Rafa deja de darle vueltas y contéstame-me exigió sonriendo.
-Yo...eh...emm...uff...Si la extraño-le dije finalmente después de trabarme todo.
-¿Por qué te cuesta tanto decir lo que sientes?-me pregunto por millonésima vez en mi vida.
-¿No te cansas de escuchar siempre la misma respuesta?-le pregunte, pero antes de que ella contestara le respondí a su pregunta -Por que soy así-ella puso los ojos en blanco al escucharme.
-Por que como siempre te dicho eso no es una respuesta-dijo volviéndome apretar la nariz, yo le saque la mano antes de decirle:
-Hagamos esto yo te respondo a todas tus preguntas si tu me respondes a todas las mías-le dije con una sonrisa angelical, mí Mamá abrió un poco mas los ojos, sabia que le había pegado por su lado.
-Esta bien -dijo seria esta vez fui yo el que abrió los ojos por la sorpresa no podía creer que aceptara responder todas las preguntas que quería hacerle-Vamos a desayunar-dijo con una sonrisa antes de que en mi mente me siguiera haciendo idiotas ilusiones.
-¡Tramposa!-le dije con fastidio mientras le devolvía su varita.
-¿Por qué?-pregunto con cara inocente antes de tomarla yo negué con mi cabeza para dejáramos el tema hay, de todos modos después de tantos años ya estaba acostumbrado a los secretos de mi Madre-¿Así que extrañas a Maita?-insistió desde la puerta de mi habitación donde esta esperándome ya que yo había entrado a buscar mi varita.
-¿Madre por que yo debo respetar tu privacidad y tu no puedes respetar la mía?-le dije saliendo de mi habitación y encaminándonos hacia al escalera.
-Porque soy tu Madre y ese es mi trabajo entrometerme en la vida de mis hijos-dijo como si nada mientras bajábamos la escalera.
-Si tienes razón eres una ENTROMETIDA-le dije al tiempo que entrábamos en la cocina.
-Una cosa es que lo diga yo y otra muy diferente es que lo digas tú-dijo regañándome yo puse los ojos en blanco-¿Le escribiste?- me pregunto mientras sacaba las cosas para hacer el desayuno y yo me sentaba en la mesa de la cocina.
-¿A quien?-le dije como si no entendiera ella dejo de buscar las cosas para mirarme con las cejas levantadas antes de volver seguir con lo suyo-Si le escribí-le dije rendido siempre conseguía que le contara todo lo que ella quisiera.
-¿Cómo esta?-pregunto mientras cortaba pan para hacer unas tostadas.
-Bien aunque un poco nerviosa ya que se tiene que empezar a preparar para los EXTASIS y como quiere ser Sanadora necesita muy buenas notas-le comente recordando lo que me había dicho en su ultima carta hacia dos días. (N/A: en Argentina las clases van desde primeros días de marzo hasta primeros días de diciembre, y como en este fics están en octubre no falta mucho para que terminen las clases)
-Y sin contar que se debe sentir un poco sola ahora que tu ya no estas hay-me dijo comprensivamente.
-Si no te conociera bien diría que me lees la correspondencia-le dije y de verdad lo esta meditando ya que eso fue una de las cosas que Maita me dijo en su carta.
-No seas tonto, sabes muy bien que yo no hago eso, lo que pasa es que soy mujer y entiendo de esas cosas, además no necesito leer una carta de ella para saber que esa niña te quiere mucho y te debe extrañar, se le notaba el día que fue a despedirse de ti antes de que nos viniéramos, si incluso le pidió a sus papas que le dejaran salir ese día del colegio para poder verte-me explico sin mirarme ya que en ese momento estaba preparando unos huevos, y era bueno que no me estuviera viendo ya que no pude reprimir la sonrisa que se formo en la cara al escuchar sus palabras, sabia que Maita me quería pero me gustaba saber que cuando la veían conmigo se le notaba-y a ti también se te nota que la quieres-dijo mi Mama sacándome de mis pensamientos, y su comentario logro que me volviera a sonrojar ya había perdido la cuenta de todas las veces que me había sonrojado en lo que iba de la mañana.
-¿Lo disfrutas verdad?-le dije molesto antes de pararme para exprimir unas naranjas para preparar el jugo, así ella podía preparar la mezcla para Day.
-¿Q cosa?-dijo confundida al tiempo que sacaba las hiervas y algunas botellitas con pociones que usaba para preparar la mezcla de la alacena.
-Ponerme nervioso hacer, que me sonroje-le dije enojado.
-¿Si te digo que no, me crees?-me pregunto sonriendo, como respuesta le tire la cáscara de una naranja-Me tomare eso como un no-dijo acentuando mas su sonrisa.
-Tú y el engendro son malas...
-¿Rafael eres sordo? Te dije que no llames así a tu hermana-dijo regañándome pero antes de que pudiera seguir retándome escuche la voz de Day diciendo:
-¿Así como?-su voz sonaba pastosa además de que apenas termino de hablar se tapo la boca para ocultar un bostezo.
-De ningún modo-dije yo rápidamente si se llegaba a enterar que la llamaba así me iba a golpear o hechizar, mí Mamá me miro entre cerrando los ojos pero no me desmintió.
-¿Me crees tan inocente como para tragarme esa mentira?-dijo mi hermana mientras se sentaba en la mesa y se refregaba los ojos para después volver a bostezar.
-De enserio escuchaste mal-le dije poniendo mi mejor cara de nene bueno la cual lograba que no me matara cuando hacia algo que la hacia enojar aunque sabia que no era tan buena como la de ella cuando quería salirse con la suya la de ella de enserio te partía el alma hasta el punto de perdonarle cualquier cosa.
-Voy ser buena y voy a darte el benéfico de la duda ya que aún estoy algo dormida así que pueda que tengas razón-dijo mientras me apuntaba con el dedo antes de volver a bostezar.
-Apuntar es de mala educación-la regaño Mamá mientras le ponía un plato hondo con una mezcla de color verde oscuro que tenia olor a podrido, por suerte ya estaba acostumbrado así que el olor era soportable.
-Buenos días para ti también Má...yo dormí bien gracias por preguntar...no te hubieras molestado en prepararme esto tan "delicioso"-dijo Day con sarcasmo.
-Buenos días princesa, pero la que entro en la cocina sin saludar fuiste tu-dijo Mamá antes de darle un beso en la frente-y con respecto a esto-dijo señalando la mezcla-cómetelo-le ordeno, Day arrugo la nariz pero no dijo nada y empezó a comerlo con cara de asco.
-¿Desde que hora están levantados?-pregunto Day después de meterse la quinta cucharada en la boca y mirando a Mamá que ya tenía el desayuno casi listo.
-Yo desde las seis-le dije con una sonrisa falsa.
-Lo siento hermanito-dijo sinceramente ella sabia que el cambio de horario era un problema para mi-¿y tu Má? Con esto de que no trabajabas pensé que tendría que obligarte a salir de la cama como ayer-dijo sonriendo este era el tercer día que Mamá tenia libre.
-Pregúntale a tu hermano-dijo mientras me miraba con reproche yo sonreí no me daba pena haberla despertado temprano, y mucho menos después de toda la veces que me había echo sonrojar.
-¿Que hiciste?-pregunto Day con curiosidad y con una sonrisa cómplice sabia que cuando Mamá me miraba así era porque había echo algo "digno" de su alabanza, antes de meterse otra cuchara en la boca. Hay que tener en cuenta que lo que es "digno" para mi hermana es un claro ejemplo de lo indigno para cualquier persona normal.
-La desperté a la ocho...pegándole un grito en el oído-le conté riendo.
-Sos un genio hermanito-dijo Day también riendo mientras me estrechaba la mano como felicitándome, yo le guiñe un ojo.
-Les tengo que recordar que en unos meses cumple 18 años-dijo Mamá regañándonos.
-¿Y?-dijimos los dos al mismo tiempo con cara de desconcierto aunque los dos sabíamos muy bien porque lo decía.
-Que ya es hora de que vayan madurando-dijo seria con el ceño fruncido y mirándonos con reproche con Day nos miramos a los ojos y asentimos con la cabeza entre nosotros antes de decir con semblante serio:
-No gracias-nuevamente al mismo tiempo, Mamá nos miro seria un por un momento y luego dijo con resignación:
-Por lo menos lo intente-nosotros nos reímos y luego se nos ella se nos unió.
Cuando Day termino la mezcla nos sentamos a desayunar los tres, ya que eso solo era un refuerzo pero no le quietaba el hambre a mi hermana, al contrario creo que le habría mas el apetito por lo menos en el desayuno era así, no era que comía como bestia, no, según ella ese lugar estaba ocupado solo y únicamente por mi y no se lo niego me gusta comer bien, pero había notado que desde que comía regularmente la mezcla en el desayuno se alimentaba mas que antes de que se la recetaran y creo que eso era bueno.
-¿A que hora nos vamos a San Mungo?-pregunto Day después de desayunar mientras ayudaba a Mamá a lavar todo lo que habíamos usado para el desayuno.
-A las tres-contesto mi Mamá.
-Tenemos tiempo -dijimos con Day al mismo tiempo, ya que recién eran las once y por medio de la aparición en menos de un minuto llegábamos.
-Yo no estaría tan segura-dijo Mamá y antes de que pudiéramos preguntar agrego-no nos vamos aparecer, vamos ir en el auto que rentamos ayer-a mi se mi iluminó la mirada en cuanto escuche eso. Ayer habíamos ido a pasear por Londres los tres y Mamá había aprovechado para hacer una cita en San Mungo para Day, y lo mejor de todo habíamos rentado un auto por si era necesario
-¡Genial!...pero yo manejo-dije emocionado, me encantaba los autos desde pequeños mi abuelo me había echo fanático tanto de los autos como los deportes Muggle y el que habíamos rentado era uno de ultimo modelo.
-Y si hijo ¿o quien quieres que maneje?...el vecino-dijo con sarcasmo-que yo sepa en esta casa no hay otra persona que sepa manejar-agrego burlona.
-¿Que yo no vivo en esta en esta casa?-pregunto mi hermana ofendida.
-Cariño tú y los autos no son una buena combinación-le aclaro mi Mamá cariñosamente.
-Que linda forma de decir que Day maneja tan bien como un perro-dije sonreído burlonamente hacia mi hermana.
-Hijo no insultes a los perros-dijo mi Mamá riendo.
-¡Mamá!-dijo enojada-Yo se manejar- nos aclaro mi hermana ofendida.
-No, tú sabes chocar que es distinto-le dije riendo junto con mi Mamá.
-¡Fue solo una vez!-dijo y se notaba que cada vez se enojaba más.
-Deja de mentir-le dije y mientras ella más enojaba a mi mas risa me daba-Chocaste mínimo como cinco veces-ya me dolía la panza de tanto reírme al recordar todas esas veces y no era mentira el abuelo nos había enseñado a los dos...bueno con Day había intentado pero mi como había dicho Mamá, ella y los autos no eran una buena combinación.
-IDIOTA-dijo enojada, no le gustaba que se rieran de ella.
-No te enojes hermanita-dije mientras me acercaba a ella para aprisionarla en un abrazo, era la única forma de que se le pasara el enojo-escucha, tal vez...no...seamos realistas eres pésima manejando...
-¿Quieres que se me pase el enojo? porque te aviso que estas haciendo un mal trabajo-dijo enojada interrumpiéndome.
-No me dejaste terminar...a pesar de eso tu eres mejor en otras cosas, vuela mucho mejor que yo, eres una excelente bailarina, y compones las mejores letras para que yo haga la música-le dije nombrando algunas de sus cualidades, tenia muchas mas pero elegí las tres que mas le gustaban.
-Si tienes razón tú solo eres mejor en una sola cosa-dijo con superioridad.
-Que humilde eres hermanita-le dije con falsa admiración mientras le revolvía el pelo.
-Gracias-dijo la caradura con una sonrisa mientras hacia una reverencia como si de verdad le hubiera echo un cumplido.
-No te da vergüenza-le dije imitando el tono severo de Mamá.
-No-me dijo y puso cara de como si fuera algo obvio.
-Pues deberías-dijo Mamá con reproche mientras terminaba de guardar las cosas que había lavado, mí hermana puso los ojos en blanco.
-Mamita linda, resígnate es mejor para tu salud aceptar que tus hijos son... ¿como decirlo?mmm...ha ya se, muy seguros de si mismos-le aconsejo Day sonriendo.
-Hey ¿por que hablas en plural?-me queje.
-¿Rafa no te cansas de mentirte a ti mismo?-dijo el engendro que tenia por hermana.
-Yo no soy soberbio-dije enojado.
-¡Rafa por favor!-se mofaron las dos al mismo tiempo.
-¡Mamá!-le recrimine, a ella por que a lo que venia del engendro hacia oídos sordos.
-Vamos hijo por lo menos tu hermana lo reconoce-dijo levantado las cejas.
-No te contesto como te mereces porque tanto tú como la abuela me ensañaron a respetar a la gente mayor-le dije antes de salir de la cocina rápidamente.
-¡Apolo!-escuche que me gritaba enojada, yo ya había llegado a la base de la escalera y no pensaba regresar, acababa de decirle que era una vieja seguramente iba a como mínimo matarme, así que subí las escaleras y fui directo a mi habitación. Mire el reloj eran las once y cuarto aunque fuéramos en auto todavía tenia un poco de tiempo antes de bañarme y prepararme, yo no era mi hermana, ósea no tardaba veinte horas arreglándome. Barrí con la mirada mi habitación( la cual era amplia estaba tapizada en azul ,en esta había una cama con una mesita de luz del lado izquierdo donde había un portarretrato con una foto mágica donde se veía a mis papas biológicos junto con mi Mamá, aunque la foto era cuando ella era mas joven así que parecía que en la foto estuviera Day ,un armario amplio, un escritorio donde estaba mi equipo de música Muggle, y sobre este en la pared había tres estantes con muchos CD de música, una cómoda, un espejo grande que colgaba en la pared y también se veían en las paredes poster de mi equipo de Quidditch favorito) hasta que encontré lo que buscada, estaba apoyada sobre el sillón que estaba en una de la equinas me acerque hasta hay la tome para luego sentarme en mi cama mientras la sacaba de su estuche de cuero...
-Hola-le dije melosamente a mi guitarra mientras comprobaba si estaba afinada, ella me devolvió unas perfectas notas afinadas como saludo, adoraba mi guitarra acústica también la eléctrica pero esa no la había traído, se había quedado en casa, Mamá no me había dejado traerla. Mientras seguía tocando, nada en especial solo notas que no necesitaban de toda mi atención, me puse a pensar en Maita y en lo que Mamá me había dicho:"y a ti también se te nota que la quieres"...si era cierto quería a esa castaña de ojos marrones traga libros, me reí ante ese pensamiento ,ella odiaba que le digiera así...aunque era cierto vivía estudiando, leyendo libros, era la típica chica en la que nunca me fijaría, estudiosa, reservada aunque no en exceso pero si lo suficiente como para haber pasado tres años en el mismo curso que ella y no notarla, por que fue hasta ese año que con mi hermana fuimos con chicos de nuestra edad, luego el colegio dijo que estábamos muy adelantados para nuestro curso y nos hicieron saltar un año, es decir en vez de pasar a cuarto pasamos directamente a quinto, pero recién me fije en Maita cuando estaba en séptimo y ella en sexto, fue por casualidad...aunque Day dice que la casualidades no existe que todo es obra del destino...
Cosa muy rara en mi fui a buscar un libro a la biblioteca, de eso siempre se encargaba Day pero ese día estaba muy "ocupada" con Javi así tuve que ir yo, a mí no me gustaba ir a la biblioteca me molestaba ese olor a libro viejo a diferencia de mi hermana que lo adoraba, razón por la que cuando necesitábamos algo de hay ella se ocupaba de buscarlo, muy pocas veces había entrado por voluntad propia mayormente si lo hacia era por que como castigo me mandaban a ordenarla. Cuando encontré el libro que buscaba me di cuenta que no era el único ya que al mismo tiempo que yo había agarrado "Pociones extraordinarias nivel 7" otra mano mas pequeña que la mía también lo había echo ,fue raro lo que me paso cuando la mire a los ojos ,era como si me pudiera poder en ellos como si cuando los viera no existiera nadie más ni nada mas que ese marrón claro, nunca me había pasado eso con una chica, pero lo que mas me desconcertó fue su forma de tratarme por que ninguna me había tratado como ella, es decir mal con desdén, estaba acostumbrado a que toda las chicas me miraran embobadas, como no, si era guapo, inteligente, capitán de Quidditch...(ok,ok soy soberbio)...pero ella no me miraba así, además primero y principal me hablo todo de corrido mayormente las chicas se trababan cuando hablaban conmigo...
-¿Moreira tu en una biblioteca?-dijo incrédula mientras daba un tirón al libro para sacármelo pero yo no afloje el agarre-Creí que eras alérgico a este lugar-dijo mofándose e intento nuevamente quitarme el libro pero yo no lo solté.
-Lo soy-le dije sonriendo y siguiéndole el juego-en cuanto salga de aquí voy a la enfermería ya estoy sintiendo picazón-ella puso los ojos en blanco y volvió a tirar del libro pero por tercera vez le impedí que me lo sacara de la mano, la chica era alta pero no tanto como yo seguramente media un poco menos de 1.70 m. tenia el cabello castaño y lacio hasta la cintura, y ojos marrones claros, era muy bonita.
-¿Lo podrías soltar?-dijo molesta mirando el libro.
-No-le dije tirando del libro un poco mas fuerte haciendo que ella lo soltara.
-¡Hey!-escuche que me gritaba cuando salí de la biblioteca después de sacarle el libro y sin siquiera dirigirle la palabra, también escuchaba a la bibliotecaria regañarla por haber gritado-¡Moreira necesito el libro!-la escuche que me decía, yo seguí caminando como si no la hubiera escuchado-¡Te estoy hablando!-dijo molesta en cuanto llego a mi lado y tiro de mi brazo para que me parara, respiraba irregularmente a causa de haber corrido para alcanzarme.
-Escucha linda tu no eres de séptimo, porque conozco a todas las de séptimo y no tengo ni la mas pálida idea de quien eres así que no veo para que quieres este libro-le dije sinceramente.
-Yo no tengo porque decirte para que lo quiero-me dijo enojada, que linda que se veía así.
-¿En que año estas?-le pregunte con curiosidad, ella levanto la cejas y puso cara de desconcierto.
-¿Qué?-pregunto confundida.
-¿En que año estas?-le repetí.
-En sexto, ¿pero para que quieres saber eso? -me pregunto aun confundida.
-Curiosidad-le dije-que raro no te recuerdo de cuando estaba en tu curso-le dije mas para mi que para ella en realidad.
-¡O que catástrofe! ¡Rafael Moreira el capitán de Quidditch no me recuerda!-dijo con sorna mientras fingía una cara de dolor.
-¡Que graciosa que eres!-le dije un poco molesto no me gustaba que se burlaran de mi.
-Si, si muy lindo todos estos recuerdos, pero podrías darme el libro-dijo impaciente.
-No, en que idioma te lo explico linda, necesito este libro para hacer un trabajo, por si no lo leíste el titulo es de nivel 7, ósea para los de séptimo y yo voy a ese curso no tu-le dije un poco exasperado por tener que explicarle algo obvio.
-Yo también debo hacer un trabajo y necesito ese libro para terminarlo-dijo mientras estiraba su mano intentando alcanzar el libro.
-¿eh que haces?-le dije sonriendo mientras sacaba el libro de su alcance.
-Por favor-dijo con enfado luego de rendirse de sus inútiles intentos de alcanzar el libro, ya que yo había estirado mi brazo en toda su totalidad para que ella no lo alcanzara.
-Lo siento, no es de malo, pero de enserio lo necesito-le dije con sinceridad de dejando de lado las bromas.
-Esta bien no te preocupes, buscare otro-dijo entre molesta y resignada mientras se daba la vuelta para irse.
-Espera-le dije tomándola de la mano para que no se fuera, mientras sentía como si una pequeña corriente eléctrica pasara entre nosotros, y me pareció que no fui el único porque ella también retiro su mano rápidamente.
-¿Que quieres?-me dijo nerviosa y note que sus mejillas se ponían un poco rosas, ¡por Merlín que linda chica!
-Si quieres podemos usarlo los dos, tú dijiste que solo lo necesitabas para terminar tu trabajo y a mi no me molesta compartirlo, vamos a la biblioteca y hacemos juntos nuestros trabajos-le propuse sonriendo, no quería que se fuera sabia que me iba a tener problemas con mi hermana por no llevarle el libro ya que ella también lo necesitaba pero no me importaba en este momento solo quería que esta chica de la cual ni siquiera sabia el nombre aceptara pasar un rato mas conmigo.
-Esta bien Moreira acepto-dijo después de pensarlo unos segundos, con una pequeña sonrisa, que le devolví.
-Dime Rafa o Rafael-le dije sonriendo satisfecho, no quería que me digiera por mi apellido.
-Ok, ¿Rafael vamos a la biblioteca?-dijo agrandando su sonrisa, que lindo sonreía...para imbécil es solo una chica...me dije molesto.
-Vamos...-le dije dejando la frase sin terminar ya que no sabia como se llamaba.
- Madeleine Levi, pero puedes decirme Maita-dijo empezando a caminar en dirección la biblioteca.
-Ok, Maita vamos-le dije mientras caminaba con ella hacia la biblioteca-hey después vas a tener que acompañarme a la enfermaría-agregue serio cuando ya estábamos llegando a la biblioteca.
-¿Por qué?-pregunto confundida.
-Por mi alergia a la biblioteca-le dije como si fuera algo obvio, ella rio mientras entrábamos...
-¿En qué piensas?-escuche que decía mi hermana, estaba parada en la puerta de mi habitación.
-En cosas-le dije restándole importancia al tema-¿Qué quieres?-le pregunte antes de que empezara con su interrogatorio.
-Nada, es que te escuchar tocar y subí-dijo encogiendo se de hombros.
-¿Vas a pasar o no?-le pregunte ya que se había quedado en la puerta, ella me sonrió mientras entraba y se sentó en el sillón donde había estado apoyada la guitarra.
-Toca algo-me dijo.
-Si tu cantas-le dije con una sonrisa, además de escribir muy buenas canciones tenia una muy voz, ella asintió con la cabeza, estaba por empezara tocar cuando me acorde de algo...
-¿Mamá sigue enojada?-le pregunte bajito casi susurrando.
-Te zarpaste-me dijo la obvia.
-Ya lo se, no te pregunte eso-le dije con fastidio.
-No, ya se le paso, nunca se enoja mucho contigo... no sabe estar enojada con su "hijito"-dijo con una sonrisa burlona.
-Estúpida-dije mientras le tiraba uno de los almohadones que había tirado en el piso.
-Si es la verdad Rafitis-dijo el engendro con una sonrisa.
-Termínala, sabes que odio que hagas esas combinaciones idiotas con mi nombre-le dije molesto.
-¿Cuales?...Ah yace...Rafiris, Rafirin, Rafirintintin, Rafus...o...Rafis-y el ultimo lo dijo lentamente y con una sonrisa de triunfo, por que sabia que de ese no me quejaba ya que así me decía a veces Maita.
-¿No te cansas de ser tan molesta?-le dije desviando el tema.
-No-me dijo con una sonrisa, yo puse mis ojos en blanco y empecé a tocar algunas notas-en ella estabas pensado-dijo y no era una pregunta sino una afirmación, yo la ignore y seguí tocando-¿La extrañas?-que manía tenía de meterse en mi vida.
-¡Que te importa!-le grite molesto.
-Si te pregunto es por que me importa, soy tu hermana y te conozco la pregunta solo la hice como corroboración por que se muy bien que la extrañas, no entiendo esa manía tuya de no querer hablar de tus sentimientos-dijo enojada mientras me tiraba el almohadón que yo le había tirado antes-Maita debe quererte mucho para haber aguantado tanto tiempo a un idiota que no sabe hablar de su sentimientos...pero te aviso hermanito nadie soporta tanto-dijo, mientras había estado hablando se había parado y había caminado hasta la puerta, cuando termino de hablar salió de la habitación, dejándome con la palabra en la boca...pero no señor a mi nadie me deja con la palabra en la boca, deje la guitarra en mi cama ,salí de mi habitación y fui hasta la de ella, la puerta estaba cerrada pero ni me moleste en llamar entre directamente, su habitación (era tan grande como la mía, estaba tapizada de color dorado con muebles en color turquesa, tenia una cama con dosel, una mesita de luz donde se veía tres portarretratos con fotos mágicas en uno estaban mis papas biológicos abrazados y riendo y en el otra estábamos Mamá y yo saludando y riendo , y en el ultimo los abuelos sonriendo, un sillón como el mío pero el de ella estaba ocupado por peluches, un armario bastante amplio que por dentro estaba hechizado para ser mas grande a causa de la cantidad de ropa ,calzados que tenia mi hermana, había un tocador con un gran espejo donde había peines, cepillos, maquillaje y otro portarretrato en este también había una foto mágica pero de ella con Javier , un escritorio donde había revista Muggle de moda y otras revistas del mundo Mágico, arriba de este en la pared había estantes donde se veían en los primeros tres estantes libros y el ultimo estaba ocupado por CDs y también había una cómoda donde estaba apoyado su equipo de música Muggle)
-¿A que vino todo eso que me dijiste?-le pregunte con el ceño fruncido, ella estaba frente al armario seguramente buscando que ponerse.
-Por que es hora de que te des cuenta de las cosas-dijo sin mirarme mientras sacaba tres pantalones y los ponía sobre la cama.
-No te entiendo... ¿De que me tengo que dar cuenta?- pregunte confundido, de enserio no entendía de lo que me hablaba.
-De que Maita no va esperara para siempre que le digas que la quieres-me dijo seria mientras me clava la mirada, y al igual que esta mañana cuando con mi Mamá aparte la vista, las dos tenían la misma mirada fuerte.
-No hables de lo que no sabes-le dije un poco molesto mientras veía que sacaba dos camisetas del armario y al igual que con los pantalones las ponía en la cama.
-Decir yo también no es decir te quiero-dijo antes de apuntar con su varita las prendas para que estas se alzaran en el aire en el aire y se combinarán, yo la mire sorprendido no sabia que ella supiera eso-Maita es mi amiga, y me cuenta cosas-dijo adivinando mis pensamientos.
-Me doy cuenta-le dije mientras acomodaba mis pensamientos, ella no parecía que estuviera prestándome mucha atención ya que miraba la ropa que seguía flotando en el aire muy concentrada, pero yo sabia que aunque no me mirara estaba muy pendiente de todo lo que decía-Me cuesta...me es difícil...tú lo sabes, eso es lo que mas nos diferenciamos tu y yo-le dijo tono de frustración, a veces a mi también me molestaba ser así, a veces quería ser mas como Day, poder decir te quiero sin ponerme nervioso ni sonrojarme, no tener miedo de que al decir los sentimientos el otro te rechace, por que ese era mi principal problema el miedo al rechazo, yo era muy seguro de mi mismo siempre y cuando los sentimientos no estuvieran de por medio-a veces me gustaría tener tu seguridad -le dije y pude escuchar como en mi tono se filtraba un poco de admiración
-¿Mi seguridad?-pregunto entre incrédula y divertida-hay hermanito que equivocado estas, cuando se trata de sentimientos nadie esta nunca seguro...sabes el miedo que sentí yo cuando me di cuenta que estaba enamorada de Javier, el miedo que me daba darme cuenta de que tal vez era solo yo la que sentía eso, que para el yo era solo su compañera de curso, la buscadora de su equipo de Quidditch, la hermana de su mejor amigo, tuve suerte por que el sentía lo mismo que yo, pero para eso me tuve que arriesgar, me tire a una pileta que tenia la mismas posibilidades de estar tan llena como vacía, tú hermanito no tienes por que tener ese miedo...por que tu pileta esta que rebalsa-concluyo Day riendo, y yo no pude evitar reírme, ella y sus analogías...
-Que tonta que eres-le dije pero me habían servido mucho sus palabras.
-Se que decirte esto en este momento no sirve de mucho, pero tal vez podrías guárdalas para cuando vallamos en navidad, la veas y le dices eso que tendrías que haberle dicho hace MUCHO-dijo Day enfatizando la ultima palabra mientras con un movimiento de su varita la ropa que no iba a usar se volvía a guardar en el armario-y ahora ve trae la guitarra antes de que me bañe que me quede con ganas de cantar-Dijo sonriendo mientras me empujaba fuera de la habitación para que la buscara. Fui a mi habitación y la agarre pero en el camino de regreso a la habitación de Day me tome con mi Mamá...
-Perdón, perdón, perdón, perdón, tú eras la Madre mas joven que existe-le dije apenas la vi, me sentía re-culpable por la mentira que le había dicho-perdón, perdón, perdón-le volvía repetir después de dejar la guitarra apoyada en pared y le daba un abrazo fuerte para que me perdonara, como ella era mas baja que yo al abrazarla de sopetón su cara quedo escondida en mi pecho, así que no se entendía muy bien lo que decía, razón por la que la solté un poco para que pudiera hablar.
-Gracias, ya no podía respirar-dijo con una sonrisa dulce después de tomar aire-Tranquilo hijo no estoy enojada, se que lo dijiste sin pensar-dijo comprensivamente, yo le di un beso en la mejilla-¿vas a tocar?-pregunto cundo la solté y agarre la guitarra.
-Si en el cuarto de Day, ¿Quieres escuchar?-le pregunte sonriendo, aun sabiendo la respuesta, a ella le encantaba escucharnos.
-Por supuesto-dijo mientras caminaba conmigo de vuelta al cuarto de Day...
-¿Qué?-le pregunte a Day después de sentarme en su cama.
-Mmm...Aun hay algo-dijo después de pensarlo unos segundos, pero me pareció raro que cuando dijo el titulo miro en dirección a Mamá con una sonrisa que no supe interpretar, la cual se había sentado en el sillón después de correr los peluches.
-Ok-le dije un poco confundido por esa situación, la canción empezaba primero con unos 10 segundos de solo de guitarra antes de que la primera estrofa la cantara ella...
Entre tú y yo
está creciendoalgo
en mi interior
estás quedándote
La segunda estrofa la cantaba yo...
Sé que tú y yo
tenemos un pasado
que a lo mejor
no vuelve a sucedernos
La tercera estrofa la cantaba ella...
Y aflor depiel
hay un adiós difícil de olvidarlo,
pero también
se dio un amor
que puede hacer milagros
Estribillo lo cantábamos los dos...
Si alguna vez
piensas en mi
tal vez cuando me ves
te hacesfeliz
quizás entre los dos
aún hay algode amor
Si alguna vez
piensas en mi
quizás tal vez
cuando me ves
te haces feliz
quizás entre los dos
aún hay algo de amor
Después son otros 10 segundos de un solo de guitarra...
La estrofa que sigue la canta ella...
Entre tu y yo
hay viejos sentimientos
pensé que no
volverían jamás
La otra estrofa la canto yo, pero ella también aunque mas bajito como si fuera como un coro...
Se que tú y yo
tenemos una historia
que nos dejo
en medio de la soledad
La canta ella...
Y a flor de piel
hay un adiós difícil de olvidarlo,
pero también
se dio un amor
que puede hacer milagros
El estribillo los dos...
Si alguna vez piensas en mi
tal vez cuando me ves
te haces feliz
quizás entre los dos
aún hay algo de amor
Si alguna vez piensas en mi
quizás tal vez
cuando me ves
te haces feliz
quizás entre los dos
aún hay algo de amor
Esta parte la canta solo ella...
Mírame bien
que aún yo sigo aquí
muriéndome...por encontrarte en mí
Mírame bien
que aún yo sigo aquí
escúchame...no sé vivir sin ti
Después viene un solo de guitarra que dura 20 segundos y después viene el estribillo dos veces que lo cantamos juntos...
Si alguna vez piensas en mi
tal vez cuando me vez
te haces feliz
quizás entre los dos
aún hay algo de amor
Si alguna vez piensas en mi
quizás tal vez cuando me vez
te haces feliz
quizás entre los dos
aún hay algo de amor
Si alguna vez piensas en mi
tal vez cuando me vez
te haces feliz
quizás entre los dos
aún hay algo de amor
Si alguna vez piensas en mi
quizás tal vez cuando me vez
te haces feliz
quizás entre los dos
aún hay algo de amor
Cuando termina la canción Mamá tenia una expresión rara, pero no podía definirla, además de durante toda la canción Day se la había pasado mandando miradas como diciendo que querría decir algo con la canción, como me frustraba esa maldita conexión que tenían de Madre e hija, pero seguro que si le decía algo me dirían: Nada que ver Rafa, son ideas tuyas, así que mejor ni gastaba saliva en algo que no iba a llevarme a ningún lado. Mire mi reloj eran las doce y media, por lo que decidí dejarlas para ir a bañarme...
-Me voy a bañar-dije antes de salir de la habitación interrumpiendo su conexión visual...
Punto de vista Artemisa
-Me voy a bañar-dijo Rafa antes de salir de la habitación, dejándonos solas...
-Muy gracioso lo tuyo-dijo Mamá en cuanto escuchamos la puerta de la habitación de Rafa cerrarse.
-¿Qué?-le dije fingiendo que no entendía de lo que hablaba, mientras me levantaba de la silla en la que estaba sentada, que era la que estaba frente al tocador, y me dirigía a la puerta que daba a mi baño.
-No te hagas la tonta Daiana te dije que la terminaras con ese tema-escuche desde el baño que decía enojada.
-No se que me hablas Má-le dije inocentemente mientras abría las canillas para que se llenara la bañera.
-¿Por que eres tan testaruda?-dijo parada en la puerta del baño.
-El muerto se ríe del degollado-le dije sin poder contenerme, no me podía hacer esa pregunta, no ella, no la persona mas testaruda que conocía en la faz de la tierra.
-Daiana no te burles-dijo enojada.
-No me burlo, pero yo te quiero, y quiero que seas feliz, y algo me dice que tu felicidad esta con él así que lo lamento mucho pero voy a hacer todo lo que este en mi alcance para hacértelo entender, ahora si me disculpas me tengo que bañar-le dije decidida, no aguantaba mas ver esa tristeza que se refleja en sus ojos, no era estúpida estaba segura que cuando llegamos hace dos días de la casa de Ipswich se la había pasado todo el día llorando, ella dijo que tenia los ojos hinchados por que había dormido todo el días pero esa excusa ni Rafa se la creyó.
-Te equivocas-me dijo casi en un susurro mientras se dirigía a la puerta
-No la que se equivocas eres tú-le dije antes de que saliera de mi habitación...
Punto de vista Electra
Baje del auto contenta, o mas por lo menos mas tranquila, el sanador que había atendió a Day nos había dicho que era un poco grave lo que tenia pero que tenia cura, debía tomar dos veces por semana durante un mes una poción que por suerte no era tan fea como la mezcla, nos dijo que parecía que cuando le curaron las cotillas después de la caída no lo habían echo bien y esa era la razón para que estuviera débil, y para muy pesar de Day el Sanador le había dicho que la mezcla había sido de mucha ayuda, se muy bien que mi niña hubiera preferido que le dijera que la mezcla había sido un total desperdicio, pero por suerte para Rafa y para mi no debía comerla mas, ya no tendríamos que soportar sus berrinches ni ver su cara de asco al comerla, y gracias a Merlín ya no tendríamos que soportar ese maldito olor a podrido. Entramos en la casa, eran casi las 7 de la tarde...
-¿Dale Rafael dime de que estabas hablando con esa Sanadora rubia?-le pregunto Day por décima vez en el día a su hermano que estaba sentado en el sillón.
-Ya te he dicho que de nada hermanita-dijo Rafa sin importancia mientras se encogía de hombros y prendía la televisión.
-¡Mamá dile que me diga!-me dijo en tono caprichoso mientras hacia puchero, no soportaba cuando hacia esos berrinches de niña pequeña.
-¿Te recuerdo la edad que tienes?-le pregunte seria, y armándome de paciencia para no matarla.
-¡No me importa que edad tengo quiero que me diga!-seguí con su tono caprichoso mientras tanto Rafa sonreía divertido le encantaba provocar esas reacciones en su hermana.
-Daiana tu hermano no tiene por que darte explicaciones de lo que habla o deja de hablar con las personas-le recordé usando mi tono mas severo, haber si así conseguía que la terminara.
-Seguramente tu ya lo sabes ¿no?, por eso no te importa que no me lo diga-me reclamo, era cierto yo ya lo sabia por eso no le estaba haciendo esa misma escena a Rafa, pero de todos modos ella no tenia porque molestar a su hermano de esa forma.
-Eso no interesa-le dije cortante y podía ver los increíbles esfuerzos de Rafa por no reírse a carcajadas.
-Muy bien si no me lo quieren decir no me lo digan-dije adoptando una pose ofendida y ahora no era solo mi hijo sino que yo ya también estaba haciendo increíbles esfuerzos para no reírme-Pero vos-dijo señalando a su hermano-Vas a ver con Maita-le dijo en tono de amenaza y la sonrisa de Rafa se borro automáticamente.
-¿Que quieres decir con eso?-pregunto Rafa mirándola son sospecha y pude detectar un leve rastro de miedo en su voz.
-Vamos a ver como le cae que andes coqueteando con Sanadoras rubia teñidas, porque si esa era natural me como un moco de Troll, en su ausencia-lo amenazo con una sonrisa malévola, cualquier Madre normal les hubiera dicho que la terminaran...pero yo no era una Madre normal así que los deje seguir, además de que me divertía mucho esta situación.
-No te atreverías-le dijo Rafa y ya era evidente el terror en su voz.
-Pruébame-le dijo lentamente con una sonrisa de triunfo sabia que había ganado.
-Monstruo-le dijo mirándola mal-Solo le pedí algo para dormir-dijo resignado.
-¿Qué su cama y ella arriba tuyo?-pregunto con ironía,¡ ¿Quééé acaba de decir esa niña?...
-¡Artemisa!-le grite enojada y sorprendida.
-¡Mamá!-me grito ella asustada, antes de taparse la boca con las manos, mientras Rafael se descostillaba de la risa en el sillón-se me escapo-me dijo avergonzada mientras se sonrojaba hasta la raíz del pelo.
-¡No me interesa! ¡Por tu bien que no te vuelva a escuchar decir esas cosas!-le advertí seria, ella asintió con la cabeza obedientemente, era igual de guarra que su padre pero eso no le iba decir, porque quería que se sintiera mal por lo que había dicho y si le decía que se parecía a Cris aunque sea en algo como eso, se sentiría orgullosa. Para todo esto Rafael se seguía riendo por lo que Daiana le dio un manotazo en la cabeza para que se calmara.
-¡Oye!-le dijo enojado, mientras se sobaba la cabeza, Day le saco la lengua.
-Por tu culpa Mamá me reto-le dijo acusadoramente.
-¿Mi culpa?-pregunto incrédulo-si yo tengo la culpa de vos seas una guarra mal pensada-dijo Rafa con sarcasmo.
-Si si tienes la cul...-pero Day no termino de recriminarle a su hermano ya que fue interrumpida por una figura plateada, que yo conocía muy bien era el Patronus de Remus...
-Electra necesito que vayas al cuartel lo antes posible y me esperes hay-dijo la vos de Remus, y unos segundos después el Patronus se desvaneció...
-Me tengo que ir, en la cocina hay de todo para que se preparen la cena, no se a que ahora voy a volver así que no me esperen-les dije sin mirarlos aún tenia la vista clavada en el punto de la sala en donde antes había estado el Patronus, debía haber pasado algo importante para que Remus me pidiera que valla al cuartel.
-Si Mamá no te preocupes, solo cuídate-escuche que me decía la voz de Rafa sacándome de mis pensamientos que se habían disparado en toda las posibilidades de lo que podría haber pasado. Enfoque mi mirada en él tenia cara de preocupación...
-No te preocupes hijo todo estará bien-le dije tranquilizándolo, él asintió, y me di cuenta que Day no estaba en la sala-¿Tú hermana?-le pregunte pero antes de que me contestara escuche la voz de Day diciendo:
-Acá estoy-iba bajando las escaleras y traía un bolso en la mano-creí que tal vez lo necesitarías-dijo levantando el bolso y mostrándomelo.
-No entiendo-le dije totalmente desconcertada.
-Má mírate como estas vestida, no se que abra pasado pero si tienes que salir en una misión no creo que así sea la mejor forma-dijo un sonriendo un poco mientras me señalaba y estragaba el bolso, yo baje la mirada así mi ropa y tenia razón llevaba puesta ropa Muggle que no era nada cómoda principalmente las botas que ella me había obligado a usar y que me estaban matando los pies.
-Si tienes razón cariño, aunque tal vez ni siquiera necesite cambiarme-le dije restándole importancia al asunto, no quería que se procuraran, ella se encogió de hombros, antes de darme un beso de despedida.
-Toma Má-dijo Rafa entregándome mi capa, la cual me puse antes de darle un beso.
-No pelen-le dije con una sonrisa antes de desaparecerme.
Aparecí en la calle de Grimmauld Place enfrente del número 12, aunque obviamente era visible para mí ya que Dumbledore su guardia secreto me había dicho la locación exacta, camine por las escalera de la entrada, cuando estuve enfrente de la puerta saque mi varita, y antes de abrir la puerta di gran respiro como dándome valor para ver a la persona que habitaba en esa casa, toque la puerta con mi varita y de que se abriera se escucharon unos fuertes ruidos metálicos y luego el de una cadena, una vez adentro camine por el viejo vestíbulo pase por delante del retrato tapado de mi "adora y dulce" ex-suegra Walburga Black .Nunca me quiso, un sentimiento mutuo obviamente, ella sabia muy bien que mi familia no apoyaba sus enfermizos ideales, me consideraba una escoria una traidora a la sangre, pero como después de todo era sangre pura aceptaba que en los veranos cuando éramos adolescentes lo visitara, lo único bueno que hizo esa despreciable mujer en su vida fue a Sir...Sirius. Entre en la cocina con la esperanza de que por lo menos hubiera dos personas más aparte de él, no quería estar a sola con él, no si recordaba que la ultima vez que lo había visto y que había estado a solas con él casi lo besaba y mientras pensaba en eso una estrofa de la canción que hoy había cantado los gemelos se coló en mi cabeza...
Entre tu y yo
hay viejos sentimientos
pensé que no
volverían jamás
Moví mi cabeza para sacarme esa estrofa de la cabeza, pero en cuanto entre en la cocina no vi a nadie, me pareció raro, yo quería salir lo antes posible de esa casa, así que después se sacarme la capa y dejarla junto con el bolso en una de las sillas, me dirigí a las escaleras y subí hasta la habitación que sabia ocupaba Remus, golpee pero nadie me contesto así que entre pero al igual que la cocina estaba vacía, aún en contra de mis deseos seguí subiendo las escaleras hasta el ultimo rellano, si quería saber algo tendría que preguntárselo a él, toque la puerta que tenia la inscripción de -Sirius- escuche -un pase- y cuando apoye la mano en el picaporte pude ver que me temblaba, así que con los años de Auror que tenia donde lo vital era estar tranquilo me obligue a calmarme, volví a respirar hondo antes de abrir la puerta...
-Buenas tardes Black-dije en la forma más fría que me salió, debía interpretar, mi papel él estaba mirando por la ventana así que giro la cabeza en mi dirección y cuando nuestras miradas se cruzaron pude escuchar en mi cabeza otra estrofa de la canción...
Y a flor de piel
hay un adiós difícil de olvidarlo,
pero también
se dio un amor
que puede hacer milagros
-Buenas tardes Electra-dijo y su tono también era frió, pero en sus ojos no había odio, sino expectación, yo conocía cada una de sus miradas, estos años separados no habían logrado que yo las olvidara…
No soy buena escribiendo canciones pero queria, que esa canción este y como se supone que todavía en el 95 no se había echo tuve que poner que era de autoría de Artemisa. (No me maten)
